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jueves, 28 de julio de 2016

13 HORAS: LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI


Odio el cine de Michael Bay y todo lo que significa. Para mí sus películas (por llamarlas de alguna manera) son el paradigma de lo que nunca debió de ser el cine. Bay es un peligro público que, ironías crueles del destino, ha tenido grandes éxitos de taquilla como Bad boys, The rock, Armagedon, Pearl Harbor o ese elogio a la estupidez que es la saga Transformers. Su estridente cine se basa únicamente en los efectos especiales sin tener el más mínimo interés en la trama (ridícula cuando no inexistente en todos sus films) ni en el desarrollo de personajes (planos y patriotas). Su cine para memos parece tener como único objetivo glorificar a las fuerzas armadas estadounidenses. No se sabe si Bay ha leído un libro alguna vez o si ha salido de su país, pero creo que cualquiera de las dos cosas le vendría muy bien. Igual descubre algo. Tampoco podemos decir que su estilo haya evolucionado en estos 20 años de carrera. No solo es un director anclado en su propio estilo visual sino que se dedica a producir abundante basura que recae en manos de otros directores más negados que él, cosa difícil de creer. Así ha producido innecesarios remakes de films de terror como La matanza de Texas, Viernes 13 oAmytiville. Como era de esperar, todas ellas muy inferiores a las originales. Las filmografías de Michael Bay y Roland Emmerich son al cine lo que una hamburguesa de McDonald’s a la cocina internacional: pura basura consumida diariamente por millones de personas que, quizás, no conozcan nada mejor. Así nos va.

Todo este largo párrafo glosando los motivos por los que odio el cine de Michael Bay sirve de introducción para que entendáis mis reservas hacia la última película de este tipo. Parece que ha abandonado parcialmente la ciencia ficción más descabezada (ya sabes: miles de hierros cambiando de forma vertiginosamente ante los ojos del mareado espectador) para adaptar una historia real. Pero no una historia real cualquiera. La historia de unos americanos atrapados en la embajada norteamericana de Bengasi, Libia, en 2012. Una historia que le permite a Bay avisarnos del peligro que corren la civilización occidental, la democracia y la libertad. Menos mal que están los norteamericanos por el mundo. Que aunque sean soldados a sueldo, los protagonistas de este film son norteamericanos y ellos sí que saben mantener a raya a los insurgentes islamistas. A veces pienso si Bay no estará a sueldo de la CIA.
No esperéis de Michael Bay una somera aproximación a lo que supuso la malograda primavera árabe ni una detallada descripción de la situación en Oriente Medio. Tampoco se explica quien fue Gadafi a pesar de que su cara aparece bastante en el film, únicamente se explica que fue un dictador y que tenía una guardia personal formada por mujeres. Todo lo demás le importa muy poco a Michael Bay y a su público ávido de acción. Con unos breves textos explicativos (apenas 25 segundos), Bay nos mete en faena. Una pena que Bay se dedique tanto tiempo y dinero a las escenas de acción y no pierda un segundo en meternos en el contexto histórico de su film. En ese aspecto me han gustado mucho más films recientes como Argo, La noche más oscura o Único superviviente. Pero Bay va a lo que va. Su film emparenta más con Blak Hawk derrivado. Tiroteos a mansalva para demostrarnos lo bravos que son los yanquis aunque estén en inferioridad numérica. Que para algo creen firmemente en la familia y la camaradería. No pueden faltar esos planos de la bandera yanqui, ni el publi reportaje de las fuerzas aéreas norteamericanas, ni esos planos a cámara lenta marca de la casa. Incluso se plagia a sí mismo mostrando el recorrido de una bomba que cae al suelo que ya usó en Pearl Harbor.
Si uno consigue apartar a un lado el patriotismo y las manidas alabanzas a la familia y la camaradería, nos encontramos ante un film efectivo que cumple su misión de entretener. No me duelen prendas en reconocer que es su mejor película hasta la fecha, tampoco era tan difícil, y que pasé un rato agradable durante buena parte del metraje. Al menos esta vez, el film se hace ameno aunque sus dos horas y media de tiroteos y asaltos acaben resultando excesivas. Esta historia (que tampoco hay mucha) se podría haber contado en hora y media sin problemas. Las escenas de acción están conseguidas, para eso son lo único que importan a Bay, y poco más se puede decir.
 Esta vez Bay está algo más comedido, es cierto, no hay tanto efecto digital que marea al espectador ni chicas monas metidas con calzador. Pero sigue siendo el maldito Michael Bay.


miércoles, 8 de enero de 2014

El único superviviente (Lone survivor)


Toda guerra en la que se ven implicados los norteamericanos acaba siendo plasmada ampliamente en el cine. Incluso puede dar origen a un subgénero cinematográfico como las películas de Vietnam y sus inevitables héroes tipo Chuck Norris o Stallone. Los tiempos han cambiado y el cine bélico norteamericano ya no es tan descaradamente propagandístico. Ahora tocan las películas sobre Afganistán, tras En territorio hostil o Zero dark thirty, nos llega esta historia basada hechos reales ocurridos en 2005.

 Desde los títulos de crédito iniciales intentan convencernos de que los marines son superhombres entrenados para salir airosos de cualquier situación por peligrosa que sea. Sin embargo, la misión Alas rojas demostró que estos supuestos titanes son simples mortales susceptibles de ser derrotados. El mejor ejército del mundo con sus satélites, sus helicópteros y su última tecnología fue puesto en serios apuros por un puñado de talibanes armados con AK-47 y poco más.

 Es cierto que La odisea de supervivencia del marine Marcus Luttrell puede resultar por momentos inverosímil. Sólo el hecho de que nos adviertan desde el principio que está basada en hechos reales consigue hacer que nos creamos algunos hechos aquí narrados (sobretodo en la parte final del film). No hay grandes hazañas superheróicas ni fantasmadas pero la sucesión de casualidades nos resultaría verosímil si no nos aseguran que los hechos ocurrieron así.

Peter Berg (La sombra del reino, Hancook) realiza aquí su mejor película hasta la fecha (muy superior a esa estupidez que era Battleship). Se nota que el tipo ha aprendido de Michael Mann y su electrizante forma de rodar tiroteos. A pesar de un inicio algo lento y una presentación de personajes bastante tópica, el film leanta el velo rápidamente. Con un ritmo adecuado y unas escenas de acción excelentes, el film nos introduce de lleno en el infierno de la guerra. Las emboscadas y tiroteos del film me gustaron mucho. Por momentos, el espectador se siente igual de acosado y perseguido que los protagonistas. Hay escenas de verdadero agobio y otras realmente escalofriantes en las que uno siente los huesos partirse y los pulmones encharcarse de sangre. El director Peter Berg no ha inventado una nueva forma de rodar las escenas de acción ni va a revolucionar el género pero ha hecho un film técnicamente impecable que incluso consigue sorprender gratamente en un par de ocasiones.


 En mi opinión, lo peor del film es esa moralina característica de ciertos productos yanquis, el final con las fotos reales de los protagonistas me resultó un poco forzado en busca de la lágrima fácil. Ni siquiera la emotiva versión del Heroes de David Bowie a manos de Peter Gabriel logró en mi caso el efecto buscado por el director.
Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, el film no es únicamente propaganda de la maquinaria militar norteamericana. No hay enemigo pequeño y cualquier ejército puede ser aniquilado. Llegados a un punto en el que la tecnología y el entorno no son favorables, sólo la suerte y el instinto de supervivencia pueden salvarle la vida al mejor ejército del mundo. Berg no se plantea qué pintan los americanos en Afganistán, no era ése su objetivo, sino que se centra en la experiencia de unos soldados sometidos a una situación límite. Al final, no hay religiones ni naciones que valgan. Cuando se trata de matar o morir, la elección es fácil. Una guerra es una lucha a muerte entre personas que, casi con toda seguridad, desearían estar en cualquier otro sitio. 

En cuanto a los actores, debo destacar que Mark Wahlberg está en el mejor papel de toda su carrera.  Wahlberg transmite toda la carga emotiva de su personaje y consigue contagiarnos sus ganas de sobrevivir a toda costa. También me sorprendió gratamente Emile Hirsch, quien está madurando rápidamente como actor dejando atrás su imagen de niño guapete.

Lo dicho, recomendable para los amantes del cine bélico.

6

jueves, 16 de agosto de 2012

El dictador (The dictator)




Está visto que a Sacha Baron Cohen le va la provocación. Tras films tan irreverentes como Brüno o Borat, ahora le toca el turno a los dictadores de Oriente Medio.

A Sacha baron Cohen le encanta meter el dedo en el ojo de todos, mejor cuanto más poderosos sean, y reírse de lo que podría parecer imposible hacerlo. No teme bromear sobre religión, el sida, razas, sexo, el 11-S, ni sobre Bin Laden ni sobre dictadores actualmente en activo. Visto lo mal que se le da a la ONU solucionar conflictos como los de Libia o Siria, al pueblo llano sólo nos queda el humor como única arma ante las desigualdades y atrocidades que vemos cada día en el telediario (entre anestesiantes noticias de deportes). Vamos, que las potencias occidentales (adalides de la libertad) apoyan y se aprovechan de estos dictadores de pacotilla, meras parodias de sí mismos, déspotas del siglo XV en países rebosantes del imprescindible petróleo, mientras sus pueblos las pasan canutas. Una situación tan esperpéntica que bien merece un film tan gamberro como El dictador.
 
El dictador es otra comedia alocada que no debe tomarse en serio (¿o si?). Es un humor de trazo muy grueso, lleno de palabras ofensivas, chistes escatológicos y/o racistas. No se le debe pedir más. Es de entender que este film no guste a mucha gente (los amantes de lo políticamente correcto deben alejarse de este film como si de un arsenal nuclear iraní se tratara) pero creo que es de agradecer que temas tan espinosos sean tratados de forma tan irreverente. A mí este tipo de humor me gusta, me parece valiente aunque a veces se les va la mano. Ahora mismo me acuerdo de varias escenas realmente hilarantes que casi me han hecho llorar (el helicóptero, el parto, el funeral). Si el objetivo de toda comedia es hacer reír, El dictador lo ha logrado conmigo. Además, las ganas de romper tabúes y la desvergüenza de los responsables de esta peli me parecen muy refrescantes.  

 Es cierto que el personaje de Alladeen se inspira en dictadores reales como Sadam Hussein o Gadafi pero no es menos cierto que también occidente recibe su buena dosis de mordacidad. El discurso final en el que se compara una dictadura con el régimen político americano no deja lugar a dudas: el objetivo era ridiculizar a todos y no dejar ningún títere con cabeza. Ni oriente ni occidente salen bien parados y de todos ellos se hace burla. Una burla a veces ofensiva y otras veces grotesca, pero necesaria ya que muchas veces es la mejor forma de decir las verdades a la cara. Seguro que en Corea del Norte o Irán este film no sentará nada bien, pero tampoco deja bien parados a Norteamérica ni a Europa (mucho menos a China).
 El film no es niguna maravilla, tiene algún bajón hacia mitad del metraje y es bastante obvio en cuanto al desarrollo (quizás la historia de amor sobraba un poco). Funciona mejor como gags aislados que como historia, eso sí: los gags son muy efectivos si te gusta este tipo de humor suicida.

Esperemos que en su próximo film ataque a banqueros y políticos.

5

lunes, 30 de julio de 2012

Nader y Simin, una separación (جدایی نادر از سیمین Jodái-e Náder az Simin)


Nader y Simin es una película iraní que ha triunfado en todos los festivales a los que ha acudido e incluso ha ganado el Oscar a la mejor película extranjera (a pesar de pertenecer a un país del eje del mal). Pero en Irán no sólo hay fanatismo religioso y un peligroso programa nuclear. Irán es mucho más y su cine da buena cuenta de ello (un ejemplo sería la interesante Nadie sabe nada de gatos persas).


Nader y Simin narra de forma magistral una historia bastante cotidiana: la separación de un matrimonio y las consecuencias que este hecho acarrea. Ella quiere irse del país en busca de mejores oportunidades para la hija de ambos, mientras él quiere permanecer en Irán ya que no puede abandonar a su padre enfermo de Alzheimer. Nada de superhéroes salvando al mundo. El director Asghar Farhadi narra de forma tan inteligente y verosímil que consigue hacernos dudar de si lo que estamos viendo es una película o una cámara oculta. La dirección de actores es tan perfecta que me cuesta pensar que realmente estén actuando en algunas escenas. La mirada de la niña cuando está esperando en el coche me parece de una emoción que se entiende en cualquier parte del mundo. Pero no sólo hay buenas interpretaciones, el guión es de una precisión milimétrica una vez que arranca.

 He de reconocer que al film le cuesta arrancar, estamos hablando de cine iraní, pero cuando lo hace no hay manera de apartar la mirada de la pantalla. Las escenas iniciales parecen triviales, meros apuntes de una familia iraní de clase media, nada especialmente relevante. Pero llegados a un momento nos damos cuenta que el director ha estado diseminando importantes datos que nos van a ser necesarios para formarnos nuestra propia opinión sobre un conflicto (que no voy a desvelar). Dicho conflicto enfrentará a dos familias de clases sociales diferentes y a los miembros de cada familia entre sí. El espectador asiste atónito a la maraña burocrática de un proceso judicial (a mí me recordó a El proceso de Kafka) mientras vemos como las cosas se van degradando cada vez más. En esta historia no hay buenos ni malos, sólo personas con diferentes puntos de vista. Algo que pocas veces he visto tan bien plasmado en una película. La imparcialidad de este film es todo un acierto. Incluso se permite el lujo de no responder a todas las preguntas que plantea para que cada espectador saque sus propias conclusiones.
A pesar de estar ambientada en un país bastante alejado de nuestras costumbres, los problemas que trata son universales y fácilmente reconocibles: el dolor de una ruptura, el amor por los hijos, el amor por los padres, la diferencia de clases, la impotencia ante una justicia excesivamente lenta e inflexible, etc. Asuntos en los que todos podemos vernos identificados, ahí radica la gran baza de este excelente film que os recomiendo encarecidamente.



8

domingo, 29 de abril de 2012

A Crude Awakening - The Oil Crash

Gracias a Arny he descubierto este magnífico documental. ¿Cuánto van a durar las reservas de petróleo? ¿Existe alguna alternativa? ¿Estamos realmente preparados?. Si tienes hora y media, no dejes de verlo.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

Incendies




Al morir su madre, dos hermanos reciben el encargo de encontrar a su padre (al que creían muerto) y a un hermano del cual desconocían su existencia. La búsqueda les llevará hasta Oriente Medio.


Una película que empieza con una canción de Radiohead no puede ser mala. Si dicha canción viene acompañada por unas inquietantes imágenes de unos niños preparándose para entrar en combate, el resultado es un inicio más que interesante y perturbador. Así es todo el resto de Incendies, la película del canadiense Denis Villeneuve: interesante y perturbadora.

Incendies traza hábilmente un paralelismo entre la historia de la madre y la búsqueda por reconstruir su vida a cargo de sus hijos. Tanto los hijos como el espectador iremos descubriendo al mismo tiempo secretos ocultos desde hace mucho tiempo. La búsqueda de la verdad nos meterá de lleno en el conflicto de Oriente Medio, en ese odio y esa venganza de raíces ancestrales que aún hoy no parece tener un fin cercano. Incendies nos introduce en un conflicto armado que cambiará para siempre la vida de los protagonistas incluso mucho antes de nacer.
Incendies es un film muy duro, escenas como la del autobús o las de la cárcel me pusieron los pelos de punta. Pero no se recrea innecesariamente en los aspectos más truculentos de un conflicto armando, simplemente muestras los hechos imprescindibles para que el espectador se identifique con los personajes y entienda su evolución personal. Villeneuve usa un acertado montaje en paralelo y unas elipsis narrativas que funcionan de maravilla, dotando al film de un ritmo muy acertado.
A pesar de basarse en una obra de teatro, no se nota su origen teatral en ningún momento. Esta historia en manos de Haneke hubiera sido un ladrillo de tres horas lleno de violencia extrema. Pero Incendies acierta con lo de menos es más y dejar que funcione la imaginación de el espectador. Pero no sólo la imaginación, también la inteligencia y la capacidad de sacar conclusiones. Yo no pude evitar pensar que esta película tiene algo de parentesco con films coreanos como Oldboy o las tragedias clásicas griegas (es que soy de letras, no lo puedo evitar). Si bien en el guión hay ciertas coincidencias que se nos pueden hacer algo inverosímiles, en conjunto, el film es más que recomendable.

Incendies es una buena película, vale la pena verla.
7
p.d.: Gracias, Arny, por tu recomendación.



miércoles, 18 de mayo de 2011

Oh, Jerusalén


Basada en el libro de Dominique Lapierre y Larry Collins, la película nos sitúa en 1948 y narra la interesante historia de la lucha por controlar la ciudad de Jerusalén (ciudad santa para tres de las religiones más importantes del mundo) así como la creación del estado de Israel y sus consecuencias. Las tensiones y guerras en Oriente Medio son el eje de la película. Si estos temas no te interesan, la película te puede aportar muy poco. Pero si te interesa saber qué pasa en el mundo en el que vives, esta película puede bastante esclarecedora.


Otras películas ya han tratado el tema del pueblo judío desde distintos puntos de vista: Paradise Now, Éxodo, incluso Spielberg lo hizo en Munich y La lista de Schindler. La verdad es que con un tema tan interesante es muy difícil hacer una mala película.
Y no es el caso, la película del francés Elie Chouraqui (Las flores de Harrison) es correcta y yo recomiendo su visionado, ya que aclara muchos hechos que probablemente muchos espectadores no conozcan. Hechos que son fundamentales para entender el mundo en el que vivimos debido a sus enormes consecuencias: petróleo, guerras, terrorismo, etc

El problema es que, cinematográficamente hablando, se pierde en tantos hechos históricos que se olvida de los personajes. Es un film con clara vocación didáctica y pacifista pero el mensaje que quiere transmitirnos acaba por ahogar a los personajes. No hay apenas unos diálogos decentes ni un ritmo adecuado para una película. Es más bien un documental que avanza a toda velocidad sin permitirnos conocer a los personajes. Éstos son meras comparsas para explicar acontecimientos históricos y no están suficientemente desarrollados.

Supongo que la historia daría para una teleserie o una peli de bastante más metraje. Se nota que han recortado muchas escenas para hacer el film llevadero, sólo dura 90 minutos, pero quizás un poco más de sosiego no hubiera venido mal. También el aire a coproducción juega algo en su contra, algunas escenas de acción o efectos especiales se notan faltas de presupuesto.
Tampoco creo que la película sea del todo imparcial entre los dos bandos, claramente hay muchos más protagonistas israelíes que árabes y me dio la sensación de que se inclina un poco por el bando judío. Desde luego, los peores parados son las grandes potencias coloniales (Inglaterra), la ONU y los grupos radicales de ambos bandos.

En cuanto al reparto, dentro de un film tan coral y con tantos actores yo destacaría al veterano Ian Holm (que está soberbio como siempre, haga de robot malvado en Alien, de Hobbit o del líder sionista David Ben-Gurión) y Maria Papas que tiene las dos mejores escenas de la peli.

Un film necesario y bienintencionado pero que adolece de cierta falta de emoción.
5′5

lunes, 2 de mayo de 2011

El terrorismo en el cine


Por mucho que nos pese, Bin Laden ha dejado huella en el cine. Como Hitler o Rasputín, su nombre está ligado en la cultura popular a la más pérfida maldad. Pero no es otro hombre del saco, otro difuso enemigo de la sociedad. Su amenaza era y es real. Su organización terrorista Al Qaeda y sus terribles atentados por todo el mundo han generado en las últimas décadas una ola de terror a la cual el cine no podía ser ajeno. No olvidemos que incluso ha generado varias guerras con cientos de miles de muertos. Obviamente las aproximaciones cinematográficas a la figura de Bin Laden han sido tangenciales, no hay un film sobre su vida (seguro que ya lo están preparando) pero sí hay muchos que tratan temas relacionados con el terrorismo.



Ya antes de los atentados del 11-S el terrorismo ya se había tratado en el cine. Quizás la primera aproximación al tema fuera del maestro Hitchcock con Sabotaje, la mujer solitaria (1936), en la que una mujer sospecha que su marido le es infiel pero acaba descubriendo que es algo mucho peor: un terrorista. El día del Chacal es una novela de Frederick Forsyth en la que se relata el intento de asesinato del entonces presidente de Francia Charles de Gaulle a cargo de un implacable terrorista. El libro tuvo una versión cinematográfica llamada Chacal (o El día del chacal) en 1973 de la mano de Fred Zinnemann. Lo curioso es que el famoso terrorista Carlos tenía una copia del libro entre sus pertenencias al ser detenido y desde entonces se le conoce también como Chacal. La figura del terrorista Carlos (Ilich Ramírez Sánchez ) inspiró el film Caza al terrorista así como una reciente biografía llamada simplemente Carlos. Lo curioso es que el famoso terrorista Carlos tenía una copia del libro de Forsyth entre sus pertenencias al ser detenido y desde entonces se le conoce también como Chacal. Durante décadas Carlos/Chacal fue el terrorista más famoso del mundo.


Antes del 11-S los terroristas eran unos villanos bastante recurrentes para Hollywood, no eran tomados como una amenaza real ni como un problema realmente serio. Eran unos villanos bastante poco probables, como una gran catástrofe o una invasión alienígena. Una excusa para films de acción de Chuck Norris o Steven Seagal. Películas como La jungla de cristal o Regreso al futuro tienen como villanos a terroristas alemanes o libios. En Air force one los villanos son terroristas de una ex república soviética y en Speed un terrorista colocaba una bomba en un autobús que no debía aminorar nunca su velocidad o saltaría por los aires. Otras veces eran vistos como héroes románticos que buscaban la libertad de su oprimido país, incluso tuvieron las guapas caras de Richard Gere o Brad Pitt. Qué demonios, incluso John Rambo (el héroe americano por excelencia de la era Reagan) se alió con los talibanes para expulsar a los rusos de Afganistán en Rambo III. Vista con la perspectiva que da el paso del tiempo, la película viene a justificar que Estados Unidos formara y financiara a los talibanes, algo que, a la larga, resultó ser un gran error. Como vemos, las consecuencias de la Guerra Fría tardarán mucho en desaparecer.


Sólo en Europa se tomaba en serio un problema tan terrible con films como En el nombre del padre, The boxer (ambas de Jim Sheridan), Michael Collins, Juego de lágrimas (ambas de Neil Jordan) o Agenda oculta de Ken Loach. Ken Loach, fiel a sus principios, introdujo con Agenda oculta el peliagudo tema del terrorismo de estado. El estado también ha sido visto por el cine como un terrorista, una amenaza para el pueblo. Ya lo decía Maquiavelo en siglo XVI: para un gobernante es más seguro ser temido que amado. Para el escritor Alan Moore, "los estados deberían temer a sus ciudadanos y no al revés" como se deja claro en su novela gráfica V de vendetta y que también estaba presente
en la aceptable adaptación cinematográfica.

Lamentablemente, el tema del terrorismo ha tenido una especial repercusión en el cine español. En España se han hecho bastantes películas sobre el tema aunque quizás aún falte de hacer la película definitiva sobre ETA y la guerra sucia contra ella. Con la transición política se hicieron bastantes acercamientos al tema, cabe destacar a Inamol Uribe y sus tres películas sobre el tema: El proceso de Burgos, La fuga de Segovia y La muerte de Mikel. Con el tiempo el tema se fue abandonando, supongo que por un hartazgo del espectador ante este tipo de cine o por la aparente ambigüedad moral que muchas películas presentaban. No siempre la condena de la violencia era todo lo explícita que muchos desearían. Un ejemplo, en Días contados, Uribe volvió sobre el tema del terrorismo pero presenta al terrorista como un buen tipo (Carmelo Gómez, nada menos) que tiene un único y pequeño defecto: es terrorista. En el film no hay buenos ni malos. Lo curioso es que en la novela original el personaje protagonista es fotógrafo, Uribe cambió la profesión y todo lo demás sigue igual. Lo siento, pero no es lo mismo hacer fotos que matar gente ni puede tener las mismas repercusiones dedicarse a una cosa u otra. Demasiada ambigüedad moral una vez más. Tampoco Yoyes, ni Lobo, ni GAL me parecen grandes películas. Son buenos intentos de abordar el tema, pero fallidos en su conjunto. Cabe mencionar la patochada que hace Alex de la Iglesia sobre el asesinato de Carrero Blanco a manos de ETA en esa astracanada llamada Balada triste de trompeta.


Volviendo a los USA, en 1999 se estrenan dos películas que se pueden considerar como precursoras de la psicosis que asoló a Estados Unidos y medio mundo tras en 11-S. Por un lado está El club de la lucha (de la cual ya hemos hablado aquí alguna vez) y Arlington Road: Temerás a tu vecino. Arlington Road es un interesante thriller algo olvidado que vale la pena recuperar ya que consigue meter el miedo en el cuerpo del espectador. El film te hace pensar seriamente sobre la psicosis en la que puede caer una persona o todo un país tras un atentado terrorista. En el film, Jeff Bridges es un profesor de universidad especializado en terrorismo que ha perdido recientemente a su mujer, el comportamiento de sus nuevos vecinos le hará sospechar de sus intenciones. Puede que todo sean ilusiones suyas o esté ante un inminente ataque terrorista. Nunca se está realmente a salvo ni sabes quien es tu vecino. Basado en los atentados de Al-Qaeda con coches bomba en 1998 a las embajadas americanas en países africanos, Arlington road se adelantó un par de años a los que ocurrió el 11 de septiembre de 2001 y tiene un final de verdadero infarto.
Quien sabe si Bin Laden no se inspiró en películas como El club de la lucha o Arlington road para sus atentados del 11-S. Puede que las imágenes de monumentos destruidos de las pelis de Hollywood le inspirara alguna idea. Incluso puede que Al-Qaeda guarde alguna similitud con la organización terrorista Spectra de la saga de 007.


Tras los atentados del 11-S el cine de Hollywood tomó conciencia del problema. Ya otras muchas veces Hollywood había servido de propaganda o mero instrumento publicitario (como en Rambo 3), pero esto era distinto. El terrorista ya no es el villano de turno, es una amenaza muy real y necesita un enfoque distinto. Con películas tan dramáticas como United 93 de Paul Greengrass o World Trade Center de Oliver Stone se narraba el heroísmo de personas normales ante los ataques del 11-S, el americano medio se convierte en un héroe cuando la situación lo requiere. Incluso un crítico con el sistema como Oliver Stone olvida sus críticas para narrar un heroico hecho real.
Incluso Spielberg se dejó de invasiones alienígenas y se puso serio con su película Munich (2005) en la cual denuncia el terrorismo de Estado llevado a cabo por Israel tras los atentados llevados a cabo en las olimpiadas de 1972. El mensaje del film es claro: la violencia sólo genera más violencia y no soluciona el problema. ¿Hasta donde estamos dispuestos a llegar para acabar con el terrorismo? ¿Cualquier cosa vale? ¿Hemos de sacrificar nuestra libertad para vivir más seguros?

Las guerras de Irak y Afganistán, la prisión de Guantánamo y la lucha contra el terrorismo iniciada por el Presidente George w. Bush nos han ido dando películas interesantes durante estos últimos años. Podríamos citar Syriana, En tierra hostil, La sombra del reino, Unthinkable, Las tortugas también vuelan, Expediente Anwar o las recientes Caza a la espía o Código fuente.

¿Mi película favorita sobre terrorismo? Cualquiera de las citadas es recomendable, pero me quedo con Paradise now, me parece que ofrece una visión muy interesante.


sábado, 23 de abril de 2011

Caza a la espía (Fair Game)

A estas alturas del partido, todos sabemos que en Irak no había armas de destrucción masiva. Pero hubo personas que lo sabían mucho antes de que Estados Unidos invadiera Irak y, lo que es peor, La Casa Blanca también lo sabía.


Basada en hechos reales Fair game es una interesante película que narra cómo el todopoderoso se gobierno de los Estados Unidos es capaz de complicar la existencia cuando alguién decide llevarles la contraria. Vamos, la película que a Oliver Stone le hubiera gustado dirigir.
En el año 2003 el embajador Joseph Wilson escribió un artículo en el New York Times desenmascarando las mentiras de la administración Bush para justificar la invasión de Irak. A consecuencia de ello, la Casa Blanca filtró la identidad de la mujer de Wilson, Valerie Plame como agente encubierta de la CIA. Una venganza en toda regla que puso en peligro la vida del matrimonio y también a muchas otras personas que dependían del anonimato de la agente. Una apasionante historia real que me parece digna de conocerse. Una historia con múltiples lecturas y que provoca muchas preguntas.

La película narra eficazmente todo lo ocurrido, siendo uno de los mejores dramas políticos de los últimos lustros. Parece que la guerra de Irak nos está dando algunas buenas películas, algo bueno debía salir de tal desastre. Las tortugas también vuelan, En territorio hostil son buenos ejemplos de ello. A parte de un buen guión y un buen ritmo, Fair game se beneficia de dos actores en estado de gracia como son Sean Penn y Naomi Watts. De Penn no voy a decir nada (es el mejor actor de su generación y punto) pero Watts me ha sorprendido gratamente, está mejor que nunca y lleva perfectamente el peso del film.

Puede que Doug Liman dirigiera El caso Bourne (y alguna tontería como Señor y señora Smith o Jumper), pero Caza a la espía no es un film de acción, es un solvente thriller político. Tiene bastante tensión pero no hay tiroteros ni persecuciones en coche. Es un film mucho más centrado en los entresijos de la política que un film de espías.

Recomendable.

7

jueves, 17 de febrero de 2011

LAS TORTUGAS TAMBIÉN VUELAN (2004)


Esta excelente película narra la dura vida cotidiana de unos refugiados kurdos en la frontera entre Irán y Turqía que en 2003 esperaban que la inminente invasión norteamericana de Irak mejorara algo su situación.

Vale, ahora dirán que voy de culto/intelectual y hablo de pelis que no interesan a nadie y blah blah blah… Me da igual. Ya vale de tanto cine norteamericano. Esta coproducción entre Irán, Irak y Francia de 2004 se llevó montones premios y vale la pena conocerla.

¿Se necesita una campaña publicitaria de millones de dólares para hacer una película buena? Pues no, sobra con buenas ideas. ¿Sólo se hace cine interesante en Hollywood? Ni por asomo. Hay muchas otras maneras de hacer cine y contar historias. Ni mejores ni peores. Simplemente distintas. Mientras los directivos Hollywoodienese se gastan millones de dólares en historias vacías sobre vampiros adolescentes, adaptaciones de cómics o series de televisón, aún quedan historias humanas por contar. Aunque tengamos que buscarlas en Oriente Medio.

Que me enrollo. Este film del iraní Bahman Ghobadi retrata magníficamente las costumbres de un campo de refugiados, la convivencia con la guerra, las víctimas, el tráfico de armas, el trabajo infantil, la picaresca, las ganas de vivir, etc… Ante la adversidad más extrema es cuando el ser humano saca lo peor y lo mejor de sí mismo. Los protagonistas de este film son niños sin patria ni futuro que malviven con la guerra y la miseria, buscándose la vida sin perder (casi) nunca la sonrisa. Por muy duro que la guerra les haya golpeado, la vida sigue y ellos se adaptan de forma increíble. Pero ocurre que para algunos los golpes de la vida han ido demasiado lejos y ya no les queda ninguna ilusión a pesar de su corta edad.

Todo ello narrado con un buen ritmo y una dirección de actores genial. Los actores son niños (muchos de ellos víctimas reales de la guerra) que nunca antes habían actuado y sus interpretaciones destilan espontaneidad y realismo como pocas veces he visto en una película. A destacar el personaje de Satélite, uno de los más interesantes que he visto en años. Un joven que ha sabido sacar provecho de la situación de forma asombrosa, un buscavidas en toda regla.

OJO! Es una historia dura, muy dura, que no deja indiferente y que te remueve por dentro. Un film que emociona y conmueve sin remedio. Nada que ver con la ñoñerías que estamos habituados a ver. Hay escenas realmente dramáticas que se te quedan grabadas a fuego en la memoria. Pocas veces he temido tanto por la vida de un personaje en pantalla. Sin trucos de ninguna clase y con muy pocos medios, Ghobadi logra que nos identifiquemos con los niños y sintamos verdadero pánico ante los peligros que los rodean diariamente. Escenas como la de la bici son de cortar la respiración y apartar la mirada.

Existe otra realidad que no solemos ver en las pantallas y que es bueno que sepamos que existe.

8


jueves, 20 de enero de 2011

PARADISE NOW (2005)


Ya sé que debería estar hablando de películas más actuales pero prefiero hablar de una película que me parece muy interesante y que creo que vale la pena recuperar.

Paradise now es una película que narra las horas previas a un atentado suicida en Gaza. Sus dos protagonistas principales son los terroristas palestinos elegidos para tan "gloriosa" misión. Aunque todo está aparentemente bien planeado, las cosas no saldrán como tenían previsto.
La película del escritor y director palestino Hany Abu-Assad analiza bastante bien qué puede inducir a unos jóvenes a convertirse en unos fanáticos dispuestos a inmolarse. La ocupación israelí (controles, muros, etc), el odio y la manipulación ideológica nos llevan a un cocktail de terribles consecuencias.
Los jóvenes protagonistas no saben ver otra salida aparte de la violencia, no les han enseñado otra alternativa. Sólo un personaje (Suha, la chica enamorada de uno de ellos) es capaz de oponerse abiertamente y pedir nuevas formas de resistencia. Entiendo que ese personaje es con quien pretende el director que nos identifiquemos y compartamos su punto de vista.
La película no justifica el terrorismo. Tampoco busca culpables únicos, no simplifica el problema, ni propone soluciones extremas a lo Rambo. Aboga por el diálogo y por abandonar el ojo por ojo mostrando toda la complejidad de un problema que lleva camino de eternizarse.

La película se ve con interés, está bien interpretada y, a pesar del tema tan duro que trata, no aburre (quizás sólo un poco al principio) incluso hay algún pequeño hueco para el humor. Muy bien todos los actores, destacando a Ashraf Barhom.

Recomendable para aquellos que les interesa el conflicto palestino-israelí y desean conocer cómo es el mundo en que vivimos. Lo queramos o no el conflicto entre palestinos e israelíes nos afecta a todos de una u otra manera. Los espectadores que busquen distraerse de la realidad o efectos por ordenador (que están en su derecho, faltaría más) deberán huir de esta película como del cólera.
7

martes, 10 de agosto de 2010

Unthinkable



Mi colega Bilis (conocido también como Walter) me recomendó esta película. Me dijo que estuvo clavado al asiento durante todo su metraje, en tensión continua desde el principio hasta el final.
Me decidí a verla tan pronto como cayó en mis manos. Tras verla, no comparto enteramente el entusiasmo de Bilis pero sí es verdad que el film es un buen intento de thriller psicológico.

Frente a una amenaza terrorista unos agentes del FBi deberán interrogar a un sospecho para que les rebele el paradero de 3 bombas antes de que exploten. Con unos pocos actores, pocas localizaciones y un tema tan peliagudo y actual como es la lucha contra el terrorismo el director Gregor Jordan nos ofrece un efectivo ejercicio de suspense. Pero no logra ser un film realmente notable, le falta pulso narrativo, esta historia en manos de un director más hábil (Fincher, Nolan) hubiera sido el thriller del año.

El tema principal del film viene a ser la manida pregunta de “¿El fin justifica los medios?”. Bajo esta premisa el film va tejiendo una red de personajes en conflicto que, aun buscando los mismos fines, no estarán dispuestos a hacer las mismas cosas. Los límites de lo moralmente correcto se diluyen cuando entran en conflicto con la necesidad de salvar vidas. La tensión irá en aumento (cosa que se agradece) conforme el tiempo se agote. El hecho de que el espectador es consciente de que lo planteado por el film ha podido pasar en un pasado reciente o esté pasando ahora mismo no deja de ser un valor añadido.
Obviamente el guión toma prestadas ideas films como El silencio de los corderos, El expediente Anwar o Five fingers, evidenciando un poco su falta de originalidad. Por momentos, parece que la trama no da más de sí, que se ha agotado, necesitando de un giro para volver a atrapar al espectador. Su mérito reside básicamente en no aburrir y arrastrar al espectador a cierto estado de ansiedad hacia el final del film. No logra (al menos en mi caso) que nos comamos la uñas compulsivamente pero sí hace que pasemos un rato agradable y plantea unas preguntas más que interesantes.

El mejor personaje del film es el de Samuel L. Jackson, un actor que suele cumplir y aquí es el alma de la fiesta, por su parte Carrie-Anne Moss no lo hace mal (hay que ver lo mal que le quedan las faldas a esta señora). Por su parte Michael Sheen está bien como sospechoso de terrorismo, aunque nunca llegamos a creernos del todo que sea culpable (por lo que nos hace dudar) y nos siembra las mismas dudas que a la protagonista.

Poco más puedo contar, un film bastante mejor que otras estupideces que se estrenan en verano.

6

lunes, 26 de abril de 2010

Nadie sabe nada de gatos persas



Bahman Ghobadi hace un recorrido por las distintas tendencias musicales (del heavy al rap) que pugnan por sobrevivir en un ambiente tan hostil. Realmente no narra muchos eventos, se limita a mostrar una realidad muy poco conocida. No es su mejor película pero sí es un soplo de aire fresco venido de Oriente medio.

En la peli vemos el mapa de una juventud iraní que usa la música como medio de expresión contra un régimen opresor. Una juventud que hace rock y rap que conocen gracias a la globalización. Una juventud que sueña con una libertad aún muy lejana.


El tono documental y los actores no profesionales le dan al film un tono veraz que es muy de agradecer. La peli se ve con interés y no aburre salvo en alguna canción, quizás haya demasiados parones narrativos para ilustrar los distintos estilos musicales. Pero excepto los citados parones (casi video clips), el film es más que recomendable. Por cierto, algunas canciones de los grupos son realmente buenas y poco tienen que envidiar a las que se hacen en Occidente.


Yo me quedo con el personaje del buscavidas que trapichea con todo tipo de películas, CD’s de música y lo que se ponga a tiro. Todo un canalla con muchas similitudes con el Satélite de Las tortugas también vuelan. Ambos sobreviven a base de ingenio y encanto personal y ambos también acabarán implicándose personalmente y arriesgando más de la cuenta en ayudar a unos necesitados.

Yo destacaría también algún momento como el de los heavies que ensayan en un establo o el de Nicholas Cage.


Recomendable si amas la música y la libertad.

7

sábado, 30 de enero de 2010

En tierra hostil (The hurt locker)



Cada 15 minutos estalla una bomba en Bagdad (Iraq), a menos que sea desactivada.

Era inevitable que las guerras en las que el nefasto ex-presidente George w. Bush ha dejado metido a su país crearan un subgénero dentro del cine bélico. Igual que hay films sobre la guerra de Vietnam también acabará habiendo un género sobre Iraq o Afganistán. La temática de la peli se podría comparar con las Black Hawk derribado, La sombra del reino o Jarhead aunque ninguna de ellas se desarrolle en Iraq.

En tierra hostil cuenta el día a día de una unidad de desactivadores de bombas del ejército norteamericano en Iraq. La película nos va narrando las diferentes misiones en las que dicha unidad se ve involucrada (emboscadas, coches bomba, atentados suicidas) mientras se va agotando el tiempo de rotación para volver a casa.

El estilo de la directora Kathryn Bigelow es bastante acertado, muy alejado del estilo de video clip de films como Días extraños, Acero azul o Le llaman Bodhi. Bigelow opta por un tono realista, las situaciones están descritas de forma totalmente cruda, por lo que impresionan más. La cámara al hombro, la música a base de ruidos y los continuos cambios de plano ayudan a crear la tensión y la confusión necesarias. Hay momentos del film muy duros y tensos. La sensación de inseguridad y de extremo peligro que rodea a los soldados inunda el film.


Los personajes intentan cumplir con su deber en un medio totalmente hostil, cualquier ciudadano puede ser un terrorista y cualquier cámara o teléfono móvil puede ser un arma. El continuo stress de los personajes traspasa fácilmente la pantalla y crea en el espectador una sensación de agobio.

Agobio acrecentado por la continua sucesión de escenas de peligro, una tras otra se suceden ante el espectador sin apenas pausa ni respiro posible. Creo que alguna escena sobra (quizás la emboscada es demasiado larga e intensa) y la peli se hace algo pesada, sus 130 minutos me parecen excesivos. El film se convierte en una angustiosa cuenta atrás para volver a casa. A veces el espectador parece necesitar un momento de descanso tras tanta situación al límite. Pero en la guerra no hay descanso, para el espectador tampoco.

Cada uno de los personajes tiene su propia historia y se toma la vida de forma distinta. No son superhéroes de acción a lo Chuck Norris, Stallone o Steven Seagal, tienen miedos y cometen errores, son humanos. Los soldados reflejeados en el film sienten nostalgia de sus casa y sus familias, tienen dudas sobre si vale la pena jugarse la vida en ese país, dudan de sí mismos y de sus reacciones. Las constantes situaciones extremas provocan extrañas reacciones en ellos.

Me gustó mucho el personaje del sargento Will James que arriesga su vida de forma totalmente irresponsable a pesar de tener esposa y un hijo esperándole. Me gustó el contraste entre los distintos caracteres de los soldados y el papel del psicólogo. Me gustó igualmente la interpretación de Jeremy Renner, un actor con mucho carisma, a mí me recuerda bastante a Daniel Craig. Anthony Mackie y Brian Geraghty completan el excelente trío protagonista. Guy Pearce y Ralph Fiennes también aparecen, hasta aquí puedo leer.

Yo pasé un rato muy tenso a la vez que entretenido, aunque hacia el final le sobran algunos minutos.

7,5

lunes, 2 de noviembre de 2009

AGORA


En la Alejandría de finales del siglo IV después de Cristo conviven varias religiones en un crisol a punto de estallar.


Hay que agradecerle al amigo Amenábar que siempre se complique la vida intentando cambiar de género y contando historias que se salen de lo habitual dentro del cine español. Sólo por eso Amenábar ya se ha ganado mi respeto hace años. Que luego vienen muchos directores consagrados tipo Vicente Aranda o Bigas Luna (son los dos primeros nombres que me vienen a la cabeza) y te hacen la misma película que nos llevan contando hace 30 años pero con más desnudos innecesarios.

Amenábar no sólo es valiente sino que se mete en unas producciones realmente complejas con cientos de escenarios, vestuario complejo, escenas por ordenador y extras por un tubo. A la complejidad técnica tenemos que sumar una incluso mayor, encontrar una historia que valga la pena. Y la historia de Hipatia de Alejandría vale la pena.


Entiendo que Amenábar y su colaborador habitual Mateo Gil se hayan tomado ciertas licencias y anacronismos lógicos dentro del guión (que no voy a desvelar) Ocurre en todas las pelis históricas y no creo que sea un gran fallo que estropee el film. Lo que sería un fallo sería gastarse 50 millones de euros en una mala película, pero tampoco es el caso.
Ágora es más que brillante técnica y artísticamente hablando, llegando por momentos a fascinar. Pero Amenábar no se ha dejado llevar por los grandes presupuestos ni las escenas grandilocuentes y sabe llevar la historia con miradas y con gestos (bueno… y con alguna pedrada).
Con unas interpretaciones bastante ajustadas, Amenábar sabe sacarle todo el partido a la historia e incluso se atreve a sacarle una reflexión que resulta muy actual incluso hoy en día: los fanatismos no generan nada bueno.
Amenábar desconcierta al espectador con unos planos que van bajando desde el espacio hasta Alejandría y viceversa, dando a entender que los problemas que allí se vivieron son universales y que este planeta sólo es un puntito en el universo, no el centro del mismo.


La historia de Hipatia podría ser la de otros muchos que han luchado por la razón frente al fanatismo religioso o de cualquier tipo. Muchos alegaran que esta película va en contra de las religiones o especialmente en contra del cristianismo, yo creo que va en contra de la incultura y la cerrazón, vengan de donde vengan.


Es cierto que el desarrollo del film no es perfecto, hay ideas que no se desarrollan suficientemente, sólo se apuntan, como por que Hipatia no es ni quiere ser cristiana. Tiene alguna leve bajada de ritmo y algunos pasajes se pueden hacer innecesarios o demasiado largos. A veces las disertaciones sobre astronomía se nos pueden antojar ridículas frente a los problemas que aquejaban a Alejandría o puede que algunos personajes queden algo desdibujados.

Pero es innegable el saber hacer de Amenábar como director, la escena final es simplemente sobrecogedora (he llorado, lo admito, lapidadme si queréis). Igualmente la escena del pie es tan sutil y hermosa que es digna de un gran director. Un director que sabe construir personajes sin perderse en espectáculos vacíos, los moldea y los hace evolucionar obligando al espectador a posicionarse a favor o en contra. Pero siempre con matices, nada es totalmente negro o blanco. La evolución del personaje del esclavo Davo me pareció especialmente bien llevada.

Quizás el mayor problema del film sea una Rachel Weisz demasiado inexpresiva (o algo fría a veces) que no trasmite en ciertos momentos toda la pasión que debiera. Yo me quedo con Ashraf Barhom (Paradise now, La sombra del reino) y Max Minghella que bordan unos personajes llenos de contradicciones.


7,5