Mostrando entradas con la etiqueta James Wan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Wan. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de diciembre de 2018

AQUAMAN


Si me dan a elegir, lo tengo claro: prefiero Marvel frente a DC. Es algo que me ocurre desde niño. Siempre me han atraído más las historias de Marvel, me parecen más humanas y cercanas. Siempre me pareció que era más fácil identificarse con Peter Parker que con Superman. Han pasado más de 30 años desde que leí mi primer cómic y mis preferencias siguen estando claras ahora que ambas editoriales se han lanzado a la conquista del cine.

sábado, 11 de abril de 2015

Fast & Furious 7 (A todo gas 7)


Es una pena que la crisis económica redujera drásticamente la moda del tunning en nuestro país. Era impagable ver a esos veinteañeros que se gastaban una fortuna en maquearse el coche para ser los tipos más molones del barrio. Era un poema verlos con sus equipos de música saturados de graves, esa música horrible, esos tubarros, esas luces de neón, esas llantas del hiperespacio y esos alerones inverosímiles. Quedaban tan extravagantes que hasta me resultaban simpáticos. Nunca he rendido culto al automóvil ni es un mundo que me apasione especialmente. Entiendo que para muchos su vehículo es una prolongación de su personalidad y tal, pero para mí es sólo un medio de transporte.

 Partiendo de este punto, creo que queda claro que no soy muy aficionado a esta saga de The fast & the furious que parecía destinada inicialmente a los aficionados al tunning y las carreras. Siempre me resultaron demasiado obvios su estética de videoclip y sus planos a cámara lenta de chicas ligeras de ropa moviendo las carnes, pero la saga me ha ido ganando con las sucesivas entregas. Estas pelis son tan conscientes de su propia falta de pretensiones que han acabado siendo una parodia de sí mismas. Esa falta de pudor las hace bastante disfrutables. Son malas y no intentan ocultarlo. Sigo sin recomendarlas cuando hablamos de buen cine, pero entiendo perfectamente su éxito y no puedo negar que son ideales para desconectar el cerebro y pasar un buen rato, sin más. Algún moderno que se cree molón por usar palabras en inglés diría que es un guilty pleasure, yo diría que son esas películas que sabes que son malas pero te entretienen a rabiar. No hay que buscarles la más mínima lógica ni coherencia a la trama, tampoco procede pedir que respeten las más elementales leyes de la física ni contengan unos diálogos decentes.

 Esta saga nació siendo una macarrada para tuneros y ha terminado siendo un puro divertimento de acción y fantasmadas. Nada que objetar, es un cine que tiene su público (cada vez más numeroso) y no hay que pedirle peras al olmo. Para ponernos transcendentales y sesudos ya tenemos otro tipo de cine.

Esta imagen resume bastante bien a la franquicia Fast & Furious
 Esta séptima entrega tuvo que superar la muerte de Paul Walker a mitad del rodaje (paradójicamente en un accidente de coche, al final va a resultar que esto del cine es una gran mentira) teniendo que modificar el guión para adaptarse a esta nueva situación. También se optó por sustituir a Walker por dos de sus hermanos en las secuencias que le faltaban por rodar. Por increíble que parezca (y gracias a los efectos digitales) la cosa ha quedado casi perfecta y la peli no se resiente sino que incluso gana enteros con el homenaje final a Walker. Si no supiéramos que Walker murió en 2013, no hubiéramos notado nada. Toda la peli es un tributo a este actor. La verdad es que el final de esta última entrega (¿alguién se cree realmente que es la última?) me resultó incluso emotivo.
 Esta séptima entrega no deja de ser más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia. Más fantasmadas a mayor velocidad. Parece que al final esta saga ha evolucionado hasta ser una versión hasta las cejas de ácido de Misión imposible. No hay pirueta que les resulte imposible a Toretto y sus colegas. Al diablo con la gravedad y las leyes de la física. Toretto y cía no son los putos amos, son los putos dioses de la velocidad y el absurdo. Pero si Toretto ha pasado de ser un enemigo público a salvar al mundo, leñe. No existe mayor redención en el cine moderno y sin apenas mover un músculo de la cara.

 Lo del guión es una mera anécdota, una excusa para enlazar escenas espectaculares y carentes de toda lógica. No vale la pena buscarle el más mínimo sentido. ¿Informáticas con cuerpos de escándalo? ¿Terroristas africanos campando libremente en sus helicópteros por L.A.? ¿Coches que dan 300 vueltas de campana y sus pasajeros salen sin un rasguño? La verdad es que yo sigo echando de menso un poco más de verosimilitud en los guiones. Incluso tenemos un McGuffin de lo más ridículo (el ojo de Dios, ni más ni menos, que resulta ser un simple pen drive) y un villano interpretado (es un decir) por Jason Statham. Lástima que el guión sea tan zafio y no haya sabido sacar más jugo a un villano que prometía bastante y se queda en muy poco. Sigue habiendo muchas odas a la familia y se intenta enlazar con las anteriores entregas en un intento de finalizar la saga. Pero todo el tono crepuscular que despide el film (ese manido rollo de volvemos del retiro para un último golpe) no hay quien se lo crea ni a quien le importe.


 En cuanto a la dirección, James Wan es el tipo que ha insuflado nueva vida al cine de terror con éxitos como Saw, Insidious o Expediente Warren y se incorpora a esta saga dándole un giro todavía más espectacular. Wan es todo un referente del cine comercial moderno, no es que sea ningún genio pero sabe rodar y crear tensión en el espectador. Aquí se adapta a las constantes de la franquicia de forma perfecta potenciando sus puntos fuertes. Nada que objetar a su forma de rodar y el ritmo anfetamínico que imprime a las escenas de acción, era lo que todo el mundo esperaba.

 En cuanto a las actuaciones, poco que añadir, todo está como siempre. Hay mucho muro de piedra hinchado de esteroides diciendo frases lapidarias. No podemos pedirle a Vin Diesel que amplíe su limitado campo de registros ni pretender que esa mole de músculos que es The Rock se ponga a recitar a Góngora. Estos tipos saben lo que se les da bien (el gimnasio e ir de guays) y se limitan a darle al público lo que éste espera de ellos. Tampoco Michelle Rodríguez ofrece nada nuevo que no hubiéramos visto ya en su eterno personaje de macizorra mal encarada pero con corazoncito. Por cierto, casi me  parto de risa al saber que su personaje se llama Leticia Ortiz. En cuanto a Elsa Pataky, se ha cortado el pelo y sale poco.

 Lo dicho, adrenalítica despedida a Paul Walker que no defraudará a sus seguidores.



viernes, 23 de agosto de 2013

El expediente Warren (The conjuring)



 Parece que para muchos James Wan es la gran esperanza del cine de terror. Tras Saw (que generó una terrible saga) e Insidious nos llega ahora El expediente Warren.

Sinceramente, no creo que Wan sea el salvador de este género. Visto lo visto, yo diría que es un un hábil reciclador y poco más. Expediente Warren en una eficiente cinta de casas encantadas, posesiones y exorcismos como hemos visto cientos. Hay que reconocer que James Wan hace muy buen uso de los recursos de siempre: puertas que se golpean, cortinas que se mueven, pasillos oscuros, escaleras tenebrosas, sótanos amenazantes, etc, pero lo hace con estilo. Obviamente su film bebe de muchas otras obras anteriores como El exorcista, El ente, Al final de la escalera, El sexto sentido e incluso Los pájaros. James Wan no inventa nada, más bien se dedica a copiar descaradamente, pero sabe sacar sacar partido a los tópicos del género. Tópicos que este film demuestra que siguen funcionando, sobretodo entre los más jóvenes que probablemente no hayan visto las películas antes mencionadas. Ellos son los que más la disfrutarán.

 James Wan consigue meter el miedo en el cuerpo del espectador usando elementos tan manidos como los juegos infantiles, muñecas o la escena de la caja de música. Escenas bien llevadas a cabo, casi de forma académica, que recuerdan a los clásicos y que triunfan al conseguir que el espectador no aparte la mirada ni un segundo de la pantalla. Wan acierta de pleno mientras se ajusta a los cánones del cine clásico de terror y consigue mantener la tensión en el espectador durante buena parte de su metraje, algo que es muy de agradecer hoy en día. Lamentablemente, al final del film le puede su lado más efectista y decide mostrar más de lo que debiera y abusa un poquito de los efectos especiales y de la espectacularidad.

Reconozco que el film tiene a su favor las interpretaciones de Ver Farmiga y la olvidad Lili Taylor. Ambas actrices me resultaron convincentes. También las hijas de la familia acosada me precieron verosímiles. Patrick Wilson me resultó algo inexpresivo (la verdad es que el tipo no tiene muchos registros).

Lo que no me gustó es que promocionen esta película como basada en una historia real. Por ahí no paso, no creo que sea relevante para la calidad del film, pero sí creo que es una mala treta para condicionar al espectador. No me creo que los hechos aquí narrados estén basados en hechos reales. El film se basa en los casos que unos estudiosos de lo paranormal (o vividores) dicen haber vivido, pero de ahí a que tales hechos sean verdad va un trecho. Quizás yo sea demasiado escéptico o demasiado mayor para creer en fantasmas, pero esta película es sólo un film de terror más, no tiene nada de verídico.

 Resumiendo, Expediente Warren consigue meter el miedo en el cuerpo del espectador a base de los manidos trucos de siempre. Lo cual no es original pero no deja de tener cierto mérito.

5


domingo, 26 de junio de 2011

Insidious

Cuando ves que una peli se anuncia con la cita de algún crítico americano del tipo "La mejor película de terror desde " o "Escalofríante, te dejará helado", mal asunto. La experiencia nos dice que tenemos también que sospechar de una peli cuando nos la venden con frases como "De los creadores de" o "De la mano de los productores de ". Hacer referencia a otros films para publicitar una peli es signo de falta de imaginación. Insidious nos la venden con frases de este tipo pero se olvidan de un detalle: ya se rodó un film muy parecido en 1982 llamado Poltergeist.



James Wan tuvo suerte con Saw a base de reciclar elementos de probada eficacia y mezclarlos con las dosis justa de mala leche. Ahora repite la jugada con Insidious, no inventa nada nuevo pero tengo que reconocer que su peli me puso los pelos de punta un par de veces. Menos da una piedra.
Si Saw era una actualización de Seven y El silencio de los corderos, Insidious es una descarada actualización de Poltergeist. El guión tiene los suficientes elementos en común que incluso la podrían haber vendido como un remake, pero no ha sido así. No sólo veremos puertas que se cierran, apariciones, espectros, trasteros poco acogedores y pasillos amenazadores sino que también veremos mediums ancianas y la inevitable búsqueda del niño perdido en el otro mundo. Sólo les falta gritar aquella famosa frase de "Carole Ann ve hacia la luz". La televisión ha sido sustituida por unos modernos intercomunicadores y se ha añadido alguna variante en la trama pero la esencia del film es la misma.

Los amantes del cine de terror con sobre casas malditas pasarán un buen rato, ya he dicho que la peli pone los pelos de punta un par de veces y tiene algún susto realmente memorable. Pero poco más, muy poco que no hayamos visto ya. Incluso el uso de la música y los ruidos es realmente acertado pero no se aparta un ápice de los cánones ya fijados hace 3 décadas.

Wan sabe rodar y sabe crear mal rollo ya desde los impactantes títulos de crédito, pero las limitaciones del guión juegan en su contra. Wan lleva el film con muy buen pulso y sabe sacar partido a cada aparición y cada elemento sobrenatural pero la historia cae en los inevitables tópicos del género. Del final no voy a hablar, que me parece bastante flojo y previsible como para encima desvelar nada más.

Los actores están bien, tanto Rose Byrne como Patrick Wilson creo que dan lo mejor de sí. No puedo decir lo mismo de los niños, me resultaron tan tópicos y repelentes como en casi todas estas pelis. También muy repelente (y casi lo más terrorífico del film) me pareció la cara que se ha dejado Barbara Hershey, quien ya protagonizó El ente, otro film de 1982 del que Insidious bebe bastante.
Sólo recomendable para los aficionados al géneros de casas encantadas que no hayan visto Poltergeist o El ente, lo pasarán de miedo. Los que las hemos visto nos daremos algún buen susto y la olvidaremos rápidamente.

4,5