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domingo, 14 de enero de 2018

EL INSTANTE MÁS OSCURO (The darkest hour)



Permitidme que me explaye. Soy fan acérimo de Gary Oldman desde que lo descubrí bajo toneladas de maquillaje en el Drácula de Bram Stoker, esa manierista interpretación del mito vampírico que ha sido la última gran película de Coppola. 

sábado, 22 de julio de 2017

Dunkerque (Dunkirk)


La carrera de Christopher Nolan no es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky, David Fincher y Christopher Nolan. 

viernes, 3 de febrero de 2017

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (HACKSAW RIDGE

 Mel Gibson es un director de lo más singular. Gibson fue una estrella del cine de acción en los años 80 y 90 con sagas como Mad Max o Arma Letal antes de iniciar una más que interesante carrera como director. El éxito estratosférico de Brave heart le encumbró. Sin embargo su siguiente película fue la excelente La pasión de Cristo, rodada en arameo y latín, nada menos. Gibson es coherente en extremo, algo que aplaudo, y se niega a rodar en inglés una historia que no se desarrolló en ese idioma. También rodó Apocalyto en el idioma original de los indios precolombinos. Gibson puede ser un tipo tradicional y algo reaccionario (esas declaraciones sobre el pueblo judío no le hicieron ningún bien) pero es un gran director.

Si los personajes que le hicieron famoso como actor practicaban el nihilismo más absoluto (tanto el detective Riggs de Arma letal como Max Rockatansky lo han pedido todo y ya no tienen fe en nada) sus personajes como director son todo lo contrario. Tienen algo en lo que creer y ese algo les da la fuerza necesaria para luchar contra viento y marea. Sirva como ejemplo el William Wallace de Brave heart que soporta estoico su final en pos de la libertad de su patria. También su Cristo asume su martirio, incluso Garra de jaguar sufre lo indecible por salvar a su familia en Apocalyto. Sus películas emanan un innegable defensa de los valores más universales: la familia, la religión y la patria. Valores que, según Gibson, hacen al hombre mejor. Todo ello está presente también en Hasta el último hombre. Basada en la historia real de Desmond Doss, este héroe de guerra que no disparó ni un solo tiro sirve perfectamente a los propósitos de Gibson. El Desmond Doss, interpretado acertadamente por Andrew Garfield, es un héroe típico de Gibson. Con una fe y una determinación a prueba de bombas Doss que viene a demostrar que el ser humano es más poderoso cuanto mayor es la fe que lo mueve. Las teorías de Gibson son muy discutibles, quizás más que la fe en una guerra sean determinantes la suerte la preparación y el armamento, pero el film funciona.

Gibson va a lo suyo y no se anda por rodeos. Presenta una familia destrozada por la primera guerra mundial que debe ver cómo sus hijos se alistan para luchar en la segunda. Un drama rodeado de una fuerte creencia religiosa y unos principios irrenunciables que chocarán frontalmente con la disciplina militar. Pero Gibson, como buen creyente, cree en la redención y redime a ese padre brutal y traumatizado por la gran guerra a la vez que demuestra la grandeza de las libertades en los Estados Unidos. Cierto, estamos ante un panfleto algo trasnochado que llega varias décadas tarde, pero funciona perfectamente como gran espectáculo. Vaya si funciona. Gibson sabe que la primera parte de su historia no es novedosa, ni lo pretende, y rueda de forma académica una historia mil veces vista. Nada nuevo bajo el sol. Es en la segunda parte del film cuando Gibson demuestra sus dotes como director y narrador, es en la batalla cuando veos brillar a ese Gibson que nos recuerda por momentos al de Brave heart. La guerra es mostrada de forma cruda y sin contemplaciones, casi rozando el gore. La guerra es el infierno en la tierra (y así es mostrado) en el que el verdadero creyente pone a prueba su fe. Gibson nos brinda las que quizás sean las mejores escenas de guerra desde Salvar al soldado Ryan. Cierto que el retrato de secundarios deja un poco que desear y algún personaje como el hermano del protagonista desaparece sin más, pero el film engancha. Yo pasé un rato de lo más entretenido con esta historia algo rancia a mayor gloria de las personas con fe.

No contento con narrarnos la historia como si de la vida de un santo se tratara (alguna escena parece su ascensión a los cielos), Gibson recurre a entrevistas a los protagonistas reales e imágenes de archivo, como si el espectador necesitara de esas imágenes para acabar de creérsela.  A mí me resultaron redundantes, la verdad.

A pesar de su tono casi pastoral y algo pasado de época, el film está muy bien rodado (en especial las escenas de batalla) y entretiene. 

domingo, 25 de enero de 2015

The Imitation Game (Descifrando Enigma)


Amigo lector, si ahora mismo estás leyendo estas palabras en cualquier formato digital es gracias a (entre muchos otros) un matemático británico llamado Alan Turing. Turing es considerado el precursor de la computación y fue quien descifró el código Enigma que los nazis usaban en La Segunda Guerra mundial. Te aviso que si no conoces su historia puede que si sigues leyendo te revele cosas que quizás no quieras saber antes de ver la película. Sí te diré que es un buen film.

 Alan Turing es uno de esos personajes reales cuya historia merecía ser contada. Ya inspiró la película Enigna hace unos años, pero Enigma era básicamente un entretenido film de espías que se tomaba demasiadas libertades respecto a la historia real. Me molestan bastante esas falsas biografías que conscientemente omiten o modifican aspectos molestos del personaje retratado. Por ejemplo, en Una mente maravillosa se omite la bisexualidad del matemático John Forbes Nash. Parece que la enfermedad mental del protagonista no es problema para el gran público siendo parte fundamental en la trama, pero parece que su condición sexual sí era considerada por los responsables del film como un problema. Viendo Una mente maravillosa uno podría pensar que Nash acabó sus días junto a su amada esposa, nada más lejos de la realidad. Se edulcoró bastante la historia real en busca de un idílico final feliz que satisficiera al público. Para eso no digas que se basa en hechos reales ni uses el nombre real del personaje. Lo mismo ocurrió con Enigma donde el protagonista era abiertamente heterosexual e incluso tenía una aventura amorosa con una mujer, al menos en Enigma le cambiaron el nombre al personaje.

 Parece que por fin Alan Turing ha tenido con The imitation game una película que le hace justicia. Se estima que Alan Turing consiguió con su trabajo acortar la Segunda Guerra Mundial unos dos años y así salvar miles de vidas. No sólo eso, gran parte de los avances de programación y computadoras actuales se deben a Turing.

 El film narra la apasionante tarea que realizaron unos hombre para descifrar un código que parecía imposible bajo la presión de saber que cada día costaba miles de vida. Pero una vez descifrado el código Enigma no se acabaron los problemas, la inteligencia militar y el contra espionaje también tuvieron mucho que ver para ganar la guerra, siendo necesario muchas veces sacrificar miles de vidas para conseguir un objetivo mayor.
Se da la interesante paradoja de que los que ganaron la guerra en pos de la libertad acabaron condenando a Turing por perversión y homosexualidad.  El film retrata cómo se puede pasar de ser un héroe que salvó miles de vidas a un peligro social debido a una legislación intolerante. ¿No eran los nazis los intransigentes? Está visto que a los aliados todavía le quedaba mucho camino por recorrer en favor de los derechos civiles. Al menos, Turing fue exonerado de todo cargo casi 60 años después de su muerte. Nunca es tarde si la dicha es buena pero para Turing los reconocimientos llegaron demasiado tarde.

 El director noruego Morten Tyldum (Headhunters) adapta de forma más que correcta la historia de Turing. Su película está contada al estilo clásico de acuerdo con la época que retrata. Tiene un gran ritmo y una historia apasionante. Me gustó el hecho de no retratar a Turing como un gran tipo, era un genio pero también podía ser un tipo insoportable. Incluso el recurso del montaje paralelo (que no me suele convencer) está  muy conseguido, no confunde nunca al espectador  y sirve para darle más emoción a la trama. A pesar de su clasicismo formal presenta bastantes cuestiones que la convierten en una refrescante reflexión sobre las libertades y los sacrificios necesarios para conseguirlas. Incluso, a pesar de saber lo que iba a ocurrir, a mí me emocionó el final.
 Debo destacar el trabajo de Alexandre Desplat, quien realiza aquí una partitura excelente que acompaña a las imágenes y las enriquece logrando que muchas escenas ganen en intensidad gracias a su trabajo. Se supone que para eso está la música en las películas ¿no?.


Benedict Cumberbatch sigue bordando esos genios arrogantes y aislados del resto del mundo (Sherlock, El quinto poder). Estos tipos raros que tan buenos resultados le están dando, espero que este gran actor no acabe encasillándose. Aquí nos da otra lección de contención interpretativa, nada de gesticulaciones excesivas ni molestos tics. Otra que está también muy bien, como todo el reparto, es Keira Knightley, la verdad es que entre ambos actores hay bastante química. también me gustó el personaje de Matthew Goode y su ambigua relación con Turing.

 The imitation game es una buena película a la que no puedo poner ninguna objeción. Quizás no sea tan innovadora como Boyhood o Birdman, es un retorno al cine clásico y a las historias contadas de forma pausada. Un clasicismo que nunca pasa de moda.

7

P.d. La muerte de Turing a causa de un mordisco dado a una manzana con cianuro fue interpretado por muchos como un suicidio. Otros piensan que pudo ser un descuido ya que en su casa tenía cianuro para sus experimentos. Incluso hay quien piensa que el antiguo logo de Apple de la manzana con los colores del arcoiris podría ser un homenaje a Turing, parecer ser que nunca ha sido confirmado por los de Apple.

  Lo dicho, por fin se hace justicia a Alan Turing con una buena película.

martes, 13 de enero de 2015

Ida


Polonia, 1960. Hace 15 años que acabó la Segunda Guerra Mundial, una novicia emprende un viaje junto con su tía para encontrar los restos de sus padres asesinados en la guerra.

 Ida se podría definir como una Road movie polaca sobre una novicia y su tía comunista en busca de los restos mortales de sus familiares. Si el tema te parece poco atractivo mejor ni te acerques a esta película. Si buscas algo distinto a lo habitual o una rara joya de cine europeo, Ida es tu película.




 El director Pawel Pawlikowski tiene algo que contar y le concede tanta importancia a la forma como al contenido. Un difícil equilibrio en el que ambos se combinan de forma magistral, siendo el uno el complemento idóneo para el otro. Por una vez forma y contenido se fusionan de manera indivisible. Su historia de dos mujeres totalmente opuestas unidas por una tragedia familiar es un duro drama pero desprende un sutil mensaje encerrado en sus imágenes.

Vayamos por partes. Lo primero que nos seducirá de esta película serán sus imágenes. Ya desde el primer plano Pawlikowski nos atrapa la mirada con esa espectacular fotografía en blanco y negro. Pawlikowski hace un uso asombroso de los planos fijos y no mueve la cámara en casi ningún momento. Su cine es un cine de ritmo lento, contemplativo, que invita a la reflexión mientras admiramos la belleza de sus imágenes. Tampoco hay travellings ni zooms. No hacen falta. Cada plano fijo tiene una composición tan estudiada como perfecta. Cada mirada, cada encuadre tiene un sentido. Los peculiares encuadres dejan ver la luz y el aire que rodea a los personajes. Como si fueran mucho más de lo que aparentan, como si algo intangible rodeara continuamente a los personajes. Pawlikowski parece decirnos que somos mucho más que carne y hueso, somos luz y aire. Algunos lo llamarán alma.

 Ambas mujeres influyen una en la otra. La tía es promiscua, fumadora, bebedora y miembro del partido comunista polaco. Su sobrina Ida es una novicia que nunca ha salido del convento. Como en toda road movie el viaje geográfico será un viaje también interior, ambas aprenderán la una de la otra y sus vidas nunca volverán a ser iguales. Del rechazo e incomprensión iniciales irán pasando a una cierta admiración mutua. Ida conocerá el amor, las ganas de vivir y experimentar. Por su parte, su tía descubrirá que existe otra forma de ver la vida de la cual se apiadará en un pricipio principio pero irá cambiando de parecer. El vacío existencial al que parece abocada la tía dentro del sistema comunista no le permite realizarse como persona ni expulsar a sus demonios interiores. Su vida disoluta no es más que una vía de escape para huir de sí misma.
  Ida tiene dudas antes de tomar sus votos. Siente que hay todo un mundo ahí fuera que ella no conoce, siente cosas que no es capaz de explicar. Sin embargo el vanal mundo exterior tampoco la seducirá en un principio. Ambas mujeres parecen condenadas a sufrir por los crímenes del pasado y son incapaces de encontrar su camino en las realidades que les han tocado vivir. Tía y sobrina están abocadas a la frustración pero Ida tiene fuertes creencias religiosas, algo de lo que su tía carece. Ida encuentra en la religión un significado a tanto dolor. Su tía no tiene ese consuelo, una vez creyó en el comunismo pero ahora ya no cree en nada. Pawlikowski contrasta la fe y lo material usando a estas dos mujeres como metáfora.

 El film trata acertadamente el asunto de la Memoria histórica. Lo cual me lleva a plantearme: ¿se podría haber hecho un film así en nuestro país ? Ya sabemos la polémica que se suscitó. En mi opinión, la verdad deber ser sacada a la luz, por mucho dolor que genere puede ser la única manera de cerrar definitivamente ciertas heridas. Los familiares de las víctimas tienen derecho a saber qué pasó realmente. Deben ser ellos los que decidan hasta dónde quieren saber, ningún gobierno debe negarles el derecho a saber donde están sus parientes o qué fue de ellos. Todo el mundo merece un entierro justo y que se sepa la verdad por mucho dolor que ésta genere. Los familiares de las víctimas tienen derecho a saber qué ocurrió con sus familiares y a darles una sepultura justa. No se trata de buscar venganza ni hacer justicia (ya es muy tarde para ello). Creo que ésta es la tesis por la que aboga el film.


 Nada de lo escrito anteriormente tendría sentido sin el trabajo de dos grandes actrices que hacen suyos los personajes de forma asombrosa. Tanto Agata Trebuchowska como Agata Kulesza transmiten magistralmente todas las contradicciones y el dolor de sus personajes.

 El viaje de Ida sembrará más dudas que certezas en el espectador pero vale la pena. Si no le temes a los planos fijos, dale una oportunidad a esta gran película.

7,5

viernes, 9 de enero de 2015

Corazones de acero (Fury)


Antes de perder el rumbo, Steven Spielberg nos regaló la que para muchos (yo incluido) es la película definitiva sobre la Segunda Guerra Mundial: Salvar al soldado Ryan. Con este film Spielberg recuperó del olvido el cine bélico. Si La lista de Schindler es la película definitiva sobre el holocausto, Salvar al soldado Ryan es la película definitiva sobre la guerra. El mismo año Terrence Malick presentó La delgada línea roja, otra gran película bélica. Ambas obras son diametralmente opuestas pero igualmente geniales, si bien yo me quedo con la de Spielberg.

 Casi 20 años después David Ayer se atreve a volver sobre la Segunda Guerra Mundial con Fury (aquí titulada Corazones de acero). Ayer escribe y dirige esta historia sobre un grupo de tripulantes de un tanque en los meses finales de la guerra, justo antes de la caída del Tercer Reich.

 La sombra de Salvar al soldado Ryan planea sobre Corazones de acero en más de una ocasión. Ayer no es Spielberg pero lo emula francamente bien en las escenas de combate. Fury funciona perfectamente como film bélico, sus escenas de batallas son sobresalientes y te clavan al siento como hacía mucho que no me ocurría. Ayer apasiona con sus batallas aplicando la forma de plasmar los combates en los submarinos a los tanques. Sin resultar excesivamente moderno o estridente Ayer logra un gran ritmo gracias a un endiablado montaje. El film resulta angustioso y claustrofóbico mientras narra la terrible epopeya de estos soldados norteamericanos que avanzan por una Alemania agonizante.

 El problema de esta película proviene de un guión bastante irregular. Me gustó la forma de definir a los soldados del tanque a pesar de que asistimos una vez más al típico joven inexperto que sufrirá el inevitable duro aprendizaje. De todos los personajes yo me quedo con Biblia interpretado por Shia LaBeouf en su mejor papel hasta la fecha. El resto de tripulantes tampoco se quedan cortos en carisma. Brad Pitt está aceptando el paso del tiempo de forma envidiable, adaptando poco a poco los personajes que elige a su edad.

 Lamentablemente, algunas situaciones no acaban de resultar verosímiles y algunas escenas no están del todo bien resueltas. A mí me sigue sin parecer lógico que una chica joven se esconda de forma tan ridícula y vestida con un vestido tan corto (casi dos décadas antes del nacimiento de la minifalda). Todo ello en una ciudad a punto de ser invadida por unas tropas que pueden llevar meses sin ver a una mujer. Ya sabemos que la carne es débil y hay vándalos y malnacidos en todos los bandos. La verdad es que todo el pasaje de la casa me pareció un tanto forzado, sirve para definir relación entre los tripulantes del tanque pero me resultó poco verosímil. ¿Era necesario un plano del torso desnudo de Brad Pitt? Vale que el tipo sigue teniendo un físico envidiable a sus 50 tacos pero lo vi un tanto fuera de lugar. Tampoco la cena como tal me pareció bien resuelta ni la escena entre los dos jóvenes me resultó verosímil. Creo que toda este pasaje debería haberse cuidado más. Todo ello estropea bastante el conjunto haciendo que el film no llegue a clásico del género aunque sí será acogido con agrado por los amantes del género y el público en general.

 La verdad es que el minutaje del film se eleva hasta los 144 minutos, casi demasiado. Tampoco me gustaron los títulos de crédito finales, me resultaron demasiado modernos, por suerte los colocaron al final y no al principio.

 A pesar de algunos importantes detalles, Fury es un film totalmente disfrutable por el aficionado al cine bélico.

6'5

viernes, 7 de febrero de 2014

Lore


Al comentar hace poco La ladrona de libros indiqué que me parecía un film sin personalidad que buscaba contentar al mayor número de público posible. Todo lo contrario de Lore. El tema de la infancia y la supervivencia ambientado en la Segunda Guerra Mundial está tratado aquí de forma totalmente distinta y , a mi entender, mucho más lograda.

Lore se inicia con el sueño de una joven adolescente que es interrumpido por la llegada de su padre a toda prisa. Hitler ha muerto y la guerra se ha perdido. La vida de esta acomodada familia cuyo padre es un destacado miembro del ejército nazi ya nunca será igual. La huida en busca de un anonimato que les salve la vida será el inicio de toda una epopeya por la supervivencia. Como en toda buena road movie, el viaje no será sólo físico, para nuestra protagonista será también un viaje iniciático en el que descubrirá que todo en lo que creía era mentira. Por el camino, la joven Lore deberá hacerse cargo de sus cuatro hermanos menores mientras cruzan las zonas en las que los aliados dividieron Alemania sorteando todo tipo de peligros. Lore tomará conciencia de las atrocidades cometidas por su padre y será consciente de las reacciones que provoca su cuerpo en los hombres. La adolescencia es siempre una etapa difícil de la vida pero lo es aún mucho más en una postguerra.

Lore no es un film que pretenda agradar, más bien busca contar unos hechos que normalmente no son contados. La historia la narran los vencedores y el bando perdedor pocas veces tiene opción a contar sus penurias. Lore me recordó a El hundimiento (excelente film) en cuanto que los protagonistas son fieles seguidores de Hitler y ven derrumbarse su sueño. No es fácil empatizar con los nazis, pero tanto el hundimiento como Lore consiguen que sintamos su zozobra hacia el final de la guerra (lo cual no quiere decir que nos identifiquemos con su ideología). ¿En qué creer cuando todo tu mundo se desmorona y descubres que todo en lo que habías creído es mentira? Por suerte, a la cabeza del reparto tenemos a la joven Saskia Rosendahl que plasma perfectamente la evolución de su personaje.

Cate Shortland aporta una mirada casi poética la historia cercana al mejor Terrence Malick (el menos aburrido). Apoyada en una exquisita fotografía Shortland consigue momentos de gran belleza visual así como momentos de gran tensión. Su film no hace concesiones pero tampoco se recrea innecesariamente el lado más escabroso de la guerra. Su equilibrio entre el intimismo y la crueldad del mundo exterior me pareció todo un acierto que es muy de agradecer. El film mantiene el interés en todo momento y tiene momentos de buen cine.

Recomendable.
7

martes, 15 de mayo de 2012

La llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah, 2010)



Nada, continuo con mi molesta costumbre de hablar de películas que no ve nadie. En este caso creo que es una pequeña pena que esta película no haya tenido más repercusión. No es que sea de obligada visión, pero sí que La llave de Sarah es un film recomendable con el que vale la pena perder dos horas de nuestro valioso tiempo. No todo va a ser fútbol.

La llave de Sarah es un film francés dirigido por Gilles Paquet-Brenner que adapta la novela de Tatiana de Rosnay). El film nos sitúa en el agitado verano de 1942 en el seno de una familia judía en el París ocupado por los nazis. Obviamente, las cosas no se pondrán nada fáciles para la familia de nuestra niña protagonista, la Sarah del título. Pero el acierto de la película es que nos transporta 60 años en el tiempo hasta que una periodista americana que investiga uno de los hechos más vergonzosos y menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Nuestra protagonista en el presente (Kristin Scott Thomas) descubre casualmente qué le ocurrió a la familia que ocupaba el apartamento en el que ahora ella va a vivir. La investigación se tornará en toda una obsesión por conocer la verdad y el paradero de aquellos personajes que una vez vivieron en ese lugar. Las dos líneas temporales (separadas por más de medio siglo) acaban atrapando al espectador casi por igual.

El film no es fácil de ver, yo me emocioné varias veces, hay algún momento bastante angustioso (sobretodo si eres padre) que te lo hace pasar francamente mal. Reconozco que estoy sensible con el tema y que todo lo que tenga que ver con el holocausto y los niños me afecta especialmente. Pero este film logró captar mi interés gracias a una interesante historia bien llevada. Paquet-Brenner sabe que la novela que adapta tiene mucho potencial y no arriesga con moderneces ni cae en excesos (que podría haberlo hecho fácilmente). Tampoco busca los aspectos más escabrosos, centrándose en narrar de forma eficiente la historia.
 Y vaya si lo consigue, yo puse la peli un día entre semana a ver que tal estaba y me estuve hasta casi la una de la mañana. No la vi entera pero me pasé todo el día siguiente dándole vueltas a la peli y a su posible conclusión. Lamentablemente, los veinte minutos finales decaen un poco y el final del film no está a la altura de lo esperado. Tras tantas emociones y tragedias a lo largo del film la conclusión decepciona un poco y puede que le sobren minutos. Opino que el esclarecimiento de los hechos más teribles se deberían haber dejado para el final, logrando así un efecto mucho más impactante y evitando que el interés decayera. Pero es sólo una opinión.

El film propone una reflexión sosegada sobre el pasado y cómo nos afecta en nuestras vidas, incluso lo que hicieron personas a las que nunca conocimos. Quizás nunca conozcamos realmente a nadie. La llave de Sarah no es un film perfecto pero está bien, aunque intuyo que la novela es mucho mejor.

sábado, 1 de octubre de 2011

La delgada línea roja (The thin red line, 1998)


¿A qué se dedicó Terrence Malick durante los 20 años que separan Días del cielo de La delgada línea roja? ¿Por qué tardó tanto en volver a dirigir? Ni idea, dice wikipedia que se dedicó a dar clases de filosofía en alguna universidad. Eso explicaría muchas cosas de la evolución de su cine posterior. Es evidente que con La delgada línea roja Malick da un giro irreversible hacia el panteísmo. A partir de aquí sus películas serán cada vez menos narrativas y más contemplativas.

La delgada línea roja fue el retorno de Malick al cine tras 20 años de ausencia, en estos 20 años sus dos primeras películas (Malas tierras y la citada Días del cielo) se habían convertido en clásicos y Malick era considerado como un autor de culto. Su regreso estuvo precedido por una enorme expectación y casi todos los actores de Hollywood se peleaban por entrar dentro del reparto aunque fuera en un pequeño papel.


No se puede decir que La delgada línea roja sea una mala película (tampoco se puede decir de El árbol de la vida) pero sí se puede decir que Malick peca por primera vez de pretencioso y nos ofrece una película que pretende ser la película definitiva sobre la guerra. Ahí es nada. Malick adapta libremente la novela “The Thin Red Line” de James R. Jones (autor también de la novela en la que se basó De aquí a la eternidad) y crea su propio género cinematográfico, el cine filosófico-bélico-panteísta.
Malick pretende plasmar los deseos y los miedos de los soldados y el absurdo de las guerras humanas. A los pájaros, a los árboles, a la hierba, no le interesan las disputas humanas, no son nada para ellos. La naturaleza es sabia y no provoca guerras ni se deja influenciar por ellas. Pero el hombre, en su infinita soberbia, se cree el amo del mundo y lo destruye todo a su paso. En La delgada línea roja asistimos a esta confrontación entre el hombre y la naturaleza. Una vez más en el cine de Malick, la naturaleza es sinónimo de bondad, mientras la sociedad humana es sinónimo de maldad. Pero, si la naturaleza es buena y el hombre forma parte de ella ¿de dónde viene la maldad? ¿Es intrínseca al ser humano? Si Dios/la naturaleza es bueno ¿cómo pudo crear la maldad o permitir que exista?

El film inicia con un cocodrilo adentrándose en un río ¿una parábola de la intrusión del ser humano en la naturaleza? En las pelis de Malick siempre hay un río, sinónimo de vida, hacia el que huyen los protagonistas humanos. Luego asistimos a un barco de guerra que se adentra en una paradisíaca playa destrozando su paz. En otro momento del film un aborigen pasa junto a un grupo de soldados como si la guerra no fuera con él, totalmente ausente. Los que viven en armonía con la naturaleza (con Dios) no se ven afectados por la guerra. Los lagartos, los monos, las serpientes o los murciélagos observan a los soldados como si no comprendieran nada. Malick no ahorra bellos planos de animales o árboles que parecen estar totalmente al margen de esa locura que el ser humano ha llevado a su isla.
Dentro del grupo de soldados, veremos todo un crisol de motivaciones, miedos y formas de afrontar la muerte. Yo destacaría el enfrentamiento entre el personaje de Elias Koteas (preocupado por salvar a los hombres bajo su mando) y el personaje de Nick Nolte (más preocupado por lograr el objetivo cueste lo que cueste y quedar bien con el alto mando). Las escenas entre ellos son realmente tensas y emotivas, ambos quieren lo mismo pero no están dispuestos a pagar el mismo precio. También hay que mencionar a Sean Penn (que está soberbio), Jim Caviezel, John Cussack, Ben Chaplin y Woddy Harrelson (todos excelentes).


Con un reparto coral de lujo y varias voces en off , Malick pretende mostrarnos las diferentes maneras de afrontar la vida y la muerte en un paradisíaco entorno. Un intento muy loable que merece todo nuestro respeto, sobre todo si está rodado de forma tan maestra como lo está esta película. Todo el apartado técnico es tan sobresaliente como siempre en la filmografía de este director. La fotografía de John Toll es fascinante así como la partitura de Hans Zimmer. Las escenas de los soldados avanzando entre la hierba hacia un enemigo invisible son de una intensidad enorme, así como la toma de las posiciones enemigas está rodada de forma magistral. Igualmente los insertos de recuerdos en mitad de las batallas no hacen sino transmitirnos la angustia de los protagonistas y su miedo a no volver jamás a sus casas ni a volver a ver a sus seres queridos, algo que no suele mostrarse en el cine bélico.

Pero, en mi opinión, el film dura demasiado y se hace algo pesado. A pesar de contener algunas de las mejores escenas de batalla de la historia y del estupendo reparto. Nada puede evitar que este filosófico zeppelín se estrelle contra el suelo pasadas las dos horas. No importa lo bellas que sean las imágenes o lo transcendentes que se pongan las voces en off, falla el ritmo y el film acaba aburriendo. Una pena. Es que 163 minutos son demasiados. Podría haber sido peor. Se dice que el primer montaje duraba 6 horas y circula una copia con bastante más metraje del estrenado.
El mismo año Spielberg estrenó Salvar al soldado Ryan, las comparaciones son odiosas y en este caso creo que no proceden. Ambas son grandes películas que tratan sobre la Segunda guerra mundial pero sus objetivos son totalmente distintos. Malick bucea en el alma humana mientras Spielberg nos entrega un grandísimo entretenimiento.

P.D.: Por cierto, ¿de dónde viene el título del film? En la peli no se hace referencia a ninguna línea roja, pero en la novela se aclara que hace mención a la pequeña cantidad de casacas rojas (soldados del imperio británico) que defendían una posición.


sábado, 26 de marzo de 2011

Portero de noche (Il portiere di notte,1973)


Hay películas que en su día fueron todo un escándalo pero que el tiempo pone en su sitio. Con la suficiente perspectiva que nos dan los 37 años transcurridos desde su estreno, se puede decir sin ningún problema que no era para tanto.



La historia de una señora que reconoce en el portero de noche de un hotel al oficial nazi que la torturó hace años no es una mala premisa. Tras la repulsión inicial, entre ellos se establece una turbia relación sado maso que fue lo que realmente levantó ampollas en los años 70. Ella se ha convertido en una señora burguesa, esposa de un afamado director de orquesta, y él se esconde de como portero de un hotel mientras intenta eludir a la justicia con la ayuda de otros nazis reciclados.
Cuando el inevitable encuentro se produce ambos caen inmersos en una relación casi tan tortuosa como lo fue durante la Segunda Guerra Mundial. Pero ella no deja de ser un testigo de lo ocurrido, un posible peligro para su torturador. Aunque él no quiera reconocerlo, ella es un peligro potencial.
Es cierto que hay escenas escandalosas pero todo resulta bastante forzado y light, como buscando provocar pero sólo lo justo. Estas escenas más explícitas o morbosas no tienen hoy día ningún valor destacable, sólo resultan aburridas. Mi escena preferida es la de la canción, la imagen de Charlotte Rampling ataviada con unos pantalones, unos guantes negros, unos tirantes y una gorra fue usada para promocionar el film, todo un acierto publicitario pero un engaño para los espectadores, tal atuendo sólo parece en una escena de apenas 2 minutos. Supongo que los españolitos que en su día cruzaron a Perpiñán para ver esta película quedarían bastante decepcionados, el film no es erótico, sólo es aburrido.
Yo nunca me acabé de creer las motivaciones de los protagonistas, la verdad. Entiendo que en otras manos esta peculiar historia podría haberse hecho mucho más creíble. Cavani no profundiza en los personajes, su estilo es muy frío e impenetrable, casi tanto como el rostro de Charlotte Rampling.
Además, la película es un tostón de cuidado, lenta y aburrida hasta decir basta. Ese es su mayor fallo. Liliana Cavani se muestra como una directora osada (o que sólo buscaba el escándalo) al mostrar a una mujer que decide entrar una vez más en el juego de su torturador. Pero la osadía debe ir de la mano del talento para realizar una buena película. También fueron osados los que hicieron Holocausto Caníbal o A serbian film al ir más allá en lo explícito pero por ello no son mejores cineastas (palabra que quizás les venga muy grande). Hace años vi otra película de Liliana Cavani llamada La piel y me dejó muy impresionado, hay escenas que aún tengo grabadas en mi memoria. Pero de Portero de noche sólo recordaré el aburrimiento que me provocó su visionado y la gélida belleza de Charlotte Rampling.

De Dirk Bogarde sólo puedo decir que sus películas me parecen casi todas un aburrimiento supino y que no me gusta nada como actor. Su aire de aristócrata venido a menos le quedaba muy bien a este personaje pero hacia el final naufraga con todo el film.

No sé si es una enferma historia de amor demasiado compleja para mí o sólo una pérdida de tiempo, pero me inclino por lo segundo.
4

miércoles, 23 de marzo de 2011

The Wall



Este viernes estoy en Madrid para asistir al concierto de Roger Waters en el que pone en escena su espectáculo The wall live. Nunca está de más recordar a The Wall, el disco que Pink Floyd publicaron en 1979, y la posterior película de Alan parker .




Cuenta Roger Waters que durante un concierto de Pink Floyd a mediados de los setenta un fan de la primera fila le estaba incordiando y sintió el impulso de golpear al sujeto y la necesidad de aislarse del público mediante un muro. Waters estaba experimentando la extraña sensación de odiar a su público. De ahí surgió la idea del disco conceptual The Wall en el que Waters vertió muchas experiencias personales.
En mi humilde opinión, el control de Waters sobre el disco es excesivo, anula al resto de sus compañeros configurando un disco demasiado largo y depresivo. Opino que las aportaciones del resto del grupo se echan de menos en muchos momentos. Pink Floyd funcionaba mejor cuando todos sus miembros aportaban ideas. Además, los discos conceptuales tienen sus detractores y sus partidarios (a mí me suelen gustar) pero creo que The wall se hubiera beneficiado bastante de un recorte en el número de canciones. Hay temas magníficos (Goodbye blue sky, Hey You, Confortably numb, Another brick in the wall, Mother, The trial etc) pero creo que algunos del segundo disco sobran dándole al disco un toque demasiado disperso (Vera, Bring the boys back home, The show must go on).


The Wall trata de un niño que no conoce a su padre, fallecido en la Segunda guerra mundial como el padre de Waters. La madre sobreprotectora llena la frágil mente de su hijo de inseguridades y miedos. La brutal educación en los colegios ingleses (con constantes humillaciones y castigos corporales) y el miedo a la guerra son otros ladrillos con los que se forma un muro en la frágil mente del niño para aislarse del mundo exterior. Algo muy parecido a lo que le ocurrió a Syd Barrett, primer líder de Pink Floyd. Con el tiempo el niño crece y se convierte en una estrella de rock llamado Pink (interpretado en el film por Bob Geldof) con serios problemas con las drogas y las relaciones afectivas. Pink se siente vacío y odia todo lo relacionado con el negocio musical: fans, groupies, agentes, etc. Pink vive dentro del muro que se creó en su mente cuando era niño. En su mente Pink se convierte en un dictador, el líder de un movimiento autoritario y racista.


La temática del disco no es muy alegre, la verdad, pero gracias a temas como Another brick on the wall o Confortably numb el disco fue todo un éxito, siendo el tercer disco más vendido de la historia y el más vendido en la década de los 70. A pesar del éxito, las relaciones entre Waters y el resto del grupo eran cada vez más tensas, The wall es más un proyecto en solitario de Waters que un disco de Pink Floyd. Los reclados de Rick Wright casi no se oyen e incluso fue expulsado del grupo por Waters, convertido en un déspota como el personaje de Pink. Incluso David Gilmour ve muy reducido su papel compositor, limitado a sólo unas pocas canciones.

Pink Floyd hizo una gira para presentar el disco en 1980 y 1981, pero la idea de Waters de ir creando en escena un muro que les separara del público y otros elementos escénicos (como proyeccionbes o hinchables gigantes) hicieron que la gira fuera realmente costosa y el grupo perdió dinero. Sólo Rick Wright ganó dinero con la gira, ya no era miembro oficial del grupo sino un contratado con un salario.

En 1982 el director Alan Parker (Birdie, El corazón del Angel, Fama, The commitments, Evita) adapta al cine la complicada y amarga trama del disco. Parker prescindió de los diálogos y se centró en el guión de Waters, plasmando magistralmente las obsesiones allí relatadas. Las imágenes de Parker complementan perfectamente a la música, de hecho, hay momentos bastante impactantes. Muchas canciones cobran un sentido nuevo al estar acompañadas de imágenes, dando a la obra un sentido mucho más rico en matices. En Another brick in the wall, vemos las imaginaciones del niño en las que ve a los estudiantes como seres sin cara que alimentan una máquina trituradora de carne. Como si fueran educados desde niños para ir directos al matadero, para morir en una guerra como en la que murió su padre, son seres sin personalidad ni rostro para un estado opresor que nunca los ha tratado con dignidad. Igualmente vemos en imágenes el deseo de Pink de rebelarse contra tesa situación y destrozar violentamente la escuela.


Parker decidió incorporar la animaciones de Gerald Scarfe para representar las alucinaciones que ocurren dentro de la mente de Pink. Las oníricas escenas de los escolares sin cara tirados a una máquina trituradora, las cruces sangrantes, los martillos, los bombarderos, las flores copulando violentamente o el juicio son de una fuerza inusitada, quedando para siempre en la mente del espectador.

Al igual que en el disco, la película es cada vez más confusa llegando a momentos de verdadera locura en los que es imposible distinguir las alucinaciones de la realidad. Parker crea una pesadilla bastante indigesta para los no iniciados, pudiendo resultar un film bastante críptico y duro para los amantes de High school musical.
The Wall no es un musical como los de décadas anteriores, nada que ver con Siete novias para siete hermanos o Sonrisas y lágrimas. Tampoco es un film agradable ni fácil de ver, no era ése el objetivo. Es una pesimista radiografía del mundo en el que vivimos según Roger Waters: depresión, aislamiento, capitalismo salvaje, drogas, guerras por intereses económicos, etc. A mí me gustó cuando lo vi y aún retengo sus impactantes imágenes frescas en la memoria.



No es The Wall una película apta para todos los públicos, tiene ciertos fallos heredados del disco: es demasiado pesimista y confusa, pero sigue siendo una experiencia única.

8

lunes, 24 de enero de 2011

El discurso del rey (The king's speech)



El discurso del rey es un ejemplo de ese buen cine británico que tanto gusta en Hollywood. Es un buen film, con un buen guión, muy bien interpretado y con un ritmo que no decae en ningún momento. Además trata el tema de la realeza, que siempre queda muy cool. El discurso del rey es un buen film, pero no es un gran film.




El film se centra en la historia del rey Jorge VI y sus intentos por superar su tartamudez así como la relación que se establece con un peculiar experto en dificultades del habla. El invento y proliferación de los aparatos audiovisuales a principios del siglo XX provocó un enorme cambio en la forma en la que la realeza se presentaba ante sus súbditos. Los reyes dejaron de ser casi unos desconocidos, el pueblo podía oír sus voces en los discursos gracias a los aparatos de radio y podía ver su imagen gracias a las fotografías impresas o los noticiarios. El mundo vivía una revolución sin precedentes, las noticias volaban y el mundo nunca sería igual. La imagen pública empezaba a ser algo muy importante, como bien dice un personaje, los reyes se convirtieron en actores. No sólo había que ser decente, había que aparentarlo. En este complejo momento es cuando el rey Jorge VI del Reino Unido accede al trono tras renunciar su hermano Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson (millonaria, norteamericana y casada previamente dos veces). La tartamudez y el miedo a hablar en público así como la inminente segunda guerra mundial marcarán el reinado del nuevo rey.

En un momento del film el nuevo rey observa una filmación de Hitler dando un discurso con su ya famosa forma de gesticular y controlar a las masas, el rey inglés no entiende lo que dice pero comprende que la oratoria es un arma infalible para ganarse al pueblo. Un rey incapaz de hablar en público no podrá nunca tener el respeto de su pueblo.

Tom Hooper maneja la historia de forma más que correcta, no innova ni busca alardes innecesarios. Se ciñe a la historia y la rueda de forma clásica, casi de libro, sin salirse un ápice. Nada de estridentes flasbacks ni experimentos en el montaje. La fotografía, la dirección artística, el vestuario o los decorados son impecables, simplemente perfectos. Nada que objetar, es lo que una historia así requiere. Quizás yo eché de menos un poco más de ironía o humor en el guión. Tanta perfección técnica se me hizo algo fría, demasiado clásica para mi gusto. La película entretiene pero tanta flema británica juega en su contra. Le falta algo de brío para acabar de atrapar al espectador, es como un bodegón: perfecto en su composición y ejecución pero falto de vida. A veces el todo es más que la suma de las partes y necesita de ese algo inexplicable que hace que la historia te llegue a conmover. Yo en este caso no he visto ese algo. Es algo totalmente subjetivo, lo sé.

Así pues, cabe señalar que en El discurso del rey hay escenas muy buenas, sobretodo los diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush (excelentes ambos) e incluso se puede decir que Helena Bonham Carter está bien fuera de sus eternos papeles de excéntrica (buena falta le hacía). Yo me quedo con la emocionante escena final en la que el espectador puede sentir la enorme presión que recae sobre el inseguro rey.

Impecable técnicamente pero le falta vida.

6

lunes, 24 de mayo de 2010

UNDERGROUND (1995)


El cine de Emir Kusturika es cómo es. No se le puede pedir peras al olmo, pero sí se puede disfrutar de la sombra de este último.


Kusturika posee un universo personal propio que asoma en todas sus obras. Como Burton, Almodóvar o Terry Gilliam (por citar tres directores tan dispares como reconocibles) sus films tienen una inconfundible marca de la casa. Kusturika podría definirse como una versión balcánica de Fellini ya que hace hace un cine caótico y libre, como la vida de sus personajes. Personajes amantes de la libertad y la buena vida pero que irremediablemente se ven inmersos en los conflictos propios del avispero de los Balcanes.
En Underground, Kusturika nos narra con su peculiar estilo anárquico una dura historia que se inicia en la segunda guerra mundial y se extiende hasta 4 décadas después. Para huir de los alemanes un estrafalario grupo de personas se esconde en un sótano. Ni que decir tiene que dentro del sótano y a pesar de las penurias propias de la guerra, se las arreglarán para convivir y celebrar bodas, bautizos, etc, configurando unas maravillosas escenas de celebraciones gracias a la música de Goran Bregovic.
Pero la guerra acaba y ellos seguirán encerrados durante décadas, engañados y explotados, creyendo que la contienda prosigue. Nacerán niños que no conocerán el sol y otros morirán creyendo que la guerra contra los nazis aún continúa. Para todos ellos la dominación soviética y el telón de acero son desconocidos. Toda una cruel parábola sobre la ignorancia a la que los políticos someten al pueblo mientras ellos se lucran.

La amistad traicionada, el amor no correspondido, el odio enquistado, las ganas de medrar de unos, la desidia de otros y el engaño continuado parecen ser las claves de la eterna guerra entre los pueblos de los Balcanes. Problemas extensivos a otras partes del mundo pero pocas veces tan bien como en este singular film.

Un film irregular, largo, cautivador y desolador a partes iguales. Yo destacaría ese surrealista final: Una porción de la tierra se separa de la playa, iniciando un incierto viaje a la deriva mientras sus pobladores bailan despreocupadamente.

Así es el cine de Kusturika.

8

lunes, 10 de mayo de 2010

Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, City of Life and Death)



Hay películas que no son agradables de ver, que se adentran en lo más oscuro del ser humano, films valientes que nos muestran la peor cara de nosotros mismos.
Ciudad de vida y muerte es una de estas películas tan duras como necesarias. La ocupación de la ciudad de Nanjing por parte del ejército japonés en 1937 es narrada en blanco y negro y de forma casi documental en bastantes escenas.

Durante 2 horas y media el espectador asiste a los terribles combates y atropellos propios de toda ocupación de una ciudad. Con una fotografía impecable (jugando continuamente con el enfoque) el film nos muestra todas las vejaciones a las que fueron sometidos los habitantes de Nanjing. Vamos, que no es un film fácil de digerir.
Por suerte, tampoco se recrea en lo más escabroso pero tiene escenas que permanecen en la retina del espectador durante días. A mí ciertos momentos me recordaron a los grabados de Goya y sus desastres de la guerra. Las escenas de miles de personas en silencio son muy impactantes. Igualmente ciertas escenas de diálogo están cargadas de una emotividad casi dolorosa.

Los personajes están muy bien tratados y las distintas historias están perfectamente desarrolladas e hilvanadas entre sí. Desde los soldados invasores, los prisioneros, la población civil, las prostitutas o los refugiados, toda la sociedad está perfectamente reflejada. Al haber tanto personaje, el film apenas se detiene en unos pocos, por lo que realmente no hay unos protagonistas claros, conformando un estupendo reparto coral.
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En cuanto a la dirección Lu Chuan, hay escenas tan espectaculares como sobrecogedoras, sólo citaré las de la iglesia, las ejecuciones en masa o la del camión. Por momentos parecía dirigida por Spielberg, tal es su maestría y virtuosismo técnico. De hecho, este film me recordó a La lista Schindler por su capacidad de conmover y a Salvar al soldado Ryan por sus espectaculares batallas.

Me gustó el enfoque del film, narrando un hecho poco conocido en occidente como la invasión de China pre comunista por el Japón imperial de Hirohito. Un convulso momento histórico previo a la Segunda Guerra Mundial en el que los nazis aún no eran una amenaza, de hecho en el film tienen un papel bastante ambiguo.
Yo pasé un muy buen rato de buen cine con esta gran película no apta para optimistas.


8

martes, 12 de enero de 2010

El bunker (Outpost)


Unos mercenarios aceptan el encargo de acompañar y escoltar hasta una zona de guerra en el Este de Europa a un misterioso hombre de negocios.


Había leído cosas dispares sobre esta peli, muchos la ponían por las nubes y otros la ponían a caer de un burro. Algo tendrá esta serie B británica, me decía yo. Así pues decidí perder 90 minutos de mi escaso tiempo libre en ver esta peli.

La cosa no empieza mal, me gustó la escueta presentación de personajes, los duros mercenarios son rápidamente retratados gracias a breves detalles. Sabemos que uno es irlandés por el tatuaje del trébol, otro es norteamericano por sus ropas de las fuerzas especiales, etc. Una fugaz presentación que nos deja en medio de un bosque en busca de algo que sólo uno de ellos sabe a ciencia cierta lo que es. Finalmente llegan a una tierra de nadie, un lugar misterioso e inquietante que estará lleno de sorpresas: un bunker abandonado.

La verdad es que la primera parte del film se deja ver, a mí me mantuvo intrigado mientras vamos descubriendo las desagradables sorpresas que el olvidado bunker cobija. El ritmo narrativo no es gran cosa pero se va manteniendo conforme la peli se va tornando más y más claustrofóbica y agobiante. Hay buenos momentos de tensión y sustos muy conseguidos a base de luces y sombras. Incluso hay algún personaje bastante inquietante, ese catatónico que todos esperamos que despierte en cualquier momento es de lo mejor del film.


El problema viene cuando todo lo preparado en la primera mitad del film se viene abajo cuando aparecen en escena unos nazis-zombis-fantasmas que no están desarrollados de forma satisfactoria. Mientras estamos ante una amenaza casi imperceptible el film funciona como film de terror de serie B, pero cuando la amenaza se concreta pierde bastante interés. La cosa deriva al gore un poco zafio, la verdad, perdiendo algo de tensión en favor de la sangre. Además, las explicaciones pseudocientíficas me parecieron liosas y algo ridículas, mejor no intentar dar sentido a algo que no lo tiene.


Yo hubiera preferido que la peli hubiera seguido explotando el factor psicológico y el paulatino derrumbe de los duros mercenarios ante algo que los supera a ellos y a toda lógica. Pero el desenlace del film a base de tiroteos inverosímiles (¿de qué sirve tirotear a un fantasma?) me hizo pensar que han tirado por la vía fácil o no han sabido cómo acabar la cosa. Por poco, pero no la apruebo, a pesar de que me gusta la serie B sin pretensiones.


Resumiendo, una presentación interesante pero un desenlace decepcionante. Creo que ya han rodado la segunda parte.

4,5

lunes, 26 de octubre de 2009

DESEO, PELIGRO (Lust, Caution; 色,戒, 2007)


Una joven universitaria se ve envuelta por amor en la resistencia a la ocupación japonesa de China durante la Segunda Guerra Mundial. Incoscientemente se involucrará en una peligrosa trama de espionaje que le afectará personalmete mucho más de lo que sería deseable.


El director taiwanés Ang Lee (Tigre y dragón, Sentido y sensibilidad, Brokeback mountain) demuestra que es uno de los mejores directores del momento: sabe sacarle todo el partido a una difícil historia. Lee muestra un verdadero interés en los personajes y su evolución, los matices, las miradas. La trama avanza lenta pero segura mientras nos vamos viendo enredados en una historia de espionaje, sexo, traiciones y amores imposibles. De joven enamoradiza la protagonista pasa a ser una fría espía que lo arriesgará todo por unas ideas políticas para luego caer en una trampa mucho más mortal: el amor.


Todas las teorías políticas y toda la propaganda patriótica dejarán de tener sentido para la joven estudiante. Todo el complejo entramado de sentimientos en los que se ven envueltos los personajes es reflejado por Ang Lee de manera magistral, demostrando un dominio de la técnica narrativa como pocos directores son capaces hoy en día.

Lee demuestra que sabe rodar y dirigir a los actores, todos están muy bien, especialmente la debutante Wei Tang y el veterano Tony Leung (2046, In the mood for love) como la pareja protagonista. Leung sigue bordando estos papeles de tipo frío e insensible que parece no tener sangre en las venas pero que deja entrever una profunda lucha interior. Los conflictos internos de los personajes están muy bien plasmados, no son héroes ni villanos de una pieza, nada es blanco ni negro en esta película llena de matices. Los protagonistas son humanos que dudan entre su deber y sus deseos.


La fotografía del mexicano Rodrigo Prieto es impresionante, todo el apartado visual es memorable, cercano a veces al universo visual de Wong Kar Wai aunque sin llegar a axfisiar a la historia (pecado capital de este último). La reconstrucción del Shanghai de los años 40 es simplemente maravillosa.

El único porblema del film: sus 157 minutos pueden resultar excesivos hacia el final, quizás un recorte en el metraje no hubiera estado mal para darle más agilidad a la cosa. Ese es el único pero que cabría ponerle al film, su excesiva duración. En mi opinión, cuando el ritmo decae la historia ya te ha atrapado y no puedes dejar de verla.

En resumen, una historia interesante narrada de forma impecable.
Recomendable.

7,5

P.D. Esperemos que Ang Lee siga haciendo buen cine y no vuelva a rodar tonterías como ese Hulk que casi me hizo odiar el color verde.

jueves, 8 de octubre de 2009

LOS FALSIFICADORES (Die Fälscher)

Esta coproducción entre Alemania y Suiza se llevó el Oscar a la mejor película extranjera y narra la historia real del falsificador Salomon Sorowitsch. Junto con otros presos de un campo de concentración Sorowitsch realizó la mayor falsificación de moneda de la historia.


La trama es muy interesante y no exenta de contradicciones. En su jaula de oro estos presos estaban obligados a colaborar con el enemigo para salvar la vida mientras sabían que estaban fabricando el dinero para seguir matando a los suyos. La polémica está servida: unos presos abogarán por el sabotaje y otros por la colaboración. 
La película es entretenida, con constantes giros que te sorprenden tanto como a los personajes. Los personajes son todos bastante reales y te llegas a identificar con las distintas posturas que van adoptando durante el metraje. Metraje que se pasa realmente rápido, la hora y media a mí se me pasó volando.

La película no se recrea en los aspectos desagradables (ya ha habido muchas películas sobre campos de concentración), tiene otra mirada más centrada en las reacciones de los personajes. Yo incluso me llegué a emocionar más de una vez. Los actores están muy bien, todos desconocidos por estas latitudes, aunque alguno como August Diehl ya ha sido fichado por Tarantino. Yo me quedo con la cara irregular de Karl Markovics, un tipo realmente duro cuya mirada haría temblar de miedo al mismo Clint Eastwood.
7

jueves, 9 de julio de 2009

Good

Hay películas por las que uno tiene sentimientos encontrados y no sabe por dónde empezar. Es que hay pelis que están bien hechas y no puedes ponerles ningún "pero" aunque no te han acabado de gustar o no te han dicho nada.


A mí con Good me ha pasado algo parecido. Es un buen film, bien ambientado, bien interpretado, con un guión interesante y bien rodado. Pero… no llega a transmitir todo lo que uno cree que los que la han hecho han intentado que transmita. No sé si me explico. Igual es que yo tenía un mal día o el film va creando unas espectativas que al final no se cumplen.

Mientras vas viendo el film te das cuenta que la acción avanza y pasan cosas (algo que es de agradecer), la trama se pone cada vez más interesante, pero a ti no te engancha. El tema de la ascensión del nazismo en Alemania y las distintas formas de comportarse ante ese hecho es un tema que da mucho juego.

Las distintas posturas ante el Tercer Reich (colaborar o enfrentarse) y las consecuencias de cada una de ellas nos han dado buenas películas últimamente (El niño del pijama de rayas, Los falsificadores, etc). Incluso films como La Ola tratan el tema de los fascismos de forma más que satisfactoria. En el caso de Good, la historia de un profesor que se ve envuelto en la vorágine nazi me parece muy interesante pero la peli no me ha acabado de convencer del todo.

La descripción del profesor y sus problemas familiares (los hijos, la esposa, su madre) así como su peligrosa relación con una alumna son tramas que están muy bien presentadas. Así mismo, la relación con su psiquiatra judío y todas las consecuencias que ello acarreará era otra subtrama interesante.
Los personajes evolucionan ante la ascensión del imperio del terror nazi: unos se enfrentan, otros huyen, otros acaban adsorbidos y otros se aprovecharán de la situación. La mayoría pecarán de ingenuos y menospreciarán a Hitler. Me gustó la evolución del personaje de la alumna (Jodie Whittaker), de joven idealista pasará a ser algo muy distinto hacia el final del film.

Además los actores están bien, Viggo Mortensen da el pego en su papel de atormentado profesor que se debate entre la mediocridad de su vida familiar y la excitante nueva vida que los nazis le ofrecen. Así mismo Jodie Whittaker y Jason Isaacs están francamente bien.

Pero... la conclusión de todo ello es bastante decepcionante.

Supongo que la incapacidad del director Vicente Amorim de imprimir un ritmo adecuado o la imposibilidad de crear un final emocionante (no hace falta grandes batallas ni baños de sangre, basta con un final digno y acorde con lo expuesto previamente) lastran el film. Si a ello le sumamos unas escenas oníricas (o surrealistas) al más puro estilo David Lynch de su última época, nos sale un cocktail algo amargo.

Está bien hecha y bien interpretada, pero me quedé con la sensación de que no han sabido sacar todo el jugo a la historia, una verdadera lástima.

5