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lunes, 8 de octubre de 2012

COSMOPOLIS


Eric Packer (Robert Pattinson) es un broker de Nueva york que decide cruzar toda la ciudad para cortarse el pelo.

Los proyectos de David Cronenberg pueden gustar más o menos pero hay que reconocer al veterano director canadiense que siempre arriesga en cada nueva película. La idea de adaptar la novela Cosmopolis de  Don DeLillo no deja de ser arriesgada, la novela es una traslación del Ulises de James Joyce  a Nueva Yorktranscurre casi enteramente en el interior de una limusina y el protagonista es bastante insufrible. Si alguien era capaz de sacar algo en claro de un proyecto así, ése parecía que era David Cronenberg.
 El cine de Cronenberg siempre ha buceado en las miserias del ser humano. El hastío existencial es una de las constantes de su cine y por ello este proyecto parecía ideal para él. En films suyos como Crash se planteaba muy bien el sinsentido de la existencia moderna y cómo los protagonistas buscaban alicientes para hacer su existencia más llevadera. Crash y Cosmopolis tienen más de un aspecto en común. Pero el nihilismo que en Crash me fascinó, en Cosmopolis me ha aburrido. Cronenberg adapta la novela pero no otorga vida alguna a sus imágenes dando lugar a un tostón de cuidado.

La peli es un tostón ya que la novela era ya un tostón importante. Si adaptas un material aburrido es muy difícil que la cosa salga bien. Todos los diálogos del film resultan tan artificiales y sin vida que exasperan y sacan de quicio a los 15 minutos. Las tres reglas de acción, lugar y tiempo se siguen casi a pies juntillas en Cosmopolis pero la historia no está a la altura. Supongo que Cronenberg, que de tonto tiene poco, aceptó este encargo para cargar ganar dinero y le atrajo la idea de criticar a los brokers que viven totalmente aislados del mundo real y de las consecuencias de sus transacciones. Muy bien, pero aburre a las vacas. Cronenberg ya falló en Un método peligroso y rompió una buena racha que llegó a su cénit en Promesas del este.

¿El capitalismo se ha colapsado?¿El mundo se va pique por la acción temeraria de los mercados controlados por niños ricos como el protagonista de este film?  Probablemente, pero que encima no nos aburran contando su mísera existencia.  El sopor en el que el film sumerge al espectador es algo sólo comparable con el de El árbol de la vida.
Ya sabemos que el dinero no da la felicidad (la compra) y que quien lo tiene todo no desea nada y acaba aburrido, pero se puede contar de forma mucho más amena. Que Eric Packer busque un punto de apoyo, algo real, a lo que aferrarse mientra su mundo virtual de finanzas y miles de millones se hunde es una buena metáfora, pero no es suficiente para mantener en pie todo un film.
La historia contiene otras interesantes metáforas y símbolos: un psicólogo te diría que la limusina simboliza el útero materno en el que el protagonista se siente a salvo, aislado del mundo exterior. Las constantes revisiones médicas podrían ser síntoma de sobrepotección familiar en la infancia que ha derivado en un Transtorno obsesivo conpulsivo (TOC), etc. También el simbolismo de las ratas también me parecen muy interesante, nuestra economía se basa en símbolos, le damos un valor al oro o a una acción en bolsa, pero es un valor simbólico, no es real. El capitalismo es cruel e injusto, ya lo sabíamos, pero se ha contado mejor recientemente en films como Margin Call o Inside job

 Tanto diálogo nihlista-existencialista vacío y absurdo me pareció una solemne tomadura de pelo. Así de claro. Al menos, en la novela DeLillo crea la tensión necesaria para el lector esté expectante ante cada nueva visita a la limusina o qué demonios va a pasar con Packer, pero en el film de Cronenberg no hay tensión, sólo hay tedio y una verborrea desmesurada. Nos importa un bledo lo que le pase al protagonista, sólo queremos que el film acabe lo antes posible. Por suerte, no dura tres horas.

Robert Pattinson tendrá que esperar otra oportunidad para convencernos de que es un buen actor (cosa que dudo mucho).  En Cosmopolis está frío e inexpresivo, incluso más que en Crepúsculo. Quizás con un actor que supiera mover los músculos de la cara, la peli fuera más llevadera. Lo siento por las fans del ladrillo Robert Pattinson que se metan al cine para ver a su ídolo. Esta película es un verdadero tormento para cualquier persona y más para adolescentes ávidas de ver en pantalla al chico más sexy del momento. Pobrecitas, la que les espera.
 Paul Giammati sí es un buen actor que nos lo ha demostrado muchas veces, aquí está bastante acertado pero su personaje realmente consigue ponerte de los nervios casi más que el de Pattinson y aparece ya cuando hace rato que deseamos que esta tortura de film termine. También aparece Juliette Binoche como prostituta de lujo, ni fu ni fa.

 Hacedme caso, jovencitas, no perdáis vuestro tiempo con esta película.

3

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un método peligroso (A dangerous method)

Un método peligroso se centra en la relación entre el padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, y uno de sus más aventajados discípulos y posterior revisionista de sus teorías, Carl Jung. El caso de la joven rusa Sabina Spielrein servirá para ponerlos en contacto, mientras el caso de otro paciente, Otto Gross, servirá para tambalear los cimientos de su amistad y mucho más.


David Cronenberg sigue siendo un director que bucea en los aspectos más oscuros del ser humano. Puede que en sus films recientes ya no haya vísceras ni sangre como en sus inicios, ahora no provoca asco sino que provoca cierta inquietud moral en el espectador ( o lo intenta). Sus temas y obsesiones de siempre (a saber: sexo, muerte, violencia) siguen vigentes pero ya no son mostrados tan explícitamente como antes. Ahora parece buscar el origen de todo ello, Cronenberg se ha domesticado pero aún es peligroso.
El film es formalmente tan académico que casi parece obra de otro director. Cronenberg no se sale por la tangente y rueda eficientemente un complejo guión lleno de constantes referencias a términos de psicoanálisis que quizás sean un poco duros de digerir para los no iniciados. Como aficionado a la psicología, el film me gustó por la cantidad de temas que trata y la forma tan pulcra de hacerlo, pero como aficionado al cine me pareció lento y falto de brío. No basta con basarse en un interesante hecho real ni exponer complejas teorías, hay que saber darle forma de película, moldear todo ello para hacerlo interesante a ojos del espectador. El reto era enorme y Cronenberg no consigue darle el ritmo adecuado a la historia. Así como Freud estudió la mente humana usando sólo métodos científicos, rechazando la magia y la superstición, Cronenberg nos presenta un film frío, aséptico, sin alma. Supongo que a Freud le hubiera encantado esta peli.

Hablando en plata, el film se hace algo pesado y denso. Es tan frío que se deja ver pero no sirve para aprender gran cosa de la psique humana ni se le coge cariño a ninguno de los personajes. Ni la historia de amor engancha ni la película se hace apasionante en ningún momento. Se sigue con interés sólo por las excelentes interpretaciones de los actores mientras el espectador espera que surga algo que haga que la trama se ponga interesante.
Una pena, creo que con este punto de partida se podría haber hecho un gran film. El guión apunta cosas muy interesantes de la relación entre Jung y Freud pero no profundiza en ninguna. En el film se ven escenas en las que retrata cómo el discípulo contradice al maestro, el criterio de autoridad, el paso de la admiración a la negación, la fijación por Freud por explicar el sexo como el origen de todos los problemas mentales, el antisemitismo que afloraba en Europa a principios de siglo XX; así como episodios psicóticos, conductas sádicas, etc; todo ello muy interesante y pocas veces representado de forma fría y analítica en un film, sólo Cronenberg parece atreverse a ello. Pero le falta garra.

Cronenberg sí acierta de pleno con el retrato del joven Carl Jung que desea aplicar los métodos de Freud y seguir explorando los secretos de la mente humana. Jung se debate entre la admiración por su maestro y su propias conclusiones, entre el amor a su esposa e hijos y el amor prohibido por una paciente, entre sus creencias y la ciencia, entre la moral imperante y sus deseos. El film se podría ver como el proceso de evolución y la toma de decisiones de un joven, en definitiva: el paso a la madurez. Nadie ha hablado aún de la felicidad.

Pero al espectador no iniciado todos estos elementos le parecerán confusos y poco interesantes. Quizás sí se logre hacer que alguien se aficione a la psicología, pero dudo que el gran público esté interesado, la verdad. ¿Qué sentido tiene estudiar la mente humana cuando puedes ver Sálvame deluxe y olvidarte hasta de tu propia existencia?

¿Qué decir de los actores? Pues que están todos francamente bien, Keira Knightley está en su mejor interpretación, por momentos parece que se va a exceder con los gestos y esa forma de desencajar la mandíbula pero nunca llega a ocurrir. Incluso su extrema delgadez le sienta bien a su personaje. Viggo Mortensen compone perfectamente un Freud arrogante y seguro de sí mismo, quizás demasiado. Por su parte, Michael Fassbender está muy bien como Carl Jung. También Vincent Cassel da el pego como Otto Gros, a pesar de que aparece poco en pantalla.

Así pues, Un método peligroso es un film fallido y falto de alma, sólo recomendable para aficionados a la psicología.

martes, 21 de junio de 2011

Crash




Crash es una novela de James G. Ballard publicada en 1973. En su día causó una fuerte controversia debido a su peculiar temática. En sus propias palabras, Crash es la primera novela pornográfica basada en la tecnología. Su arriesgada adaptación al cine llegó de la mano de David Cronenberg en 1996.

El automóvil es el paradigma de la sociedad de consumo y el motor de la sociedad post industrial. Los fabricantes de coches dan trabajo a miles de trabajadores en empleos directos e indirectos, fabrican coches potentes y veloces que sobrepasan ampliamente la velocidad permitida, el petróleo sigue siendo fundamental para la economía mundial, las compañías aseguradoras ganan millones cada año mientras miles de talleres viven de las reparaciones y recambios. Pero el coche es también un peligro, cada año miles de personas pierden la vida o quedan lisiadas de por vida. El automóvil es el símbolo de la sociedad actual, un innegable avance tecnológico con un reverso trágico. El único perjudicado de toda esta industria es el consumidor / conductor.

Con todos estos elementos Ballard elaboró una pérfida fábula sobre el vacío que habita dentro del ser humano y su intento de llenarlo con la tecnología. El protagonista del libro se llama igual que el escritor y es un publicista televisivo que casualmente entra en contacto con un grupo de personas fascinadas por los accidentes de coche. Son víctimas de accidentes pero han sufrido una profunda transformación psíquica más allá de sus heridas. Han adquirido una perversa patología sexual. Para ellos un accidente de tráfico es una metáfora de una relación sexual: es algo violento, incontrolable y de consecuencias imprevisibles.


Practicar sexo en coches o chocar deliberadamente no son sólo vías de escape, son las única maneras que tienen los personajes de sentir algo. Las necesidades básicas están cubiertas y hay que buscar nuevas motivaciones, pero todo es demasiado fácil en el primer mundo. Tras años de anuncios e imágenes violentas, la sociedad post industrial ha creado ciudadanos insensibles a los que les es casi imposible sentir algo real. Su umbral de percepción está demasiado alto, es muy difícil que algo impacte en su mente. Pero su cuerpo es otra cosa. El líder de este bizarro grupo es Vaughan, un experto en recrear accidentes de coche famosos como la muerte de Jane Mansfield o James Dean. Pero la obsesión de Vaughan es chocar violentamente contra el coche en el que viaja la actriz Elizabeth Taylor. Toda su existencia parece ir destinada a lograr este macabro objetivo.

La idea se le ocurrió al escritor cuando montó una exposición sobre coches que habían sufrido accidentes, los montones de chatarra acabaron todavía en peor estado debido a los desperfectos que los asistentes a la exposición les provocaron. Hubo quien rompió algún cristal o incluso arrancó un retrovisor. La fascinación de la gente por estos coches inspiró a Ballard el argumento del libro. Curiosamente Ballard se vio implicado en un accidente de tráfico al poco de terminar el libro.

Casi 25 años después el cineasta David Cronenberg adaptó la arriesgada novela de Ballard en la película homónima. No se me ocurre otro director capaz de atreverse. Crash no podía ser un film fácil para el gran público, no hay manera de tratar un tema así sin escandalizar. Crash entronca directamente con las obras más bizarras de su autor como Videodromo o El almuezo desnudo. La esencia de la novela está presente pero Cronenberg introdujo ciertas variaciones. Primeramente la novela transcurre en 1973 pero en el guión la acción se trasladó a 1996. En 1973 Elizabeth Taylor era aún un icono sexual, pero 25 años después no causaba el mismo efecto. Tampoco se trasladó a la pantalla el uso que de las drogas alucinógenas que hacen los protagonistas.
El film de Cronenberg es tan enfermizo como la novela aunque bastante menos explícito y escatológico. Para muchos puede ser un film de ciencia ficción (tan extrema es la propuesta de su argumento) o un film pornográfico (no faltan escenas de alto voltaje) o incluso de terror (tiene momentos bastante desagradables), pero yo creo que no es ninguna de las tres cosas. Crash es algo totalmente distinto. Es una seria advertencia de hacia donde se mueve esta sociedad enferma.
Croneneberg rueda de forma fría y distante, sin primeros planos ni movimientos innecesarios de cámara. Usa travellings laterales como si el observador pasara por allí pero sin poder apartar la mirada. Las múltiples escenas de sexo no son narradas de forma pasional ni nada parecido, no es un film erótico, es demasiado retorcido e insano. Quizás no cuente demasiadas cosas y sea más descriptico que narrativo, pero Cronenberg destila valentía y talento en casi cada uno de los planos.

Cronenberg acertó plenamente en el tono del film. Una trama así de extrema podría haber caído en el ridículo más absoluto en otras manos, pero Cronenberg sabe llevar la historia a buen puerto. La alineación que la tecnología provoca en los protagonistas está perfectamente plasmada en pantalla mientras el propio espectador se ve alineado/atraído por las bizarras imágenes del film. También el inquietante uso de la música de Howard Shore ayuda a incomodar al espectador. La frialdad de las relaciones interpersonales unida a los colores fríos usados en la fotografía dan al film un tono desolador.

Las interpretaciones del inexpresivo James Spader y la gélida Deborah Unger resultan competentes (por una vez) ya que el matrimonio que interpretan es incapaz de comunicarse entre sí. Me gusta mucho más Elias Koteas como Vaughan, el jefe del grupo, el tipo da a su personaje el carisma que necesita. Por su parte, Holly Hunter y Rosanna Arquette apenas tienen escenas de diálogo convencionales y en ellas están bastante inexpresivas, no se cuenta nada apenas de sus personajes, lo que contribuye a aumentar la sensación de aislamiento que el film pretende.

Por cierto, Crash ganó el premio especial del jurado en el festival de Canes de 1996 debido a su audacia, atrevimiento y originalidad. Coincido plenamente.

8

viernes, 28 de mayo de 2010

Promesas del Este



Parece ser que David Cronenberg se cansó de su cine de ciencia-ficción desagradable (Scanners, Cromosoma 3, Videodrome, La mosca) y sus aventuras bizarras (Inseparables, Crash, El almuerzo desnudo). Su cine se ha relajado, hay menos paranoias y menos drogas, pero aún dista mucho de ser normal. A mí me gustaba más antes (Crash sigue siendo una de mis pelis favoritas simplemente por lo insana que es) pero ahora puede acceder a más gente y no pierde la ocasión de entregar buenas historias a un público mayoritario.


Tras Una historia de violencia repitió con Viggo Mortensen en esta peli sobre la mafia rusa en Londres. Inevitablemente recuerda a El Padrino en su presentación de la vida familiar (fiestas, comida, música) y los modos de vivir mafiosos. Obviamente Cronenberg no intenta imitar las pelis de mafiosos de Coppola o Scorsese, su estilo es otro. Aquí los mafiosos no son italianos graciosos, son rusos fríos sin escrúpulos. La trata de blancas, la extorsión y el asesinato no son temas para tomar a guasa.

Ojo, Cronenberg sigue sin tener miedo a mostrar escenas desagradables, Promesas del Este tiene alguna escena bastante dura. Sin ir más lejos, la escena de la sauna es realmente extrema, propia del mejor Cronenberg. Aparte del sexo y la violencia, también el tema recurrente de la identidad está presente en el film. El protagonista tiene un objetivo muy claro y para llevarlo a cabo debe participar en actos terribles, todo en busca de un fin mayor. El problema viene cuando llevas tanto tiempo aparentando ser otro que la frontera entre tú y tu personaje se acaban diluyendo. Si cometes actos horribles, tú también eres horrible. Lo que haces es lo que eres.

La peli está bien llevada y los actores cumplen; Viggo sigue tan inexpresivo como siempre pero aquí le queda muy bien a su atormentado personaje, Naomi Watts está correcta y los secundarios cumplen sobradamente.

Recomendable.
7