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domingo, 12 de febrero de 2017

Moonlight


Moonlight es la historia de un aprendizaje. Y aprender no es más que imitar y repetir lo que hacen los que nos rodean. Así aceptamos las pautas de conducta de los demás y ello nos permite integrarnos en la sociedad a la vez que definimos nuestra propia personalidad.  Moonlight va de eso, de intentar encajar en el Miami humeante de crack de los años 80 y 90.
Nacido en una familia desestructurada y en un  entorno hostil de droga y violencia,  el niño Chiron se recluirá en sí mismo ante las adversidades de la vida. Todo el mundo lleva una máscara y parece actuar de forma competitiva y violenta, pero Chiron no es así. Juan (Mahershala Ali) un narcotraficante de poca monta, cree verse reflejado en este joven chico, le protegerá y será un ejemplo para Chiron. Pero nada las figuras paternas no son perfectas, ni mucho menos, en la vida real. Ya de adolescente Chiron se convierte en objetivo fácil de abusones. Chiron no encuentra su sitio en esta jungla urbana, no tiene unos referentes paternos válidos y debe buscar su propio camino en solitario. También aprenderá que los golpes más dolorosos vienen siempre de los que más te quieren.
Chiron acaba aceptando (a base de golpes y sangre) su falso rol de macho alfa en la sociedad. Ya convertido en adulto, Chiron vive detrás de una máscara, un apodo y una masa de músculos. Chiron decide mutilar sus sentimientos para sobrevivir. Pero su verdadero yo sigue enterrado dentro de sí mismo y pugnando por salir a través de los sueños recurrentes de su infancia. Al final, la infancia es nuestra única patria verdadera, esa que nunca nos abandona, para bien o para mal.
Moonlight es un film intimista. Barry Jenkins nos recuerda con Moonlight a Boyhood, aunque su recorrido vital de un muchacho me resultó más doloroso. Esta vez el protagonista es interpretado por tres actores distintos (Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), todos bastante creíbles. Jenkins consigue transmitir la lucha interior de personaje pero no logra, quizás no lo busque, emocionarnos. Como espectador, su historia me resultó algo distante. Estamos ante un film valiente y bien facturado pero que no busca la lágrima fácil pero tampoco traspasa la pantalla. No dudo de las buenas intenciones de Barry Jenkins ni de su innegable identificación con el personaje de Chiron, pero su film me dejó algo frío.
Del resto de intérpretes, me quedo con la excelente interpretación de Naomie Harris, muy alejada de su personaje de Moneypenny en la saga de 007 y firme candidata al Oscar. Así mismo Moonlight supone la confirmación de la cantante Janelle Monàe como una actriz solvente tras su personaje en Figuras ocultas.
Lo dicho, buena película sobre lo que supone madurar pero que no me acabó de emocionar, quizás no fuera ése su propósito.
6

jueves, 10 de diciembre de 2015

Spectre


La saga de James Bond cierra con Spectre el ciclo iniciado con Casino Royale en el que se nos ha narrado los orígenes del espía más famoso del cine. Las cuatro películas interpretadas por Daniel Craig han servido para revitalizar al personaje y adaptarlo a los tiempos actuales. Con desigual resultado pero balance positivo, podemos decir que las películas de Craig han devuelto cierto prestigio a una franquicia que realmente lo necesitaba. No son grandes películas pero sí superan con creces lo ofrecido por la mortecina franquicia en las décadas inmediatamente anteriores.


 Spectre recupera el ya mítico inicio con los círculos, el cañón de la pistola y 007 disparando a la cámara. Un claro mensaje de que el mito ya está creado, las tres anteriores han servido para contarnos el origen de un personaje que ya está perfectamente modelado. Acto seguido el film nos sorprende con un plano secuencia, algo inédito en esta saga. No es que sea el alucinante plano secuencia de Orson Welles en Sed de mal pero nos recuerda que tras la cámara no está un director cualquiera sin personalidad sino un tal Sam Mendes. Mendes es un director de sobra reputado que repite tras Skyfall y aporta su buen oficio al mito. Mendes se marca uno de los inicios más adrenalíticos de toda la saga con esa escena del día de los muertos en la ciudad de México. Luego el film sigue la senda iniciada por Skyfall y que tan buenos resultados les dio, al menos en taquilla. Asistimos a una nueva era en la que los espías están obsoletos y en las que su trabajo lo puede hacer la tecnología. Un claro peligro de cierre se cierne sobre los agentes 00 pasando a ser sustituidos por programas de vigilancia y contraste de datos. Estamos una vez más ante la interesante disyuntiva entre libertad y seguridad. Puede que James Bond ya no tenga hueco en el mundo moderno y sea una vieja reliquia, como ese Aston Martin de 1962. Como premisa no está nada mal. Tampoco defrauda ese Bond que se define a sí mismo como asesino y que admite beber demasiado. Estamos ante un Bond más humano que nunca. Bond tiene un pasado que lo persigue y sabe que su tiempo se acaba. Se podría decir que estamos ante un James Bond crepuscular.

 Spectre tiene cosas muy positivas. Me resultó agradable volver a encontrarme con un esbirro de esos carismáticos de los que tanto se benefició la saga. No es que Dave Bautista nos haga olvidar al esbirro de Goldfinger pero su personaje nos aporta algún momento memorable (como la escena del tren). La saga se debate entre la modernización y el homenaje a las constantes que la han hecho grande. Sirva como ejemplo el personaje de Q. Q ha pasado de un anciano inventor de artilugios a un joven informático algo friki que casi podría formar parte del elenco de The big bang theory. Adaptarse o morir. Por cierto Ben Wishaw está genial como Q. El guión está plagado de momentos que nos hacen rememorar pasajes de las primeras películas de la franquicia. La pelea en el tren recuerda a Desde Rusia con Amor, el helicóptero recuerda a Sólo para sus ojos, etc No es posible innovar tras 50 años repitiendo esquemas pero sí se puede intentar lavarles la cara.

Reconozco que el casting femenino me parece muy acertado, vamos, que no podrían haberlo elegido mejor. Tanto Mónica Bellucci como Léa Seydoux me parece buenas actrices además de ser realmente atractivas (requisito este último indispensable para ser chica Bond). Bellucci llega algo tarde a la saga y su aparición es demasiado breve pero aun así consigue inquietar al personal masculino de la sala (ese plano sobre la cama es inolvidable). Léa Seydoux está correcta en su papel de moderna chica Bond que no es únicamente una desvalida damisela en peligro que necesita la figura del macho protector. Esta saga acierta de pleno al mostrarnos personajes femeninos que no son meros floreros indefensos. Ya no lo fue la M de Judi Dench y no lo es la Moneypenny de Naomie Harris.

Otro tema ¿ha sido buena opción recuperar a la organización Spectra? ¿Y Blofeld? La verdad, creo que están metidos ambos con calzador y no se ve coherencia con las entregas anteriores. Se intentar vertebrar estas 4 películas desde los espectaculares créditos iniciales (no me gusta la canción de Sam Smith, por cierto) usando las fotos de los villanos de turno de cada una de ellas. La unión con Skyfall está bien lograda vero el vínculo con Quantum me parece demasiado forzado. Vamos que, como Star Wars, esta franquicia peca de haberse ido escribiendo sobre la marcha, improvisando. No olvidemos que la coherencia nunca ha sido un punto fuerte de las películas sobre 007.

Los villanos son claves en esta saga y parece que los villanos de la era Craig no dan la talla. Tampoco la da el interpretado por Christoph Waltz por mucho que acabe siendo el típico villano parlanchín que antes de intentar acabar con 007 le da un paseo por sus instalaciones y le cuenta todos sus planes. Ahí sí que podían haber innovado algo más. Su presentación en penumbra está muy conseguida, gran trabajo de fotografía, pero luego el personaje resulta bastante poco aterrador. Waltz está totalmente desaprovechado y no parece creerse nunca a su personaje. Como ya ocurrió en Quantum of solace y Skyfall, no me gustó el final del villano, me pareció poco espectacular. Está muy bien rodado y montado (como toda la película) pero acabar así con el villano me pareció algo facilón. No olvidemos cómo acaba Silva en la anterior entrega, apuñalado vilmente por la espalda. Leñe, un villano de 007 se merece morir en una escena que nos corte la respiración y en la que el héroe también corra peligro. No hace falta subirse a lo más alto del Golden Gate o al techo de un avión, pero esa manera de acabar con el villano me supo a poco. Otro hándicap del film: 2 horas y media son demasiado. El ritmo tiene algunos altibajos, nada importante, pero yo acusé el paso de los minutos. Al final me queda un sabor agridulce, estamos ante una buena película de acción y me gustó pero yo me esperaba algo más para cerrar este ciclo.


Y ahora, la gran pregunta: ¿Volverá Daniel Craig a interpretar a James Bond? Sinceramente, por mucho que diga que prefiere cortarse las venas antes de ponerse el esmoquin, creo que Craig volverá a ser 007 al menos una vez más. Los productores saben que el carisma de este tipo no es fácilmente reemplazable y todos sabemos que incluso Sean Connery dijo nunca jamás tras Thunderball y regresó al personaje un par de veces más (mediante suculentos cheques, of course).

sábado, 3 de noviembre de 2012

SKYFALL


Tras la decepción que supuso Quantum of solace, parece que los responsables de esta longeva franquicia han olvidado todo lo acontecido en aquella y han hecho como si nunca hubiera existido. Skyfall no tiene nada que ver con Quantum ni aparece nada relacionado con la trama iniciada con la prometedora Casino Royale. Es como si Skyfall fuera un paréntesis dentro de la serie de películas interpretada por Daniel Craig, un paréntesis necesario para sentar las bases de las futuras entregas y rendir homenaje al pasado.  


La incorporación de Sam Mendes tras la dirección del film es todo un acierto, Mendes tiene un estilo propio muy alejado del universo Bond (valga la excelente Revolutionary road como ejemplo), pero ha sabido adaptarse a la franquicia y ha intentado sacar lo mejor de ella. Se podría pensar, no sin razón, que Mendes es a James Bond lo que en su día fue Christopher Nolan a Batman. Ambos han intentado dar nueva vida a personajes caducos que parecía que ya poco podían aportar. Lamentablemente, los resultados no han sido los mismos.



 Mendes se estrena en el cine de acción con muy buena nota y nos ofrece un espectacular arranque con una de las más trepidantes escenas de estos 50 años. Toda la persecución por Estambul me parece lo mejor de la película. Un inicio demasiado bueno que pone el listón muy alto, demasiado. Luego nos adentra en materia con las dosis justas de ironía y sarcasmo sobre el caduco mundo de los espías pero sin renunciar a las constantes de la saga (chicas guapas, casinos, coches, lujo). El guión introduce varios guiños a las películas clásicas  y consigue adaptar la trama a los nuevos tiempos. Nunca se había visto a un James Bond tan vulnerable ni a una M con remordimientos, son elementos novedosos que los hacen algo más humanos y que son muy de agradecer. El guión combina escenas de acción, profundidad de los personajes y unos cuantos toques de humor bastante conseguidos. Con un ritmo apropiado Mendes mantiene el interés del espectador sin apenas escenas de acción durante buena parte del film. Lamentablemente el film va de más a menos y la cosa decae bastante cuando aparece el villano de turno.




 Hablando en plata, el villano es el gran problema de Skyfall. Los tiempos están cambiando, y tanto, pero el villano es todo un despropósito. Me parece un malvado interesante debido a que su motivación es la venganza. Es un villano distinto dentro de la saga, es el único que realmente ha puesto en apuros al MI6 y obliga a Bond y a M a ceder terreno. Tiene quizás la mejor presentación de un villano de toda la saga, bajando del ascensor y acercándose con ese monólogo sobre las ratas, una presentación para los anales de la saga. Pero rápidamente la cosa da un giro y Silva se convierte en un psicópata a lo Hannibal Lecter cuyos sus planes recuerdan a El caballero oscuro, nada bueno. Silva pasa de ser un tipo experto en tecnología e informática a un simple terrorista con ametralladora en mano. Además, ese momento de coqueteo pseudo - homosexual con Craig me pareció fuera de lugar. Ya era hora que un gran villano fuera gay, pues sí, pero Javier Bardem está realmente fatal en este personaje, entre histriónico y risible. No hay por donde cogerlo con esas cejas mal teñidas de rubio y esos gesto de loco rarito que no resulta amenazante jamás. Ni siquiera tiene un final apropiado. 


 Otro fallo creo que es la parte final en Escocia, un viaje a los orígenes de James Bond. Pues muy bien, pero el excelente ritmo llevado hasta el momento se quiebra desmejorando bastante el conjunto. Tampoco me gustó que el film no tenga un clímax adecuado. Yo eché de menos una espectacular pelea con Silva/Bardem sobre un puente o algo así. Pero no, la película se resiente de un final poco emocionante. Una lástima que al final se estropee el conjunto de una película que prometía ser una de las mejores de la franquicia.


Daniel Craig sigue con pinta de camionero y cara de pocos amigos, pero a mí me sigue gustando su James Bond. Judi Dench está también correcta, Skyfall es el film de 007 en el que M tiene más protagonismo y creo que es todo un acierto. Lo de Bardem ya lo he comentado. Me pareció muy inteligente la inclusión de buenos actores como Ralph Fiennes o Albert Finney en la franquicia. En cuanto a la chicas Bond de turno, puedo decir que son muy guapas (cosa habitual) y bastante limitadas (algo también habitual), me gustó más interpretativamente hablando Naomie Harris que Bérémice Marlone. ¿Y el nuevo Q? pues le han dado un actualizado toque informático/friki que no nos va a hacer olvidar a Desmond Llewelyn (el Q original que estuvo en todos los films desde 1963 a 1999) pero la cosa promete.

Me impresionó la música de Thomas Newman, colaborador habitual de Mendes y una imposición de éste para dirigir el film. Me parecía imposible que Newman lograra emular el sonido de John Barry mejor de lo que lo ha estado haciendo David Arnorld desde 1997, pero la verdad es que ha hecho un trabajo fantástico de innovación del sonido de la saga sin renunciar la melodía clásica. La canción de Adele me gusta, no es de las mejores de la saga aunque lo intenta, gana enteros al escucharla como acompañamiento de los espectaculares títulos de crédito iniciales.

Resumiendo, un buen intento de dar continuidad y dignidad a esta franquicia. No es tan mala como Quantum ni tan entretenida como Casino Royale. Al menos, es superior a todas las de Pierce Brosnan.

6