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domingo, 25 de enero de 2015

The Imitation Game (Descifrando Enigma)


Amigo lector, si ahora mismo estás leyendo estas palabras en cualquier formato digital es gracias a (entre muchos otros) un matemático británico llamado Alan Turing. Turing es considerado el precursor de la computación y fue quien descifró el código Enigma que los nazis usaban en La Segunda Guerra mundial. Te aviso que si no conoces su historia puede que si sigues leyendo te revele cosas que quizás no quieras saber antes de ver la película. Sí te diré que es un buen film.

 Alan Turing es uno de esos personajes reales cuya historia merecía ser contada. Ya inspiró la película Enigna hace unos años, pero Enigma era básicamente un entretenido film de espías que se tomaba demasiadas libertades respecto a la historia real. Me molestan bastante esas falsas biografías que conscientemente omiten o modifican aspectos molestos del personaje retratado. Por ejemplo, en Una mente maravillosa se omite la bisexualidad del matemático John Forbes Nash. Parece que la enfermedad mental del protagonista no es problema para el gran público siendo parte fundamental en la trama, pero parece que su condición sexual sí era considerada por los responsables del film como un problema. Viendo Una mente maravillosa uno podría pensar que Nash acabó sus días junto a su amada esposa, nada más lejos de la realidad. Se edulcoró bastante la historia real en busca de un idílico final feliz que satisficiera al público. Para eso no digas que se basa en hechos reales ni uses el nombre real del personaje. Lo mismo ocurrió con Enigma donde el protagonista era abiertamente heterosexual e incluso tenía una aventura amorosa con una mujer, al menos en Enigma le cambiaron el nombre al personaje.

 Parece que por fin Alan Turing ha tenido con The imitation game una película que le hace justicia. Se estima que Alan Turing consiguió con su trabajo acortar la Segunda Guerra Mundial unos dos años y así salvar miles de vidas. No sólo eso, gran parte de los avances de programación y computadoras actuales se deben a Turing.

 El film narra la apasionante tarea que realizaron unos hombre para descifrar un código que parecía imposible bajo la presión de saber que cada día costaba miles de vida. Pero una vez descifrado el código Enigma no se acabaron los problemas, la inteligencia militar y el contra espionaje también tuvieron mucho que ver para ganar la guerra, siendo necesario muchas veces sacrificar miles de vidas para conseguir un objetivo mayor.
Se da la interesante paradoja de que los que ganaron la guerra en pos de la libertad acabaron condenando a Turing por perversión y homosexualidad.  El film retrata cómo se puede pasar de ser un héroe que salvó miles de vidas a un peligro social debido a una legislación intolerante. ¿No eran los nazis los intransigentes? Está visto que a los aliados todavía le quedaba mucho camino por recorrer en favor de los derechos civiles. Al menos, Turing fue exonerado de todo cargo casi 60 años después de su muerte. Nunca es tarde si la dicha es buena pero para Turing los reconocimientos llegaron demasiado tarde.

 El director noruego Morten Tyldum (Headhunters) adapta de forma más que correcta la historia de Turing. Su película está contada al estilo clásico de acuerdo con la época que retrata. Tiene un gran ritmo y una historia apasionante. Me gustó el hecho de no retratar a Turing como un gran tipo, era un genio pero también podía ser un tipo insoportable. Incluso el recurso del montaje paralelo (que no me suele convencer) está  muy conseguido, no confunde nunca al espectador  y sirve para darle más emoción a la trama. A pesar de su clasicismo formal presenta bastantes cuestiones que la convierten en una refrescante reflexión sobre las libertades y los sacrificios necesarios para conseguirlas. Incluso, a pesar de saber lo que iba a ocurrir, a mí me emocionó el final.
 Debo destacar el trabajo de Alexandre Desplat, quien realiza aquí una partitura excelente que acompaña a las imágenes y las enriquece logrando que muchas escenas ganen en intensidad gracias a su trabajo. Se supone que para eso está la música en las películas ¿no?.


Benedict Cumberbatch sigue bordando esos genios arrogantes y aislados del resto del mundo (Sherlock, El quinto poder). Estos tipos raros que tan buenos resultados le están dando, espero que este gran actor no acabe encasillándose. Aquí nos da otra lección de contención interpretativa, nada de gesticulaciones excesivas ni molestos tics. Otra que está también muy bien, como todo el reparto, es Keira Knightley, la verdad es que entre ambos actores hay bastante química. también me gustó el personaje de Matthew Goode y su ambigua relación con Turing.

 The imitation game es una buena película a la que no puedo poner ninguna objeción. Quizás no sea tan innovadora como Boyhood o Birdman, es un retorno al cine clásico y a las historias contadas de forma pausada. Un clasicismo que nunca pasa de moda.

7

P.d. La muerte de Turing a causa de un mordisco dado a una manzana con cianuro fue interpretado por muchos como un suicidio. Otros piensan que pudo ser un descuido ya que en su casa tenía cianuro para sus experimentos. Incluso hay quien piensa que el antiguo logo de Apple de la manzana con los colores del arcoiris podría ser un homenaje a Turing, parecer ser que nunca ha sido confirmado por los de Apple.

  Lo dicho, por fin se hace justicia a Alan Turing con una buena película.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El árbol de la vida (The tree of life)



Terrence Malick no se limita con esta película a narrarnos la historia de una familia en los años cincuenta. Eso sería demasiado simple, Malick nos cuenta la historia de todo el universo. Así pues, en esta película veremos formarse estrellas y veremos cómo los dinosaurios dominaron la tierra. Se podría decir que Malick ha realizado su particular 2001: una odisea del espacio, pero ha sido incluso más ambicioso que el maestro Kubrick.



Terrence Malick sigue pecando de dejar que la belleza de sus imágenes se coma a la narración, su cine es más contemplativo que narrativo, ya lo sabíamos. Pero en su quinta película ha ido más lejos intentando hacer de El árbol de la vida una obra de arte, no sólo por la forma sino también por el fondo. Una película que en todos los aspectos sea considerada como una maravilla. Un film que te arrastre a un estado de emoción sin parangón y cuyo visionado afecte de por vida al espectador. Buen intento. Malick rueda escenas de forma maravillosa y tiene planos sobrecogedores por su belleza y su originalidad (esas sombras de niños jugando son todo un acierto) pero no es suficiente para lograr su ambicioso objetivo. El problema es que dos horas y veinte minutos son demasiado, el film se hace aburrido hasta decir basta. Cada vez que miraba el reloj me aterraba más de lo despacio que pasaba el tiempo.

No es que la idea sea mala o que Malick no sepa rodar (todo lo contrario) sino que se queda en la belleza de las imágenes, no profundiza más allá y no da coherencia a este bellísimo torbellino visual que es El árbol de la vida. La peli tiene decenas de planos que son para dejarte con la boca abierta, pero la narración (cuando la hay) es tan lenta y tan fragmentada que sólo provoca el bostezo. Malick pasa de los diálogos, no le hacen falta, con cuatro voces en off y una genial selección de música clásica se cree capaz de hacernos entrar en su espiritual mundo.

Esta historia de una familia en los años cincuenta hubiera podido ser una hermosa película sin mayores pretensiones, pero todo el rollo panteísta y grandilocuente de Malick la convierte en un quiero y no puedo. El tejano pretende emocionar al espectador a través de una poesía visual sin igual, pero fracasa ya que una cascada, una galaxia, un meteorito o una célula no emocionan por sí solos. Malick no consigue que el espectador entre en el juego de considerar a todo el universo un ser vivo del cual el ser humano es sólo una parte insignificante. Su mensaje new age no caló en mí. Tampoco logra conectar la historia del universo con el pequeño drama familiar, haciendo que el film se hunda sin remedio. Unir los grandes misterios del cosmos con los pequeños problemas entre padres e hijos es una buena idea, pero en pantalla resulta un film pretencioso y tedioso.

Malick, como Buñuel, Lynch o Aronofsky, se sabe un maestro del séptimo arte, escribe y rueda lo que le da la gana, sin importarle demasiado si el espectador sintoniza o no con las bellas imágenes que nos ofrece. Yo no he conectado. Entiendo lo que Malick nos quiere contar sobre el amor, la religión, Dios, el destino y todo lo demás, pero me he aburrido como hacía años que no me aburría. Ni siquiera el final me parece que sea digno, es tan abierto a interpretaciones que cada espectador sacará sus propias conclusiones pero son conclusiones bastante obvias, la verdad.

Hay que destacar como algo muy positivo la increíblemente hermosa banda sonora del francés Alexandre Desplat (ganador del Oscar desde ya mismo) así como otras composiciones clásicas de gran belleza. A mí me sorprendió mucho (aunque sigo sin verle mucho sentido) la escena de la creación del universo con el tema Lacrimosa del compositor polaco Zbigniew Preisner. El tema pertenece a su trabajo Requiem for a friend de 1998, en homenaje a su amigo y colaborador Krzysztof Kieślowski. Hacía mucho tiempo (quizás desde 2001) que no se veía una fusión tan emotiva de sonido e imágenes. Aquí os dejo un minuto y 50 segundo de auténtica magia:


Respecto a los actores, pues están bien aunque no creo que ni ellos entiendieran lo que estaban interpretando. Brad Pitt está perfecto en su papel de severo padre amante de la música clásica. Su personaje me parece todo un paradigma del sueño americano que tanto triunfaba en los años 50, a base de esfuerzo se puede lograr cualquier cosa. Un tipo que transmite sus frustraciones a sus hijos. Interesante personaje que no acaba de cuajar del todo. Jessica Chastain es muy guapa y no está mal, la verdad. Sean Penn sale poco y con cara de amargado, no transmite nada y apenas dice una palabra. El papelón de su vida, vamos.

Por cierto, tengo unas preguntas, a ver si alguien me las sabe responder y coincidimos en nuestras interpretaciones: ¿Qué pinta el antifaz en el agua? ¿Qué viene a representar el episodio de los dinosaurios? ¿Qué simboliza la playa del final? ¿Y la puerta de madera en mitad del desierto?

Para unos será una obra maestra de sobrecogedora belleza y para otros un tostón de cuidado formado por momentos sublimes, me inclino un poco más por los segundos. Con un recorte en el metraje y algo memos de pedantería, estaríamos ante una maravilla indiscutible.



P.D.:  Seguro que este film es muy autobiográfico (me juego el cuello a que a Malick le rociaron con DDT cuando era crío, cosa que explicaría muchas cosas de su cine) y seguro que el padre de Malick era bastante parecido al que describe en el film. Yo soy padre de dos criaturas (sí, cualquier idiota puede ser padre) y reconozco que a veces pienso que soy demasiado severo con ellos, incluso me sentí incómodo en algunos momentos del film en los que me pude ver levemente reflejado. Espero no traumatizar a mis hijos y que éstos no reflejen sus traumas en películas tan aburridas y pretenciosas como El árbol de la vida.