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miércoles, 13 de marzo de 2013

Siete psicópatas (Seven Psychopaths)


Creo que dejé claro que Escondidos en Brujas no me gustó nada. Ahora Martin McDonagh vuelve con Siete psicópatas y tengo que decir que tampoco es ninguna maravilla, aunque sí mejora algo respecto a su predecesora a pesar de volver a contar con las cejas de Colin Farrell.

Siete psicópatas sigue una vez más la estela del cine de Tarantino: personajes excéntricos, diálogos que no parecen venir a cuento, historias entrelazadas, gángsters, humor negro y mucha violencia. Pero McDonagh se olvida que él no es Tarantino y carece de su toque mágico. McDonagh no tiene esa facultad de hacer un cine moderno y fascinante a base de reciclar a diestro y siniestro. Parece como si McDonagh estuviera en una crisis creativa, no se le ocurría nada y parió esta tontería sin pies ni cabeza, la adornó con mucha confusión, buenos actores y ya está: tienes un film que pretende ser de culto pero no lo consigue. Se deja ver, algo que no pasaba con su anterior obra, el film empieza muy bien y tiene buenos momentos de humor negro pero su desarrollo es muy decepcionante. McDonagh no consigue hilvanar sus historias y darle al conjunto una mínima coherencia. Se pierde en los diálogos absurdos y el juego del gato y el ratón para llevar al espectador a ninguna parte. Vamos, que se parece más a Amor a quemarropa que a Pulp Fiction.

 Ya desde la prometedora escena inicial se nota la intención de sorprender pero no logra mantener la atención del espectador. Los continuos giros del guión pierden pronto su efecto y dejan de resultar un aliciente para pasar a ser un lastre. El film se me hizo aburrido a pesar del espectacular reparto (lo mejor del film).
Obviamente, el más flojo es Colin Farrell y sus cejas saltarinas. El resto del reparto están bien pero acaban cayendo en el encasillamiento (Sam Rockwell hace años que repite su eterno personaje de rarito) y la sobreactuación ( Woody Harrelson). Al menos, el carisma de Christopher Walken y Tom Waits les hace mantener el tipo, ellos dos y sus personajes son lo único salvable de este despropósito.
Hace 20 años esta peli hubiera sido toda una revolución, un clásico instantáneo, pero hoy... fallida.



sábado, 27 de marzo de 2010

El libro de Eli


En un mundo desolado por la guerra, un caminante va hacia el oeste pero se topa alguien que busca encarecidamente algo que él posee: un libro.


Partiendo de una manida premisa, pero interesante y no exenta de múltiples lecturas, los hermanos Hughes lo echan todo a perder. No es la primera vez, de una obra maestra como la novela gráfica de Alan Moore From hell estos tipos realizaron una mediocre peliculilla para lucimiento de un Johnny Depp pre piratas del caribe. Ahora han vuelto a repetir la jugada.


La peli se queda en planos bonitos (cercanos al video clip) y algunas escenas de lucha bastante decentes. Es un western moderno con su escena de la taberna y su cacique de pueblo (incluso algún personaje tararea la melodía de La muerte tenía un precio de Morricone). Pero acaba siendo un descafeinado cruce de Mad Max y la genial película Zatoichi de Takeshi Kitano.


Lo peor es que no explota todo el potencial de los personajes ni de la historia. El poder de la religión para motivar (o controlar) a las masas es apenas apuntado, tampoco la fe como motor del comportamiento es suficientemente desarrollada y algunos cabos quedan sueltos (¿cómo se ha creado el pueblo?, ¿Cómo sale cierto personaje del pozo?, ¿Se puede andar durante horas con un tiro en el estómago?


Además me pareció curioso que sólo se cite a una determinada religión (igual el guionista no conoce otra) y siempre se escojan citas del viejo testamento (como si el nuevo testamento nunca hubiera existido o su mensaje no sea válido). También se nombran otros libros de la cultura anglosajona, ¿siempre hay que nombrar a Shakespeare? ¿El resto del mundo no tiene cultura? Sí que la tiene, pero los yanquis que han hecho esta peli la deben desconocer.


Dejándonos de lecturas culturales imperialistas, aunque las escenas de acción son solventes, (nada de planos súper rápidos que no te enteras de nada) no creo que enganche a los fans de la acción. El film se queda a medio camino entre la acción, el drama apocalíptico y el royo mesiánico, dejando un regusto agridulce.


Una pena, ya que Denzel Washington no está mal y hasta pelea de forma eficiente. Mi amigo Gary Oldman está tan excesivo como siempre en la piel del villano de turno. Su personaje de cacique con sueños de dictador me parece el más interesante con diferencia. Por otro lado el personaje de Mila Kunis me parece el más flojo, Mila es preciosa pero mejor que se dedique a las pasarelas (por momentos parece que está desfilando por el desierto con esa ropa de diseño).

También cabe destacar las presencias de Michael Gambon (el Dumbledore de Harry Potter), Tom Waits (El imaginario del doctor Parnassus), el veterano Malcom McDowell (La naranja mecánica) y Jennifer Beals (Flashdance) todos ellos bastante desaprovechados.


Sobre temas parecidos prefiero pelis recientes mucho más interesantes como Infectados o The road.


4,5


lunes, 9 de noviembre de 2009

El imaginario del doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus)


El imaginario del doctor Parnassus es un cochambroso espectáculo ambulante que recorre las calles de Londres en busca de público. Todo cambia cuando casualmente encuentran a un hombre colgando de un puente.


Las películas del estrafalario Terry Gilliam siempre son especiales. No es director que suela plegarse a los deseos de la industria ni tan siquiera del público. Gilliam rueda sus historias como le da la gana. Son míticas las largas y difíciles gestaciones de sus films. A veces no consigue financiación o la tragedia parece cebarse con él o debe ceder en algunos aspectos a mitad de rodaje para lograr llevar a buen puerto la película. Esta vez el destino quiso que Heath Ledger (el inolvidable Joker de El caballero oscuro) muriera en pleno rodaje sin haber terminado sus escenas, con lo que todo el film corrió un serio peligro de nunca finalizarse. Pero Gilliam superó el golpe y logró acabar el film usando algo que le sobra y que generalmente escasea en el cine actual: imaginación.

Y es que El imaginario del doctor Parnassus es todo un canto a la imaginación. Es un film extraño lleno de curiosos personajes, un film visualmente espectacular y con mensaje. Yo disfruté mucho de esta película y para mí es ya una de las mejores del año y un clásico más a añadir a la fascinante filmografía de su autor. Ya desde sus inicios en los Monty Python, los viajes en el tiempo (12 monos, Los heroes del tiempo ) o la confusión entre realidad y ficción (Miedo y asco en Las Vegas, Brazil, El rey pescador, Tideland) siempre son temas recurrentes en la filmografía de Terry Gilliam y no faltan tampoco esta vez.
En El imaginario del doctor Parnassus Gilliam nos ofrece un espectáculo audiovisual apabullante. El mundo real está lleno de trastos, cachivaches y basura que le confieren un aspecto desolador. El carromato es casi un personaje en sí mismo, igualmente los objetos tienen mucha importancia (la flauta) y los vestidos de los comediantes son destartaladamente geniales. El mundo imaginario es incluso más cautivador, formando parte del imaginario visual propio del autor. No olvidemos que Terry Gilliam y Tim Burton son de los pocos directores que tienen un estilo visual propio y fácilmente reconocible. Esta vez Gilliam sublima su estilo elevándolo hasta cotas insospechadas. Escenas como la del baile entre espejos, el templo o las escaleras hasta el cielo son de las más cautivadoras en años.

Pero no sólo hay imágenes surrealistas, Terry Gilliam no nos ofrece un espectáculo vacío (nunca lo ha hecho). La historia está abierta a múltiples interpretaciones y segundas lecturas. Es una historia sin fin, tan larga como el tiempo, la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la realidad y la fantasía. El film es un homenaje a los contadores de historias y los magos que entretienen a la sociedad aportando un soplo de esperanza aunque sea falsa. El mundo siempre los va a necesitar.


Los personajes me cautivaron desde el principio: el sabio inmortal que vive como un vagabundo, el fiel enano cascarrabias, la bella joven que sueña con llevar una vida normal, el ahorcado sin memoria, el joven actor enamorado, todos los personajes están perfectamente dibujados.

Las interpretaciones también están a una gran altura, empezando por Christopher Plummer, simplemente genial en un papel siempre a punto de quebrarse. Lo cierto es que Plummer da todo un recital interpretativo (ayudado por ingentes cantidades de maquillaje). Igualmente me sorprendieron la modelo de extraña belleza Lily Cole y el desaparecido Heath Ledger. Ambos están muy bien y hacen creíbles a sus peculiares personajes.
Ya he comentado que la treta para que no se note la falta de Ledger está muy bien conseguida y las actuaciones de Jude Law o Johnny Depp son más que correctas. Sólo me falla algo Colin Farrell que me pareció demasiado histriónico. Aunque el que más me gustó fue Tom Waits como Mr Nick, un personaje que se ajusta como un guante al cantante del inframundo. Es impresionante oír la rota voz de Waits en los irónicos diálogos con Plummer. Me resultaron especialmente interesantes.

Resumiendo, es una buena película y una experiencia muy recomendable.

7,5


P.d.: Por cierto, lo peor del film es que un sábado a la sesión de las 19:50h en versión original subtitulada sólo estábamos 2 personas en la sala.