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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Profundo carmesí (1996)


El amor es una fuerza imparable que arrastra con todo lo que encuentra a su paso. Nada puede interponerse en su camino. Así se podría resumir Profundo Carmesí.



Arturo Ripstein es uno de mis directores favoritos, a veces sus films son tan desaforados que parecen irreales casi cayendo en eso que se llama el realismo mágico. Básicamente, hay situaciones tan extremas que sólo se nos antojan creíbles gracias a la naturalidad con la que son percibidas por los personajes y los actores que los interpretan.

Profundo carmesí es una historia de amor, un amor loco e irrefrenable, psicópata, pero amor al fin y al cabo. Un amor entre dos personas muy necesitadas de cariño, dos personas heridas que encuentran en el otro su media naranja. Dos personas egoístas y crueles, pero necesitadas de amor. No importa los engaños, mentiras y crímenes que deban llevar a cabo, su destino es acabar juntos. Y así será. Lo más perturbador de esta historia es que hasta un timador puede acabar creyéndose su propia mentira, arrastrar en ella a su prometida y llevar la locura hasta sus últimas consecuencias.

¿De qué va Profundo Carmesí? México, 1949, cuando el español Nicolás Estrella, un timador de poca monta, descubre que Coral Fabre, una de las mujeres a las que ha estafado, ha abandonado a sus hijos para escaparse con él, comprende que un amor tan grande no puede ser falso. De un engaño ha nacido un amor puro. Para realizar un sacrificio así hay que amar sobremanera. De este modo, Nicolás comprende que su vida pasada ha sido vacía e inútil, él ha sido incapaz de sacrificarse por nadie. Él nunca ha amado de verdad, sólo se ha aprovechado de las mujeres. Pero Coral lo ha dejado todo por él y debe estar a la altura, debe corresponderle. Así se inicia este trágico romance que Arturo Ripstein convirtió en esta perturbadora película.

Un film excesivo y extremo pero, lo que le hace aún más grotesco es que está basado en la historia real de la pareja de asesinos formada por Raymond Fernandez y Martha Beck, conocidos como "Los asesinos de los corazones solitarios" quienes ya habían inspirado el film The honeymoon killers de 1970. Ripstein trasladó la acción de Estado Unidos a México y le dio su toque personal, logrando un film obsesivo y tortuoso.


Hay que destacar que los actores están perfectos y creíbles incluso cuando sus personajes tienden al exceso y a la locura. Daniel Giménez Cacho (Celos, La mala educación, La zona) y Regina Orozco componen una pareja inolvidable. Sus miradas y sus gestos son excelentes. Por su parte, Marisa Paredes también borda su papel.

Recomendable para amantes de las historias truculentas pero bien contadas.

7,5

sábado, 19 de noviembre de 2011

La piel que habito


Hay que reconocer que Almodóvar ha arriesgado con esta película. Por primera vez adapta un material ajeno y por primera vez se acerca a géneros como el thriller y la ciencia ficción con toques de terror.



Ya era hora, su cine necesitaba un cambio desde hace años. A mí sus primeras películas me gustaban por su descaro y sus ganas de provocar, con films como Pepi, Lucy, boom y otras chicas del montón. También me gustó su época más madura con cosas como Todo sobre mi madre o Volver. También ha realizado mucha astracanada inclasificable, ese tipo de cine que sólo él sería capaz de crear (Kika, La mala educación). Amodovár, nos guste o no, ha creado su universo y su estilo propios, como otros muchos grandes directores: Lynch, Fellini, Buñuel, Hitchcock, etc. No es que lo esté comparando con los directores citados, sólo digo que ha creado su propio universo. Que te guste o no, es cosa de cada uno.

Esta historia grotesca y bizarra como pocas podría haberse convertido en algo muy distinto en manos de otro director. Es cierto que Almodóvar ha arriesgado en este film pero ha llevado la trama a su terreno todo lo que ha podido. Por el film veremos las constantes de su cine desde los años ochenta: escenas de sexo gratuito, obsesiones, secretos, introducción de diálogos humorísticos en medio de un drama, confusión sexual, el cameo de su hermano Agustín, etc. Quizás el riesgo ha estado más en la forma que en el fondo.
Al final la trama de la novela Tarántula de Thierry Jonquet queda absorbida por la personalidad del director manchego, quien fagocita la novela y la convierte en su película. El problema es que en ese proceso de asimilación Almodóvar incluye elementos propios de sus mayores delirios ochenteros, como cierto personaje ciertamente almodovariano (el tigre) que desentona bastante dentro del film. Es un personaje que parece sacado de las primeras películas de su autor y rompe con toda la atmósfera creada hasta el momento. Cuando aparece en escena nos damos cuenta que Almodóvar no ha cambiado tanto, sigue siendo fiel a sí mismo, para lo bueno y para lo malo. Es un personaje desestabilizador que desencadenará los acontecimientos, pero queda realmente ridículo. Incluso puede llegar a provocar risa en momentos muy dramáticos, perdiendo todo el efecto. Quizás sea deliberado crear ese efecto desconcertante en el espectador al incluir un personaje así.
Pedro Almodóvar exige del espectador el esfuerzo de creerse lo que le está narrando, cosa nada fácil a veces. Si entras en el juego, el film puede que te fascine. Si no te crees lo que te narra debido a su inverosimilitud, el film te parecerá una pérdida de tiempo. Yo estoy entre las dos posturas.

Por lo demás, el film es más que correcto, Almodóvar demuestra clase a la hora de dirigir a actores y sabe llevar la trama. Treinta años de carrera y un montón de premios deben de notarse. Se mete en el género del thriller de forma eficiente, logrando atrapar el interés del espectador. Peca al usar ciertos trucos como flashbacks, sueños y saltos temporales buscando hacer aún más rebuscada esta bizarra historia, quedándole un tanto forzados. Yo hubiera preferido una narración lineal siempre en el mismo espacio. Hubiera quedado una película mucho más tensa y claustrofóbica, mejor.

Me gustó bastante el tratamiento de elementos como la venganza o la obsesión. El guión nos plantea una venganza terrible, pero que se nos irá revelando como algo muy distinto e inesperado conforme avanza la acción. Me gustó mucho el tratamiento que se le da a los detalles (las paredes, los colores, los cuadros). Almodóvar no explica la trama de forma exhaustiva, como en todo buen thriller, muestra sólo lo que le interesa y en el orden que le interesa. Siendo el espectador quien debe estar atento a todos los detalles y sacar sus propias conclusiones.
Debo mencionar que me gustó mucho la obsesiva partitura de Alberto Iglesias, colaborador habitual de Almodóvar y próximo ganador del Goya a la mejor banda sonora (como casi todos los años). 

En cuanto a los actores, sigo pensando que Elena Anaya es de las mejores (y más guapas) actrices de este país. Ella es la película. Considero toda una suerte que Penélope Cruz no pudiera hacer este papel por problemas de agenda. Por su parte, Antonio Banderas está bastante plano y transmite más bien poco, su personaje sufre un torbellino de emociones de todo tipo durante el metraje pero Banderas no es capaz de plasmarlo, siendo un lastre para el film. Al menos está mejor que en las películas que rueda en Hollywood. También hay que destacar a Marisa Paredes, está bien en su eterno papel almodovariano.
Así pues, La piel que habito es un intento fallido de Almodóvar por lograr un gran thriller bizarro. Se ha quedado en un intento con buen ritmo y poco más. No me ha entusiasmado pero tampoco me ha dado vergüenza ajena. Algo es algo.