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martes, 9 de junio de 2009

Memories of Murder (살인의 추억, Sarinui Chueok, 2003)



1986, en un pueblo de Corea del Sur comienzan a aparecen jóvenes asesinadas, un detective local será el encargado de encontrar al asesino.



No estamos acostumbrados a ver un film policíaco ambientado en Corea del Sur en 1986. Estamos más acostumbrados al cine de psicópatas ambientados en grandes ciudades de Estados Unidos y a que los polis sean tipos con traumas que superar pero buena gente al fin y al cabo.

Pero Memories of Murder es un film atípico. Ya desde el principio te das cuenta que la policía coreana dista mucho de los medios técnicos y humanos que podemos ver en el CSI. Primeramente llama la atención que ni los habitantes del pueblo ni los policías mismos están concienciados de la importancia de la investigación, son torpes e ineptos. No están preparados para hacer frente al frío asesino al que tienen que atrapar.

Si a la premisa argumental le sumamos unos policías de métodos bastante reprobables nos da un thriller más que interesante. La película va avanzando poco a poco en la investigación y los sospechosos se van sucediendo a medida que los asesinatos no cesan. Las pistas parecen crear un laberinto que no conduce a ningún sitio. Tanto los personajes como el espectador se ven inmersos en un desasosiego que no parece tener fin. Desasosiego aumentado por la incertidumbre de la identidad del asesino, un asesino sin rostro pero implacable.

Al igual que el último film de David Fincher, Zodiac (2007), el espectador se ve atrapado dentro de una investigación que puede llegar a obsesionarle. Incluso se podría considerar Zodiac como un encubierto remake americano de Memories of Murder (2003). Ambas películas son muy recomendables y se basan en casos reales pero son técnica y formalmente muy distintas.


Obviamente la peli coreana ha contado con menos medios pero la dirección es igual de interesante. El film presta especial atención a los objetos (la funda de las botas, las zapatillas), los lugares comunes (las vías del tren), los secundarios (geniales todos ellos) y logra mantener la atención de espectador mientras la trama se va complicando. Los personajes están muy bien definidos (si bien los actores tienden a sobreactuar en ciertos momentos) tanto o más que en cualquier film policíaco hollywoodiense.

Su director Bong Joon-ho dejó claro con este film que puede hacer películas de género tan bien (o mejor) que Hollywood. Toma prestados los estereotipos propios del thriller policíaco (los policías con caracteres opuestos, las broncas del jefe, los medios de comunicación) y los devuelve mejorados. Joon-ho realiza un espléndido trabajo de dirección de actores y puesta en escena, amén de saber combinar varios géneros aparentemente antagónicos (comedia y thriller).

Luego Bong Joon-ho realizó en 2006 The Host (괴물, Gwoemul) con la que demostró otra vez que es capaz de mirar de tú a tú a Hollywood.

Memories of Murder es un laberíntico thriller circular que devuelve al espectador una y otra vez al punto de partida.

Recomendable.

7

sábado, 7 de marzo de 2009

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button)



En 1918 nace en Nueva Orleans un niño con el cuerpo de un hombre de 80 años.



Soy fan de David Fincher desde que debutó con Alien3 pero pienso que alterna una peli genial con una fallida. Ahora, tras la sensacional Zodiac, tocaba una fallida aunque la reunión con Brad Pitt nos hizo albergar muchas esperanzas.


Basada en el relato de F. Scott Fitzgerald, la premisa de un niño que nace con cuerpo de anciano y va rejuveneciendo conforme cumple años me parece muy jugosa. Asimismo, una historia de amor en la que los dos miembros de la pareja van en direcciones temporales opuestas creo que muy pocos directores podrían llevarla a cabo de forma satisfactoria. Fincher es uno de ellos, aunque el resultado final me ha defraudado un poco.


La peli se inicia con un fabuloso prólogo con un toque Jean-Pierre Jeunet (Amélie, Largo Domingo de noviazgo) y toda la parte inicial está francamente bien. El guión está lleno de personajes entrañables, buenos diálogos y escenas bien resueltas. Pero luego la trama avanza algo lentamente, hay parones que provocan cierto aburrimiento. La peli se alarga hasta las dos horas y media y se hace algo pesada.


Parece ser que cuando Fincher entregó su película a los ejecutivos del estudio duraba 3 horas largas y éstos intentaron cortarla sin su permiso. Quien sabe si por una vez los directivos tenían razón.


Sea como fuere, ni la tensión ni la pericia narrativa propias de Fincher aparecen casi por ningún lado (el prólogo, el predicador o la escena del taxista). Sí logra que que los continuos saltos temporales no mareen al espectador y que la historia de amor nos emocione varias veces, beneficiándose de la química que hay entre los dos actores.


Para mí el único problema (tras la excesiva duración) es el personaje de Brad Pitt, quien siempre me ha parecido un buen actor. Está bien en la primera parte interpretando al curioso niño-anciano. Pero cuando el maquillaje va desapareciendo compone un papel bastante inexpresivo, sin matices, algo soso.


Un film así necesita que el personaje central sea alguien con el que el espectador sienta cariño o simpatía. Así sus peripecias se viven como propias y se puede llegar a pasar un rato entretenido. Pero el personaje de Benjamin Button no logra conectar con el espectador todo lo que debiera. Conecta más Cate Blanchett (tan genial como siempre), su papel está mejor escrito o sentimos más empatía hacia ella. Por ella sí que llegamos a padecer durante el film, quizás porque su personaje sufre más.

A mí el personaje que más me llegó es el de Taraji P. Henson quien compone un personaje maternal realmente soberbio. Tilda Swinton y Julia Ormond están bien.


Técnicamente, la ambientación del film es genial al igual que la fotografía (entre la estética Jeunet y la Tim Burton), el maquillaje y los efectos.


Interesante, pero fallida.


6

viernes, 1 de febrero de 2008

ZODIAC


David Ficher es uno de los directores más interesantes de los últimos años: Alien3, Seven, Fight Club, The game, Habitación del pánico (estas 2 últimas son más flojitas pero tienen sus fans).
En Zodiac nos narra la historia real de un asesino en serie que aterrorizó San Francisco en los años 60 y 70 y que ya sirvió de inspiración para Harry el sucio.

Fincher cambia de registro (ojito, esto no es Seven) y le ha salido una peli redonda basada en las investigaciones policiales y el juego del asesino con los medios de comunicación. Un guión perfecto con cientos de datos, nombres y pistas, piezas de un puzzle que cada espectador debe montar para sacar sus propias conclusiones. Mientras tanto la vida de los personajes va evolucionando ante nuestros ojos, los sospechosos se suceden y las investigaciones prosiguen. Todo ello llega a atrapar al espectador de igual forma que obsesiona a los personajes.
 La película acaba siendo una reflexión sobre cómo podemos a obsesionarnos con un tema hasta el punto de perder el control de nuestras vidas, de cómo nos implicamos en asuntos que no nos importan hasta que llegamos a descuidar lo más importante. “Hay más de una manera de perder nuestra vida a causa de un asesino” reza el slogan de la película.

Técnicamente es impecable, todos los actores están muy bien destacando al siempre genial Robert Downey Jr. (este tipo debería tener 5 Oscars en su casa).

8