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jueves, 31 de enero de 2013

El vuelo (Flight)


Un accidente aéreo pondrá en el punto de mira el estilo de vida del piloto (Denzel Washington) del avión siniestrado.

Robert Zemeckis es uno de esos directores que siempre deja buen sabor de boca. El tipo no es un genio pero sí un artesano más que digno. Suyas son películas que nos lo hicieron pasar de lo lindo en los años ochenta como Tras el corazón verde, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o la saga de Regreso al futuro. En los noventa se puso más serio con obras tan interesantes como Contact, Náufrago o Forrest Gump. Últimamente parecía especializado en films de animación como Beowulf, Polar express o Cuento de navidad. Flight es su regreso al cine con personajes reales.

Flight empieza bien, muy bien. No me refiero a la guapa señorita que aparece con poca ropa en la primera escena (Nadine Velazquez) sino al trepidante accidente de avión. Es una escena sobrecogedora que te mantiene calvado al asiento y hará las delicias de los que tengan miedo a volar. Sin embargo, tras esta escena pasamos del adrenalítico cine de catástrofes al drama y la cosa decae bastante. Desde luego, Zemeckis demuestra buen oficio y sabe llevar la historia. El drama de este piloto que no acepta su alcoholismo y sabe que reconocer su adicción puede suponer el fin de su carrera y la cárcel me recordó al reciente caso de Lance Armstrong. Ambos tienen en común que pasan de ser héroes a villanos cuando la verdad sale a flote. Siempre me ha interesado la delgada línea que separa a un héroe de un mentiroso.

 A Zemeckis le falta personalidad para profundizar en las miserias de su protagonista. Parece que teme profundizar en el tema de la lucha contra las adicciones. Hay escenas muy logradas como la escalera del hospital o la habitación del hotel que parece que sí exploran ese tema pero al conjunto le falta fuerza y arrojos. Zemeckis evita deliberadamente los aspectos más desagradables de las adicciones y El vuelo se queda en puro cine comercial de entretenimiento (nada que objetar). Lástima que su moralista mensaje final esté bastante trillado. Quizás Zemeckis sea bueno realizando encargos pero le falta la personalidad necesaria para hacer de esta historia un gran film.  Por cierto, Zemeckis recuerda demasiado a Scorsese  y su afición a usar canciones de los Rolling Stones para acompañar varias escenas.

 Denzel Washington está más que correcto aunque realmente no se aparte de su eterno papel de héroe caído en desgracia que intenta redimirse. Está bien y resulta creíble, por suerte no cae en los excesos habituales de este tipo de personajes.

 El vuelo no pasa de ser una aceptable película que gusta mientras se ve y se olvida rápidamente.

6

domingo, 21 de octubre de 2012

Lo imposible


Con El orfanato el director Juan Antonio Bayona y su amigo el guionista Sergio G. Sánchez ya nos sorprendieron gratamente. Todas las esperanzas que pusimos en estos jóvenes se  han visto cumplidas e incluso superadas con Lo imposible.

Bayona y Sánchez podrían haber seguido con el género del terror o podrían haberse ido a Hollywood a rodar cualquier entrega de una nueva franquicia de vampiros adolescentes o la última peli de acción de Bruce Willis. Pero no, se embarcaron en la titánica tarea de adaptar la historia de una familia española que sobrevivió al tsunami que asoló Tailandia en el año 2004. El proyecto les ha llevado 5 años y ha costado unos 30 millones de euros, que parece muy poco si lo comparas con las súper producciones hollywoodienses pero dentro del panorama español es una barbaridad. Por suerte, cada céntimo invertido en esta película ha sido bien empleado. Parece ser que el film está siendo todo un éxito en taquilla y pronto van a recuperar la inversión, se lo merecen.
Se lo merecen básicamente a que su película no tiene nada que envidiar a cualquier súper produción que nos llega del otro lado del charco, todo lo contrario, ya quisieran muchas pelis yanquis tocarnos la fibra y emocionarlos la mitad de lo que lo hace Lo imposible. Con una factura técnica impecable y una dirección artística asombrosa Bayona nos entrega un film de catástrofes que va mucho más allá. No se queda en mostrarnos una impactantes imágenes que nos demuestran una vez más lo insignificantes que somos comparados con la madre naturaleza, sino que Bayona desarrolla todo un drama humano a base de una sensibilidad pocas veces vista en una sala de cine.



 Bayona se confiesa fan de Spielberg, como casi todos en este negocio, y se nota que ha aprendido mucho viendo las grandes películas del que una vez fue llamado Rey Midas de Hollywood. El uso de la luz y la espectacularidad de muchas escenas recuerdan al mejor Spielberg, ése al que echamos de menos desde hace bastantes años. Bayona logra algo que su maestro lleva tiempo sin conseguir: unir espectáculo visual y el drama familiar sin resultar cursi ni pedante. Es más, Bayona se nos muestra como un autor maduro a pesar de ser su segundo largometraje: sabe mover la cámara, sabe dirigir a los actores y sabe emocionar al espectador. Nos sumerge de lleno en la trama, no se lía con innecesarias presentaciones de personajes ni diálogos para rellenar metraje, tampoco se pone filosófico divagando sobre el sentido de la vida, el destino, la muerte, etc ni se enreda con la belleza de los paisajes. Ahí donde vacas sagradas como Clint Eastwood o Shyamalan fracasaron estrepitosamente al intentar reinventar el cine de catástrofes, Bayona sale airoso. No ha inventado nada nuevo pero conjuga elementos ya existentes de forma muy equilibrada dando como resultado todo un torbellino de emociones.


Bayona entrega un film perfectamente planificado y ejecutado de principio a fin. No es un film perfecto pero sí que se acerca bastante a lo que yo definiría como un film redondo. Es brutal y cruel cuando debe serlo, estáis avisados, pero sin caer en el exceso, así como también sabe ser tierno sin caer en la cursilería.
Se puede decir en su contra que el film se vende como una historia verdadera pero no se han mantenido ni los apellidos ni la nacionalidad de la familia protagonista, supongo que la obligación de rodarla en inglés con actores anglosajones en busca de una mayor recaudación ha sido el detonante de este cambio. También desconozco si los momentos más emotivos del film sucedieron realmente así, no lo sé, puede que se hayan tomado ciertas licencias pero en la peli funcionan a la perfección y yo no podía dejar de llorar.


De los actores sólo me cabe decir que tanto Naomi Watts como Ewan McGregor están sobresalientes. Una historia así de dura depende totalmente de la credibilidad y empatía que consigan crear sus protagonistas en el espectador. La película tiene escenas muy complicadas tanto física como emocionalmente para estos dos actores y ambos están a la altura y demuestran que son algo más que estrellas. Otro acierto del casting son los niños, excelentes todos ellos. También cabe destacar el breve pero intenso personaje de Marta Etura.

No sé, podría contar muchas cosas de la trama o destacar varias escenas que me hicieron llorar pero mejor no os cuento nada. El cine comercial debería ser capaz de unir espectáculo y sentimiento, ojalá todas las películas fueran como Lo imposible.



8

jueves, 3 de mayo de 2012

Take Shelter



Take shelter es un film atípico. No es la habitual historia sobre catástrofes ni es una película de fácil asimilación. Estáis avisados. Si buscas una historia original, muy bien narrada y muy bien interpretada, Take shelter os gustará. Si buscas que te lo den todo mascado y tú sólo has de tragarlo, Take shelter se te atragantará (y mucho).

La historia de padre de familia que presiente que una terrible catástrofe se acerca se podría haber narrado de muchas maneras pero Jeff Nichols opta por salirse por la tangente y nos entrega un film atípico y valiente. La catástrofe no se encuentra en el exterior (en la naturaleza) sino en el interior del personaje protagonista. El miedo parece ser el verdadero enemigo y la verdadera tormenta que amenaza nuestras vidas. Para el miedo no hay refugio ni valen máscaras anti gas. Cuando el enemigo está en tu mente y no puedes distinguir la realidad de la imaginación, estás realmente jodido. El miedo puede paralizar tu vida o, lo que es peor, echarlo todo a perder.

El estilo de Nichols es más que correcto y solvente, el tipo sabe moverse con la cámara y nos adentra perfectamente en la pesadilla que viven los protagonistas. La tensa calma que destila toda la película me pareció muy lograda y agobiante (bastante más que cientos de edificios volando por los aires). Take shelter sugiere muchas preguntas (¿Dónde reside realmente la catástrofe? ¿Qué diferencia a un loco de un héroe?) pero deja al espectador la tarea de hallar sus propias respuestas. Nichols juega deliberadamente con todos los tópicos del cine de catástrofes: la típica familia americana, la niña con discapacidad, el perro, medio rural, etc y los desarrolla como si de una película de los hermanos Coen se tratara. A mí me recordó en algunos aspectos a Un tipo serio (ese final...).

Michael Shannon (Revolutionary road, Boardwalk empire) está realmente magnífico durante todo el film y nos entrega una de las mejores interpretaciones de los últimos años. Shannon compone de forma brillante un personaje tan al borde de la locura que nunca sabemos a qué atenernos. Shannon y Jessica Chastain (El árbol de la vida) están en sus mejores papeles hasta la fecha, ambos están asombrosos en la dramática e inolvidable escena de la fiesta. 

 Puede que el protagonista sea una metáfora de la sociedad actual o que simplemente la peli sea una paranoia de un director con ganas de llamar la atención. Quien sabe, cada uno que saque sus propias conclusiones. Quizás Take shelter se convierta con el tiempo en un film de culto para gafapastas, a mí me pasó como con Tenemos que hablar de Kevin, me gustó pero no me fascinó.

6,5


domingo, 9 de octubre de 2011

Melancolía (Melancholia)



Ya está aquí la nueva película del polémico director danés Lars Von trier (Bailar en la oscuridad, Anticristo).



La peli empieza con una sucesión de bellas imágenes rodadas a slow motion, como si fueran pequeños cuadros en movimiento que representan momentos del film que vamos a ver. Un bello inicio, la extraña poesía visual del amigo Lars Von Trier.

Luego entramos en materia y vemos que Lars sigue dividiendo sus películas en capítulos, el primero se llama Justin y se centra en la celebración de la boda de dicho personaje, mientras el segundo capítulo se llama Claire y se centra en la hermana de Justin. Una vez más Von Trier nos prensenta unos personajes femeninos totalmente irracionales: Justin (una excelente Kristen Dunst) se ve dominada por su rechazo a unas normas sociales en las que no cree, mientras que Claire (una no menos excelente Charlotte Gainsbourg) se ve dominada por su miedo irracional a la muerte. Ambos personajes son el núcleo del film, dos hermanas totalmente opuestas pero que son el prototipo de personaje femenino en el cine del Danés.
Justin parece un personaje atrapado por unas normas sociales que detesta (algo que parece haber heredado de su madre) y no puede evitar rebelarse contra ellas ni siquiera el día de su boda. Todo el protocolo de las celebraciones es mostrado aquí como algo ridículo y sin sentido (intentar subir con una limusina una escarpada carretera, el jefe de protocolo que se niega a mirar a la novia), tampoco los discursos o el lanzamiento del ramo son mostrados con ninguna piedad. Son costumbres ridículas que van a dejar de tener sentido en breve, pero a nadie parece importarle, salvo a Justin.
El resto de invitados a la boda no quieren dar importancia al peligro que se cierne sobre el planeta y siguen como si nada estuviera pasando. Siguen las normas sociales y los protocolos como si tuvieran aún algún sentido. Me gustó bastante el personaje de Kiefer Sutherland (quien se aleja bastante de su Jack Bauer en la serie 24) un personaje que aúna lo racional con la conservación de las normas sociales. También está lleno de significado y matices el personaje del veterano John Hurt.
Desde luego, Von Trier presenta un buen puñado de interesante preguntas: ¿Tiene sentido celebrar una boda cuando un planeta se acerca peligrosamente a la Tierra? ¿Tiene sentido casarse cuando la mitad de los matrimonios acaban en divorcio? ¿Es obligatorio celebrar tu boda por todo lo alto? ¿No existe el derecho a estar triste el día de tu boda? ¿Siempre hay que quedar bien con los demás?

El problema de Melancolía es que se hace algo pesada y aburrida en su parte final. La primera parte está muy bien y presenta conflictos muy interesantes, pero la segunda parte es demasiado lenta. Cuando todos los invitados a la fiesta desparecen, el film se centra en sólo cuatro personajes, aflorando el lado más poético e intimista de Von Trier. El tema del supuesto fin del mundo está tratado de forma modélica, nada de vacuos efectos especiales a lo Michael Bay o Roland Emmerich. Von Trier se centra en los personajes, sus miedos y sus certezas. Mucha poesía y mucho sentimiento contenido pero la trama acaba perdiendo algo de fuelle y se alarga demasiado.

No se puede decir que el resultado final sea satisfactorio al cien por cien, casi nunca lo es cuando se trata de este autor. A muchos les aburrirá y a otros les irritará pero es un film inquietante y de una perturbadora belleza.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Cine de catástrofes: terremotos, tsunamis y centrales nucleares



Hechos tan trágicos como los que están ocurriendo actualmente en Japón han servido de fuente de inspiración para un buen montón de películas. El género de las catástrofes se ha nutrido de terremotos, epidemias, naufragios, meteoritos, erupciones volcánicas, tsunamis, crisis nucleares, incendios, trenes imparables y accidentes de todo tipo.



En El coloso en llamas (de 1974 y mi peli de catástrofes favorita) un rascacielos se incendia el día de su inauguración (algo que recuerda vagamente al caso del Titanic, que naufragó en su viaje inaugural). En La aventura del Poseidón (1972) un transatlántico es barrido por una ola gigante y se queda bocabajo. En Aeropuerto (1970) es un avión de pasajeros el que sufre serios problemas para acabar su viaje y en Terremoto (1974) te puedes imaginar lo que ocurre.

En todas estas películas de catástrofes de los años setenta se observan los elementos básicos del género: Una amenaza incontrolable, escenas espectaculares, un héroe que intenta salvar al mayor número de personas posible, muchos secundarios que sabemos que van a ir cayendo uno tras otro, una oda al esfuerzo y al sacrificio, estrellas de relumbrón venidas a menos y un final feliz no exento de cierta amargura por las numerosas víctimas. Por muy grave que fuera la tragedia, siempre quedaba hueco para la esperanza. Al fin y al cabo, era cine de entretenimiento, un cine de palomitas para ver y disfrutar sin mayores pretensiones.

También hubo otras películas más serias, más adultas, menos destinadas a un público adolescente. Un par de interesantes ejemplos serían La amenaza de Andrómeda (1971) y El síndrome de China (1979). En La amenaza de Andrómeda una mortal epidemia arrasa un pueblo y amenaza con extenderse por todo el planeta, del pueblo sólo han sobrevivido un bebé y un borracho. En El síndrome de China nos encontramos con un apasionante relato sobre un accidente en una central nuclear. Algo muy parecido a lo ocurrido en Fukushima. Por cierto, el film recibe su nombre de la improbable teoría que dice que el núcleo fundido del reactor nuclear podría atravesar la corteza terrestre y llegar hasta las antípodas (China en el caso de Estados unidos). Doce días después del estreno del film ocurrió el incidente en la central nuclear de Three Mile Island en Harrisburg, Pennsilvania, lo que supuso una impagable publicidad para el film. Eran visiones más realistas de este tipo de catástrofes y, por lo tanto, mucho más aterradoras.

Si de aterrar se trata, incluso podemos considerar cine de catástrofes films como Los pájaros si consideramos a los pájaros como una fuerza de la naturaleza descontrolada. Igualmente Tiburón puede ser vista como un film de catástrofes o del hombre contra la naturaleza. Apurando aún más, yo siempre he pensado que La jungla de cristal no deja de ser una peli de catástrofes que cambia una amenaza natural por un grupo terrorista. Incluso Stallone se sumó a la moda en los años 90 con Pánico en el túnel. Pero indudablemente, Titanic de James Cameron es la película definitiva sobre catástrofes aunque (en mi opinión) demasiado edulcorada por una historia de amor bastante previsible.

Los japoneses tuvieron su propio cine de catástrofes con Godzilla, ese dinosaurio despertado de su letargo y mutado por la radiación de las bombas atómicas que los norteamericanos tiraron en Hirosima y Nagasaki en 1945. Hubo un total de 28 películas sobre el personaje (sin contar el ridículo remake de Emmerich). Los títulos de las pelis de este personaje y sus argumentos son de lo más delirante. En una de ellas una nube de polución se convierte en un monstruo contra el que Godzilla debe acabar. Una metáfora un tanto zafia de los problemas medioambientales. Con el tiempo Godzilla fue evolucionando de ser una amenaza para el Japón a ser su protector frente a otros monstruos aún más bizarros. Como dato curioso cabe destacar que el Godzilla del remake norteamericano se origina por las pruebas nucleares francesas en la polinesia y no por las bombas atómicas norteamericanas, siempre echando la culpa a otros.

Este subgénero tuvo su apogeo en los años setenta aunque recientemente hemos sufrido un tsunami de remakes innecesarios. Ya hemos citado a Roland Emmerich, quien ha actualizado el cine de catástrofes a base de efectos digitales y malas películas. Tampoco Shyamalan tuvo mucha suerte con su intento de hacer una película de catástrofes sin amenaza alguna en su lamentable El incidente.

Es muy posible que los acontecimientos que estamos viviendo actualmente generen alguna película, esperemos que esta vez la realidad no supere a la ficción.

lunes, 23 de noviembre de 2009

2012



Me comentan que soy muy previsible. Que es muy fácil saber qué voy a decir de cada película. No hay cosa que me fastidie más que ser previsible, la verdad. Por eso decidí enfrentarme a 2012 sin ningún tipo de prejuicio sobre su director y su cine. Error.


Intenté ver 2012 como si de un adolescente ávido de cine de aventuras se tratara. Pero ni aún así logré disfrutar de la peli. Nunca esperé de esta peli nada de originalidad ni imaginación ni habilidad narrativa ninguna, sólo me conformaba con que fuera una peli mínimamente digna y entretenida. Segundo error. Tengo que reconocer que me aburrí en algún momento y me dio la sensación de que me estaban tomando por tonto a los cinco minutos.

Uf, es que no hay que olvidar que Roland Emmerich es el responsable de Independence Day, Godzilla, El patriota, El día de mañana, 10.000, Soldado universal o Stargate. Uuff, mal cuerpo se me ha puesto sólo de recordarlas. Emmerich, seamos sinceros, nunca debió salir de su Alemania natal, debería estar rodando películas X amateur o haberse dedicado a fabricar salchichas picantes con su amigo Michael Bay. Pero parece ser que sus películas recaudan bastante dinero, así que los lumbreras de Hollywood le siguen dejando repetir una y otra vez su patético discurso. Ése es el principal problema de Hollywood, está en manos de directivos
que sólo saben de cifras e inversiones pero saben muy poco de contar historias.
Igual es que yo estoy muy mayor, pero 2012 no me pareció ni mejor ni peor que las películas (o bodrios) de su director antes citadas. Es igual de mala. No aporta nada que no hubiéramos visto antes. Las constantes del cine (por llamarlo de alguna manera) de Emmerich siguen estando presentes: catástrofes ridículas, monumentos desmoronándose, total desprecio por otras culturas que no sean la norteamericana, patriotismo trasnochado, elogio a la familia tradicional, un heroico presidente americano, casualidades que no hay quien se las crea y grandilocuentes efectos especiales.
Por la pantalla corren de un lado a otro siempre a punto de perecer actores de la talla de John Cusack, Amanda Peet, Thandie Newton, Oliver Platt, Danny Glover y Woody Harrelson, quienes creo que intentan dar credibilidad a sus personajes pero a Emmerich no le importan los personajes ni sus conflictos internos. Sólo le interesan los efectos especiales y destruir monumentos. Ni siquiera se ha preocupado de meter una chica sexy para hacer más llevadero el film.

Realmente 2012 parece por momentos estar hecha con trozos de las pelis de catástrofes de hace años. Tiene terremotos, inundaciones, aterrizajes forzosos e incluso barcos a punto de hundirse. Intenta ser la película definitiva de catástrofes y se queda definitivamente en un catastrófico intento de ser una película.
Han intentado condensar en un único film todo el cine de aventuras. Mucha ambición pero tras las anodinas escenas de destrucción y los efectos especiales se esconde un terrible vacío de ideas. La repetición de clichés y estereotipos pueden llegar a exasperar a cualquier espectador mayor de 13 años. Todo es tan premeditadamente espectacular y estúpido que te acabas saturando a mitad de película. Hay tantas casualidades que no te las crees por mucho cine de aventuras que quieras tragarte. Añádele que los personajes no se nos antojan creíbles ni interesantes en ningún momento y tendrás un espectáculo vacío de fácil digestión y ningún provecho.

Al final va a resultar que Emmerich y yo somos muy previsibles. Él, al menos, está forrado.

3,5


viernes, 12 de septiembre de 2008

El incidente (The happening)




Un extraño suceso se repite por toda la costa este norteamericana, sin motivo aparente algo amenaza a la población y se extiende rápidamente.


Partiendo de una idea parecida a la de Los Pájaros o la reciente La niebla, M. Night Shyamalan nos ofrece otra ración de su particular forma de entender el cine. La peli tiene un buen inicio (masacrado en los trailers) y algunas escenas muy bien rodadas pero el resultado final defrauda completamente.


Shyamalan sabe rodar y crear ambientes a la vez que asustar, pero desde El sexto sentido, todas sus películas me han decepcionado cada vez más. Hablando en plata, ni El protegido, ni Señales, ni El bosque, ni La chica del agua me parecen que estén a la altura. Son pelis totalmente fallidas, que ni divierten ni intrigan lo que debieran o lo que se supone que su autor pretende que hagan. Una desilusión total.
Shyamalan es todo un privilegiado en la industria cinematográfica, tiene carta blanca para escribir y rodar todo lo que quiera pero … su formula está agotada y necesita dar un cambio radical a su cine. Parece como si le diera miedo arriesgar y salirse del cine comercial de Hollywood, está en una tierra de nadie entre los blockbusters y el cine de autor.

Como en sus anteriores obras, la premisa argumental es interesante pero el desarrollo es un completo desastre. Ante un film de catástrofes no caben muchas opciones: o tiras por la vía de los efectos especiales (como harían los nefastos Michael Bay o Roland Emmerich) o por el drama. Shyamalan suele optar por esta segunda vía y aquí hace muy bien en no mostrar la amenaza (fallo que sí cometió Daravont en La niebla). Se centra en los personajes y en sus reacciones ante un hecho que supera todas las espectativas. Pero tampoco se niega a mostrarnos alguna escena supuestamente impactante.
Lo malo es que el guión es un despropósito tras otro: una típica historia de amor-desamor mal llevada, personajes que no aportan nada (la anciana, el militar), situaciones ridículas (la planta de plástico), una oportuna explicación en clase, niños traumatizados repelentes y un supuesto clímax que no llega nunca.

Los actores son otra baza para no ver esta película: Mark wahlberg hace bien de tipo duro pero nadie se lo cree como profesor, Zooey Deschanel está fatal (no transmite nada con esa cara de empanada), de la niña no pienso decir nada y al menos John Leguizamo está correcto aunque sale poco.

Decepcionante, no disfruté casi nada y me dejó la sensación de haber perdido el tiempo viendo esta fallida película.


3'5