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viernes, 22 de noviembre de 2013

JFK, Caso abierto (1991)


Hoy se cumplen 50 años del asesinato del presidente John Fitzerald Kennedy en Dallas (Texas). 50 años de un misterio y múltiples teorías sobre la autoría del asesinato. Por mucho que se escriba y se investigue, parece que el asesinato de JFK va a quedar como uno de los mayores misterios sin resolver de la historia reciente.

En 1991 el controvertido cineasta Oliver Stone decidió abordar el tema con un film que no dejó indiferente a nadie. JFK, caso abierto es un film enorme en todos los sentidos. No sólo tiene una duración desmesurada sino que también es excesivo en muchas otras cosas. Stone no quería dejar pasar la oportunidad de, al menos, sembrar la duda sobre las conclusiones a las que llegó la comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. Stone desarrolla aquí su mejor crítica al capitalismo encarnado en el sistema americano. Un sistema capaz de matar a cualquiera que vaya en contra de sus intereses, incluso al propio Presidente.

Puede que Lee Harvey Oswald actuara en solitario y todas las demás cavilaciones no tengan sentido. O puede que Oswald no pudiera realizar tres disparos en tan poco tiempo apostado en la ventana del sexto piso del depósito de libros de Texas. Puede que la trayectoria de las balas que se estableció en la versión oficial fuera totalmente imposible. ¿Quien sabe si todas las hipótesis contrarias a la versión oficial son fruto de inverosímiles teorías de la conspiración (a las que los norteamericanos son tan aficionados). Personalmente, no sé qué creer.


Pero, intentando ser objetivos, el film me parece una maravilla primeramente por la meticulosa y rabiosa dirección de un Oliver Stone en estado de gracia. Stone elaboró un guión sobresaliente lleno de aristas. Aunque no participes de las tesis de Stone, el film tiene un ritmo excelente y atrapa sin remedio (incluso a quien estos temas tan yanquis se la suden). Stone logró un magnífico tono semi-documental y unas pormenorizadas reconstrucciones de los hechos que sumergen al espectador en aquel fatídico 22 de Noviembre de 1963 en Dallas.

 He de destacar el revolucionario montaje en el que intercalaba planos muy cercanos de objetos o gestos de personas. Enfatizando así ciertas características relevantes no tanto para la narración, sino para visión del espectador del objeto o persona. Stone intenta condicionar (o manipular) al espectador, haciéndole partícipe de su propia visión. Para ello se sirve de cantidad de elementos subliminales tanto visuales como sonoros. Muchos de estos elementos pasan desapercibidos la primera vez ya que son apenas perceptibles, como calaveras reflejadas en relojes o peatones de curioso parecido con presidentes republicanos como Bush padre o Reagan. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party. 
JFK es un film que gana en sucesivos visionados, buena parte de su valor reside en los detalles. Como si del asesinato de Kennedy se tratara, Stone va dejando pistas semi ocultas en su cinta de los posibles autores intelectuales o beneficiados con el asesinato de JFK. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party.
Stone no se limita a contarte una historia, quiere convencerte de que todo el sistema político y económico está corrupto y hay unos culpables. No es un director al uso que solamente pretende entretener al espectador y que éste se vaya a su casa contento y feliz para seguir consumiendo. Stone ataca al sistema capitalista y crea el malestar y duda en el espectador, pretende hacerle ver que le han estado mintiendo y ocultando pruebas desde hacía casi 30 años (el film es de 1991). ¿En qué otras cosas nos habrán mentido? Lamentablemente, ciertos hechos de la historia reciente como las filtraciones del caso Snowden y Wikileaks parecen darle la razón a Stone.

 El film es además un complejo crisol que resume perfectamente cómo era el mundo en los 60 (guerra fría, Castro, bahía Cochinos, carrera espacial, Rusia, Corea, Vietnam, petróleo, casi casi como hoy.) Es un gran mapa para entender quien mueve los hilos en la política internacional, ayer, hoy y siempre.

 En cuanto al reparto, en mi opinión tiene la mejor interpretación de Kevin Costner (resulta creíble en ese personaje). Pero la palma se la lleva un reparto coral lleno de actores secundarios de lujo (Gary Oldman, Walter Mathau, Jack Lemmon, Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, Joe Pesci, Sissy Spaceck, etc), todos espléndidos.

 En definiva, Oliver Stone empezó la época más combativa e interesante de su carrera con este magnífico film. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Argo



Argo es la historia de una gran mentira, de un film que nunca existió. Un film tan extravagante que sólo podía servir como tapadera para un rescate casi imposible.

 Sigo pensando que Ben Affleck debe retirarse como actor y dedicarse exclusivamente a la dirección. Argo es su tercera película como director tras las recomendables Adiós, pequeña, adiós y The town. Todas ellas evidencian que Affleck sabe elegir mejor sus proyectos como director que como actor. Su carrera actoral está llena de pésimas interpretaciones pero su carrera tras las cámaras demuestra que el tipo tiene ganas de contar buenas historias y sabe cómo hacerlo.
Argo es un excelente trhiller que parte de un interesante hecho real, la crisis de los rehenes que se produjo en Irán en 1979 con la invasión de la embajada norteamericana en Teherán y el secuestro de las personas que se encontraban en su interior. Pero seis norteamericanos del personal diplomático consiguieron escapar y refugiarse en la embajada canadiense. Argo trata de cómo se les intentó escapar mediante una peculiar misión.
Primeramente sorprende cómo Affleck nos sitúa en la convulsa Teherán de 1979, toda la época y las presiones geo-políticas del momento están perfectamente plasmadas en el film. El espectador no tiene ningún problema en entender el complejo entramado que era nuestro mundo en 1979. Una sucesión de decisiones fallidas por parte de los servicios de inteligencia estadounidenses les condujo a esta compleja situación, no olvidemos que estábamos aún en plena guerra fría, que sería posteriormente agravada con la invasión de Afganistán por la extinta URSS.


Affleck no nos entrega un documental, nada de sesudas reflexiones sobre el más que discutible papel de Estados Unidos en Oriente Medio en los últimos 70 años, tampoco es un drama sobre personas en situaciones extremas. Affleck elabora un film sorprendentemente ameno a la vez que didáctico y emocionante. Combinando hechos históricos e ironía Affleck nos entrega un film muy recomendable, con las dosis justas de humor y tensión. Consigue un ritmo trepidante e incluso sale airoso en escenas bastante tensas como las del bazar o la de la manifestación. Affleck aprovecha para rendir homenaje a esa fábrica de sueños falsos que es Hollywood y su gran mentira a la hora de vendernos una película (promociones, merchandising de todo tipo, etc). El film está lleno de homenajes y guiños hacia el cine de ciencia ficción de finales de los años 70 (especial ilusión me hizo descubrir a los cilones de la serie Galáctica o muñecos de Star Wars que aún conservo).

Por cierto, en el film no se menciona pero Ronald Reagan era el candidato republicano a las elecciones presidenciales frente al demócrata Jimmy Carter que optaba a la reeleción. Siempre se ha dicho que Reagan tenía muy buenos contactos en la CIA que podrían haber solucionado la crisis de los rehenes mucho antes (duró 444 tensos días) pero les interesaba que la crisis se alargara para perjudicar electoralmente a Carter. Por supuesto, Carter perdió las lecciones.

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viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Compraría usted deuda española?


Menudo papelón tiene el amigo Mariano Rajoy. Lo de sacar de la crisis a todo un país no es tarea fácil y menos aún cuando dicho país es un cachondeo de cuidado.

 Ocurre que a este país llamado España no hay quien se lo tome en serio. No sólo somos un país de pandereta, amante de la juerga y del fútbol televisado, somos la juerga personificada. Pero claro, tanta fiesta acaba por pasar factura. Que los mercados (seres abstractos y malvados que nadie ha visto ni conoce) no confíen en nosotros el totalmente normal. ¿Para qué emitimos deuda? Para financiar aeropuertos que no se usan, estaciones del AVE con apenas 7 pasajeros al día o autopistas por las que no circula ni el tato. Es que hay que hacer obra pública para que todo el mundo cobre su comisión. Ya la pagaremos. Los ciudadanos somos unos fiesteros irresponsables preocupados por que Cristiano Ronaldo está triste (pobrecito) pero los políticos no se quedan atrás.

¿Cómo demonios van a confiar los mercados que unos políticos tan particulares van a ser capaces de llevarnos por el recto camino de la austeridad? La última gesta mediática que ha protagonizado un político en este país por una vez no tiene nada que ver con la corrupción ni con comentarios racistas y/o machistas del político del PP de turno. A la concejal del PSOE del ayuntamiento de la localidad toledana de Los Yébenes Olvido Hormigos no se le ha ocurrido otra cosa que grabarse un vídeo erótico con el móvil. Parece que la cosa iba destinada al ámbito privado (entiéndase este concepto como se quiera), pero lo ha visto ya todo el país gracias al whatsapp. Muy lista no debe de ser esta señora (no es un requisito indispensable para ser concejal), sólo así consigo entender que se le ocurriera tal travesura erótico festiva. Ojo, aquí cada uno puede hacer con su cuerpo y con su sexualidad lo que le dé la gana, claro que sí, pero también hay que ser muy pardilla para no saber que vivimos en el país del morbo y del cotilleo. La concejal Hormigos pecó de ingenua e irresponsable al pensar que tal vídeo nunca iba a pasar del ámbito privado. Je je, qué poco conoce a sus conciudadanos. Era de esperar que el vídeo acabara difundiéndose por las múltiples redes sociales. El resto es historia, somos así, nos puede la fiesta y el morbo.
La señora Hormigos no piensa dimitir, aquí no dimite nadie ni cuando le pillan con la mano en la caja a plena luz del día, alega que no ha hecho nada ilegal. Es verdad, ser una ingenua de tomo y lomo y grabarse con el móvil dándole que te pego no son actos constitutivos de delito alguno, pero dice mucho de un país y de sus gentes. No sé, igual esta señora consigue sobreponerse al bochorno y su carrera política despega. 
Aunque, quien sabe, quizás la señora Hormigos sea una lista y sepa sacar provecho de la situación y acabe en algún patético reality o en la portada de Interviú (esto último lo veo más que probable). Quizás llegue a presidenta, a mí me cae mejor que otros muchos dirigentes del PSOE, ella no puede caer más bajo ni tiene nada ya que perder. Yo la votaría en unas primarias frente a la Chacón. Por cierto, espero que no se ponga de moda esto de grabarse vídeos íntimos entre las políticas españolas. Lo que nos faltaba.


Como dice un amigo mío, los políticos salen del pueblo, por lo que si nuestros políticos son así de cortos de miras se debe a que nosotros tampoco somos muy listos. Una manera suave de decir que tenemos los políticos que nos merecemos. No estoy de acuerdo, tampoco creo que nos merezcamos esta televisión para gilipollas a base de Sálvames y videntes inglesas. Debo reconocer mi parte de culpa, más de un día me quedado enganchado viendo esa bazofia llamada El juego de tu vida, yo también soy chusma.

Dicho lo dicho y resumiendo: ¿Compraría usted deuda española? ¿Qué le asegura que realmente va a recuperar su inversión?  Normal que la Merkel no se fíe de nosotros.

viernes, 6 de enero de 2012

Los idus de Marzo (The ides of march)


En el calendario romano, los idus eran los días centrales de cada mes. Tradicionalmente se creía que los augurios que se hacían en los idus de los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre eran favorables. Pero no fue así para Julio César, a quien un vidente le había advertido que tuviera cuidado con los idus de marzo. Julio César no hizo caso y fue asesinado antes del fin del idus de marzo (el 15 de marzo del año 44 a.C.). La anécdota fue recogida por Shakespeare en su obra Julio César. 


 The ides of march es una buena traslación a nuestros días de las intrigas por el poder de la época de Julio César. Los entresijos de una campaña electoral y todo lo que rodea a un candidato hoy en día no difieren demasiado de los de la época romana. Hay ambición y traiciones exactamente igual que hace 2000 años. Se han modificado algo las formas de llegar al poder y la información fluye por la red, pero el ser humano y sus anhelos siguen siendo los mismos.


 The ides of march es la nueva película de George Clooney como director tras Ella es el partido y Buenas noches, y buena suerte. Clooney retoma una vez más un tema incómodo para las clases dirigentes y no teme meter el dedo en el ojo del poder. Clooney critica una vez más las miserias del sistema político de su país. Ya sea como actor o como director, Clooney es un abanderado de este movimiento crítico con el sistema político estadounidense. A este paso se va a convertir en un tipo tan incómodo como Oliver Stone o Robert Redford (otro que no pierde oportunidad en sacar a relucir las miserias de la democracia americana). Clooney sabe que su película no va a gustar a los republicanos (hace años que lo tienen calado) pero esta vez tampoco deja bien a los demócratas. Nadie se salva en la despiadada carrera por el poder.


A mí el film me gustó bastante, tiene un ritmo pausado al principio, Clooney se toma su tiempo en presentarnos el complejo mundo de una campaña electoral para unas primarias dentro del partido demócrata. Las encuestas, los debates, los mítines, etc... todo aparece perfectamente controlado por los asesores de la campaña de un candidato ideal interpretado por el propio Clooney. Yo mismo votaría por un tipo con el carisma y el encanto que desprende este actor (ya se le puede llamar así). Pero el film nos muestra el lado menos glamuroso, el lado de las zancadillas y las traiciones. El protagonista principal, un Ryan Gosling (Drive, Blue valentine) que pide a gritos un Oscar, es un prometedor asesor de campaña que realmente cree firmemente en su candidato. Pero las cosas no serán tan fáciles en la carrera hacia el poder. El jefe de campaña (interpretado por el excelente Philip Seymour Hoffman, Antes que el diablo sepa que has muerto) no es tan idealista. Mientras, el jefe de campaña del otro candidato demócrata (Paul Giamatti) parece no saber jugar limpio. El choque de egos e intereses será inevitable, no sólo hay que luchar contra el partido republicano, sino que hay que protegerse de las cuchilladas que vienen de tu propio partido. A todo ello se unirá la inquietante presencia de una joven becaria (Evan Rachel Wood, Si la cosa funciona) y las preguntas de una periodista experta en temas electorales (Marisa Tomei, The wrestler).


Clooney se maneja perfectamente, no es un gran director, pero sabe llevar la historia y le da la tensión necesaria. No se complica la vida y va directamente a narrar la absorbente historia que tiene entre manos. Bien por Clooney. Especialmente recomendables son los últimos 20 minutos del film, en los que se desata toda la tensión acumulada y las mentiras salen a flote. Espectacular Ryan Gosling en el plano final del film en el que el espectador siente perfectamente toda la tormenta que ocurre en el interior del personaje. Este momento final me recordó mucho al de This is England y me parece igual de sobrecogedor. 


El film plantea unas preguntas que quizás muchos no quieran plantearse y probablemente los políticos no quieran responder: ¿Quién hay detrás de las personas que votamos?¿Quién controla los hilos? ¿Realmente creen en las personas que apoyan?
Ya sabéis lo que se dice: no sólo hay que ser decente, hay que parecerlo. Pero... ¿a qué precio?

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martes, 16 de agosto de 2011

Están vivos (They live,1988)


John Carpenter es un director capaz de lo mejor y de lo peor. Tuvo su momento de gloria a finales de los 70 y principios de los 80 con films como La cosa o La noche de Halloween. Pero a mediados de los 80 su carrera empezó a decaer sin remedio (salvo honrosas excepciones). El film que nos ocupa no deja de ser una buena idea bastante desaprovechada.




Basado libremente en un relato corto de Ray Nelson titulado "A las 8 de la mañana" Están vivos es una curiosa cinta de ciencia ficción con toques de denuncia social y un impagable humor negro. La premisa de que la crisis económica y el desempleo son causados por una clase dirigente que desea tener al ciudadano medio controlado no es nueva. Que el capitalismo es un gran monstruo que se alimenta de la pasividad y conformismo de las masas adormecidas es algo que todos sabemos. Que desde los medios de comunicación intentan controlarnos para que consumamos es otra obviedad que no merece discusión alguna. Pero en esta peli se le da a todo ello una interesante vuelta de tuerca creando una peculiar teoría de la conspiración: seres no humanos dirigen los hilos de nuestra economía y nuestra política (que no dejan de ser la misma cosa). La idea recuerda a Platón y al mito de la caverna y fue desarrollada posteriormente en films como Matrix. La realidad que percibes está controlada por las clases dirigentes, que desean que seas sólo ganado dócil. Todo lo concerniente al control de las masas mediante los medios de comunicación o los mensajes subliminales me parece lo más interesante del film.
No deja de ser curioso que el protagonista sea un parado de larga duración, un sin techo que va viajando en busca de un empleo. El film muestra las miserias de la América de Reagan, esa white trash que se quedó sin empleo en la crisis de los años 80 y a la que Reagan recortó las ayudas. El film identifica directamente al mal con los políticos, los ricos y las fuerzas del orden. Ahí es nada, un mensaje bastante revolucionario, la verdad, a veces parece que el guión lo hubiera escrito Fidel Castro. La revelación que recibirá el protagonista (gracias a un objeto de consumo muy popular en los 80 como unas gafas de sol) le hará tomar conciencia del problema, aceptando que estaba dormido hasta entonces y decidiendo pasar a la acción.

Lamentablemente, el film pierde bastante interés cuando convierte en una peli de tiros. Supongo que el objetivo de Carpenter era presentar una peli de acción con una trama algo más trabajada que lo habitual y no hacer una encubierta denuncia de la sociedad actual a través de una peli de acción. Además, me mola que los héroes del film sean unos obreros de la construcción, el proletariado al poder.
El guión es ameno pero tiene más agujeros que un colador (demasiadas casualidades) y los actores no ayudan demasiado. El protagonista Rody Piper era campeón de lucha libre y sus musculos están mucho más desarrollados que su talento interpretativo, no nos engañemos. El tipo está cachas pero no tiene el carisma de Kurt Russel, creo que su elección fue un error importante.Tampoco la chica de la peli (Meg Foster) es muy expresiva que digamos, su gélida belleza hace que nunca acabemos de confiar en ella (algo que sí hace el protagonista). Una persona con ese peinado y esas hombreras no puede ser de fiar, ni ahora ni en 1988.

Parece que a Carpenter le interesan más las escenas de tiros y batallas que la denuncia social. Una pena, a esta idea se le podría haber sacado mucho partido, pero el último tercio del film echa por tierra la correcta presentación del problema. De una forma bastante simplona se nos explica todo el entramado que subyace bajo la sociedad y se mete a los protagonistas en el centro neurálgico de todo el meollo. Menuda casualidad, hasta la chica trabaja allí.

No deja de ser un film divertido que conserva todo el encanto de esta serie B ochentera que muchos reivindican hoy día, pero yo me hubiera ido más por el lado sociológico y no por el bélico. Las analogías entre lo presentado en el film y la realidad son hoy día aún más evidentes que en 1988.

Curiosa

Por supuesto, se está preparando un remake a cargo de Matt Reeves (quien ya adaptó Déjame entrar).

sábado, 23 de abril de 2011

Caza a la espía (Fair Game)

A estas alturas del partido, todos sabemos que en Irak no había armas de destrucción masiva. Pero hubo personas que lo sabían mucho antes de que Estados Unidos invadiera Irak y, lo que es peor, La Casa Blanca también lo sabía.


Basada en hechos reales Fair game es una interesante película que narra cómo el todopoderoso se gobierno de los Estados Unidos es capaz de complicar la existencia cuando alguién decide llevarles la contraria. Vamos, la película que a Oliver Stone le hubiera gustado dirigir.
En el año 2003 el embajador Joseph Wilson escribió un artículo en el New York Times desenmascarando las mentiras de la administración Bush para justificar la invasión de Irak. A consecuencia de ello, la Casa Blanca filtró la identidad de la mujer de Wilson, Valerie Plame como agente encubierta de la CIA. Una venganza en toda regla que puso en peligro la vida del matrimonio y también a muchas otras personas que dependían del anonimato de la agente. Una apasionante historia real que me parece digna de conocerse. Una historia con múltiples lecturas y que provoca muchas preguntas.

La película narra eficazmente todo lo ocurrido, siendo uno de los mejores dramas políticos de los últimos lustros. Parece que la guerra de Irak nos está dando algunas buenas películas, algo bueno debía salir de tal desastre. Las tortugas también vuelan, En territorio hostil son buenos ejemplos de ello. A parte de un buen guión y un buen ritmo, Fair game se beneficia de dos actores en estado de gracia como son Sean Penn y Naomi Watts. De Penn no voy a decir nada (es el mejor actor de su generación y punto) pero Watts me ha sorprendido gratamente, está mejor que nunca y lleva perfectamente el peso del film.

Puede que Doug Liman dirigiera El caso Bourne (y alguna tontería como Señor y señora Smith o Jumper), pero Caza a la espía no es un film de acción, es un solvente thriller político. Tiene bastante tensión pero no hay tiroteros ni persecuciones en coche. Es un film mucho más centrado en los entresijos de la política que un film de espías.

Recomendable.

7

miércoles, 20 de abril de 2011

Inside job


¿Qué es una hipoteca subprime? ¿Quién decide que un país está en bancarrota? ¿A quién se da dinero cuando un país debe ser rescatado? ¿Qué es una burbuja financiera? ¿Qué es una crisis financiera a nivel mundial? ¿De dónde proviene esta crisis? ¿Podremos salir algún día de ella? ¿Realmente existe eso que se llama MERCADO? ¿Pueden los gobiernos controlar la economía?


Este documental ganador del Oscar es de obligada visión para todos aquellos que quieran saber porqué los bancos ya no prestan dinero tan alegremente como antes o porqué están cerrando tantas empresas. Es decir, quién mueve realmente los hilos de la economía mundial. Los que prefieran vivir en la ignorancia pueden verse el partido del siglo de esta semana o la peli del patético Justin Bieber (me niego a pone su nombre en negrita), que intenta convencernos que con sacrificio se puede conseguir cualquier cosa, mentira cochina para adolescentes mimados.


Alguien tenía que buscar en las lujosas alcantarillas del sistema financiero para encontrar a los culpables de esta crisis. En Inside job, Charles Ferguson desarrolla un laborioso trabajo de investigación y entrevistas cuyo objetivo es no dejarnos impasibles. El documental es valiente y no teme señalar con nombres y apellidos a los culpables, tipos que pudieron evitar la debacle y que miraron para otro lado mientras se llenaban los bolsillos. Y lo hace de forma didáctica logrando que el espectador entienda el complejo entramado económico y financiero que nos ha llevado a esta maldita crisis mundial.

A estas alturas del partido, todos sabíamos que los responsables de la crisis se iban a ir con las manos llenas y sin que nadie les pidiera responsabilidades, lo que no impide que el espectador acabe cabreado y frustado. ¿Podemos asumir que un directivo que ha arruinado a millones de personas se vaya de rositas con sus trece aviones privados y una prima de varios cientos de millones de dólares? Puede que sea legal (alguien se han encargado de ello) pero no es justo.

Inside job aborda temas tan candentes como la desregulación del sistema financiero, la aplastante influencia de la economía sobre la política (y no al revés), la credibilidad de las agencias de calificación de riesgo (las que deciden la solvencia de un banco o un país, las que deciden en quien se puede confiar, las que dieron una clasificación AAA a Lehman Brothers 2 días antes de quebrar) y la objetividad de los expertos que cobran directamente de los bancos. Conocer ciertos datos de primera mano provoca en el espectador una enorme frustración.

Inside Job está narrado eficientemente por Matt Damon y, aunque se hace ameno en su primera mitad, tanto concepto financiero y tanta cifra con 6 ceros puede llegar a cansar y marear al espectador no acostumbrado a términos de macro economía. A mí se me hizo un poco pesado en su parte final. No sé si fue la frustración o el cabreo lo que hicieron a mi sistema nervioso buscar una desconexión en forma de sueño.

Por suerte, Inside Job no tiene ese punto de demagogia de Michael Moore (no le hace falta) ni el director aparece en pantalla intentando ser el protagonista. Los protagonistas absolutos de este film son los terribles datos y testimonios que nos presenta, lo cual le hace mucho más aterrador que cualquier peli de ficción sobre el tema. La realidad siempre supera a la ficción.


7

viernes, 27 de agosto de 2010

El escritor (The ghost writer)



Que no, que este no es el Roman Polanski que a mí me gusta. Que yo prefiero al Polanski arriesgado que hacía unas películas tan insanas como Repulsión, La semilla del diablo, Lunas de hiel o El cuchillo en el agua. Incluso me parece muy interesante en aventuras como Frenético, Chinatown, El baile de los vampiros, El Pianista o La muerte y la doncella. Pero en El escritor no he visto casi nada del Polanski que a mí me gusta.

Polanski finalmente se ha domesticado (a sus 76 años no podemos pedirle que siga provocando eternamente) y en El escritor se muestra como un buen artesano que sabe adaptar la novela de Robert Harris y sabe generar una creciente tensión en el ambiente. El film destila clasicismo por sus cuatro costados, no hay trucos baratos, ni trampas para el espectador. Polanski despliega todo su buen hacer en este thriller político.
Pero lo hace siguiendo casi paso a paso los cánones del cine de Alfred Hitchcock. Podríamos pensar que esta es una película menor de Hitchcock dirigida desde su tumba. Ciertos movimientos de cámara, el uso de la música o la escena final denotan aún más un irrefutable aroma al mago del suspense.

Igualmente Ewan McGregor ejerce del típico personaje hitchockiano, un buen chico demasiado curioso que poco a poco se va viendo metido en un lío tremendo. Por su parte, Pierce Brosnan está justito en su ambiguo papel, pero yo me quedo con Olivia Williams y el excelente Tom Wilkinson que ambos están muy bien.

Hay una buena historia, buenas escenas y buenas interpretaciones, pero me supo a poco. No sé, de Polanski me esperaba más. Supongo que la novela no le dejaba mucho margen o estaba liado con sus problemas legales en Suiza o simplemente ha querido hacer una película clásica. Sea como fuere, no ha arriesgado, parece un encargo realizado con esmero pero sin pasión.

Resumiendo, El escritor es un más que correcto film (que no es poco, tal y cómo está la cosa) pero que no aporta nada nuevo a la carrera de Polanski.

6,5

miércoles, 17 de junio de 2009

La extraña que hay en ti (The brave one)



Una locutora de radio que sufre un violento ataque en el que, además, pierde a su novio. Viendo que la policía no parece que vaya a dar con los agresores, decide tomarse la justicia por su mano.



Toda historia encierra una ideología, una moraleja o un mensaje que quiere compartir con el espectador, incluso las que aparentemente sólo pretenden hacerte pasar el rato, todas quieren decirte algo. Los hechos narrados y el destino de los personajes siempre tienen un mensaje, moralizante o no. Ya era así en las tragedias griegas y así es aún en el cine moderno o en los cuentos infantiles.
Hay grandes obras del cine que son abiertamente propagandísticas de una determinada ideología, los ejemplos más claros son El acorazado Potemkin (de marcada ideología revolucionaria-comunista) y El nacimiento de una nación (en la que, entre otras cosas, el Klu-Klux-Klan lincha “heroicamente” a un violador negro).


Pero hay otras películas en las que la ideología está mucho menos clara. Muchos verán La extraña que hay en ti y sólo pasarán un rato más o menos entretenido, la peli se deja ver, e igual no caen en la justificación de la violencia y el ojo por ojo que proclama el film. Al final a mí me quedo claro el mensaje: coge un arma y soluciona tus problemas, exterminemos al violento, seamos como ellos. Un mensaje tan extremo y tan poco democrático que me parece muy peligroso.


La violencia es algo inherente a la naturaleza humana (como el sexo), no seamos mojigatos, y hay grandes películas muy violentas (Kill Bill). Pero proponer la violencia y el ojo por ojo como soluciones factibles a los problemas de la sociedad no me parece que sea la mejor idea. Además este tipo de cine de pistoleros no es nada nuevo: ya en los 70 Harry el sucio o Charles Bronson imponían la ley a fuerza de gatillo, Rambo aniquila todavía enemigos de la libertad sin preguntar, John McClane sigue matando terroristas y 007 tiene licencia para matar. Todos ellos sin juicio previo, of course. Pero son meras caricaturas, deformaciones de la realidad que nadie se toma en serio, son tan exagerados que no son peligrosos. Puro entretenimiento.Nadie se imagina a Harry El Sucio leyendo los derechos a los malos y metiéndolos en el coche con la mano en su cabeza para que no se dañen al entrar. No, debe acabar con ellos a balazos y sin juicio previo. Los malos del cine son tan rematadamente malos que el espectador desea que mueran. No hay redención ni reinserción posible. El espectador no quiere que el Emperador Palpatine sea llevado a juicio, debe morir por sus crímenes. Así la violencia en el cine sirve de catarsis y válvula de escape para el espectador. Sólo es cine, no es real.

Pero el enfoque realista de La extraña que hay en ti hace que sea mucho más nociva que todas las anteriores. Aparte del mensaje fascista de la peli (el final no deja lugar a dudas), no hay mucho que contar: la peli está bien dirigida y no aburre. Lástima que caiga en los tópicos de este tipo de cine, incluido el poli de color que ayuda/persigue a la protagonista.

Eso sí, Jodie Foster demuestra que sigue siendo una gran actriz, este complejo personaje nunca lo hubieran podido interpretar adictas al botox como Nicole Kidman o Demi Moore. Jodie es lo mejor del film, sin duda. También me gustó la joven promesa Zoë Kravitz, hija de Lisa Bonet y Lenny Kravitz.

En cuanto al gran Neil Jordan (El buen ladrón, Juego de lágrimas, El fin del romance, En compañía de lobos): no sé que pinta dirigiendo este panfleto armamentístico.

4

sábado, 28 de febrero de 2009

W.



La historia de cómo George W. Bush llegó a presidente y cómo se convirtió en el presidente peor valorado de la historia.



El 11-S cambió muchas cosas en Estados Unidos y en el mundo entero. Una de las cosas que se derrumbaron junto con las torres gemelas parece ser que fue la ácida crítica de Oliver Stone hacia el gobierno norteamericano.


Tras las duras denuncias de épocas de presidentes anteriores como JFK o Nixon, ahora Oliver Stone se ha atrevido con una película sobre un presidente americano mientras éste aún estaba gobernando. Desde luego, valor no le falta.


El problema es que la película no es todo lo irónica o cínica que cabría pensar viniendo de quien viene. George W. Bush no es presentado ni como un tirano ni como un idiota. Yo, sinceramente, me esperaba una película con mucha más mala uva. Stone parece domesticado y muestra a W. como un niño rico a la sombra de su padre y que no sirve realmente para nada. Pero no lo convierte en una caricatura ni acaba de reírse de él. Más que reírse de Bush, Stone hace una sutil crítica a un sistema y una clase política en la que alguien sin ningún mérito ni talento especial puede llegar a presidente si tiene los contactos necesarios.


Stone no hace leña del árbol caído (quizás hubiera sido demasiado fácil). Puede que W. no haya destacado nunca en nada y que ser hijo de otro presidente le allanara el camino hasta la presidencia pero no toda la culpa es suya. Hay una nación que lo eligió como presidente, dos veces.


El estilo de Stone sigue estando latente: esos continuos saltos temporales, ese montaje endiablado, esos diálogos geniales y esa ironía marca de la casa aparecen en el film, si bien bastante rebajados de tono. La película se deja ver pero no fascina ni de lejos como otras biografías de Stone (Nixon, Alejandro) quizás porque el personaje esta vez no es tan fascinante o porque simplemente nos resulta demasiado cercano.


Nixon tuvo su Vietnam (y su Watergate) y aún hoy genera polémica y films sobre su gestión (El desafío, Frost contra Nixon). Pero Bush no creo que genere muchas películas más allá de las de Oliver Stone o Michael Moore (Fahrenheit 911 o Sicko). Al menos Nixon tuvo que dimitir, Bush se ha ido de rositas. Al menos, las guerras de Irak y Afganistán sí están generando películas interesantes (Hurt Locker).


Volviendo a la peli, Stone se toma su tiempo en mostrarnos los entresijos de la política exterior norteamericana y sus desastrosas consecuencias bajo el mandato de W. La importancia del petróleo queda patente en una de las estupendas escenas del gabinete de gobierno de Bush. Las extensas escenas de dicho gabinete me parecen de lo mejor de la película. En ningún momento se plantean los costes en vidas humanas. Bush hijo se nos presenta obsesionado por acabar con Saddam Hussein (algo que su padre tuvo al alcance de su mano y se negó) aunque hubiera otros países potencialmente mucho más peligrosos.

También ciertas anécdotas de la vida del presidente 43 son narrados de forma bastante franca (las novatadas universitarias, el incidente de la galleta, su alcoholismo, su fe) sin ensañarse con el personaje ni caer en el sarcasmo. Muchos aspectos polémicos de su mandato se han omitido deliveradamente (Guantánamo, torturas, el día del 11-S). Lástima que el incidente del zapatazo en Afganistán se produjera después de estrenarse la peli, hubiera sido un gran final.


Los actores están muy bien, ha predominado la interpretación frente al parecido físico. Josh Brolin compone un George W Bush muy creíble (nada caricaturesco), atormentado por no llegar a la altura de su padre y finalmente exultante al acabar con Saddam, aunque la alegría le durará poco. El resto del reparto está muy bien,yo destacaría a Ellen Burstyn como Barbara Bush, James Cromwell como George H. W. Bush, Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright como Colin Powel. Me sorprendió la caracterización de Thandie Newton (Misión imposible 2, Rocknrolla) como Condoleezza Rice (apenas tiene frases de diálogo pero el maquillaje logra un parecido asombroso). Elizabeth Banks como Laura Bush aparece poco, la verdad.


Un film valiente y bien hecho pero demasiado condescendiente.
6

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