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lunes, 23 de septiembre de 2013

Jobs


Considero que Steve Jobs fue un visionario pero no participo del culto que se creó en torno a su persona. Todo ello no es impedimento para que me acercara a esta película con verdadero interés.

Lamentablemente, debo decir que el film no hace honor al personaje que retrata. En Jobs se retrata al creador de Apple como un visionario aunque el trabajo siempre lo hacían otros: ni se le ve mejorar el hardware, ni programar ni se le ve innovar. Sólo se le retrata como un estupendo jefe de equipo con las ideas muy claras sobre la tecnología y cómo ésta debe relacionarse con el usuario. Quizás ahí residiera exactamente la clave de su éxito.

Jobs es un film fallido, por varios motivos, primeramente su ritmo decae varias veces, haciéndose pesado y aburrido. Un error imperdonable que una vida tan apasionante como la de Jobs no sea capaz de atrapar al espectador. Tantas reuniones de hombres de negocios acaban por hundir el film en un tedio bastante grande. Una pena, creo que esta película podría haber servido no sólo para contar la historia de uno de los personajes más importantes de las últimas décadas (o eso dicen) sino también para retratar ciertas miserias de la naturaleza humana, como ya pasó con la estupenda Red social. Por desgracia, el director Joshua Michael Stern (conocido en su casa a la hora de comer) no es David Fincher ni a los mandos del guión estaba Aaron Sorkin. A Jobs le falta pulso y ritmo.

Tampoco queda claro si Steve Jobs era un tirano o un genio loco, probablemente tuviera algo de ambos. No se desarrolla su rivalidad con Bill Gates y Microsoft (apenas una llamada telefónica) ni los curiosos hábitos alimenticios de Jobs. Parecen más interesados en dar un buen montón de nombres de colaboradores que, a mí personalmente, no me aportan nada. Ni siquiera se trata a penas su vida personal, la relación con sus padres es apenas apuntada y se pasa de puntillas por casi todas sus relaciones sentimentales. Parece como si les hubiera dado miedo hacer frente a posteriores demandas judiciales, no olvidemos que Apple es hoy por hoy un imperio casi todopoderoso por mucho que naciera en un garaje. Por cierto, Ashton Kutcher está correcto, me gustó mucho su mimetismo con el personaje real. Kutcher perdió peso e incluso se alimentó exclusivamente de frutas durante el rodaje, lo que le provocó una pancreatitis que le llevó al hospital, pero su esfuerzo no es suficiente para levantar este desaguisado.

Quizás el espectador medio (al menos yo) estaba más interesado en los avances que Jobs logró y cómo los logró que en las zancadillas en las juntas de accionistas. Como ha ocurrido recientemente con Lovelace, Jobs es un film que no está a la altura del personaje que retrata.
4,5

viernes, 2 de noviembre de 2012

Brick (2005)


Un adolescente recibe la llamada de una ex novia pidiéndole ayuda. Ella está asustada, dice estar en serio peligro y comenta algo sobre un ladrillo. Dos días después la chica aparece muerta en la entrada de un túnel.

Rian Johnson (Looper) debutó en la dirección con esta curiosa cinta llamada Brick. Johnson se propuso dar un giro de tuerca más al cine negro aportando su peculiar y post moderna visión. Brick es una actualización de las constantes del cine negro de décadas pasadas pero trasladado al mundo de los institutos. Por el film veremos a chicas en peligro, confidentes, matones, femmes fatales, mafiosos de medio pelo y peligrosos traficantes, todo ello en un ambiente juvenil.

La cosa es interesante y no deja de tener cierta gracia, la verdad, la trama que Johnson compone es totalmente heredera del mejor cine negro de los años 40, pero a su película le falla el ritmo y nunca acaba uno de creérsela  Todo tiene como un aire irreal que no consigue que nos metamos de lleno en la historia. El film es más un experimento propio del cine independiente americano que una propuesta que podamos tomarnos en serio. Los diálogos están bien pero no resultan creíbles dichos por adolescentes. Esas frases tan transcendentales y esas poses de tipo duro no resultan verosímiles cuando provienen de adolescentes. Su protagonista es un tipo duro con un pasado oscuro pero Joseph Gorgon-Levitt no es Bogart ni Robert Mitchun. Tampoco Nora Zehetner es Lauren Bacall. Además, no queda creíble que los adolescentes del film no usen tacos o expresiones coloquiales. Lo que me pide Johnson es demasiado, no entré al juego y no disfruté del film.


 Johnsosn crea un complejo entramado que el protagonista irá descubriendo poco a poco, pero el espectador debe estar muy atento o corre el serio peligro de perderse. Los avances del guión no consiguen captar nuestra atención, más bien todo lo contrario, y pasamos de la incredulidad al tedio. Johnson recrea las tramas clásicas del cine negro pero no consigue atraparnos. Su ritmo es demasiado lento a la vez que su guión es demasiado enrevesado. Además, cae en la tentación de explicar toda la trama en una escena que pretende ser un gran final y se queda en una risible escena excesivamente melodramática. Una pena. Brick se queda en una anécdota de cine independiente de bajo presupuesto y buenas ideas. Vamos, un ladrillo, como su propio nombre indica.




Desde luego, Johnson demostró que sabía mover la cámara y poseía un estilo propio. Un estilo que aún debía depurar.


5