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lunes, 29 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim Contra el mundo


La nueva película de Edgar Wright (Zombies party, Arma fatal) es una adaptación de la novela gráfica de Bryan Lee O'Malley. La verdad es que Wright empieza a ser un director a tener en cuenta, el tipo es gamberro e irreverente (algo siempre de agradecer en un negocio controlado por las multinacionales) aunque aquí está algo más controlado.

En Scott Pilgrim encontramos ya desde el logo inicial de la productora un rendido tributo a esos videojuegos con los que muchos hemos crecido. La película no es más que eso, un videojuego sin ninguna pretensión. Con sus peleas, sus saltos, sus armas secretas, sus onomatopeyas impresas en pantalla, puntuaciones, vidas extra y toda la parafernalia propia de cualquier videojuego que se precie. OJO, si no eres fan de los videojuegos puede que no le pilles toda la gracia al film y te acabe cargando, pero creo que no te aburrirás. Vale, lo admito, puede que la premisa del film sea algo ridícula (lo de los 7 ex novios) pero está narrada desde laironía y otras premisas mucho más patéticas nos hemos encontrado en películas serias recientemente.

El ritmo del film es trepidante, tiene rock y hay buenos momentos de humor diseminados entre las escenas de acción y los líos amorosos del protagonista. Ideal para pasar un buen rato, aunque yo la hubiera hecho algo más gamberra. Lo mejor del film es que no se toma en serio a sí mismo y han sabido transmitir toda la epicidad de los videojuegos y los cómics manga más populares de las últimas décadas. Es un videojuego hecho película, una montaña rusa. No intenta ni por un momento que el espectador se crea nada de lo que narra (vamos, todo lo contrario que Speed Racer o Resident Evil ) sino que le hace cómplice de sus desinhibidas ganas de entretener. Yo pasé un buen rato y no me aburrí nunca a pesar de que contiene bastantes peleas y sabemos quien las va a ganar.

El buen hacer de Michael Cera (Juno, Año Cero) en su ya eterno papel de chico buenazas/pardillo es otro punto a favor. Con esa cara es difícil no encasillarse. El resto del reparto está lleno de cameos y jóvenes promesas, yo me quedo con Mary Elizabeth Winstead (Death Proof, La jungla 4) y Anna Kendrick (Crepúsculo, Up in the air).

Una buena alternativa al cine de adolescentes de la insufrible Hannah Montana o los vomitivos Jonas Brothers.

6,5

miércoles, 30 de septiembre de 2009

AÑO UNO


Zed (Jack Black) y Oh (Michael Cera) son expulsados de su poblado por comer la fruta prohibida. Alí descubrirán un mundo nuevo.


Ya no es suficiente, no basta con que Jack Black (Tropic thunder, Rebobine por favor) siga interpretando su papel de golfillo graciosete. Tampoco nos conformamos con un Michael Cera (Juno) que con sólo tres películas ya se ha encasillado en el papel de pardillo (aunque con esa cara a pocos papeles más puede optar). A mí los dos me caen muy bien, pero deben elegir mejor sus papeles. Año uno es una comedia fallida y mira que con estos dos tipos es fácil partirte la caja.

Harold Ramis fue director de alguna comedia bastante interesante (Atrapado en el tiempo) y alguna estupidez (Una terapia peligrosa), amén de haber salido en Cazafantasmas y preparar la tercera parte de dicha saga (horror me da sólo el pensarlo). Sea como fuere, Ramis parece haber perdido el toque (hace mucho tiempo) y se muestra en Año uno como un escritor y director bastante limitado, incapaz de sacar partido a los actores.

El problema es que el guión de Ramis es bastante pobre, abusa de situaciones mil veces vistas y se muestra incapaz de hacernos reír. Sólo cuando se pone soez consigue arrancarnos alguna carcajada, normalmente no pasa de la mera sonrisa. No sé si se ha rebajado el tono de algunas escenas para ampliar el público potencial o la cosa no daba para más, pero la peli naufraga entre gags inconexos y chistes fáciles. Ni el buen hacer de los actores antes citados hace levantar a este despropósito. La situaciones pretenden ser divertidas paro están muy vistas, el típico chiste sobre homosexuales o genitales ya cansa. Supongo que a los adolescentes les hará gracia, pero aún así no creo que pueda competir con otras comedias recientes.


También juega en contra de la peli que el tema bíblico ha sido parodiado con mucha mejor fortuna otras veces. Recurrir siempre a Caín y Abel o Sodoma y Gomorra está ya muy trillado, hombre.

En cuanto a los actores, Jack Black se supone que es la estrella de la función pero esta vez sus muecas y gestos sobreactuados no consiguen el efecto deseado. Sigue haciendo su papel de siempre pero ya cansa y si encima la historia no está a la altura…

También aparecen en escena Christopher Mintz-Plasse (el inolvidable McLovin de Supersalidos) y Olivia Wilde (la 13 de House) aunque están bastante desaprovechados. Tambien aparece en escena Kyle Gass, compañero de Jack Black en el grupo Tenacious D. Oliver Platt (El desafío, Frost contra Nixon) tiene el papel más jugoso como un sumo sacerdote bastante curioso.

Decepcionante.
4