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viernes, 29 de julio de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 2



Ya está, se acabó. Ya hemos llegado al final de una de las sagas literarias y cinematográficas de mayor éxito de la historia. Ya era hora.


No es que no me hayan gustado las películas sobre Harry Potter (nunca me he leído uno de los libros, ni ganas que tengo), incluso creo que la tercera y la cuarta entrega son muy buenas películas de aventuras pero la cosa ya empezaba a cansar. Tras 10 años de aventuras y 8 películas, la cosa termina tal y cómo cabía esperar; con un gran final lleno de fuegos artificiales. Esta octava entrega nos da todo aquello que se echaba de falta en las últimas entregas: nos da acción, emoción y la lucha definitiva entre el bien y el mal. No es una gran película (digan lo que digan) pero sí es un divertimento más que digno.
El guión no contiene ninguna sorpresa (otra vez, digan lo que digan), estaba cantado que ciertos personajes no eran tan malos como nos intentaban hacer creer (de forma bastante chapucera, por cierto) y cómo iba a terminar todo el asunto. Es innegable que J.K. Rowling ha sabido crear todo un mundo mágico que ha atraído a millones de lectores pero no es una gran escritora, se le ve el plumero y ciertas limitaciones narrativas. Nada grave si los libros y las pelis entretienen. Y esta última peli entretiene de lo lindo siempre que no analices la trama ni por un segundo. El guión tiene más agujeros que un colador: ¿Tanto tiempo preparando el retorno de Voldemort y no se dan cuenta de un burdo engaño? Si llevo ansiando la muerte de mi enemigo durante 10 años no quiero que me lo cuenten, quiero asegurarme yo mismo ¿no?. Además ¿A qué viene tanto bombo con las dichosas reliquias de la muerte si luego casi no se usan? ¿Cómo demonios se les viene a la cabeza así de golpe el paradero de los dichosos objetos? y así podríamos seguir un buen rato.
Por fin vemos la escuela de magos ardiendo y los alumnos luchando por su vida, por fin vemos a Harry Potter tomar la iniciativa y por fin vemos el inicio de una relación amorosa entre los dos secundarios principales (no desvelo nada que no sepa nadie que haya visto las anteriores entregas). Desde luego, el director David Yates se ha centrado mucho más en la acción y los efectos especiales que en darle coherencia a la trama o en el desarrollo de personajes, quedando algunos un tanto colgados. Era de esperar, todos queríamos un final de fiesta espectacular, a la altura de lo prometido. Todo el apartado técnico es más que notable. He de reconocer que hay escenas muy logradas que incluso me emocionaron un poco (sólo un poco) pero yo he echado de menos algo más de valentía a la hora de eliminar personajes. Es que no muere casi nadie, leñe, yo me esperaba una sangría en toda regla pero me olvidaba que esta saga está destinada a un público infantil/juvenil. El objetivo se ha cumplido, la saga se ha cerrado de forma espectacular pero algo fría. Al final me quedó la sensación de "¿Ya está?, ocho películas para esto?"

Lo mejor siguen siendo los secundarios de lujo, todos siguen bordando sus papeles. Vuelven a aparecer Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, John Hurt, Gary Oldman, Michael Gambon, Alan Rickman o Emma Thopmson, aunque algunos de ellos apenas digan un par de frases o ni siquiera hablen (como en el caso de Emma Thompson). El amigo Daniel Radcliffe ha desaprovechado la oportunidad de aprender algo de este tremendo grupo de actores que le secundan y está tan soso como de costumbre. Su interpretación de Frodo, digo... Harry Potter no aporta nada nuevo en esta última entrega. Ya era demasiado tarde para formular un conjuro para que aprendiera a actuar.

La traca final, mucho ruido y poco más.

6

lunes, 24 de enero de 2011

El discurso del rey (The king's speech)



El discurso del rey es un ejemplo de ese buen cine británico que tanto gusta en Hollywood. Es un buen film, con un buen guión, muy bien interpretado y con un ritmo que no decae en ningún momento. Además trata el tema de la realeza, que siempre queda muy cool. El discurso del rey es un buen film, pero no es un gran film.




El film se centra en la historia del rey Jorge VI y sus intentos por superar su tartamudez así como la relación que se establece con un peculiar experto en dificultades del habla. El invento y proliferación de los aparatos audiovisuales a principios del siglo XX provocó un enorme cambio en la forma en la que la realeza se presentaba ante sus súbditos. Los reyes dejaron de ser casi unos desconocidos, el pueblo podía oír sus voces en los discursos gracias a los aparatos de radio y podía ver su imagen gracias a las fotografías impresas o los noticiarios. El mundo vivía una revolución sin precedentes, las noticias volaban y el mundo nunca sería igual. La imagen pública empezaba a ser algo muy importante, como bien dice un personaje, los reyes se convirtieron en actores. No sólo había que ser decente, había que aparentarlo. En este complejo momento es cuando el rey Jorge VI del Reino Unido accede al trono tras renunciar su hermano Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson (millonaria, norteamericana y casada previamente dos veces). La tartamudez y el miedo a hablar en público así como la inminente segunda guerra mundial marcarán el reinado del nuevo rey.

En un momento del film el nuevo rey observa una filmación de Hitler dando un discurso con su ya famosa forma de gesticular y controlar a las masas, el rey inglés no entiende lo que dice pero comprende que la oratoria es un arma infalible para ganarse al pueblo. Un rey incapaz de hablar en público no podrá nunca tener el respeto de su pueblo.

Tom Hooper maneja la historia de forma más que correcta, no innova ni busca alardes innecesarios. Se ciñe a la historia y la rueda de forma clásica, casi de libro, sin salirse un ápice. Nada de estridentes flasbacks ni experimentos en el montaje. La fotografía, la dirección artística, el vestuario o los decorados son impecables, simplemente perfectos. Nada que objetar, es lo que una historia así requiere. Quizás yo eché de menos un poco más de ironía o humor en el guión. Tanta perfección técnica se me hizo algo fría, demasiado clásica para mi gusto. La película entretiene pero tanta flema británica juega en su contra. Le falta algo de brío para acabar de atrapar al espectador, es como un bodegón: perfecto en su composición y ejecución pero falto de vida. A veces el todo es más que la suma de las partes y necesita de ese algo inexplicable que hace que la historia te llegue a conmover. Yo en este caso no he visto ese algo. Es algo totalmente subjetivo, lo sé.

Así pues, cabe señalar que en El discurso del rey hay escenas muy buenas, sobretodo los diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush (excelentes ambos) e incluso se puede decir que Helena Bonham Carter está bien fuera de sus eternos papeles de excéntrica (buena falta le hacía). Yo me quedo con la emocionante escena final en la que el espectador puede sentir la enorme presión que recae sobre el inseguro rey.

Impecable técnicamente pero le falta vida.

6

sábado, 27 de marzo de 2010

El libro de Eli


En un mundo desolado por la guerra, un caminante va hacia el oeste pero se topa alguien que busca encarecidamente algo que él posee: un libro.


Partiendo de una manida premisa, pero interesante y no exenta de múltiples lecturas, los hermanos Hughes lo echan todo a perder. No es la primera vez, de una obra maestra como la novela gráfica de Alan Moore From hell estos tipos realizaron una mediocre peliculilla para lucimiento de un Johnny Depp pre piratas del caribe. Ahora han vuelto a repetir la jugada.


La peli se queda en planos bonitos (cercanos al video clip) y algunas escenas de lucha bastante decentes. Es un western moderno con su escena de la taberna y su cacique de pueblo (incluso algún personaje tararea la melodía de La muerte tenía un precio de Morricone). Pero acaba siendo un descafeinado cruce de Mad Max y la genial película Zatoichi de Takeshi Kitano.


Lo peor es que no explota todo el potencial de los personajes ni de la historia. El poder de la religión para motivar (o controlar) a las masas es apenas apuntado, tampoco la fe como motor del comportamiento es suficientemente desarrollada y algunos cabos quedan sueltos (¿cómo se ha creado el pueblo?, ¿Cómo sale cierto personaje del pozo?, ¿Se puede andar durante horas con un tiro en el estómago?


Además me pareció curioso que sólo se cite a una determinada religión (igual el guionista no conoce otra) y siempre se escojan citas del viejo testamento (como si el nuevo testamento nunca hubiera existido o su mensaje no sea válido). También se nombran otros libros de la cultura anglosajona, ¿siempre hay que nombrar a Shakespeare? ¿El resto del mundo no tiene cultura? Sí que la tiene, pero los yanquis que han hecho esta peli la deben desconocer.


Dejándonos de lecturas culturales imperialistas, aunque las escenas de acción son solventes, (nada de planos súper rápidos que no te enteras de nada) no creo que enganche a los fans de la acción. El film se queda a medio camino entre la acción, el drama apocalíptico y el royo mesiánico, dejando un regusto agridulce.


Una pena, ya que Denzel Washington no está mal y hasta pelea de forma eficiente. Mi amigo Gary Oldman está tan excesivo como siempre en la piel del villano de turno. Su personaje de cacique con sueños de dictador me parece el más interesante con diferencia. Por otro lado el personaje de Mila Kunis me parece el más flojo, Mila es preciosa pero mejor que se dedique a las pasarelas (por momentos parece que está desfilando por el desierto con esa ropa de diseño).

También cabe destacar las presencias de Michael Gambon (el Dumbledore de Harry Potter), Tom Waits (El imaginario del doctor Parnassus), el veterano Malcom McDowell (La naranja mecánica) y Jennifer Beals (Flashdance) todos ellos bastante desaprovechados.


Sobre temas parecidos prefiero pelis recientes mucho más interesantes como Infectados o The road.


4,5


viernes, 24 de julio de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe



Sexta adaptación cinematográfica de las novelas de J.K. Rowling sobre Harry Potter y sus compañeros en el colegio para magos de Hogwart's.


La saga de Harry Potter se está convirtiendo en un peñazo de cuidado. Las dos últimas entregas estrenadas me han decepcionado bastante. Reconozco que las 4 primeras películas no estaban nada mal y eran muy entretenidas, el creciente tono oscuro me gustó mucho.
Pero las dos últimas me parece que son meras películas de transición. Tanto en esta peli como en la anterior no pasa casi nada, se mueven algunas fichas y parece que se prepara el gran final, pero te da la sensación que te están tomando el pelo. Además, como películas son bastante flojas. Falta emoción, falta una trama que atrape al espectador, falta el Macguffin que decía Hitchcock. Falta aventura, algo que las primeras cuatro entregas sí que tenían. Tampoco hay unos villanos realmente aterradores, algo fundamental en este tipo de pelis.



No es que El misterio del príncipe sea totalmente fallida o aburrida, pero no está a la altura ni de lejos. Al final te queda la sensación de que no te han contado nada de interés o que no se hubiera podido contar en mucho menos tiempo. Yates se muestra incapaz de darle el ritmo adecuado a la narración, igual se debe a que realmente no hay nada que contar. Parece ser que hay que alargar la saga todo lo que se pueda (incluso van a adaptar el último libro en dos películas) y seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro.

Además el tema soy el elegido a mí ya me cansa tras seis películas. Harry será el elegido para acabar con el señor oscuro, no lo niego, pero aún no ha hecho nada, sólo asustarse y dejar que los demás le saquen las castañas del fuego. Tampoco hay elementos mágicos dignos de mención y volvemos a lugares ya conocidos: el dichoso juego de las escobas voladoras, nuevos profesores, los góticos pasillos del colegio, irrisorios conjuros en latín para anglosajones, pócimas, etc, etc, etc, todo ya muy visto.

En esta peli funciona mucho mejor la trama adolescente que la trama de misterio y aventura (que no está definida y carece de interés). La revolución hormonal de los adolescentes alumnos provoca los primeros escarceos amorosos, los primeros celos y los primeros llantos por amor. Pero una vez más son los secundarios los que resultan más interesantes que el propio Harry, que es un soso de cuidado hasta con las chicas. La relación amor-odio entre Ermoine y Ron se torna lo más destacable del film.
Por cierto, que me parece a mí que los adolescentes ingleses no son tan pardillos y bien hablados como los de Hogwart's, pero esta saga es de aventuras y fantasía, no un fiel retrato de la juventud actual.

En cuanto a los actores, una vez más salvan la papeleta el tremendo elenco de actores británicos, desde Michael Gambon a Helena Bonham Carter o Alan Rickman. Me gustó mucho la incorporación de Jim Broadbent (grandísimo actor) como el profesor Horace Slughorn. Y una vez más es Daniel Radcliffe el peor de todo el reparto con diferencia. Este chico es muy malo, de niño quedaba mono pero su cara es más inexpresiva con cada entrega lastrando bastante a su personaje, quitándole el poco interés que de por sí el personaje destila. Sus compañeros adolescentes están bastante mejor que él, también sus personajes tienen mucha más miga, todo hay que decirlo.

Floja.


4,5