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sábado, 18 de abril de 2015
Primer Trailer de Batman v Superman: Dawn of Justice
Aún falta bastante para su estreno en 2016 pero ya tenemos el primer trailer del esperado primer encuentro cinematográfico de los super héores más míticos de la editorial DC: Batman y Superman.
Zack Snyder dirige esta película que ha generado unas expectativas enormes y alguna controversia como la elección de Ben Affleck como Bruce Wayne. El film es una secuela de El hombre de acero y parece que Superman se ha establecido en el imaginario colectivo como un dios al que muchos idolatran y otros temen. ¿Puede Superman convertirse en un tirano? ¿Hay alguien que le pudiera hacer frente? Un enfoque original que nunca se había tratado en el cine. También me ha gustado mucho que la apariencia de Batman se parece mucho a la de The Dark Knight returns, la sensacional novela gráfica Frank Miller. Esa armadura y ese encuentro al final son calcados al ideado por Miller. En fin, que la cosa promete y mucho (a pesar de Ben Affleck y el relleno de su traje).
lunes, 19 de enero de 2015
Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)
Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.
La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.
No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones. Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.
¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman? ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.
Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.
Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.
En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.
La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.
Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.
Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.
7
sábado, 20 de diciembre de 2014
Big hero 6
Big hero 6 es un film Disney que adapta un cómic Marvel de la mano de John Lasseter (alma mater y creador de Pixar junto a Steve Jobs). Big hero 6 une el mundo de los cómics Marvel y la técnica de Pixar. Es un híbrido de lo mejor de las mejores empresas de entretenimiento y se nota.
En el año 2006 Disney compró todas las acciones de Pixar por 7.400 millones de dólares, en 2009 compró Marvel por 4.000 millones y en 2012 compró Lucasfilm por 4.050 millones. Disney es ahora el gran imperio de la industria del entretenimiento que ejerce su hegemonía haciendo suyos los logros de las compañías que ha adquirido. Disney ha comprado a los mejores y ahora se dedica a rentabilizarlos (como ha empezado a hacer también con Star wars de Lucasfilm). Todo ello con una factura impecable y huyendo de ciertos cánones ya caducos de las películas Disney para adentrarse en el mundo de los videojuegos y el manga. La influencia japonesa es más que evidente en todo el film (desde la fusión de las ciudades de Tokyo y San Francisco en San Fran Sokyo a la pasión por los muñecos). Una acertada actualización que sigue por la senda ya iniciada por Rompe Ralph!. Big hero 6 gustará a los fans de Los vengadores, Iron man o Thor más que a los de Frozen. Es un film más para niños que para niñas, para entendernos.
Los directores Chris Williams (Bolt) y Don Hall (Winnie the Pooh) ofrecen un gran espectáculo para toda la familia. No es que tengan una personalidad propia, no estamos ante un cine de autor, pero cumplen sobradamente con el objetivo de evadirte durante un rato. Es más, por algunos momentos el film fascina por su excelente técnica las escenas de persecuciones y vuelos son realmente asombrosas. Pero también tiene historia, a veces un tanto sensiblera pero no cae en la ñoñería tan habitual en los productos Disney.
Me gustó que se tome su tiempo en presentar a los personajes principales y ciertos giros argumentales un tanto trágicos. Estamos ante la típica historia de superación unida a la exaltación de la familia y la amistad pero esta vez viene con una agradable carga de dramatismo que la hace más digerible para los adultos. Me encantó el personaje de Baymax, un robot tan entrañable como Wall-e sobretodo en la primera parte del film cuando es una historia más infantil y familiar. Cuando la trama se convierte en una peli de superhéroes se dejan algo de lado los sentimientos para centrarse en la espectacularidad.
Hay los habituales guiños y homenajes (impagable el de Stan Lee, no os perdáis la escena tras los créditos finales) que hacen el film muy disfrutable para pequeños y mayores. Disney se aleja esta vez princesitas y canciones a porrillo y se centra en el cine de acción y aventuras con resultados más que satisfactorios.
La película de animación de estas Navidades.
6'5
miércoles, 6 de agosto de 2014
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro
Dejemos las cosas claras: esta nueva trilogía sobre Spider-man me parece del todo innecesaria.
No me gusta lo de los padres de Peter, por muy espectacular que sea la escena inicial. No me gustan los villanos, ese Electro (un desastroso Jamie Foxx) es más un pobre enfermo mental que un villano al uso, y Rino (Paul Giamatti) apenas parece. Por su parte, la encarnación de El duende verde me provocó indignación. Me aburre la omnipresente y todopoderosa Oscorp. Igualmente, la relación paternal entre Norman y Harry Osborn no me gusta cómo está resuelta. ¿Dónde esta JJ Jameson? yo le sigo echando de menos.
No todo va a ser negativo en esta nueva saga sobre nuestro arácnido amigo. Sí me gustan las modificaciones que se le han hecho al traje, el partido que se sacan a los lanza-redes, la presentación (aunque sea de tapadillo) de La gata negra, lo del niño, los guiños a villanos como Octopus o El buitre (se pueden ver sus trajes fugazmente). Podemos afirmar que el film intenta aunar demasiados elementos de las distintas etapas del trepamuros con bastante poca fortuna.
El director Marc Webb (500 días juntos) ya no debe contar la manida historia de los orígenes de Spider-man y ello le da mayor libertad a la hora de desarrollar las tramas. La relación entre Peter y Gwen Stacy está bien llevada pero ese enfoque adolescente y algunas fallidas escenas de humor le hacen perder enteros. El uso de canciones pop, algunas metidas con calzador, es una evidencia de la orientación juvenil de la película. Al fin y al cabo, Disney ha comprado Marvel. Tampoco podemos olvidar que Sony Pictures usa el film para vender sus productos, lo que explica la enorme cantidad de productos de Sony que aparecen en pantalla, uno de los casos más descarados de product placement. Todos los móbiles, cámaras y portátiles del film son Sony. Incluso el logo de Sony aparece en los anuncios de Times Square. Sólo falta ver a Spidey con el logo de Sony en el traje como si fuera un corredor de Fórmula-1.
Ya que Sony usa esta franquicia como medio para publicitarse, era de esperar que la presentación de otros personajes como Electro fuera bastante cochambrosa. Lo de El duende verde me produjo indignación y vergüenza ajena, la verdad es que bueno de Dane Dehaan resulta patético hacia el final del film. Lo de Rino se queda en un simple cameo y evidencia que todos los villanos de esta trilogía van a tener su origen en Oscorp (qué rollo). Tampoco resulta convincente la relación entre dos personaje de orígenes tan distintos como Peter y Harry Osborn.
Por suerte, la cosa va de menos a más y hacia el final podemos asistir a algunas escenas dignas de una buena película de superhéroes. Me gustó el enfrentamiento final y cómo está resuelto el asunto de Gwen Stacy (que no voy a desvelar para quien nunca haya leído un cómic de Spider-Man). Al final va a ser casi el único acierto haber adaptado este personaje a la gran pantalla, su plasmación resulta mucho mejor que la realizada por Sam Reimi en su anterior trilogía (superior en casi todos los aspectos).
Por lo demás, hay buenos efectos especiales, el divertido cameo de Stan Lee y poco más en este desigual batiburrillo arácnido.
4,5
martes, 10 de junio de 2014
X-men: Días del futuro pasado
En un futuro no muy lejano, los Centinelas están diezmando a la población mutante, sólo un plan desesperado puede salvar a los X-men de la extinción.
Como lector infantil que fui de los cómics de la Patrulla X que editaban los de Fórum a mediados de los años 80, debo admitir que las primeras adaptaciones cinematográficas a cargo de Bryan Singer no me entusiasmaron. Eran pelis correctas que se quedaban algo cojas a la hora de trasladar las aventuras del cómic a la pantalla. Era casi imposible llevar a buen puerto un proyecto así, la existencia de demasiados personajes hizo que muchos quedaban desdibujados o casi ausentes (Tormenta, Rondador nocturno o Coloso por citar sólo tres) ante el protagonismo de Lobezno.
Sin embargo, la cosa empeoró cuando Bryan Singer abandonó la franquicia en la tercera película y acabó en desastre con las películas sobre Lobezno. Tras 15 años desde la primera película y con la lección aprendida tras el éxito de La primera generación o LosVengadores, los de Marvel parecen haber puesto toda la carne en el asador con esta nueva película sobre los X-men. Se han añadido toques de humor y una sana ironía que ayudan a tomarse nunca el film demasiado en serio (error en que sí cayó El hombre de acero). Primeramente, adaptar la clásica historia Días del futuro pasado escrita por Chris Claremont (quien tiene un cameo en el film) y dibujada por John Byrne en 1981 ha sido todo un acierto. Si partes de un buen material ya tienes mucho terreno ganado. Personalmente, yo tenía muchas ganas de ver a los centinelas en pantalla.
Bryan Singer ha retornado a la franquicia y se nota. No olvidemos que estamos ante un blockbuster, probablemente ante el blockbuster del verano y uno de los más solventes del año, quizás sólo superado por El capitán América: el soldado de invierno. Es la película sobre mutantes más redonda hasta la fecha y en la que se nota que han intentado atar todos los cabos sueltos mostrados en las anteriores entregas. Por cierto, me he debido de perder algo, ¿no había muerto el profesor Charles Xavier en X-men 3? Yo sigo sin entender cómo demonios ha resucitado en el futuro. Ya sabemos que es mejor no buscarle la lógica a este tipo de películas, son pura diversión sin mayores complicaciones. Sólo podemos pedirles que sea divertidas, estén bien presentadas y no tomen por idiota al espectador. Creo que en este caso se han cumplido las tres premisas.
A priori, tanto viaje en el tiempo y tanto super poder podrían haber dado un ladrillo de cuidado, pero el guión es lo suficientemente desenfadado y ameno como para que las dos horas y cuarto del film se te pasen volando. No hay parones de ritmo ni patriotismo barato ni grandes fantasmadas (ejem, a ver si me explico, toda la peli es una fantasmada). Por suerte.el mensaje anti racista y a favor de la convivencia sigue estando presente. También me sorprendió gratamente cómo se trata el tema de la adicción de Charles Xavier aunque el tema se zanja de forma un tanto apresurada, el plano de la aguja por la que empieza a brotar líquido me encantó. No me esperaba algo así en un film de este tipo. Puede que el cine de super héroes haya madurado definitivamente tras el Batman de Nolan.
Quizás el ritmo se quiebre algo en el último tercio y el clímax no esté lo suficientemente logrado pero el film cumple a la perfección en su labor de entretener.
Por suerte, X-men: Días del futuro pasado sigue jugando con la eventual intervención de los mutantes en acontecimientos de la historia reciente. Esa recreación de algunos pasajes de la historia me sigue pareciendo bastante divertida (ahora resulta que hasta Kennedy era mutante). Como viene siendo habitual, a Nixon le toca la peor parte. No se puede tomar esta película como una lección de historia pero (al igual que en Watchmen) puede servir para conocer algunos hechos que la generaciones más jóvenes quizás desconozcan.
La aparición de las dos generaciones de actores que interpretan a los respectivos protagonistas nos ofrece la posibilidad de ver en la misma película a buenos actores como Ian McKellen y Michael Fassbender interpretando a Magneto. Ambos están correctos aunque lo de McKellen casi se podría considerar un cameo. La intervención de todos los actores que han dado vida a los mutantes a lo largo de la franquicia (aunque sea muy brevemente) es un valor añadido que le otorga a la película la necesaria cohesión. Este film está perfectamente integrado en el universo mutante y eso siempre es de agradecer. Por su parte, Hugh Jackman sigue derrochando carisma en la piel de Lobezno incluso con camisa estilo años setenta. Sólo cabe destacar que a Jennifer Lawrence le queda genial la escamosa piel azul de Mística. Para cerrar el apartado de intérpretes, me agradó la inclusión de Peter Dinklage (el impagable Tyrion Lannister de Juego de tronos) como el villano de la función.
Un film divertido que ofrece ese algo más que todo buen aficionado al cine de aventuras anda buscando.
5,5
sábado, 26 de abril de 2014
Capitán América: El soldado de invierno
Ya tenemos aquí la Segunda adaptación de las aventuras del capitán América.
De todos los superhéroes Marvel al que le tengo más paquete es al Capitán América. Entiendo que el personaje se creó con fines propagandísticos en plena Segunda Guerra Mundial pero 70 años después no le veo el sentido. En el mundo sigue habiendo buenos y malos (el temible eje del mal) pero las cosas ya no están tan claras y lo de ir por la vida con el traje de barras y estrellas ha sido siempre una horterada. Por suerte, los de Marvel (ahora en manos de Disney) solventaron el problema del anacronismo del Capitán América a base de ironía en la primera película y en Los Vengadores.
Ahora en la secuela la cosa sigue por el mismo camino, se ha adaptado de forma aceptable (cosa que parecía casi imposible) el personaje a los nuevos tiempos (hasta aparece una tienda Apple). En esta película reconocemos hechos de la historia reciente norteamericana como el anteponer la seguridad frente a libertad, el espionaje masivo o la difusión de secretos de estado. Más allá de ser una simple película de explosiones y patadas, esta película aprovecha para criticar levemente la política norteamericana. El film traza un paralelismo entre los hechos acontecidos en Los vengadores (el ataque a Nueva York de serpientes gigantes voladoras) y el 11-S, ambos hechos cambian la percepción de seguridad y son la excusa para tomar drásticas medidas. Sólo que en el cine las medidas son más fantasiosas. El propio S.H.I.E.L.D. se parece bastante a la CIA (lo de reclutar científicos nazis) con una estructura a lo Al Qaeda.
A mí me pareció interesante lo de evaluar el pasado de las personas a través de espiar e-mails y conversaciones para detectar futuras amenazas. Ya sabemos que el espionaje indiscriminado a puesto en apuros al presidente Obama.
Pero no olvidemos que estamos ante un blockbuster sin mayores pretensiones que entretener al personal, cosa que consigue sobradamente. Estamos ante un film de la factoría Marvel con una historia amena y muy buenas escenas de acción. Por momentos parece un film de Jason Bourne más que una adaptación del capitán América. Yo me lo pasé como un crío con esta película y no me sobran ninguno de sus 128 minutos. Quizás la traca final sea demasiado apabullante con tantas explosiones, muy al estilo de Los Vengadores, pero a mí me gustó.
Por suerte, el guión está bastante currado y se le ha dado más protagonismo a los personajes de Scarlett Johansson (que está preciosa) y Samuel L. Jackson (éste no tanto) y se ha construido una trama muy entretenida (dentro de los cánones del cine de superhéroes Marvel). Incluso me gustaron los villanos. Robert Redford tiene pinta de miembro del Tea Party, no desvelo nada, su personaje huele a villano desde el minuto uno. Como era de esperar, el film está perfectamente integrado en el universo Marvel y conecta con lo visto en anteriores entregas. Hay menciones a Stark y al doctor Banner, así como otro divertido cameo de Stan Lee. Pero incluso hay en el guión hueco para guiños cinéfilos a Juegos de guerra, En busca del arca perdida (éste no es fácil) o Pulp Fiction.
No todo iba a ser positivo, el personaje de El Halcón está metido con calzador y, aunque los efectos especiales están muy bien, no me resultó creíble su forma de volar. También al final se les va la mano con el patriotismo y vuelve a aparecer el dichoso traje original.
De todos los superhéroes Marvel al que le tengo más paquete es al Capitán América. Entiendo que el personaje se creó con fines propagandísticos en plena Segunda Guerra Mundial pero 70 años después no le veo el sentido. En el mundo sigue habiendo buenos y malos (el temible eje del mal) pero las cosas ya no están tan claras y lo de ir por la vida con el traje de barras y estrellas ha sido siempre una horterada. Por suerte, los de Marvel (ahora en manos de Disney) solventaron el problema del anacronismo del Capitán América a base de ironía en la primera película y en Los Vengadores.
Ahora en la secuela la cosa sigue por el mismo camino, se ha adaptado de forma aceptable (cosa que parecía casi imposible) el personaje a los nuevos tiempos (hasta aparece una tienda Apple). En esta película reconocemos hechos de la historia reciente norteamericana como el anteponer la seguridad frente a libertad, el espionaje masivo o la difusión de secretos de estado. Más allá de ser una simple película de explosiones y patadas, esta película aprovecha para criticar levemente la política norteamericana. El film traza un paralelismo entre los hechos acontecidos en Los vengadores (el ataque a Nueva York de serpientes gigantes voladoras) y el 11-S, ambos hechos cambian la percepción de seguridad y son la excusa para tomar drásticas medidas. Sólo que en el cine las medidas son más fantasiosas. El propio S.H.I.E.L.D. se parece bastante a la CIA (lo de reclutar científicos nazis) con una estructura a lo Al Qaeda.
A mí me pareció interesante lo de evaluar el pasado de las personas a través de espiar e-mails y conversaciones para detectar futuras amenazas. Ya sabemos que el espionaje indiscriminado a puesto en apuros al presidente Obama.
Pero no olvidemos que estamos ante un blockbuster sin mayores pretensiones que entretener al personal, cosa que consigue sobradamente. Estamos ante un film de la factoría Marvel con una historia amena y muy buenas escenas de acción. Por momentos parece un film de Jason Bourne más que una adaptación del capitán América. Yo me lo pasé como un crío con esta película y no me sobran ninguno de sus 128 minutos. Quizás la traca final sea demasiado apabullante con tantas explosiones, muy al estilo de Los Vengadores, pero a mí me gustó.
Por suerte, el guión está bastante currado y se le ha dado más protagonismo a los personajes de Scarlett Johansson (que está preciosa) y Samuel L. Jackson (éste no tanto) y se ha construido una trama muy entretenida (dentro de los cánones del cine de superhéroes Marvel). Incluso me gustaron los villanos. Robert Redford tiene pinta de miembro del Tea Party, no desvelo nada, su personaje huele a villano desde el minuto uno. Como era de esperar, el film está perfectamente integrado en el universo Marvel y conecta con lo visto en anteriores entregas. Hay menciones a Stark y al doctor Banner, así como otro divertido cameo de Stan Lee. Pero incluso hay en el guión hueco para guiños cinéfilos a Juegos de guerra, En busca del arca perdida (éste no es fácil) o Pulp Fiction.
No todo iba a ser positivo, el personaje de El Halcón está metido con calzador y, aunque los efectos especiales están muy bien, no me resultó creíble su forma de volar. También al final se les va la mano con el patriotismo y vuelve a aparecer el dichoso traje original.
Muy entretenida y tremendamente ruidosa.
5,5
5,5
martes, 25 de febrero de 2014
Thor: El mundo oscuro
Reconozco que Thor era uno de mis superhéroes favoritos de crío, de hecho, no era un superhéroe al uso, era un dios nórdico. Sin embargo, con esta película creo que han hecho un batiburrillo que intenta contentar a todos y finalmente no ha contentado a nadie.
¿Es Thor un dios nórdico? ¿Es un extraterreste? ¿Vive en otra dimensión? Al no definir claramente el origen de personaje hay bastantes cosas que no acaban de encajar. Puede que en la puritana Norteamérica actual no sea admisible una religión politeísta ni siquiera como excusa para un film de superhéroes, así pues ha habido que dejar la naturaleza de los personajes en tinieblas. Sigo sin entender por qué los dioses (o lo que sean) usan naves espaciales y pistolas de rayos. Tampoco veo bien que Heimdall (el guardián del arcoíris entre Asgard y la tierra) sea un afroamericano (hay que cumplir la cuota de actores negros aunque sea interpretando a dioses nórdicos) por mucho que lo haga el siempre eficiente Idris Elba. Tampoco resultó verosímil (ya sé que es pedir demasiado) que dicho arcoíris mágico se pueda atravesar con una nave espacial. El film adolece de una indefinición no sólo temática sino también de tono y estilo visual que me resultó algo indigesta. Las escenas de lucha recuerdan peligrosamente a las de El señor de los anillos y los escenarios me recordaron a los escenarios digitales de Star wars. Thor 2 no es capaz de hallar su estilo visual propio.
El guión es flojo, para qué vamos a mentir. Parece que han intervenido demasiadas manos para su elaboración y muchos elementos no acaban de encajar. El guión no consigue que el tono del film sea el acertado, no es tan divertida ni desenfadada como Los vengadores ni tan sobria como la primera entrega. Incluso algunos momentos de humor a cargo de los becarios me resultaron forzados y fuera de lugar. Tampoco la aparente locura del personaje del personaje de Stellan Skarsgård me pareció coherente con el resto del film aunque sirva para uno de los cameos más divertidos de Stan Lee.
El personaje de Natalie Portman está metido con calzador (qué casualidades tiene la vida). Por cierto, el mundo mágico de la mitología no puede ser explicado con aparatos de medición y alineaciones de planetas, menuda chorrada. La magia es magia y no tiene sentido intentar medirla con aparatos electrónicos. Lo del éter maligno no hay quien se lo crea y el villano Malekith no termina de resultar amenazador. Sólo la presencia de Loki (genial Tom Hiddelston) consigue levantar una trama que va dando tumbos sin demasiado acierto. Por cierto, yo sigo echando de menos el casco con cuernos característico de este personaje en los cómics. Debe ser otro atributo que no han considerado apropiado. ¿qué decir de Anthony Hopkins? Pues que cada día está más pasota: voy, me visten de drag queen, digo unas frases delante de una pantalla verde y me embolso unos cuantos millones de dólares. Yo también lo haría.
Por cierto, me resultó ridículo y forzado el plano sin camisa del guapo y fornido Chris Hemswoth, es un plano que no aporta nada excepto evidenciar que Thor se lava las manos como cualquier mortal (aunque de forma mucho más atractiva).
Sí hay buenos efectos especiales, como es de esperar, pero poco más. El director Alan Taylor, curtido en las mejores de televisión de los últimos años como Juego de Tronos, Mad men, Los Soprano o Boardwalk empire, dirige de forma eficiente esta inconsistente torre de Babel que finalmente acaba cayendo en el olvido. Su forma de rodar es acertada y consigue que la trama se siga con algo de interés (a pesar de lo previsible que es) pero el guión es tan irregular... Seguro que Taylor es capaz de cosas mucho mejores con una historia bien hilvanada.
Por mucho mundo oscuro que se cite en el título, el film es bastante blandito y para todos los públicos. Quizás la compra de Marvel a manos de Disney se esté empezando a notar.
4,5
lunes, 16 de diciembre de 2013
Lobezno inmortal (X-Men: Wolverine 2)
Lo siento mucho pero esta película me pareció un horror de cuidado. Mala hasta decir basta. Ni el carisma de Hugh Jackman ni los efectos especiales ni las espadas japonesas consiguieron sacarme del tedio en el que me sumergió este pésimo film desde su inicio.
El problema fundamental deriva de una trama que no consigue interesar al espectador, en ningún momento nos importa un bledo lo que ocurre en la pantalla.
EL nefasto James Mangold sustituyó a Darren Aronovsky en la dirección de este proyecto y me alegro de que el autor de Réquiem por un sueño decidiera no verse implicado en esta chapuza. Intentar hacer una película de superhéroes que no sea infantil es un intento muy loable que pocas veces sale bien. El Batman de Nolan es un ejemplo a seguir, pero Lobezno no es Batman, no tiene esa carga dramática. Aquí se nos presenta un Logan traumatizado y con persistentes pesadillas con Jean Grey (Famke Janssen), la sombra alargada de Nolan se extendió a Superman y ahora alcanza a Lobezno. Sinceramente, creo que el tono a seguir con los superhéroes Marvel debería ser el de Los vengadores o Iron man y no el de este ladrillo. Se puede optar por el enfoque serio, pero hay que tener talento para hacerlo. Lamentablemente, en Lobezno inmortal el talento brilla por su ausencia.
Yo aún sigo sorprendido de que me haya aburrido tanto viendo un film de superhéroes. Lobezno inmortal tarda mucho en arrancar y cuando lo hace no interesa. Todas las disputas familiares de los personajes me parecieron un rollo tremendo, leñe, estamos ante un film de aventuras. No me gusta el cine de entretenimiento que toma al espectador por idiota (Transformers, Resident evil, 2012, etc) pero casi es peor pensar que el espectador tiene una paciencia infinita. La trama de Lobezno inmortal va dando bandazos sin sentido y tiene unos parones inexplicables. El público de Lobezno quiere verlo en acción, por supuesto, pero se puede revestir la acción de una trama mínimamente interesante. Sin embargo, aquí parece que el guión lo han ido redactando sobre la marcha. El resultado es un film muy irregular y aburrido que sólo levanta vuelo en su último tramo cuando ya el espectador hace bastante rato que mira el reloj. Parecía difícil de lograr, pero es incluso peor que la primera película de Lobezno.
Ni el viejo amigo de Logan convertido en gran empresario, ni la chica que puede ver el futuro, ni la heredera del imperio, ni el padre de la anterior, ni la pérfida doctora que cuida al patriarca, ni el novio ninja de la chica, ni el prometido oficial de la chica consiguen otra cosa que aburrir al espectador ávido de aventuras. Un lío de personajes que no aportan nada. Por momentos me pareció estar viendo un episodio de Falcon Crest con actores japoneses en un decorado de cartón piedra, al menos Angela Channing tenía carisma.
Todo ese rollo a lo Rey Lear no funciona, podría haberlo hecho en otras manos más hábiles pero aquí hunde al film en la miseria. los personajes cambian de bando sin sentido alguno e incluso se han sacado de la manga una forzada historia de amor que no hay por donde cogerla. Por cierto, no entiendo la manía de hablar tanto que tienen los personajes de este film ¿Nadie se dio cuenta que Lobezno es un personaje al que el público quiere ver cabreado y destrozándolo todo? Aquí Lobezno parece una hermanita de la caridad, sólo en un par de ocasiones saca realmente a relucir su famoso mal carácter (y lo arruina una piscina). De hecho, Lobezno es casi una comparsa en toda esta zafia intriga de poder y sucesiones a la japonesa.
Otro factor que estropea el film es la falta de originalidad con la que están rodadas las escenas de acción, no pueden ser más insulsas y carentes de ritmo. Desaprovechar de esta manera las peleas de ninjas contra Lobezno es casi un pecado. Pues James Mangold lo hace. Definitivamente, este señor que empezó su carrera de forma muy prometedora debería retirarse a un monasterio a meditar sobre sus pecados en forma de película. Noche y día (sí, esa basura en la que los San Fermines se celebran en Sevilla) y Lobezno inmortal son dos claros ejemplos de mal cine de aventuras actual.
Una pena, Lobezno y los espectadores se merecen algo mejor.
3,5
martes, 23 de julio de 2013
Diamond flash
Olvida todos tus prejuicios sobre el cine español. Borra todos los estereotipos que tengas en tu mente y acércate a esta película sin nada preconcebido.
El animador Carlos Vermut invirtió los 20.000 euros que le pagaron por los derechos del merchandising de la serie de animación JellyJam en llevar a cabo un guión suyo que había sido rechazado por todas las productoras a las que lo había presentado: Diamond flash.
Grabada con una cámara de vídeo casera en la casa de Vermut y un amigo, el resultado no puede ser más profesional. Sin subvenciones ni apoyo de ninguna distribuidora, el film se estrenó en filmin como descarga digital, con un par. Diamond flash demuestra que se puede hacer buen cine de forma realmente independiente y se está convirtiendo poco a poco en el film de culto español por excelencia. Diamond flash es un film que no busca recaudar lo invertido ni hace concesiones al público, es un film libre que demuestra que las salas de cine están abocadas a la extinción. La difusión de los contenidos audiovisuales ya no pasa necesariamente por el control de las grandes distribuidoras (culpables de su propia y merecida desaparición).
Vermut sabe sacar partido a sus limitaciones técnicas y casi las convierte en virtudes. La simpleza técnica le obliga a no realizar apenas movimientos de cámara y abusar del plano contra plano, pero todo ello no hace mas que reforzar la idea de que los alardes técnicos no son necesarios (aunque siempre pueden venir bien) si hay un buen guión que contar. Viendo el film uno no echa de menos picados ni travellings ni nada por el estilo. La historia es tan absorbente que el espectador nunca llega a echar en falta un presupuesto mayor. Con una buena historia, buenos personajes y unas actrices soberbias (naturales y espontáneas) no es necesario nada más.
Vermut imprime al film un ritmo lento pero extrañamente hipnótico, sazonando el guión de momentos aparentemente banales pero que se van revelando como sublimes. Se puede intuir la influencia de Tarantino en el desarrollo de los secundarios y en el gusto por dejar hablar a los personajes, pero no hay aquí nada del tan imitado humor del rey del reciclaje. El tono es totalmente distinto. Quizás a muchos espectadores el film les deje con la cara desencajada o les parezca extraña la forma de resolver la escena más dramática del film, pero no deja de ser algo totalmente novedoso. Diamond flash no es un film fácil de ver, así que no pueedo recomendarlo para todo tipo de público, sólo a aquéllos que busquen algo distinto y estén dispuestos a jugársela. Como en el cine de Lynch, cada espectador deberá montar en su cabeza el puzzle que nos ofrece el director, y os aseguro que faltan piezas y es muy probable que también sobren. Es tarea de cada espectador montar su propia explicación, Vermut toma al espectador por un ser inteligente, algo que no suele ocurrir en el cine últimamente. Yo os recomendaría que le dierais una oportunidad, os juro que no os dejará indiferentes.
Os habréis fijado que no he comentado en ningún momento de qué va el film, creo que es mejor no saberlo para que el film te pille aún más de sorpresa.
Diamond flash es un film arriesgado, original, valiente, irregular, a veces fascinante y a veces exasperante.
7
martes, 2 de julio de 2013
El hombre de acero (man of steel)
No entiendo por que a esta película no la han llamado Superman begins o The dark man of steel rises o algo parecido. El estilo serio a la hora de afrontar a los superhéroes que ha triunfado con el Batman de Nolan se ha intentado trasladar al hombre de acero. El problema es que Superman no es Batman. Superman siempre ha sido un héroe de una pieza, un tipo sin traumas ni malos recuerdos, mientras Batman era todo lo contrario. Mientras Superman era la luz, Batman era la oscuridad.
Al darle un tratamiento más adulto a Superman nos encontramos con un Superman lleno de dudas existenciales, atormentado por no conocer su origen y expuesto a múltiples contradicciones. Este Clak Kent parece un personaje de Shakespeare y que en cualquier momento va a decir la famosa frase de "Ser o no ser, he ahí la cuestión...".
Yo prefiero al Superman de las películas de finales de los setenta, esas películas eran mucho más divertidas, eran pelis de aventuras influidas por Star Wars (indudablemente) que sólo buscaban hacer pasar un buen rato a niños y mayores. Yo lo flipaba con las escenas de Superman volando o levantando cosas imposibles, nada de estudios de los traumas de Superman, puro entretenimiento servido en los mejores efectos especiales del momento.
Si de efectos hablamos, es innegable que hemos avanzado mucho en estas tres décadas, pero este film no es más divertido que los de los setenta y primeros ochenta. Es más serio (demasiado) y más adulto pero se han olvidado de hacernos pasar un buen rato. No se ha pretendido crear un héroe para la posteridad (ni siquiera hay una melodía asociable al personaje) sino casi un análisis pormenorizado de la psique del héroe por antonomasia. Algo que no era necesario y que no ha terminado de funcionar. Incluso se empeñan en explicar y contar el origen de elementos clave del personaje que no hacía falta explicar (ahora resulta que lo que Superman lleva en el pecho no es una letra S).
La mano de David S. Goyer y Christopher Nolan se nota en ese enfoque más adulto y en esa manía de desordenar cronológicamente los hechos presentados. El film se toma su tiempo en presentar a los personajes y el origen del héroe (algo que ya todos nos sabíamos y que casi hubiera sido mejor acortar), pero al menos lo hace de forma eficiente. Lástima que no nos interese demasiado. La cosa se pone interesante cuando aparece una amenaza para el planeta Tierra que sólo Superman puede neutralizar, pero el guión de Goyer le da una vuelta de tuerca y Superman es el culpable indirecto de esta amenaza. Otro dilema moral que debemos sumar a la conciencia de este atormentado Superman. No acaban aquí los quebraderos de cabeza, en un momento dado, Superman debe tomar una decisión in extremis que va en contra de todos sus principios, pero... no había otro remedio. Más contradicciones y traumas para el muchacho, seguro que acaba compartiendo diván con Woody Allen.
Zack Snyder dirige de forma eficiente este encargo e intenta compaginar el estudio psicológico con el gran espectáculo o, mejor dicho, la destrucción masiva. En El hombre de acero hay más destrucción que en todas las películas de los odiosos Michael Bay y Roland Emmerich. Pero ni por esas consigue ser un emocionante film de aventuras, mucha presentación de personajes y mucho dilema moral pero poca aventura. Un problema que ya le ocurrió a Snyder con Watchmen. Por muy bien que están las escenas de acción (realmente espectaculares) la peli fracasa como divertimento. Se hace algo enrevesada y pesada a pesar de la simpleza de su historia y de que ya nos la habían contado antes.
En cuanto a los actores, me resultaron todos bastante convincentes. El guapo Henry Cavill ha sido el elegido para encarnar esta vez al hombre de acero, este actor me gustó mucho en Los Tudor, aquí el muchacho se ha puesto cachas y compone un Clark Kent / Superman que no nos hará olvidar al Christopher Reeve de nuestra infancia pero es mucho mejor que el soseras que pusieron en Superman Returns (que la peli no estaba tan mal). Amy Adams como Lois Lane no me hizo mucha gracia, la verdad, ni fu ni fa. Ese gran actor que es Michael Shannon (Take Shelter, Boardwalk empire) está bastante excesivo en la piel del típico villano de este tipo de pelis, es lo que el personaje requería. Me parecieron más que correctos Kevin Costner y Diane Lane como los padres adoptivos de Clark. Por su parte Russell Crowe como el padre verdadero de Superman, me dejó algo frío, nunca acabé de creérmelo volando sobre esos bichos alados. Me quedo cien veces con el personaje de Marlon Brando en la versión de 1978.
Puede que El hombre de acero sea el blockbuster de este año, pero en comparación con el del año pasado, Los vengadores me pareció mucho más divertida. Quizás se debiera a que Los Vengadores no intentaba ponerse sería ni tenía complejo de inferioridad al ser un film de superhéroes.
El hombre de acero no es una mala película, pero no es la película de Superman que yo esperaba ver.
lunes, 29 de octubre de 2012
The amazing spider-man
¿Quién necesitaba otra película sobre Spider-man? Nadie, las tres películas de Sam Raimi no estaban mal (excepto la tercera) y están muy recientes aún en la memoria (la primera es del año 2002 y la última del 2007). Tampoco los efectos especiales han evolucionado tanto en estos 5 años como para hacer mucho más espectaculares los vuelos del trepamuros entre los rascacielos. Así pues, no hacía falta volver sobre el personaje y mucho menos volver a contarnos sus orígenes. Este reboot (o reinicio o vuelta a empezar) parte con el problema de que es totalmente innecesario.
Otro problema añadido es que detrás de las cámaras no hay un veterano director con un estilo propio (aunque sometido a los dictados del cine comercial) como el Raimi de la saga original. Aquí dirige Marc Webb, un joven director cuya opera prima 500 días juntos me gustó mucho, pero que ahora se ha enredado en la red de este innecesario blockbuster sobre el hombre araña y ha salido bastante mal parado. Es Amazing Spider-man un film de estudio sin hueco para el lucimiento del director. Los problemas no acaban aquí, en el guión se ha permitido el lujo de modificar los orígenes del personaje clásico adaptándolos a los nuevos tiempos tipo las colecciones ultimate, vamos, volver a contar los inicios de los personajes Marvel clásicos pero adaptados a la época actual, no olvidemos que las primeras hazañas del trepamuros se publicaron en los años 60. No me gustó todo el rollo de implicar a los padres de Peter Parker con la corporación Osborn ni cómo muere el tío Ben. Me gustó mucho más en la original. Tampoco me pareció creíble que todo el mundo descubra quien demonios se esconde bajo la máscara de nuestro vecino Spider-man, casi queda ridículo que se quite tanto la máscara.
En el guión se hace alusión a la responsabilidad y a las consecuencias de los actos y bla bla bla... pero no hay ni una pincelada de ironía o humor y hay tantas coincidencias que no hay quien se lo crea (que ya es decir). Además, ciertos personajes desaparecen de la trama sin motivo quedando como meras comparsas desdibujadas, creando en el espectador una sensación de improvisación o simple chapuza.
En cuanto a los actores, el Peter Parker encarnado por Andrew Garfield es un chaval insufrible, gesticulante y con un toque outsider del cual el original carecía completamente. Lo de que vaya en skate no me parece mal, tampoco lo de los lanza-redes me acaba de disgustar, en eso han sido fieles al cómic. El cambio del diseño del traje casi lo veo lógico aunque me quedo con el de toda la vida. Vale que Emma Stone está radiante con esa diadema y con esas minifaldas conjugadas con botas y leotardos (aquí han sido también fieles a la imagen de los cómics originales) y resulta una Gwen Stacy bastante más creíble que la encarnada por Bryce Dallas Howard en Spider-man 3. Lamentablemente, el villano de turno carece de carisma y parece de todo menos aterrador, este Lagarto interpretado por Rhys Ifans no está a la altura y de ello se resiente todo el film.
Pero todo lo mencionado anteriormente tendría perdón y lo pasaríamos por alto si el film fuera trepidante y divertido, pero no es el caso. Yo me aburrí, algo que nunca me había pasado con ninguna de las tres películas de Raimi.
Resumiendo, se puede ver pero no supera a las anteriores, ni siquiera a la tercera entrega que era la más floja con diferencia. Supongo que su único propósito era iniciar una nueva franquicia, cosa que sí han logrado.
4
viernes, 27 de julio de 2012
El caballero oscuro: la leyenda renace (The dark knight rises)
Han pasado ocho años desde que se vio por última vez a Batman. Las tasas de criminalidad en la ciudad de Gotham han disminuido tanto que no parece que haya lugar para vengadores enmascarados. Pero una terrible amenaza se cierne sobre Gotham.
Dejemos algo claro desde el principio: la llegada de Christopher Nolan al cine de superhéroes es lo mejor que le podía haber pasado a este tipo de cine. Nolan dotó a este género de la calidad que necesitaba, dejando de ser un cine únicamente para niños y adolescentes pasando a ser un espectáculo disfrutable por los que buscaban (buscábamos) algo de contenido más allá de las explosiones y las patadas.
Si bien su primera película sobre Batman (Batman begins) no me acabó de convencer, fijaba las bases para que en futuras entregas Nolan fuera desarrollando el universo del personaje y su idea del espectáculo. El caballero oscuro fue la constatación de que otro tipo de cine palomitero era posible (algo de lo que tipos como Michael Bay parecen no haberse dado cuenta) y puso el listón muy alto (quizás demasiado). No era un film perfecto pero era todo lo que siempre habíamos soñado los aficionados al cómic: un film digno que no desvirtuara la historia original ni nos produjera vergüenza ajena (aún me acuerdo del bochorno que sentí viendo Daredevil o las penosas pelis de Joel Schumacher sobre Batman). Nolan es un director presuntuoso y grandilocuente cuando tiene un presupuesto alto a su disposición (para qué vamos a negarlo) pero entretiene dando algo más que efectos especiales. Sus películas tienen una historia y una tensión que no son habituales en el cine de entretenimiento. Nolan se ganó una merecidísima fama de cineasta de culto con films como Following o Memento antes de meterse de lleno en el cine comercial, esa fama de tipo raro le precedía y es lo que necesitaba el cine de acción.
La leyenda renace (o cómo le hayan querido llamar) es el más que correcto colofón a esta saga de Nolan sobre Batman. No está a la altura de El caballero oscuro, probablemente debido a que comete los mismos errores que Batman begins: se centra demasiado en el personaje de Bruce Wayne. Lo que realmente hace buena a una película de superhéroes no el héroe, es el villano. El Joker es mucho mejor villano (o da más juego) que Bane, El espantapájaros o Ra´s Al Ghul. Por eso este film es inferior. Quizás Joker sea el mejor villano nunca salido de un tebeo, una vez adaptado con éxito al cine, ningún otro villano estará a la altura. Ése era el principal problema de esta película. La amenaza que Bane significa es comparable o incluso mayor de la que significaba el Joker y Nolan sigue rodando magistralmente, pero la peli no está a la misma altura. En ningún momento voy a decir que el film sea malo o aburrido en ninguno de sus 164 minutos, juro por mi colección de tebeos de Batman que me lo he pasado en grande con esta película. De hecho, la considero inferior a la segunda pero bastante mejor que la primera.
Nolan nos entrega un guión quizás no tan elaborado como en la anterior entrega, los diálogos no so tan espectaculares, centrándose en el apartado visual y la pirotécnia. Quizás el film peque de querer apabullar al espectador en busca de un gran final para la saga e intente ocultar las carencias del guión entre el humo de las explosiones, no sé. Sus casi tres horas se me pasaron en un suspiro y no miré el reloj ni una sola vez, buena señal. Incluso en algún momento me quedé clavado al sillón. Entre la música de Hans Zimmer (abusando una vez más de coros y percusiones) y los bombazos tenía la sensación de que realmente estaba inmerso en una ciudad sitiada. Pero el guión repite situaciones ya vistas en las entregas anteriores, no aporta nada nuevo. Hay persecuciones a camiones, una ciudad sumida en el caos, bombas a punto de explotar y los artilugios habituales. No se aportan elementos nuevos a la saga, sólo se reiteran los a conocidos. Quizás sea pedirle demasiado.
Si me preguntan qué Catwoman prefiero entre la de Michelle Pfeiffer o la de Anne Hathaway (la de Halle Berry no cuenta) debo reconocer que en la película de Nolan el personaje está mucho más elaborado y es más creíble que en la de Tim Burton. Sí, me ha gustado esta Catwoman debido a que ni siquiera se le llama así ni tiene nada que ver con los gatos. Nolan da su particular visión de los personajes del cómic, una visión realista (en la medida de lo posible, of course) y logra que no den grima al trasladarlos a la pantalla. Otro ejemplo: siempre he odiado al personaje de Robin, me parece totalmente innecesario y una concesión al público adolescente, en los tebeos quedaba resultón pero en las patéticas películas de Joel Schumacher: Batman forever y Batman y Robin quedaba bochornoso (como casi todo en ellas). Nolan nos entrega un Robin totalmente creíble y distinto, nada que ver con ese chaval odioso en pantalón corto y antifaz de todo a cien. También creo que es un acierto el tratamiento de personajes ya habituales de la saga como el comisario Gordon o Alfred, todos ellos evolucionan y reciben el metraje necesario para ello, no sólo se enfrentan a una amenaza.
En cuanto al reparto: Chistian Bale me sigue pareciendo un tanto frío y soso para el personaje pero los habituales veteranos Morgan Freeman, Gary Oldman y Michael Caine le acompañan perfectamente como de costumbre. Por su parte, Marion Cotillard vuelve a estar muy bien en uno de esos papeles ambiguos y misteriosos en lo que Nolan la suele utilizar. ¿Y Tom Hardy como Bane? Hombre, con la máscara que le han puesto, al pobre sólo se le ven los ojos y la calva. No son muchos recursos interpretativos pero el tipo consigue hacerse odiar.
Resumiendo, Nolan ofrece un gran espectáculo y cierra dignamente su trilogía sobre el hombre murciélago, aunque no iguale a su antecesora. Lamentablemente, me temo que tendrá que pasar mucho tiempo para que veamos una película de superhéroes a la altura de El caballero oscuro.
7
jueves, 10 de mayo de 2012
Chronicle
Chronocle narra la historia de tres jóvenes que adquieren súper poderes. Pero no es una película de superhéroes, es una peli de personas normales con poderes extraordinarios.
Chronicle juega con los estereotipos del cine sobre súper héroes y nos ofrece una visión realista de todo ello. Intenta ser un film sobre adolescentes con poderes y no una peli de superhéroes. De hecho, los protagonistas no emplean sus nuevas habilidades en hacer el bien ni salvar al mundo, sino en hacer gamberradas varias y pasárselo de muerte volando por las nubes. Pero no todo será tan divertido, los poderes no pueden cambiar la dura realidad. Los poderes adquiridos no solucionan sus problemas cotidianos. Los chicos adquieren poderes sobrenaturales pero el mundo que les rodea sigue inalterable: las enfermedades siguen ahí y la violencia familiar no desaparece. Todo ello crea un caldo de cultivo muy peligroso cuando la persona con poderes no tiene una personalidad suficientemente formada. Llegados a este punto debo decir que me gustó el tratamiento de Andrew (Dane DeHaan) y todo lo que le rodea aunque su evolución personal me resultó un tanto forzada en el último tercio del film.
El film es la opera prima de Josh Trank, quien rinde los debidos homenajes al tipo de historias con las que ha crecido. Chronicle emparenta con otras historias de ciencia ficción como los cómics de Spider-man (un gran poder conlleva una gran responsabilidad) o la saga de Star wars (Dane DeHaan me recuerda mucho al joven Mark Hammill, conocido por su papel de Luke Skywalker, quizás el parecido no sea casual).
Lo de hacer que todo el metraje se articule a través de múltiples grabaciones caseras le da un acertado toque realista al asunto pero queda a veces un tanto forzado (debe echar mano a grabaciones de peatones, cámaras de televisión en ciertos momentos). Es un recurso muy visto que ha perdido bastante efectividad a pesar de que aquí resuelvan bastante bien la papeleta. A veces no tiene mucho sentido que alguien esté grabando, la verdad.
El film se deja ver sin problemas, entretiene e incluso logra sorprenderte gratamente un par de veces.
6
domingo, 12 de junio de 2011
X-Men: Primera generación

El origen de los X-men y la inicial amistad entre el profesor Charles Xavier y Magneto bien merecía ser contada en un film como el que nos ocupa. Una peli es mero entretenimiento palomitero con intenciones de blockbuster pero que no traiciona al material en el que se inspira ni trata al espectador de idiota. X-men: primera generación es una película muy entretenida y una delicia para los aficionados a los cómics. Una peli que sabe que es la quinta de una saga y que homenajea a sus antecesoras a la vez que encaja perfectamente con lo narrado previamente. Vemos el origen de elementos clave de la saga como el casco de Magneto, cerebro o el avión de los X-men. También hay cameos de Tormenta y Lobezno, que dan al film bastante coherencia.


La película parte de la impactante primera escena que ya vimos en el primer film sobre los X-men, pero la completa dando un sentido distinto al posterior personaje de Erik. Incluso el espectador siente por momentos mucha más afinidad por Magneto y sus intenciones que por el resto de mutantes. Es un punto muy hábil del guión el de hacernos dudar entre qué bando elegir. A mí el personaje de Erik me recordó al de Anakin Skywalker, alguién que elige un bando movido por la ira y el rencor. El personaje de Charles Xavier se nos muestra bastante menos interesante, ha tenido un pasado mucho más fácil, está más definido desde el principio, no duda, y tiene menos matices. La relación entre ambos personajes no está quizás suficientemente bien llevada, nunca se ve que sean verdaderos amigos ni que su relación sea tan fraternal. Creo que se debería de haber profundizado más por ese lado en vez de presentar a tanto adolescente guaperas. Mística sale bastante mejor parada en esta película, su
personaje se desarrolla mucho más y es el segundo en interés tras Erik/Magneto. En la primera trilogía apenas decía una palabra. Quizás el mutante menos logrado sea Hank McCoy/Bestia, el tipo no sólo es un mutante de pies grandes sino que además es un físico, científico y diseñador de aeronaves fuera de serie, demasiada cosa incluso para una peli de ciencia ficción palomitera.

Matthew Vaughn (director de Kick ass) se estrena con nota dentro del cine de mutantes. Su peli no aburre en ningún momento ni cae en el peligro de las escenas de efectos especiales sin sentido. Toda la ambientación en la guerra fría y la crisis de los misiles de Cuba está muy lograda, logrando que el film no sea sólo una peli para adolescentes sedientos de gente volando por los aires. La trama tiene el suficiente empaque como para gustar a todo tipo de público, incluso a los no iniciados en el cómic.
La cosa flojea en alguna escena cuando se pone en plan juvenil con chicos y chicas guapos pero por suerte no cae en el rollo baboso de Crepúsculo. Retoma el pulso y nos entrega un final a la altura: lleno de acción, dramatismo y efectos especiales. Lo que todos esperábamos.
En cuanto a los actores, yo destacaría el carisma de Michael Fassbender (Centurión, Malditos bastardos) que es un digno portador del casco de Magneto, no es fácil resultar convincente en un personaje así. James McAvoy está también correcto y creíble como Charles Xavier a pesar de su carita de niño bueno. El que más me ha gustado ha sido el casi olvidado Kevin Bacon en un papel tan excesivo como divertido casi en la línea de los villanos clásicos de 007. Jennifer Lawrence (Winter's bone) demuestra que es algo más que una cara guapa, encarnando a una Mística llena de matices, miedos y dudas. De January Jones (Sin identidad) sólo puedo decir que es un florero precioso con unas piernas interminables. También son muy guapas Zoe Kravitz y Rose Byrne pero aquí no demuestran nada más, otra vez será.

Sin ser una maravilla, entretiene y es la peli de mutantes que más he disfrutado.
5,5
miércoles, 19 de mayo de 2010
KICK-ASS

Basado en el cómic de Mark Millar (autor de Wanted) Kick-ass es una nueva visión de los superhéroes: aquí son niños, adolescentes frikis y apasionados de las armas. La verdad es que una peli desmitificadora del tema superhéroes no está mal. Tras tanta adaptación seria de cómics (Watchmen, EL caballero oscuro), una visión paródica se agradece.
Kick-ass es una combinación entre comedia adolescente y parodia del cine de superhéroes. No son malos ingredientes si los sabes mezclar y los aderezas con buenas dosis de humor. Y esta peli lo logra durante su primera mitad, erigiéndose como una saludable sátira del cine de superhéroes. Kikck-ass puede ser paródica o sangrienta pero siempre resulta divertida.

Luego la peli pierde algo de su humor y se torna más algo más seria, menos irónica, cayendo en ciertos tópicos del cine de superhéroes de los que al principio parece mofarse. No pierde ritmo pero deja de ser tan interesante, se hace algo obvia y acaba de una forma un tanto convencional, perdiendo parte de su encanto. No es que sea una peli fallida, tiene un humor peculiar y buenas escenas de acción, más que suficiente para pasar un buen rato. Pero yo la hubiera preferido aún más gamberra en su parte final frente a tanta escena de acción.
Es que torpe héroe juvenil aficionado al cómic que sólo recibe golpes resulta muy divertido, también me gustó mucho la inclusión de las nuevas tecnologías. Los móviles, internet, youtube, etc, son elementos fundamentales para la ascensión a la fama de cualquiera, incluido un superhéroe. También la inevitable historia de amor está bien llevada, no se hace pesada ni melosa, hubiera sido un gran error.

Las continuas referencias a Batman o Spider-man demuestran que el guión se ha hecho con bastante admiración hacia ese mundillo del cómic. Todos los personajes están vistos desde un punto de vista irónico, desmitificador, incluso el típico policía de color que ayuda a los buenos está incluido en el guión.
Yo me quedo con el personaje de Hit Girl (estupenda Chloë Moretz, la niña de 500 días juntos, toda una promesa) y el ambiguo personaje de Bruma roja (un Christopher Mintz-Plasse bastante ajustado). Por otro lado el defenestrado Nicolas Cage se redime un poco en su papel de padre fanático de las armas (impagable la escena del chaleco), aunque al final sobreactúa como siempre incluso atado a una silla.
Pues lo dicho, una peli distinta para pasar un buen rato.
6,5
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