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sábado, 28 de mayo de 2011

También la lluvia


Año 2000, Cochabamba, Bolivia. La historia de la llegada a América de los españoles y de la explotación indígena pretende ser narrada por un equipo de rodaje con un presupuesto muy ajustado.


El guión de Paul Laverty (guionista habitual en las últimas películas de Ken Loach como Looking for Eric o En un mundo libre) es comprometido socialmente y denuncia una vez más una situación injusta, no podía ser de otra manera. Laverty dota a sus guiones de una veracidad y una fluidez en los diálogos como pocos guionistas hoy día.
Tampoco Icíar Bollaín es una directora que se dedique a aburrirnos con sus insustanciales pensamientos sobre personajes cargantes, para eso ya está la niña pedante de Isabel Coixet. Bolláin usa la cámara como denuncia de las injusticias de este mundo en el que vivimos. El cine puede ser sólo una evasión temporal para el espectador, pero también puede ser un reflejo de las injusticias y puede mover la conciencia del espectador. El cine puede ser un arma para dar a conocer la historia pero no por ello debe caer en las mismas injusticias que critica. La unión de Laverty y Bollaín ha dado como fruto una película más que recomendable.
Bolláin realiza un gran trabajo, una película sentida y emotiva que no elude una profunda auto-crítica al mundo del cine. Todos los contratiempos del rodaje así como los esfuerzos del productor y el director por llevar el film a buen puerto me parecieron de una veracidad poca veces vista en una película sobre el mundo del cine. Pero no sólo de cine habla esta película, habla de muchas otras cosas: habla de los distintos tipos de explotación, de hipocresía, de mirar hacia otro lado, de personas a las que les ha quitado todo, de luchar por sobrevivir, etc.

Los actores están todos muy bien, con unos personajes tan bien definidos en el guión hubiera sido un crimen desaprovecharlos. Tanto Luis Tosar como Gael García Bernal están muy bien aunque el que sale ganador es Karra Elejalde en su compleja recreación de un prestigioso actor de vuelta de todo. Se evidencia una vez más que el problema del cine español no son los actores sino las malas historias. Cuando hay un buen guión, los actores cumplen y con nota.

¿Cine sobre cine? ¿Cine denuncia? Da igual. Aún quedan causas por las que luchar. El agua es la vida. El cine sólo es cine.


7,5

lunes, 3 de marzo de 2008

En un mundo libre (It's a free world...)

Ken Loach es un director valiente. No se preocupa de hacer grandes espectáculos visuales ni películas divertidas. No usa grandes alardes técnicos ni grandes estrellas internacionales. Su cine es otra cosa. Busca concienciar al espectador frente a los problemas de la Europa actual, su cine es un cine de denuncia social.

Si anteriormente Loach nos habló de la guerra civil española (Tierra y Libertad), los abusos del Thatcherismo (Agenda oculta), el IRA (El viento que agita la cebada), el problema del paro (Mi nombre es Joe), el capitalismo (Lloviendo piedras) o los problemas de las madres solteras (Ladybird, Ladybird), ahora se ve en la obligación de hablarnos de la inmigración y el negocio que genera.

Las protagonistas son 2 jóvenes que, hartas de trabajar para otros y sentirse explotadas, deciden montarse su propia empresa de trabajo temporal utilizando mano de obra inmigrante. Pronto aparecerán problemas que les harán cuestionarse lo ético de enriquecerse con el trabajo y las desgracias de otros ante la pasividad de la administración.

Obviamente el punto de vista del director impregna toda la cinta, algo que es evidente en toda su filmografía. Loach rueda con su estilo conciso y sin florituras innecesarias. Lo de elegir actores noveles (o no profesionales) le sigue dando buenos resultados, las interpretaciones son frescas y reales. Me gustaron mucho las interpretaciones de las dos chicas protagonistas Kierston Wareing y Juliet Ellis.

El guión de Paul Laverty es complejo y no cae en las obviedades pero el estilo narrativo de Loach ya se nos hace algo pesado. La película no es mala, ni mucho menos, pero repite formula y ya no impacta como antes. El tema es muy interesante pero no logró emocionarme (aunque tampoco me aburrió) pero me dejó un poco frío y algo decepcionado. El cine denuncia de Loach sigue siendo necesario pero quizás deba cambiar de rumbo.Al menos es de agradecer que siga siendo valiente y no busque desesperadamente un final moralizante ni ejemplar. La vida real no es tan fácil. El cine de Ken Loach Tampoco.

6,5