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martes, 12 de noviembre de 2013

Byzantium

 Dentro de la filmografía del director irlandés Neil Jordan podemos encontrar títulos más que recomendables como En compañía de Lobos (1984), Juego de lágrimas (1992), Entrevista con el vampiro (1994), Michael Collins (1996), El fin del romance (1999) o El buen ladrón (2002). En los últimos años su carrera ha pasado injustamente inadvertida y podría parecer que el talento de Jordan se había diluido o simplemente no era capaz de encontrar un proyecto a su medida. Afortunadamente, Byzantium nos devuelve al mejor Jordan, ése que sabe mezclar drama con cine de género.

 Los vampiros, como seres inmortales que son, vuelven a aparecerse por las pantallas de cine (cosa de la que me alegro). No todas las aproximaciones al mito de los vampiros van a ser tan estúpidas como la saga Crepúsculo. Byzantium es la mejor película sobre vampiros desde Déjame entrar. Jordan retoma el mito vampírico y lo adapta a los tiempos actuales sin perder un ápice de romanticismo.


 Las protagonistas son dos mujeres vampiro que debe vivir en un mundo machista que no sólo las ha maltratado como vampiros sino también como mujeres. Este enfoque feminista me resultó muy refrescante, no lo había visto nunca en un film sobre vampiros. Las mujeres vampiro siempre eran pérfidas arpías sedientas de sangre, desprovistas de todo sentimiento (valga como ejemplo Las novias de Drácula, film que Jordan homenajea mediante su emisión en un televisor). Aquí los dos personajes femeninos (Gemma Artenton y Saoirse Ronan) son unas inadaptadas en ambos mundos, forzadas a ocultarse eternamente.
Son dos mujeres fugitivas en un mundo de hombres (vampiros o no) cuyas debilidades siguen siendo el motor del mundo. Unas debilidades que el personaje de Gemma Artenton ha decidido aprovechar como medio de vida. Mientras tanto su hija adolescente (por toda la eternidad, menudo suplicio) debe aprender a vivir con los terribles recuerdos de su pasado mientras desea salir de la marginación en la lleva siglos inmersa. Interesante argumento.


Jordan demuestra que sabe rodar y dirigir actores, dotando al film de un ritmo adecuado aunque no perfecto. El film se puede hacer algo lento y confuso hacia el principio y sólo al final todo el rompecabezas empieza a encajar. Para ello Jordan se sirve de continuos flasbacks que nos van contando el origen de las protagonistas. Jordan no abusa de los efectos especiales y se centra en las interpretaciones y en los dilemas morales de los personajes, nada de vampiros volando ni inverosímiles peleas.

El reparto está bien, de Saoirse Ronan (Expiación) ya sabíamos que era una gran actriz pero la gran revelación del film es la bella Gemma Artenton (El Príncipe de Persia, Quantum of Solace, Furia de titanes) quien sorprende gratamente en este film. Las dos están muy bien y junto con el buen hacer en la dirección de Jordan dotan al film de la credibilidad que esta historia necesitaba. El único problema (pequeño) es que Caleb Landry Jones (Antiviral) puede quedar encasillado en personajes de adolescente enfermo, debe cambiar pronto de registro, difícil lo tiene con esa pinta.

Una feminista película de vampiros.

6,5


miércoles, 17 de junio de 2009

La extraña que hay en ti (The brave one)



Una locutora de radio que sufre un violento ataque en el que, además, pierde a su novio. Viendo que la policía no parece que vaya a dar con los agresores, decide tomarse la justicia por su mano.



Toda historia encierra una ideología, una moraleja o un mensaje que quiere compartir con el espectador, incluso las que aparentemente sólo pretenden hacerte pasar el rato, todas quieren decirte algo. Los hechos narrados y el destino de los personajes siempre tienen un mensaje, moralizante o no. Ya era así en las tragedias griegas y así es aún en el cine moderno o en los cuentos infantiles.
Hay grandes obras del cine que son abiertamente propagandísticas de una determinada ideología, los ejemplos más claros son El acorazado Potemkin (de marcada ideología revolucionaria-comunista) y El nacimiento de una nación (en la que, entre otras cosas, el Klu-Klux-Klan lincha “heroicamente” a un violador negro).


Pero hay otras películas en las que la ideología está mucho menos clara. Muchos verán La extraña que hay en ti y sólo pasarán un rato más o menos entretenido, la peli se deja ver, e igual no caen en la justificación de la violencia y el ojo por ojo que proclama el film. Al final a mí me quedo claro el mensaje: coge un arma y soluciona tus problemas, exterminemos al violento, seamos como ellos. Un mensaje tan extremo y tan poco democrático que me parece muy peligroso.


La violencia es algo inherente a la naturaleza humana (como el sexo), no seamos mojigatos, y hay grandes películas muy violentas (Kill Bill). Pero proponer la violencia y el ojo por ojo como soluciones factibles a los problemas de la sociedad no me parece que sea la mejor idea. Además este tipo de cine de pistoleros no es nada nuevo: ya en los 70 Harry el sucio o Charles Bronson imponían la ley a fuerza de gatillo, Rambo aniquila todavía enemigos de la libertad sin preguntar, John McClane sigue matando terroristas y 007 tiene licencia para matar. Todos ellos sin juicio previo, of course. Pero son meras caricaturas, deformaciones de la realidad que nadie se toma en serio, son tan exagerados que no son peligrosos. Puro entretenimiento.Nadie se imagina a Harry El Sucio leyendo los derechos a los malos y metiéndolos en el coche con la mano en su cabeza para que no se dañen al entrar. No, debe acabar con ellos a balazos y sin juicio previo. Los malos del cine son tan rematadamente malos que el espectador desea que mueran. No hay redención ni reinserción posible. El espectador no quiere que el Emperador Palpatine sea llevado a juicio, debe morir por sus crímenes. Así la violencia en el cine sirve de catarsis y válvula de escape para el espectador. Sólo es cine, no es real.

Pero el enfoque realista de La extraña que hay en ti hace que sea mucho más nociva que todas las anteriores. Aparte del mensaje fascista de la peli (el final no deja lugar a dudas), no hay mucho que contar: la peli está bien dirigida y no aburre. Lástima que caiga en los tópicos de este tipo de cine, incluido el poli de color que ayuda/persigue a la protagonista.

Eso sí, Jodie Foster demuestra que sigue siendo una gran actriz, este complejo personaje nunca lo hubieran podido interpretar adictas al botox como Nicole Kidman o Demi Moore. Jodie es lo mejor del film, sin duda. También me gustó la joven promesa Zoë Kravitz, hija de Lisa Bonet y Lenny Kravitz.

En cuanto al gran Neil Jordan (El buen ladrón, Juego de lágrimas, El fin del romance, En compañía de lobos): no sé que pinta dirigiendo este panfleto armamentístico.

4