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lunes, 16 de noviembre de 2009

Pandorum

En el año 2153 dos tripulantes de una nave espacial despiertan de su hibernación sin recordar nada. La nave parece estar vacía.


Tengo que reconocer que me encantan las pelis de ciencia ficción sobre naves espaciales en problemas. Esos espacios enormes y a la vez claustrofóbicos me resultan de lo más estimulante. Alien creó escuela y muchas otras peli s han tirado por ese camino. Pandorum es una de ellas. El problema es que desde Alien han pasado ya treinta años y hemos visto mucho cine, mucha falta de imaginación y mucha mala copia. Pandorum no deja de ser un intento fallido de buen cine de ciencia ficción y terror pero que se queda a medio camino. Un intento que empieza con muy buen pie, con unos personajes sin memoria en un medio hostil, un planeta tierra superpoplado, pasajes oscuros y momentos de agobio. Pero todo lo que promete se disuelve como un azucarillo en agua con el transcurso de las escenas.
Lo que podría haber sido una interesante pesadilla de terror psicológico o una correcta peli de serie B se convierte en un film de acción bastante olvidable. Supongo hubiera sido mejor que esta peli nunca se hubiera estrenado en salas comerciales, su destino ideal son los pases por cable en la noche de Halloween. A mí me recordó bastante al film The descent, que tiene un arranque muy bueno y momentos de mucho agobio pero que luego cae en picado hacia el aburrimiento por la inclusión de unos orcos que destrozan el film. Igualmente Pandorum recuerda a Horizonte final, resultando un pastiche bastante poco original. Pero no podemos esperar otra cosa si los resposables de Pandorum son los mismos de esa oda al encefalograma plano que son las pelis de Resident Evil.

La dirección del alemán Christian Alvart (responsable de Expediente 39, peli que no me apetece nada ver) es de lo más simplona y falta de ideas. Aunque Alvart tiene a su favor que con un guión así es difícil llevar la cosa a buen puerto. Pero el tipo no demuestra nada, parece que la peli la ha dirigido el piloto automático en estado de embriaguez. No hay escenas que destaquen por su originalidad ni por su brillantez técnica ni nada que nos haga pensar que este tipo sabe rodar.
Yo hubiera tirado por la vía de la tensión psicológica, olvidándome de unos malos bastante penosos y unas peleas que no aportan nada a la trama. Además cumple la estúpida norma de meter a una chica mona (o jamona) con escote insinuante. Pero ojo, que la chica no es florero, que es científica y una experta en lucha cuerpo a cuerpo. Que me parto de risa.

Tampoco las pobres actuaciones de Cam Gigandet (Crepúsculo) o Ben Foster (El tren de las 3:10 a Yuma) aportan mucho a unos personajes bastante planos. Por su parte Antje Traue se dedica a salir guapa y a sudar la camiseta por exigencias del guión. El pobre Dennis Quaid intenta darle algo de prestigio a la cosa pero ni por ésas consigue quitar el tufillo a serie B. Con pelis así de flojas nunca recuperará el status perdido.
Así pues, Pandorum es una peli recomendable sólo para los que necesiten urgentemente ver una peli de ciencia ficción, por mala que sea.
3,5

miércoles, 15 de abril de 2009

La semilla del mal (The Unborn)

Una joven se verá acosada por un espíritu que intenta poseerla.

David S. Goyer es el tipo que dirigió aquella gran tontería llamada Blade Trinity. Si de mí dependiera, no deberían haberle dejado nunca volver a acercarse a una cámara, pero ha logrado volver a dirigir otra película: La semilla del mal.

El cine de terror yanqui sigue sin salir del agujero, si a los innecesarios remakes de clásicos del género (La mantanza de texas, Viernes 13, Halloween) o de pelis orientales (The ring, Dark water, La maldición, etc) les añadimos las precuelas (El Exorcista: el comienzo) parece que el género no levanta cabeza.

La semilla del mal (penoso título) no deja de ser un mal refrito del Exorcista y El ente (dos films de terror realmente notables que incluso hoy día te pueden poner los pelos como escarpias y te hacen encender la luz del pasillo cuando vas al baño a mear en mitad de la noche). De ambos coge elementos argumentales e incluso copia escenas enteras (ese ser que baja las escaleras, el exorcismo, los ataques nocturnos).
Si a la falta de originalidad (mal endémico del cine palomitero norteamericano) le unimos una realización de lo más tópica (los mismos sustos de siempre, el mismo niño con cara de malo, la misma chica mona con tendencia a salir en ropa interior, la misma amiga de la prota que sabes que va a durar poco, los espejos, etc) nos da un film totalmente previsible que no asusta ni inquieta lo más mínimo.


Pero si encima tenemos que aliñar la ensalada con la guapa Odette Yustman (que a mí me recuerda mucho a Megan Fox y que ya salía en Monstruoso) y el macizo Cam Gigandet (Crepúsculo)… pues se le puede indigestar a cualquiera. Sus interpretaciones son lo más terrorífico del film.
También aparece el camaleónico Gary Oldman (en el papel de rabino) bastante menos histriónico de lo habitual en él durante casi todo el metraje aunque al final se desmelena algo.

Igual pretenden que vayamos a verla con ese cartel tan chulo que se han sacado con la prota en ropa interior. Je je je.

Floja.


3,5