Mostrando entradas con la etiqueta Javier Botet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Javier Botet. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2015

La cumbre escarlata (Crimson Peak)


 Tras la desastrosa Pacific Rim, el mexicano Guillermo del Toro se aleja de la ciencia ficción y se adentra en el cine  de terror con casas encantadas.

 Debo reconocer que Crimson peak me ha parecido la mejor película de Guillermo del Toro. Sin ser una gran película, opino que los primeros 40 minutos son de lejos lo mejor que Del Toro ha rodado nunca. Estamos ante un correcto drama costumbrista perfectamente ambientado. Todo un homenaje a los films de la factoría Hammer y su terror gótico que siempre es bueno recuperar. El apellido de la protagonista, Cushing, no deja lugar a dudas y es una clara referencia al gran actor Peter Cushing, buque insignia de la factoría Hammer junto con Christopher Lee. Crimson peak es un homenaje a esa literatura victoriana de casa encantadas y espíritus. Hasta los fantasmas se desvanecen como si fueran de tinta, mostrando así su origen literario. 

Del Toro usa efectos digitales pero apuesta por los viejos trucos de sonido, cada paso produce un crujido en esa casa que realmente es un personaje más del film. Esa fantasmagórica mansión es un mundo en sí misma. Hay que destacar el gran trabajo de fotografía, diseño de producción, decorados y vestuario. No me extrañaría que algún  premio Oscar se llevara este film. Creo que desde el Drácula de Coppola no recuerdo un film con una estética tan manierista y recargada, casi operística. Esos camisones con hombreras imposibles y esos vestido con mangas interminables me parecieron fascinantes. Parece evidente que Del Toro ha puesto mucho más empeño en el apartado visual que en la historia y ahí reside el problema del Crimson peak.

 Pasada la primera hora, el film se vuelve bastante evidente y poco alentador. Los fantasmas no aportan nada y el supuesto misterio es bastante simple y evidente para cualquier espectador. Grave error cuando el espectador va por delante de la protagonista. El viaje iniciático de ésta se nos hace tedioso ya que no hay sorpresa ninguna para nosotros. Ya sabemos lo que va a pasar y por muy bonita que sea la puesta en escena, el castillo de naipes se cae por su propio peso. Una vez más, Del Toro se queda en un envoltorio que es muy superior al contenido. Como le ocurre a Tim Burton, la historia no es tan apasionante como el aspecto visual de la misma.
 A pesar de que esta película se ha vendido como un film de terror, a mí no me produjo terror ni nada parecido. Estamos ante un film de casas encantadas que se deja ver pero que no aterra en absoluto. Como mucho tiene algún susto. Es cierto que Del Toro ha forzado algo la máquina en cuanto a violencia y a sexo pero se queda todavía en un nivel bastante ingenuo. Yo hubiera apostado por darle al film un tono mucho más sórdido.
De los actores debo mencionar que me gustaron Mia Wasikowska y Tom Hiddleston. No me convenció (por enésima vez) Jessica Chastain. Es cierto que aquí su personaje se adapta como un guante al aspecto gélido e inexpresivo de la Chastain, pero ni por ésas. Me parece la más floja del reparto con diferencia. Su personaje no resulta ambiguo ni deja hueco para la sorpresa, desde el minuto uno sabes que ella es la mala de la función. Una pena cuando un vértice del triángulo interpretativo no está a la altura de los otros dos. 


 A pesar de todo lo dicho y sin ser ninguna maravilla, creo que Crimson Peak es el film más redondo de Guillermo del Toro.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Magical girl


 La primera película de Carlos Vermut, Diamond flash, fue una muy grata sorpresa. Diamond flash era una propuesta personal y arriesgada que nos dejaba intuir que detrás de la cámara había una mente con talento. Con su segunda propuesta Vermut ha depurado su estilo sin traicionarse a sí mismo.

 Como pasaba en Diamond flash, ya desde el inicio Vermut nos deja descolocados con un soberbio prólogo rodado de forma sobria pero que consigue intrigarnos sobremanera. Algo bastante poco frecuente. Luego Vermut nos introduce sin prisa pero sin pausa en un enfermizo drama de personajes atrapados y deseos encontrados. Será el deseo de un padre por hacer feliz a su hija enferma de leucemia el desencadenante de esta fascinante historia. No puedo contar mucho más sobre la trama, es mejor que se el film se disfrute y te sorprenda (que seguro que lo hará) sin que nadie te haya contado demasiado.

 Vermut no le teme a ningún género ni parece estar limitado por complejo alguno. Se nota una obvia mejoría respecto a su film anterior. Esta vez, el crisol de géneros (drama, comedia, terror, thriller, ciencia ficción) resulta más homogéneo. Vermut ha demostrado poseer una particular visión del cine con sólo dos películas. Vermut crea un universo laberíntico con alma de rompecabezas. Magical girl posee un imaginario fascinante a base de elementos cotidianos que adquieren un significado perturbador: el espejo, el puzzle, la habitación, los sobres, el lagarto, etc. Elementos que nos remiten a maestros como David Lynch o Stanley Kubrick.

 El estilo narrativo de Vermut sigue siendo austero, hay pocos movimientos de cámara y no hay moderneces. Eso sí, me molestó esa manía que parece heredada de Lars von Trier de dividir la película en capítulos. Por suerte, esta vez Vermut se enreda menos en los diálogos. Por cierto, los personajes en los bares dicen verdades como puños en unos diálogos aparentemente intrascendentes que reflejan el sentir de un país. Aún así, es probable que a ciertos espectadores les cueste entrar en este peculiar universo.

 El film se beneficia de un plantel de actores excelente. Yo destacaría a ese enorme actor que siempre ha sido José Sacristán, un actor con todas las letras que es capaz de dar verosimilitud a cualquier diálogo. Todo un señor de la interpretación que ha pisado más tablas de escenario que toda esta generación de jóvenes actores que asolan nuestras pantallas y parecen recién salidos de un gimnasio. Me sorprendió gratamente Bárbara Lennie (merecido Goya a la actriz revelación) su complejo y contradictorio personaje me parece uno de los mejores personajes femeninos del cine español en mucho tiempo. No puedo decir más. Igualmente cabe destacar el trabajo de Luis Bermejo.

 Si te gustó Diamond flash te gustará Magical girl. En caso contrario, ni te acerques a ésta, tú te lo pierdes.

7,5

domingo, 16 de febrero de 2014

Las brujas de Zugarramurdi


Las brujas de Zugarramurdi es la enésima astracanada de Álex de  la Iglesia. Seguimos hablando de buenas ideas que darían para un corto excelente que son innecesariamente alargadas hasta las dos horas.

De la Iglesia sigue obstinado en conseguir esa fórmula perfecta entre humor y terror que lleva toda la vida buscando, y una vez más el resultado es bastante irregular tirando a malo. El film empieza bien, me gustaron los títulos de crédito con imágenes de brujas de la antigüedad y algunas actuales. Yo eché de menos a Ana Botella y Esperanza Aguirre, supongo que su ausencia se debe a las subvenciones recibidas (incluso de la Comunidad de Madrid).
 Ya metidos en faena, la trama me recordó demasiado a Abierto hasta el amanecer. Lo de unos atracadores que en su huida se topan con un lugar en el que ocurren cosas paranormales no es nada nuevo. Esta vez de la Iglesia lo ha teñido todo de su habitual humor hispánico configurando un guión bastante divertido que casi consigue que no se noten demasiado las deudas del guión. Es en los primeros 50 minutos cuando el film funciona como ácida comedia y tiene buenos golpes de humor (casi todos a costa de las relaciones de pareja). Personajes como el señor de Badajoz o el taxista resultan muy divertidos, igualmente la pareja de atracadores interpretados por los galanes nacionales del momento Hugo Silva y Mario Casas resulta de lo más singular. Por cierto, lo de ir a un atraco con un niño me recordó a Todos al suelo (la peli de Pajares y Esteso dirigida por Mariano Ozores en 1981 en la que Juanito Navarro llevaba a su nieto al atraco al no tener donde dejarlo). Álex sigue teniendo unos referentes culturales bastante arraigados en la cultura española. Otro detalle serían las referencias a Jose Luis Moreno (hay que ver el daño que ha hecho este señor a la cultura audiovisual de este país).

 Sin embargo, como pasaba con Abierto hasta el amanecer, cuando la cosa se desmadraba es cuando el film pierde bastantes enteros. Ni el Akelarre ni toda la parte final con persecuciones y cutres efectos especiales (sí cutres, por mucho Goya que se hayan llevado) pueden evitar que sintamos una vez más que de la Iglesia ha vuelto a sus habituales excesos. Nunca ha sabido cómo acabar una película y opta por los eternos finales grandilocuentes. Mucho ruido y pocas nueces. De la Iglesia sacrifica el desarrollo de la trama o de personajes en favor de un final absurdo y ruidoso que se lastrado por unos efectos especiales y un maquillaje que dejan bastante que desear (esas brujas volando dan pena y el maquillaje de Javier Botet da risa).

 Es en la parte técnica cuando vi fallos imperdonables más propios de un principiante que de un director consagrado (por mucho que nos pese). El film contiene enormes fallos de raccord y edición: hay momentos bochornosos en los que los personajes entran en lugares sin ninguna justificación, otros en los que la voz no acompaña a los movimientos de la boca de los personajes y personajes que se levantan dos veces del sillón. No sé a qué se ha debido pero son fallos imperdonables.


 Tengo que reconocer que los actores no están mal, hasta que llegan los excesos y todo se va al garete. Es gratificante ver a grandes actrices de nuestra escena como Carmen Maura o Terele Pávez pasándoselo en grande, ambas me gustaron cuando están comedidas. La que no me gustó es Carolina Bang, sigue sacando más partido a su canalillo que a sus dotes interpretativas (aún está por demostrarse que existan). Me resultó divertido el hecho de travestir a Santiago Segura y Carlos Areces y darles algunas de las frases más descacharrantes del film.

Lo dicho, otro proyecto fallido de Álex de la Iglesia pero esta vez algo más divertido. Yo me divertí la primera hora pero la segunda me pareció que sobraba. Sólo recomendable para sus incondicionales.

martes, 23 de julio de 2013

Diamond flash



Olvida todos tus prejuicios sobre el cine español. Borra todos los estereotipos que tengas en tu mente y acércate a esta película sin nada preconcebido.

 El animador Carlos Vermut invirtió los 20.000 euros que le pagaron por los derechos del merchandising de la serie de animación JellyJam en llevar a cabo un guión suyo que había sido rechazado por todas las productoras a las que lo había presentado: Diamond flash.


 Grabada con una cámara de vídeo casera en la casa de Vermut y un amigo, el resultado no puede ser más profesional. Sin subvenciones ni apoyo de ninguna distribuidora, el film se estrenó en filmin como descarga digital, con un par. Diamond flash demuestra que se puede hacer buen cine de forma realmente independiente y se está convirtiendo poco a poco en el film de culto español por excelencia. Diamond flash es un film que no busca recaudar lo invertido ni hace concesiones al público, es un film libre que demuestra que las salas de cine están abocadas a la extinción. La difusión de los contenidos audiovisuales ya no pasa necesariamente por el control de las grandes distribuidoras (culpables de su propia y merecida desaparición).


 Vermut sabe sacar partido a sus limitaciones técnicas y casi las convierte en virtudes. La simpleza técnica le obliga a no realizar apenas movimientos de cámara y abusar del plano contra plano, pero todo ello no hace mas que reforzar la idea de que los alardes técnicos no son necesarios (aunque siempre pueden venir bien) si hay un buen guión que contar. Viendo el film uno no echa de menos picados ni travellings ni nada por el estilo. La historia es tan absorbente que el espectador nunca llega a echar en falta un presupuesto mayor. Con una buena historia, buenos personajes y  unas actrices soberbias (naturales y espontáneas) no es necesario nada más.

 Vermut imprime al film un ritmo lento pero extrañamente hipnótico, sazonando el guión de momentos aparentemente banales pero que se van revelando como sublimes.  Se puede intuir la influencia de Tarantino en el desarrollo de los secundarios y en el gusto por dejar hablar a los personajes, pero no hay aquí nada del tan imitado humor del rey del reciclaje. El tono es totalmente distinto. Quizás a muchos espectadores el film les deje con la cara desencajada o les parezca extraña  la forma de resolver la escena más dramática del film, pero no deja de ser algo totalmente novedoso. Diamond flash no es un film fácil de ver, así que no pueedo recomendarlo para todo tipo de público, sólo a aquéllos que busquen algo distinto y estén dispuestos a jugársela. Como en el cine de Lynch, cada espectador deberá montar en su cabeza el puzzle que nos ofrece el director, y os aseguro que faltan piezas y es muy probable que también sobren. Es tarea de cada espectador montar su propia explicación, Vermut toma al espectador por un ser inteligente, algo que no suele ocurrir en el cine últimamente. Yo os recomendaría que le dierais una oportunidad, os juro que no os dejará indiferentes.


 Os habréis fijado que no he comentado en ningún momento de qué va el film, creo que es mejor no saberlo para que el film te pille aún más de sorpresa.
 Diamond flash es un film arriesgado, original, valiente, irregular, a veces fascinante y a veces exasperante. 



7




jueves, 7 de febrero de 2013

Mamá


 Tras cinco años desaparecidas, dos hermanas aparecen en una cabaña en el bosque. Han sobrevivido aparentemente solas aunque todo parece indicar que alguien les ha cuidado.

Andrés Muschietti se estrena en el largometraje por todo lo alto bajo el mecenazgo de Guillermo Del Toro, ha contado con un presupuesto holgado, actores internacionales, adaptando su propio cortometraje y siendo nº1 en taquilla en USA. No está nada mal.

Mamá sigue la estela de films como Sinister o Insidious, no aporta nada nuevo, pero se deja ver. La historia tiene un buen arranque pero pasados los primeros 10 minutos uno intuye fácilmente por donde van a ir los tiros. Las pelis de niños problemáticos, dibujos en las paredes y misterios del pasado ya están más que vistas. Este género necesita una renovación, así de claro.


Muschietti consigue un par de buenos sustos y algunos momentos de tensión a base de un rutinario uso de ruidos y sombras.  Demuestra soltura y buen hacer dentro de los cánones del género los sustos están bien dosificados y algún momento como el del armario podrían haber sido algo grande, si bien, no va más allá ni demuestra tener un estilo propio. Abusa de los efectos de sonido, la música amenazante, las luces que parpadean, las sombras que cruzan la pantalla, etc. Todo muy visto. Por cierto, me pareció un poco facilona la forma de hacer que el espectador caiga en la cuenta de que en el plano que está viendo hay algo que no encaja.  Pero el verdadero problema de la cinta es un guión que no consigue mantener la tensión y no atrapa al espectador. Obviamente, el final debe ser una gran traca de efectos especiales, lástima que el supuesto clímax resulte algo forzado y no esté suficientemente conseguido. 


Creo que también buena parte de su encanto se pierde al mostrarnos a la Mamá del título, siempre en mejor no mostrar claramente la amenaza. Una vez más Javier Botet consigue aterrar al personal con su presencia, ya lo hizo con la niña Medeiros de Rec. Lamentablemente, sus gestos y su caracterización se han echado a perder debido a un excesivo uso de las técnicas por ordenador, su personaje pierde fuerza y resulta menos amenazante debido a los efectos digitales. Con los buenos resultados que siempre ha dado el maquillaje, no veo la necesidad de crear o modificar personajes por ordenador.

 Me pareció interesante el enfoque del film, centrado en los personajes femeninos, siendo los roles masculinos meros acompañantes que aportan bastante poco. Por suerte, el guapo Nikolaj Coster-Waldau sale poco, este tipo no me resultó convincente en ninguno de los dos personajes que realiza. Por su parte, la chica de moda Jessica Chastain está rara pero muy guapa de morena aunque me sigue pareciendo bastante fría, no transmite terror ni acongoje. Aunque le pongan tatuajes y la vistan de rockera, no hay quien se la crea. Me gustaron bastante más las niñas, ambas están bastante creíbles. 

Por cierto, me hizo gracia el homenaje a Naves misteriosas y al trasero de Bruce Dern, guiños de autor novel.

Mamá no es innovadora ni especialmente terrorífica. Gustará a los fans de este género que busquen algún susto y poco más. Muschietti se queda en promesa, por ahora.
4,5