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martes, 13 de enero de 2015

Ida


Polonia, 1960. Hace 15 años que acabó la Segunda Guerra Mundial, una novicia emprende un viaje junto con su tía para encontrar los restos de sus padres asesinados en la guerra.

 Ida se podría definir como una Road movie polaca sobre una novicia y su tía comunista en busca de los restos mortales de sus familiares. Si el tema te parece poco atractivo mejor ni te acerques a esta película. Si buscas algo distinto a lo habitual o una rara joya de cine europeo, Ida es tu película.




 El director Pawel Pawlikowski tiene algo que contar y le concede tanta importancia a la forma como al contenido. Un difícil equilibrio en el que ambos se combinan de forma magistral, siendo el uno el complemento idóneo para el otro. Por una vez forma y contenido se fusionan de manera indivisible. Su historia de dos mujeres totalmente opuestas unidas por una tragedia familiar es un duro drama pero desprende un sutil mensaje encerrado en sus imágenes.

Vayamos por partes. Lo primero que nos seducirá de esta película serán sus imágenes. Ya desde el primer plano Pawlikowski nos atrapa la mirada con esa espectacular fotografía en blanco y negro. Pawlikowski hace un uso asombroso de los planos fijos y no mueve la cámara en casi ningún momento. Su cine es un cine de ritmo lento, contemplativo, que invita a la reflexión mientras admiramos la belleza de sus imágenes. Tampoco hay travellings ni zooms. No hacen falta. Cada plano fijo tiene una composición tan estudiada como perfecta. Cada mirada, cada encuadre tiene un sentido. Los peculiares encuadres dejan ver la luz y el aire que rodea a los personajes. Como si fueran mucho más de lo que aparentan, como si algo intangible rodeara continuamente a los personajes. Pawlikowski parece decirnos que somos mucho más que carne y hueso, somos luz y aire. Algunos lo llamarán alma.

 Ambas mujeres influyen una en la otra. La tía es promiscua, fumadora, bebedora y miembro del partido comunista polaco. Su sobrina Ida es una novicia que nunca ha salido del convento. Como en toda road movie el viaje geográfico será un viaje también interior, ambas aprenderán la una de la otra y sus vidas nunca volverán a ser iguales. Del rechazo e incomprensión iniciales irán pasando a una cierta admiración mutua. Ida conocerá el amor, las ganas de vivir y experimentar. Por su parte, su tía descubrirá que existe otra forma de ver la vida de la cual se apiadará en un pricipio principio pero irá cambiando de parecer. El vacío existencial al que parece abocada la tía dentro del sistema comunista no le permite realizarse como persona ni expulsar a sus demonios interiores. Su vida disoluta no es más que una vía de escape para huir de sí misma.
  Ida tiene dudas antes de tomar sus votos. Siente que hay todo un mundo ahí fuera que ella no conoce, siente cosas que no es capaz de explicar. Sin embargo el vanal mundo exterior tampoco la seducirá en un principio. Ambas mujeres parecen condenadas a sufrir por los crímenes del pasado y son incapaces de encontrar su camino en las realidades que les han tocado vivir. Tía y sobrina están abocadas a la frustración pero Ida tiene fuertes creencias religiosas, algo de lo que su tía carece. Ida encuentra en la religión un significado a tanto dolor. Su tía no tiene ese consuelo, una vez creyó en el comunismo pero ahora ya no cree en nada. Pawlikowski contrasta la fe y lo material usando a estas dos mujeres como metáfora.

 El film trata acertadamente el asunto de la Memoria histórica. Lo cual me lleva a plantearme: ¿se podría haber hecho un film así en nuestro país ? Ya sabemos la polémica que se suscitó. En mi opinión, la verdad deber ser sacada a la luz, por mucho dolor que genere puede ser la única manera de cerrar definitivamente ciertas heridas. Los familiares de las víctimas tienen derecho a saber qué pasó realmente. Deben ser ellos los que decidan hasta dónde quieren saber, ningún gobierno debe negarles el derecho a saber donde están sus parientes o qué fue de ellos. Todo el mundo merece un entierro justo y que se sepa la verdad por mucho dolor que ésta genere. Los familiares de las víctimas tienen derecho a saber qué ocurrió con sus familiares y a darles una sepultura justa. No se trata de buscar venganza ni hacer justicia (ya es muy tarde para ello). Creo que ésta es la tesis por la que aboga el film.


 Nada de lo escrito anteriormente tendría sentido sin el trabajo de dos grandes actrices que hacen suyos los personajes de forma asombrosa. Tanto Agata Trebuchowska como Agata Kulesza transmiten magistralmente todas las contradicciones y el dolor de sus personajes.

 El viaje de Ida sembrará más dudas que certezas en el espectador pero vale la pena. Si no le temes a los planos fijos, dale una oportunidad a esta gran película.

7,5

miércoles, 29 de enero de 2014

La ladrona de libros (The book thief)


A través de los ojos de la joven huérfana Liesel asistimos a la ascensión del régimen nazi y el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

 Las adaptaciones de los best-sellers me suelen resultar bastante decepcionantes. Nunca es fácil adaptar fielmente un libro y mucho menos cuando se pretende agradar al mayor número posible de espectadores. En esta adaptación de La ladrona de libros de Markus Zusak, opino que se ha conseguido llegar a un público mayoritario a cambio de presentar un producto sin demasiada personalidad.

 Esta adaptación me resultó demasiado académica. La dirección de Brian Percival, quien se estrena en la dirección tras su trabajo en televisión en series como Downton Abbey, es demasiado obvia y estandarizada. No innova ni pretende salirse de los cánones del denominado cine para toda la familia. Percival busca (y consigue) emocionar al espectador a base de identificarse con los personajes mientras descuida otros elementos a mi juicio relevantes como la pasión de la lectura de la protagonista o el poder de los libros para escapar de la realidad, etc. No se detiene apenas en la imposición del pensamiento único, la censura, la persecución del disidente o el riesgo de poseer un libro prohibido.Conceptos que pueden parecernos hoy día muy lejanos en la era del libro digital e internet pero que siguen estando presentes aunque de forma menos obvia. Me parece curioso que estas historias de lavado de cerebro se ambienten casi siempre en la Alemania nazi, como si otros muchos regímenes no  hubieran ejercido una similar labor de censura y control.

El film muestra el Tercer Reich desde los ojos de los niños, bendita inocencia. Muchos hechos terribles parecen mostrados de forma mucho menos trágica de lo que realmente fueron, vistos por las mentes infantiles que no entienden qué estaba pasando. Así, el film no profundiza en las miserias de la guerra y evita deliberadamente ciertos elementos escabrosos para centrarse en el lado más ñoño de la historia. Valga como ejemplo, que es la primera vez que veo fallecidos en un bombardeo sin una gota de sangre. Para entendernos, la Ladrona de libros está más cerca de El niño con el pijama de rayas que de La lista de Schindler.

 Por suerte, Percival dota al film de un acertado ritmo y la película se ve sin problemas e incluso es bastante disfrutable. Las dos horas que dura el film se me pasaron casi en un suspiro y es un film que recomendaría a cualquier espectador que busque una bonita historia. Supongo que el buen hacer de Geoffrey Rush y Emily Watson (ambos excelentes en sus opuestos pero complementarios personajes) también tuvo algo que ver. Por cierto, la joven Sophie Nélisse me gustó mucho, creo que dará que hablar en el fututo. Cuando uno es consciente del tipo del film que está viendo, sólo cabe esperar que éste esté presentado de forma correcta. Y La ladrona de libros cumple perfectamente con su cometido.

 Debo advertiros que al final del film no pude evitarlo y por mis mejillas rodaron varias lágrimas. Soy un sentimental, lo sé. Estas historias de niños, judíos y guerra me tocan la fibra sensible. En su búsqueda de emocionar al espectador ayuda la partitura de John Williams (que me pasó bastante inadvertida hasta el final que es cuando tuvo un efecto demoledor en mis lagrimales).

La ladrona de libros es un film destinado a agradar al gran público, perfectamente ambientado, fotografiado y rodado pero creo que le faltó algo de personalidad.



6



domingo, 27 de noviembre de 2011

La deuda (Debt)

1965, tres agentes del Mossad, el servicio secreto israelí, se desplazan a Berlín Oriental con la intención de dar caza a un peligroso criminal nazi.


La deuda es el remake americano de la película israelí Ha Hov de Assaf Berstein, que no tengo el placer de haber visto y no puedo comparar. Pero de lo que sí he tenido el placer es de visonar esta entretenida cinta. No es que revolucione el género del thriller ni pretende ser una fiel radiografía de las técnicas del estado de Israel durante la guerra fría. Sólo es una buena película y un thriller más que recomendable.
Incluso tiene un curioso triangulo amoroso muy bien llevado. La historia ocurre en dos líneas temporales pero ambas son interesantes y complementarias. La película aborda el tema de las consecuencias que puede acarrear vivir de una mentira. Todos los pueblos necesitan héroes y villanos a los que adorar y odiar respectivamente. Este hecho se agrava aún más cuando dicho pueblo ha sido objeto de un brutal exterminio como le ocurrió al pueblo judío en la segunda Guerra Mundial. Pero a veces las cosas no son tan fáciles y la difusa línea entre el héroe y un simple mentiroso se difumina sin remedio. La búsqueda de un criminal nazi se convertirá en un asunto de vital importancia para todo un país. No se puede regresar sin resultados.

No me suelen interesar las películas de John Madden, director de aquella peliculita de la cual ya nadie se acuerda y que se llevó el Oscar a mejor película: Shakespeare in love. Pero La deuda me parece lo mejor que ha rodado en su vida, lástima que sea un remake y no sepamos realmente hasta donde llegan sus méritos y hasta donde se ha limitado a copiar. Pero su película funciona, tiene ritmo y te atrapa desde el principio.

A una historia interesante y bien narrada hay que añadir el oficio de actores de solvencia más que comprobada como Helen Mirren, Ciarán Hinds o Tom Wilkinson. También los jóvenes y guapos Jessica Chastain (El árbol de la vida) y Sam Worthington (Avatar, Furia de titanes, Terminator 4) están francamente bien. En el caso de Worthington me produjo una agradable sorpresa.

Un thriller recomendable.
7

miércoles, 18 de mayo de 2011

Oh, Jerusalén


Basada en el libro de Dominique Lapierre y Larry Collins, la película nos sitúa en 1948 y narra la interesante historia de la lucha por controlar la ciudad de Jerusalén (ciudad santa para tres de las religiones más importantes del mundo) así como la creación del estado de Israel y sus consecuencias. Las tensiones y guerras en Oriente Medio son el eje de la película. Si estos temas no te interesan, la película te puede aportar muy poco. Pero si te interesa saber qué pasa en el mundo en el que vives, esta película puede bastante esclarecedora.


Otras películas ya han tratado el tema del pueblo judío desde distintos puntos de vista: Paradise Now, Éxodo, incluso Spielberg lo hizo en Munich y La lista de Schindler. La verdad es que con un tema tan interesante es muy difícil hacer una mala película.
Y no es el caso, la película del francés Elie Chouraqui (Las flores de Harrison) es correcta y yo recomiendo su visionado, ya que aclara muchos hechos que probablemente muchos espectadores no conozcan. Hechos que son fundamentales para entender el mundo en el que vivimos debido a sus enormes consecuencias: petróleo, guerras, terrorismo, etc

El problema es que, cinematográficamente hablando, se pierde en tantos hechos históricos que se olvida de los personajes. Es un film con clara vocación didáctica y pacifista pero el mensaje que quiere transmitirnos acaba por ahogar a los personajes. No hay apenas unos diálogos decentes ni un ritmo adecuado para una película. Es más bien un documental que avanza a toda velocidad sin permitirnos conocer a los personajes. Éstos son meras comparsas para explicar acontecimientos históricos y no están suficientemente desarrollados.

Supongo que la historia daría para una teleserie o una peli de bastante más metraje. Se nota que han recortado muchas escenas para hacer el film llevadero, sólo dura 90 minutos, pero quizás un poco más de sosiego no hubiera venido mal. También el aire a coproducción juega algo en su contra, algunas escenas de acción o efectos especiales se notan faltas de presupuesto.
Tampoco creo que la película sea del todo imparcial entre los dos bandos, claramente hay muchos más protagonistas israelíes que árabes y me dio la sensación de que se inclina un poco por el bando judío. Desde luego, los peores parados son las grandes potencias coloniales (Inglaterra), la ONU y los grupos radicales de ambos bandos.

En cuanto al reparto, dentro de un film tan coral y con tantos actores yo destacaría al veterano Ian Holm (que está soberbio como siempre, haga de robot malvado en Alien, de Hobbit o del líder sionista David Ben-Gurión) y Maria Papas que tiene las dos mejores escenas de la peli.

Un film necesario y bienintencionado pero que adolece de cierta falta de emoción.
5′5

lunes, 21 de marzo de 2011

Pi, fe en el caos (π ,1998)


Todo el universo está regido por unas leyes matemáticas. Desde el más ínfimo átomo a la órbita de los planetas, todo lo rigen las matemáticas. Ocultas leyes y proporciones que el hombre sólo puede vislumbrar. Nuestra existencia está llena de números que regulan nuestras vidas sin nosotros saberlo, las espirales, el crecimiento del pelo, las proporciones áureas, todo son matemáticas. ¿Existe acaso un plan maestro? ¿Un orden dentro de todo este caos que es la vida?¿Se puede llegar a entender sin volverte loco?



El film es una compleja trama en la que las matemáticas se mezclan con la bolsa de Wall Street y la religión judía. Para la religión judía el nombre de Dios es impronunciable, su nombre real es una sucesión de 216 cifras divididas en 4 columnas, si a cada cifra le asignas una letra obtienes el Tetragrammaton. Las cuatro primeras letras son YHVH, lo que dio origen a las palabras Jehova y Yahvé para referirse a Dios. Así pues, el Dios hebreo no es un señor con barba o un ojo en el cielo, es un número. Interesante. La cábala es el estudio de los designios divinos a través de los números, incluso hay programas de ordenador que buscan significados ocultos en la Torá. En la festividad del Yom Kipur el rabino entra en el templo y enumera tres veces todas las cifras que forman el nombre de Dios.

En Pi Darren Aronosky (El cisne negro, Réquiem por un sueño, The Wrestler, La fuente de la vida) bucea en los misterios de los números y su importancia desde el punto de vista religioso. A través de un personaje que intenta llenar los huecos de su mísera existencia con la lógica nos sumerge en una pesadilla en la que religión y ciencia se confunden con la locura. Una película extraña e insoportable por momentos en la que se ven claros los cimientos del futuro cine de su autor. La obsesión y la enfermedad mental que han marcado toda su carrera ya están aquí presentes. El conocimiento no lleva a la felicidad sino al más absoluto caos mental. La esquizofrenia acabará apoderándose del protagonista, quien decidirá terminar con la pesadilla de una forma bastante drástica. En la escena final, el protagonista aparece en un parque, tranquilo al fin, su paranoia y su ansiedad han desaparecido, pero el desasosiego del espectador continuará hasta unos días después de ver el film.

La radical propuesta de Aronofsky resulta especialmente indigesta y cruda en esta su primera película. A la lógica falta de medios hemos de sumar una premeditada estética desagradable y fea. Si encima le sumamos una trama confusa sin ninguna concesión a la comercialidad, obtenemos una propuesta tan original como minoritaria. Pi es la primera obra de culto de Aronofsky y su film menos comercial. Aronofsky inició su carrera en 1998 con esta barata y original cinta en la que se puede adivinar germen de toda su filmografía posterior.

Dios existe y es un número.

6


jueves, 20 de enero de 2011

PARADISE NOW (2005)


Ya sé que debería estar hablando de películas más actuales pero prefiero hablar de una película que me parece muy interesante y que creo que vale la pena recuperar.

Paradise now es una película que narra las horas previas a un atentado suicida en Gaza. Sus dos protagonistas principales son los terroristas palestinos elegidos para tan "gloriosa" misión. Aunque todo está aparentemente bien planeado, las cosas no saldrán como tenían previsto.
La película del escritor y director palestino Hany Abu-Assad analiza bastante bien qué puede inducir a unos jóvenes a convertirse en unos fanáticos dispuestos a inmolarse. La ocupación israelí (controles, muros, etc), el odio y la manipulación ideológica nos llevan a un cocktail de terribles consecuencias.
Los jóvenes protagonistas no saben ver otra salida aparte de la violencia, no les han enseñado otra alternativa. Sólo un personaje (Suha, la chica enamorada de uno de ellos) es capaz de oponerse abiertamente y pedir nuevas formas de resistencia. Entiendo que ese personaje es con quien pretende el director que nos identifiquemos y compartamos su punto de vista.
La película no justifica el terrorismo. Tampoco busca culpables únicos, no simplifica el problema, ni propone soluciones extremas a lo Rambo. Aboga por el diálogo y por abandonar el ojo por ojo mostrando toda la complejidad de un problema que lleva camino de eternizarse.

La película se ve con interés, está bien interpretada y, a pesar del tema tan duro que trata, no aburre (quizás sólo un poco al principio) incluso hay algún pequeño hueco para el humor. Muy bien todos los actores, destacando a Ashraf Barhom.

Recomendable para aquellos que les interesa el conflicto palestino-israelí y desean conocer cómo es el mundo en que vivimos. Lo queramos o no el conflicto entre palestinos e israelíes nos afecta a todos de una u otra manera. Los espectadores que busquen distraerse de la realidad o efectos por ordenador (que están en su derecho, faltaría más) deberán huir de esta película como del cólera.
7

jueves, 15 de abril de 2010

Religulous


El humorista norteamericano Bill Maher hace un recorrido por las religiones mas importantes de la actualidad para dejar al descubierto sus incongruencias y contradicciones.

La verdad es que Bill Maher tiene valor, en un país tan conservador como Estados Unidos atreverse a analizar de forma paródica un tema tan peliagudo como la religión no deja de ser toda una hazaña (o un suicidio).

El documental se ve con agrado y no deja de sorprender y divertir en ningún momento. No es que pretenda ser un profundo y sesudo análisis de las religiones, es simplemente un divertido recorrido por sus mayores puntos débiles. Todo visto desde la óptica de una persona que no cree en ningún dios ni profesa religión alguna. Para Bill Maher las religiones son negativas y son un estorbo a la razón y al progreso humano. Puedes estar o no de acuerdo con él pero ciertos datos que aporta son realmente inquietantes.

Sin llegar a provocar nunca un enfrentamiento directo (aunque está a punto) y manteniendo siempre un refrescante hueco para la ironía, Maher va tocando las narices a todo aquel que se pone a tiro (Dios, Yahvé y Alá no cogían el teléfono). No olvidemos que la dirección es de Larry Charles, el de Borat, quien imprime un ritmo endiablado a la cinta.

Más que en las propias religiones, Maher centra su mirada en el fanatismo y la sinrazón de muchas personas. Por el documental veremos a tipos que dicen curar la homosexualidad, gerentes de zoo que niegan la evolución, curas cascarrabias que reniegan del Vaticano, parques temáticos sobre Tierra Santa (crucifixión incluida), inventos para no romper las reglas del Sabbath, gente que signos divinos en cualquier cosa y profetas que adoran el lujo.

Maher sabe sacarle el jugo a cada entrevista de forma mordaz y amena. Sí, amigos, el mundo esta lleno pirados. Vamos a reírnos de ellos antes de que destruyan el planeta. Si un senador norteamericano cree que el fin del mundo es inevitable y que está cerca ¿hará algo por evitarlo? La verdad es que por momentos me entró miedo viendo la peli.

El film es una llamada a la calma y al sosiego frente a toda la ola de fundamentalismo que parece invadir el mundo. Supongo que si eres muy religioso este documental te parecerá demagogo y no le verás la gracia, pero si no es tu caso creo lo disfrutarás bastante.

6

jueves, 28 de enero de 2010

Un tipo serio (A serious man)


El particular universo de los hermanos Coen (Quemar después de leer, No es país para viejos) se sigue expandiendo sin rumbo fijo aparente. Esta vez nos presentan la historia de un profesor de matemáticas judío que ve cómo su vida se va a pique sin que él pueda hacer nada por impedirlo.


Los Coen nos entregan otro estupendo guión lleno de momentos sublimes enmarcados dentro de la más ridícula cotidianeidad (el tío Arthur, la escena del tejado, Marshak, los dientes del gentil). Como viene siendo habitual, la planificación del guión y la dirección de actores son los puntos fuertes de la película. Igualmente las ganas de huir de lo previsible siguen estando presentes en su nuevo film. El espectador asiste atónito a las sucesivas vueltas de tuerca a las que el guión somete al impotente protagonista, siempre esperando que tome la iniciativa o provoque un desenlace que no acaba de llegar.

Ya desde el magnífico prólogo, los Coen dejan claro que hacen lo que quieren, impregnando toda la película de su fino sentido del humor. Un humor sutil y casi imperceptible que tiñe de excentricidad los momentos más vulgares. Porque los personajes de la peli son de los más anodino que se ha visto en una pantalla. El hecho de que los protagonistas sean judíos y casi sólo se relacionen con judíos hace que sus asfixiantes costumbres acaben por parecernos cómicas. No sé si los Coen han decidido reírse del judaísmo o hacer un esperpento de sus costumbres pero el resultado ha sido bastante curioso, como poco.

Los Coen usan un afilado bisturí para diseccionar la vida de los judíos en los años sesenta en Estados Unidos, un opresivo ambiente que quizás conocen muy bien. El sufrido protagonista sigue los principios de la fe hebrea y confía en que la vida le vaya bien, pero cuando todo empieza a desmoronarse, ni su fe ni sus principios parecen darle ninguna solución. El sometimiento del individuo a los designios de un Dios todopoderoso no parece tener ya ningún sentido. El mundo gira pero él sigue inmóvil. Sus contradicciones y sus indecisiones hacen que se hunda sin remedio. Tendrá a su alcance formas de salir a flote pero se verá totalmente incapacitado, está atrapado en unas costumbres demasiado arcaicas que anulan al individuo.

Remarcar la estupenda labor de todos los actores, logrando transmitir tal sensacion de aburrimiento vital que no parece que estén actuando. Yo destacaría a los estupendos Michael Stuhlbarg, Richard Kind y la inquietante presencia de Amy Landecker. Tambien es de agradecer el hábil uso que los Coen hacen de la gran canción de Jefferson Airplane "Somebody to love", quizás la única clave para entender todo el film.

Quizás no sea una película destinada a atraer al gran público, no es una comedia al uso, no provoca carcajadas ni nada parecido. Yo la recomendaría sólo para los incondicionales de los protagonistas torpes y las situaciones ridículas propias de los Coen. Dichos incondicionales la disfrutarán de lo lindo. El resto no le verán la gracia y se quedarán con un palmo de narices. Mola.

7,5



jueves, 8 de octubre de 2009

LOS FALSIFICADORES (Die Fälscher)

Esta coproducción entre Alemania y Suiza se llevó el Oscar a la mejor película extranjera y narra la historia real del falsificador Salomon Sorowitsch. Junto con otros presos de un campo de concentración Sorowitsch realizó la mayor falsificación de moneda de la historia.


La trama es muy interesante y no exenta de contradicciones. En su jaula de oro estos presos estaban obligados a colaborar con el enemigo para salvar la vida mientras sabían que estaban fabricando el dinero para seguir matando a los suyos. La polémica está servida: unos presos abogarán por el sabotaje y otros por la colaboración. 
La película es entretenida, con constantes giros que te sorprenden tanto como a los personajes. Los personajes son todos bastante reales y te llegas a identificar con las distintas posturas que van adoptando durante el metraje. Metraje que se pasa realmente rápido, la hora y media a mí se me pasó volando.

La película no se recrea en los aspectos desagradables (ya ha habido muchas películas sobre campos de concentración), tiene otra mirada más centrada en las reacciones de los personajes. Yo incluso me llegué a emocionar más de una vez. Los actores están muy bien, todos desconocidos por estas latitudes, aunque alguno como August Diehl ya ha sido fichado por Tarantino. Yo me quedo con la cara irregular de Karl Markovics, un tipo realmente duro cuya mirada haría temblar de miedo al mismo Clint Eastwood.
7

jueves, 9 de julio de 2009

Good

Hay películas por las que uno tiene sentimientos encontrados y no sabe por dónde empezar. Es que hay pelis que están bien hechas y no puedes ponerles ningún "pero" aunque no te han acabado de gustar o no te han dicho nada.


A mí con Good me ha pasado algo parecido. Es un buen film, bien ambientado, bien interpretado, con un guión interesante y bien rodado. Pero… no llega a transmitir todo lo que uno cree que los que la han hecho han intentado que transmita. No sé si me explico. Igual es que yo tenía un mal día o el film va creando unas espectativas que al final no se cumplen.

Mientras vas viendo el film te das cuenta que la acción avanza y pasan cosas (algo que es de agradecer), la trama se pone cada vez más interesante, pero a ti no te engancha. El tema de la ascensión del nazismo en Alemania y las distintas formas de comportarse ante ese hecho es un tema que da mucho juego.

Las distintas posturas ante el Tercer Reich (colaborar o enfrentarse) y las consecuencias de cada una de ellas nos han dado buenas películas últimamente (El niño del pijama de rayas, Los falsificadores, etc). Incluso films como La Ola tratan el tema de los fascismos de forma más que satisfactoria. En el caso de Good, la historia de un profesor que se ve envuelto en la vorágine nazi me parece muy interesante pero la peli no me ha acabado de convencer del todo.

La descripción del profesor y sus problemas familiares (los hijos, la esposa, su madre) así como su peligrosa relación con una alumna son tramas que están muy bien presentadas. Así mismo, la relación con su psiquiatra judío y todas las consecuencias que ello acarreará era otra subtrama interesante.
Los personajes evolucionan ante la ascensión del imperio del terror nazi: unos se enfrentan, otros huyen, otros acaban adsorbidos y otros se aprovecharán de la situación. La mayoría pecarán de ingenuos y menospreciarán a Hitler. Me gustó la evolución del personaje de la alumna (Jodie Whittaker), de joven idealista pasará a ser algo muy distinto hacia el final del film.

Además los actores están bien, Viggo Mortensen da el pego en su papel de atormentado profesor que se debate entre la mediocridad de su vida familiar y la excitante nueva vida que los nazis le ofrecen. Así mismo Jodie Whittaker y Jason Isaacs están francamente bien.

Pero... la conclusión de todo ello es bastante decepcionante.

Supongo que la incapacidad del director Vicente Amorim de imprimir un ritmo adecuado o la imposibilidad de crear un final emocionante (no hace falta grandes batallas ni baños de sangre, basta con un final digno y acorde con lo expuesto previamente) lastran el film. Si a ello le sumamos unas escenas oníricas (o surrealistas) al más puro estilo David Lynch de su última época, nos sale un cocktail algo amargo.

Está bien hecha y bien interpretada, pero me quedé con la sensación de que no han sabido sacar todo el jugo a la historia, una verdadera lástima.

5



martes, 7 de abril de 2009

RESISTENCIA (Defiance)




Tras la ocupación de Polonia por los nazis, los hermanos judíos Bielski se ocultan en los bosques bielorrusos.


Edward Zwick es un director bastante competente que sabe darle emoción a las historias que narra (que no es poco). Incluso en un film tan vacío de contenido como El Último samurai nos llegaba a emocionar con esas batallas. Con Diamante de sangre la cosa mejoró bastante y con Resistencia parece que sigue por el buen camino.


La historia de la persecución de los judíos a manos de los nazis no es nueva y se han hecho grandes films sobre ello (La lista de Schindler, El pianista, etc) pero este film nos aporta una visión algo distinta. Se basa en la historia real de un grupo de judíos que no sólo se escondieron en los bosques, sino que también se levantaron en armas contra los invasores.


La historia avanza continuamente sin aburrir nunca y teniendo bastantes momentos de tensión y emoción. El film se centra en los personajes y en la lucha por la supervivencia sin llegar a ser demasiado dramático ni caer en el cine de acción puro y duro. Me recordó a El argentino en cuanto a film sobre guerrillas y sus penurias, aunque sus objetivos son totalmente distintos. Resistencia me gustó algo más, me metí más en la peli y me emocioné incluso.

Edward Zwick no nos da nada que no hubieramos visto ya otras veces (algunos momentos me recordaron a Bravehart o a Salvar al soldado Ryan), pero consigue que te identifiques con los personajes y les pilles cierto cariño. No realiza un pormenorizado estudio psicológico de los personajes sometidos a situaciones extremas ni hace una arenga patriotera sobre la libertad y todo ese rollo. También pasa muy de puntillas sobre la religión judía y sus costumbres, se limita a entretener contando una buena historia.

Creo que Daniel Craig está bien en su papel de líder del grupo. El tipo no es un mago de la interpretación, pero estos papeles de tipos duros pero sensibles le vienen muy bien. Liev Schreiber y Jamie Bell (Billy Elliot, King Kong) me sorprendieron gratamente.


Yo me lo pasé muy bien durante las 2 horas que dura la peli. No pasará a la historia pero es un film digno y muy entretenido.

7

viernes, 28 de marzo de 2008

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

El joven Bruno, de 8 años, se traslada con sus padres y su hermana a una casa en el campo. Allí se sentirá solo y echara de menos a sus amigos.

Partiendo de una buena novela es más fácil hacer una buena película. Sigo opinando que son medios de expresión distintos pero el cine y la novela necesitan ambos la misma cosa: algo que contar. Una historia. La forma de contarlo ya es harina de otro costal. Pero sin historia no hay libro ni película posible.

Si la novela ha sido un éxito, creo que es un acierto no modificar la estructura del libro ni experimentar. La peli sigue fielmente la estructura narrativa de la novela. Obviamente, en la novela de John Boyne el niño y el lector van juntos descubriendo la verdad y atando cabos. Al traducir el texto en imágenes, el espectador se pierde inevitablemente algo del misterio y la sorpresa que experimenta el niño. El punto de vista del niño es el motor de la historia pero se pierde algo del encanto al plasmarlo en imágenes.


La película es correcta y está bien llevada. A pesar de la dificultad de adaptar el texto, han logrado que los aciertos de la novela se trasladen a la peli. El ritmo es adecuado y la dirección es correcta. Me gustó mucho el tratamiento y deasarrollo de los personajes, con pequeñas pinceladas. En especial me gustó el personaje de la hermana, su evolución es totalmente opuesta a la de su hermano. Ella se deja convencer y entra en la corriente dominante. Incluso acaba vistiendo como la chica de un poster de propaganda, algo muy típico de los adolescentes.


Es de agradecer que el film no busque descaradamente la lágrima fácil. Sobre este tema se han hecho ya muchas películas (incluyendo algunas obras maestras) y aquí han optado por la contención antes que por la emoción. Aún así, a mí casi se me escapó alguna lágrima.


Los actores cumplen, aunque los niños me gustaron bastante más que los adultos. Asa Butterfield es un Bruno más que creíble (este chico promete, tiempo al tiempo) y Vera Farmiga realiza un buen papel como su madre.


Un film recomendable, sobretodo para los que no hayan leído el libro.

6