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sábado, 23 de julio de 2011

Amy Winehouse: Back to black


Al final pasó lo que todos temíamos. Estaba cantado. Amy Winehouse ha aparecido muerta. Otra joven promesa truncada a los 27 años. Otra leyenda mediática. Yo confiaba en que enderezara su camino o al menos lograra seguir sacando discos interesantes. No ha podido ser. No todo el mundo tiene el aguante para los abusos con el alcohol y las drogas de Iggy Pop o Keith Richards.
No es que Amy Winehouse innovara nada musicalmente hablando pero al menos dejó un buen par de discos y un puñado de excelentes canciones. Algo que muchas otras petardas mediáticas no podrán decir aunque vivan 150 años.
No olvidemos que tras todos esos escándalos, salidas de tono, conciertos bochornosos, detenciones, ingresos en clínicas y demás carnaza para prensa sensacionalista, había una gran voz. A mí me gustaron sus dos únicos discos, incluso me los compré (para que os hagáis una idea) y se podría decir que era fan de su música, ese revival del sonido Motown de los años 60 me parecía bastante interesante.
Amy entra en ese macabro club de los fallecidos a los 27 años. Club que tiene como miembros honorarios a Robert Johnson, Jimi Hendrix,Jim Morrison, Brian Jones, Janis Joplin o Kurt Kobain. Pura casualidad. Quien sabe si no es mejor morir joven y en la cresta de la ola que acabar con 60 años haciendo el ridículo sobre un escenario por el asqueroso dinero.

Amy era brutalmente sincera, ya nos avisaba en sus canciones que no pensaba rehabilitarse y que no era una buena persona. Como decía en esta otra canción, otra vez de luto.


viernes, 26 de junio de 2009

Michael Jackson: El triste reinado del solitario Rey del Pop.

Como dice Ennio Morriconne: “A genio, como a santo, sólo se llega después de muerto” y como dice mi madre: “Después de muerto le daban caldo”.


Michael Jackson fue en vida un niño prodigio, dueño de una voz privilegiada que hacía buena cualquier melodía y un talento como bailarín y cantante fuera de toda duda.
Ahora que ha fallecido en circunstancias poco claras (como todo mito norteamericano que se precie: Elvis, Marilyn), su obra y su vida se van a glorificar hasta lo infinito por millones de fans de todo el mundo.


Dicen que Michael tuvo una infancia difícil y el éxito le llego pronto, quizás demasiado, en la prestigiosa casa de discos Tamla Motown con los míticos Jackson Five. Para mí esa fue su mejor época, los primeros años 70. Su música se enraizaba en la música negra de décadas anteriores (James Brown, Diana Ross y las Supremes, Stevie Wonder, etc) y el nuevo funk y disco de los años 70.

Al emprender su carrera en solitario el éxito fue estratosférico. Apadrinado por Diana Ross y de la mano del genial Quincy Jones facturó grandes discos que están en la historia de la música por méritos propios. Thriller fue su mejor disco y será para siempre el disco más vendido de la historia, sobretodo ahora que ya casi nadie compra discos. Es innegable que nos dejó grandes temas imperecederos como Billie Jean, Beat it o el mismo Thriller.

Recuerdo una Nochevieja en la que Martes y Trece junto con Ana Obregón presentaron el video de Thriller y pasé un miedo terrible (por el video, no por Ana obregón). Ese video y otros muchos posteriores cambiaron la forma de vender la música (algo tuvo que ver también la MTV).
En ese aspecto Jackson fue todo un adelantado, sus campañas publicitarias fueron pieza clave de su éxito. Gente como Spielberg, John Landis o Scorsese dirigían los acongojantes videos de sus canciones, siempre a la última en innovaciones técnicas mientras sus giras eran patrocinadas por Pepsi.
Pero un gran éxito conlleva también un gran peso. La industria lo engulló y la presión del éxito le hizo enclaustrarse en su propia jaula de oro: su rancho Neverland, una carísima horterada llena de niños y atracciones de feria. Al final resultó que el mayor enemigo de Michael Jackson era él mismo.

Michael Jackson era el prototipo de artista en la cima que no sabe digerir el éxito y se aisla del mundo al más puro estilo Howard Hughes. Millonario y con poder pero incapaz de llevar su vida y su carrera a buen puerto. Enseguida sus excentricidades se hicieron casi más famosas que sus fantásticos bailes y sus canciones. Los escándalos, el cambio de color de piel, las cirugías (a veces bochornosas), los matrimonios de conveniencia (al más puro estilo de las monarquías del siglo XVI), demandas, juicios, etc acabaron por sepultar su figura bajo un mar de rumores.
Lo peor de todo fue que sus discos dejaron de ser buenos, apurando mucho creo que desde 1991 (hace 18 años!) no lanzaba material decente. Dangerous era un disco irregular pero fue lo último interesante que hizo.
Para mí, artísticamente hablando, Michael Jackson llevaba muerto bastante tiempo. Ni Histoy (1996) ni Invencible (2001) fueron buenos discos a la altura del mito. Al final sus caras excentricidades le pasaron factura y las deudas le obligaron a anunciar una resurrección mediante una serie de conciertos en el O2 de Londres que ya nunca podrá llevar a cabo.


Siendo sinceros, este final era de esperar y no desentona con sus últimos pasos hacia el abismo. Casi es preferible antes que verlo arrastrarse por los escenarios con 60 años en giras patéticas por la pasta: imagínatelo haciendo playback y con la cara de un personaje de comic manga de 17 años. Casi es mejor así.


Muchos otros artistas han caído en la desgracia más bizarra: Boy George cumple condena por secuestrar a un chapero, Gary Glitter ha estado varios años preso en Tailandia por tener pornografía infantil en su ordenador, incluso el gran Phil Spector (el excéntrico productor de Tina Turner, The Beatles o John Lennon) cumple condena por matar de un disparo a una actriz de segunda fila. Ángeles caídos.


La casualidad ha querido que Jackson fallezca casi a la vez que Farrah Fawcett, otra aficionada a las cirugías que no supo asimilar su (efímera) fama ni el paso del tiempo. Lo siento Farrah, hasta en la muerte vas a ser eclipsada. Yo no recuerdo la serie Los ángeles de Charlie pero en el film Saturno 3 no estaba nada mal (no recuerdo ninguna otra interpretación suya, la verdad).

Descansen en paz, al fin.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Dreamgirls



Un falso biopic de Diana Ross y las Supremes con maravillosas canciones que acaba siendo un musical de lujo. Pues eso, 2 horas de canciones geniales de los 50, 60 y 70 que sirven como enciclopedia de la evolución de la música negra americana en esos años (de los tupés al pelo afro, del soul al disco).


La peli siendo un musical repleto de canciones (más de 20 canciones!!) puede llegar a saturar a los que no les guste este tipo de música ni les interese la historia de la discográfica Motown. Para los que adoramos esta música: una delicia.


En el film de Billy Condon (Dioses y monstruos, Kinsey) están mucho mejor tratados los números musicales que las escenas de diálogos (que a veces se quedan cortas y son excusas para intercalar canciones) pero la emoción de los temas suple la carencia de los diálogos con creces. A mí me llego a emocionar varias veces y ya soy fan de la BSO.


Los actores? Eddie Murphy está mejor que nunca, incluso canta de forma más que satisfactoria. Beyoncé flojea como actriz pero tampoco le hace mucha falta (con cantar bien y salir preciosa ya tiene bastante), Jamie Foxx está fatal (ni canta ni actúa ni nada de nada). Pero la que se lleva el gato al agua es la debutante Jennifer Hudson (justamente ganadora del Oscar en 2007) un nuevo valor salido del OT americano (puag) pero que canta e interpreta como los ángeles (cabreados).
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