La carrera de Christopher Nolan no
es perfecta, pero se le asemeja bastante. Su cine aúna calidad y
entretenimiento como muy pocos son capaces de hacerlo hoy en día. Para quien escribe
esta letras la Santa Trinidad del cine moderno estaría formada por Darren Aronofky,
David Fincher y Christopher Nolan.
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sábado, 22 de julio de 2017
jueves, 28 de julio de 2016
13 HORAS: LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI
Odio el cine de Michael Bay y todo lo que significa. Para mí sus películas (por
llamarlas de alguna manera) son el paradigma de lo que nunca debió de ser el
cine. Bay es un peligro público que, ironías crueles del destino, ha
tenido grandes éxitos de taquilla como Bad boys, The rock, Armagedon, Pearl Harbor o ese elogio a la estupidez que es la
saga Transformers. Su estridente cine se basa
únicamente en los efectos especiales sin tener el más mínimo interés en la
trama (ridícula cuando no inexistente en todos sus films) ni en el desarrollo
de personajes (planos y patriotas). Su cine para memos parece tener como único
objetivo glorificar a las fuerzas armadas estadounidenses. No se sabe si Bay ha
leído un libro alguna vez o si ha salido de su país, pero creo que cualquiera
de las dos cosas le vendría muy bien. Igual descubre algo. Tampoco podemos
decir que su estilo haya evolucionado en estos 20 años de carrera. No solo
es un director anclado en su propio estilo visual sino que se dedica a producir
abundante basura que recae en manos de otros directores más negados que él,
cosa difícil de creer. Así ha producido innecesarios remakes de films de terror
como La matanza de Texas, Viernes 13 oAmytiville. Como era de esperar, todas ellas muy
inferiores a las originales. Las filmografías de Michael Bay y Roland Emmerich son al cine
lo que una hamburguesa de McDonald’s a la cocina internacional: pura basura
consumida diariamente por millones de personas que, quizás, no conozcan nada
mejor. Así nos
va.
Todo este largo párrafo glosando los motivos por los que odio el
cine de Michael Bay sirve de introducción para que entendáis mis reservas hacia
la última película de este tipo. Parece que ha abandonado parcialmente la
ciencia ficción más descabezada (ya sabes: miles de hierros cambiando de forma
vertiginosamente ante los ojos del mareado espectador) para adaptar una
historia real. Pero no una historia real cualquiera. La historia de unos
americanos atrapados en la embajada norteamericana de Bengasi, Libia, en 2012.
Una historia que le permite a Bay avisarnos del peligro que corren la
civilización occidental, la democracia y la libertad. Menos mal que están los
norteamericanos por el mundo. Que aunque sean soldados a sueldo, los
protagonistas de este film son norteamericanos y ellos sí que saben mantener a
raya a los insurgentes islamistas. A veces pienso si Bay no estará a sueldo de
la CIA.
No esperéis de Michael Bay una
somera aproximación a lo que supuso la malograda primavera árabe ni una
detallada descripción de la situación en Oriente Medio. Tampoco se explica
quien fue Gadafi a pesar de que su cara aparece bastante en el film, únicamente
se explica que fue un dictador y que tenía una guardia personal formada por
mujeres. Todo lo demás le importa muy poco a Michael Bay y a su público ávido
de acción. Con unos breves textos explicativos (apenas 25 segundos), Bay nos
mete en faena. Una pena que Bay se dedique tanto tiempo y dinero a las escenas de
acción y no pierda un segundo en meternos en el contexto histórico de su film. En ese aspecto me han gustado mucho
más films recientes como Argo, La noche más oscura o Único superviviente. Pero Bay va a lo que va. Su
film emparenta más con Blak Hawk derrivado. Tiroteos a mansalva para
demostrarnos lo bravos que son los yanquis aunque estén en inferioridad
numérica. Que para algo creen firmemente en la familia y la camaradería. No
pueden faltar esos planos de la bandera yanqui, ni el publi reportaje de las
fuerzas aéreas norteamericanas, ni esos planos a cámara lenta marca de la casa.
Incluso se plagia a sí mismo mostrando el recorrido de una bomba que cae al
suelo que ya usó en Pearl Harbor.
Si uno consigue apartar a un lado
el patriotismo y las manidas alabanzas a la familia y la camaradería, nos encontramos
ante un film efectivo que cumple su misión de entretener. No me duelen prendas
en reconocer que es su mejor película hasta la fecha, tampoco era tan difícil,
y que pasé un rato agradable durante buena parte del metraje. Al menos esta vez, el film se hace ameno aunque sus dos horas y
media de tiroteos y asaltos acaben resultando excesivas. Esta historia (que tampoco hay mucha)
se podría haber contado en hora y media sin problemas. Las escenas de acción
están conseguidas, para eso son lo único que importan a Bay, y poco más se
puede decir.
Esta vez Bay está algo más comedido, es
cierto, no hay tanto efecto digital que marea al espectador ni chicas monas
metidas con calzador. Pero sigue siendo el maldito Michael Bay.
viernes, 20 de febrero de 2015
El francotirador (American sniper)
La guerra de Irak sigue dando sus frutos en forma de película. Ya hemos visto unas cuantas sobre la guerra contra el terror originada tras el 11-S, así a bote pronto me vienen a la cabeza En tierra hostil y Zero dark thirty (ambas de Kathryn Bigelow). Como buen americano que es, Clint Eastwood debía dar su particular visión.
No se puede decir que la historia de Chris Kyle carezca de interés pero sí podemos afirmar que el bueno de Clint Eastwood debería retirarse, sus más de 80 años y 5 décadas de carrera son más que suficientes. Ya no tiene nada que aportar y sólo puede estropear un legado casi intachable. Vale que el cine de Eastwood siempre ha estado unido a la violencia, pero ahora su violencia no pretende entretener sino más bien aleccionar. Ya desde la primera escena Eastwood coloca al espectador ante un dilema moral. El terrorismo, ese enemigo invisible, puede esconderse debajo del ropaje cualquier ciudadano y los defensores de la democracia no pueden permitirse dudar ni un segundo que puede resultar fatal. Sin embargo, los Navy Seals destinados en Irak no son vistos como libertadores sino como invasores, sólo queda ir casa por casa en busca del enemigo. Es la guerra moderna, nada de batallas a campo abierto ni heroicidades. En este nuevo escenario bélico es donde la figura de Chris Kyle se convirtió en leyenda entre sus compañeros por sus extraordinarias dotes como francotirador.
Pero, ¿quién era realmente Chris Kyle? Pues un vaquero sin oficio ni beneficio que cuando ve que su país es atacado decide dejarlo todo (tampoco tenía tanto) para defender su patria. Un patriota, vamos. En el ejército encontrará un sentido a su existencia y desarrollará su talento innato para disparar. Kyle se convertirá en leyenda, pero cuando regrese a casa se sentirá vacío y su vida carecerá de sentido. No debe ser fácil dejar de ser una leyenda que salva a diario las vidas de sus compañeros para pasar a llevar una anodina existencia. Ir al supermercado a buscar pañales es mucho menos adrenalítico y estresante que una emboscada. Eastwood acierta al no glorificar a su protagonista ni subirlo a los altares. No es un héroe, más bien se nos presenta como un inadaptado a la tranquilidad de la vida familiar. Por mucho que en casa le esté esperando la bella Sienna Miller (¿realmente era necesaria esa escena en ropa interior?) el personaje de Bradley Cooper siente que su lugar está en el frente.
Ocurre que Eastwood simplifica demasiado las cosas. Parece dividir a las personas en buenos, malos y víctimas. No hay medias tintas. Como dice el severo padre del protagonista, las personas se dividen en corderos, lobos y perros pastores. Está claro que Eastwood no quiere profundizar en el problema del terrorismo yihadista ni los talibanes. A Eastwood sólo le preocupa el drama de un perro pastor que cuando está alejado de las ovejas no puede dejar de pensar en ellas. Yo me esperaba algo más de complejidad. Parece que esta película busca contentar a los excombatientes y rendirles un tributo (no digo yo que no se lo merezcan) pero no consigue conectar con el resto de espectadores. Ni Kyle ni Eastwood se plantean qué demonios pintan los norteamericanos tan lejos de su casa ni si la guerra se puede ganar. Sí lo hace el personaje de un compañero de Kyle pero no parece que las tesis del film vayan por ese camino.
El film se ve con interés pero se va desinflando por momentos debido a su repetitiva estructura (casa-Irak-casa-Irak-casa). Estamos ante una narración irregular que no deslumbra ni atrapa especialmente al espectador. Al menos, Eastwood no usa saltos temporales ni desordena los acontecimientos. Quizás de lo mejor del film sea la escena inicial, que luego Eastwood retoma ya dentro de su contexto. El duelo con el tirador del bando enemigo me recordó al de Enemigo a las puertas aunque me pareció que estaba peor resuelto. Otro problema de American sniper reside en su abrupto final. Eastwood ofrece un final demasiado abierto que deja al espectador con cara de idiota. No me gustó su forma de rematar la película.
No es una mala película pero me supo a poco. Vamos que tampoco se merece, en mi opinión, ganar el Oscar a mejor película.
viernes, 9 de enero de 2015
Corazones de acero (Fury)
Antes de perder el rumbo, Steven Spielberg nos regaló la que para muchos (yo incluido) es la película definitiva sobre la Segunda Guerra Mundial: Salvar al soldado Ryan. Con este film Spielberg recuperó del olvido el cine bélico. Si La lista de Schindler es la película definitiva sobre el holocausto, Salvar al soldado Ryan es la película definitiva sobre la guerra. El mismo año Terrence Malick presentó La delgada línea roja, otra gran película bélica. Ambas obras son diametralmente opuestas pero igualmente geniales, si bien yo me quedo con la de Spielberg.
Casi 20 años después David Ayer se atreve a volver sobre la Segunda Guerra Mundial con Fury (aquí titulada Corazones de acero). Ayer escribe y dirige esta historia sobre un grupo de tripulantes de un tanque en los meses finales de la guerra, justo antes de la caída del Tercer Reich.
La sombra de Salvar al soldado Ryan planea sobre Corazones de acero en más de una ocasión. Ayer no es Spielberg pero lo emula francamente bien en las escenas de combate. Fury funciona perfectamente como film bélico, sus escenas de batallas son sobresalientes y te clavan al siento como hacía mucho que no me ocurría. Ayer apasiona con sus batallas aplicando la forma de plasmar los combates en los submarinos a los tanques. Sin resultar excesivamente moderno o estridente Ayer logra un gran ritmo gracias a un endiablado montaje. El film resulta angustioso y claustrofóbico mientras narra la terrible epopeya de estos soldados norteamericanos que avanzan por una Alemania agonizante.
El problema de esta película proviene de un guión bastante irregular. Me gustó la forma de definir a los soldados del tanque a pesar de que asistimos una vez más al típico joven inexperto que sufrirá el inevitable duro aprendizaje. De todos los personajes yo me quedo con Biblia interpretado por Shia LaBeouf en su mejor papel hasta la fecha. El resto de tripulantes tampoco se quedan cortos en carisma. Brad Pitt está aceptando el paso del tiempo de forma envidiable, adaptando poco a poco los personajes que elige a su edad.
Lamentablemente, algunas situaciones no acaban de resultar verosímiles y algunas escenas no están del todo bien resueltas. A mí me sigue sin parecer lógico que una chica joven se esconda de forma tan ridícula y vestida con un vestido tan corto (casi dos décadas antes del nacimiento de la minifalda). Todo ello en una ciudad a punto de ser invadida por unas tropas que pueden llevar meses sin ver a una mujer. Ya sabemos que la carne es débil y hay vándalos y malnacidos en todos los bandos. La verdad es que todo el pasaje de la casa me pareció un tanto forzado, sirve para definir relación entre los tripulantes del tanque pero me resultó poco verosímil. ¿Era necesario un plano del torso desnudo de Brad Pitt? Vale que el tipo sigue teniendo un físico envidiable a sus 50 tacos pero lo vi un tanto fuera de lugar. Tampoco la cena como tal me pareció bien resuelta ni la escena entre los dos jóvenes me resultó verosímil. Creo que toda este pasaje debería haberse cuidado más. Todo ello estropea bastante el conjunto haciendo que el film no llegue a clásico del género aunque sí será acogido con agrado por los amantes del género y el público en general.
La verdad es que el minutaje del film se eleva hasta los 144 minutos, casi demasiado. Tampoco me gustaron los títulos de crédito finales, me resultaron demasiado modernos, por suerte los colocaron al final y no al principio.
A pesar de algunos importantes detalles, Fury es un film totalmente disfrutable por el aficionado al cine bélico.
6'5
lunes, 29 de septiembre de 2014
Senderos de gloria (Paths of glory, 1957)
En 1934, el escritor canadiense Humphrey Cobb leyó en un periódico una extraña noticia que rezaba: “Francia absuelve a cinco fusilados por amotinamiento en 1915. Dos de sus viudas reciben una indemnización de un franco cada una”.
Cobb, que había participado en la Primera Guerra Mundial, descubrió que, tras el fracaso de una ofensiva militar, el general francés Réveilhac había ordenado fusilar a cinco cabos elegidos al azar de entre sus propias filas. Un escarmiento ejemplar que culpaba del fracaso militar a las tropas (cobardes e insubordinadas) y no a los mandos. Incluso se llegó a ordenar bombardear las propias líneas para obligar a salir de las trincheras a los soldados. La absolución de los cinco fusilados llegaba demasiado tarde pero al menos se restauraba su honor. Inspirándose en estos hechos, Cobb escribió Senderos de gloria en 1935, un libro que conmocionó al joven Stanley Kubrick. Años más tarde Kubrick colaboraría en la elaboración del guión.
Dicho guión fue dando tumbos por los estudios de Hollywood sin que ninguno de ellos quisiera llevarlo a cabo. Cuando llegó a manos de Kirk Douglas éste se quedó prendado y se comprometió personalmente para llevarlo a cabo. Una vez que Douglas apoyaba el proyecto la United Artist decidió darle luz verde, era un presupuesto moderadamente bajo que seguro que recuperaría la inversión al tener en el reparto a una gran estrella como Douglas. Stanley Kubrick era un director joven que había causado buen impresión con sus dos primeros trabajos y era barato, por lo que fue elegido para dirigir la película. Cabe destacar que el final presentado a United Artist era un final feliz que nunca llegó a rodarse, siendo una treta para convencer a la productora. Una vez rodado el film se decidió no modificar el final.
El film viene a incidir sobre la idea de que la guerra sirvió para satisfacer los intereses de un puñado de militares de alta graduación de uno y otro bando. Ya desde el inicio nos deja claro quien mueve los hilos en la guerra y con qué fines lo hacen. En la conversación inicial entre dos altos mandos militares franceses, rodada con una maestría exquisita, Kubrick nos evidencia que la muerte de miles de soldados en el campo de batalla no parece tener ninguna importancia para los mandos si estos consiguen ascender en la jerarquía. Las ambiciones personales se anteponen a las vidas de sus tropas. Cualquier medio es lícito para lograr escalar en el escalafón militar, ello incluía ataques sin ninguna posibilidad de éxito, bombardear a sus propias tropas y fusilamientos por cobardía.
El hecho de intentar justificar un fracaso mediante la insubordinación de los soldados y la forma de evitarlo fusilando a tres de ellos al azar para dar escarmiento son hechos que acontecieron realmente en la gran guerra. Así mismo el hecho de bombardear tus propias posiciones para obligar a las tropas a avanzar parece que no fue infrecuente en la Primera Guerra Mundial. Kubrick parece decirnos que la guerra saca siempre lo peor del ser humano pero también lo mejor.
Kubrick nos sitúa luego en una trinchera y nos muestra las trágicas repercusiones de las decisiones tomadas por el alto mando. El personaje de Kirk Douglas es consciente del hecho que debe liderar a sus hombres a una muerte casi segura, pero aun así debe hacerlo. Es el dilema moral de este personaje lo que dignifica al ser humano. El coronel Dax defenderá (también con muy pocas posibilidades de éxito ) a los tres soldados elegidos al azar para ser juzgados por cobardía.
Sin moralinas ni patriotismos baratos Kubrick aboga por luchar por lo que uno cree justo aunque no haya ninguna posibilidad de éxito. Es este hecho el que realmente diferencia a un héroe de alguien que sólo cumple órdenes y se escuda en ellas. Kubrick ataca así ferozmente al estamento militar.
Técnicamente el film es impecable. Kubrick, en su habitual y obsesiva búsqueda de la perfección, repetía las escenas decenas de veces hasta que le satisfacía el resultado. Sólo por la escena de la conversación entre la pareja de altos mandos Kubrick demuestra un excelente dominio de la técnica. Tanto la fotografía como los movimientos de cámara son sensacionales. Nada es aleatorio ni está dejado al azar todo tiene su significado y hasta el más mínimo detalle, frase o mirada están perfectamente estudiados. Las espectaculares escenas de las cargas contra la trinchera enemiga con Kirk Douglas arengando a sus soldados son impactantes. Cabe destacar que Senderos de gloria contiene algunos de los mejores travellings de la historia del cine.
Debo mencionar la escena final en la que una joven muchacha canta una canción en alemán ante las tropas francesas viniendo a significar que, al fin y al cabo, todos somos iguales y no existen tantas diferencias entre países. Todos han perdido familiares y amigos en una contienda en la que sólo salen ganando unos pocos. La inicial burla de los soldados franceses se va tornando en comprensión e incluso emoción. La muchacha alemana está interpretada por Suzanne Christiane quien se convertirtía en la tercera y definitiva esposa de Kubrick.
Obviamente, el film no gustó en la Francia de De Gaulle (que había combatido en la contienda) por la imagen que se transmitía del ejército francés. El film no sólo levantó ampollas en el país galo, también estuvo prohibido en la España del general Franco y no se estrenó hasta 11 años después de la muerte del dictador.
Senderos de gloria es una maravilla antibelicista. Una de las mejores películas (anti)bélicas de la historia y la mejor sobre la Primera Guerra Mundial.
Sin moralinas ni patriotismos baratos Kubrick aboga por luchar por lo que uno cree justo aunque no haya ninguna posibilidad de éxito. Es este hecho el que realmente diferencia a un héroe de alguien que sólo cumple órdenes y se escuda en ellas. Kubrick ataca así ferozmente al estamento militar.
Técnicamente el film es impecable. Kubrick, en su habitual y obsesiva búsqueda de la perfección, repetía las escenas decenas de veces hasta que le satisfacía el resultado. Sólo por la escena de la conversación entre la pareja de altos mandos Kubrick demuestra un excelente dominio de la técnica. Tanto la fotografía como los movimientos de cámara son sensacionales. Nada es aleatorio ni está dejado al azar todo tiene su significado y hasta el más mínimo detalle, frase o mirada están perfectamente estudiados. Las espectaculares escenas de las cargas contra la trinchera enemiga con Kirk Douglas arengando a sus soldados son impactantes. Cabe destacar que Senderos de gloria contiene algunos de los mejores travellings de la historia del cine.
Debo mencionar la escena final en la que una joven muchacha canta una canción en alemán ante las tropas francesas viniendo a significar que, al fin y al cabo, todos somos iguales y no existen tantas diferencias entre países. Todos han perdido familiares y amigos en una contienda en la que sólo salen ganando unos pocos. La inicial burla de los soldados franceses se va tornando en comprensión e incluso emoción. La muchacha alemana está interpretada por Suzanne Christiane quien se convertirtía en la tercera y definitiva esposa de Kubrick.
Obviamente, el film no gustó en la Francia de De Gaulle (que había combatido en la contienda) por la imagen que se transmitía del ejército francés. El film no sólo levantó ampollas en el país galo, también estuvo prohibido en la España del general Franco y no se estrenó hasta 11 años después de la muerte del dictador.
Senderos de gloria es una maravilla antibelicista. Una de las mejores películas (anti)bélicas de la historia y la mejor sobre la Primera Guerra Mundial.
miércoles, 8 de enero de 2014
El único superviviente (Lone survivor)
Toda guerra en la que se ven implicados los norteamericanos acaba siendo plasmada ampliamente en el cine. Incluso puede dar origen a un subgénero cinematográfico como las películas de Vietnam y sus inevitables héroes tipo Chuck Norris o Stallone. Los tiempos han cambiado y el cine bélico norteamericano ya no es tan descaradamente propagandístico. Ahora tocan las películas sobre Afganistán, tras En territorio hostil o Zero dark thirty, nos llega esta historia basada hechos reales ocurridos en 2005.
Desde los títulos de crédito iniciales intentan convencernos de que los marines son superhombres entrenados para salir airosos de cualquier situación por peligrosa que sea. Sin embargo, la misión Alas rojas demostró que estos supuestos titanes son simples mortales susceptibles de ser derrotados. El mejor ejército del mundo con sus satélites, sus helicópteros y su última tecnología fue puesto en serios apuros por un puñado de talibanes armados con AK-47 y poco más.
Es cierto que La odisea de supervivencia del marine Marcus Luttrell puede resultar por momentos inverosímil. Sólo el hecho de que nos adviertan desde el principio que está basada en hechos reales consigue hacer que nos creamos algunos hechos aquí narrados (sobretodo en la parte final del film). No hay grandes hazañas superheróicas ni fantasmadas pero la sucesión de casualidades nos resultaría verosímil si no nos aseguran que los hechos ocurrieron así.
Peter Berg (La sombra del reino, Hancook) realiza aquí su mejor película hasta la fecha (muy superior a esa estupidez que era Battleship). Se nota que el tipo ha aprendido de Michael Mann y su electrizante forma de rodar tiroteos. A pesar de un inicio algo lento y una presentación de personajes bastante tópica, el film leanta el velo rápidamente. Con un ritmo adecuado y unas escenas de acción excelentes, el film nos introduce de lleno en el infierno de la guerra. Las emboscadas y tiroteos del film me gustaron mucho. Por momentos, el espectador se siente igual de acosado y perseguido que los protagonistas. Hay escenas de verdadero agobio y otras realmente escalofriantes en las que uno siente los huesos partirse y los pulmones encharcarse de sangre. El director Peter Berg no ha inventado una nueva forma de rodar las escenas de acción ni va a revolucionar el género pero ha hecho un film técnicamente impecable que incluso consigue sorprender gratamente en un par de ocasiones.
En mi opinión, lo peor del film es esa moralina característica de ciertos productos yanquis, el final con las fotos reales de los protagonistas me resultó un poco forzado en busca de la lágrima fácil. Ni siquiera la emotiva versión del Heroes de David Bowie a manos de Peter Gabriel logró en mi caso el efecto buscado por el director.
Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, el film no es únicamente propaganda de la maquinaria militar norteamericana. No hay enemigo pequeño y cualquier ejército puede ser aniquilado. Llegados a un punto en el que la tecnología y el entorno no son favorables, sólo la suerte y el instinto de supervivencia pueden salvarle la vida al mejor ejército del mundo. Berg no se plantea qué pintan los americanos en Afganistán, no era ése su objetivo, sino que se centra en la experiencia de unos soldados sometidos a una situación límite. Al final, no hay religiones ni naciones que valgan. Cuando se trata de matar o morir, la elección es fácil. Una guerra es una lucha a muerte entre personas que, casi con toda seguridad, desearían estar en cualquier otro sitio.
En cuanto a los actores, debo destacar que Mark Wahlberg está en el mejor papel de toda su carrera. Wahlberg transmite toda la carga emotiva de su personaje y consigue contagiarnos sus ganas de sobrevivir a toda costa. También me sorprendió gratamente Emile Hirsch, quien está madurando rápidamente como actor dejando atrás su imagen de niño guapete.
Lo dicho, recomendable para los amantes del cine bélico.
6
sábado, 1 de octubre de 2011
La delgada línea roja (The thin red line, 1998)

¿A qué se dedicó Terrence Malick durante los 20 años que separan Días del cielo de La delgada línea roja? ¿Por qué tardó tanto en volver a dirigir? Ni idea, dice wikipedia que se dedicó a dar clases de filosofía en alguna universidad. Eso explicaría muchas cosas de la evolución de su cine posterior. Es evidente que con La delgada línea roja Malick da un giro irreversible hacia el panteísmo. A partir de aquí sus películas serán cada vez menos narrativas y más contemplativas.
La delgada línea roja fue el retorno de Malick al cine tras 20 años de ausencia, en estos 20 años sus dos primeras películas (Malas tierras y la citada Días del cielo) se habían convertido en clásicos y Malick era considerado como un autor de culto. Su regreso estuvo precedido por una enorme expectación y casi todos los actores de Hollywood se peleaban por entrar dentro del reparto aunque fuera en un pequeño papel.
No se puede decir que La delgada línea roja sea una mala película (tampoco se puede decir de El árbol de la vida) pero sí se puede decir que Malick peca por primera vez de pretencioso y nos ofrece una película que pretende ser la película definitiva sobre la guerra. Ahí es nada. Malick adapta libremente la novela “The Thin Red Line” de James R. Jones (autor también de la novela en la que se basó De aquí a la eternidad) y crea su propio género cinematográfico, el cine filosófico-bélico-panteísta.

Malick pretende plasmar los deseos y los miedos de los soldados y el absurdo de las guerras humanas. A los pájaros, a los árboles, a la hierba, no le interesan las disputas humanas, no son nada para ellos. La naturaleza es sabia y no provoca guerras ni se deja influenciar por ellas. Pero el hombre, en su infinita soberbia, se cree el amo del mundo y lo destruye todo a su paso. En La delgada línea roja asistimos a esta confrontación entre el hombre y la naturaleza. Una vez más en el cine de Malick, la naturaleza es sinónimo de bondad, mientras la sociedad humana es sinónimo de maldad. Pero, si la naturaleza es buena y el hombre forma parte de ella ¿de dónde viene la maldad? ¿Es intrínseca al ser humano? Si Dios/la naturaleza es bueno ¿cómo pudo crear la maldad o permitir que exista?
El film inicia con un cocodrilo adentrándose en un río ¿una parábola de la intrusión del ser humano en la naturaleza? En las pelis de Malick siempre hay un río, sinónimo de vida, hacia el que huyen los protagonistas humanos. Luego asistimos a un barco de guerra que se adentra en una paradisíaca playa destrozando su paz. En otro momento del film un aborigen pasa junto a un grupo de soldados como si la guerra no fuera con él, totalmente ausente. Los que viven en armonía con la naturaleza (con Dios) no se ven afectados por la guerra. Los lagartos, los monos, las serpientes o los murciélagos observan a los soldados como si no comprendieran nada. Malick no ahorra bellos planos de animales o árboles que parecen estar totalmente al margen de esa locura que el ser humano ha llevado a su isla.

Dentro del grupo de soldados, veremos todo un crisol de motivaciones, miedos y formas de afrontar la muerte. Yo destacaría el enfrentamiento entre el personaje de Elias Koteas (preocupado por salvar a los hombres bajo su mando) y el personaje de Nick Nolte (más preocupado por lograr el objetivo cueste lo que cueste y quedar bien con el alto mando). Las escenas entre ellos son realmente tensas y emotivas, ambos quieren lo mismo pero no están dispuestos a pagar el mismo precio. También hay que mencionar a Sean Penn (que está soberbio), Jim Caviezel, John Cussack, Ben Chaplin y Woddy Harrelson (todos excelentes).
Con un reparto coral de lujo y varias voces en off , Malick pretende mostrarnos las diferentes maneras de afrontar la vida y la muerte en un paradisíaco entorno. Un intento muy loable que merece todo nuestro respeto, sobre todo si está rodado de forma tan maestra como lo está esta película. Todo el apartado técnico es tan sobresaliente como siempre en la filmografía de este director. La fotografía de John Toll es fascinante así como la partitura de Hans Zimmer. Las escenas de los soldados avanzando entre la hierba hacia un enemigo invisible son de una intensidad enorme, así como la toma de las posiciones enemigas está rodada de forma magistral. Igualmente los insertos de recuerdos en mitad de las batallas no hacen sino transmitirnos la angustia de los protagonistas y su miedo a no volver jamás a sus casas ni a volver a ver a sus seres queridos, algo que no suele mostrarse en el cine bélico.
Pero, en mi opinión, el film dura demasiado y se hace algo pesado. A pesar de contener algunas de las mejores escenas de batalla de la historia y del estupendo reparto. Nada puede evitar que este filosófico zeppelín se estrelle contra el suelo pasadas las dos horas. No importa lo bellas que sean las imágenes o lo transcendentes que se pongan las voces en off, falla el ritmo y el film acaba aburriendo. Una pena. Es que 163 minutos son demasiados. Podría haber sido peor. Se dice que el primer montaje duraba 6 horas y circula una copia con bastante más metraje del estrenado.

El mismo año Spielberg estrenó Salvar al soldado Ryan, las comparaciones son odiosas y en este caso creo que no proceden. Ambas son grandes películas que tratan sobre la Segunda guerra mundial pero sus objetivos son totalmente distintos. Malick bucea en el alma humana mientras Spielberg nos entrega un grandísimo entretenimiento.
P.D.: Por cierto, ¿de dónde viene el título del film? En la peli no se hace referencia a ninguna línea roja, pero en la novela se aclara que hace mención a la pequeña cantidad de casacas rojas (soldados del imperio británico) que defendían una posición.
sábado, 30 de enero de 2010
En tierra hostil (The hurt locker)

Cada 15 minutos estalla una bomba en Bagdad (Iraq), a menos que sea desactivada.
Era inevitable que las guerras en las que el nefasto ex-presidente George w. Bush ha dejado metido a su país crearan un subgénero dentro del cine bélico. Igual que hay films sobre la guerra de Vietnam también acabará habiendo un género sobre Iraq o Afganistán. La temática de la peli se podría comparar con las Black Hawk derribado, La sombra del reino o Jarhead aunque ninguna de ellas se desarrolle en Iraq.
En tierra hostil cuenta el día a día de una unidad de desactivadores de bombas del ejército norteamericano en Iraq. La película nos va narrando las diferentes misiones en las que dicha unidad se ve involucrada (emboscadas, coches bomba, atentados suicidas) mientras se va agotando el tiempo de rotación para volver a casa.
El estilo de la directora Kathryn Bigelow es bastante acertado, muy alejado del estilo de video clip de films como Días extraños, Acero azul o Le llaman Bodhi. Bigelow opta por un tono realista, las situaciones están descritas de forma totalmente cruda, por lo que impresionan más. La cámara al hombro, la música a base de ruidos y los continuos cambios de plano ayudan a crear la tensión y la confusión necesarias. Hay momentos del film muy duros y tensos. La sensación de inseguridad y de extremo peligro que rodea a los soldados inunda el film.

Los personajes intentan cumplir con su deber en un medio totalmente hostil, cualquier ciudadano puede ser un terrorista y cualquier cámara o teléfono móvil puede ser un arma. El continuo stress de los personajes traspasa fácilmente la pantalla y crea en el espectador una sensación de agobio.
Agobio acrecentado por la continua sucesión de escenas de peligro, una tras otra se suceden ante el espectador sin apenas pausa ni respiro posible. Creo que alguna escena sobra (quizás la emboscada es demasiado larga e intensa) y la peli se hace algo pesada, sus 130 minutos me parecen excesivos. El film se convierte en una angustiosa cuenta atrás para volver a casa. A veces el espectador parece necesitar un momento de descanso tras tanta situación al límite. Pero en la guerra no hay descanso, para el espectador tampoco.
Cada uno de los personajes tiene su propia historia y se toma la vida de forma distinta. No son superhéroes de acción a lo Chuck Norris, Stallone o Steven Seagal, tienen miedos y cometen errores, son humanos. Los soldados reflejeados en el film sienten nostalgia de sus casa y sus familias, tienen dudas sobre si vale la pena jugarse la vida en ese país, dudan de sí mismos y de sus reacciones. Las constantes situaciones extremas provocan extrañas reacciones en ellos.
Me gustó mucho el personaje del sargento Will James que arriesga su vida de forma totalmente irresponsable a pesar de tener esposa y un hijo esperándole. Me gustó el contraste entre los distintos caracteres de los soldados y el papel del psicólogo. Me gustó igualmente la interpretación de Jeremy Renner, un actor con mucho carisma, a mí me recuerda bastante a Daniel Craig. Anthony Mackie y Brian Geraghty completan el excelente trío protagonista. Guy Pearce y Ralph Fiennes también aparecen, hasta aquí puedo leer.
Yo pasé un rato muy tenso a la vez que entretenido, aunque hacia el final le sobran algunos minutos.
7,5
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