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sábado, 20 de diciembre de 2014

Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight)


Fiel a su cita anual, Woody Allen regresa a la cartelera con Magia a la luz de la luna.

 El maestro Allen nos propone esta vez una ligera comedia que plasma la lucha entre lo racional y lo irracional. En un tono desenfadado Allen nos propone una comedia romántica ambientada en los felices años 20. Su historia gira en torno a  un prestigioso mago profesional que tiene como afición desenmascarar a videntes y estafadores varios. Sin embargo, el encuentro con una médium a la que intentará desenmascarar (Emma Stone) hace que entre en juego algo tan irracional e incontrolable como el amor. Ésa será la variable que hará que todo el racional mundo de nuestro protagonista se tambalee.

El protagonista encarnado por Colin Firth tiene bastantes similitudes con el gran Houdini e incluso el que fue considerado su sucesor: James Randi. Para Allen está claro que este mundo es un lugar terrible que, analizado únicamente con la razón, nos aboca irremediablemente a la desesperación. Allen parece abogar por la creencia de que el hombre moderno acaba deprimido y necesitado de ayuda psicológica. Su eterno personaje de escritor judío no practicante asiduo al psicoanalista es un ejemplo de ello. Cuando el hombre rechaza la creencia en lo sobrenatural y abraza como única guía la razón está condenado a la depresión. Es por ello que la tanto religión como la superstición sirven a las mentes más débiles para ser felices. Son meros engaños que cumplen su propósito de hacer la existencia más llevadera. El tema no es nuevo en la filmografía de Allen pero aquí lo muestra de forma más obvia que nunca. Un tema serio y controvertido que Allen trata en forma de comedia ligera y amable, sin provocar grandes risas pero sin perder nunca el tono desenfadado. Una hábil manera de quitarle hierro a un asunto tan delicado como el de las creencias.

 Allen sigue tan en forma como viene siendo habitual en estos últimos años, ya nadie espera de él grandes obras maestras pero mantiene el tipo muy dignamente e incluso a veces sorprende gratamente. Sus diálogos siguen rebosando vida y su película fluye sin hacerse nunca pesada. El maestro neoyorkino sigue cáustico y corrosivo aunque en apariencia estemos ante una amable comedia. Se permite incluso un chiste sobre la pedofilia nada más empezar el film, clara alusión a las recientes acusaciones de una de las hijas de Mia Farrow. Así es Allen.

 Ni que decir que la dirección de actores es simplemente sublime, todos están francamente bien. Colin Firth da una lección de interpretación que recuerda a los galanes las comedias clásicas  tipo Cary Grant. Por su parte, Emma Stone me sorprendió gratamente. Ambos forman una pareja bastante convincente.

No estamos ante una de sus mejores obras pero sí ante un film más que digno. Magia a la luz de la luna tiene escasas ambiciones pero ofrece un agradable visionado y algún destello de genialidad. Aun con todo es muy superior a la mayoría de películas que se estrenan en nuestras carteleras.

6,5

domingo, 27 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas (Silver linings playbook)

Pat (Bradley Cooper) regresa a la casa de sus padres tras pasar una temporada en un hospital psiquiátrico.  Ahora le toca demostrarse a sí mismo y a los demás que es capaz de rehacer su vida y de recuperar a su mujer. Para todo ello puede ayudarle Tiffany (Jenifer Lawrence) pero ella también arrastra un trauma y está intentado rehacer su vida.


 Quizás una pareja de inestables emocionales (o chiflados) no sea lo más adecuado para una comedia romántica pero es que esta película no es una comedia romántica. Por mucho que nos la quieran vender así, no lo es. Para mí es un cruce entre la horrorosa Dirty dancing y la maravillosa Alguién voló sobre el nido del cuco. El lado bueno de las cosas no es una comedia, tiene momentos divertidos y amenos, pero yo no pasé de una leve sonrisa, nada de comedia. Los problemas mentales no me hacen gracia.

No deja de ser la típica historia de superación que tanto gusta a los yanquis, con mucho baseball, mucha exaltación de la familia y bla bla bla. Empieza de forma interesante pero se va domesticando conforme avanza la trama y acaba siendo de lo más convencional. David O. Russell ya gustó mucho con su anterior film The fighter y es de agradecer que este tipo busque salirse de los cánones del cine más comercial pero tampoco se puede calificar de cine independiente. Digamos que es lo suficientemente independiente como para gustar al gran público y caer bien a la Academia de Hollywood (algo bastante fácil si tienes a un tipo con pasta que te apoya como es su caso). Una vez más Russel acierta a centrarse en los personajes y dejarles hablar (quizás demasiado), el tipo es un buen director y consigue meternos en la historia. La peli no es ninguna maravilla pero logra que se te pasen las dos horas en un suspiro. 

El film me pareció valiente a la hora de plantear ciertos temas. El protagonista ha sufrido un único incidente que le ha dejado marcado de por vida, su padre ha tenido 9 episodios violentos y está en total libertad y sin medicación aunque se le ha prohibido la entrada a los estadios, ahora ve los partidos en casa y hace de ello una verdadera religión. ¿Acaso la obsesión por un deporte y por un equipo en concreto no está cercana a la enfermedad mental? ¿Creer en supersticiones no es indicio de que algo no va bien en nuestra cabeza? ¿Cómo reaccionaríamos la mayoría de nosotros ante la situación que descubre el protagonista? ¿Cuanta gente hay por ahí suelta con trastornos sin diagnosticar? Quizás estemos rodeados de locos.

 Bradley Cooper está francamente bien y demuestra que es algo más que un chico guapo, espero que Jennifer Lawrence acabe por convertirse en una estrella con este film, entre ellos hay bastante química y sus diálogos en pantalla funcionan a la perfección. Me gustó como es conducida su relación durante casi todo el metraje aunque al final la cosa sea bastante previsible. A destacar la pareja formada por Robert DeNiro y Jacki Weaver quienes interpretan a los sufridos padres del protagonista. DeNiro está en su mejor papel de los últimos 20 años (el tiempo que lleva viviendo de las rentas y mirándose el ombligo) parece que esta vez ha cambiado algo su eterno personaje de tipo duro. Ya era hora.
 Resumiendo, El lado bueno de las cosas (pésimo título en castellano que incita a pensar que estamos ante una comedia) se deja ver y deja un buen sabor de boca. Podría haber sido más arriesgada y menos pastelona pero... como viene a decir el protagonista : El mundo ya es suficientemente horrible ¿porqué arruinar una bonita historia en el último momento?

6

Ah, se me olvidaba:  ocho nominaciones para esta película son excesivas.