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domingo, 11 de diciembre de 2016

Captain Fantastic


 Hoy voy a comentar una película muy especial. En una escena de Captain Fantastic, el protagonista (Viggo Mortensen) se toma tranquilamente un café desnudo en la puerta del autobús en el que viaja. Ante la mirada de reprobación de unos transeúntes, les espeta que sólo es un pene, no hay nada malo en ello. Y tiene toda la razón. No hay nada malo en un cuerpo desnudo, el cuerpo en sí no es sinónimo de pecado ni de perversión. Es simple anatomía. Quizás el problema resida en los usos y costumbres sociales. Mostrarnos tal y cómo somos nos puede hacer vulnerables a los comentarios de los demás. Mediante la educación, el individuo acepta las normas de la sociedad desde la infancia, las interioriza y las hace suyas. Parapetados tras las normas impuestas por la sociedad, nos socializamos con nuestros semejantes. Cualquiera que viva de otra manera será catalogado como un loco o un insensato. Aunque quizás sea necesario que haya personas que vivan al margen y observen nuestra sociedad de consumo desde fuera. De eso va Captain fantastic, de la necesidad de otra mirada hacia la sociedad. Existen otras formas de entender la sociedad y, muy probablemente, tienen mucho que enseñarnos.

El protagonista de la película decidió hace tiempo vivir junto con su mujer y sus hijos a parte de la sociedad y causando el mínimo impacto medioambiental. Encuentro excesivas ciertas prácticas mostradas en el film (el rito iniciático, el duro entrenamiento, la escalada) pero en esencia me parece muy valiente e interesante esta propuesta. El film se podría entender como un ataque frontal al capitalismo imperante pero también a los fanatismos en los que no es tan difícil caer. Cualquier extremismo puede ser peligroso aunque lo más grave es que aceptemos como normal propuestas extremas. Un ejemplo: cuando los jóvenes hijos del protagonista entran en un restaurante de comida rápida, piensan que todos los clientes están enfermos debido a su desorbitado sobrepeso. En otro momento del film, se dice que los norteamericanos están infra educados y sobre alimentados, afirmación que, visto el resultado de las últimas elecciones presidenciales, bien podría ser cierta. En definitiva, Captain fantastic contrapone dos maneras de vivir y relacionarse con el medio ambiente. Y lo hace consiguiendo siempre un tono amable, nada de ácida crítica social, y sin caer en el maniqueísmo ni la demagogia.

Al espectador medio puede chocarle que la familia protagonista no celebre la Navidad pero sí el nacimiento de Noam Chomsky (muy probablemente, el espectador medio no sabrá quien es Noam Chomsky ni le importe un pimiento). Sin embargo no dejan de ser admirables y deseables en todo sistema educativo el fomento del espíritu crítico y la capacidad para expresarse con sus propias palabras. Frente a una educación basada en la repetición, el film contrapone el desarrollo de la capacidad de razonar y de solucionar problemas mediante los propios medios. La libertad que supone vivir ajeno a los tabús de la sociedad permite hablar de sexo con toda naturalidad, admirable la escena en la que aborda el Lolita de Vladimir Nabokov. Frente a una sociedad de consumo que únicamente pretende crear consumidores obedientes, el film propone crear ciudadanos con su propio criterio.

Muy valiente me parece la carrera de Viggo Mortensen, un actor que, tras El señor de los anillos, podría haberse ganado la vida perfectamente trabajando en superproducciones de acción pero prefiere proyectos mucho más personales. Entiendo que ese es su camino y lo respeto. Es innegable su compromiso, algo que hoy en día escasea tanto o más que el talento. De talento va sobrado el joven reparto de esta película, o mucho me equivoco o los muchachos de este film van a dar bastante guerra en el futuro.

Lo dicho, Captain fantastic  es un film necesario que nos muestra otra manera de entender el mundo.

7

domingo, 10 de enero de 2016

Los amos de la noche (The Warriors)

 Hoy vamos con una de esas pelis que vi de crío y me causaron una honda impresión. Uno siempre tiene miedo de volver a verlas por si el paso del tiempo las ha desprovisto de todo encanto. Esta vez no ha sido así, The warriors se conserva bastante bien y mantiene su encanto casi intacto.



The warriors es uno de esos filmes de los años 70 cuya estética está totalmente pasada de moda pero sirven perfectamente para entender cómo fueron esas décadas pasadas. Tanto la indumentaria de los personajes como la forma de rodar es paradigmática de su época. The warriors es una adaptación de la historia clásica griega La Anábasis de Jenofonte al mundo de la bandas callejeras de los años 70. La verdad es que las bandas funcionan igual que las tribus que las tragedias griegas. Walter Hill adaptó esta historia al Nueva York de los años 70 y le quedó una historia de lo más entretenida. Los distintos territorios que deben de atravesar los guerreros se asemejan a los distintos reinos que los protagonistas de la historia griega debían cruzar para volver a casa. Los protagonistas son pandilleros: jóvenes, descarados, varoniles y horteras como sólo se pudo ser en los años 70. 

 El film plasma perfectamente esa identificación con el grupo que sienten los miembros de cada banda. Aunque ponga seriamente en peligro su integridad física se niegan a desprenderse de los chalecos que los identifican como miembros de la banda. Tanto los soldados griegos como los pandilleros son orgullosos y defienden su identidad y sus orígenes a toda costa. Incluso tienen fijación por ir dejando huella de su paso por cada territorio. Los patinadores, la banda de chicas, los jugadores de baseball, etc son como tribus de guerreros de la antigua Grecia y cada territorio es como una ciudad estado que deben atravesar nuestros protagonistas en su odisea a casa. Del Bronx a Coney Island en una noche atravesando los territorios de unas bandas que les consideran enemigos. Tampoco la policía se lo va a poner fácil. La peculiar odisea de estos pandilleros se nos hace épica por momentos y siempre resulta entretenida. 
Lo único que no acabó de encajar en todo el conjunto es el personaje de la chica, claramente metido con calzador y la verdad es que no aporta demasiado, al menos ella misma admite no saber qué hace allí. Busca una salida, un futuro que no parece tener en su barrio y busca salir de allí de cualquier manera.


 Walter Hill imprime un ritmo muy acertado al film su visión es muy agradable a pesar del paso del tiempo. The warriors es una película muy divertida.

P.D.: Se dice que Ridley Scott está preparando un remake, preparaos para lo peor.





lunes, 19 de enero de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)



 Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.

 La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.

 No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones.  Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.


 ¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman?  ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
  Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.

 Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.


  Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.


 En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.

 La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
 Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.

 Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.

7



lunes, 19 de noviembre de 2012

Excision



 Pauline es la marginada del instituto, no tiene amigos, tiene la cara llena de granos y no es muy popular entre los chicos. Su hermana está muy enferma y acapara las atenciones de sus padres. Pauline escapa de la opresora realidad que le ha tocado vivir mediante sangrientas fantasías pseudo-eróticas.

El debutante Richard Bates Jr. no puede haber comenzado su carrera de una manera más impactante. La escena inicial de Excision es de las que te dejan boquiabierto. Muchos espectadores no pasarán de esta extraña primera escena (y lo entiendo), en un único plano Bates nos muestra las morbosas fantasías eróticas de una adolescente.
Como si se tratara de los desvaríos más salvajes de de unos David Lynch y David Cronenberg hasta arriba de ácido, Bates nos va alternando el horror cotidiano dentro una opresora sociedad con el horror que subyace en la mente de la protagonista. La terrible grieta que separa la realidad de las fantasías la joven Pauline es sobrepasada por Bates en apenas unos segundos dando lugar  a unos contrastes tan enfermizos como fascinantes. Bates ahonda en la eterna idea de identificar sexo y muerte e incluso va incluso un paso más allá. Allí donde A serbian film se quedó sólo en imágenes impactantes sin mensaje, Bates nos entrega todo un ejercicio de fascinación por la violencia como liberación de las normas sociales. Bates viene a decirnos que cuanto más estricta es una educación, mayores son la aberraciones que ésta produce en la mente de los adolescentes.


 Pauline me pareció un personaje fascinante: desea experimentar, tiene ideas propias, se rebela contra todo lo que se da por hecho y decide encontrar sus propias respuestas. Quizás su mente no esté bien amueblada, ella misma se encarga de recordarlo constantemente pero nadie parece querer hacerle caso. Como la protagonista de El cisne negro Pauline tendrá cada vez más problemas para distinguir la realidad de la fantasía. Pauline tiene un insano interés en la medicina y , especialmente, la cirugía. Un cóctel explosivo.


Bates adapta su propio corto homónimo y ha logrado convencer a iconos como el mítico director underground  John Waters (Pink Famingos), a Malcolm McDowell (el inolvidable Alex de La naranja mecánica) y a la ex actriz porno adolescente Traci Lords (ahora ya bastante crecidita) para los papeles más conservadores y puritanos del film. Waters es el párroco que intenta reconducir las fantasías de Pauline, McDowell es su profesor y nuestra entrañable Traci Lords es una madre prototipo del tea party. Todo un contraste, como casi todo en esta bizarra película. Curiosamente todos están bastante bien, nunca pensé que diría lo que voy a decir pero: Traci Lords está en el papel de su vida. Que le den un Oscar, que estas cosas de las redenciones les gustan mucho a los norteamericanos


A destacar el trabajo de AnnaLynne McCord (la típica actriz guapa que se hace pasar por fea), se nota que tras esa apariencia de chica llena de granos y cuerpo de chico hay toda una belleza. Pero ella lo hace muy bien, resulta creíble (el maquillaje también ha hecho lo suyo) y me sorprendió gratamente su trabajo. Sus escenas de confesión / diálogo con Dios me parecieron muy conseguidas.

A mí me resultó un film valiente y original, algunas de sus escenas se me han quedado grabadas a fuego y sangre (nunca mejor dicho) en la memoria y dudo mucho que consiga borrarlas fácilmente. Ese azul cielo en brutal contraste con el rojo sangre no se me olvidará fácilmente. Es cierto que quizás prometa más de lo que realmente te da, a mí me supo a poco y me dejó con la sensación de que podría haber seguido por el sangriento camino apuntado al inicio en vez de centrarse en el drama familiar.

 No es un film apto para estómagos sensibles. Excision es una macabra fábula sobre la sociedad moderna.

6


viernes, 16 de noviembre de 2012

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford)



 Cada país tiene sus mitos sobre los que vuelve una y otra vez. Nosostros tenemos al torero y la folclórica. Los yanquis tienen el psicópata, el gángster y el forajido del viejo oeste. Una vez más Jesse James volvió a la gran pantalla, esta vez encarnado por Brad Pitt.

Andrew Dominik (Chooper) elabora una buena película llena de bellas imágenes y momentos calmados sólo salpicados por algunos estallidos de violencia. Dominik no opta por el western crepuscular a lo Sam Peckimpah sino que desarrolla un estilo propio que podríamos clasificar de western desmitificador o épico con los pies en el barro. Un estilo influido por el cine de Tarantino (esos personajes que hablan sin parar sobre anécdotas insignificantes) y por el cine de autor independiente. Dominik nos ofrece bellísimas escenas de una plasticidad difícilmente superable (la llegada del tren) pero también intenta desarrollar los personajes y sus luchas internas.

 Dominik presenta un Jesse James convertido en padre de familia  y casi como un héroe romántico de mirada melancólica a través de los ojos de un casi siempre comedido Brad Pitt. Su contradictorio Jesse James tiene mucho de icono y de mundano. Es un personaje impredecible y lleno de contrastes, es astuto y cruel como buen forajido, sí, pero también un entregado padre de familia que comete errores e incluso es capaz de llorar. Quizás Brad Pitt sea el actor ideal para interpretar este tipo de personajes icónicos debido a su innegable atractivo y magnetismo en pantalla, pero nunca acabamos de entender a su personaje. Lo que más se le puede reprochar a este film puede ser que tras más de dos horas no seamos capaces de entender del todo el comportamiento de Jesse James. ¿Por qué confía en un tipo como Robert Ford? ¿Por qué se deja asesinar tan vilmente? ¿Acaso decide dejarse matar? ¿Qué le empujaría a ello? Dominik deja muchas preguntas sin responder.

 En contraste, Robert Ford (Casey Affleck) está mejor desarrollado o, al menos, sus motivaciones se nos hacen más comprensibles. Es presentado como un joven donnadie que busca ser aceptado y tratado como un igual por su ídolo de la infancia pero será rechazado una y otra vez. Cuando conoces a tus ídolos te das cuenta que no son tan inalcanzables y que quizás no sean dignos de tanta devoción. Ya sabemos que del amor al odio hay sólo un pequeño paso. Tampoco todo el mundo sirve para ser un famoso forajido. Ford ansiaba la fama pero le faltaban agallas, sus asesinatos se producen todos por la espalda (de ahí lo de cobarde), e intentó hacerse un hueco entre los forajidos pero distaba mucho de ser uno de ellos. No todos estamos hechos para ser leyendas ni estamos dispuestos a pagar el precio.



Dominik se muestra como un director con talento y un peculiar estilo propio, sabe dirigir y sabe dónde colocar la cámara. Se centra en los diálogos y los personajes aunque a veces el ritmo se resienta. El film es lento, muy lento a veces, el ritmo pausado juega a veces a su favor dando estupendos planos y escenas con voces en off acompañados por la excelente música de Nick Cave. Pero otras veces el ritmo juega en su contra haciendo innecesarios algunos momentos y alargando la trama en exceso. Sus dos horas y media se pueden hacer excesivas.

 Los amantes del cine cocinado a fuego lento la paladearán y la encontrarán deliciosa, los aficionados al cine nervioso la encontrarán exasperante.

6,5


sábado, 25 de agosto de 2012

Battle royale (バトル・ロワイアル, 2000)


Allá por 1999 se publicó en Japón la novela Battle Royale de Koushun Takami. El éxito y la polémica de la novela propiciaron que se hiciera una adaptación cinematográfica al año siguiente.

 La trama era lo suficientemente atractiva como para generar una fuerte controversia en su país de origen: La situación en las aulas japonesas se ha vuelto incontrolable, los jóvenes no se aplican y desconocen el valor del esfuerzo. ¿Para qué estudiar si luego no hay trabajo? El gobierno crea una ley para que los jóvenes aprendan el significado del esfuerzo y del sacrificio. Una vez al año una clase de jóvenes estudiantes japoneses es secuestrada y abandonada en una isla desierta para que se maten entre ellos. Una especie de Gran Hermano ultra violento, un reality show en el que los jóvenes aprenderán a sobrevivir. Sólo tienen 3 días para matarse entre ellos y que sólo haya un superviviente, si más de uno sobrevive todos perecerán al explotar el collar que se les ha colocado en el cuello. Los compañeros de clase se convertirán en letales enemigos y no habrá escala de valores ni status social que valga. Los jóvenes acomodados se convertirán en samuráis sedientos de sangre.



Battle royale se convirtió instantáneamente en un film de culto en todo el mundo. No era una maravilla pero era un film entretenido no exento de violencia y sangre. Los amantes del cine asiático pronto lo consideraron como una pequeña joya, la presencia del actor y director Takeshi Kitano no hizo más que encumbrarla aún más. Personalmente, pasé un buen rato con el film. Es cierto que que sus logros provienen directamente del libro, pero tuvieron el acierto de no ahorrar escenas violentas ni de edulcorar excesivamente el film. El crudo y desolador mensaje permanecía intacto en el film.

Como anécdota se puede citar que Tarantino es un fan incondicional de esta película e incluso reclutó a la actriz Chiaki Kuriyama para interpretar a GoGo Yubari, la mortal guardaespaldas de O-ren Ishi (Lucy Liu) aficionada a las bolas con cadenas en Kill Bill vol. 1. Incluso la vistió de colegiala e incluyó una escena en la que es amenazada por un chico con resultado idéntico en ambos films. Por cierto, Kuriyama al inicio de Battle Royale aparece brevemente vestida con ropa deportiva amarilla con raya negra a los lados, similar a la que vestía Bruce Lee en Juego con la muerte, atuendo que también sería utilizado por Tarantino para Uma Thurman en la escena del salón. ¿Puede que Tarantino se inspirara en Battle Royale para homenajear a Bruce Lee? Quien sabe.


 Tras Battle Royale vino una segunda entrega (que no he visto aún) y el inevitable manga en que el sexo y la violencia se magnificaban bastante (ya sabemos cómo se las gastan estos japoneses). Por cierto, unos años después se publicó una novela llamada Los juegos del hambre que tiene bastantes (demasiados) puntos en común con Battle Royale y de la que hablaremos en breve.

En definitiva un film interesante que no sólo inspiró a Tarantino. Además, ¿quien no ha deseado alguna vez acabar con sus compañeros de clase?

jueves, 11 de agosto de 2011

El hombre de mimbre (The wicker man, 1972)



El estricto sargento de policía Howie recibe una carta anónima denunciando la desaparición de una joven en la isla de Summerisle, en Escocia. El sargento decide trasladarse en hidroavión hasta la isla e investigar el tema aunque nadie haya denunciado oficialmente ninguna desaparición.


Las pesquisas de puritano oficial protagonista no darán resultados inicialmente. Al llegar a la isla nadie parece recordar a la joven, es como si nunca hubiera existido y la carta anónima hubiera sido una broma de mal gusto. Nada más lejos de la realidad. Pequeños indicios nos hacen sospechar que algo no va bien en esta isla: un sabotaje en el hidroavión, un cuadro que falta en una pared, parejas copulando en el cementerio, etc, nos indican que en la aparente normalidad subyace algo extraño. Los habitantes de la isla no parecen seguir las normas sociales ni la religión imperante en Reino Unido. Adoran a la madre naturaleza y al sol, practican extraños ritos paganos y no parecen tener pudor. En las escuelas se les enseñan ritos y creencias paganas que nada tiene que ver con el cristianismo. Definitivamente, algo no va bien en la isla.


Pero tampoco parece ir algo bien en la mente de nuestro protagonista, su estricta moral cristiana se verá escandalizada y puesta a prueba varias veces (interesante la escena de la tentación de la hija del tabernero). Los símbolos y los ritos de los habitantes de la isla son cada vez más obvios y, bajo su aparente candidez e ingenuidad, se rebelan cada vez más inmorales perversos a los ojos del policía. Atrapado y aislado en la isla, no le será fácil mantenerse fiel a sus creencias.
Sólo al final del film descubriremos las intenciones finales de los habitantes de la isla. En una impactante escena se enfrentan brutalmente dos creencias (la pagana y la cristiana) que vienen a simbolizar dos formas de entender el mundo.


Basado en un libro de Anthony Shaffer (autor también de la obra teatral en la que se basa La huella) y dirigida por Robin Hardy, The wicker man se ha convertido con el paso del tiempo en un film de culto. Tengamos en cuenta que el cine británico de terror de los años setenta estaba dominado aún por la productora Hammer a pesar de estar ya en clara decadencia. Tanto vampiro y tanto castillo ya empezaban a estar muy vistos. Hubo otros autores que decidieron innovar en cuanto a temas y a la forma de afrontarlos. The wicker man es un buen ejemplo de estas nuevas vías de experimentar. Es cierto que hoy no produce ningún terror en el espectador, pero sí que logra inquietar y provocar cierto desasosiego. The wicker man opta por un terror psicológico que recuerda a films de Polanski como Repulsión o La semilla del diablo.
Creo que el film es muy interesante y tiene múltiples lecturas. Es muy hábil al contraponer dos religiones, pero al final no sé muy bien con cuál de ellas intenta que nos identifiquemos.


Desde un punto de vista sociológico, The wicker man es interesante: El film viene a poner de manifiesto la importancia de la educación y el entorno. Si sólo conoces una forma de vivir, ésta suele parecerte la única posible o, al menos, la mejor si la comparas con el resto. Cualquier creencia, por bizarra que sea, puede ser aceptada por una comunidad si es la única en la que han crecido. También están reflejados en el film la necesidad de pertenecer a un grupo (instinto gregario) y el rechazo al diferente. Igualmente vemos la importancia de un líder (interpretado por Christopher Lee) que aglutina poder religioso, económico y social. La sociedad creada en la isla tiene sus propias reglas, sus símbolos y sus ritos. No tiene una religión perfectamente estructurada en unos textos sagrados sino que se basa en ancestrales creencias paganas previas al cristianismo.
Aunque ha envejecido un poco mal, esta acertada crítica al fanatismo es válida todavía.

7

p.d. Como dato curioso, Julio César ya se encontró a estas esculturas de mimbre cuando llegó a las Galias, parece ser que ya eran usadas por los galos hace 20 siglos.

Por cierto, el director Robin Hardy ha dirigido recientemente una adaptación de su propio libro Los cowboys de Cristo llamada The wicker tree. Es una especie de continuación en la que unos cantantes de folk cristiano viajan a un pueblo de Escocia con intención de difundir la palabra de Dios. No sé qué tal estará esta nueva aproximación al tema, Hardy ya tiene 81 años y no sé si tiene sentido volver sobre el mismo tema.

Tampoco tuvo ningún sentido hacer un remake con Nicolas Cage, pero se hizo. No lo he visto, ni ganas que tengo. Me quedo con el original.



viernes, 15 de julio de 2011

Confessions (Kokuhaku)



Confessions es una interesante cinta japonesa dirigida por Tetsuya Nakashima (autor de Memories of Matsuko y Kamikaze Girls, que no he visto) quien adapta la novela homónima de Kanae Minato. Tanto la novela como la película han sido todo un fenómeno sociológico en Japón.


Una película que atrapa desde el primer momento y no te suelta en todo el metraje es algo digno de elogio hoy en día. Si la película empieza con un fuerte shock (chafado por la maldita publicidad) y consigue mantener el interés del espectador a un nivel aceptable, ya es para nota. Pues todo eso ocurre en Confessions, un psico-thriller notable e inteligente lleno de inesperados giros argumentales que lo hacen muy recomendable.

Confessions nos presenta a unos alumnos de 13 años de Japón: adictos a la tecnología, poco apegados a la realidad de sus familias y enganchados a grupos musicales y/o a redes sociales. En una sociedad tan competitiva como la japonesa el fracaso está mal visto, todos quieren triunfar pero no todos pueden destacar en algo, los mediocres exiten. En su lucha por lograr el reconocimiento (de la sociedad, los compañeros o los padres) los adolescentes han establecido toda una serie de conductas que van desde la simple rebeldía al crimen. Todo un reto para los profesores que se enfrentan a unos alumnos y un sistema legal que no les apoya. Hacer entender a los alumnos las consecuencias de sus actos no será una tarea fácil ni exenta de inesperadas consecuencias. La simple venganza no sirve, es demasiado fácil. Un crimen horrible debe ser entendido en toda su magnitud por quienes lo comenten, sólo así será posible la redención. Todos estos temas de culpa, venganza y redención son muy propios del cine oriental, sobre todo del coreano Park Chan-wook.
En los primeros 25 minutos del film asistimos un intenso monólogo de una profesora que te deja literalmente clavado al asiento, la inicial indiferencia de los alumnos se va tornando interés y acabará en verdadero pánico. De esta forma, el film consigue atrapar al espectador y ya no te suelta. Las revelaciones de las que somos testigos nos irán sumiendo en un mundo terrible de crímenes y venganzas. Como si se tratara de un Twin Peaks dentro del agobiante mundo de la escuela japonesa, el espectador va descubriendo toda una perversa red de engaños y mentiras.

Tetsuya Nakashima sabe rodar escenas de extrema violencia o tensión a la vez que sabe mantener el ritmo, el cual sólo decae en algún momento puntual para volver a repuntar en breve. Todo ello a base de un guión perfectamente planificado y una fotografía tan artificiosa como sugerente, a veces demasiado cercana al videoclip. Me gustó mucho el uso de los espejos para mostrar ciertas escenas. Lo único malo que puedo decir del film es que el uso de los planos ralentizados y la música pop me resultaron algo cargantes a veces.

Una frase para el recuerdo: "El débil siempre abusa de alguien más débil".

Recomendable.

7,5
Aquí os dejo el trailer, lamentablemente está doblado al castellano y cuenta bastante más de la cuenta, pero sirve para abrir boca.

miércoles, 23 de marzo de 2011

The Wall



Este viernes estoy en Madrid para asistir al concierto de Roger Waters en el que pone en escena su espectáculo The wall live. Nunca está de más recordar a The Wall, el disco que Pink Floyd publicaron en 1979, y la posterior película de Alan parker .




Cuenta Roger Waters que durante un concierto de Pink Floyd a mediados de los setenta un fan de la primera fila le estaba incordiando y sintió el impulso de golpear al sujeto y la necesidad de aislarse del público mediante un muro. Waters estaba experimentando la extraña sensación de odiar a su público. De ahí surgió la idea del disco conceptual The Wall en el que Waters vertió muchas experiencias personales.
En mi humilde opinión, el control de Waters sobre el disco es excesivo, anula al resto de sus compañeros configurando un disco demasiado largo y depresivo. Opino que las aportaciones del resto del grupo se echan de menos en muchos momentos. Pink Floyd funcionaba mejor cuando todos sus miembros aportaban ideas. Además, los discos conceptuales tienen sus detractores y sus partidarios (a mí me suelen gustar) pero creo que The wall se hubiera beneficiado bastante de un recorte en el número de canciones. Hay temas magníficos (Goodbye blue sky, Hey You, Confortably numb, Another brick in the wall, Mother, The trial etc) pero creo que algunos del segundo disco sobran dándole al disco un toque demasiado disperso (Vera, Bring the boys back home, The show must go on).


The Wall trata de un niño que no conoce a su padre, fallecido en la Segunda guerra mundial como el padre de Waters. La madre sobreprotectora llena la frágil mente de su hijo de inseguridades y miedos. La brutal educación en los colegios ingleses (con constantes humillaciones y castigos corporales) y el miedo a la guerra son otros ladrillos con los que se forma un muro en la frágil mente del niño para aislarse del mundo exterior. Algo muy parecido a lo que le ocurrió a Syd Barrett, primer líder de Pink Floyd. Con el tiempo el niño crece y se convierte en una estrella de rock llamado Pink (interpretado en el film por Bob Geldof) con serios problemas con las drogas y las relaciones afectivas. Pink se siente vacío y odia todo lo relacionado con el negocio musical: fans, groupies, agentes, etc. Pink vive dentro del muro que se creó en su mente cuando era niño. En su mente Pink se convierte en un dictador, el líder de un movimiento autoritario y racista.


La temática del disco no es muy alegre, la verdad, pero gracias a temas como Another brick on the wall o Confortably numb el disco fue todo un éxito, siendo el tercer disco más vendido de la historia y el más vendido en la década de los 70. A pesar del éxito, las relaciones entre Waters y el resto del grupo eran cada vez más tensas, The wall es más un proyecto en solitario de Waters que un disco de Pink Floyd. Los reclados de Rick Wright casi no se oyen e incluso fue expulsado del grupo por Waters, convertido en un déspota como el personaje de Pink. Incluso David Gilmour ve muy reducido su papel compositor, limitado a sólo unas pocas canciones.

Pink Floyd hizo una gira para presentar el disco en 1980 y 1981, pero la idea de Waters de ir creando en escena un muro que les separara del público y otros elementos escénicos (como proyeccionbes o hinchables gigantes) hicieron que la gira fuera realmente costosa y el grupo perdió dinero. Sólo Rick Wright ganó dinero con la gira, ya no era miembro oficial del grupo sino un contratado con un salario.

En 1982 el director Alan Parker (Birdie, El corazón del Angel, Fama, The commitments, Evita) adapta al cine la complicada y amarga trama del disco. Parker prescindió de los diálogos y se centró en el guión de Waters, plasmando magistralmente las obsesiones allí relatadas. Las imágenes de Parker complementan perfectamente a la música, de hecho, hay momentos bastante impactantes. Muchas canciones cobran un sentido nuevo al estar acompañadas de imágenes, dando a la obra un sentido mucho más rico en matices. En Another brick in the wall, vemos las imaginaciones del niño en las que ve a los estudiantes como seres sin cara que alimentan una máquina trituradora de carne. Como si fueran educados desde niños para ir directos al matadero, para morir en una guerra como en la que murió su padre, son seres sin personalidad ni rostro para un estado opresor que nunca los ha tratado con dignidad. Igualmente vemos en imágenes el deseo de Pink de rebelarse contra tesa situación y destrozar violentamente la escuela.


Parker decidió incorporar la animaciones de Gerald Scarfe para representar las alucinaciones que ocurren dentro de la mente de Pink. Las oníricas escenas de los escolares sin cara tirados a una máquina trituradora, las cruces sangrantes, los martillos, los bombarderos, las flores copulando violentamente o el juicio son de una fuerza inusitada, quedando para siempre en la mente del espectador.

Al igual que en el disco, la película es cada vez más confusa llegando a momentos de verdadera locura en los que es imposible distinguir las alucinaciones de la realidad. Parker crea una pesadilla bastante indigesta para los no iniciados, pudiendo resultar un film bastante críptico y duro para los amantes de High school musical.
The Wall no es un musical como los de décadas anteriores, nada que ver con Siete novias para siete hermanos o Sonrisas y lágrimas. Tampoco es un film agradable ni fácil de ver, no era ése el objetivo. Es una pesimista radiografía del mundo en el que vivimos según Roger Waters: depresión, aislamiento, capitalismo salvaje, drogas, guerras por intereses económicos, etc. A mí me gustó cuando lo vi y aún retengo sus impactantes imágenes frescas en la memoria.



No es The Wall una película apta para todos los públicos, tiene ciertos fallos heredados del disco: es demasiado pesimista y confusa, pero sigue siendo una experiencia única.

8

jueves, 24 de febrero de 2011

TOMMY (1975)


Tommy está considerada como la primera ópera rock de la historia. Narra la historia de Tommy, un niño que, traumatizado por una terrible visión, se queda sordo, mudo y ciego.

Kenn Russell dirigió este musical en 1975 basándose en el disco Tommy que el guitarrista Pete Townshend compuso para su grupo The Who en 1969. El cantante Roger Daltrey interpretó a Tommy y el resto del grupo aparece como músicos. En el guión Pete Townshend dejó claros ciertos temas que le atormentaron desde niño: el padre ausente, al guerra, la madre sobreprotectora, la incomunicaión, el aislamiento del exterior, la fama y la hipocresía de la sociedad. Curiosamente, bastantes de estos temas fueron recuperados por Roger Waters para su The Wall, obra imprescindible de Pink Floyd que también contó con adaptación cinematográfica en 1982 de la mano de Alan Parker.

La música que Pete Townshend compuso se adapta aquí a las voces de los actores, ganando diversidad. Así, en la película veremos cantar a Jack Nicholson, Ann-Margret, Oliver Reed o Eric Clapton. Los números musicales son espectaculares, mis favoritos son los de Tina Turner interpretando Acid Queen (en el que se deja claro el peligro de las drogas) y Elton John en unas plataformas gigantes interpretando Pinball Wizard (crítica de cómo le damos demasiada importancia a algo tan trivial como el pinball).
La peli no deja títere con cabeza, aparte de tratar temas como la culpa, las drogas y la estupidez de la sociedad, critica especialmente a las religiones y a las sectas. Ambas caen al mismo nivel. En un momento dado, en busca de una cura para Tommy, su madre (Ann-Margret) le lleva a una iglesia en la que adoran a Marilyn Monroe. En un momento dado, Tommy empuja sin querer la estatua a la que adoran y ésta se rompe en mil pedazos dejando claro la fragilidad de los dioses. Dioses que no dejan de ser un reflejo de los miedos y deseos de los humanos. Los dioses no crearon al hombre, fue al revés. Cualquier cosa puede dar lugar a un culto y tener millones de seguidores: una actriz de cine, un grupo de rock o un futbolista.

Cuando Tommy se revela como un genio del pinball, se creará a su alrededor una enorme masa de seguidores y todo un culto. Unos acólitos que harán lo que sea por él, siempre y cuando no les contradiga, siempre y cuando sirva a sus fines e intereses, creando en el espectador la pregunta de ¿Quién controla a quién?. ¿El mesías es el elegido de Dios o sólo un títere de las masas?
Las escenas oníricas (casi surrealistas) y las continuas canciones (recordemos que es un musical de los años 70) pueden hacer que la peli se atragante a algunos espectadores en algunos pasajes. Pero creo que vale la pena su visionado aunque sólo sea por los números musicales citados y por volver a una época en la que todo era mucho más políticamente incorrecto.
8

miércoles, 18 de agosto de 2010

CANINO (Kynodontas)




Hay películas que sólo pueden entenderse desde un punto de vista sociológico, de otra manera no tienen sentido. No son films divertidos, ni siquiera amenos, ni lo pretenden, son films que no buscar hacerte pasar un buen rato, buscan únicamente hacer pensar al espectador.
A veces los hechos mostrados en el film hacen preguntarle al espectador cómo demonios han llegado a ocurrir y qué posibles consecuencias van a tener. Este tipo de cine podría tener como máximo exponente actual a Michael Haneke, experto en mostrar las consecuencias de un hecho no mostrado (y que el espectador debe ir adivinando), sin importarle demasiado si el espectador se aburre o no.

Lo mismo podríamos decir del film griego que nos ocupa. Canino es un interesante experimento destinado a hacer pensar al espectador más allá de lo que muestra pero carece deliberadamente de ritmo. Lo mostrado es una interesante fábula sobre la educación y la sociedad. Unos padres viven en un chalé con sus tres hijos ya adultos, pero los han educado totalmente aislados de la sociedad, en el miedo y la ignorancia, convirtiéndoles en unos niños grandes.


El film narra sus aburridas vidas dentro de una mortal rutina y unos absurdos juegos para pasar el rato. Lo más terrible es la palpable mentira en la que han crecido, todo parece formar parte de un terrible plan para aislar a los niños del mundo exterior (probablemente debido a la pérdida de un hijo mayor). En su universo privado, los padres se inventan el significado de las palabras y les atemorizan con imaginarios gatos asesinos. Una terrible parábola sobre el poder de la educación, el miedo y la alienación.

El ser humano es un ser social y como tal se relaciona con los demás y va desarrollando su personalidad, pero este film ahonda en el abismo de unos personajes desprovistos de su capacidad de relacionarse. Como todo grupo aislando, han creado unas normas de convivencia propias que, vistas desde fuera, resultan bastante chocantes. Algo que sólo el espectador detecta, ya que los personajes no pueden comparar. Pero aún así sienten que debe haber algo más.


Sólo la incursión de un personaje del exterior (para aliviar ciertos irrefrenables instintos), pondrá en peligro la estable existencia de este claustrofóbico micro universo. Tenía que ser Stallone y su Rocky los que desestabilicen este mundo de perfecta mentira.

A mí el film me pareció muy interesante, lleno de esas dobles lecturas que tanto me gustan, pero tan hermético y duro como el mundo que retrata. Por lo tanto, no apto para todo tipo de espectadores.

7

jueves, 29 de abril de 2010

Buscando a Eric (Looking for Eric)



Eric Bishop es un cartero de Manchester que ve cómo su vida se desmorona sin remedio. Ni sus amigos ni los libros de autoayuda pueden ayudarle, pero en su rescate acudirá su ídolo: Eric Cantona.

Ken Loach era hace años un director muy comprometido política y socialmente. No olvidemos que probablemente la mejor película sobre la guerra civil española es suya, me refiero a Tierra y libertad. Con el tiempo parece haberse amansado y sus películas son algo más ligeras y sutiles en las formas aunque siguen siendo buenas radiografías de la sociedad actual.

Tras tratar temas como el terrorismo de estado (Agenda oculta), el paro (Mi nombre es Joe), el trafico de drogas (Sweet sixteen), el choque de culturas (Sólo un beso) o la explotación a los inmigrantes ilegales (En un mundo libre), ahora Loach nos muestra su mirada más amable sobre los aficionados al fútbol. Vamos, nos ofrece un realismo social británico cercano a la comedia.
Loach hace un retrato liviano pero bastante acertado de ciertos aspectos de la sociedad actual inglesa: los desarraigos familiares, la incomunicación con los hijos, la deshumanización del trabajo, las mafias, el fútbol como única vía de escape de la presión acumulada, etc.

Los aficionados al fútbol y su pasión por desmedida por unos colores están perfectamente reflejados en el guión de Paul Laverty (habitual guionista de Loach). La inexplicable identificación que se puede llegar a sentir con una estrella del fútbol es un buen tema que el film aborda de forma entretenida. Yo no soy aficionado al fútbol y la peli no se hizo pesada ni nada parecido.

Por lo demás, Loach imprime al film un ritmo ágil y rueda con su habitual estilo casi documental, logrando que nos involucremos en la trama entre tanto personaje propio de cualquier barrio obrero.
Ni que decir tiene que los actores están todos muy bien, muy naturales. Steve Evets (Ex -bajista del grupo The fall) compone un perdedor entrañable que intenta enderezar su vida y al que le coges cariño fácilmente. Es uno de esos personajes cotidianos tan característicos de Loach y salidos directamente de la observación. Eric Cantona hace de sí mismo con lo que se supone que no lo hace mal, pero queda algo estirado y frío.

El film adolece quizás de un final demasiado forzado y placentero para el espectador, parece que Loach se ha hecho algo más optimista y ha decidido dejar margen para la esperanza en su cine.

Lo dicho, un Ken Loach light y amable pero que aún tiene buenas historias que contar.

6,5

sábado, 6 de febrero de 2010

La cinta blanca (Des weisse Band)



Dentro de una pequeña villa protestante alemana a principios del siglo XX se suceden unos extraños acontecimientos cuya transcendencia será mucho mayor de lo que se podría imaginar.




Ya he dicho alguna vez que
Michael Haneke (Funny games, Cache) no me gusta, me parece un tipo pretencioso y aburrido como pocos. Es cierto que tiene siempre unas ganas locas por provocar y tocar la fibra del espectador, pero a mí suele aburrirme soberanamente. Eso mismo me ha pasado con La cinta blanca, he necesitado mucha fuerza de voluntad para verla entera sin dormirme, así que avisados estáis.


Pero…una vez vista La cinta blanca no paro de darle vueltas a lo que he visto, buena señal. Si Haneke intenta hacernos reflexionar sobre lo que hemos visto, el tipo lo ha logrado. Apoyado por una estupenda fotografía en blanco y negro Haneke ha realizado una meticulosa disección de la sociedad alemana de principios del siglo XX. Enclaustrados por una estricta moral y unas rígidas costumbres viven unos personajes aparentemente normales. Bajo una aparente tranquilidad corre un creciente río de odio.


Al igual que los hermanos Coen con Un tipo serio, Haneke parece que no nos cuenta nada en su película, ocurren cosas pero es el espectador quien debe unir todas las piezas del puzzle que el director ha ido diseminando. Dentro de una anodina cotidianeidad van pasando cosas que no captan especialmente la atención del espectador (no hay invasiones marcianas ni robots gigantes, ni grandes misterios, ni siquiera hay efectos especiales en 3D) pero que van dejando un poso perverso en el ambiente.

Haneke opta por un ritmo pausado (casi solemne, ceremonioso), quizás demasiado lento para muchos (yo mismo), usa una tediosa voz en off y prescinde de música, por lo que el film se hace un tanto duro. El ambiente opresivo y las desigualdades sociales provocan una terrible sensación de agobio en el espectador. Un agobio no cesa cuando la película termina, sino que continua mientras seguimos dándole vueltas en nuestra cabeza a todo lo que acabamos de ver. Nada mas verla he ido uniendo acciones, gestos, miradas y frases del film, montando una teoría de lo que acababa de ver y de lo que no me han mostrado. Supongo que cada espectador sacará sus propias conclusiones sobre la educación y su importancia para el futuro de un país. Verdadero mensaje de la peli, a mi entender.


Haneke (como siempre) no da respuestas ni propone soluciones a los problemas que plantea, sólo los expone de forma más o menos sutil. Tampoco presenta a los personajes de forma atractiva, todos son mezquinos, cobardes o crueles. No hay héroes ni empatía posible con ninguno de ellos. Es por ello que su cine es tan perturbador y no suele agradar, no hay una moraleja clara ni el bien triunfa artificiosamente sobre el mal. El hombre es su peor enemigo. La función del cine de Haneke no es divertir ni entretener sino lanzarnos las miserias de la sociedad a la cara.

Ni que decir tiene que todo el reparto está impresionante, con esos padres brutales y esos niños que consiguen inquietarte desde el principio. Haneke es experto en retratar a personajes repulsivos. En cuanto a escenas, hay muchas muy bien rodadas y fotografiadas, pero yo destaco la dura escena entre el doctor y el ama de llaves, de las más terribles que he visto en años. Un diálogo atroz que sólo Haneke se atrevería a rodar. También me dejó impresionado el plano final en el que todo el pueblo se reúne en la iglesia mientras el espectador les observa, juzgándolos desde el púlpito justo antes de un fundido en negro desolador.


Por una vez, Haneke me ha convencido con su terrible discurso.


7,5

jueves, 14 de enero de 2010

13 TZAMETI (2005)

Había leído cosas bastante positivas sobre esta peli y tengo que reconocer que estaban en lo cierto.Primeramente13 Tzameti sorprende por un blanco y negro bastante duro y sus pocos alardes técnicos. La peli es de una sobriedad pasmosa, cuenta sólo lo imprescindible, haciendo que el espectador se pregunte de qué demonios va todo este lío. Poco a poco nos enteramos de la trama, a la vez que el protagonista. Nos embarcamos en una peligrosa aventura que pronto se tornará pesadilla.



La única posibilidad de escapar de la pobreza será un cruel juego, todo ello rodado de forma tan fría como intensa. De forma totalmente desapasionada y con 4 euros el francés Géla Babluani logra grandes cuotas de agobio y tensión sobre el espectador. Pos cierto, pocas veces una bombilla ha dado tanto juego en el cine. El remake americano ya ha sido rodado por el mismo director con reparto lleno de caras famosas.

No voy a contar mucho más (la verdad es que no he contado nada) para no destripar el film, sólo decir que a mí me gustó y me sorprendió gratamente. No es una maravilla pero sí es un thriller muy digno que mantiene al espectador siempre en vilo. Aspectos tan atractivos como la suerte o la identificación con otros están también muy presentes en el film.

Pensándolo bien, la suerte es un tema que en el cine suele dar buenos resultados y no me refiero únicamente a las pelis sobre casinos o Las Vegas. Sinceramente, en la vida real pienso que la suerte no existe, todo se reduce a probabilidades y es mera casualidad que ciertos hechos le acontezcan a alguien en un preciso momento o en un orden determinado. Pero en el cine la suerte es otra cosa, se convierte en magia.


Películas como Intacto tratan el tema de la suerte como si de un don se tratara. Un don divino o maldito que se puede robar y te puede hacer rico o hacer que te maten. Alguien que siempre tiene suerte es casi invencible en los juegos de azar, pero hay que saber distinguir a un verdadero privilegiado con ese don de un simple mortal favorecido por la casualidad. A mí el film de Juan Carlos Fresnadillo (28 semanas después) me gustó mucho, me pareció un film inteligente y muy novedoso. Si no lo has visto, ya tardas. Con un tema parecido, alguien que sobrevive a una gran catástrofe, Shymalan nos entregó El protegido, un decepcionante homenaje al cómic que derivaba hacia un soso film de superhéroes.


13 Tzameti me recordó también a Danzad, danzad, malditos!, en ambas películas unas personas desesperadas deciden participar en una cruel competición a cambio de dinero. El opio del pueblo. Pero lo que más me llamó la atención son los apostadores, los que sacan tajada apostando y sin arriesgar su integridad física. En 13 los apostantes son turbios hombres de negocios o directamente mafiosos mientras que en Danzad, danzad malditos! son aburridos ciudadanos. Las motivaciones de los jugadores no han cambiado, ni el juego es ahora menos cruel.

7,5