domingo, 11 de diciembre de 2016
Captain Fantastic
domingo, 10 de enero de 2016
Los amos de la noche (The Warriors)
P.D.: Se dice que Ridley Scott está preparando un remake, preparaos para lo peor.
lunes, 19 de enero de 2015
Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)
Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.
La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.
No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones. Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.
¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman? ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.
Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.
Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.
En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.
Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.
7
lunes, 19 de noviembre de 2012
Excision
Pauline es la marginada del instituto, no tiene amigos, tiene la cara llena de granos y no es muy popular entre los chicos. Su hermana está muy enferma y acapara las atenciones de sus padres. Pauline escapa de la opresora realidad que le ha tocado vivir mediante sangrientas fantasías pseudo-eróticas.
El debutante Richard Bates Jr. no puede haber comenzado su carrera de una manera más impactante. La escena inicial de Excision es de las que te dejan boquiabierto. Muchos espectadores no pasarán de esta extraña primera escena (y lo entiendo), en un único plano Bates nos muestra las morbosas fantasías eróticas de una adolescente.
Como si se tratara de los desvaríos más salvajes de de unos David Lynch y David Cronenberg hasta arriba de ácido, Bates nos va alternando el horror cotidiano dentro una opresora sociedad con el horror que subyace en la mente de la protagonista. La terrible grieta que separa la realidad de las fantasías la joven Pauline es sobrepasada por Bates en apenas unos segundos dando lugar a unos contrastes tan enfermizos como fascinantes. Bates ahonda en la eterna idea de identificar sexo y muerte e incluso va incluso un paso más allá. Allí donde A serbian film se quedó sólo en imágenes impactantes sin mensaje, Bates nos entrega todo un ejercicio de fascinación por la violencia como liberación de las normas sociales. Bates viene a decirnos que cuanto más estricta es una educación, mayores son la aberraciones que ésta produce en la mente de los adolescentes.
Pauline me pareció un personaje fascinante: desea experimentar, tiene ideas propias, se rebela contra todo lo que se da por hecho y decide encontrar sus propias respuestas. Quizás su mente no esté bien amueblada, ella misma se encarga de recordarlo constantemente pero nadie parece querer hacerle caso. Como la protagonista de El cisne negro Pauline tendrá cada vez más problemas para distinguir la realidad de la fantasía. Pauline tiene un insano interés en la medicina y , especialmente, la cirugía. Un cóctel explosivo.
Bates adapta su propio corto homónimo y ha logrado convencer a iconos como el mítico director underground John Waters (Pink Famingos), a Malcolm McDowell (el inolvidable Alex de La naranja mecánica) y a la ex actriz porno adolescente Traci Lords (ahora ya bastante crecidita) para los papeles más conservadores y puritanos del film. Waters es el párroco que intenta reconducir las fantasías de Pauline, McDowell es su profesor y nuestra entrañable Traci Lords es una madre prototipo del tea party. Todo un contraste, como casi todo en esta bizarra película. Curiosamente todos están bastante bien, nunca pensé que diría lo que voy a decir pero: Traci Lords está en el papel de su vida. Que le den un Oscar, que estas cosas de las redenciones les gustan mucho a los norteamericanos
A destacar el trabajo de AnnaLynne McCord (la típica actriz guapa que se hace pasar por fea), se nota que tras esa apariencia de chica llena de granos y cuerpo de chico hay toda una belleza. Pero ella lo hace muy bien, resulta creíble (el maquillaje también ha hecho lo suyo) y me sorprendió gratamente su trabajo. Sus escenas de confesión / diálogo con Dios me parecieron muy conseguidas.
A mí me resultó un film valiente y original, algunas de sus escenas se me han quedado grabadas a fuego y sangre (nunca mejor dicho) en la memoria y dudo mucho que consiga borrarlas fácilmente. Ese azul cielo en brutal contraste con el rojo sangre no se me olvidará fácilmente. Es cierto que quizás prometa más de lo que realmente te da, a mí me supo a poco y me dejó con la sensación de que podría haber seguido por el sangriento camino apuntado al inicio en vez de centrarse en el drama familiar.
No es un film apto para estómagos sensibles. Excision es una macabra fábula sobre la sociedad moderna.
6
viernes, 16 de noviembre de 2012
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford)
Andrew Dominik (Chooper) elabora una buena película llena de bellas imágenes y momentos calmados sólo salpicados por algunos estallidos de violencia. Dominik no opta por el western crepuscular a lo Sam Peckimpah sino que desarrolla un estilo propio que podríamos clasificar de western desmitificador o épico con los pies en el barro. Un estilo influido por el cine de Tarantino (esos personajes que hablan sin parar sobre anécdotas insignificantes) y por el cine de autor independiente. Dominik nos ofrece bellísimas escenas de una plasticidad difícilmente superable (la llegada del tren) pero también intenta desarrollar los personajes y sus luchas internas.
Dominik presenta un Jesse James convertido en padre de familia y casi como un héroe romántico de mirada melancólica a través de los ojos de un casi siempre comedido Brad Pitt. Su contradictorio Jesse James tiene mucho de icono y de mundano. Es un personaje impredecible y lleno de contrastes, es astuto y cruel como buen forajido, sí, pero también un entregado padre de familia que comete errores e incluso es capaz de llorar. Quizás Brad Pitt sea el actor ideal para interpretar este tipo de personajes icónicos debido a su innegable atractivo y magnetismo en pantalla, pero nunca acabamos de entender a su personaje. Lo que más se le puede reprochar a este film puede ser que tras más de dos horas no seamos capaces de entender del todo el comportamiento de Jesse James. ¿Por qué confía en un tipo como Robert Ford? ¿Por qué se deja asesinar tan vilmente? ¿Acaso decide dejarse matar? ¿Qué le empujaría a ello? Dominik deja muchas preguntas sin responder.
En contraste, Robert Ford (Casey Affleck) está mejor desarrollado o, al menos, sus motivaciones se nos hacen más comprensibles. Es presentado como un joven donnadie que busca ser aceptado y tratado como un igual por su ídolo de la infancia pero será rechazado una y otra vez. Cuando conoces a tus ídolos te das cuenta que no son tan inalcanzables y que quizás no sean dignos de tanta devoción. Ya sabemos que del amor al odio hay sólo un pequeño paso. Tampoco todo el mundo sirve para ser un famoso forajido. Ford ansiaba la fama pero le faltaban agallas, sus asesinatos se producen todos por la espalda (de ahí lo de cobarde), e intentó hacerse un hueco entre los forajidos pero distaba mucho de ser uno de ellos. No todos estamos hechos para ser leyendas ni estamos dispuestos a pagar el precio.
Los amantes del cine cocinado a fuego lento la paladearán y la encontrarán deliciosa, los aficionados al cine nervioso la encontrarán exasperante.
6,5
sábado, 25 de agosto de 2012
Battle royale (バトル・ロワイアル, 2000)
Allá por 1999 se publicó en Japón la novela Battle Royale de Koushun Takami. El éxito y la polémica de la novela propiciaron que se hiciera una adaptación cinematográfica al año siguiente.
La trama era lo suficientemente atractiva como para generar una fuerte controversia en su país de origen: La situación en las aulas japonesas se ha vuelto incontrolable, los jóvenes no se aplican y desconocen el valor del esfuerzo. ¿Para qué estudiar si luego no hay trabajo? El gobierno crea una ley para que los jóvenes aprendan el significado del esfuerzo y del sacrificio. Una vez al año una clase de jóvenes estudiantes japoneses es secuestrada y abandonada en una isla desierta para que se maten entre ellos. Una especie de Gran Hermano ultra violento, un reality show en el que los jóvenes aprenderán a sobrevivir. Sólo tienen 3 días para matarse entre ellos y que sólo haya un superviviente, si más de uno sobrevive todos perecerán al explotar el collar que se les ha colocado en el cuello. Los compañeros de clase se convertirán en letales enemigos y no habrá escala de valores ni status social que valga. Los jóvenes acomodados se convertirán en samuráis sedientos de sangre.
Battle royale se convirtió instantáneamente en un film de culto en todo el mundo. No era una maravilla pero era un film entretenido no exento de violencia y sangre. Los amantes del cine asiático pronto lo consideraron como una pequeña joya, la presencia del actor y director Takeshi Kitano no hizo más que encumbrarla aún más. Personalmente, pasé un buen rato con el film. Es cierto que que sus logros provienen directamente del libro, pero tuvieron el acierto de no ahorrar escenas violentas ni de edulcorar excesivamente el film. El crudo y desolador mensaje permanecía intacto en el film.
Como anécdota se puede citar que Tarantino es un fan incondicional de esta película e incluso reclutó a la actriz Chiaki Kuriyama para interpretar a GoGo Yubari, la mortal guardaespaldas de O-ren Ishi (Lucy Liu) aficionada a las bolas con cadenas en Kill Bill vol. 1. Incluso la vistió de colegiala e incluyó una escena en la que es amenazada por un chico con resultado idéntico en ambos films. Por cierto, Kuriyama al inicio de Battle Royale aparece brevemente vestida con ropa deportiva amarilla con raya negra a los lados, similar a la que vestía Bruce Lee en Juego con la muerte, atuendo que también sería utilizado por Tarantino para Uma Thurman en la escena del salón. ¿Puede que Tarantino se inspirara en Battle Royale para homenajear a Bruce Lee? Quien sabe.
Tras Battle Royale vino una segunda entrega (que no he visto aún) y el inevitable manga en que el sexo y la violencia se magnificaban bastante (ya sabemos cómo se las gastan estos japoneses). Por cierto, unos años después se publicó una novela llamada Los juegos del hambre que tiene bastantes (demasiados) puntos en común con Battle Royale y de la que hablaremos en breve.
En definitiva un film interesante que no sólo inspiró a Tarantino. Además, ¿quien no ha deseado alguna vez acabar con sus compañeros de clase?
jueves, 11 de agosto de 2011
El hombre de mimbre (The wicker man, 1972)


viernes, 15 de julio de 2011
Confessions (Kokuhaku)


miércoles, 23 de marzo de 2011
The Wall


jueves, 24 de febrero de 2011
TOMMY (1975)

Kenn Russell dirigió este musical en 1975 basándose en el disco Tommy que el guitarrista Pete Townshend compuso para su grupo The Who en 1969. El cantante Roger Daltrey interpretó a Tommy y el resto del grupo aparece como músicos. En el guión Pete Townshend dejó claros ciertos temas que le atormentaron desde niño: el padre ausente, al guerra, la madre sobreprotectora, la incomunicaión, el aislamiento del exterior, la fama y la hipocresía de la sociedad. Curiosamente, bastantes de estos temas fueron recuperados por Roger Waters para su The Wall, obra imprescindible de Pink Floyd que también contó con adaptación cinematográfica en 1982 de la mano de Alan Parker.

La peli no deja títere con cabeza, aparte de tratar temas como la culpa, las drogas y la estupidez de la sociedad, critica especialmente a las religiones y a las sectas. Ambas caen al mismo nivel. En un momento dado, en busca de una cura para Tommy, su madre (Ann-Margret) le lleva a una iglesia en la que adoran a Marilyn Monroe. En un momento dado, Tommy empuja sin querer la estatua a la que adoran y ésta se rompe en mil pedazos dejando claro la fragilidad de los dioses. Dioses que no dejan de ser un reflejo de los miedos y deseos de los humanos. Los dioses no crearon al hombre, fue al revés. Cualquier cosa puede dar lugar a un culto y tener millones de seguidores: una actriz de cine, un grupo de rock o un futbolista.Cuando Tommy se revela como un genio del pinball, se creará a su alrededor una enorme masa de seguidores y todo un culto. Unos acólitos que harán lo que sea por él, siempre y cuando no les contradiga, siempre y cuando sirva a sus fines e intereses, creando en el espectador la pregunta de ¿Quién controla a quién?. ¿El mesías es el elegido de Dios o sólo un títere de las masas?
Las escenas oníricas (casi surrealistas) y las continuas canciones (recordemos que es un musical de los años 70) pueden hacer que la peli se atragante a algunos espectadores en algunos pasajes. Pero creo que vale la pena su visionado aunque sólo sea por los números musicales citados y por volver a una época en la que todo era mucho más políticamente incorrecto.miércoles, 18 de agosto de 2010
CANINO (Kynodontas)



jueves, 29 de abril de 2010
Buscando a Eric (Looking for Eric)



sábado, 6 de febrero de 2010
La cinta blanca (Des weisse Band)

Dentro de una pequeña villa protestante alemana a principios del siglo XX se suceden unos extraños acontecimientos cuya transcendencia será mucho mayor de lo que se podría imaginar.
Ya he dicho alguna vez que Michael Haneke (Funny games, Cache) no me gusta, me parece un tipo pretencioso y aburrido como pocos. Es cierto que tiene siempre unas ganas locas por provocar y tocar la fibra del espectador, pero a mí suele aburrirme soberanamente. Eso mismo me ha pasado con La cinta blanca, he necesitado mucha fuerza de voluntad para verla entera sin dormirme, así que avisados estáis.
Pero…una vez vista La cinta blanca no paro de darle vueltas a lo que he visto, buena señal. Si Haneke intenta hacernos reflexionar sobre lo que hemos visto, el tipo lo ha logrado. Apoyado por una estupenda fotografía en blanco y negro Haneke ha realizado una meticulosa disección de la sociedad alemana de principios del siglo XX. Enclaustrados por una estricta moral y unas rígidas costumbres viven unos personajes aparentemente normales. Bajo una aparente tranquilidad corre un creciente río de odio.
Al igual que los hermanos Coen con Un tipo serio, Haneke parece que no nos cuenta nada en su película, ocurren cosas pero es el espectador quien debe unir todas las piezas del puzzle que el director ha ido diseminando. Dentro de una anodina cotidianeidad van pasando cosas que no captan especialmente la atención del espectador (no hay invasiones marcianas ni robots gigantes, ni grandes misterios, ni siquiera hay efectos especiales en 3D) pero que van dejando un poso perverso en el ambiente.
Haneke (como siempre) no da respuestas ni propone soluciones a los problemas que plantea, sólo los expone de forma más o menos sutil. Tampoco presenta a los personajes de forma atractiva, todos son mezquinos, cobardes o crueles. No hay héroes ni empatía posible con ninguno de ellos. Es por ello que su cine es tan perturbador y no suele agradar, no hay una moraleja clara ni el bien triunfa artificiosamente sobre el mal. El hombre es su peor enemigo. La función del cine de Haneke no es divertir ni entretener sino lanzarnos las miserias de la sociedad a la cara.

Ni que decir tiene que todo el reparto está impresionante, con esos padres brutales y esos niños que consiguen inquietarte desde el principio. Haneke es experto en retratar a personajes repulsivos. En cuanto a escenas, hay muchas muy bien rodadas y fotografiadas, pero yo destaco la dura escena entre el doctor y el ama de llaves, de las más terribles que he visto en años. Un diálogo atroz que sólo Haneke se atrevería a rodar. También me dejó impresionado el plano final en el que todo el pueblo se reúne en la iglesia mientras el espectador les observa, juzgándolos desde el púlpito justo antes de un fundido en negro desolador.
7,5
jueves, 14 de enero de 2010
13 TZAMETI (2005)

No voy a contar mucho más (la verdad es que no he contado nada) para no destripar el film, sólo decir que a mí me gustó y me sorprendió gratamente. No es una maravilla pero sí es un thriller muy digno que mantiene al espectador siempre en vilo. Aspectos tan atractivos como la suerte o la identificación con otros están también muy presentes en el film.
13 Tzameti me recordó también a Danzad, danzad, malditos!, en ambas películas unas personas desesperadas deciden participar en una cruel competición a cambio de dinero. El opio del pueblo. Pero lo que más me llamó la atención son los apostadores, los que sacan tajada apostando y sin arriesgar su integridad física. En 13 los apostantes son turbios hombres de negocios o directamente mafiosos mientras que en Danzad, danzad malditos! son aburridos ciudadanos. Las motivaciones de los jugadores no han cambiado, ni el juego es ahora menos cruel.
7,5




















