Como en Rec, Mientras duermes parte de un patio de vecinos como existen muchos en este país. El cuadro costumbrista que Balagueró plasma nos resulta familiar y cotidiano. Muchos personajes nos recuerdan a personas que conocemos (la niña repelente, la señora mayor y sus dichosos perritos, el vecino toca pelotas, etc). Balagueró nos sumerge luego en el mundo de un conserje incapaz de ser feliz, no tiene amigos ni nada parecido. Vive obsesionado por una de las vecinas de la comunicada en la que trabaja. Su mayor ilusión es verla cada día salir sonriendo del ascensor para ir a trabajar. El conserje es un personaje patético que, sin embargo, resulta creíble e incluso provoca una cierta empatía en el espectador. Balagueró no elabora una metáfora sobre la soledad en la sociedad actual, sólo se sirve de ella para crear su thriller. Obviamente, el conserje se irá arriesgando cada vez más, dándonos momentos de verdadera diversión. Alguna escena de esta película me parece de lo mejor del cine español de la última década.
Con un muy buen pulso narrativo (no hay ningún parón en todo el film ni el ritmo decae en ningún momento) y unos buenos personajes, Mientras duermes se erige como un thriller de psicópatas de los más efectivo y cercano. Buen cine de género hecho sin complejos ni alardes innecesarios. Con un sólido guión, unas buenas interpretaciones y un hábil director ya tenemos un thriller que no tiene nada que envidiar a lo que nos llega de Hollywood (más bien, todo lo contrario). La cinta va de menos a más (cosa bastante infrecuente) y el espectador no se siente estafado ni tomado por tonto en ningún momento (algo aún más infrecuente en el cine actual).
Del reparto me quedo con Marta Etura (que está estupenda derrochando naturalidad en su personaje de la vecina de al lado por la que cualquiera podría perder la cabeza) y con Luis Tosar (quien borda su complejo personaje de conserje, sin caer nunca en el exceso ni en la caricatura). La profesionalidad de estos dos actores hace ganar enteros a la película.7



