La carrera de Christopher Nolan no
es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y
entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe
esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky,
David Fincher y Christopher Nolan.
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sábado, 22 de julio de 2017
jueves, 4 de febrero de 2016
El renacido (The revenant)
¿Puede ganar Alejandro González Iñárritu los Oscars a mejor director y mejor película dos años consecutivos? A no ser que George Miller y Mad Max se crucen en su camino, todo parece indicar que así podría ser.
Tras sorprender a propios y extraños con Birdman, parece que su nuevo proyecto va a cosechar todavía más elogios y premios. A mí me ha convencido, y me parece una de las mejores películas de los últimos tiempos. Lo digo ya de primeras, para que quede claro. No puedo ponerle ninguna pega a The Revenant. Puede que la historia no sea gran cosa; el argumento se puede resumir fácilmente en una línea, pero la puesta en escena es de quitarse el sombrero. Estamos ante un director en constante evolución cuyo estilo va mutando hacia no se sabe dónde. Poco importa si por el camino nos regala películas como la que nos ocupa.
En The revenant, Iñárritu adapta la novela de Michael Punke basada en la odisea real de Hugh Glass, un hombre en busca de supervivencia y venganza. Iñárritu parece contagiarse del espíritu del mejor Terrence Malick y su particular visión de la relación entre hombre y naturaleza. Su película no huye de los grandes paisajes ni de las reflexiones sobre la comunión del hombre con su creador a través de la naturaleza, pero evita los largos monólogos y las voces en off. Hay poesía visual y emociones a flor de piel, pero nunca cae en la pedantería en la que Malick suele caer en sus últimas producciones. Iñárritu se ciñe a la historia y la narra de la mejor manera posible.
No puedo poner ninguna objeción al apartado técnico del film, la verdad. Hay escenas escalofriantes, como la del ataque del oso, que se quedan grabadas a fuego en el espectador. Iñárritu no ha inventado nada, y películas de un hombre intentando sobrevivir en la naturaleza hemos visto ya muchas, pero pocas tan bellas, honestas y brutales como The revenant. Pocas veces hemos visto la tecnología al servicio de la historia de una forma tan perfecta, tanto que los efectos digitales (que los hay) no parecen tales: todo es perfectamente creíble en esta dura historia de supervivencia. 

¿Qué decir de Leonardo DiCaprio? El chico guapete de Titanic hace mucho que dejó de ser únicamente una cara bonita y es un señor actor como la copa de un pino. De los mejores de su generación. Ya lo viene demostrando con soberbias actuaciones en películas como Revolutionary road, Infiltrados o El lobo de Wall Street. Aquí está simplemente perfecto en el personaje más sufrido de toda su carrera. Supongo que el rodaje debió de ser un verdadero calvario para todo el equipo, pero especialmentepara DiCaprio. No olvidemos que se rodó con luz natural (gran trabajo del siempre excelente Emmanuel Lubezki, habitual director de fotografía de Inárritu) durante 80 extenuantes días a lo largo de 9 meses en parajes helados. El Oscar de este año ya tiene dueño.
No solamente DiCaprio está deslumbrante, también Tom Hardy ofrece un auténtico tour de force interpretativo. Impagables ambas interpretaciones de estos dos grandes actores. Siempre apuesto por la versión original, pero en este caso es especialmente recomendable. No es que tengan complejas líneas de diálogo, simplemente ocurre que la mimetización con sus personajes es total. La vocalización, los acentos y los movimientos de ambos actores son totalmente verosímiles. Incluso me gustó un actor que últimamente aparece mucho y casi nunca para bien: Domhnall Gleeson.
The revenant ofrece un magnífico espectáculo visual y vital, una película emocionante y cruda como la vida misma.
jueves, 14 de mayo de 2015
Mad Max: Fury road
La carrera del director George Miller se había disuelto como un azucarillo en un vaso de agua. Nada quedaba en su cine de la violencia de sus primeros films. Ni Babe, el cerdito valiente ni Happy feet tienen nada que ver con su Mad Max. La enorme falta de ideas del cine actual puede haber servido para que Miller revisite ese polvoriento futuro post-apocalíptico que nos brindó lo mejor de su filmografía.
¿Es esta Mad Max: Fury road una secuela, una precuela o un reboot? Poco importa. Lo único que le podíamos pedir a esta revisión es que fuera lo suficientemente violenta, salvaje y macarra como lo fue Mad Max 2 (la mejor de la saga) hace ni más ni menos que 35 años. Cualquier otra cosa hubiera sido una gran decepción. Nadie quiere una revisión naif/edulcorada/adolescente de un clásico del cine post-apocalíptico ni otro insulso remake como Robocop. Por suerte, George Miller esta en plena forma a sus 70 años y nos entrega un gran espectáculo lleno de violencia y velocidad. Las escenas de acción son trepidantes y el espectador no tiene apenas ni un segundo de respiro. Mad max es un torbellino incontrolable de polvo y sangre. Es lo que todos esperábamos. Bravo.
Mad Max: Fury road es puro entretenimiento. Miller ha vuelto para reclamar el trono del cine de acción y velocidad que parece que le había robado la saga de The fast & the furious. Miller se ha adaptado increíblemente bien a las nuevas directrices de un género que él ayudó a parir. El tiempo no ha pasado en balde, su film tiene 2.700 cortes frente a los 1.200 de la segunda entrega. El cine de acción se ha hecho mucho más vertiginoso en estos años. Como bien se dice en la publicidad del film, el futuro pertenece a los locos. Amén.
Miller nos regala varias escenas simplemente geniales, desde el prodigioso inicio hasta la batalla final, el film está plagado de algunas de las mejores escenas de acción de los últimos 15 años. Y mira que hemos visto cine de acción (alguno realmente bochornoso). Mad Max: Fury road es un prodigio perfectamente rodado a la vieja usanza (sin dejar que lo efectos especiales tomen el control) y con un montaje alucinante. Escenas como la de la cadena o el árbol me dejaron clavado al asiento y con la boca abierta.
¿Y el guión? La historia es una mera excusa para las escenas de persecución. No hay más vueltas. La película es tan simple en su historia como compleja en su ejecución. Obviamente, se han invertido muchas más horas en el rodaje o en la sala de montaje que escribiendo el guión. Sin embargo, Miller ha sido lo suficientemente hábil para incluir atractivas novedades como la religión y las drogas como incentivos de las masas. Su villano es un tirano de libro que usa cualquier medio para dominar a su pueblo. La sociedad mostrada en el film ya no depende solamente del agua o la gasolina, también la sangre y las balas son fundamentales. La sociedad mostrada esta vez por Miller ha mutado de la anarquía a la tiranía existiendo un perverso orden social. En su mirada a la sociedad me pareció ver ecos de Jodorowsky, sobre todo en el uso de personajes como enanos en las clases superiores y amputados en las clases más bajas.
Que tampoco nadie busque una aguda crítica social o profundidad psicológica en este tipo de cine. No hay tiempo ni ganas de saber el pasado de los personajes. Con trazo grueso y leves apuntes Miller nos informa del carácter de cada uno de ellos. Es un mundo cruel en el que preguntar antes de disparar te costará la vida más pronto que tarde. Ni siquiera pierde tiempo en contarnos el pasado del protagonista, sería repetirse respecto a la película original. Con una voz en off y unos flashbacks tenemos resuelto el traumático pasado de Max. Miller va directamente a la acción y nos obliga a agarrarnos fuerte al asiento si no queremos salir despedidos de la sala de cine en la próxima curva o perder la cabeza con el próximo disparo. Yo me lo he pasado de coña.
Debo destacar el sobresaliente diseño de producción. En especial, las máscaras, los vehículos y los volantes me han parecido fascinantes. Miller ha realizado al fin la película que muchos de sus imitadores llevan décadas intentando.
En cuanto a los actores, todos cumplen, el tándem formado por Tom Hardy y Charlize Theron conforma una atípica pareja protagonista de lo más efectiva. No es que Hardy tenga muchas líneas de diálogo, de hecho, durante buena parte del metraje se limita a monosílabos, pero el tipo sabe dotar a su personaje del carisma necesario y no imita a Mel Gibson. Como pasaba con la saga original, Max me parece el personaje menos interesante de todos. Por su parte, Charlize Theron compone una Imperator Furiosa que se suma a esas sufridas heroínas que reivindican el personaje de la mujer dentro del cine de acción. Ya era hora que, salvo honrosas excepciones, las mujeres sean en el cine algo más que objetos sexuales y desvalidas damiselas. En esta Mad Max del siglo XXI las mujeres tienen mucho que decir. También aparecen Zoë Kravitz y Rosie Huntington-Whiteley. Como dato curioso y guiño a los seguidores de la saga original tengo que destacar que Hugh Keays-Byrne (quien ya interpretó a Cortauñas en la primera película) vuelve a interpretar al villano de turno, un Immortan Joe realmente carismático.
Debo mencionar que me gustó la adrenalítica música del DJ Junkie XL (a base de tambores y guitarras), sin embargo, su música orquestada para los momentos más calmados me resultó demasiado obvia. Pueden ser manías mías.
No se pierdan Mad Max: fury road, una montaña rusa mortalmente entretenida.
7
miércoles, 28 de enero de 2015
La entrega (The drop)
Las novelas de Dennis Lehane han sido adaptadas al cine con resultados tan notables como Mystic river, Adios, pequeña, adiós o Shutter Island. en los últimos años he realizado guiones para episodios de series tan prestigiosas como The wire o Boardwalk empire, siendo The drop su primera película como guionista.
Las constantes de los relatos de Lehane están en The drop: barrios obreros, mafiosos, ambiente católico y personajes poco recomendables. Lehane parece centrarse aquí en personajes aparentemente anodinos pero con un gran trasfondo detrás de ellos. Tanto la pareja de primos interpretada por los magistrales Tom Hardy y James Gandolfini como el resto de personajes son perdedores que una vez aspiraron a ser alguien pero parece que la vida les ha vencido definitivamente. Ahí radica la mayor virtud, en mi opinión de la obra de Lehane: sus historias giran en torno a personas y a sus sentimientos, sus personajes sufren y anhelan una vida mejor.
En La entrega estamos ante un guión mucho más trabajado de lo habitual en este tipo de género. Sus personajes destilan veracidad gracias a unos excelentes diálogos. Los personajes son contradictorios y llenos de matices. Nada de tópicos retratos de mafiosos. Estamos ante un cine negro moderno: tenemos un antihéroe (Tom Hardy), un villano (Mathias Schoenaerts), una peculiar femme fatal (Noomi Rapace) y un amigo del héroe que se meterá irremediablemente en problemas (James Gandolfini). Todos ellos tienen un pasado, todos tienen algo que ocultar e irán evolucionando conforme avance la trama. En especial el camarero con pocas interpretado por Tom Hardy me resultó totalmente verosímil, quizás por lo bien escrito que está su personaje y por la actuación de un Tom Hardy excelente. ¿Seguro que este tipo es el mismo actor que salía en la última de Batman o Locke? La capacidad de transformación de este actor me parece digna de elogio.
Con un buen guión una película ya tiene mucho terreno ganado, aunque siempre una pésima dirección puede echar por tierra una buena historia. No es el caso. El director Michael R. Roskam consigue plasmar el ambiente de la historia de Lehane. Nada de estridencias ni moderneces innecesarias. Se dedica a plasmar en imágenes un buen guión apoyado en unos actores en estado de gracia. Tampoco se dedica a imitar el manido estilo narrativo de Scorsese, le da tiempo a los personajes a desarrollarse a base de escenas de diálogos que, lejos de aburrir, sirven para construir una tensión que va creciendo gradualmente hasta hacerse insostenible y explotar en un final casi antológico.
Sólo le puedo poner un pero a la película, la primera escena entre Tom Hardy y Noomi Rapace no me resultó creíble. Puede que sean manías mías pero no me creo que una mujer sola reaccione así al ver un tipo dentro de su propiedad.
El último film que rodó James Gandolfini es un estupendo broche a su carrera.
7
viernes, 22 de agosto de 2014
Locke
Definitivamente, las películas con planteamientos extremos se han convertido en tendencia. Tras films sobre una persona atrapada en una roca (127 horas) o una persona enterrada (Buried), ahora nos toca el turno de un único personaje conduciendo en su coche. Un único actor y un único escenario es todo lo que el británico Steven Knight necesita para clavarnos al asiento.
Estas propuestas tan arriesgadas corren el serio peligro se resultar aburridas pero no es éste el caso. Locke es un film que se basa en un buen guion sin trampas evidentes ni forzados giros argumentales en busca de sorprender al espectador. El británico Steven Knight (guionista de Promesas del Este) escribe y dirige esta película y se nota su implicación en el proyecto.
Si tenemos una buena historia, ya tenemos un buen punto de partida sobre el que construir la película. Luego necesitamos un buen actor que sepa transmitir los matices y la evolución anímica que sufre su personaje durante la trama. Por suerte, en Locke contamos con Tom Hardy, un buen actor todo terreno que igual se embarca en cine de acción (El caballero oscuro: la leyenda renace, Warrior) que en proyectos más arriesgados como el que nos ocupa. Son impresionantes las escenas de diálogo con el vacío asiento trasero o la empatía que consigue transmitir el amigo Hardy. Con muy pocos recursos, Hardy sale airoso de este complejo envite.
Ivan Locke no es un personaje de un solo trazo, es una persona mucho más íntegra de lo que parece en un principio. No es un tipo perfecto ni un héroe pero no está dispuesto a caer en los mismos errores que su padre. Por mucho que le pese, va a hacer frente a sus miedos y a asumir responsabilidades. Locke no ha de salvar al mundo ni evitar que estalle ninguna bomba, su carrera contra reloj es mucho más mundana y, por lo tanto, cercana al espectador. En apenas hora y media debe arreglárselas, sin dejar de conducir, para dar un giro radical a su vida a través de llamadas telefónicas.
Aunque no se les vea, el resto de actores aportan la suficiente credibilidad a sus personajes únicamente a través de sus voces. En un film basado casi exclusivamente en conversaciones telefónicas es imprescindible que las voces de los actores transmitan verosimilitud.
Si tenemos un buen guión y buenos actores ya sólo debemos preocuparnos que detrás de la cámara esté un tipo que sepa rodar esta historia sin aburrir al espectador. Knight sabe colocar la cámara dentro del habitáculo de un coche logrando unos encuadres muy acertados. También cabe destacar el excelente trabajo de fotografía. Los planos de las luces del tráfico reflejadas en los cristales del auto me sorprendieron gratamente. Por suerte, el montaje consigue dar el ritmo adecuado y hacer vibrante lo rodado.
Locke no es un film perfecto pero es arriesgado y honesto.
6,5
martes, 26 de marzo de 2013
warrior
Tengo que reconocer que estas películas de artes marciales me parecen totalmente desfasadas, como de otra época. Me encantaban cuando era crío pero ahora no me aportan nada. Por ello me acerqué a este film con bastante precaución, (el póster promocional tampoco auguraba nada bueno). Sólo me animó la presencia de Nick Nolte (en su eterno personaje de borracho) y Tom Hardy (madre mía que deltoides luce aquí este muchacho). La participación de estos dos actores parecía darle algo de empaque a un conjunto que desde lejos desprendía un tufillo a testosterona y barata propaganda yanqui.
Sin embargo, Warrior no es lo que parece a simple vista, por una vez, es mejor. La historia de estos dos hermanos separados hace años, el drama de su familia y cómo vuelven a encontrarse no dista mucho de la típica historia del sueño americano que tanto gusta a los yanquis. Sin embargo, el director Gavin O'Connor consigue teñir la historia de una inusitada emoción que se contagia irremediablemente al espectador. Le da un toque similar al cien independiente americano, con drama familiar incluido, que hace que no sea el típico film de patadas. Yo no esperaba nada de este film, como mucho ver un par de buenas peleas, pero acabé emocionado y de pie dando palmas en el salón de mi casa. Así de contagioso es este film de artes marciales.
El mayor acierto del film es irse saliendo de los cánones del género logrando sorprender al espectador que busque algo más que patadas (que también las hay). El tratamiento de los personajes es bastante más profundo que lo que suele ser en este tipo de films, todos tienen una motivación, todos evolucionan ( o lo intentan) y todos resultan bastante creíbles e interesantes a ojos del espectador, incluido el no aficionado al cine de artes marciales. Ni siquiera hay un villano malísimo al que haya que vencer y humillar, sí hay una meta a conseguir que parece imposible. Como en toda peli de artes marciales y boxeo que se precie los combates son adrenalíticos y los buenos lo pasan francamente mal. Incluso el espectador se debate más de una vez entre quien es su favorito para ganar la competición. Así de estimulante es este entretenido film.
Me gustó bastante Joel Edgerton (La cosa, La noche más oscura) aquí hace algo más que de secundario y está francamente bien tanto en las escenas dramáticas como en las de peleas. Por su parte, Tom Hardy impresiona por su físico y por su peculiar personaje. De Nick Nolte poco puedo decir, no defrauda y menos en un personaje tan parecido a sí mismo, incluso fue candidato a un Oscar. También aparece en pantalla la guapa Jennifer Morrison (House) en plan florero (siempre en ropa de cama y tal) pero al final su personaje acaba teniendo su miga (es que nada es lo que parece inicialmente en este film).
No hay que obviar que, a pesar de todo, tiene algunos momentos un poco sonrojantes y pasados de moda, más propios del cine de los ochenta, con los marines aplaudiendo en plan patriota o el luchador ruso. Pero si dejamos a parte la testosterona, los deltoides hiperdesarrollados y el patriotismo, el film logra emocionar y plantea la peliaguada cuestión de qué diferencia a un héroe de un traidor. ¿Se pueden ser ambas cosas a la vez?
Entretenida.
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