Mostrando entradas con la etiqueta Sergio G. Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sergio G. Sánchez. Mostrar todas las entradas
martes, 26 de febrero de 2013
FIN
Un grupo de amigos se reúne tras quince años sin verse para pasar un fin de semana en la montaña. Sin embargo, la reunión no acabará como tenían planeado.
Ya era hora que el cine español se atreva con temáticas propias de la ciencia ficción o el cine de catástrofes. La nueva generación de cineastas españoles no le tiene miedo a este tipo de cine tradicionalmente reservado a otras filmografías con mucho más presupuesto. Sacar adelante un film como FIN con la que está cayendo no ha debido de ser nada fácil, algo de ello se nota en lo precario de algunos efectos especiales. Es de agradecer que se haga cine de género en España, aunque los resultados no sean todo lo satisfactorios que uno quisiera
Forjado en series de televisión, Jorge Torregrossa debuta en la gran pantalla con FIN, adaptación la novela homónima de David Montaegudo. A Torregrossa no le falta valor pero le falta pulso para un proyecto así de ambicioso. Su presentación de personajes es un poco atropellada y nunca desarrolla suficientemente las relaciones entre ellos. Lo mejor de este tipo de películas es ver cómo van evolucionando las relaciones entre los personajes mientras se enfrentan a una situación límite y salen a flote los oscuros secretos del pasado. Es algo que funciona sólo a medias en FIN y que creo que se podía haber explotado mucho mejor. Todo el elemento sobrenatural no me pareció muy conseguido, algunos efectos especiales resultan un tanto cutres y algunas escenas podrían haber estado mucho mejor resueltas (los animales), se puede achacar a lo ajustado del presupuesto. Me gustó que Torregrossa no muestre la amenaza ni nada sobrenatural (quien sabe si por falta de medios o por estilo) pero sólo unos pocos maestros consiguen atemorizar al espectador con una amenaza invisible. Hasta Shyamalan ha patinazo en ese terreno de lo intangible.
Torregrossa sabe crear cierta intriga en el espectador pero se le nota aún muy inexperto con los actores. A un reparto así se le puede sacar mucho más partido, en especial me pareció muy floja la actuación de Maribel Verdú, sobre todo al inicio del film se le ve perdida y no sabe donde poner la mirada. El resto del reparto me pareció correctito intentando hacer creíble situaciones que no hay por donde cogerlas. Yo me quedo con Carmen Ruíz, me pareció la más natural y creíble de todo el reparto. Clara Lago y Blanca Romero se salvan por los pelos y el resto del reparto no me acabó de convencer, no me los creí. Quizás no sea culpa suya, sólo que no hay tiempo para que sus personajes se desarrollen y resulten verosímiles.
Pero el mayor problema de FIN no es del director ni de los actores, es del guión de Sergio G. Sánchez (Lo imposible, El orfanato) y Jorge Guerricaechevarra (Celda 211). A pesar de su excelente currículum estos dos guionistas no han logrado llevar el film a buen puerto. La novela de David Monteagudo ya tenía un final bastante decepcionante (iba poner chapucero pero lo voy a dejar ahí) sin embargo los cambios producidos en el guión no han hecho sino empeorar la cosa. Lo de los dibujos proféticos me pareció un plagio a la serie Héroes. Pero lo peor de todo es el remate de la historia. El decepcionante final echa por tierra todo lo logrado a lo largo de la película y deja al espectador con sensación de cabreo y de haber sido engañado durante hora y media. Parece un final improvisado o una precuela de la serie El barco, como si no supieran cómo demonios acabar el film. La cosa estaba difícil, todo hay que decirlo.
Un film apocalíptico a la española que deja bastante que desear.
4
domingo, 21 de octubre de 2012
Lo imposible
Con El orfanato el director Juan Antonio Bayona y su amigo el guionista Sergio G. Sánchez ya nos sorprendieron gratamente. Todas las esperanzas que pusimos en estos jóvenes se han visto cumplidas e incluso superadas con Lo imposible.
Bayona y Sánchez podrían haber seguido con el género del terror o podrían haberse ido a Hollywood a rodar cualquier entrega de una nueva franquicia de vampiros adolescentes o la última peli de acción de Bruce Willis. Pero no, se embarcaron en la titánica tarea de adaptar la historia de una familia española que sobrevivió al tsunami que asoló Tailandia en el año 2004. El proyecto les ha llevado 5 años y ha costado unos 30 millones de euros, que parece muy poco si lo comparas con las súper producciones hollywoodienses pero dentro del panorama español es una barbaridad. Por suerte, cada céntimo invertido en esta película ha sido bien empleado. Parece ser que el film está siendo todo un éxito en taquilla y pronto van a recuperar la inversión, se lo merecen.
Se lo merecen básicamente a que su película no tiene nada que envidiar a cualquier súper produción que nos llega del otro lado del charco, todo lo contrario, ya quisieran muchas pelis yanquis tocarnos la fibra y emocionarlos la mitad de lo que lo hace Lo imposible. Con una factura técnica impecable y una dirección artística asombrosa Bayona nos entrega un film de catástrofes que va mucho más allá. No se queda en mostrarnos una impactantes imágenes que nos demuestran una vez más lo insignificantes que somos comparados con la madre naturaleza, sino que Bayona desarrolla todo un drama humano a base de una sensibilidad pocas veces vista en una sala de cine.
Bayona se confiesa fan de Spielberg, como casi todos en este negocio, y se nota que ha aprendido mucho viendo las grandes películas del que una vez fue llamado Rey Midas de Hollywood. El uso de la luz y la espectacularidad de muchas escenas recuerdan al mejor Spielberg, ése al que echamos de menos desde hace bastantes años. Bayona logra algo que su maestro lleva tiempo sin conseguir: unir espectáculo visual y el drama familiar sin resultar cursi ni pedante. Es más, Bayona se nos muestra como un autor maduro a pesar de ser su segundo largometraje: sabe mover la cámara, sabe dirigir a los actores y sabe emocionar al espectador. Nos sumerge de lleno en la trama, no se lía con innecesarias presentaciones de personajes ni diálogos para rellenar metraje, tampoco se pone filosófico divagando sobre el sentido de la vida, el destino, la muerte, etc ni se enreda con la belleza de los paisajes. Ahí donde vacas sagradas como Clint Eastwood o Shyamalan fracasaron estrepitosamente al intentar reinventar el cine de catástrofes, Bayona sale airoso. No ha inventado nada nuevo pero conjuga elementos ya existentes de forma muy equilibrada dando como resultado todo un torbellino de emociones.
Bayona entrega un film perfectamente planificado y ejecutado de principio a fin. No es un film perfecto pero sí que se acerca bastante a lo que yo definiría como un film redondo. Es brutal y cruel cuando debe serlo, estáis avisados, pero sin caer en el exceso, así como también sabe ser tierno sin caer en la cursilería.
Se puede decir en su contra que el film se vende como una historia verdadera pero no se han mantenido ni los apellidos ni la nacionalidad de la familia protagonista, supongo que la obligación de rodarla en inglés con actores anglosajones en busca de una mayor recaudación ha sido el detonante de este cambio. También desconozco si los momentos más emotivos del film sucedieron realmente así, no lo sé, puede que se hayan tomado ciertas licencias pero en la peli funcionan a la perfección y yo no podía dejar de llorar.
De los actores sólo me cabe decir que tanto Naomi Watts como Ewan McGregor están sobresalientes. Una historia así de dura depende totalmente de la credibilidad y empatía que consigan crear sus protagonistas en el espectador. La película tiene escenas muy complicadas tanto física como emocionalmente para estos dos actores y ambos están a la altura y demuestran que son algo más que estrellas. Otro acierto del casting son los niños, excelentes todos ellos. También cabe destacar el breve pero intenso personaje de Marta Etura.
No sé, podría contar muchas cosas de la trama o destacar varias escenas que me hicieron llorar pero mejor no os cuento nada. El cine comercial debería ser capaz de unir espectáculo y sentimiento, ojalá todas las películas fueran como Lo imposible.
8
miércoles, 24 de octubre de 2007
El orfanato
Todos sabemos cómo son las películas de terror con niños, fantasmas y casas viejas. Lo hemos visto muchas veces antes. Obviamente El Orfanato bebe de otras muchas películas: Sexto sentido, Al final de la escalera, El espinazo del diablo, Los otros, etc. Pero, por suerte, no se queda en una mera copia, tiene personalidad propia y logra lo que buscaba: asustar y entretener a partes iguales.
La idea del film parte del cortometraje Sé que estás ahí de Sergio G. Sánchez y parece que ha estado dando vueltas durante años hasta que ha encontrado financiación gracias a Guillermo del Toro y Telecinco. El director novel Juan Antonio Bayona se hizo finalmente cargo del proyecto y fue todo un acierto. Bayona sabe perfectamente lo que quiere y cómo conseguirlo. Su pasado como realizador de video clips no es un lastre en esta ocasión y Bayona logra meternos el miedo en el cuerpo varias veces gracias a los trucos de siempre (sustos, apariciones y puertas que chirrían) pero sin resultar nunca tópicos o manidos. Está rodada de coña, sobre todo si tenemos en cuenta que es un director novato.
Técnicamente la película es impecable: geniales la fotografía, dirección artística, el sonido y el montaje. La ambientación de la película y su recreación de la eterna casa del cine de terror gótico es de lo mejor que se ha visto en el cine español. El guión de Sergio G. Sánchez está francamente bien (dentro de las limitaciones del género). Su historia narra perfectamente el paso de la desesperación hacia la locura. Juntos, Bayona y Sánchez han sabido crear una historia muy humana y cercana (¿existe algo más enternecedor que el amor de una madre por un niño y algo más terrible que la pérdida de un hijo?) pero con la tensión y los sustos necesarios. El orfanato consigue crear un suspense enorme partiendo de situaciones cotidianas (juegos infantiles, visitas al cuarto de baño) y nos ofrece los mejores sustos del cine español. El film nos mantiene en vilo durante todo el metraje aunque, lamentablemente, el forzado giro final resulta un poco decepcionante, la verdad.
Pero la verdadera revelación de El orfanato no es ni Bayona ni Sánchez, es Belén Rueda: la película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón magníficamente. Me importa poco que esta chica haya estado media vida de azafata con Emilio Aragón y la otra media de profesora de aerobic, ahora es actriz.
Muy recomendable si te gusta el cine de terror.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







