viernes, 25 de enero de 2013
Amor (Amour)
lunes, 16 de agosto de 2010
CACHE (2005)


sábado, 6 de febrero de 2010
La cinta blanca (Des weisse Band)

Dentro de una pequeña villa protestante alemana a principios del siglo XX se suceden unos extraños acontecimientos cuya transcendencia será mucho mayor de lo que se podría imaginar.
Ya he dicho alguna vez que Michael Haneke (Funny games, Cache) no me gusta, me parece un tipo pretencioso y aburrido como pocos. Es cierto que tiene siempre unas ganas locas por provocar y tocar la fibra del espectador, pero a mí suele aburrirme soberanamente. Eso mismo me ha pasado con La cinta blanca, he necesitado mucha fuerza de voluntad para verla entera sin dormirme, así que avisados estáis.
Pero…una vez vista La cinta blanca no paro de darle vueltas a lo que he visto, buena señal. Si Haneke intenta hacernos reflexionar sobre lo que hemos visto, el tipo lo ha logrado. Apoyado por una estupenda fotografía en blanco y negro Haneke ha realizado una meticulosa disección de la sociedad alemana de principios del siglo XX. Enclaustrados por una estricta moral y unas rígidas costumbres viven unos personajes aparentemente normales. Bajo una aparente tranquilidad corre un creciente río de odio.
Al igual que los hermanos Coen con Un tipo serio, Haneke parece que no nos cuenta nada en su película, ocurren cosas pero es el espectador quien debe unir todas las piezas del puzzle que el director ha ido diseminando. Dentro de una anodina cotidianeidad van pasando cosas que no captan especialmente la atención del espectador (no hay invasiones marcianas ni robots gigantes, ni grandes misterios, ni siquiera hay efectos especiales en 3D) pero que van dejando un poso perverso en el ambiente.
Haneke (como siempre) no da respuestas ni propone soluciones a los problemas que plantea, sólo los expone de forma más o menos sutil. Tampoco presenta a los personajes de forma atractiva, todos son mezquinos, cobardes o crueles. No hay héroes ni empatía posible con ninguno de ellos. Es por ello que su cine es tan perturbador y no suele agradar, no hay una moraleja clara ni el bien triunfa artificiosamente sobre el mal. El hombre es su peor enemigo. La función del cine de Haneke no es divertir ni entretener sino lanzarnos las miserias de la sociedad a la cara.

Ni que decir tiene que todo el reparto está impresionante, con esos padres brutales y esos niños que consiguen inquietarte desde el principio. Haneke es experto en retratar a personajes repulsivos. En cuanto a escenas, hay muchas muy bien rodadas y fotografiadas, pero yo destaco la dura escena entre el doctor y el ama de llaves, de las más terribles que he visto en años. Un diálogo atroz que sólo Haneke se atrevería a rodar. También me dejó impresionado el plano final en el que todo el pueblo se reúne en la iglesia mientras el espectador les observa, juzgándolos desde el púlpito justo antes de un fundido en negro desolador.
7,5
lunes, 1 de junio de 2009
FUNNY GAMES (1997)
Hace unos años me recomendaron una película que, me dijeron, era realmente perturbadora debido a su extrema violencia y tensión. Ni corto ni perezoso me dispuse a visionar tan revolucionaria obra de arte (o así me la pintaron). Dicha película era Funny Games del austríaco Michael Haneke.
Partamos de que la historia de una familia que cae en manos de unos pirados no era novedosa en 1997. Ya hubo otras muchas películas que trataron este tema sobretodo en los 70 y 80 (La última casa a la izquierda o incluso La matanza de Texas son claros referentes).
La novedad es que Haneke lo hizo de forma casi documental, no es una peli de terror como las citadas anteriormente, es un fiel retrato de una pesadilla. Una pesadilla mucho más perturbadora que cualquier otra película de terror debido a que el tono documental y los planos agónicamente largos no dejan salida al espectador. Los personajes no caen como moscas en escenas con música tétrica, son humillados interminablemente en silencio.
El insano gusto de Haneke por lo morboso y sus ganas de provocar repulsión en el espectador son realmente notables. Sus psicópatas son de lo más repugnante que he visto en una pantalla en toda mi vida, no porque sean malvados sino porque son repulsivos en sus modales y su control de la situación. Todos sabemos que el personaje de Hannibal Lecter es un psicópata, pero de alguna manera se nos hace un personaje atractivo o incluso simpático. Pero los psicópatas de Funny games son simplemente exasperantes. (Sólo con verle la cara al imbécil de la portada ya me entran ganas de fostiarlo!!! nunca me ha pasado con Hannibal).
Igual que los malvados juegan con sus víctimas, Haneke juega con el espectador y te somete al juego de adivinar si vas a aguantar toda la película. El director se identifica con los villanos de la función y nos tortura a nosotros. Interesante punto de vista, sin duda, pero fallido.
El problema es que Haneke no sabe lo que es el ritmo narrativo, rueda de forma que la tensión se diluye en el más ridículo de los aburrimientos. El tema y los villanos pueden ser interesantes y su juego de torturar al espectador es original, pero este tipo sólo sabe aburrir. Cuando Haneke se saca un conejo del sombrero (no puedo especificar más) y hace que la cosa se anime y sorprenda, ya es demasiado tarde: el tedio y la indiferencia se han apoderado del espectador hace rato. Me gustó el giro que toma la peli hacia el final, pero me pilló totalmente aburrido.
Supongo que todo es premeditado y que Haneke pretendía no sólo torturar al espectador, sino también aburrirlo y asquearlo. Conmigo lo logró.
Así pues, de obra maestra…. nada de nada. Así se lo hice saber a quien me la recomendó.
4
Ahora, en un alarde de imaginación, Hollywood se deja tomar el pelo por Haneke para que haga un remake de su propia película con Naomi Watts (la reina de los remakes?: King Kong, The Ring, Los pájaros), Tim Roth y Michael Pitt.
Ni se han preocupado en cambiar un mísero plano, parece ser que la película americana es casi idéntica a la original plano a plano. Parece ser, porque yo no pienso verla.
Creo que es tan estúpida e innecesaria como aquel remake de Psicosis de Gus Van Sant.

