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martes, 9 de marzo de 2021

Mank


  Hubo un tiempo en el que el cine de Hollywood era un arte ejecutado por artesanos de muy distinto pelaje. por increíble que os parezca, hubo un tiempo en el que no había Instragram ni Tik Tok. Un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro. Es más, un tiempo en el que no estaban diseñadas por algoritmos destinados a satisfacer brevemente a un público adolescente que las olvidará con el siguiente vídeo de un youtuber que se a fugado a un paraíso fiscal. Eran películas paridas por artistas, pioneros, locos, borrachos y egocéntricos. A veces todos estos adjetivos se podrían aplicar a la misma persona y se quedaban cortos. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Seven (1995)


 Cuando vi el tráiler de Seven allá por 1995 pensé que estábamos ante otra película de psicópatas tan de boga en los años 80 y 90 en las que al final cazan al villano justo cuando está a punto de acabar con la chica. La impresión de film intrascendente se acrecentaba con la inclusión del guaperas de Brad Pitt y su novia por aquel entonces Gwyneth Paltrow. Seven parecía ser una copia más de El silencio de los corderos, algo más oscura que lo habitual quizás y con una atractiva estética de videoclip. Sin embargo, cuando vi el film me encontré con algo muy distinto y perturbador.

 El guión de Andrew Kevin Walker para Seven es mucho más perverso, violento e inteligente de lo que venía siendo habitual en este género. Tras el traspiés que supuso su debut con Alien3David Fincher se planteó seriamente dejar el cine para seguir con su carrera como director de video-clips. Por suerte Seven se cruzó en su camino.
 Seven es el thriller que revolucionó el género a mitad de los años 90. Tras El silencio de los corderos, creo que Seven es el film más influyente dentro del género de los serial killers modernos. Su influencia puede verse en films como Resurrección (una copia descarada) o la saga Saw (lo mismo). En todos ellos tenemos a un inteligente psicópata que parece ir siempre varios pasos por delante de la policía o, simplemente, se está leyendo el guión con dos capítulos de ventaja. El hecho de que el asesino se deje atrapar y mantenga el control incluso bajo la custodia policial nos recuerda inevitablemente a la ya citada El silencio de los corderos o la muy posterior El caballero oscuro. Tanto John Doe como Hanibal Lecter son los psicópatas más inteligentes del cine reciente y unos de los mejores villanos de la historia.

 Películas de parejas de policías con caracteres opuestos se habían hecho miles. Pero Seven aporta una mirada novedosa a este subgénero, una visión mucho más terrorífica que la de, por ejemplo, Arma letal. El mal se apodera del film poco a poco llegando a este perverso y retorcido clímax. Como en la reciente  True detective, el espectador es consciente de que el mal se va ganando terreno empezando por su estética hasta su desolador final. Sin grandes efectos especiales ni una traca final apabullante, el film deja desolado al espectador a miles de kilómetros de un lugar seguro. Seven insinúa antes que mostrar, es un film violento en el que la violencia apenas se ve pero sí muestra las terribles consecuencias de la violencia. Algo quizás mucho más aterrador.

 Otro acierto del guión de Andrew Kevin Walker es su peculiar estructura circular. Empieza un lunes y acaba un Domingo. Siete lluviosos días en los que no se cita en ningún momento el nombre de la ciudad en la la acción transcurre. Seven nos quiere convencer de que la gente es malvada. Un ladrón que mutila a sus víctimas sin motivo o un vendedor de pisos que sabe que está timando a su cliente son ejemplos que se nombran en la película. El mundo se ha vuelto un lugar insoportable gracias al ser humano. El mundo ya no es un lugar para tener un hijo. Los siete pecados capitales del hombre han convertido la creación de Dios en un infierno. El ser humano debe escarmentar.


El detective Mills (un gesticulante Brad Pitt) es el joven e impulsivo recién llegado a la ciudad. Mills tiene una bella esposa (Gwyneth Paltrow) con la que vive junto a sus perros en una casa casi inhabitable gracias a un vendedor que les timó. Su compañero Somerset (Morgan Freeman) es un veterano a punto de jubilarse, ha visto demasiada maldad en este cochino mundo como para dejarse impresionar por nada (o eso cree él). Somerset es mucho más cínico, no tiene familia y ya no aspira a nada.


El actor Kevin Spacey accedió a interpretar a John Doe a condición de que su nombre no apareciera en los títulos de crédito. Su imagen aparece brevemente en el encontronazo de Mills con el fotógrafo (Doe/Spacey) y en un retrato robot realizado por la policía basado en los testimonios de testigos. Fincher muestra al actor de forma tan breve que casi es una imagen subliminal, algo que Fincher desarrollaría ampliamente en El club de la lucha. No sabemos realmente nada de John Doe, su nombre (Juan Nadie) es el que se pone a los cadáveres sin identificar. Se ha borrado las huellas digitales, tanto empeño en borrar su pasado nos indica que no debe haber tenido una existencia feliz. Doe envidia la vida normal de los demás, una vida que él nunca ha podido llevar. Envidia la vida familiar del detective Mills. El pecado de John Doe es la Envidia. Doe se siente tan solo que ha escrito cuadernos enteros con sus perturbadas anotaciones sobre el Apocalipsis, el pecado y quién sabe qué más cosas. Doe es un ávido lector de literatura con referencias bíblicas como La divina comedia de Dante Alighieri o El paraíso perdido de John Milton. Por cierto, nunca me ha parecido verosímil que Doe, siendo un asesino frío y calculador, cometa el error de alquilarse los libros en una biblioteca pública. ¿Con tanto tiempo y dinero invertido en sus crímenes y no es capaz de comprarse los libros? Sin embargo, un posterior análisis de la cinta me hizo replantearme la pregunta ¿Un fallo imperdonable o formaba parte de un plan?.
 Doe sólo ha perpetrado 5 crímenes (Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Soberbia), le faltan dos para completar su obra. La Ira y la Envidia no han sido todavía escenificadas por Doe. La localización de su madriguera hace que Doe se tope cara a cara con un iracundo Mills y le hace improvisar sobre la marcha, podría haberlo matado fácilmente en el callejón pero parece que alberga otros planes. Al poco tiempo Doe se entrega a la policía con restos en sus manos de sangre humana que no pertenece ni a él ni a ninguna de las víctimas conocidas. Doe guarda un ensangrentado as en la manga.


 El pecado de Mills es la ira. Mills evoluciona de ser un prometedor policía a perderlo todo. No es suficientemente maduro y se deja llevar por su ira. En un momento dado se topa con Doe disfrazado de fotógrafo y le grita airado su nombre. Craso error, sin saberlo está gestando su propia tragedia. En el clímax del film, su ira le lleva a asesinar a sangre fría a un Doe esposado cuando ya no representa amenaza alguna. Mills deja aflorar los instintos más primarios del ser humano dejando atrás la lógica y el imperio de la ley. Mills asesina a sangre fría a un detenido, acto recriminable pero totalmente entendible por el espectador. Probablemente muchos de nosotros hubiéramos actuado igual. El héroe no salva a la chica mientras acaba con el villano. El héroe pierde a la chica (y a su familia) convirtiéndose en una bestia rabiosa que acaba la obra del villano de turno. No sólo no desbarata los planes del villano sino que, en su ira, completa la diabólica misión de éste. No sabemos dónde se ubica el film pero es posible que en ese estado exista la pena de muerte por asesinato. Mills, muy probablemente, acabará ejecutado por el Estado. Los siete pecados tienen, al fin, su representación.

 El final del film es lo que realmente dignifica todo el conjunto. Tras una excelente ambientación y un ritmo magnífico, Fincher consigue rematar su film de una forma soberbia que dejó noqueado al público. Realmente nadie se esperaba un final así. De hecho, el final que se rodó era algo más largo del que se estrenó en los cines. En este final se dejaba más claro mediante el diálogo que Mills debía matar a Doe para que éste completara su misión, ambos debían morir. Fincher barajó otro final en el que Somerset dispara a John Doe antes de que lo haga Mills. En un acto totalmente racional (al contrario que Mills) decide matar a Doe antes de que Mills arruine para siempre su vida y su carrera irremediablemente. El final elegido es bastante más pesimista.
 No me gusta el epílogo con la frase final de Somerset “El mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar. Estoy de acuerdo con la segunda parte de la frase.". No deja de ser un toque optimista poco coherente, a mi entender, con lo visionado en el film. No sé si fue un añadido impuesto por los productores para suavizar el mensaje del film pero creo que no acaba de encajar.

 Valga como apunte final que una película que usa en sus títulos de crédito iniciales música de Nine inch nails no puede ser un film convencional. El grupo de Trent Reznor había triunfado el año anterior con uno de los discos más aterradores de la historia The downward spiral. La colaboración entre Fincher y Reznor no acabaría ahí, Reznor ha realizado las bandas sonoras de los tres últimos films de Fincher hasta la fecha. Para los créditos finales Fincher usó el tema de David Bowie The hearts filthy lessons, un tema oscuro sobre asesinatos con un componente artístico.
 Por cierto, los títulos de crédito de Seven han sido imitados (como el resto del film) hasta la saciedad en los últimos  20 años.

martes, 28 de octubre de 2014

Perdida (Lost girl)


 Ya no procede considerar a David Fincher como una joven promesa ni como el niño rebelde del cine comercial. El tipo ya pasa de los 50 y tiene las suficientes grandes películas como para ser tenido en cuenta. Su cine ha madurado a la par que sus ganas de provocar se han amansado. Ya no hay en su cine ritmos endiablados ni finales de infarto como el de Seven o El club de la lucha. Fincher ha encontrado un camino propio para dar rienda suelta a sus oscuras historias. Su cine es menos efectista que en sus orígenes pero no ha perdido ese toque oscuro.

En films como Zodiac, La red social o Perdida nos encontramos ante un Fincher maduro, consciente de su capacidad como narrador. En Perdida vemos a unos personajes atrapados en una sociedad que los aboca a comportamientos no deseados. La sociedad impone sus estereotipos y los personajes no pueden escapar de ellos. Un mensaje bastante transgresor dentro del cine comercial actual que Fincher plasma de forma muy sutil, casi imperceptible. Bajo una capa de normalidad subyace el infierno de las relaciones interpersonales y maritales. Como un Hitchcock de lo cotidiano, Fincher bucea en esta historia de una esposa desaparecida. Será esta desaparición la que sacará a flote las miserias del matrimonio protagonista. El morbo estará servido cuando la pareja ideal resulte no haberlo sido nunca. Fincher dirige con mano maestra la historia, dando tiempo a los personajes y dejando que trama se desarrolle por si misma, sin prisa pero sin pausa el film va avanzando por territorios cada vez mas incómodos para el espectador.


 Perdida es un cine reposado, cuya trama avanza lentamente sembrando su camino de incertidumbre. No es un thriller al uso ni un telefilm a pesar de abordar un tema propio de este subgénero. Fincher da su visión de la relación de pareja al más puro estilo Hitchcock, erigiéndose como su mejor sucesor. En vez de finales de infarto, Fincher opta por algo mucho más mundano y aterrador. Una jugada arriesgada que considero es todo un acierto aunque entiendo que a muchos les resulte decepcionante.
Por cierto, la música de Trent Reznor y Atticus Ross (colaboradores ya habituales de Fincher tras La red social y Los hombres que no amaban a las mujeres) sirve de complemento perfecto para mostrar toda la turbiedad que se encierra tras las imágenes.

 Quizás el único problema del film sea una excesiva duración, a mí sus 144 minutos me parecieron excesivos, no me aburrí pero sí que encontré algún bajón en el ritmo. Nada grave pero creo que a esta historia le sobran minutos. Tampoco ayuda un Ben Affleck que no da la talla ni consigue que dudemos de su personaje de afligido marido por la desaparición de la esposa. La ambigüedad del personaje de Affleck es una pieza clave del film y no está bien conseguida, restando enteros al conjunto. Una vez más reitero mi petición de que Ben Affleck se reitre de la actuación y se dedique a dirigir.
 El personaje de la esposa desaparecida ha recaído en la guapa Rosamund Pike (que fue chica Bond en la horrorosa Muere otro día), quien sorprende muy gratamente con su interpretación. Ella sí consigue transmitir toda la ambigüedad y carga emocional de su personaje. Hay algún momento en el que se come literalmente la pantalla.


 Una buena película.

miércoles, 25 de enero de 2012

Alien 3 (1992)



Seguimos con la saga Alien, hoy toca hablar de la entrega más floja: Alien 3.

Tras el éxito comercial de Aliens, los ejecutivos de Hollywood se lanzaron como locos a preparar una nueva película. Pero ni Ridley Scott, ni James Cameron parecían dispuestos a volver al universo alien. Hubo muchos guiones, varios cambios de director, dudas sobre si la teniente Ripley debía aparecer y muchos problemas de producción. El guión final tomaba cosas de varios borradores previos y se reescribía incluso con el rodaje ya avanzado. Todo ello derivó en que el presupuesto se disparó de forma desorbitada. El novato David Fincher (reputado director de anuncios y vídeos musicales) fue el elegido para dirigir esta película.

Sea como fuere, Alien 3 no acaba de funcionar. Para no repetir la fórmula de Aliens, Alien 3 vuelve la mirada hacia el film original: sólo hay un alienígena y los humanos no disponen de armas de fuego. Parecía una vuelta a los orígenes, pero Alien 3 no aportaba suficientes elementos de interés. Sí es cierto que el alien cambia algo de aspecto (poco) por gentileza del diseñador original (Giger) y está generado por ordenador (de forma chapucera a veces), pero no son grandes aportaciones.


 Esta vez la teniente Ellen Ripley es rescatada de la lanzadera en la que acaba en la peli anterior, recurso que ya nos empieza a ser familiar. Esta vez va a parar a un obsoleto planeta prisión llamado Fury 161. Dicho lugar esta lleno de piojos (de ahí el aspecto rapado de Ripley) y peligrosos reclusos con doble cromosoma Y que se han convertido en fervientes creyentes religiosos (¿?).  Una vez más, el alien se las arraglerá para aparecer en escena, si bien, esta vez la cosa queda bastante forzada. No queda claro cómo demonios la reina logró depositar un huevo en la nave ni a qué se debe el leve cambio de aspecto del alien. Personalmente, me resultó decepcionante la manera en la que se cargan de un plumazo al resto de supervivientes de la película anterior. La presencia de una mujer (Ripley) alterará la vida dentro de la instalación penitenciaria pero el alien lo hará aún más. Por cierto, en este film veremos a Ripley intimar con el médico de la penitenciaría, un toque humano que nos acerca a nuestra heroína. No está mal concederle al personaje un poco de descanso. Lamentablemente, la cosa no durará mucho.
 La imagen de Sigourney Weaver con la cabeza rapada fue un pequeño shock en su momento pero la verdad es que le queda bien al personaje y Weaver se llevó bastante pasta por dejarse rapar el pelo. El giro que supone que Ripley lleve en su interior la larva ( o lo que sea) de una reina alien me pareció bastante interesante y le da un toque crepuscular al film. Ripley está condenada y no va a sobrevivir de ninguna manera, pero aún así intentará que la compañía (¿el auténtico villano de la saga?) no capture a un espécimen de alien vivo.

El desarrollo del film es bastante rutinario, hay escenas de asesinatos y algún buen susto, pero no es un film a la altura del original y como espectáculo queda muy lejos del Aliens de James Cameron. Incluso a veces se hace pesado y aburrido. Por cierto, no entiendo la necesidad de volver a incluir una escena en la que Ripley reactiva a un androide, esta vez revive a Bishop (Lance Henriksen). Tampoco me convence el tratamiento que el film hace de los reclusos, no quedan bien definidos: se nos explica que son unos peligrosos psicópatas, pero realmente se comportan como personas asustadizas, nada de comportamiento psicótico. Tampoco llegamos a conocerlos ni a identificarnos con ellos lo más mínimo.

Fincher se muestra seguro y hábil a la hora de rodar a pesar de su inexperiencia. Escenas como la de el acoso del alien a Ripley en la enfermería o la trampa final tienen una gran fuerza pero pero no logran que el film te atrape ni emocione. Sólo en algún momento puntual podemos adivinar que este director iba a ser uno de los directores más destacados de los siguientes 20 años. . Se dijo que Fincher tuvo muchos problemas durante el rodaje, la carga religiosa del film no era del agrado de los directivos del estudio, quienes recortaron el metraje mutilando la obra de Fincher.


Sigourney Weaver expresó su deseo de acabar su participación en la saga, ella misma produjo Alien 3 para asegurarse que este sería su último enfrentamiento con el alien. Ripley se sacrifica para acabar definitivamente con la amenaza que supone el alien en una escena que intenta resultar emotiva y queda bastante ridícula debido a los deficientes efectos especiales. Los efectos especiales no estuvieron a la altura y tampoco queda muy creíble cómo Ripley sujeta a la reina alien que intenta salir de su interior en el último momento.
 Así se cerraba definitivamente la participación de la teniente Ellen Ripley y Sigourney Weaver en la franquicia. ¿O no?

sábado, 21 de enero de 2012

Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres (The girl with the dragon tattoo)


Ya tenemos aquí la nueva versión de las novelas de Stieg Larsson a manos del reputado director David Fincher (El club de la Lucha, La red social).


Conocido es mi pánico a los remakes. Entiendo que no tiene sentido volver sobre un material ya tratado previamente, me parece poco imaginativo y no le veo el interés. Puede ser que a veces sea buena una revisión de un film clásico que se haya quedado muy antiguo dándole un nuevo aspecto, valga como ejemplo el King Kong de Peter Jackson. Pero hacer un remake (o nueva versión) de un film de hace apenas 3 años me parece una pérdida de tiempo. Pérdida de tiempo pero una gran ganancia de dinero. La nueva adaptación de la saga Millenium  por parte de Hollywood me parece del todo innecesaria. La vendan como la vendan y aunque la hubiera dirigido el mismísimo David Lynch. Todos tenemos reciente aún la adaptación sueca (que no era una maravilla pero se dejaba ver y entretenía, al menos el primer film) y no creo que la yanqui aporte nada nuevo y/o interesante.

 Es cierto que el plantel artístico contratado para esta versión americana es inmejorable. El director es David Fincher, uno de los directores más en forma de los últimos años y un tipo de probada solvencia para los thrillers oscuros como Seven o Zodiac. Fincher no mejora ni aporta nada novedoso al material de Larsson pero su estilo visual y narrativo hacen muy atractivo el visionado de esta nueva versión. Fincher cumple, sabe crear momentos de tensión pero la historia ya está muy vista y no logra atrapar a los que ya la conocemos. Fincher demuestra su talento y su saber hacer para este tipo de historias escabrosas, pero poco más.  Se nota que es un encargo. Creo que puso el piloto automático y se dedicó  pensar en qué se gastaría el cheque. La trama es la que todos ya conocemos (aunque en esta nueva versión se han introducido algunas pequeñas modificaciones) y poco más vale la pena comentar.

En cuanto a los actores, me gusta la elección de Daniel Graig, el tipo está correcto, su Mikael Blomkvist  es lo mejor del film. Muy por encima de la sosa Lisbeth Salander de Rooney Mara. Me quedo de lejos con la Lisbeth interpretada por Noomy Rapace en la versión sueca. Mara no transmite la misma fuerza ni complejidad del personaje, no convence. Por mucho que le tiñan las cejas o le pinten los ojos de negro, no da el pego. Quizás sea culpa mía, que no consigo ser del todo imparcial o que la primera versión me impactó por la novedad, no sé. Pero no acabo de creerme a esta Lisbeth. Por cierto, el tatuaje del dragón que luce Lisbeth en su espalda era mucho más molón en la primera versión.


Me gustó mucho la música de mis adorados Trent Reznor (NIN) y Atticus Ross, quienes ya colaboraron con Fincher en La red social  ganando el globo de oro y el Oscar. Su banda sonora es perturbadora y opresiva, realzando la atmósfera insana de muchos momentos del film. Creo que su elección es muy acertada, seguro que a Lisbeth le gustarían NIN y en la peli hay un pequeño homenaje al grupo.


Lo dicho, un remake (o nueva versión) innecesario pero con buena factura técnica.


 ¿Que qué versión recomendaría yo a alguien que no haya visto ninguna? Supongo que la sueca, fundamentalmente gracias a que aquella Lisbeth me gustó mucho más. Espero que no hagan nuevas versiones del segundo y tercer libro (que eran muy flojos).
5


sábado, 23 de octubre de 2010

La red social (The social network)



Tengo que reconocer que yo también estoy en Facebook, con nombre falso, no lo miro casi nunca ni añado cosas a mi muro, pero estoy. Creo que el invento me ha pillado algo mayor o desmotivado, no me llama demasiado hacer amigos por la red, la verdad. Pero está llegando un momento en el que si no estás en Facebook, no existes. Facebook es un invento que nació en la exclusiva universidad de Harvard y que ha acabado extendiéndose por el mundo, 500 millones de usuarios no es moco de pavo. Sea como fuere, el invento de Mark Zuckerberg es una de las claves que están definiendo nuestro mundo actual, nos guste o no.

La gracia de este film radica en que se centra en el fenómeno de facebook ahora mismo, los hechos narrados son de apenas hace 7 años. No han esperado 30 años para narrar el origen del fenómeno de la red social ni han cambiado el nombre de los protagonistas. Además posee una sana ironía el hecho de que el cantante Justin Timberlake interprete al creador de Napster y exterminador de las discográficas.


El excelente guión de Aaron Sorkin (basado en la novela Multimillonarios por accidente de Ben Mezrich) no se limita sólo a narrar el origen de Facebook. En cierta manera traza una elaborada crítica al propio Facebook, un monstruo gigantesco en el que la gente comparte fragmentos seleccionados de su existencia pero que realmente no puede sustituir a las verdaderas relaciones interpersonales.

A Mark Zuckerberg el film no le ha gustado nada (no olvidemos que se le calcula una inmensa fortuna) ya que es presentado como un chaval muy inteligente pero incapaz de tener amigos o salir con chicas, un fracasado socialmente que, paradojas de la vida, creará la red social más grande del mundo. Un personaje muy contradictorio y complejo al que Jesse Eisenberg (Zombieland, Adventureland) da vida magistralmente. Tengo que destacar la escena final del film, un perturbador epílogo en el que queda patente la tremenda soledad y desesperación en la que puede verse sumido una persona hoy día.

El film se sigue bastante bien a pesar de su lenguaje informático (algoritmos, códigos fuente) aun siendo un profano. Por suerte pronto se centra en la condición humana pasando a segundo plano en los entresijos técnicos y los conflictos legales. Los estupendos diálogos de Aaron Sorkin (autor de El ala oeste de la casa Blanca) poseen una precisión milimétrica y acaban narrándote todo un drama con apariencia de liviana película universitaria. Sentimientos como la envidia, la amistad y el compromiso entrarán en claro conflicto.

Cuando te das cuenta se te han pasado las dos horas del film en un suspiro. Así es el ritmo de este film, perfecto. David Fincher se limita a rodar eficientemente lo marcado en el guión, sabe supeditarse a la historia, casi sin dejar rastro de su estilo visual y narrativo. Fincher está llegando a un clasicismo narrativo impensable en él hace sólo unos pocos años. Ahora prescinde de alardes (salvo algún momento aislado como la regata) y se centra en la historia. Nada de planos digitales, grúas imposibles, psicópatas, aliens, niños viejos ni autodestrucción. Sólo un grupo de jóvenes con una idea millonaria y las consecuencias que ésta tendrá en sus vidas y en las 500 millones de personas.

Quizás lo más peculiar del film técnicamente sea que los gemelos Winklevoss están interpretados por el mismo actor, Armie Hammer. Igualmente sorprendente es la elección de Trent Reznor (NIN, How to destroy angels) y Atticus Ross para elaborar la excelente banda sonora.

Una muy buena película que refleja fielmente el mundo en el que vivimos.

Pulsa F5.

8

viernes, 25 de septiembre de 2009

El club de la lucha (Fight club)


 El club de la lucha (Fight club) es una de las películas más perturbadoras de década de los 90. Basado en la novela de Chuck Palahniuk (Choke), el film de Fincher es tan transgresor como fascinante. Un film que hoy no creo que ningún gran estudio quisiera financiar.

 El narrador (nunca se dice el nombre del personaje de Edward Norton) lleva una vida aburrida, vive en un apartamento que paga gracias a un anodino trabajo en una aseguradora. Su vida es gris, demasiado gris, y carece de sentido. Lo de tener un trabajo para pagar las deudas y los muebles de los que se encapricha no le satisface. El consumismo le ha acabado produciendo un profundo sentimiento de vacío. Busca algo más que poseer cosas que no llevan a la felicidad. Busca sentirse bien, no sentirse dirigido por un consumismo sin sentido. Busca no ser sólo un número, no sentirse como un cordero dentro de un rebaño. Quizás por eso acude a terapias de grupo para afrontar cánceres que él no padece. Para sentir que hay alguien que es realmente más desdichado que él. Y encima con motivos.
 Pero la vida del narrador cambiará cuando conozca a Marla Singer (Helena Bonham Carter), otra paria social que acude a terapias que no necesita. En ella verá a su igual a su alter ego, su amarga media naranja.
Pero su vida cambiará aún más cuando conozca a Tyler Durden (un Brad Pitt magnífico en todos los sentidos), un tipo realmente fascinante. Su afición es insertar fotos de penes en las películas infantiles provocando un efecto subliminal en la audiencia. También vende jabones que el mismo elabora con la grasa que roba de las clínicas de liposucciones. Tyler les devuelve a las ricachonas sus enormes culos en forma de pastillas de jabón. Reciclar es el futuro.



Tyler es independiente, no parece sentir afecto por nadie y es más listo (mucho más listo) que la media de personas que viven encerradas dentro de la jaula de oro del capitalismo. Tyler arrastrará a nuestro amigo el narrador hasta un oscuro submundo de peleas y auto destrucción. Para Tyler no tiene sentido buscar el sentido de la vida. Todo es mentira, nada vale realmente la pena. La sociedad crea unos miedos y unas estúpidas normas morales para mantener a los corderos dentro del redil. Pero Tyler no es sólo un loco elocuente, es un terrorista decidido a acabar con la sociedad empezando por su propio cuerpo. La autodestrucción es la respuesta. Tyler quiere imponer su nueva doctrina a base de explosivos caseros.

David Fincher (Zodiac, Seven, El curioso caso de Benjamin Button) imprime un ritmo vertiginoso al film logrando que atrape al espectador desde el principio y no te suelte hasta el final. Fincher usa magistralmente todo tipo de trucos narrativos, sonoros, visuales y hasta digitales para plasmar el universo Palahniuk: flashbacks, saltos temporales, la omnipresente voz en off, fotografía en tonos verdes, un montaje endiablado, etc.

A destacar ciertas escenas como la que ocurre en la oficina del jefe, los discursos, las escenas inicial y final (que no dejan de ser la misma) y un largo etcétera de momentos difícilmente olvidables.
 Sólo pasados 2 tercios del film baja algo de ritmo, pero es momentáneo, un paso atrás para coger carrerilla hasta un final sorprendente. Un final que nos hace preguntarnos quienes somos realmente y qué parte de nuestra personalidad es impostada. Todos deseamos ser otra persona o, al menos, mejorar ciertos aspectos de nuestra personalidad ¿o no?. Todos tenemos complejos y aspectos que nos gustaría mejorar. ¿Seríamos mejores personas si superáramos nuestros complejos? ¿No sería más fácil aceptarnos como somos que mostrarnos ante los demás como algo que no somos? ¿Qué pasa si nos inventamos una personalidad que sea tal y como nos gustaría ser a ojos de los demás?
Fincher gastó 50 millones de dólares en una película que es toda una patada entre las piernas del capitalismo y la sociedad de consumo. Aún no entiendo cómo un gran estudio se decidió a financiar una película así en 1999. Lástima que la corriente puritana que asoló a Hollywood (y al mundo entero) tras el 11-S hiciera que otros films transgresores se quedaran en el tintero. Por suerte, Fight club se rodó a tiempo. No olvidemos que en una escena de esta película un edificio se derrumba de forma bastante parecida a la que lo harían las torres gemelas dos años después. Tras el 11-S hubiera sido imposible rodar un film así.

1999 fue el año de Matrix pero yo creo que la propuesta formal y de fondo de Fight club es mucho más interesante. Han pasado los años y sigo pensando que Fight club es un gran film, divertido y subversivo y con un mensaje aún válido.

Usa jabón.

martes, 9 de junio de 2009

Memories of Murder (살인의 추억, Sarinui Chueok, 2003)



1986, en un pueblo de Corea del Sur comienzan a aparecen jóvenes asesinadas, un detective local será el encargado de encontrar al asesino.



No estamos acostumbrados a ver un film policíaco ambientado en Corea del Sur en 1986. Estamos más acostumbrados al cine de psicópatas ambientados en grandes ciudades de Estados Unidos y a que los polis sean tipos con traumas que superar pero buena gente al fin y al cabo.

Pero Memories of Murder es un film atípico. Ya desde el principio te das cuenta que la policía coreana dista mucho de los medios técnicos y humanos que podemos ver en el CSI. Primeramente llama la atención que ni los habitantes del pueblo ni los policías mismos están concienciados de la importancia de la investigación, son torpes e ineptos. No están preparados para hacer frente al frío asesino al que tienen que atrapar.

Si a la premisa argumental le sumamos unos policías de métodos bastante reprobables nos da un thriller más que interesante. La película va avanzando poco a poco en la investigación y los sospechosos se van sucediendo a medida que los asesinatos no cesan. Las pistas parecen crear un laberinto que no conduce a ningún sitio. Tanto los personajes como el espectador se ven inmersos en un desasosiego que no parece tener fin. Desasosiego aumentado por la incertidumbre de la identidad del asesino, un asesino sin rostro pero implacable.

Al igual que el último film de David Fincher, Zodiac (2007), el espectador se ve atrapado dentro de una investigación que puede llegar a obsesionarle. Incluso se podría considerar Zodiac como un encubierto remake americano de Memories of Murder (2003). Ambas películas son muy recomendables y se basan en casos reales pero son técnica y formalmente muy distintas.


Obviamente la peli coreana ha contado con menos medios pero la dirección es igual de interesante. El film presta especial atención a los objetos (la funda de las botas, las zapatillas), los lugares comunes (las vías del tren), los secundarios (geniales todos ellos) y logra mantener la atención de espectador mientras la trama se va complicando. Los personajes están muy bien definidos (si bien los actores tienden a sobreactuar en ciertos momentos) tanto o más que en cualquier film policíaco hollywoodiense.

Su director Bong Joon-ho dejó claro con este film que puede hacer películas de género tan bien (o mejor) que Hollywood. Toma prestados los estereotipos propios del thriller policíaco (los policías con caracteres opuestos, las broncas del jefe, los medios de comunicación) y los devuelve mejorados. Joon-ho realiza un espléndido trabajo de dirección de actores y puesta en escena, amén de saber combinar varios géneros aparentemente antagónicos (comedia y thriller).

Luego Bong Joon-ho realizó en 2006 The Host (괴물, Gwoemul) con la que demostró otra vez que es capaz de mirar de tú a tú a Hollywood.

Memories of Murder es un laberíntico thriller circular que devuelve al espectador una y otra vez al punto de partida.

Recomendable.

7

sábado, 7 de marzo de 2009

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button)



En 1918 nace en Nueva Orleans un niño con el cuerpo de un hombre de 80 años.



Soy fan de David Fincher desde que debutó con Alien3 pero pienso que alterna una peli genial con una fallida. Ahora, tras la sensacional Zodiac, tocaba una fallida aunque la reunión con Brad Pitt nos hizo albergar muchas esperanzas.


Basada en el relato de F. Scott Fitzgerald, la premisa de un niño que nace con cuerpo de anciano y va rejuveneciendo conforme cumple años me parece muy jugosa. Asimismo, una historia de amor en la que los dos miembros de la pareja van en direcciones temporales opuestas creo que muy pocos directores podrían llevarla a cabo de forma satisfactoria. Fincher es uno de ellos, aunque el resultado final me ha defraudado un poco.


La peli se inicia con un fabuloso prólogo con un toque Jean-Pierre Jeunet (Amélie, Largo Domingo de noviazgo) y toda la parte inicial está francamente bien. El guión está lleno de personajes entrañables, buenos diálogos y escenas bien resueltas. Pero luego la trama avanza algo lentamente, hay parones que provocan cierto aburrimiento. La peli se alarga hasta las dos horas y media y se hace algo pesada.


Parece ser que cuando Fincher entregó su película a los ejecutivos del estudio duraba 3 horas largas y éstos intentaron cortarla sin su permiso. Quien sabe si por una vez los directivos tenían razón.


Sea como fuere, ni la tensión ni la pericia narrativa propias de Fincher aparecen casi por ningún lado (el prólogo, el predicador o la escena del taxista). Sí logra que que los continuos saltos temporales no mareen al espectador y que la historia de amor nos emocione varias veces, beneficiándose de la química que hay entre los dos actores.


Para mí el único problema (tras la excesiva duración) es el personaje de Brad Pitt, quien siempre me ha parecido un buen actor. Está bien en la primera parte interpretando al curioso niño-anciano. Pero cuando el maquillaje va desapareciendo compone un papel bastante inexpresivo, sin matices, algo soso.


Un film así necesita que el personaje central sea alguien con el que el espectador sienta cariño o simpatía. Así sus peripecias se viven como propias y se puede llegar a pasar un rato entretenido. Pero el personaje de Benjamin Button no logra conectar con el espectador todo lo que debiera. Conecta más Cate Blanchett (tan genial como siempre), su papel está mejor escrito o sentimos más empatía hacia ella. Por ella sí que llegamos a padecer durante el film, quizás porque su personaje sufre más.

A mí el personaje que más me llegó es el de Taraji P. Henson quien compone un personaje maternal realmente soberbio. Tilda Swinton y Julia Ormond están bien.


Técnicamente, la ambientación del film es genial al igual que la fotografía (entre la estética Jeunet y la Tim Burton), el maquillaje y los efectos.


Interesante, pero fallida.


6

viernes, 1 de febrero de 2008

ZODIAC


David Ficher es uno de los directores más interesantes de los últimos años: Alien3, Seven, Fight Club, The game, Habitación del pánico (estas 2 últimas son más flojitas pero tienen sus fans).
En Zodiac nos narra la historia real de un asesino en serie que aterrorizó San Francisco en los años 60 y 70 y que ya sirvió de inspiración para Harry el sucio.

Fincher cambia de registro (ojito, esto no es Seven) y le ha salido una peli redonda basada en las investigaciones policiales y el juego del asesino con los medios de comunicación. Un guión perfecto con cientos de datos, nombres y pistas, piezas de un puzzle que cada espectador debe montar para sacar sus propias conclusiones. Mientras tanto la vida de los personajes va evolucionando ante nuestros ojos, los sospechosos se suceden y las investigaciones prosiguen. Todo ello llega a atrapar al espectador de igual forma que obsesiona a los personajes.
 La película acaba siendo una reflexión sobre cómo podemos a obsesionarnos con un tema hasta el punto de perder el control de nuestras vidas, de cómo nos implicamos en asuntos que no nos importan hasta que llegamos a descuidar lo más importante. “Hay más de una manera de perder nuestra vida a causa de un asesino” reza el slogan de la película.

Técnicamente es impecable, todos los actores están muy bien destacando al siempre genial Robert Downey Jr. (este tipo debería tener 5 Oscars en su casa).

8