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jueves, 20 de enero de 2011

PARADISE NOW (2005)


Ya sé que debería estar hablando de películas más actuales pero prefiero hablar de una película que me parece muy interesante y que creo que vale la pena recuperar.

Paradise now es una película que narra las horas previas a un atentado suicida en Gaza. Sus dos protagonistas principales son los terroristas palestinos elegidos para tan "gloriosa" misión. Aunque todo está aparentemente bien planeado, las cosas no saldrán como tenían previsto.
La película del escritor y director palestino Hany Abu-Assad analiza bastante bien qué puede inducir a unos jóvenes a convertirse en unos fanáticos dispuestos a inmolarse. La ocupación israelí (controles, muros, etc), el odio y la manipulación ideológica nos llevan a un cocktail de terribles consecuencias.
Los jóvenes protagonistas no saben ver otra salida aparte de la violencia, no les han enseñado otra alternativa. Sólo un personaje (Suha, la chica enamorada de uno de ellos) es capaz de oponerse abiertamente y pedir nuevas formas de resistencia. Entiendo que ese personaje es con quien pretende el director que nos identifiquemos y compartamos su punto de vista.
La película no justifica el terrorismo. Tampoco busca culpables únicos, no simplifica el problema, ni propone soluciones extremas a lo Rambo. Aboga por el diálogo y por abandonar el ojo por ojo mostrando toda la complejidad de un problema que lleva camino de eternizarse.

La película se ve con interés, está bien interpretada y, a pesar del tema tan duro que trata, no aburre (quizás sólo un poco al principio) incluso hay algún pequeño hueco para el humor. Muy bien todos los actores, destacando a Ashraf Barhom.

Recomendable para aquellos que les interesa el conflicto palestino-israelí y desean conocer cómo es el mundo en que vivimos. Lo queramos o no el conflicto entre palestinos e israelíes nos afecta a todos de una u otra manera. Los espectadores que busquen distraerse de la realidad o efectos por ordenador (que están en su derecho, faltaría más) deberán huir de esta película como del cólera.
7

lunes, 2 de noviembre de 2009

AGORA


En la Alejandría de finales del siglo IV después de Cristo conviven varias religiones en un crisol a punto de estallar.


Hay que agradecerle al amigo Amenábar que siempre se complique la vida intentando cambiar de género y contando historias que se salen de lo habitual dentro del cine español. Sólo por eso Amenábar ya se ha ganado mi respeto hace años. Que luego vienen muchos directores consagrados tipo Vicente Aranda o Bigas Luna (son los dos primeros nombres que me vienen a la cabeza) y te hacen la misma película que nos llevan contando hace 30 años pero con más desnudos innecesarios.

Amenábar no sólo es valiente sino que se mete en unas producciones realmente complejas con cientos de escenarios, vestuario complejo, escenas por ordenador y extras por un tubo. A la complejidad técnica tenemos que sumar una incluso mayor, encontrar una historia que valga la pena. Y la historia de Hipatia de Alejandría vale la pena.


Entiendo que Amenábar y su colaborador habitual Mateo Gil se hayan tomado ciertas licencias y anacronismos lógicos dentro del guión (que no voy a desvelar) Ocurre en todas las pelis históricas y no creo que sea un gran fallo que estropee el film. Lo que sería un fallo sería gastarse 50 millones de euros en una mala película, pero tampoco es el caso.
Ágora es más que brillante técnica y artísticamente hablando, llegando por momentos a fascinar. Pero Amenábar no se ha dejado llevar por los grandes presupuestos ni las escenas grandilocuentes y sabe llevar la historia con miradas y con gestos (bueno… y con alguna pedrada).
Con unas interpretaciones bastante ajustadas, Amenábar sabe sacarle todo el partido a la historia e incluso se atreve a sacarle una reflexión que resulta muy actual incluso hoy en día: los fanatismos no generan nada bueno.
Amenábar desconcierta al espectador con unos planos que van bajando desde el espacio hasta Alejandría y viceversa, dando a entender que los problemas que allí se vivieron son universales y que este planeta sólo es un puntito en el universo, no el centro del mismo.


La historia de Hipatia podría ser la de otros muchos que han luchado por la razón frente al fanatismo religioso o de cualquier tipo. Muchos alegaran que esta película va en contra de las religiones o especialmente en contra del cristianismo, yo creo que va en contra de la incultura y la cerrazón, vengan de donde vengan.


Es cierto que el desarrollo del film no es perfecto, hay ideas que no se desarrollan suficientemente, sólo se apuntan, como por que Hipatia no es ni quiere ser cristiana. Tiene alguna leve bajada de ritmo y algunos pasajes se pueden hacer innecesarios o demasiado largos. A veces las disertaciones sobre astronomía se nos pueden antojar ridículas frente a los problemas que aquejaban a Alejandría o puede que algunos personajes queden algo desdibujados.

Pero es innegable el saber hacer de Amenábar como director, la escena final es simplemente sobrecogedora (he llorado, lo admito, lapidadme si queréis). Igualmente la escena del pie es tan sutil y hermosa que es digna de un gran director. Un director que sabe construir personajes sin perderse en espectáculos vacíos, los moldea y los hace evolucionar obligando al espectador a posicionarse a favor o en contra. Pero siempre con matices, nada es totalmente negro o blanco. La evolución del personaje del esclavo Davo me pareció especialmente bien llevada.

Quizás el mayor problema del film sea una Rachel Weisz demasiado inexpresiva (o algo fría a veces) que no trasmite en ciertos momentos toda la pasión que debiera. Yo me quedo con Ashraf Barhom (Paradise now, La sombra del reino) y Max Minghella que bordan unos personajes llenos de contradicciones.


7,5

domingo, 9 de noviembre de 2008

LA SOMBRA DEL REINO (The kingdom)



Un terrible atentado en Arabia Saudí contra ciudadanos norteamericanos provoca que un grupo de agentes del FBI sean enviados al país para investigar.

Michael Mann es un especialista en thrillers espectaculares. Heat, Collateral, Enemigos públicos y Miami Vice son buenos ejemplos de su estilo: malos ambiguos, grandes ciudades, fotografía muy cuidada (con colores muy vivos), cámara al hombro y tiroteos espectaculares.

En La sombra del reino se nota mucho que la película está producida por Michael Mann, demasiado. Peter Berg figura como director pero se ha limitado copiar el estilo de Mann y su sello personal (si es que lo tiene) no se nota por ningún lado.
La peli se resulta algo lenta por momentos hasta que llega el tremendo tiroteo final. Entonces se nota que lo que mejor saben rodar los americanos son las escenas de acción, lo de tratar temas conflictivos no es lo suyo.

Al peliagudo tema del terrorismo no le saca todo el partido que debiera, se limita a clasificarlo todo entre buenos (americanos) y malos (el resto del mundo). Me gustó que explicaran en los títulos de crédito la historia de Arabia Saudí y su importancia en el mundo gracias al petróleo, pero luego no ahonda en el tema. Se centra en la investigación y en las trabas que les pone la policía saudí. El típico rollo de las jurisdicciones pero en Arabia.
Otras películas han tratado el problema de Oriente medio de una forma mucho más interesante, como Syriana o Paradise Now, por ejemplo.

Precisamente el actor que más me gustó fue Ashraf Barhom (Ágora) quien ya salía en Paradise Now, su personaje es el mejor de toda la peli. La verdad es que el resto del reparto se limita a poner cara de duro y pegar tiros: Jamie Foxx hace lo de siempre, Jennifer Garner está algo mejor de lo habitual (es decir, mal) y Chris Cooper está muy desaprovechado.

Me quedo con el tiroteo y con la escena final en la que 2 personajes totalmente opuestos evidencian que el ojo por ojo no sirve de nada.
5,5