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sábado, 30 de enero de 2021

Bajocero

Bajocero es un thriller a la española que poco o nada tiene que envidiarle a cualquier thriller que nos llega del otro lado del atlántico y que cuesta 20 veces más. Hombre... los yanquis hubieran puesto de protagonista a Brad Pitt y de malo a Denzel Washington que son mucho más guapos pero voy a poner en duda que lo hubieran hecho mejor. 

martes, 15 de abril de 2014

Ocho apellidos vascos


Ocho apellidos vascos es, sin duda, la película española del año. Una comedia que lleva camino de convertirse en la película más taquillera del cine español.

Emilio Martínez-Lázaro lleva más de 40 años en esto del cine, no es que el tipo sea un genio pero conoce el oficio. Será recordado por comedias como Amo tu cama rica, Los peores años de nuestra vida o El otro lado de la cama. También tiene películas más serias (las que mi más me gustan) como Carreteras secundarias o Las 13 rosas. Con Ocho apellidos retorna a la comedia y lo hace con un guión de Borja Cobeaga y Diego San José (responsables de las divertidas Pagafantas y No controles). Seamos claros, el innegable éxito del film radica en la espontaneidad y frescura del guión más que en la muy justita dirección de Emilio Martínez-Lázaro.
   No nos engañemos, Ocho apellidos vascos es una divertida comedia romántica a la española que sigue los cánones clásicos del género: el protagonista se hace pasar por lo que no es para conseguir a la chica. Por suerte, esta historia une a los equívocos de personalidad las ganas de reírse del mayor número de tópicos posible. El desprejuicio y el atrevimiento con el que se abordan ciertas situaciones me pareció muy divertido y necesario. Ya era hora de empezar a reírnos de nosotros mismos y de las diferencias entre las distintas comunidades/autonomías/nacionalidades que forman ese extraño crisol llamado España. Puede que lo único que realmente vertebre este país (o lo que sea) sean las ganas de burlarnos de nosotros mismos. El film parece reírse de los tópicos y los contrasta acertadamente para buscar la risa cómplice del espectador. Cosa que consigue de forma sobresaliente.

Ya era hora que se hiciera humor dentro de una manifestación por la independencia o dentro de una herriko taberna. Es una manera de quitarle hierro al asunto y un signo evidente de normalización pacífica. ¿Hubiera sido posible esta película hace quince años con ETA en activo? Lo dudo mucho. Sólo hay verdadera libertad cuando el pueblo se ríe abiertamente de cualquier tema por espinoso que sea. En ese sentido, creo que Ocho apellidos vascos es digna heredera del excelente programa Vaya semanita.

 No sé lo que opinarán los nacionalistas, ni me importa, el público se ríe de lo lindo y el film está siendo todo un éxito. Que nadie espere alta comedia ni dobles lecturas, sólo unas cuantas situaciones divertidas cimentadas en un divertido guión y unos actores entregados a la comedia. Si nos ponemos quisquillosos, tanto al guión como a la dirección se le pueden bastantes objeciones, pero todo es perdonable si el film te hace reír y disfrutar de la manera que lo hace esta película.
 Tanto Dani Rovira, como Carmen Machi y Karra Elejanlde demuestran tener una vis cómica impagable. La más floja del reparto me pareció Clara Lago, quizás se deba a que su personaje es el menos divertido de todos a pesar de ser el desencadenante de todo este lío.

El boca a boca pocas veces se equivoca. Vayan a  verla, pasarán un buen rato.

sábado, 28 de mayo de 2011

También la lluvia


Año 2000, Cochabamba, Bolivia. La historia de la llegada a América de los españoles y de la explotación indígena pretende ser narrada por un equipo de rodaje con un presupuesto muy ajustado.


El guión de Paul Laverty (guionista habitual en las últimas películas de Ken Loach como Looking for Eric o En un mundo libre) es comprometido socialmente y denuncia una vez más una situación injusta, no podía ser de otra manera. Laverty dota a sus guiones de una veracidad y una fluidez en los diálogos como pocos guionistas hoy día.
Tampoco Icíar Bollaín es una directora que se dedique a aburrirnos con sus insustanciales pensamientos sobre personajes cargantes, para eso ya está la niña pedante de Isabel Coixet. Bolláin usa la cámara como denuncia de las injusticias de este mundo en el que vivimos. El cine puede ser sólo una evasión temporal para el espectador, pero también puede ser un reflejo de las injusticias y puede mover la conciencia del espectador. El cine puede ser un arma para dar a conocer la historia pero no por ello debe caer en las mismas injusticias que critica. La unión de Laverty y Bollaín ha dado como fruto una película más que recomendable.
Bolláin realiza un gran trabajo, una película sentida y emotiva que no elude una profunda auto-crítica al mundo del cine. Todos los contratiempos del rodaje así como los esfuerzos del productor y el director por llevar el film a buen puerto me parecieron de una veracidad poca veces vista en una película sobre el mundo del cine. Pero no sólo de cine habla esta película, habla de muchas otras cosas: habla de los distintos tipos de explotación, de hipocresía, de mirar hacia otro lado, de personas a las que les ha quitado todo, de luchar por sobrevivir, etc.

Los actores están todos muy bien, con unos personajes tan bien definidos en el guión hubiera sido un crimen desaprovecharlos. Tanto Luis Tosar como Gael García Bernal están muy bien aunque el que sale ganador es Karra Elejalde en su compleja recreación de un prestigioso actor de vuelta de todo. Se evidencia una vez más que el problema del cine español no son los actores sino las malas historias. Cuando hay un buen guión, los actores cumplen y con nota.

¿Cine sobre cine? ¿Cine denuncia? Da igual. Aún quedan causas por las que luchar. El agua es la vida. El cine sólo es cine.


7,5

lunes, 19 de enero de 2009

Cronocrímenes



Lo que empieza como una tranquila tarde de verano se puede llegar a complicar bastante.

La primera película de Nacho Vigalondo es una película de ciencia ficción y viajes en el tiempo bastante atípica dentro del cine español. El género fantástico no se prodiga mucho en el cine patrio, sólo Alex de la Iglesia ha hecho alguna incursión en lo fantástico (con resultados normalmente bastante desastrosos). Mientras De la Iglesia se queda casi siempre en la anécdota, la mofa y en los personajes caricaturescos, Vigalondo hace un intento mucho más serio de acercarse al género.

Villalongo entrega un film bien escrito y bien rodado, sobre todo teniendo en cuenta que es su primera película. Cierto que la escasez de medios limitan los efectos especiales y los artificios técnicos pero con una buena historia ya tienes mucho camino andado. La ambientación en el bosque le da un toque misterioso muy adecuado.



El guión es valiente, nos lleva del misterio a la ciencia ficción y añade ciertos elementos de terror sin dejar de tener siempre un toque realista. Cada detalle del guión irá encajando como si de un complejo rompecabezas se tratara. El espectador queda atrapado mientras el personaje de Karra Elejalde se va metiendo cada vez más en una trama que obviamente le sobrepasa.

Considero muy acertado el misterioso personaje de las vendas y las tijeras, aunque su origen queda algo forzado. Me recuerda a un personaje de las pelis de Sam Raimi (Darkman) o de Tim Burton. Vigalondo sabe que el villano es fundamental en toda peli de aventuras/ misterio y juega con ello. La identidad del misterioso personaje y el juego que se establece con los prismáticos me pareció muy logrado.



No todo va a ser posotivo. La cosa no funciona perfectamente, hay algún parón y alguna incongruencia típica de los viajes en el tiempo. También está el inevitable desnudo femenino metido con calzador. Algunos espectadores pueden liarse con tanto viaje temporal y tanta duplicidad (Héctor 1, Héctor 2, Héctor 3) y el guión no resiste un análisis pormenorizado (casi ninguno de la ciencia ficción lo hace). Partamos de que los viajes en el tiempo no son posibles. Por cierto, me recordó mucho al film estadounidense Primer de Shane Carruth y a La ventana indiscreta de Hitchcock.

Los actores están bien, Karra Elejalde está bastante ajustado así como Candela Fernandez y Bárbara Goenaga. El único que no da el pego es Nacho vigalondo, no me convenció nada como actor, es el más flojo con diferencia. Quizás debiera dedicarse sólo a escribir y dirigir.

Un film valiente y necesario aunque no perfecto.
6

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