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viernes, 6 de enero de 2012
El Topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy)
En plena guerra fría, el fracaso de una misión secreta en Hungría provoca la caída de la cúpula del servicio secreto británico. Todo parece indicar que hay un infiltrado, un topo, que está pasando información privilegiada a los rusos.
¿Cansado de ridículas películas de espías a lo James Bond? ¿Buscas un film inteligente sobre el espionaje durante la guerra fría? El topo es tu película. Las novelas de John le Carré sobre el veterano espía George Smiley han tenido varias adaptaciones, siendo la más recordada la serie de televisión de los años setenta en la que Smiley estaba interpretado por Alec Guinnes (probablemente los más jóvenes le recordarán más por su papel de Obi-wan Kenobi en Star Wars).
Esta nueva versión está dirigida por Thomas Alfredson, quien ya demostró su templanza en la vampírica Déjame entrar. Aquí demuestra otra vez que es un director a tener en cuenta. Sabe mantener la calma y a la vez ir creando una creciente sensación de tensión. Lo ideal para este tipo de historias de espías sin persecuciones a toda velocidad ni gadgets imposibles. El acercamiento de Alfredson a la obra de Lecarré me parece muy acertado y respetuoso. No sólo por la ambientación en la época, sino también por la traslación de este ambiente aburrido y burocrático (cercano a La vida de los otros). Realmente el servicio secreto británico se parece más a una oficina que a otra cosa, incluso los empleados hacen fiestas de navidad.
Alfredson nos sumerge de lleno en este mundo gris de espías y mentiras a base de un ritmo lento pero seguro (como el propio Smiley), mientras va tejiendo una complicada tela de araña de lealtades y traiciones. Alfredson, opta por una estupenda economía de medios, nada de estridencias ni golpes de efecto. Me gustó mucho que no muestre la cara de un par de personajes muy importantes, lo que crea en el espectador una inquietud añadida a la trama. También hay que destacar el tratamiento de los sentimientos y afectos de los personajes, con una mirada sabemos qué está pasando entre dos personajes o sus motivaciones.Toda una lección de estilo narrativo. Esta historia en manos de Almodóvar o Bigas Luna estaría llena de explícitas escenas de cama y desnudos sin sentido. Lo que Almodóvar muestra explícitamente, Alfredson sólo lo insinúa, dejando que el espectador llegue a sus propias conclusiones. Son estilos distintos de narrar, yo me quedo con Alfredson.
Además, Alfredson domina los flashbacks, logrando que el espectador no se pierda nunca (un simple cambio de gafas nos hace saber en qué punto de la historia nos encontramos), consiguiendo que la historia nos atrape desde el primer momento. Un muy buen trabajo de guión, dirección y montaje.
Si la elección de Alfredson me parece muy acertada, la de Gary Oldman (Drácula, El libro de Eli, Caperucita roja, Hannibal, JFK) como George Smiley me dio cierto miedo. Oldman es un gran actor pero suele sobreactuar y excederse en los gestos. No parecía la elección más acertada. Sí es cierto que últimamente parecía algo más contenido en sus papeles de Sirius Black y el comisario Gordon en las sagas de Harry Potter y Batman, pero el cansado y triste Smiley no parecía un personaje adecuado para él. Pues nada más lejos de la realidad, Oldman se mete en la cansada piel del personaje de forma asombrosa. La habitual gesticulación de Oldman no aparece por ningún lado, esta vez nos da todo un recital de contención. Incluso queda bien en la escena de la fiesta cuando su personaje se fuerza por sonreír o cuando habla a escasos centímetros de la cámara. El necesario cambio de registro parece que por fin le ha llegado y ha sabido aprovechar la oportunidad. Como curiosidad, cabe destacar que las gafas que luce Oldman en este film son las misma que usó su compañero de reparto Colin Firth en Un hombre soltero.
El resto de los actores están todos perfectos. Un elenco con algunos de los mejores actores británicos (John Hurt, Stephen Graham, Colin Firth, Tom Hardy) metidos en una película así es todo un regalo para el espectador.
Lo dicho, una buena peli de espías. Si quieres explosiones y tiroteos, mejor te vas a ver Misión imposible 4.
7
P.d.: Por cierto, no confundir esta película con la otra El topo, la inclasificable película de culto de Alejandro Jodorowsky. No sé que manía tienen las distribuidoras de repetir títulos de películas, es preferible traducir sin más el título o dejarlo en el idioma original antes que confundir a la gente llamando a una película igual que otra.
sábado, 19 de noviembre de 2011
La piel que habito

Hay que reconocer que Almodóvar ha arriesgado con esta película. Por primera vez adapta un material ajeno y por primera vez se acerca a géneros como el thriller y la ciencia ficción con toques de terror.
Ya era hora, su cine necesitaba un cambio desde hace años. A mí sus primeras películas me gustaban por su descaro y sus ganas de provocar, con films como Pepi, Lucy, boom y otras chicas del montón. También me gustó su época más madura con cosas como Todo sobre mi madre o Volver. También ha realizado mucha astracanada inclasificable, ese tipo de cine que sólo él sería capaz de crear (Kika, La mala educación). Amodovár, nos guste o no, ha creado su universo y su estilo propios, como otros muchos grandes directores: Lynch, Fellini, Buñuel, Hitchcock, etc. No es que lo esté comparando con los directores citados, sólo digo que ha creado su propio universo. Que te guste o no, es cosa de cada uno.

Esta historia grotesca y bizarra como pocas podría haberse convertido en algo muy distinto en manos de otro director. Es cierto que Almodóvar ha arriesgado en este film pero ha llevado la trama a su terreno todo lo que ha podido. Por el film veremos las constantes de su cine desde los años ochenta: escenas de sexo gratuito, obsesiones, secretos, introducción de diálogos humorísticos en medio de un drama, confusión sexual, el cameo de su hermano Agustín, etc. Quizás el riesgo ha estado más en la forma que en el fondo.

Al final la trama de la novela Tarántula de Thierry Jonquet queda absorbida por la personalidad del director manchego, quien fagocita la novela y la convierte en su película. El problema es que en ese proceso de asimilación Almodóvar incluye elementos propios de sus mayores delirios ochenteros, como cierto personaje ciertamente almodovariano (el tigre) que desentona bastante dentro del film. Es un personaje que parece sacado de las primeras películas de su autor y rompe con toda la atmósfera creada hasta el momento. Cuando aparece en escena nos damos cuenta que Almodóvar no ha cambiado tanto, sigue siendo fiel a sí mismo, para lo bueno y para lo malo. Es un personaje desestabilizador que desencadenará los acontecimientos, pero queda realmente ridículo. Incluso puede llegar a provocar risa en momentos muy dramáticos, perdiendo todo el efecto. Quizás sea deliberado crear ese efecto desconcertante en el espectador al incluir un personaje así.
Pedro Almodóvar exige del espectador el esfuerzo de creerse lo que le está narrando, cosa nada fácil a veces. Si entras en el juego, el film puede que te fascine. Si no te crees lo que te narra debido a su inverosimilitud, el film te parecerá una pérdida de tiempo. Yo estoy entre las dos posturas.

Por lo demás, el film es más que correcto, Almodóvar demuestra clase a la hora de dirigir a actores y sabe llevar la trama. Treinta años de carrera y un montón de premios deben de notarse. Se mete en el género del thriller de forma eficiente, logrando atrapar el interés del espectador. Peca al usar ciertos trucos como flashbacks, sueños y saltos temporales buscando hacer aún más rebuscada esta bizarra historia, quedándole un tanto forzados. Yo hubiera preferido una narración lineal siempre en el mismo espacio. Hubiera quedado una película mucho más tensa y claustrofóbica, mejor.
Me gustó bastante el tratamiento de elementos como la venganza o la obsesión. El guión nos plantea una venganza terrible, pero que se nos irá revelando como algo muy distinto e inesperado conforme avanza la acción. Me gustó mucho el tratamiento que se le da a los detalles (las paredes, los colores, los cuadros). Almodóvar no explica la trama de forma exhaustiva, como en todo buen thriller, muestra sólo lo que le interesa y en el orden que le interesa. Siendo el espectador quien debe estar atento a todos los detalles y sacar sus propias conclusiones.
Debo mencionar que me gustó mucho la obsesiva partitura de Alberto Iglesias, colaborador habitual de Almodóvar y próximo ganador del Goya a la mejor banda sonora (como casi todos los años).
En cuanto a los actores, sigo pensando que Elena Anaya es de las mejores (y más guapas) actrices de este país. Ella es la película. Considero toda una suerte que Penélope Cruz no pudiera hacer este papel por problemas de agenda. Por su parte, Antonio Banderas está bastante plano y transmite más bien poco, su personaje sufre un torbellino de emociones de todo tipo durante el metraje pero Banderas no es capaz de plasmarlo, siendo un lastre para el film. Al menos está mejor que en las películas que rueda en Hollywood. También hay que destacar a Marisa Paredes, está bien en su eterno papel almodovariano.

Así pues, La piel que habito es un intento fallido de Almodóvar por lograr un gran thriller bizarro. Se ha quedado en un intento con buen ritmo y poco más. No me ha entusiasmado pero tampoco me ha dado vergüenza ajena. Algo es algo.
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