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sábado, 1 de julio de 2017

Gru 3


Gru, mi villano favorito fue una agradable sorpresa animada en su día. No solamente jugaba con el rol de villano del protagonista sino que tenía buenos golpes de humor a cargo de los minions. La cosa mantuvo el nivel en la segunda entrega, en la que los minions ganaron protagonismo, tanto que pedían a gritos su propia película. Sin embargo, ésta no fue todo lo divertida que uno pudiera pensar, los dichosos personajillos amarillos ya empezaban a cansar y no daban juego como para ser los protagonistas absolutos. Como secundarios estaban muy bien pero un film basado exclusivamente en sus gracias me resultó excesivo. Ahora en esta tercera entrega de Gru, los minions han vuelto a su rol de secundarios aunque el trío protagonista ha cambiado. Se supone que Bob, Kevin y Stuart van a seguir protagonizando su propia franquicia mientras han sido sustituidos en la original por Mel, Tim y Carl. La verdad, no se nota demasiado el cambio.

Al lío, con Gru 3 esta franquicia empieza a mostrar evidentes signos de agotamiento. Se ha optado por la vía fácil, se profundiza en la peculiar familia formada por Gru, Lucy y sus tres hijas adoptivas mientras se sacan de la manga un secreto de familia: Gru tiene un hermano secreto: Dru. Todo ello aderezado con un nuevo villano de la función que resulta ser lo mejor del film (como debe ser todo villano que se precie): un Balthazar Bratt que es todo un homenaje a los años 80. Bratt es un perfecto ejemplo de niño famoso cuyo éxito no sobrevivió a la adolescencia, un juguete roto que nos puede recordar a muchos otros de la época.
Vale que la trama de Gru 3 no es muy consistente pero no procede ponerse quisquilloso a estas alturas. Los de Illumination Entertainment no son Pixar precisamente pero su trabajo es más que digno. Estamos hablando de cine de animación infantil en el que han sido lo suficientemente listos como para incluir guiños destinados a los padres. Todo lo referente a los años 80 (peinados, hombreras, música, bailes) me pareció muy bien planteado. Incluso hay un impagable homenaje a El retorno del Jedi. Nuestros hijos no pillan ciertas referencias a los años 80 pero los que crecimos en esa década las disfrutamos de lo lindo. Más allá de los guiños para adultos, el film es previsible, se deja ver y la animación es correcta aunque no aporta ninguna novedad. Me pareció especialmente divertida la escena de la entrada a la guarida del villano, pero el resto es bastante rutinario. Tampoco las canciones de Pharrell Williams aportan demasiado al film, lo intenta pero no hay en esta banda sonora ningún hit como aquel Happy de Gru 2. De lo que han hecho Morat con Álvaro soler me voy a callar para no herir sensibilidades. Respecto al doblaje, me sigue gustando Florentino Fernández como Gru aunque en su doblaje se haya perdido el acento germánico del personaje que Steve Carell sí aporta en la versión original. Por cierto, me sigue sin gustar el trabajo como dobladora de Patricia Conde, su voz no me acaba de convencer.



Lo dicho, la franquicia empieza a perder fuelle pero nuestros hijos lo pasan en grande. De eso se trata, ¿no?

miércoles, 1 de abril de 2015

Foxcatcher


  La anterior película del director Bennet Miller, Moneyball, no estaba mal pero tampoco era ninguna maravilla, pasable. Creo que le di un 5. Tampoco su film Capote me produjo ninguna sensación, me dejó bastante frío más allá de la excelente interpretación de Philip Seymour Hoffman. Ahora Miller regresa con otra historia sobre deporte, Foxcatcher.

 Foxcatcher habla de deportistas olvidados tras ganar una medalla de oro en las olimpiadas. Los éxitos deportivos no garantizan poder pagar la hipoteca. Lo privado suple las carencias de lo público. Grandes atletas que no son nada fuera de su deporte y no se les reconoce su esfuerzo, son héroes nacionales que pronto son olvidados, máxime en deportes minoritarios que no arrastran masas ni generan grandes beneficios.

 Pero más que de deporte, Foxcatcher trata el tema de las relaciones familiares. Mientras Mark vive bajo la sombra de su hermano e intenta escapar de ella y demostrar que puede triunfar por si mismo, el personaje de John du Pont vive en una jaula de oro bajo la sombra de su madre de la que no ha podido independizarse. Ni todo el dinero del mundo pueden librarse de los juicios y el desprecio de su madre. John intentará por todos los medios llevar su propia vida y demostrarle a su madre que puede triunfar por sí solo. Los traumas familiares de Mark y John entrarán en conflicto al entrar en juego Dave, el hermano de Mark. El film establece un curioso triángulo en el que parece que todos buscan el mismo objetivo (ganar la medalla de oro en las olimpiadas) pero por motivos distintos. Quizás el film se resienta algo del abrupto final (como El Francotirador de Eastwood), pero la historia real tuvo el final que tuvo (y no voy a desvelar).

 La película tiene una peculiar mirada de los personajes. A mi el estilo narrativo frío y distante de Bennett Miller me pareció un tanto desesperante. Es una historia bizarra contada de forma sobria, demasiado sobria y solemne. Tanto que está a punto de sepultar el drama bajo su distante y gélida forma de contar la historia.

 Hay que destacar la asombrosa transformación física de los protagonistas. Mark Ruffalo y Channing Tatum parecen auténticos luchadores profesionales y están en los mejores papeles de su carrera. Por su parte, Steve Carell realiza un excelente trabajo a pesar de las prótesis y el maquillaje. Un gran trabajo de contención actoral, sin histrionismos ni muecas sobretodo si pensamos que la carrera de Carell se ha desarrollado en la comedia.

 En resumen, una película aceptable que no me acabó de entusiasmar.

5'5

domingo, 19 de diciembre de 2010

Gru, mi villano favorito. (Despicable Me)


No esperaba yo nada de esta nueva película de animación, la verdad. Los carteles publicitarios no presagiaban nada bueno, yo pensaba que sería otra película de animación sin demasiado interés, de esas que algunos estudios hacen como churros. Pero al final me he decidido a verla y me he encontrado con un film muy divertido que me hizo evadirme de la crisis durante hora y media. Gru es bastante más divertida que, por ejemplo, las últimas 3 entregas de Shreck.


El guión tiene la suficiente carga de ironía como para atrapar a los más mayores (las columnas del banco, el guiño a Lehman Brothers) y la suficiente diversión y ternura como para enganchar a los más pequeños. Gru es un soplo de aire fresco dentro de un cine de animación del que sólo Pixar parece despuntar. Primeramente, el protagonista es un villano que intenta nada menos que robar la luna. El personaje de Gru recuerda a Blofeld, el archi enemigo de James Bond, todo un antihéroe aficionado a los grandes planes y las instalaciones secretas. Acompañado por unos peculiares ayudantes y un científico loco algo senil, Gru intentará logra su objetivo aunque para ello necesitará también la ayuda de tres niñas huérfanas. Es entonces cuando el guión se hace algo más tierno, pero sin caer nunca en la sensiblería ñoña propia de Disney y sin perder nada de su ironía.
El film continúa con ritmo ágil hasta completar sus 95 minutos de diversión sin que el espectador deje de sonreír casi en ningún momento. Ni siquiera las canciones de Pharrell Williams se hacen pesadas, sólo están de acompañamiento a las escenas, de fondo musical. Los personajes no se ponen a cantar sin venir a cuento, siempre es de agradecer, pero sí que se ponen a bailar al final, que parece que está de moda en el cine de animación actual el acabar el film con un bailecito. Bueno... tampoco pasa nada. La habitual música de Hans Zimmer dota a las escenas de acción de una emoción trepidante.

La verdad es que yo pasé un rato muy divertido, hasta el final de los créditos finales uno no deja de pasarlo como un enano. No es que Gru revolucione el cine de animación pero es una película muy divertida y que no toma por tonto a nadie, ni a niños ni a adultos. Por cierto 1, recomiendo encarecidamente la versión original, el trabajo con voz de Steve Carell (Virgen a los 40, The office) es memorable. Por cierto 2, el film costó 69 millones de dólares y ya ha recaudado más de 500, la secuela ya está en marcha.

¿La mejor película de animación del año 2010? Casi, no nos olvidemos de Toy Story 3.
7