Crash




Crash es una novela de James G. Ballard publicada en 1973. En su día causó una fuerte controversia debido a su peculiar temática. En sus propias palabras, Crash es la primera novela pornográfica basada en la tecnología. Su arriesgada adaptación al cine llegó de la mano de David Cronenberg en 1996.

El automóvil es el paradigma de la sociedad de consumo y el motor de la sociedad post industrial. Los fabricantes de coches dan trabajo a miles de trabajadores en empleos directos e indirectos, fabrican coches potentes y veloces que sobrepasan ampliamente la velocidad permitida, el petróleo sigue siendo fundamental para la economía mundial, las compañías aseguradoras ganan millones cada año mientras miles de talleres viven de las reparaciones y recambios. Pero el coche es también un peligro, cada año miles de personas pierden la vida o quedan lisiadas de por vida. El automóvil es el símbolo de la sociedad actual, un innegable avance tecnológico con un reverso trágico. El único perjudicado de toda esta industria es el consumidor / conductor.

Con todos estos elementos Ballard elaboró una pérfida fábula sobre el vacío que habita dentro del ser humano y su intento de llenarlo con la tecnología. El protagonista del libro se llama igual que el escritor y es un publicista televisivo que casualmente entra en contacto con un grupo de personas fascinadas por los accidentes de coche. Son víctimas de accidentes pero han sufrido una profunda transformación psíquica más allá de sus heridas. Han adquirido una perversa patología sexual. Para ellos un accidente de tráfico es una metáfora de una relación sexual: es algo violento, incontrolable y de consecuencias imprevisibles.


Practicar sexo en coches o chocar deliberadamente no son sólo vías de escape, son las única maneras que tienen los personajes de sentir algo. Las necesidades básicas están cubiertas y hay que buscar nuevas motivaciones, pero todo es demasiado fácil en el primer mundo. Tras años de anuncios e imágenes violentas, la sociedad post industrial ha creado ciudadanos insensibles a los que les es casi imposible sentir algo real. Su umbral de percepción está demasiado alto, es muy difícil que algo impacte en su mente. Pero su cuerpo es otra cosa. El líder de este bizarro grupo es Vaughan, un experto en recrear accidentes de coche famosos como la muerte de Jane Mansfield o James Dean. Pero la obsesión de Vaughan es chocar violentamente contra el coche en el que viaja la actriz Elizabeth Taylor. Toda su existencia parece ir destinada a lograr este macabro objetivo.

La idea se le ocurrió al escritor cuando montó una exposición sobre coches que habían sufrido accidentes, los montones de chatarra acabaron todavía en peor estado debido a los desperfectos que los asistentes a la exposición les provocaron. Hubo quien rompió algún cristal o incluso arrancó un retrovisor. La fascinación de la gente por estos coches inspiró a Ballard el argumento del libro. Curiosamente Ballard se vio implicado en un accidente de tráfico al poco de terminar el libro.

Casi 25 años después el cineasta David Cronenberg adaptó la arriesgada novela de Ballard en la película homónima. No se me ocurre otro director capaz de atreverse. Crash no podía ser un film fácil para el gran público, no hay manera de tratar un tema así sin escandalizar. Crash entronca directamente con las obras más bizarras de su autor como Videodromo o El almuezo desnudo. La esencia de la novela está presente pero Cronenberg introdujo ciertas variaciones. Primeramente la novela transcurre en 1973 pero en el guión la acción se trasladó a 1996. En 1973 Elizabeth Taylor era aún un icono sexual, pero 25 años después no causaba el mismo efecto. Tampoco se trasladó a la pantalla el uso que de las drogas alucinógenas que hacen los protagonistas.
El film de Cronenberg es tan enfermizo como la novela aunque bastante menos explícito y escatológico. Para muchos puede ser un film de ciencia ficción (tan extrema es la propuesta de su argumento) o un film pornográfico (no faltan escenas de alto voltaje) o incluso de terror (tiene momentos bastante desagradables), pero yo creo que no es ninguna de las tres cosas. Crash es algo totalmente distinto. Es una seria advertencia de hacia donde se mueve esta sociedad enferma.
Croneneberg rueda de forma fría y distante, sin primeros planos ni movimientos innecesarios de cámara. Usa travellings laterales como si el observador pasara por allí pero sin poder apartar la mirada. Las múltiples escenas de sexo no son narradas de forma pasional ni nada parecido, no es un film erótico, es demasiado retorcido e insano. Quizás no cuente demasiadas cosas y sea más descriptico que narrativo, pero Cronenberg destila valentía y talento en casi cada uno de los planos.

Cronenberg acertó plenamente en el tono del film. Una trama así de extrema podría haber caído en el ridículo más absoluto en otras manos, pero Cronenberg sabe llevar la historia a buen puerto. La alineación que la tecnología provoca en los protagonistas está perfectamente plasmada en pantalla mientras el propio espectador se ve alineado/atraído por las bizarras imágenes del film. También el inquietante uso de la música de Howard Shore ayuda a incomodar al espectador. La frialdad de las relaciones interpersonales unida a los colores fríos usados en la fotografía dan al film un tono desolador.

Las interpretaciones del inexpresivo James Spader y la gélida Deborah Unger resultan competentes (por una vez) ya que el matrimonio que interpretan es incapaz de comunicarse entre sí. Me gusta mucho más Elias Koteas como Vaughan, el jefe del grupo, el tipo da a su personaje el carisma que necesita. Por su parte, Holly Hunter y Rosanna Arquette apenas tienen escenas de diálogo convencionales y en ellas están bastante inexpresivas, no se cuenta nada apenas de sus personajes, lo que contribuye a aumentar la sensación de aislamiento que el film pretende.

Por cierto, Crash ganó el premio especial del jurado en el festival de Canes de 1996 debido a su audacia, atrevimiento y originalidad. Coincido plenamente.

8

1 comentario:

Anónimo dijo...

no conocía esta peli, entiendo que va de gente que se aburre tanto que empieza a tener sexo en coches mientras conducen?? menuda locura. me parece una premisa muy interesante que solo cronenberg podría atreverse a rodar.

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