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jueves, 10 de diciembre de 2015

Spectre


La saga de James Bond cierra con Spectre el ciclo iniciado con Casino Royale en el que se nos ha narrado los orígenes del espía más famoso del cine. Las cuatro películas interpretadas por Daniel Craig han servido para revitalizar al personaje y adaptarlo a los tiempos actuales. Con desigual resultado pero balance positivo, podemos decir que las películas de Craig han devuelto cierto prestigio a una franquicia que realmente lo necesitaba. No son grandes películas pero sí superan con creces lo ofrecido por la mortecina franquicia en las décadas inmediatamente anteriores.


 Spectre recupera el ya mítico inicio con los círculos, el cañón de la pistola y 007 disparando a la cámara. Un claro mensaje de que el mito ya está creado, las tres anteriores han servido para contarnos el origen de un personaje que ya está perfectamente modelado. Acto seguido el film nos sorprende con un plano secuencia, algo inédito en esta saga. No es que sea el alucinante plano secuencia de Orson Welles en Sed de mal pero nos recuerda que tras la cámara no está un director cualquiera sin personalidad sino un tal Sam Mendes. Mendes es un director de sobra reputado que repite tras Skyfall y aporta su buen oficio al mito. Mendes se marca uno de los inicios más adrenalíticos de toda la saga con esa escena del día de los muertos en la ciudad de México. Luego el film sigue la senda iniciada por Skyfall y que tan buenos resultados les dio, al menos en taquilla. Asistimos a una nueva era en la que los espías están obsoletos y en las que su trabajo lo puede hacer la tecnología. Un claro peligro de cierre se cierne sobre los agentes 00 pasando a ser sustituidos por programas de vigilancia y contraste de datos. Estamos una vez más ante la interesante disyuntiva entre libertad y seguridad. Puede que James Bond ya no tenga hueco en el mundo moderno y sea una vieja reliquia, como ese Aston Martin de 1962. Como premisa no está nada mal. Tampoco defrauda ese Bond que se define a sí mismo como asesino y que admite beber demasiado. Estamos ante un Bond más humano que nunca. Bond tiene un pasado que lo persigue y sabe que su tiempo se acaba. Se podría decir que estamos ante un James Bond crepuscular.

 Spectre tiene cosas muy positivas. Me resultó agradable volver a encontrarme con un esbirro de esos carismáticos de los que tanto se benefició la saga. No es que Dave Bautista nos haga olvidar al esbirro de Goldfinger pero su personaje nos aporta algún momento memorable (como la escena del tren). La saga se debate entre la modernización y el homenaje a las constantes que la han hecho grande. Sirva como ejemplo el personaje de Q. Q ha pasado de un anciano inventor de artilugios a un joven informático algo friki que casi podría formar parte del elenco de The big bang theory. Adaptarse o morir. Por cierto Ben Wishaw está genial como Q. El guión está plagado de momentos que nos hacen rememorar pasajes de las primeras películas de la franquicia. La pelea en el tren recuerda a Desde Rusia con Amor, el helicóptero recuerda a Sólo para sus ojos, etc No es posible innovar tras 50 años repitiendo esquemas pero sí se puede intentar lavarles la cara.

Reconozco que el casting femenino me parece muy acertado, vamos, que no podrían haberlo elegido mejor. Tanto Mónica Bellucci como Léa Seydoux me parece buenas actrices además de ser realmente atractivas (requisito este último indispensable para ser chica Bond). Bellucci llega algo tarde a la saga y su aparición es demasiado breve pero aun así consigue inquietar al personal masculino de la sala (ese plano sobre la cama es inolvidable). Léa Seydoux está correcta en su papel de moderna chica Bond que no es únicamente una desvalida damisela en peligro que necesita la figura del macho protector. Esta saga acierta de pleno al mostrarnos personajes femeninos que no son meros floreros indefensos. Ya no lo fue la M de Judi Dench y no lo es la Moneypenny de Naomie Harris.

Otro tema ¿ha sido buena opción recuperar a la organización Spectra? ¿Y Blofeld? La verdad, creo que están metidos ambos con calzador y no se ve coherencia con las entregas anteriores. Se intentar vertebrar estas 4 películas desde los espectaculares créditos iniciales (no me gusta la canción de Sam Smith, por cierto) usando las fotos de los villanos de turno de cada una de ellas. La unión con Skyfall está bien lograda vero el vínculo con Quantum me parece demasiado forzado. Vamos que, como Star Wars, esta franquicia peca de haberse ido escribiendo sobre la marcha, improvisando. No olvidemos que la coherencia nunca ha sido un punto fuerte de las películas sobre 007.

Los villanos son claves en esta saga y parece que los villanos de la era Craig no dan la talla. Tampoco la da el interpretado por Christoph Waltz por mucho que acabe siendo el típico villano parlanchín que antes de intentar acabar con 007 le da un paseo por sus instalaciones y le cuenta todos sus planes. Ahí sí que podían haber innovado algo más. Su presentación en penumbra está muy conseguida, gran trabajo de fotografía, pero luego el personaje resulta bastante poco aterrador. Waltz está totalmente desaprovechado y no parece creerse nunca a su personaje. Como ya ocurrió en Quantum of solace y Skyfall, no me gustó el final del villano, me pareció poco espectacular. Está muy bien rodado y montado (como toda la película) pero acabar así con el villano me pareció algo facilón. No olvidemos cómo acaba Silva en la anterior entrega, apuñalado vilmente por la espalda. Leñe, un villano de 007 se merece morir en una escena que nos corte la respiración y en la que el héroe también corra peligro. No hace falta subirse a lo más alto del Golden Gate o al techo de un avión, pero esa manera de acabar con el villano me supo a poco. Otro hándicap del film: 2 horas y media son demasiado. El ritmo tiene algunos altibajos, nada importante, pero yo acusé el paso de los minutos. Al final me queda un sabor agridulce, estamos ante una buena película de acción y me gustó pero yo me esperaba algo más para cerrar este ciclo.


Y ahora, la gran pregunta: ¿Volverá Daniel Craig a interpretar a James Bond? Sinceramente, por mucho que diga que prefiere cortarse las venas antes de ponerse el esmoquin, creo que Craig volverá a ser 007 al menos una vez más. Los productores saben que el carisma de este tipo no es fácilmente reemplazable y todos sabemos que incluso Sean Connery dijo nunca jamás tras Thunderball y regresó al personaje un par de veces más (mediante suculentos cheques, of course).

viernes, 20 de febrero de 2015

El gran hotel Budapest


 Wes Anderson es ese director que se cree muy original y muy gracioso pero que yo hace tiempo que no le veo la gracia. Sus primeras películas tenían un pase gracias a que su humor absurdo me resultaba novedoso pero de eso hace ya 15 años. En este tiempo su cine ha evolucionado hacia lo estúpido (aún más si cabe) y a mí me ha dejado de hacer gracia.

 Cierto es que estamos ante un film preciosista: los maquillajes, los peinados, los decorados, los vestuarios, la fotografía, los encuadres o la dirección artística son simplemente asombrosos. Se puede decir que la excelente música de Alexandre Desplat es lo que da da algo de unidad a este crisol de situaciones absurdas, siendo lo más recomendable del film. Lástima que el guión no conectara con el espectador que escribe estas líneas. No me reí en ningún momento, como mucho esbocé alguna sonrisa esporádica, nada del otro mundo. ¿La película pretende ser un homenaje al cine de otras épocas o pretende reírse del espectador? Yo me inclino más por lo segundo. No entré en este peculiar universo de Wes Anderson.
Típico del cine de Wes Anderson: mucho envoltorio para unos personajes que no dicen nada.
 El gran hotel Budapest es un magnífico envoltorio para un vacío inmenso. Un film que es una tomadura de pelo. Me gustan los directores que tienen su propio universo y no se dejan arrastrar por la corriente, pero ser fiel al propio estilo puede ser una maldición como bien sabe Tim Burton.
 Ya no sé si Wes Anderson se ríe de sus personajes o de sus espectadores. Todo es tan naif y artificioso en esta película (por no llamarle chorrada) que me resultó exasperante. Pasada la media hora perdí el hilo y me empecé a aburrir sobremanera. Lo malo es que la cosa ya no remonta. Tiene algún gag (por llamarlo de alguna manera) curioso y algún momento en el que parece que la cosa se pone interesante, pero es un espejismo. Los aciertos son tan pocos y tan dispersos que no hay sensación de unidad ni de querer ir a ningún sitio. Esta película es un sinsentido tras otro, un quiero ser diferente y no puedo. Qué bonita y ensoñadora visión de la Europa de entreguerras y qué aburrida.

 Como agravante cabe señalar que estamos ante uno de los repartos más espectaculares de los últimos años. Lamentablemente, muchos actores se dedican a sobreactuar bajo toneladas de maquillaje. Un reparto estelar que incluye nombres de la talla de Adrien Brody, Bill Murray, Edward Norton, Harvey Keitel, Jeff Goldblum, Jude Law, Léa Seydoux, Mathieu Amalric, Ralph Fiennes, Saoirse Ronan, Tilda Swinton, Tom Wilkinson,  o Willem Dafoe. Todos ellos totalmente desaprovechado en un guión coral que no permite el lucimiento de casi ninguno de ellos. Especialmente sangrante me pareció el caso de Tilda Swinton, quien corre el peligro de caer en la auto parodia constante.

Una película diferente, sí, pero totalmente absurda.

4,5

 P.d.: sería realmente un crimen que esta broma de dudoso gusto ganara el Oscar a mejor película. Es muy probable que sí gane cualquiera de las otras categorías técnicas a las que opta ya que todo el apartado técnico está sobresaliente.

martes, 5 de marzo de 2013

Escondidos en brujas (In Bruges, 2008)



Tras un desastroso trabajito, dos asesinos a sueldo deben desaparecer de Londres durante una temporada. Su jefe les recomienda que se escondan en la bella ciudad belga de Brujas.

Hay películas que te las venden como si fueran una comedia y cuando las ves no consigues verles la gracia por ningún lado. Esto es lo que me ha pasado con Escondidos en Brujas. Pienso que han intentado hacer una comedia negra diferente pero les ha salido una peli bastante sosa y sin apenas gracia. Se nota que en algunos momentos se esfuerzan por hacer reír y que pases un buen rato pero no lo consigue. Salvo en un par de ocasiones (la nota del teléfono y los americanos en la torre) apenas me arrancó una sonrisa. Reconozco que un par de veces miré el reloj para ver cuánto faltaba para el final.  Los chistes a costa de disminuidos físicos no me hacen gracia y el resto de las situaciones son de lo más soso. Además, temas como la culpa y la redención creo que no están bien tratados.

El guión es original pero no tiene chispa ninguna. Es muy complicado hacer una comedia con temas como el asesinato o el suicidio. Esta historia en manos de Woody Allen o Billy Wilder nos podría haber dado un film divertido lleno de humor negro. Aunque el dramaturgo Martin McDonagh lo ha intentado, creo que ha fracasado. Ha intentado ofrecer una especie de parodia del cine negro convencional, pero se ha quedado en una mala imitación a la europea del cine de  Tarantino y Woody Allen. No puedo dejar de citar que el film tiene uno de los finales más absurdos que recuerdo. No puedo contar nada pero los últimos 15 minutos se hacen eternos a la vez que dan vergüenza ajena.

Los actores hacen lo que pueden en esta historia imposible: Colin Farrell está fatal con su eterna expresión de apenado y arqueando las cejas que parece que tienen vida propia y se le van a escapar de la cara de un momento a otro. Este tipo da el pego en pelis de acción tipo Desafío total, pero cuando se pone serio no da la talla, ya era el peor con diferencia de El sueño de Casandra pero aquí no sabe por dónde se anda. Brendan Gleeson está correcto.  Ralph Fiennes tiene un papel que debería asustar pero resulta ridículo, su interpretación es histriónica y exagerada,  parece una parodia de Gary Oldman.

Lo mejor del film es la guía turística que nos ofrece por los monumentos de Brujas. El resto es totalmente prescindible y olvidable. Aburrida.

3,5

sábado, 3 de noviembre de 2012

SKYFALL


Tras la decepción que supuso Quantum of solace, parece que los responsables de esta longeva franquicia han olvidado todo lo acontecido en aquella y han hecho como si nunca hubiera existido. Skyfall no tiene nada que ver con Quantum ni aparece nada relacionado con la trama iniciada con la prometedora Casino Royale. Es como si Skyfall fuera un paréntesis dentro de la serie de películas interpretada por Daniel Craig, un paréntesis necesario para sentar las bases de las futuras entregas y rendir homenaje al pasado.  


La incorporación de Sam Mendes tras la dirección del film es todo un acierto, Mendes tiene un estilo propio muy alejado del universo Bond (valga la excelente Revolutionary road como ejemplo), pero ha sabido adaptarse a la franquicia y ha intentado sacar lo mejor de ella. Se podría pensar, no sin razón, que Mendes es a James Bond lo que en su día fue Christopher Nolan a Batman. Ambos han intentado dar nueva vida a personajes caducos que parecía que ya poco podían aportar. Lamentablemente, los resultados no han sido los mismos.



 Mendes se estrena en el cine de acción con muy buena nota y nos ofrece un espectacular arranque con una de las más trepidantes escenas de estos 50 años. Toda la persecución por Estambul me parece lo mejor de la película. Un inicio demasiado bueno que pone el listón muy alto, demasiado. Luego nos adentra en materia con las dosis justas de ironía y sarcasmo sobre el caduco mundo de los espías pero sin renunciar a las constantes de la saga (chicas guapas, casinos, coches, lujo). El guión introduce varios guiños a las películas clásicas  y consigue adaptar la trama a los nuevos tiempos. Nunca se había visto a un James Bond tan vulnerable ni a una M con remordimientos, son elementos novedosos que los hacen algo más humanos y que son muy de agradecer. El guión combina escenas de acción, profundidad de los personajes y unos cuantos toques de humor bastante conseguidos. Con un ritmo apropiado Mendes mantiene el interés del espectador sin apenas escenas de acción durante buena parte del film. Lamentablemente el film va de más a menos y la cosa decae bastante cuando aparece el villano de turno.




 Hablando en plata, el villano es el gran problema de Skyfall. Los tiempos están cambiando, y tanto, pero el villano es todo un despropósito. Me parece un malvado interesante debido a que su motivación es la venganza. Es un villano distinto dentro de la saga, es el único que realmente ha puesto en apuros al MI6 y obliga a Bond y a M a ceder terreno. Tiene quizás la mejor presentación de un villano de toda la saga, bajando del ascensor y acercándose con ese monólogo sobre las ratas, una presentación para los anales de la saga. Pero rápidamente la cosa da un giro y Silva se convierte en un psicópata a lo Hannibal Lecter cuyos sus planes recuerdan a El caballero oscuro, nada bueno. Silva pasa de ser un tipo experto en tecnología e informática a un simple terrorista con ametralladora en mano. Además, ese momento de coqueteo pseudo - homosexual con Craig me pareció fuera de lugar. Ya era hora que un gran villano fuera gay, pues sí, pero Javier Bardem está realmente fatal en este personaje, entre histriónico y risible. No hay por donde cogerlo con esas cejas mal teñidas de rubio y esos gesto de loco rarito que no resulta amenazante jamás. Ni siquiera tiene un final apropiado. 


 Otro fallo creo que es la parte final en Escocia, un viaje a los orígenes de James Bond. Pues muy bien, pero el excelente ritmo llevado hasta el momento se quiebra desmejorando bastante el conjunto. Tampoco me gustó que el film no tenga un clímax adecuado. Yo eché de menos una espectacular pelea con Silva/Bardem sobre un puente o algo así. Pero no, la película se resiente de un final poco emocionante. Una lástima que al final se estropee el conjunto de una película que prometía ser una de las mejores de la franquicia.


Daniel Craig sigue con pinta de camionero y cara de pocos amigos, pero a mí me sigue gustando su James Bond. Judi Dench está también correcta, Skyfall es el film de 007 en el que M tiene más protagonismo y creo que es todo un acierto. Lo de Bardem ya lo he comentado. Me pareció muy inteligente la inclusión de buenos actores como Ralph Fiennes o Albert Finney en la franquicia. En cuanto a la chicas Bond de turno, puedo decir que son muy guapas (cosa habitual) y bastante limitadas (algo también habitual), me gustó más interpretativamente hablando Naomie Harris que Bérémice Marlone. ¿Y el nuevo Q? pues le han dado un actualizado toque informático/friki que no nos va a hacer olvidar a Desmond Llewelyn (el Q original que estuvo en todos los films desde 1963 a 1999) pero la cosa promete.

Me impresionó la música de Thomas Newman, colaborador habitual de Mendes y una imposición de éste para dirigir el film. Me parecía imposible que Newman lograra emular el sonido de John Barry mejor de lo que lo ha estado haciendo David Arnorld desde 1997, pero la verdad es que ha hecho un trabajo fantástico de innovación del sonido de la saga sin renunciar la melodía clásica. La canción de Adele me gusta, no es de las mejores de la saga aunque lo intenta, gana enteros al escucharla como acompañamiento de los espectaculares títulos de crédito iniciales.

Resumiendo, un buen intento de dar continuidad y dignidad a esta franquicia. No es tan mala como Quantum ni tan entretenida como Casino Royale. Al menos, es superior a todas las de Pierce Brosnan.

6


martes, 31 de julio de 2012

Trailer de Skyfall, la nueva de 007

Ya está aquí el nuevo trailer de Skyfall, la nueva película de Daniel Craig como el agente 007. Al fin podemos ver imágenes de Javier Bardem como el malo de la función. La cosa promete (a pesar de que el pelo rubio le queda bastante mal al actor español).

miércoles, 27 de junio de 2012

Ira de titanes (Wrath of the titans)






Pues me gustó algo más que la primera, no sé el motivo, incluso pasé un rato entretenido. ¿Puede ser que el calor me haya derretido el cerebro?. 


 Todo lo que escribí sobre la primera parte se puede decir de esta secuela. Puede que la trama sea tan inconsistente como en la primera entrega y que Sam Worthington sea tan inexpresivo como siempre, pero la peli se me hizo más amena y divertida. Los de Hollywood siguen pasando el rodillo a la mitología griega, convirtiendo la complejidad de las historias en meros divertimentos para adolescentes, simplificando las tramas y sus implicaciones. Uno echa de menos algo que demuestre que tras la cámara hay una persona y no un robot paranoico, todo es tan vacío en esta película que parece que la ha dirigido HAL 9000. Ira de titanes es un blockbuster sin alma ni cerebro, un producto de consumo rápido para olvidar antes de salir del cine, cosa que consigue.

Desde luego el guión sigue dándole patadas a la mitología griega y no alberga sorpresa alguna, siendo el film una mera excusa para el lucimiento de los efectos digitales. Por cierto, algunos efectos especiales son asombrosos (el monstruo de lava, el grifo de dos cabezas) pero otros son bastante cochambrosos (los cíclopes que se parecen a Paquirrín), pero en líneas generales son más que satisfactorios si es lo único que buscas. Para el espectador medio sólo quedará el recuerdo de alguna escena aislada, siendo el conjunto del film bastante mediocre.



En cuanto al reparto, destacar que a Sam Worthington le han dejado crecer el pelo (no se me ocurre otra novedad en su actuación) mientras que Ralph Fiennes y Liam Neeson siguen estando ridículos con esas pintas de dioses de barraca. Los diálogos finales de estos grandes actores son bastante sonrojantes, nada que ver con los que ambos interpretaron en la ya lejana Lista de Schindler. También aparece el bueno de Bill Nighy para dar aún más empaque al reparto y llevarse un buen cheque. Al que no deberían de darle ni un centavo por esta peli es a Toby Kebbell (Rocknrolla), su papel de Agenor (hijo de Neptuno, toma ya!!) desentona bastante, por momentos parece que se va a poner a rapear mientras se lía un porro. Ya sabemos que pedir rigor histórico (o mitológico) en estas producciones palomiteras es una tarea inútil, pero que nos tomen por idiotas de esta manera es insultante.


 Por cierto ¿qué pinta el hijo de Perseo en toda la película? sólo estorba y da una grima tremenda.


4,5




viernes, 29 de julio de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 2



Ya está, se acabó. Ya hemos llegado al final de una de las sagas literarias y cinematográficas de mayor éxito de la historia. Ya era hora.


No es que no me hayan gustado las películas sobre Harry Potter (nunca me he leído uno de los libros, ni ganas que tengo), incluso creo que la tercera y la cuarta entrega son muy buenas películas de aventuras pero la cosa ya empezaba a cansar. Tras 10 años de aventuras y 8 películas, la cosa termina tal y cómo cabía esperar; con un gran final lleno de fuegos artificiales. Esta octava entrega nos da todo aquello que se echaba de falta en las últimas entregas: nos da acción, emoción y la lucha definitiva entre el bien y el mal. No es una gran película (digan lo que digan) pero sí es un divertimento más que digno.
El guión no contiene ninguna sorpresa (otra vez, digan lo que digan), estaba cantado que ciertos personajes no eran tan malos como nos intentaban hacer creer (de forma bastante chapucera, por cierto) y cómo iba a terminar todo el asunto. Es innegable que J.K. Rowling ha sabido crear todo un mundo mágico que ha atraído a millones de lectores pero no es una gran escritora, se le ve el plumero y ciertas limitaciones narrativas. Nada grave si los libros y las pelis entretienen. Y esta última peli entretiene de lo lindo siempre que no analices la trama ni por un segundo. El guión tiene más agujeros que un colador: ¿Tanto tiempo preparando el retorno de Voldemort y no se dan cuenta de un burdo engaño? Si llevo ansiando la muerte de mi enemigo durante 10 años no quiero que me lo cuenten, quiero asegurarme yo mismo ¿no?. Además ¿A qué viene tanto bombo con las dichosas reliquias de la muerte si luego casi no se usan? ¿Cómo demonios se les viene a la cabeza así de golpe el paradero de los dichosos objetos? y así podríamos seguir un buen rato.
Por fin vemos la escuela de magos ardiendo y los alumnos luchando por su vida, por fin vemos a Harry Potter tomar la iniciativa y por fin vemos el inicio de una relación amorosa entre los dos secundarios principales (no desvelo nada que no sepa nadie que haya visto las anteriores entregas). Desde luego, el director David Yates se ha centrado mucho más en la acción y los efectos especiales que en darle coherencia a la trama o en el desarrollo de personajes, quedando algunos un tanto colgados. Era de esperar, todos queríamos un final de fiesta espectacular, a la altura de lo prometido. Todo el apartado técnico es más que notable. He de reconocer que hay escenas muy logradas que incluso me emocionaron un poco (sólo un poco) pero yo he echado de menos algo más de valentía a la hora de eliminar personajes. Es que no muere casi nadie, leñe, yo me esperaba una sangría en toda regla pero me olvidaba que esta saga está destinada a un público infantil/juvenil. El objetivo se ha cumplido, la saga se ha cerrado de forma espectacular pero algo fría. Al final me quedó la sensación de "¿Ya está?, ocho películas para esto?"

Lo mejor siguen siendo los secundarios de lujo, todos siguen bordando sus papeles. Vuelven a aparecer Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, John Hurt, Gary Oldman, Michael Gambon, Alan Rickman o Emma Thopmson, aunque algunos de ellos apenas digan un par de frases o ni siquiera hablen (como en el caso de Emma Thompson). El amigo Daniel Radcliffe ha desaprovechado la oportunidad de aprender algo de este tremendo grupo de actores que le secundan y está tan soso como de costumbre. Su interpretación de Frodo, digo... Harry Potter no aporta nada nuevo en esta última entrega. Ya era demasiado tarde para formular un conjuro para que aprendiera a actuar.

La traca final, mucho ruido y poco más.

6

lunes, 19 de abril de 2010

Furia de titanes (Clash of the titans)



Me parece muy bien que el cine busque inspiración en las mitologías clásicas, a falta de buenas ideas siempre es bueno revisitar las historias que llevan siglos entreteniendo a la humanidad. Si encima dichas historias han caído en un inmerecido olvido, pues mejor que mejor.


El problema viene cuando dichas historias no son más que un pretexto para una borrachera de efectos especiales. En la versión de 1981 los efectos eran algo cochambrosos, pero el film era entretenido y didáctico. Pero en 2010 la historia de Perseo no se ha sabido aprovechar, se ha hecho un refrito muy simplificado de la mitología griega para un público adolescente ávido de efectos digitales.


Se han inventado personajes (la típica chica mona metida con calzador, el kraken, los secundarios graciosetes), otros se han omitido y a los que han quedado se les ha privado de mucho de su atractivo.

Por poner un ejemplo: Dánae aparece en pantalla pero no se dice su nombre ni siquiera respetan cómo Zeus la deja embarazada (la famosa lluvia dorada, parece que hoy la violencia se tolera mejor que el sexo, por muy mágico que sea). Cuando aparecen personajes tan interesantes como Medusa, Pegaso o las tres brujas pero no están desarrollados de forma eficiente, saben a poco.

Igualmente toda la ironía y el sentido del destino de las epopeyas griegas se han perdido por el camino. Al contrario que otros film que adaptan la mitología griega (Jason y los argonautas, Troya) o la Artúrica (Excalibur), Furia de titanes usa a la mitología como mera excusa para los efectos digitales. Es un mal propio del cine actual, pretende atontar al espectador a base de saturarlo con efectos especiales antes que hacerle pensar con buenas historias. Por lo menos Furia de titanes no se hace aburrida gracias a que sólo dura 100 minutos, pero tampoco emociona ni fascina como debiera.

No olvidemos que Louis Leterrier es el director de Transporter, Transporter 2, Danny the dog y El increíble Hulk, así no es de extrañar que no le preocupe la historia y se dedique a marearnos en las peleas.

Para dar algo de empaque al asunto han contratado a dos actores británicos de peso para encarnar a los dioses más poderosos del Olimpo: Liam Neeson (Zeus) y Ralph Fiennes (Hades), quienes están casi ridículos intentando ponerse serios con unos diálogos bastante intranscendentes. Incluso yo diría que caen en la sobreactuación en algunos momentos.

De Sam Worthington sólo se me ocurre pensar que deber tener un muy buen agente o algún amigo muy poderoso (quizás tenga un Zeus que vele por él). Este chico lleva 3 taquillazos (Terminator 4, Avatar, Furia de titanes) en menos de un año y con el mismo peinado. Vale que el chico es mono y está cachitas pero su capacidad interpretativa es equiparable a la de una pelota de ping pong (va de un lado a otro dando vueltas pero no transmite nada). Tampoco me convenceGemma Arterton (Quantum of Solace) que parece recién salida de la pasarela y cuyo personaje aporta bastante poco.

Para finalizar, es cierto que los efectos especiales están francamente bien (al menos en 2D, los que la han visto en 3D dicen que es un timo) pero detrás de ellos hay un terrible vacío.

4

sábado, 30 de enero de 2010

En tierra hostil (The hurt locker)



Cada 15 minutos estalla una bomba en Bagdad (Iraq), a menos que sea desactivada.

Era inevitable que las guerras en las que el nefasto ex-presidente George w. Bush ha dejado metido a su país crearan un subgénero dentro del cine bélico. Igual que hay films sobre la guerra de Vietnam también acabará habiendo un género sobre Iraq o Afganistán. La temática de la peli se podría comparar con las Black Hawk derribado, La sombra del reino o Jarhead aunque ninguna de ellas se desarrolle en Iraq.

En tierra hostil cuenta el día a día de una unidad de desactivadores de bombas del ejército norteamericano en Iraq. La película nos va narrando las diferentes misiones en las que dicha unidad se ve involucrada (emboscadas, coches bomba, atentados suicidas) mientras se va agotando el tiempo de rotación para volver a casa.

El estilo de la directora Kathryn Bigelow es bastante acertado, muy alejado del estilo de video clip de films como Días extraños, Acero azul o Le llaman Bodhi. Bigelow opta por un tono realista, las situaciones están descritas de forma totalmente cruda, por lo que impresionan más. La cámara al hombro, la música a base de ruidos y los continuos cambios de plano ayudan a crear la tensión y la confusión necesarias. Hay momentos del film muy duros y tensos. La sensación de inseguridad y de extremo peligro que rodea a los soldados inunda el film.


Los personajes intentan cumplir con su deber en un medio totalmente hostil, cualquier ciudadano puede ser un terrorista y cualquier cámara o teléfono móvil puede ser un arma. El continuo stress de los personajes traspasa fácilmente la pantalla y crea en el espectador una sensación de agobio.

Agobio acrecentado por la continua sucesión de escenas de peligro, una tras otra se suceden ante el espectador sin apenas pausa ni respiro posible. Creo que alguna escena sobra (quizás la emboscada es demasiado larga e intensa) y la peli se hace algo pesada, sus 130 minutos me parecen excesivos. El film se convierte en una angustiosa cuenta atrás para volver a casa. A veces el espectador parece necesitar un momento de descanso tras tanta situación al límite. Pero en la guerra no hay descanso, para el espectador tampoco.

Cada uno de los personajes tiene su propia historia y se toma la vida de forma distinta. No son superhéroes de acción a lo Chuck Norris, Stallone o Steven Seagal, tienen miedos y cometen errores, son humanos. Los soldados reflejeados en el film sienten nostalgia de sus casa y sus familias, tienen dudas sobre si vale la pena jugarse la vida en ese país, dudan de sí mismos y de sus reacciones. Las constantes situaciones extremas provocan extrañas reacciones en ellos.

Me gustó mucho el personaje del sargento Will James que arriesga su vida de forma totalmente irresponsable a pesar de tener esposa y un hijo esperándole. Me gustó el contraste entre los distintos caracteres de los soldados y el papel del psicólogo. Me gustó igualmente la interpretación de Jeremy Renner, un actor con mucho carisma, a mí me recuerda bastante a Daniel Craig. Anthony Mackie y Brian Geraghty completan el excelente trío protagonista. Guy Pearce y Ralph Fiennes también aparecen, hasta aquí puedo leer.

Yo pasé un rato muy tenso a la vez que entretenido, aunque hacia el final le sobran algunos minutos.

7,5

sábado, 7 de marzo de 2009

El lector (The reader)



En la Alemania de postguerra, el joven Michael conoce a una misteriosa mujer con la que empezará una relación sentimental.


Las películas de Stephen Daldry (Billy Elliot, Las horas) suelen ser buenas películas, lo que se suele llamar cine de calidad, pueden parecer simples en apariencia pero hablan de muchos más temas de lo que parece. En el caso que nos ocupa, no sólo habla de una relación entre un joven y una señora mayor sino que la trama se adentra en terrenos bastante más espinosos (que no pienso desvelar).
Durante el transcurso del film nos veremos envueltos en falsas apariencias, secretos inconfesables y pecados imperdonables. Todos ellos castigarán a los personajes a través de varias décadas. Además el film me planteó ciertas dudas muy interesantes: ¿Sirve de algo el orgullo? ¿Se puede amar locamente a alguien que apenas conoces? ¿Alguna vez se llega a conocer realmente a alguien?


Daldry demuestra que es un buen director, la narración es firme y se sustenta en un buen guión y en unas interpretaciones muy acertadas. Tanto los consagrados Kate Winslet y Ralph Fiennes, como el joven David Kross están muy bien y logran involucrarnos perfectamente en la historia. En especial Kate Winslet me emocionó bastante con una interpretación tan contenida y sutil como emocionante. Su personaje es el de una mujer alemana bastante fría y atormentada por la culpa que no expresa sus sentimientos ni sus miedos, por eso su interpretación me parece mucho más difícil. También el veterano actor alemán Bruno Ganz (El hundimiento, Lutero) aporta su granito al film con su calidad habitual.


Hay momentos bastante emocionantes (las cintas, el reencuentro) y alguno simplemente impactante (el juicio) por los que vale la pena ver la película. Lástima que hacia el final el ritmo se ralentice demasiado. Creo que esta historia se podría haber contado de forma más ágil sin perder un ápice de intensidad. La peli se alarga hasta los 124 minutos y creo que alguno puede sobrar.


Supongo que a muchos espectadores se le puede hacer bastante aburridilla en su tramo final. Otros la disfrutarán e incluso llorarán de lo lindo. Yo casi lloré y se me hizo algo larga, así que le doy un


6

lunes, 24 de marzo de 2008

Harry Potter y la Orden del Fénix

Pues eso, Harry Potter 5. Esta vez dirigida por el desconocido David Yates. Más de lo mismo pero un poco peor. La línea ascendente se quiebra con esta entrega.

No es que esté mal pero se hace por momentos aburridilla debido a que no pasa nada. Los personajes hablan y hablan pero realmente ocurren muy pocas cosas. Yates no ha sabido darle el ritmo ni la emoción que la historia requería. Aparte de que pasan pocas cosas, las que ocurren no están bien narradas, no impresionan al espectador, te dejan frío. Una lástima.

Los fans de Potter y su mundo la encontrarán fascinante. Pero no es mi caso. Reconozco no haberme leído ningún libro de la saga, no creo que sea fundamental para disfrutar de las películas. Aunque, obviamente, no puedo comparar. De hecho, es la película más corta de la saga mientra que el libro es el más largo y el más aburrido. ¿Tijeretazo al canto para no hacer a la peli más aburrida aún?.

Quitando el fallo del aburrido guión (¿heredado del libro?) la peli nos da lo de siempre con los personajes de siempre y con la excelente factura técnica que viene siendo habitual.

A destacar los maravillosos actores británicos que aparecen (Gary Oldman, Alan Rickman, Emma Thompson, Helena Bonhan Carter, Ralph Fiennes, Michael Gambon, etc) aunque están algo desaprovechados. ¿El trío protagonista? está correctito aunque el actor que hace de Harry (Daniel Radcliffe) debería aprender a mover los músculos de la cara, que ya va teniendo una edad. A ver si aprende de sus excelentes compañeros de rodaje.

P.d.: Conozco a varias personas que fueron a ver la película sin haber visto ninguna de las anteriores y se aburrieron bastante. Lo mejor para introducirse en una saga es empezar por el principio.

6 (por el reparto de lujo)