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sábado, 22 de julio de 2017

Dunkerque (Dunkirk)


La carrera de Christopher Nolan no es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky, David Fincher y Christopher Nolan. 

jueves, 20 de octubre de 2016

Inferno


 
 Ya hace unos años que Dan Brown revolucionó el mundo editorial con El código Da vinci dando así origen a innumerables seguidores e imitadores. Viendo el filón, Hollywood compró los derechos rápidamente y así nació la decepcionante adaptación de El código Da vinci a manos de Ron Howard con Tom Hanks como protagonista. Un equipo que se ha mantenido invariable en la olvidable Ángeles y Demonios y ahora en Inferno.

Una vez más estamos ante una carrera contrarreloj intentando desvelar unos secretos ocultos que únicamente Langdon es capaz de descifrar y que pueden salvar al mundo. Nada nuevo bajo el sol. Lamentablemente, la novedad que supuso la primera novela se ha ido diluyendo en las sucesivas entregas hasta prácticamente desaparecer en esta tercera. Si la adaptación de El Código Da Vinci ya supuso una decepción para quien escribe estas líneas y Ángeles y demonios me pareció un despropósito, esta Inferno me parece una total pérdida de tiempo. La cosa ya no da más de sí. No sólo este Inferno adolece de una galopante falta de ideas (heredada de la novela que adapta) sino que se nota la desgana con la que ha sido realizada.
En Inferno todo tiene la impresión de poco inspirado y realizado de forma rutinaria y sin pasión. El cine es una industria pero nunca está de más pensar en el espectador/consumidor del producto final. Es tal la falta de entusiasmo que trasmite esta película que rezuma tedio por todos sus fotogramas. ¿Puede ser aburrida una película sobre un inminente ataque terrorista que va a soltar un virus letal? Pues sí. Sobre todo si la premisa no hay quien se la crea y el McGuffin a encontrar nos importa un bledo. El guión no puede estar, paradójicamente, más atiborrado de tópicos y situaciones inverosímiles. El problema viene del origen, la novela hace aguas y el guión de David Koepp no consigue hacer apasionante ni coherente un relato con tan poca vida. Todo podría haber acabado encajando si tras la cámara hubiera un director con ganas, cosas más ridículas hemos visto, pero la dirección de Ron Howard no puede ser más anodina. ¿En serio que este tipo es el responsable de Apollo XIII? Nadie lo diría.

Ni siquiera Tom Hanks resulta creíble. Se le nota apático y con poco interés, en piloto automático. Su interpretación dista mucho de trabajos recientes como Sully, El puente de los espías o Capitán Phillips. Hanks va por el cheque en un papel que ni él mismo se cree, por momentos parece que va a bostezar o mirar el reloj a ver cuánto le falta para acabar la jornada y volver a su hotel. Una pena. Tampoco Felicity Jones (que últimamente está hasta en la sopa) nos brinda su mejor interpretación, se limita a poner morritos y mostrarnos sus 2 incisivos centrales superiores como principal recurso interpretativo. La verdad es que resulta irritante la manera en que en esta franquicia son tratados los personajes femeninos. Como si de una película de 007 se tratara, Langdon debe ir siempre acompañado en sus pesquisas por una bella damisela. La cosa resulta ya muy forzada y no hay quien se la crea, tanto que han metido un toque romántico con otra fémina.. Cierto que toda franquicia tiene sus constantes que le otorgan personalidad propia, pero lo de esta saga es de traca. Ni me creo que siempre haya una bella joven que reclame los servicios de Langdon ni me creo ya esas pistas que van dejando para que Langdon las descifre. El primer libro fue original y tuvo su gracia, pero ahora resulta inverosímil. Todavía más si uno piensa que los lugares que Langdon visita son de sobra conocidos y que cualquier turista en Venecia, Florencia o Estambul va a visitar. Por cierto, señor Brown: ¿No existe otro escritor italiano que no sea Dante Alighieri?
 La verdad es que ya aburre el poco conocimiento de la cultura europea del que hacen gala ciertos escritores estadounidenses de best-sellers.
Ya para terminar, la apatía llega incluso a la partitura de Hans Zimmer, quien se limita a recrear su propia composición para El código Da Vinci y poco más.
Al infierno con ella.
4

domingo, 9 de noviembre de 2014

Interstellar

 Tenía que pasar, como todos los directores con ciertas aspiraciones, Christopher Nolan ha intentado realizar su propia 2001. 



 Hasta ahora a Nolan muchos le acusaban de pomposo y creerse demasiado trascendente, tales acusaciones se hacen irrefutables en Interstellar. Nolan une como nadie espectáculo y complejidad argumental.  Interstellar es demasiado ambiciosa y pretende abarcar demasiado, correcto, pero también es un espectáculo sublime.


 El guión de los hermanos Nolan parte de un argumento nos recuerda a muchas otras películas de ciencia ficción como la citada 2001, Señales, Contacto, Sunshine o Gravity, pero es capaz de aportar su particular visión. A estas alturas es muy difícil lograr una historia original que sorprenda al gran público pero para eso se supone que están los cineastas como Nolan. Sin ir más lejos, el año pasado Alfonso Cuarón nos sorprendió con la maravillosa Gravity que debido a su simpleza argumental era tremendamente entretenida sin dejar de ser una gran película sobre el espacio. Gravity fue un triunfo en toda regla mientras Interstellar es algo mucho más ambicioso.

 Intestellar es una buena película que dudo mucho que hubiera sido mejor si hubiera sido algo menos ambiciosa. Todo lo concerniente a la familia del protagonista, la granja, el abuelo, el dron y demás me resultó un tanto fuera de lugar la primera vez que la vi pero me acabó convenciendo tras un segundo visionado. Entiendo lo que Nolan pretende al introducir el aspecto sentimental en una película de ciencia ficción pero esta vez no he conectado con su propuesta. ¿Puede que el amor paterno sea una variable que debamos tener en cuanta a la hora de pensar en futuro de la raza humana?


 Nolan dirige con mano maestra y sabe crear emoción y tensión en el espectador como nadie en el cine actual. A pesar de sus casi tres horas y un epílogo demasiado largo a mí el film me mantuvo clavado al asiento y en tensión durante todo el metraje. Interstellar tiene momentos que harán las delicias de los aficionados al género de la ciencia ficción y de cualquier persona un pco sensible. Nolan se ha puesto trascendente en grado sumo y nos habla del futuro de la raza humana, el instinto se supervivencia, la familia, la gravedad y los agujeros de gusano en un film simplemente asombroso y emocionante.


 En el segundo visionado entendí mejor las motivaciones de los personajes de Matt Damon y Cassey Affleck. Incluso la química entre Matthew McConaughey y Anne Hathaway me resultó mucho más lograda. Mención aparte se merecen los robots del film, con esa peculiar apariencia me resultaron poco creíbles, la verdad, y no dejaron de recordarme a los androides de Naves misteriosas pero con mejores efectos especiales.
 Siempre es de alabar que una película no trate al espectador de idiota, pero irse al otro extremo tampoco es la mejor opción. Nolan debe creerse que todos los espectadores somos expertos en física, yo ni siquiera puedo leer morse o binario por lo que ciertos pasajes de la trama se escaparon a mi entendimiento. Si hablamos de cinco dimensiones la cosa se me complica aún más. He tenido que verla dos veces para entenderla en toda su complejidad científica (soy de letras) y caer rendido a sus pies.

 Debo destacar la magnífica banda sonora del alemán Hans Zimmer. Es uno de sus mejores trabajos, una partitura  al vez minimalista y grandilocuente que por momentos me recordó a (era inevitable) a 2001. Ese leitmotiv que recorre toda la película a base de unas pocas notas que se repiten incesantemente en un crescendo colosal sólo lo puedo catalogar de sublime. Una partitura hipnótica que eleva la cinta más allá de la estratosfera. Nolan da un gran protagonismo a la banda sonora de Zimmer y, como hace habitualmente, sube deliberadamente el volumen de la música hasta niveles casi excesivos. La energía que proyecta su música sobre las imágenes les da un dramatismo y una halo épico desbordante. .

Interstellar es toda una experiencia.

8

domingo, 5 de enero de 2014

Rush

 
He de reconocer que todo ese circo mediático en el que se ha convertido la Fórmula 1 no me interesa y me aburre bastante. Creo que hoy día el mundo de las carreras es una industria del entretenimiento como otra cualquiera, en manos de patrocinadores y derechos televisivos. Puro entretenimiento para las masas, quedando el deporte relegado a un segundo o tercer plano. Dejado claro mi punto de vista sobre la Fómula 1, debo admitir que esta película me ha gustado.

Probablemente se deba a que tras las cámaras se encuentra un tipo tan hábil como Ron Howard (Apolo 13, Una mente maravillosa, El desafío). Sinceramente, la apasionante rivalidad entre Niki Lauda y James Hunt daba para una buena película pero hay que saber plasmarla en imágenes y lograr que enganche el interés del espectador aunque a éste no le interese el mundo de las careras.
Howard logra su objetivo con creces, su film es emocionante y, por momentos, electrizante. Howard no se limita a dejarnos boquiabiertos con carreras llenas de épica sino que consigue que las historias personales de sus dos antagonistas nos parezcan igual de apasionantes. Al contrario que en films como la saga Fast and the furious, Rush, va más allá de la espectacularidad de las escenas de carreras y desarrolla los personajes, siendo un drama más que eficiente. Howard contrasta las personalidades opuestas de Blunt (inglés, temerario y mujeriego) y Lauda (austríaco, antipático, calculador) evitando tomar partido por ninguno de ellos. Muestras sus motivaciones y sus miedos pero no se decanta claramente por ninguno en ningún momento. Cada espectador debe elegir su corredor favorito. Supongo que las féminas de decantarán por el interpretado por Chris Hemswoth (Thor, Cabin in the woods) y los señores se decatarán por Daniel Brühl. Ambos actores creo que están en sus mejores interpretaciones hasta la fecha. Especialmente me sorprendió Daniel Brühl, quien se mimetiza casi a la perfección con un Niki Lauda al que no han intentado suavizar el carácter para caer en gracia al público, un acierto más del film. Todo ello logra que la película se vea con mayor interés.

 A parte del saber hacer de Howard a la hora de rodar, cabe destacar que el film tiene una gran factura técnica, la fotografía y el montaje me parecieron excelentes. También hay un magnífico trabajo de dirección artística que logra transportar al espectador a mediados de los años 70. Incluso los guardias civiles que aparecen llevan uniformes que dan el pego.
 Respecto a la música de Hans Zimmer debo decir que el tipo se repite más que el ajo, pero sus partituras siguen siendo de lo más efectivas.

Recomendable aunque no te interese el circo de la Formula 1. Al podio con ella.

7

viernes, 3 de enero de 2014

12 años de esclavitud (12 Years a Slave)

Cuando parecía que ya estaba todo dicho sobre el tema de la esclavitud, llega el director británico y de color Steve McQueen y da un nuevo y sorprendente giro de tuerca a tan espinoso asunto.


McQueen rueda de forma academicista la historia de Solomon Northup, un hombre libre que fue secuestrado y vendido como esclavo en 1841. Una historia sobrecogedora que en manos de McQueen adquiere el dramatismo justo ya que huye premeditadamente de la lágrima fácil. McQueen apuesta por hacer pensar al espectador antes que únicamente hacerle llorar (aunque en mi caso logró ambas cosas). 

 McQueen no se limita a narrar un hecho real, intenta emparentarlo con la situación del mundo actual. Si Spielberg nos contó el año pasado las tretas que Lincoln llevó a cabo para abolir la esclavitud y Tarantino usó la esclavitud de escusa para otra genial bufonada de las suyas, McQueen nos muestra que la esclavitud no era un tema que preocupara especialmente a la sociedad de la época. Incluso al protagonista no le preocupaba demasiado, él era un hombre libre y culto que vivía alejado de la barbarie esclavista del sur. Nuestro protagonista se creía fuera de peligro y no  hacía nada por liberar a los esclavos. No era su problema. McQueen usa sabiamente los flashbacks para contrastar la actitud del protagonista ante estos temas antes y después de caer en desgracia. Se podría entender que el protagonista es una metáfora del pueblo americano y del mundo en general, que sólo nos preocupa un problema cuando nos afecta directamente (racismo, paro, terrorismo, hambre, esclavitud, etc). Estamos demasiado acostumbrados a mirar para otro lado. ¿Acaso no es esclavitud las condiciones laborales en países asiáticos en los que se fabrican nuestros juguetes tecnológicos?

 El plano en el que McQueen nos muestra deliberadamente que la cárcel del protagonista está justo al lado de la Casa Blanca no deja lugar a dudas: el crimen se cometía en el sur pero el negocio se fraguaba en el norte. Se podrían trazar sin problemas similitudes con múltiples problemas actuales como al inmigración ilegal o la explotación a la que es sometida la mano de obra ilegal o, rizando el rizo, la similitudes entre la esclavitud y los campos de concentración del régimen nazi. Todas ellas podrían ser válidas y deberían hacernos reflexionar que no estamos tan lejos de la barbarie.


A mí la película me entretuvo y me pareció muy correcta. Todo el guión está muy bien hilvanado, no hay parones de ritmo en ningún momento y tiene escenas realmente sobrecogedoras a pesar de no buscar el llanto a toda costa. Obviamente, en la película hay vejaciones, castigos y latigazos, era inevitable y el espectador debe saber a qué se enfrenta. Algunas escenas son tremendamente duras pero considero que son necesarias y están abordadas de forma excelente.

 McQueen no innova en su forma de rodar ni contar una historia que todos conocemos. Se podría decir que es demasiado academicista y frío (fiel a su estilo) pero, al menos, no se pierde con moderneces ni alarga el film hasta las 3 horas. Yo veo más que correcto su enfoque de la historia. lo único que no me gustó del film es que no está bien plasmado el paso del tiempo, no hay elipsis narrativas que indiquen el tiempo transcurrido entre una y otra escena. Podría pensarse que que Solomon fue esclavo unos pocos meses y no 12 años. Salvando este detalle, creo que el film es inapelable.
Me gustó especialmente cómo se aborda la manera en la que Solomon se las tiene que ingeniar para sobrevivir, aprendiendo a reprimir sus instintos y a agudizar su ingenio. La escena del farol en mitad de la noche con Fassbender me pareció de una tensión casi insoportable, simplemente magistral.
También me pareció muy acertada la manera de enfocar las distintas motivaciones de los distintos dueños de las plantaciones de algodón. No todos eran tan crueles ni trataban de igual forma a sus esclavos pero ninguno hacía nada por cambiar el sistema. También es destacable el profundo carácter religioso de todos ellos, paradojas del ser humano.

 A parte de una buena historia, un buen guión y una soberbia forma de rodar, el film cuenta con unas excelentes interpretaciones de todo el elenco actoral. Merecen mención Chiwetel Ejiofor (quien transmite con su mirada todo esa frustración de Solomon), Lupita Nyong'o (como la esclava objeto de deseo del patrón) y Michael Fassbender. En especial, este último consigue traspasar la pantalla con esas crueldad y violencia latentes que pueden hacer su aparición en cualquier momento. Varios Oscars de este año ya tienen dueño. Me gustaron también mucho las breves pero decisivas apariciones de Paul Dano y Brad Pitt.

 Steve McQueen ha hecho quizás la película definitiva sobre la esclavitud ahora que los neo conservadores del Tea Party están radicalizando su discurso. Han pasado más de 150 años para que finalmente hubiera un presidente negro en Estados Unidos pero muchos prejuicios y desigualdades aún deben ser abolidos.

7'5

viernes, 27 de julio de 2012

El caballero oscuro: la leyenda renace (The dark knight rises)



Han pasado ocho años desde que se vio por última vez a Batman. Las tasas de criminalidad en la ciudad de Gotham han disminuido tanto que no parece que haya lugar para vengadores enmascarados. Pero una terrible amenaza se cierne sobre Gotham.

Dejemos algo claro desde el principio: la llegada de Christopher Nolan al cine de superhéroes es lo mejor que le podía haber pasado a este tipo de cine. Nolan dotó a este género de la calidad que necesitaba, dejando de ser un cine únicamente para niños y adolescentes pasando a ser un espectáculo disfrutable por los que buscaban (buscábamos) algo de contenido más allá de las explosiones y las patadas.


Si bien su primera película sobre Batman (Batman begins) no me acabó de convencer, fijaba las bases para que en futuras entregas Nolan fuera desarrollando el universo del personaje y su idea del espectáculo. El caballero oscuro fue la constatación de que otro tipo de cine palomitero era posible (algo de lo que tipos como Michael Bay parecen no haberse dado cuenta) y puso el listón muy alto (quizás demasiado). No era un film perfecto pero era todo lo que siempre habíamos soñado los aficionados al cómic: un film digno que no desvirtuara la historia original ni nos produjera vergüenza ajena (aún me acuerdo del bochorno que sentí viendo Daredevil o las penosas pelis de Joel Schumacher sobre Batman). Nolan es un director presuntuoso y grandilocuente cuando tiene un presupuesto alto a su disposición (para qué vamos a negarlo) pero entretiene dando algo más que efectos especiales. Sus películas tienen una historia y una tensión que no son habituales en el cine de entretenimiento. Nolan se ganó una merecidísima fama de cineasta de culto con films como Following o Memento antes de meterse de lleno en el cine comercial, esa fama de tipo raro le precedía y es lo que necesitaba el cine de acción.

La leyenda renace (o cómo le hayan querido llamar) es el más que correcto colofón a esta saga de Nolan sobre Batman. No está a la altura de El caballero oscuro, probablemente debido a que comete los mismos errores que Batman begins: se centra demasiado en el personaje de Bruce Wayne. Lo que realmente hace buena a una película de superhéroes no el héroe, es el villano. El Joker es mucho mejor villano (o da más juego) que Bane, El espantapájaros o Ra´s Al Ghul. Por eso este film es inferior. Quizás Joker sea el mejor villano nunca salido de un tebeo, una vez adaptado con éxito al cine, ningún otro villano estará a la altura. Ése era el principal problema de esta película. La amenaza que Bane significa es comparable o incluso mayor de la que significaba el Joker y Nolan sigue rodando magistralmente, pero la peli no está a la misma altura. En ningún momento voy a decir que el film sea malo o aburrido en ninguno de sus 164 minutos, juro por mi colección de tebeos de Batman que me lo he pasado en grande con esta película. De hecho, la considero inferior a la segunda pero bastante mejor que la primera.

Nolan nos entrega un guión quizás no tan elaborado como en la anterior entrega, los diálogos no so tan espectaculares, centrándose en el apartado visual y la pirotécnia. Quizás el film peque de querer apabullar al espectador en busca de un gran final para la saga e intente ocultar las carencias del guión entre el humo de las explosiones, no sé. Sus casi tres horas se me pasaron en un suspiro y no miré el reloj ni una sola vez, buena señal. Incluso en algún momento me quedé clavado al sillón. Entre la música de Hans Zimmer (abusando una vez más de coros y percusiones) y los bombazos tenía la sensación de que realmente estaba inmerso en una ciudad sitiada. Pero el guión repite situaciones ya vistas en las entregas anteriores, no aporta nada nuevo. Hay persecuciones a camiones, una ciudad sumida en el caos, bombas a punto de explotar y los artilugios habituales. No se aportan elementos nuevos a la saga, sólo se reiteran los a conocidos. Quizás sea pedirle demasiado.

Si me preguntan qué Catwoman prefiero entre la de Michelle Pfeiffer o la de Anne Hathaway (la de Halle Berry no cuenta) debo reconocer que en la película de Nolan el personaje está mucho más elaborado y es más creíble que en la de Tim Burton. Sí, me ha gustado esta Catwoman debido a que ni siquiera se le llama así ni tiene nada que ver con los gatos. Nolan da su particular visión de los personajes del cómic, una visión realista (en la medida de lo posible, of course) y logra que no den grima al trasladarlos a la pantalla. Otro ejemplo: siempre he odiado al personaje de Robin, me parece totalmente innecesario y una concesión al público adolescente, en los tebeos quedaba resultón pero en las patéticas películas de Joel Schumacher: Batman forever y Batman y Robin quedaba bochornoso (como casi todo en ellas). Nolan nos entrega un Robin totalmente creíble y distinto, nada que ver con ese chaval odioso en pantalón corto y antifaz de todo a cien. También creo que es un acierto el tratamiento de personajes ya habituales de la saga como el comisario Gordon o Alfred, todos ellos evolucionan y reciben el metraje necesario para ello, no sólo se enfrentan a una amenaza.

 En cuanto al reparto: Chistian Bale me sigue pareciendo un tanto frío y soso para el personaje pero los habituales veteranos Morgan Freeman, Gary Oldman y Michael Caine le acompañan perfectamente como de costumbre. Por su parte, Marion Cotillard vuelve a estar muy bien en uno de esos papeles ambiguos y misteriosos en lo que Nolan la suele utilizar.  ¿Y Tom Hardy como Bane? Hombre, con la máscara que le han puesto, al pobre sólo se le ven los ojos y la calva. No son muchos recursos interpretativos pero el tipo consigue hacerse odiar.

Resumiendo, Nolan ofrece un gran espectáculo y cierra dignamente su trilogía sobre el hombre murciélago, aunque no iguale a su antecesora. Lamentablemente, me temo que tendrá que pasar mucho tiempo para que veamos una película de superhéroes a la altura de El caballero oscuro.

7

sábado, 1 de octubre de 2011

La delgada línea roja (The thin red line, 1998)


¿A qué se dedicó Terrence Malick durante los 20 años que separan Días del cielo de La delgada línea roja? ¿Por qué tardó tanto en volver a dirigir? Ni idea, dice wikipedia que se dedicó a dar clases de filosofía en alguna universidad. Eso explicaría muchas cosas de la evolución de su cine posterior. Es evidente que con La delgada línea roja Malick da un giro irreversible hacia el panteísmo. A partir de aquí sus películas serán cada vez menos narrativas y más contemplativas.

La delgada línea roja fue el retorno de Malick al cine tras 20 años de ausencia, en estos 20 años sus dos primeras películas (Malas tierras y la citada Días del cielo) se habían convertido en clásicos y Malick era considerado como un autor de culto. Su regreso estuvo precedido por una enorme expectación y casi todos los actores de Hollywood se peleaban por entrar dentro del reparto aunque fuera en un pequeño papel.


No se puede decir que La delgada línea roja sea una mala película (tampoco se puede decir de El árbol de la vida) pero sí se puede decir que Malick peca por primera vez de pretencioso y nos ofrece una película que pretende ser la película definitiva sobre la guerra. Ahí es nada. Malick adapta libremente la novela “The Thin Red Line” de James R. Jones (autor también de la novela en la que se basó De aquí a la eternidad) y crea su propio género cinematográfico, el cine filosófico-bélico-panteísta.
Malick pretende plasmar los deseos y los miedos de los soldados y el absurdo de las guerras humanas. A los pájaros, a los árboles, a la hierba, no le interesan las disputas humanas, no son nada para ellos. La naturaleza es sabia y no provoca guerras ni se deja influenciar por ellas. Pero el hombre, en su infinita soberbia, se cree el amo del mundo y lo destruye todo a su paso. En La delgada línea roja asistimos a esta confrontación entre el hombre y la naturaleza. Una vez más en el cine de Malick, la naturaleza es sinónimo de bondad, mientras la sociedad humana es sinónimo de maldad. Pero, si la naturaleza es buena y el hombre forma parte de ella ¿de dónde viene la maldad? ¿Es intrínseca al ser humano? Si Dios/la naturaleza es bueno ¿cómo pudo crear la maldad o permitir que exista?

El film inicia con un cocodrilo adentrándose en un río ¿una parábola de la intrusión del ser humano en la naturaleza? En las pelis de Malick siempre hay un río, sinónimo de vida, hacia el que huyen los protagonistas humanos. Luego asistimos a un barco de guerra que se adentra en una paradisíaca playa destrozando su paz. En otro momento del film un aborigen pasa junto a un grupo de soldados como si la guerra no fuera con él, totalmente ausente. Los que viven en armonía con la naturaleza (con Dios) no se ven afectados por la guerra. Los lagartos, los monos, las serpientes o los murciélagos observan a los soldados como si no comprendieran nada. Malick no ahorra bellos planos de animales o árboles que parecen estar totalmente al margen de esa locura que el ser humano ha llevado a su isla.
Dentro del grupo de soldados, veremos todo un crisol de motivaciones, miedos y formas de afrontar la muerte. Yo destacaría el enfrentamiento entre el personaje de Elias Koteas (preocupado por salvar a los hombres bajo su mando) y el personaje de Nick Nolte (más preocupado por lograr el objetivo cueste lo que cueste y quedar bien con el alto mando). Las escenas entre ellos son realmente tensas y emotivas, ambos quieren lo mismo pero no están dispuestos a pagar el mismo precio. También hay que mencionar a Sean Penn (que está soberbio), Jim Caviezel, John Cussack, Ben Chaplin y Woddy Harrelson (todos excelentes).


Con un reparto coral de lujo y varias voces en off , Malick pretende mostrarnos las diferentes maneras de afrontar la vida y la muerte en un paradisíaco entorno. Un intento muy loable que merece todo nuestro respeto, sobre todo si está rodado de forma tan maestra como lo está esta película. Todo el apartado técnico es tan sobresaliente como siempre en la filmografía de este director. La fotografía de John Toll es fascinante así como la partitura de Hans Zimmer. Las escenas de los soldados avanzando entre la hierba hacia un enemigo invisible son de una intensidad enorme, así como la toma de las posiciones enemigas está rodada de forma magistral. Igualmente los insertos de recuerdos en mitad de las batallas no hacen sino transmitirnos la angustia de los protagonistas y su miedo a no volver jamás a sus casas ni a volver a ver a sus seres queridos, algo que no suele mostrarse en el cine bélico.

Pero, en mi opinión, el film dura demasiado y se hace algo pesado. A pesar de contener algunas de las mejores escenas de batalla de la historia y del estupendo reparto. Nada puede evitar que este filosófico zeppelín se estrelle contra el suelo pasadas las dos horas. No importa lo bellas que sean las imágenes o lo transcendentes que se pongan las voces en off, falla el ritmo y el film acaba aburriendo. Una pena. Es que 163 minutos son demasiados. Podría haber sido peor. Se dice que el primer montaje duraba 6 horas y circula una copia con bastante más metraje del estrenado.
El mismo año Spielberg estrenó Salvar al soldado Ryan, las comparaciones son odiosas y en este caso creo que no proceden. Ambas son grandes películas que tratan sobre la Segunda guerra mundial pero sus objetivos son totalmente distintos. Malick bucea en el alma humana mientras Spielberg nos entrega un grandísimo entretenimiento.

P.D.: Por cierto, ¿de dónde viene el título del film? En la peli no se hace referencia a ninguna línea roja, pero en la novela se aclara que hace mención a la pequeña cantidad de casacas rojas (soldados del imperio británico) que defendían una posición.


domingo, 19 de diciembre de 2010

Gru, mi villano favorito. (Despicable Me)


No esperaba yo nada de esta nueva película de animación, la verdad. Los carteles publicitarios no presagiaban nada bueno, yo pensaba que sería otra película de animación sin demasiado interés, de esas que algunos estudios hacen como churros. Pero al final me he decidido a verla y me he encontrado con un film muy divertido que me hizo evadirme de la crisis durante hora y media. Gru es bastante más divertida que, por ejemplo, las últimas 3 entregas de Shreck.


El guión tiene la suficiente carga de ironía como para atrapar a los más mayores (las columnas del banco, el guiño a Lehman Brothers) y la suficiente diversión y ternura como para enganchar a los más pequeños. Gru es un soplo de aire fresco dentro de un cine de animación del que sólo Pixar parece despuntar. Primeramente, el protagonista es un villano que intenta nada menos que robar la luna. El personaje de Gru recuerda a Blofeld, el archi enemigo de James Bond, todo un antihéroe aficionado a los grandes planes y las instalaciones secretas. Acompañado por unos peculiares ayudantes y un científico loco algo senil, Gru intentará logra su objetivo aunque para ello necesitará también la ayuda de tres niñas huérfanas. Es entonces cuando el guión se hace algo más tierno, pero sin caer nunca en la sensiblería ñoña propia de Disney y sin perder nada de su ironía.
El film continúa con ritmo ágil hasta completar sus 95 minutos de diversión sin que el espectador deje de sonreír casi en ningún momento. Ni siquiera las canciones de Pharrell Williams se hacen pesadas, sólo están de acompañamiento a las escenas, de fondo musical. Los personajes no se ponen a cantar sin venir a cuento, siempre es de agradecer, pero sí que se ponen a bailar al final, que parece que está de moda en el cine de animación actual el acabar el film con un bailecito. Bueno... tampoco pasa nada. La habitual música de Hans Zimmer dota a las escenas de acción de una emoción trepidante.

La verdad es que yo pasé un rato muy divertido, hasta el final de los créditos finales uno no deja de pasarlo como un enano. No es que Gru revolucione el cine de animación pero es una película muy divertida y que no toma por tonto a nadie, ni a niños ni a adultos. Por cierto 1, recomiendo encarecidamente la versión original, el trabajo con voz de Steve Carell (Virgen a los 40, The office) es memorable. Por cierto 2, el film costó 69 millones de dólares y ya ha recaudado más de 500, la secuela ya está en marcha.

¿La mejor película de animación del año 2010? Casi, no nos olvidemos de Toy Story 3.
7

domingo, 5 de abril de 2009

EL ÚLTIMO SAMURAI (The last samurai)



Tras hablar de Valkiria, no puedo evitar publicar este post sobre El último samurái. Un film paradigmático de cine espectáculo a servicio de una estrella. Técnicamente perfecto pero vacío de contenido. Me explico tras el salto.



La historia de un traumatizado ex-soldado norteamericano que sobrevive como atracción de feria y recibe la oferta de irse a Japón para instruir a un ejército no es mala. Posteriormente la historia da un giro, el soldado es capturado y se hace afín a los motivos de los samuráis rebeldes a los que debía ayudar a liquidar (algo así como en Bailando con lobos pero cambiando a los indios por samuráis). Con ellos superará sus traumas, adicciones y se encontrará a sí mismo. De paso habrá alguna atracción amorosa y buenas escenas de batalla. Nada más.


Yo esperaba que el acercamiento al Japón del siglo XIX fuera un poco más allá de los trajes y los decorados. Era una muy buena oportunidad para que en occidente nos enteráramos un poco de qué iba eso de los samuráis, los emperadores, el shogunato, el budismo, el bushido, el arte de la guerra, etc. Nada de nada.


Las mejores aproximaciones a la sociedad feudal nipona las hizo (obviamente) el japonés Akira Kurosawa en films como Ran (Caos), Kagemusha (La sombra del guerrero) o Shichinin no samurai (Los siete samuráis). Films todos ellos totalmente recomendables aunque algo largos y lentos a ojos del espectador moderno.
Oriente no tiene buena suerte en el cine comercial occidental, las aproximaciones Hollywoodienses se suelen quedar en el mero exotismo y las artes marciales. No hay apenas acercamientos serios a la cultura oriental. Para ello tienes que ver películas orientales. Quizás sólo Bernardo Bertolucci con El último emperador hizo un intento serio de plasmar la cultura oriental. Memorias de una geisha fue una loable aproximación al mundo de las geishas pero se quedó en el exotismo de los trajes y casi no profundizó más allá.


El budismo, en especial, es una religión bastante mal tratada por el cine. Bertolucci nos aburrió con El pequeño buda, Scorsese fracasó con Kundun y Anaud nos defraudó con Siete años en el Tíbet. El último samurái es otra cosa, puro cine espectáculo, un film de aventuras sin más pretensiones que entretener. No intenta explicarnos las costumbres de la época. Se queda en los tópicos de siempre: kimonos, peleas con espadas, harakiris (Sepuku) y unos budas ante los que se postran los personajes pero no se sabe si rezan, meditan o simplemente duermen.


No se intenta acercar al espectador a la sociedad feudal nipona, ni a la religión budista ni explicar los códigos éticos ni morales de los samuráis. No se explica en ningún momento que el emperador era una figura decorativa, se le consideraba hijo de los dioses pero el poder los ostentaba y ejercía el Shogun. La sociedad estaba basada todavía en el sistema feudal, muy parecido al de la Europa medieval. Los samuráis eran como los nobles de Europa, eran la casta privilegiada, guerreros que oprimían al pueblo a cambio de protección frente al ataque de clanes rivales. Todo este obsoleto régimen es el que el emperador Meiji intentó cambiar a finales del siglo XIX. Pero esta modernización del país pasaba por acabar con el poder de los samuráis, quienes, obviamente, se resitían al cambio.


El guión de El último samurái se queda en el mero topicazo, mucha lucha con espadas y mucho traje pero poco contenido. Los diálogos intentan ponerse trancendentes pero acaban sonando bastante insustanciales. Hay buenas oportunidades de plasmar las diferencias entre las dos culturas y el acercamiento entre ambas. Pero el guión las desaprovecha. Se centra mucho más en el trauma del personaje de Cruise que en el interesante conflicto en el que estaba sumido Japón. Pienso que ambas tramas son compatibles y se podría haber llevado a cabo un film divertido a la vez que didáctico.


Además en el film se establece una analogía entre la guerra contra los indios en Norteamérica y la modernización de Japón. Lo que pasó con los indios no creo que fuera una guerra, fue un exterminio. La modernización de un país no puede pasar nunca por el exterminio de sus habitantes autóctonos. Otra vez Hollywood dando lecciones y metiendo la pata.


Eso sí, los films dirigidos por Edward Zwick ( Resistencia, Diamante de sangre, Leyendas de pasión) son siempre buenos espectáculos visuales y este film no es una excepción.
La fotografía es espectacular (realmente preciosa) así como la música de Hans Zimmer, quien realiza una emocionante banda sonora cercana a los sonidos del genial compositor japonés Kitaro.

El último samurái es simplemente un vehículo técnicamente perfecto para el lucimiento de la mega estrella Tom Cruise (que sale siempre muy guapo y muy bien peinado). Un lucimiento caro y muy bien manufacturado, pero hueco.
5