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sábado, 7 de octubre de 2017

lunes, 21 de diciembre de 2015

Star wars: El despertar de la fuerza

Ya he visto Star Wars: El despertar de la fuerza. Este episodio VII ha sido dirigido por J.J. Abrams, experto en revitalizar franquicias ajenas.

Como era de esperar, la venta de Lucasfilms a Disney fue lo mejor que George Lucas podía haber hecho. No solamente le reportó una buena cantidad de dinero que le aseguró un retiro dorado, sino que lo apartó del control de la saga que él mismo creó. El despertar de la fuerza mejora lo mostrado por George Lucas en la trilogía inmediatamente anterior ( esos decepcionantes episodios I, II y III). J.J. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original y no ha destrozado el legado que ha heredado. Es más, ha sido lo suficientemente hábil como para agradar a los que crecimos con la trilogía original y atraer a nuevas generaciones de fans.
Este séptimo episodio es una más que digna continuación de la saga galáctica más famosa de la historia. Por una vez, la secuela está a la altura. Algo que Lucas no fue capaz de hacer. En sus precuelas, Lucas se embarcó en la azarosa tarea de contarnos la caída de la república y la conversión de Anakin Skywalker en Darth Vader. Misión muy loable pero que se vio lastrada por su empeño en empatar al espectador con los efectos digitales y por unos guiones bastante mejorables. Quizás Abrams haya sido menos ambicioso y tal cosa no podemos catalogarla como un error, más bien todo lo contrario.
 Lo mejor que se puede decir que este Despertar de la fuerza es que es un film muy entretenido. Nada de aburridas disertaciones sobre la república  o intrigas políticas. Los amantes de la saga la disfrutarán desde el principio. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original (quizás demasiado) y llena su cinta de multiples guiños y referencias. Por primera vez uno tiene la sensación de volver al universo Star Wars y no a una imitación digitalizada. Abrams enlaza directamente con la trilogía original y se olvida de personajes y acontecimientos mostrados en los episodios I, II y III. Mejor así.
Yo pasé un rato estupendo desde que mis hijos se pusieron de pie en la sala de cine cuando sonó la eterna partitura de John Williams. El film se toma su tiempo para presentar a los nuevos personajes pero luego es un torbellino de aventuras muy superior a las tres películas anteriores. Abrams es fiel a su estilo pero se adapta a las constantes de Star Wars. Su estilo visual es algo vertiginoso a veces pero las escenas se pueden seguir y sus peleas no marean nunca. Abrams actualiza la franquicia sin traicionar la saga original y sin dejarse seducir por el lado oscuro de los efectos especiales (algo en lo que sí cayó George Lucas). Nada de mundos y personajes totalmente digitalizados que no resultaban creíbles. Buena parte del film transcurre en desiertos y bosques que resultan verosímiles.

Pero no olvidemos una cosa importante de Star wars: no deja de ser un drama familiar con reminiscencias de tragedia griega. Bajo toda esa parafernalia de ciencia ficción y pseudo religión barata de los Jedi, subyace una historia de padres contra hijos y hermanos separados. El hijo debe matar a su padre para arreglar las cosas, creándose así un complejo de Edipo interstelar. Todo esto se nos mostró en la mejor película de la saga: El imperio contraataca. Que es la mejor simplemente debido a que con ella descubrimos que Star Wars no era solamente naves espaciales y espadas láser. Star wars versa sobre secretos del pasado y problemas heredados de padres a hijos. De todo ello tenemos de sobra en esta nueva entrega. Bravo por Abrams por tenerlo tan claro y por conseguir engancharnos una vez más a este galáctico drama familiar. Es cierto que repite esquemas de sobra conocidos y no innova, pero su film funciona.

Abrams es consciente de lo que se traía entre manos y sabe introducir a los personajes de sobra conocidos por todos. Me gustaron mucho las apariciones de Han Solo, Chewbacca o la princesa Leia. No pude evitar sentirme que, como dice Han Solo, estaba otra vez en casa. Ese Halcón Milenario que vuelva a surcar los cielos es todo un bálsamo para cualquiera que creciera viendo las películas originales. El film gana enteros cuando Harrison Ford aparece en pantalla. Su Han Solo es lo mejor del film. Su relación con Chewbacca está muy bien definida y las escenas con Carrie Fisher están a la altura de lo esperado. De acuerdo que el tiempo pasa para todos y quizás alguno de los personajes clásicos deberían tener más minutos en pantalla. Disney no parece dispuesta a mostrar todas sus cartas todavía y deja varios cabos sueltos que espero que desarrolle de forma satisfactoria en las siguientes entregas. 


 Vayamos ahora a los aspectos negativos. Abrams homenajea a la trilogía original y plaga su film de multitud de guiños, pero no innova y peca de poco original. El Despertar de la fuerza tiene demasiadas similitudes argumenta les con La guerra de las galaxias, el film original de 1977. Incluso parece un remake encubierto demasiadas veces. Parece como si Disney no hubiera arriesgado y hubiera apostado por lo seguro. Sirva como ejemplo de la poca inventiva del guión las enormes similitudes entre la nueva arma definitiva de los villanos con las míticas estrellas de la muerte. No solamente son muy parecidas en forma sino que tienen casi el mismo punto débil. La de ahora es más grande y ahí se acaba toda innovación. Lo flipo, ¿es que nadie se dio cuenta?. La verdad, me sentí bastante defraudado en este punto.

De los personajes nuevos me quedo con Rey, me parece un personaje fantástico, por fin una auténtica heroína en Star Wars. La elección de Daisy Ridley me parece todo un acierto, esta joven actriz me entusiasmó y me parece que las escenas con Harrison Ford son todo un relevo generacional. La introducción de Finn (John Boyega) me parece muy original así como muy acertada la mención a la alienación que toda dictadura impone a los ciudadanos. Finn ni siquiera tiene un nombre, qué mayor alienación que no tener un nombre. Al principio me parecía algo cargante con sus dudas y sus miedos pero es un personaje que gana enteros conforme avanza el film. El personaje de Poe Dameron (Oscar Isaac) me parece que está poco desarrollado en esta película. Veremos si da más juego en las siguientes entregas.

 Vayamos a otro punto clave que se salda de forma decepcionante. Era imposible crear un villano a la altura de Darh Vader, no lo estuvieron Dath Maul ni el varón Dooku (por mucho Christopher Lee que lo interpretara), ni el digital coronel Grievous. Aquí Abrams nos muestra un villano, Kylo Ren, que está lleno de dudas y rabia. Todavía es muy joven y no es un villano de una pieza. Todo se andará. Más parece un friki imitador de Darth Vader que un villano de pura raza. La verdad es que no me gusta nada la máscara del personaje ni el actor Adam Driver, me parece que no da la talla. Puede ser otro error de casting como lo fue Hayden Christensen como Anakin Skywalker. No olvidemos que tanto Kylo Ren como Darth Vader son esbirros del verdadero malvado de la función. Aquí es el Supremo Líder Snoke, personaje digital basado en los movimientos del siempre eficiente Andy Serkis (Gollum, King kong). La verdad es que Snoke me convenció bastante poco, el emperador Palpatine me pareció en su día mucho más aterrador. 
Sin embargo el mayor fallo de reparto me parece el del joven Domhnall Gleeson (Ex Machina, Una cuestión de tiempo), está fatal como general Hux, no hay quien se lo crea. Su speech ante las tropas me pareció lo peor del film con diferencia.

 Resumiendo, Star wars es puro cine de evasión y entretenimiento. Como tal hemos de entenderlo y no debemos exigirle nada más. Cierto que podrían haber innovado bastante más y Disney ha sido una vez más muy conservadora y ha ido a lo seguro. Con hacernos pasar un buen rato volviendo a sentirnos como cuando éramos críos nos deberíamos sentir más que satisfechos. A pesar de todos sus fallos, que los tiene, yo la disfruté mucho y mis hijos todavía más.

viernes, 17 de abril de 2015

Nuevo teaser de 'Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza'

Qué queréis que os diga, a mí me ha encantado este segundo trailer de El episodio VII: El despertar de la fuerza. Tiene muy buena pinta y parece que entronca muy bien con lo mostrado en las trilogía original. Esa frase de Luke Skywalker sobre la fuerza en su familia, ese casco de Darth Vader y ese "Chewie, we're home" de Harrison Ford (otra vez en la piel de Han Solo) me han puesto el vello de punta. El estreno está previsto para el 18 de Diciembre.


La pregunta que yo me hago es ¿alguien va a echar de menos a George Lucas?. Sinceramente, creo que Lucas acabó siendo un problema para esta franquicia. Por mucho que fuera su creador, las últimas entregas no estuvieron a la altura de la trilogía original. No creo que sea casualidad que la mejor película de la saga (El Imperio Contraataca) no estaba dirigida por él y los episodios I, II y III resultaron decepcionantes en su conjunto. Confío en que J. J. Abrams no nos decepcione y sepa darle a estas nuevas películas el toque necesario para hacer nuevos seguidores y contentar a los que vimos las originales de niños.

jueves, 14 de agosto de 2014

Los mercenarios 3



 Los mercenarios 3 es más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia y con bastante menos gracia. Tanto esteroide parece haber atrofiado la chispa cómica de estos veteranos y acartonados protagonistas. Ni la sabia nueva aportada por la nueva generación de mercenarios (bastante sosos, por cierto) consigue insuflar algo de vida a este ruidoso geriátrico ambulante.

 La verdad es que Stallone (68 años que tiene el colega) fue muy listo al dirigir la primera entrega él mismo y dejar las otras otras dos en manos ajenas. Por desgracia, lo de coger a un director poco experimentado para controlarlo a tu antojo durante el rodaje no suele dar buenos resultados. Al director Patrick Hughes no se le nota estilo narrativo ninguno ni ninguna dote especial tras la cámara. Mi abuela lo hubiera hecho casi igual de bien. A su favor tiene que no es culpa suya que el guión sea un a completa idiotez llena de tópicos y que con tanta mega estrella debía de ser difícil controlar tanto ego. Hughes se limita a cumplir con los parámetros de esta saga, nada más.


  El problema reside en que la historia no tiene la frescura ni la ironía de la segunda entrega (la mejor de las tres con diferencia). En un guión con bastante poca gracia esta vez, los piques entre las estrellas no me resultaron especialmente divertidos y muchos personajes quedan desdibujados (Dolph Lungren tan apenas tiene protagonismo) en favor de otros que dan verdadera grima. Me refiero a nuestro Antonio Banderas que hace el ridículo como pocas veces le hemos visto hacer (y mira que hay donde elegir). Banderas esta fatal en su ridículo personaje, verlo cantar el himno de la legión me provocó vergüenza ajena. Banderas es lo peor del film con diferencia.
 Tampoco es que Mel Gibson se escape de la quema, está terriblemente sobreactuado interpretado el mismo personaje que en esa otra tontería llamada Machete kills. Un desticulante villano entre lo risible y lo patético. La otra estrella de renombre que se incorpora a esta mamarrachada es el bueno de Harrison Ford (71 años), aparece poco y está correctito aunque desaprovechado. Lo de Stallone no es interpretar, es hacer durante casi 40 años el mismo papel de tipo duro pero con corazoncito. Sly sabe que ya nadie se lo toma en serio y ha decidido huir hacia delante. Esta vez se ha afeitado, nada de perilla ni bigote, ésa es toda su preparación para el personaje. Tampoco Schwarzenegger (67 añitos) parece que se haya preparado mucho su personaje, le basta con aportar su presencia y coger un arma.

 Por cierto, recomiendo el visionado en versión original de esta película, sólo así se pueden entender las bromas a costa del acento de Jason Statham y oír la auténtica voz de Antonio Banderas mientras canta el himno de la legión. Por Dios, qué bochorno.

 El resto del film es lo que todos esperábamos, tiros, explosiones y patadas a diestro y siniestro. Quizás se les ha ido la mano (bastante) con alguna fantasmada y se nota mucho cuando los actores están doblados por especialistas pero seguro que los aficionados al cine de acción de décadas pasadas no saldrán decepcionados. Para ellos va destinada esta cinta, que la disfruten.

3,5


Por cierto ¿es realmente este film el canto del cisne de Stallone? No creo. Seguro que en breve vuelve con Rambo 5. ¿Habrá una Mercenarios 4? Ya sólo falta por salir Nicolas Cage.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Cowboys & aliens



Un vaquero despierta en mitad del desierto incapaz de recordar nada de su pasado. En su muñeca tiene un extraño brazalete.



Cowboys y aliens indica ya desde su título que el film es un cruce de dos géneros que, a priori, tienen poco que ver. Tampoco pensemos que es la primera vez que alguien osa unir el western con la ciencia ficción, pero sí es la primera vez que se hace en plan blockbuster veraniego. El encargado del asunto ha sido Jon Favreau, responsable de las dos películas de Iron man. El resultado es una película que se deja ver y puede resultar hasta entretenida a los espectadores más jóvenes, pero poco más.

Opino que se ha desperdiciado una buena oportunidad de realizar un sano ejercicio de ironía y/o desmitificación sobre los géneros que se fusionan. La primera parte del film sigue fielmente los cánones establecidos por el western (un pueblo en mitad de la nada, un forastero, un cacique, vaqueros, bandidos, un salón, una pelea en el salón, una búsqueda, emboscadas, indios, etc) todo muy visto. La parte de ciencia ficción tampoco se puede decir que sea muy original: hay un extraño brazalete, unos bichos muy feos y unas naves que proporcionan unas buenas escenas de acción, pero todo ello no aporta nada nuevo ni especialmente reseñable al género. Opino que hay que saber jugar con los géneros para aportar algo nuevo. Pero Favreau sólo aporta efectos especiales.


Lo peor es que el film cuenta con un desaprovechado reparto de lujo. Tiene a dos iconos del cine de aventuras de dos generaciones distintas. Por un lado tenemos a un Daniel Craig que está correcto como un desmemoriado y duro cowboy. Es innegable que este tipo tiene carisma. Tampoco va falto de carisma el veterano Harrison Ford, aquí cambia algo su eterno papel de héroe por el de cacique un tanto rudo. No se puede decir que esta película aporte nada a sus respectivas carreras, la verdad. Olivia Wilde está correcta como la chica del film y tiene bastante química con Craig. Sam Rockwell me gustó en un papel muy alejado de los tarados que suele interpretar habitualmente. Por su parte, Paul Dano y Keith Carradine me parecieron lo mejor de la peli, pero salen muy poco.


En definitiva, un film con buenos actores que podría haber sido algo interesante, pero se queda en muy poquita cosa. Ver y olvidar.

4,5

viernes, 20 de mayo de 2011

Blade runner / ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


A veces ocurre que cuando lees el libro en el que se basa una película que te gusta, te das cuenta que el libro es mucho mejor y que en la adaptación cinematográfica se han desaprovechado muchos elementos interesantes presentes en el libro. Hoy toca una vaca sagrada: Blade runner



Sí, ya sé que Blade runner es un clásico de la ciencia ficción y no pienso negarle ninguno de sus méritos. Yo mismo fuí un gran fan de la película de Ridley Scott, hasta que leí el libro. Desde que leí la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se me cayó un mito al suelo y opino que el film podría haber sido mucho mejor.

Básicamente, Blade runner revolucionó la ciencia ficción por su impactante estética y su trama detectivesca. Ridley Scott llevó a cabo otra obra cumbre de la ciencia ficción tras hacer lo propio con Alien. Pero, más allá de la estética futurista (cyberpunk), la música de Vangelis y los costosos decorados, Blade runner no deja de ser una estupenda película de cine negro ambientada en el futuro.

La novela de Philip K. Dick se publicó en 1968 y transcurre en 1992, obviamente Dick fracasó en sus predicciones sobre el futuro al igual que Arthur C. Clarke. La tierra es un planeta casi inhabitable, un polvo radiactivo cubre el planeta y la ONU aconseja partir hacia las colonias en el espacio. Los varones llevan protecciones en sus genitales para evitar quedar estériles. Las ciudades están casi abandonadas, llenas de apartamentos vacíos. Miles de pequeños objetos inservibles (kippel) se acumulan por doquier. Muchas especies se han extinguido, tener una oveja o un perro como mascota es todo un lujo. Tener una réplica eléctrica es también un signo de status social. Si no tienes una mascota eléctrica, no eres nadie. La esposa de Rick Deckard quiere una de esas costosas mascotas eléctricas, sólo por ello Deckard acepta el encargo de encontrar a unos androides (nunca se menciona en el libro el término replicante) que se han escapado.

Dichos replicantes (usaremos este término en adelante) son robots de forma humana que se usan como esclavos para trabajar en el espacio y tienen una vida limitada. Algunos de estos replicantes han escapado y campan a sus anchas por la tierra. Deckard emprenderá la búsqueda de los replicantes. A través de unos tests se puede adivinar si un sujeto es o no un replicante, ya que muchas veces ni ellos mismos lo saben, sus recuerdos son implantados cuando son creados.

Los humanos son retratados como seres apáticos y deprimidos que necesitan cambiar su estado de ánimo de forma artificial gracias al Órgano de Ánimos Penfield. La percepción de la realidad (tema habitual en las novelas de Dick) es modificada a voluntad del usuario. Cuando alguien está deprimido, sólo tiene que desearlo y se encontrará animado. Muchas de las opciones de tan terrible aparato inducen a comprar o a ver más televisión. Precisamente en televisión triunfa un talk show diario de 23 horas en el que un cómico/telepredicador habla sin parar. Todo indica al lector que tal personaje es una gran estafa, nadie puede estar 23 horas en antena ininterrumpidamente y en directo. O va muy drogado o es una elaborada farsa... o es un replicante.

Tampoco la religión dominante se presenta como trigo limpio. Los ciudadanos tienen en su casa un aparato eléctrico o caja de empatía. Al agarrarse a las asas del aparato experimentan una especie de alucinación en la que entran en comunión con otros cientos de seres mientras sienten en primera persona el calvario, muerte y resurrección de Wilbur Mercer, el fundador del mercerismo. Los seres humanos dejan de sentirse abrumadoramente solos sólo durante los momentos en que se sienten parte de esa gran comunidad de personas enganchadas a esta máquina. Cuando los creyentes se funden, comparten sentimientos y experiencias, pudiendo sentir las emociones de los demás creyentes. Pero no olvidemos que lo hacen a través de una máquina electrónica, no hay magia ni sentimientos verdaderos en su religión, es pura tecnología controlada por alguién en beneficio propio. ¿Quiso Dick elaborar una crítica al instinto gregario del ser humano? ¿Es la religión el gran hermano de Orwell? Cuando las cosas se ponen feas es cuando el ser humano se aferra a lo intangible en busca de una respuesta o un sentido a una oscura realidad.

Así pues Dick no cree en la raza humana. Nos presenta un futuro muy negro en el que el ser humano se ha cargado el planeta y ha perdido totalmente su libertad. La libertad de sentirse mal, la libertad de poder estar triste y solo. Por medios externos, los humanos cambian artificialmente su humor pero, a la larga, acaban sumidos en una fuerte apatía y depresión. Aunque los recuerdos de los replicantes pueden ser artificiales, sus deseos y sus sentimientos son reales. Incluso muchas veces tienen más ganas de vivir que muchos humanos. Ellos son nuestro espejo, sienten nuestra misma angustia existencial: buscan respuestas sobre el sentido de su existencia y su caducidad. las mismas cuestiones que han aterrado al ser humano desde el inicio de los tiempos. Los replicantes buscan a su creador, pero su creador es sólo un hombre, están solos y sin respuestas. Su existencia no tiene sentido, sólo les queda la pataleta y aceptar su destino.
Los replicantes no se conectan a la caja de empatía y por ello mismo escapan del control del estado. Deckard nunca ha sentido una real empatía cuando se conecta ¿es por ello un replicante?. Nunca estamos realmente seguros de nada en la novela: las mascotas son eléctricas, los sentimientos son inducidos, la televisión miente, la religión es falsa e incluso es casi imposible distinguir a un replicante de un humano.

En el guión de Blade runner se eliminaron pasajes enteros del libro como el de la comisaría de policía formada integramente por replicantes. Las calles desiertas del libro se convirtieron en abarrotadas calles adornadas por anuncios publicitarios. Tampoco se traladó el hecho de que las replicantes Rachael y Pris son idénticas, en la película fueron interpretadas por Sean Young y Daryl Hanna, dos actrices muy diferentes. También hicieron cambios menores como convertir a Deckard en divorciado o transformar en bailarina exótica a una replicante que en el libro es una afamada cantante de ópera (Luba luft). Al morir ésta, Deckard se da cuenta que no tiene sentido eliminar a los replicantes ya que son capaces de crear e interpretar verdaderas obras de arte. Por una vez, Deckard siente empatía, pero no hacia un humano.

 En mi humilde opinión, en el guión de Blade runner se obviaron un buen montón de aspectos interesantes que hubieron mejorado aún más al film. Los animales eléctricos, el status social, la religión, los recuerdos, las drogas, la identidad y el poder sedante/controlador de los medios de comunicación son elementos que no se trasladaron a la pantalla. Philip K. Dick murió antes del estreno de Blade runner y no sabemos qué hubiera opinado de la adaptación que de su libro dirigió Ridley Scott. Tampoco sabemos qué hubiera opinado de películas que adaptaban relatos suyos como Desafío total o A scanner darkly, aunque tiendo a pensar que la primera no le hubiera gustado demasiado.

Desde luego, nadie puede negar que Blade runner es un gran film, pero creo que simplificó demasiado el complejo mundo creado por Philip K. Dick.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Territorio prohibido (Crossing over)

Estados unidos sigue siendo para muchos la tierra prometida, la tierra de la libertad. Pero entrar y permanecer allí de forma ilegal no es fácil.

Película de estructura poliédrica formada por distintas historias que se van entrelazando conforme avanza la acción. Al igual que 21 gramos o Babel, personas que no tienen aparentemente nada que ver entre sí acabarán atrapadas en una telaraña de fatales casualidades.

El mundo de la inmigración ilegal es el nexo de unión de todos los personajes del film. Tanto los inmigrantes ilegales, los policías, los funcionarios o los fiscales todos se ven reflejados de forma bastante correcta en este film. El problema de la inmigración en Estados Unidos está plasmado desde todos los puntos de vista posibles. Desde el maduro policía que intenta ayudar a los necesitados hasta el funcionario que se aprovecha de ellos.

Igualmente las distintas maneras de sobrevivir dentro de un país que no es el tuyo también están reflejadas: la joven musulmana que expresa su opinión libremente (o lo intenta), el joven músico que se hace pasar por lo que no es, la joven actriz australiana, el joven coreano de amistades poco recomendables (algo así como en Gran Torino) o la joven mexicana que intenta conseguir una vida digna. Son historias en general bastante duras que están muy bien llevadas.
El film sufrió un recorte en el montaje para poder estrenarse por lo que quizás alguna historia se queda algo corta, pero en general el film tiene un buen ritmo que no decae nunca.

Lo más flojo del film me pareció el personaje de Harrison Ford. No me creo que un policía maduro sea tan buena gente. Si fuera un joven me lo creería más, pero tras tantos años de servicio y que aún no esté insensibilizado… me parece algo irreal o más propio de un film de aventuras, no de un drama social. Ojalá hubiera gente así, pero lo dudo. Además Harrison Ford borda sus papeles de héroe pero cuando lo sacan de ahí no suele dar la talla. Esta vez creo que no está a la altura, resulta demasiado frío e inexpresivo.
Tampoco me gustó Ray Liotta, que sigue encasillado en su típico personaje desagradable. No sé, igual es que con esa cara tan desagradable y sus nulas aptitudes no le ofrecen otra cosa.


Una buena historia que casi logra emocionar un par de veces y el resto del tiempo se deja ver con cierto interés.

5


viernes, 23 de mayo de 2008

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL


Hay películas que antes de su estreno ya han hecho verter ríos de tinta. Las expectativas creadas casi nunca suelen verse satisfechas (ej. La amenaza fantasma, Matrix reloaded). Gracias al marketing consiguen que vayamos al cine como locos esperando revivir emociones del pasado.

Pero, no nos engañemos, la gran crisis de ideas le está obligando a Hollywood a revivir viejos mitos evidenciando que es incapaz de crear nuevos. A falta de ideas nuevas, se dedican a explotar al máximo las franquicias más rentables de las últimas décadas (Rambo, Jungla de cristal, Star Wars). No sé a qué viene hacer ahora otra película de Indiana Jones tras 19 años (quizás el éxito de franquicias que son meras copias como La momia o La búsqueda) pero los beneficios están asegurados aunque la peli fuera mala.

 Esta quinta entrega es una película de aventuras bastante irregular que no aguanta ni de lejos la comparación con las tres anteriores. Esta película es la más floja de la saga con diferencia. No es tan oscura como el templo maldito, ni tan emocionante como el Arca ni tan divertida como la última cruzada. Es claramente bastante inferior a todas ellas. Aunque todo el apartado técnico está sobresaliente (casi siempre) y la música de John Williams sigue estando ahí, el guión de David Koepp flojea bastante en la segunda mitad de la película y a veces llega a caer en el ridículo (ese homenaje a Tarzán…). Una pena que desmerece todo el conjunto.

La primera parte del film es realmente soberbia: nos reencontramos con el mito de nuestra infancia con todos sus atributos (sombrero, látigo, bichos, serpientes, tesoros, aventura!). El paso del tiempo está muy bien reflejado, ya estamos a finales de los 50: el rock, los tupés, las motos, la caza de brujas del senador McCarthy, la guerra fría, las pruebas atómicas, Roswell. Harrison Ford vuelve a estar genial en la piel del arqueólogo (algo más arrugada, eso sí) y demuestra estar en una forma física envidiable para su edad.

También el paso del tiempo se nota sobremanera en Karen Allen quien sigue teniendo una sonrisa preciosa y sus escenas con Harrison Ford son de lo mejor del film. Respecto a la inclusión del personaje de Shia LaBoeuf, podría parecer una excusa para empezar otra saga con actores más jóvenes, ya veremos, pero el muchacho no lo hace del todo mal aunque su personaje tenga un par de homenajes realmente olvidables (Tarzan y Brando). Otras referencias a elementos de la saga están mucho mejor incluidas en el guión (el Arca, el padre, Marcus, etc) y no dan grima.

Respecto a los villanos, elemento clave en toda peli de aventuras, me gustó bastante el personaje de la superdura y risible Irina Spalko interpretada por la siempre genial Cate Blanchett. Sin embargo, es una malvada que no llega realmente a asustar en ningún momento y eso lastra un poco el film. Los malos de las entregas anteriores arrancaban corazones o torturaban con hierros ardiendo, pero al personaje de Irina se la ve en todo momento como una caricatura.

Con unos villanos que dan risa y media familia a cuestas… la segunda mitad de la película cae en una sucesión persecuciones no todo lo inspiradas que nos tenían acostumbrados Lucas Y Spielberg. Las escenas de acción están muy bien (Spielberg es un maestro) pero se resienten del tratamiento digital, ya se le fue la mano a Lucas con las nuevas entregas de Star wars. Leñe, que están bien pero es que a Spielberg, Lucas e Indiana Jones debemos pedirles más: que nos dejen con la boca abierta sin que los efectos digitales canten la Traviata. Todo el pasaje en la selva del amazonas (excepto lo de las hormigas) merece ser borrado de la memoria de los fans. Lo de las cataratas y el árbol elástico me pareció sangrante. Ese tono de tonta comedia infantil es lo que más me molestó y creo que echa por tierra a esta película. 

En resumen, una cuarta entrega de Indiana Jones que supone la infantilización del mito y que no nos apasionará como las anteriores.

5,5