Mostrando entradas con la etiqueta Helena Bonham Carter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Helena Bonham Carter. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2015

Cenicienta


 El británico Kenneth Branagh es el paradigma de prometedor director con talento que acaba siendo engullido por la industria para hacer películas sin personalidad alguna. Su carrera incluye excelentes adaptaciones de Shakespeare como Enrique V, Hamlet o Mucho ruido y pocas nueces así como buenas películas como Los amigos de Peter o En lo más crudo del crudo invierno. Incluso se ha atrevido a adaptar a Shakespeare en un musical (Trabajos de amor perdido) o adaptar La flauta mágica de Mozart a la gran pantalla. Sin embargo, estas rarezas deben haberle resultado poco rentables y el bueno de Branagh parece en los últimos tiempos dispuesto a venderse al mejor postor aceptando encargos en los que la personalidad y talento del director no se vislumbran por ningún sitio. Sólo así podemos entender que aceptara dirigir Thor y esta Cenicienta que nos ocupa.

 Vayamos al grano, Cenicienta no es una mala película pero le falta alma. Se nota que está rodada con el piloto automático y que no había libertad ninguna por parte de Disney para retocar la historia que todos conocemos de sobra. Esta Cenicienta es el clásico de Disney de toda la vida pero rodada con actores de carne y hueso. No hay ninguna innovación destacable ni se han movido un ápice de la versión animada. Una lástima. No es que me hayan gustado las recientes interpretaciones de clásicos infantiles como Caperucita roja, Blancanieves o Maléfica, pero al menos en las citadas películas se había innovado algo (aunque los resultados no fueran los esperados). No hay nada novedoso en esta Cenicienta, todo es tal y como todos esperábamos. Disney no está para modernizaciones de sus clásicos. Una pena, sobre todo si pensamos que Disney no creó el cuento de Cenicienta aunque sí lo instaló en el imaginario popular con su adaptación animada de 1950.

Yo me aburrí bastante durante la proyección debido a que todo ocurre tal y como uno se espera. Faltan esa pizca de humor o ironía que no estuviera en el clásico animado. Sólo hay muy leves modificaciones (como el color de la piel de algunos personajes para rellenar cuota de actores afroamericanos) y algún chiste un tanto fuera de lugar, todo lo demás es lo que ya conocíamos más que de sobra. La misma vieja historia de siempre contada sin demasiadas ganas. Tocaba volver a ver a la malvada madastra, a las insoportables hermanastras, el hada madrina, el baile y lo del dichoso zapato de cristal.
 Puede que el film esté bien rodado y todo el apartado técnico esté sobresaliente (lógico si pensamos en la cantidad de pasta que se han dejado), pero todo ello no consigue levantar este muermo de película. Todo es tan típico que me dejó indiferente. Fíjate que por momentos deseé que esta versión la hubiera dirigido Tim Burton, al menos hubiera sido curioso ver cómo fusionaba su estilo visual con esta historia.

 Ni siquiera los actores me resultaron convincentes. No me gusta Lily James como actriz ni la considero tan guapa, Por cierto, resultaba muy difícil haberle decolorado las cejas?. Tampoco Richard Madden me pareció un príncipe a la altura (quizás se deba a que para mí siempre será un Stark) Ambos están correctos pero todo era tan obvio que no pude evitar aburrirme con su historia. Ni siquiera me gustó mi adorada Cate Blanchett en su papel de madastra, me resultó un personaje bastante poco elaborado, creo que se lo podrían haber trabajado mucho más para darle nuevos matices no vistos en otras versiones. Pero no ha sido así. Blanchett derrocha estilo y se ve que se lo ha pasado en grande llevando esos trajes de villana de cuento. Pero su personaje deja bastante que desear, como el resto del film, vamos. Ni siquiera el hada madrina resulta simpática o especialmente graciosa. La verdad es que Helena Bonhan Carter está bastante insufrible y su hada madrina no hace ni la mitad de gracia ni resulta tan entrañable que la de la versión animada.

 Debo añadir que a mi hija de 6 años sí le gustó la película, ya sabemos que a los niños les encanta ver miles de veces la misma historia.

 Cenicienta es una innecesaria adaptación de un clásico animado, totalmente prescindible si tienes más de 10 años.

4

lunes, 21 de enero de 2013

Los miserables (Les Misérables)


La novela de Victor Hugo Los miserables ha tenido múltiples adaptaciones, siendo la más famosa el musical del mismo título con la música de  Claude-Michel Schönberg que lleva tres décadas triunfando allá donde va. La adaptación cinematográfica debía estar a la altura, debía tener las dosis necesarias de gran espectáculo y emoción que los aficionados al musical esperaban. Con esta adaptación dirigida por Tom Hooper (El discurso del rey) los seguidores del musical saldrán más que satisfechos.

 Vaya por delante que no tengo nada en contra de los musicales, de hecho, muchas de mis películas favoritas son musicales. No me resulta extraño que los personajes se pongan a cantar de vez en cuando o que incluso, como es el caso de Los miserables, toda la película sea catada, sin apenas diálogos. Ésta es mi opinión pero entiendo que a mucha gente le cueste acostumbrarse, sólo os diré que si las canciones son buenas ( y en este caso lo son) la cosa se hace mucho más fácil.


Al lío, Tom Hooper se estrena en el musical de forma más que satisfactoria. Sus escenas vibran y hacen vibrar al espectador. Ya desde la impresionante escena inicial el espectador es consciente de que va a ver un gran espectáculo. Entendamos la palabra espectáculo en todo su significado, no hablamos sólo de grandes decorados y prodigiosos movimientos de cámara o efectos especiales, entendamos espectáculo como algo más, ese algo que consigue emocionar al espectador.


 Tom Hooper acierta de lleno al trasladar el complejo montaje teatral a la gran pantalla sin perder un ápice de sentimiento ni espectacularidad. Usa todo tipo de avances técnicos para hacer creíble esta historia. Por suerte, no se pierde en los avances y no se olvida de la historia. Hooper pone la tecnología al servicio de la historia y no al revés. Bravo por Hooper y su forma de rodar. No todo el mérito es suyo: partía de un excelente material y las canciones de Schönberg facilitan mucho el trabajo, pero Hooper no lo estropea y sabe sacarles partido. Los primeros 45 minutos de Los miserables son simplemente fascinantes, yo me quedé clavado en el asiento sin poder apartar los ojos de la pantalla. Me encantaron las canciones, me encantaron las interpretaciones y acabé llorando con la interpretación de Anne Hathaway del clásico I Dreamed a dream. Ese largo plano y la interpretación de Hathaway me parecen inolvidables y lo mejor del film con diferencia. El Oscar a la actriz secundaria de este año ya tiene una clara ganadora.
A mí me encantaron también las interpretaciones de Hugh Jackman y Russel Crowe, ambos están excelentes en sus antagónicos personajes. Su épico enfrentamiento a través de los años creo que está perfectamente plasmado. Ambos actores han tenido experiencia en teatro y en musicales pero nunca habían mostrado esta faceta en el cine. Si bien es verdad que Crowe sale algo peor parado debido a que de voz va algo más limitado, el tipo está sobresaliente en el tema Stars, cantando muy grave. Por su parte Jackman me sigue sorprendiendo: no sólo es un tipo con carisma idóneo para películas de acción además es capaz de meterse en un papel dramático y cantar de forma sobresaliente. La única canción nueva, Suddenly, incluida para ver si se llevan el Oscar a mejor canción, no es gran cosa, Jackman la canta con convicción pero no creo que gane. Jackman es otro firme candidato al Oscar a mejor actor de este año y mi favorito. Su soliloquio en la capilla es apasionante.

No todo iba a ser positivo, cuando ninguno de estos tres atores aparecen en pantalla la cosa decae bastante. Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter (¿esta chica siempre hace de sí misma?) tienen una divertida y memorable escena en la taberna pero el interés decae algo. Ni el triángulo amoroso entre Cossette (Amanda Seyfried), Marius (Eddie Redmayne) y Éponine (Samantha Barks) nos acaba de atrapar ni los entresijos pre revolucionarios acaban de estar a la altura. Sí sigue habiendo maravillosas canciones y buenas escenas pero el film pierde algo de fuelle. Por suerte el listón vuelve a subir hacia el final y consigue estar a la altura: un final grandioso y emotivo como todo buen musical que se precie.
Lo dicho, Hopper sale airoso de este complejo envite y nos ofrece un espectáculo a la altura del material que adapta.

sábado, 26 de mayo de 2012

Sombras tenebrosas (Dark shadows)



Lo de Tim Burton empieza a ser preocupante y digno de estudio. Si el personaje de Barnabás Collins de Sombras tenebrosas sufre una maldición que le convirtió en vampiro y estuvo 200 años enterrado en un ataúd, Burton parece ser objeto de otra maldición que le mantiene encerrado en ese auto-plagio al que muchos llaman estilo. Dark shadows es la enésima adaptación a la que Burton aplica su peculiar estética pero a la que es incapaz de sacar todo el jugo.

 Hablemos claro, TimBurton lleva demasiados años siendo incapaz de crear nuevas historias, sólo adapta a su estilo obras ajenas Ya sean clásicos la ciencia ficción (El planeta de los simios), clásicos infantiles (Charlie y la fábrica de chocolate), de la literatura (Alicia en el país de las maravillas), musicales (Sweeney Tood) o incluso colecciones de cromos (Mars Attacks!). Todas estas películas me parecieron decepcionantes, por cierto. Ahora se atreve con una serie de televisión de los años setenta que por estos lares es prácticamente desconocida: Dark Shadows.

 El film no está del todo mal, pero sabe a poco, estos personajes y esta historia podrían haber dado para mucho más. Burton se queda en la estética y se olvida del desarrollo de personajes una vez más, sí los presenta de forma convincente en el primer tercio del film, pero luego la cosa decae estrepitosamente. Me gustaron ciertos golpes de humor gracias al contraste entre el personaje de Barnabás Collins y el mundo moderno, también me gustaron los personajes de Michelle Pfeiffer (o cómo el bótox acabó con una gran actriz) y su hija (una Chöe Grace Moretz de inquietante presencia, hay que ver lo que ha crecido esta chica). Burton dota a la historia de algo de ironía y humor negro que son muy de agradecer e introduce algo de sexo (ya era hora, su cine era siempre demasiado infantil en este aspecto, no le importaba mostrar sangre pero sus personajes eran siempre asexuados). En Sombras tenebrosas el elemento sexy lo ponen la citada Chöe Moretz y una Eva Green radiante en todos los sentidos.

 Aparte de estos elementos novedosos (bastante escasos, la verdad) el film se mueve por los eternos parámetros del cine de Burton. La música de Danny Elfman me pasó bastante inadvertida, ni siquiera suena en los títulos de crédito iniciales cediendo el honor al Nights of white satin de The Moody blues, mejor. También está la inevitable presencia de la novia de turno de Burton, Helena Bonham Carter, la maldición implica sacarla en todas sus películas hasta que rompan su relación amorosa. La maldición también la obliga a colaborar con Johnny Depp, al menos esta vez está bastante comedido en gestos y tics, algo es algo. La maldición le obliga también a incluir homenajes como si de un director novato se tratara: aparece su admirado Christopher Lee aunque el señor esté ya para pocas hostias, y sin venir mucho a cuento colabora el cantante Alice Cooper haciendo de sí mismo y chupando demasiada cámara. Supongo que en la próxima película de Burton aparecerá Marilyn Manson, que es muy amigo suyo y de Johnny Depp.

Pues eso, la maldición Burton continúa. Flojita.
4,5

viernes, 29 de julio de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 2



Ya está, se acabó. Ya hemos llegado al final de una de las sagas literarias y cinematográficas de mayor éxito de la historia. Ya era hora.


No es que no me hayan gustado las películas sobre Harry Potter (nunca me he leído uno de los libros, ni ganas que tengo), incluso creo que la tercera y la cuarta entrega son muy buenas películas de aventuras pero la cosa ya empezaba a cansar. Tras 10 años de aventuras y 8 películas, la cosa termina tal y cómo cabía esperar; con un gran final lleno de fuegos artificiales. Esta octava entrega nos da todo aquello que se echaba de falta en las últimas entregas: nos da acción, emoción y la lucha definitiva entre el bien y el mal. No es una gran película (digan lo que digan) pero sí es un divertimento más que digno.
El guión no contiene ninguna sorpresa (otra vez, digan lo que digan), estaba cantado que ciertos personajes no eran tan malos como nos intentaban hacer creer (de forma bastante chapucera, por cierto) y cómo iba a terminar todo el asunto. Es innegable que J.K. Rowling ha sabido crear todo un mundo mágico que ha atraído a millones de lectores pero no es una gran escritora, se le ve el plumero y ciertas limitaciones narrativas. Nada grave si los libros y las pelis entretienen. Y esta última peli entretiene de lo lindo siempre que no analices la trama ni por un segundo. El guión tiene más agujeros que un colador: ¿Tanto tiempo preparando el retorno de Voldemort y no se dan cuenta de un burdo engaño? Si llevo ansiando la muerte de mi enemigo durante 10 años no quiero que me lo cuenten, quiero asegurarme yo mismo ¿no?. Además ¿A qué viene tanto bombo con las dichosas reliquias de la muerte si luego casi no se usan? ¿Cómo demonios se les viene a la cabeza así de golpe el paradero de los dichosos objetos? y así podríamos seguir un buen rato.
Por fin vemos la escuela de magos ardiendo y los alumnos luchando por su vida, por fin vemos a Harry Potter tomar la iniciativa y por fin vemos el inicio de una relación amorosa entre los dos secundarios principales (no desvelo nada que no sepa nadie que haya visto las anteriores entregas). Desde luego, el director David Yates se ha centrado mucho más en la acción y los efectos especiales que en darle coherencia a la trama o en el desarrollo de personajes, quedando algunos un tanto colgados. Era de esperar, todos queríamos un final de fiesta espectacular, a la altura de lo prometido. Todo el apartado técnico es más que notable. He de reconocer que hay escenas muy logradas que incluso me emocionaron un poco (sólo un poco) pero yo he echado de menos algo más de valentía a la hora de eliminar personajes. Es que no muere casi nadie, leñe, yo me esperaba una sangría en toda regla pero me olvidaba que esta saga está destinada a un público infantil/juvenil. El objetivo se ha cumplido, la saga se ha cerrado de forma espectacular pero algo fría. Al final me quedó la sensación de "¿Ya está?, ocho películas para esto?"

Lo mejor siguen siendo los secundarios de lujo, todos siguen bordando sus papeles. Vuelven a aparecer Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, John Hurt, Gary Oldman, Michael Gambon, Alan Rickman o Emma Thopmson, aunque algunos de ellos apenas digan un par de frases o ni siquiera hablen (como en el caso de Emma Thompson). El amigo Daniel Radcliffe ha desaprovechado la oportunidad de aprender algo de este tremendo grupo de actores que le secundan y está tan soso como de costumbre. Su interpretación de Frodo, digo... Harry Potter no aporta nada nuevo en esta última entrega. Ya era demasiado tarde para formular un conjuro para que aprendiera a actuar.

La traca final, mucho ruido y poco más.

6

lunes, 24 de enero de 2011

El discurso del rey (The king's speech)



El discurso del rey es un ejemplo de ese buen cine británico que tanto gusta en Hollywood. Es un buen film, con un buen guión, muy bien interpretado y con un ritmo que no decae en ningún momento. Además trata el tema de la realeza, que siempre queda muy cool. El discurso del rey es un buen film, pero no es un gran film.




El film se centra en la historia del rey Jorge VI y sus intentos por superar su tartamudez así como la relación que se establece con un peculiar experto en dificultades del habla. El invento y proliferación de los aparatos audiovisuales a principios del siglo XX provocó un enorme cambio en la forma en la que la realeza se presentaba ante sus súbditos. Los reyes dejaron de ser casi unos desconocidos, el pueblo podía oír sus voces en los discursos gracias a los aparatos de radio y podía ver su imagen gracias a las fotografías impresas o los noticiarios. El mundo vivía una revolución sin precedentes, las noticias volaban y el mundo nunca sería igual. La imagen pública empezaba a ser algo muy importante, como bien dice un personaje, los reyes se convirtieron en actores. No sólo había que ser decente, había que aparentarlo. En este complejo momento es cuando el rey Jorge VI del Reino Unido accede al trono tras renunciar su hermano Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson (millonaria, norteamericana y casada previamente dos veces). La tartamudez y el miedo a hablar en público así como la inminente segunda guerra mundial marcarán el reinado del nuevo rey.

En un momento del film el nuevo rey observa una filmación de Hitler dando un discurso con su ya famosa forma de gesticular y controlar a las masas, el rey inglés no entiende lo que dice pero comprende que la oratoria es un arma infalible para ganarse al pueblo. Un rey incapaz de hablar en público no podrá nunca tener el respeto de su pueblo.

Tom Hooper maneja la historia de forma más que correcta, no innova ni busca alardes innecesarios. Se ciñe a la historia y la rueda de forma clásica, casi de libro, sin salirse un ápice. Nada de estridentes flasbacks ni experimentos en el montaje. La fotografía, la dirección artística, el vestuario o los decorados son impecables, simplemente perfectos. Nada que objetar, es lo que una historia así requiere. Quizás yo eché de menos un poco más de ironía o humor en el guión. Tanta perfección técnica se me hizo algo fría, demasiado clásica para mi gusto. La película entretiene pero tanta flema británica juega en su contra. Le falta algo de brío para acabar de atrapar al espectador, es como un bodegón: perfecto en su composición y ejecución pero falto de vida. A veces el todo es más que la suma de las partes y necesita de ese algo inexplicable que hace que la historia te llegue a conmover. Yo en este caso no he visto ese algo. Es algo totalmente subjetivo, lo sé.

Así pues, cabe señalar que en El discurso del rey hay escenas muy buenas, sobretodo los diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush (excelentes ambos) e incluso se puede decir que Helena Bonham Carter está bien fuera de sus eternos papeles de excéntrica (buena falta le hacía). Yo me quedo con la emocionante escena final en la que el espectador puede sentir la enorme presión que recae sobre el inseguro rey.

Impecable técnicamente pero le falta vida.

6

sábado, 4 de diciembre de 2010

Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 1

Menudo tostón. No puedo decir otra cosa sobre este engendro que ha acabado siendo la saga del mago Harry Potter. Esta séptima película es un horror, la peor de toda la saga con diferencia, sí, peor que la quinta y la sexta juntas, una pena.


Cuando la cosa parece que se iba a poner interesante, con el malvado Voldemort de vuelta a la vida, los espabilados de la productora deciden adaptar el último libro en dos películas, así se embolsan unos cuantos cientos de millones más. Están en su derecho de hacer lo que quieran, esto del cine es un negocio y no está la economía como para dejar pasar la oportunidad. Pero hay que saber hacerlo y siempre ofreciendo al público un producto digno. No es el caso. En la película se nota que estaba pensada originalmente como una sola. Se han incluido muchas escenas que no aportan nada y durante un buen rato del metraje el espectador se siente estafado. No hay tensión ni emoción casi por ningún lado. Yo nunca me había aburrido con las películas de esta saga, incluso algunas me gustaron bastante, pero con ésta casi me duermo.La película empieza bien, con buenas escenas dignas de los mejores momentos de la saga (el vuelo nocturno, la boda, el ministerio de magia) pero incomprensiblemente la trama llega a un parón imperdonable que hace que todo el conjunto se vaya a pique. ¿Es que no había material para dos películas? Yo creo que no. El intento de alargar la historia se nota demasiado, los 146 minutos del film se hacen eternos ya que durante la segunda mitad del film no pasa casi nada. Los parones narrativos y el avance a trompicones de la historia hacen que el espectador desee que el final llegue cuanto antes. Un final de todo menos interesante. David Yates demuestra una vez más que no es un director con el talento necesario, sus tres películas de la saga son las tres peores con diferencia. Confiemos en que la última sea algo mejor, aunque la están preparando en 3D con lo que no sé qué pensar.

Los actores están como siempre, Daniel Radcliffe sigue sin saber actuar, la cara de pánfilo de este chico ya es un lastre para la saga, mientas Emma Watson y Rupert Grint siguen estando bastante más creíbles. Lo mejor del reparto es, como siempre, la acertada inclusión de excelentes actores británicos en papeles secundarios, a destacar la incorporación de Bill Nighy, John Hurt y Rhys Ifans.

La sensación que queda al final es que los de la franquicia nos han tomado el pelo (una vez más) y nos han entregado otro film de transición en busca del ansiado final que, esperemos, llegará al fin en la siguiente y última entrega.
4

viernes, 23 de abril de 2010

Alicia en el país de las maravillas (Alice in wonderland)



Al final van a tener razón los detractores de Tim Burton cuando le recriminan que se deleita en su retorcida estética pero es incapaz de profundizar en sus personajes.

Burton sigue gozando de su status de director de éxito y a la vez de culto, pero empieza a necesitar urgentemente una piedra firme que sustente su carrera en algo más que bonitas imágenes. Burton sigue plasmando su mundo imaginario pero no consigue atraparnos con sus historias. Sus adaptaciones de Charlie y la fábrica de chocolate, El planeta de los simios, Sweeney Todd y ahora Alicia en el país de la maravillas son films fallidos.

Alicia no es la película definitiva que la carrera Tim Burton necesita, ni nos aporta nada nuevo a su habitual imaginario visual. Por supuesto, sigue habiendo espirales, árboles de formas tétricas, rejas siniestras, etc. Pero Alicia parece un film de encargo (de Disney nada menos) que adolece de los defectos del peor cine de Burton: una estética apabullante pero hueco por dentro.

La peli evidencia el agotamiento de la formula Burton y deja bastante que desear en el desarrollo de una trama facilona y obvia. Incluso me provocó cierto aburrimiento. Quizás se debiera a que a mí los libros de Lewis Carroll no me parecen la octava maravilla, puede que fueran revolucionarios en su época pero ahora sus historias nos parecen bastante ingenuas.

El problema es el guión. Todo en este film es bastante previsible y, por lo tanto, aburrido. No hay ningún giro inesperado ni nada que sobresalte al espectador. Asistimos a una sucesión de escenas más o menos surrealistas pero que no acaban de engancharnos. Toda la imaginación y el dinero parecen haberse ido al apartado visual (realmente asombroso), quedando la calderilla para escribir un pobre guión que abusa de los tópicos de sobra conocidos por todos (el conejo blanco, que llegas tarde, el sombrerero, la reina roja, que le corten la cabeza, el gato, etc.)

También me cansa lo de las profecías y todo ese rollo. Tras Harry Potter, El señor de los anillos, Narnias y cosas similares ya estoy harto de profecías sobre un joven héroe que nos librará del mal. Incluso el otrora imbatible binomio Burton-Elfman también se resiente del paso del tiempo, las composiciones de Danny Elfman para esta película son bastante flojitas y pasan casi desapercibidas.

En cuanto a los actores, yo ya me he cansado de Johnny Depp y sus típicos gestos histriónicos, que el colega lleva 20 años poniendo las mismas caras. Estaba curioso en Eduardo Manostijeras o Ed Wood pero ya cansa. Sus excéntricos personajes y sus muecas ya no causan sorpresa, aburren. El problema de Depp es que cuando intenta hacer personajes normales tampoco da la talla y resulta muy inexpresivo (Enemigos públicos).

El resto del reparto no están mal entre tanto maquillaje y tanto ordenador. Helena Bonham Carter tiene el papel más agradecido y aprovecha muy bien la oportunidad que su actual pareja le brinda (conocida es la afición de Burton de meter a su novia en sus pelis). Anne Hathaway está especialmente inexpresiva y la joven Mia Wasikowska está mona.

Lo dicho, la fórmula Burton no da mas de sí.

4,5

viernes, 25 de septiembre de 2009

El club de la lucha (Fight club)


 El club de la lucha (Fight club) es una de las películas más perturbadoras de década de los 90. Basado en la novela de Chuck Palahniuk (Choke), el film de Fincher es tan transgresor como fascinante. Un film que hoy no creo que ningún gran estudio quisiera financiar.

 El narrador (nunca se dice el nombre del personaje de Edward Norton) lleva una vida aburrida, vive en un apartamento que paga gracias a un anodino trabajo en una aseguradora. Su vida es gris, demasiado gris, y carece de sentido. Lo de tener un trabajo para pagar las deudas y los muebles de los que se encapricha no le satisface. El consumismo le ha acabado produciendo un profundo sentimiento de vacío. Busca algo más que poseer cosas que no llevan a la felicidad. Busca sentirse bien, no sentirse dirigido por un consumismo sin sentido. Busca no ser sólo un número, no sentirse como un cordero dentro de un rebaño. Quizás por eso acude a terapias de grupo para afrontar cánceres que él no padece. Para sentir que hay alguien que es realmente más desdichado que él. Y encima con motivos.
 Pero la vida del narrador cambiará cuando conozca a Marla Singer (Helena Bonham Carter), otra paria social que acude a terapias que no necesita. En ella verá a su igual a su alter ego, su amarga media naranja.
Pero su vida cambiará aún más cuando conozca a Tyler Durden (un Brad Pitt magnífico en todos los sentidos), un tipo realmente fascinante. Su afición es insertar fotos de penes en las películas infantiles provocando un efecto subliminal en la audiencia. También vende jabones que el mismo elabora con la grasa que roba de las clínicas de liposucciones. Tyler les devuelve a las ricachonas sus enormes culos en forma de pastillas de jabón. Reciclar es el futuro.



Tyler es independiente, no parece sentir afecto por nadie y es más listo (mucho más listo) que la media de personas que viven encerradas dentro de la jaula de oro del capitalismo. Tyler arrastrará a nuestro amigo el narrador hasta un oscuro submundo de peleas y auto destrucción. Para Tyler no tiene sentido buscar el sentido de la vida. Todo es mentira, nada vale realmente la pena. La sociedad crea unos miedos y unas estúpidas normas morales para mantener a los corderos dentro del redil. Pero Tyler no es sólo un loco elocuente, es un terrorista decidido a acabar con la sociedad empezando por su propio cuerpo. La autodestrucción es la respuesta. Tyler quiere imponer su nueva doctrina a base de explosivos caseros.

David Fincher (Zodiac, Seven, El curioso caso de Benjamin Button) imprime un ritmo vertiginoso al film logrando que atrape al espectador desde el principio y no te suelte hasta el final. Fincher usa magistralmente todo tipo de trucos narrativos, sonoros, visuales y hasta digitales para plasmar el universo Palahniuk: flashbacks, saltos temporales, la omnipresente voz en off, fotografía en tonos verdes, un montaje endiablado, etc.

A destacar ciertas escenas como la que ocurre en la oficina del jefe, los discursos, las escenas inicial y final (que no dejan de ser la misma) y un largo etcétera de momentos difícilmente olvidables.
 Sólo pasados 2 tercios del film baja algo de ritmo, pero es momentáneo, un paso atrás para coger carrerilla hasta un final sorprendente. Un final que nos hace preguntarnos quienes somos realmente y qué parte de nuestra personalidad es impostada. Todos deseamos ser otra persona o, al menos, mejorar ciertos aspectos de nuestra personalidad ¿o no?. Todos tenemos complejos y aspectos que nos gustaría mejorar. ¿Seríamos mejores personas si superáramos nuestros complejos? ¿No sería más fácil aceptarnos como somos que mostrarnos ante los demás como algo que no somos? ¿Qué pasa si nos inventamos una personalidad que sea tal y como nos gustaría ser a ojos de los demás?
Fincher gastó 50 millones de dólares en una película que es toda una patada entre las piernas del capitalismo y la sociedad de consumo. Aún no entiendo cómo un gran estudio se decidió a financiar una película así en 1999. Lástima que la corriente puritana que asoló a Hollywood (y al mundo entero) tras el 11-S hiciera que otros films transgresores se quedaran en el tintero. Por suerte, Fight club se rodó a tiempo. No olvidemos que en una escena de esta película un edificio se derrumba de forma bastante parecida a la que lo harían las torres gemelas dos años después. Tras el 11-S hubiera sido imposible rodar un film así.

1999 fue el año de Matrix pero yo creo que la propuesta formal y de fondo de Fight club es mucho más interesante. Han pasado los años y sigo pensando que Fight club es un gran film, divertido y subversivo y con un mensaje aún válido.

Usa jabón.

viernes, 24 de julio de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe



Sexta adaptación cinematográfica de las novelas de J.K. Rowling sobre Harry Potter y sus compañeros en el colegio para magos de Hogwart's.


La saga de Harry Potter se está convirtiendo en un peñazo de cuidado. Las dos últimas entregas estrenadas me han decepcionado bastante. Reconozco que las 4 primeras películas no estaban nada mal y eran muy entretenidas, el creciente tono oscuro me gustó mucho.
Pero las dos últimas me parece que son meras películas de transición. Tanto en esta peli como en la anterior no pasa casi nada, se mueven algunas fichas y parece que se prepara el gran final, pero te da la sensación que te están tomando el pelo. Además, como películas son bastante flojas. Falta emoción, falta una trama que atrape al espectador, falta el Macguffin que decía Hitchcock. Falta aventura, algo que las primeras cuatro entregas sí que tenían. Tampoco hay unos villanos realmente aterradores, algo fundamental en este tipo de pelis.



No es que El misterio del príncipe sea totalmente fallida o aburrida, pero no está a la altura ni de lejos. Al final te queda la sensación de que no te han contado nada de interés o que no se hubiera podido contar en mucho menos tiempo. Yates se muestra incapaz de darle el ritmo adecuado a la narración, igual se debe a que realmente no hay nada que contar. Parece ser que hay que alargar la saga todo lo que se pueda (incluso van a adaptar el último libro en dos películas) y seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro.

Además el tema soy el elegido a mí ya me cansa tras seis películas. Harry será el elegido para acabar con el señor oscuro, no lo niego, pero aún no ha hecho nada, sólo asustarse y dejar que los demás le saquen las castañas del fuego. Tampoco hay elementos mágicos dignos de mención y volvemos a lugares ya conocidos: el dichoso juego de las escobas voladoras, nuevos profesores, los góticos pasillos del colegio, irrisorios conjuros en latín para anglosajones, pócimas, etc, etc, etc, todo ya muy visto.

En esta peli funciona mucho mejor la trama adolescente que la trama de misterio y aventura (que no está definida y carece de interés). La revolución hormonal de los adolescentes alumnos provoca los primeros escarceos amorosos, los primeros celos y los primeros llantos por amor. Pero una vez más son los secundarios los que resultan más interesantes que el propio Harry, que es un soso de cuidado hasta con las chicas. La relación amor-odio entre Ermoine y Ron se torna lo más destacable del film.
Por cierto, que me parece a mí que los adolescentes ingleses no son tan pardillos y bien hablados como los de Hogwart's, pero esta saga es de aventuras y fantasía, no un fiel retrato de la juventud actual.

En cuanto a los actores, una vez más salvan la papeleta el tremendo elenco de actores británicos, desde Michael Gambon a Helena Bonham Carter o Alan Rickman. Me gustó mucho la incorporación de Jim Broadbent (grandísimo actor) como el profesor Horace Slughorn. Y una vez más es Daniel Radcliffe el peor de todo el reparto con diferencia. Este chico es muy malo, de niño quedaba mono pero su cara es más inexpresiva con cada entrega lastrando bastante a su personaje, quitándole el poco interés que de por sí el personaje destila. Sus compañeros adolescentes están bastante mejor que él, también sus personajes tienen mucha más miga, todo hay que decirlo.

Floja.


4,5

sábado, 13 de junio de 2009

TERMINATOR SALVATION

En un futuro se libra una guerra a muerte entre las máquinas y el hombre. John Connor es el líder de la resistencia humana contra Skynet.

Vayamos por partes, el Terminator de James Cameron no era ninguna maravilla (vista hoy se queda algo pobre) pero fue un mito de nuestra infancia, era entretenida y sembraba el germen de una interesante saga de ciencia ficción. Germen que Cameron supo exprimir al máximo en Terminator 2:un film de aventuras modélico, lleno de ritmo, con grandes escenas de acción y un villano antológico. Qué decir de Arnold Schwarzenegger, un muro de piedra tan inexpresivo que es ideal para interpretar a un frío robot.

La cosa dio un giro a peor en una tercera entrega que no aportaba nada nuevo. Ahora nos llega esta cuarta parte que, por fin, se sitúa en el futuro. Por fin vemos el apocalíptico fututo que Cameron sólo nos dejó intuir en las 2 primeras entregas.

El principal problema de Terminator Salvation es que James Cameron ya no está a los mandos. El guión está lleno de trepidantes escenas de acción pero muy poca imaginación. Algunos elementos característicos de la saga están presentes (las frases lapidarias, el Terminator aplastando un cráneo humano, las cintas de Sarah Connor, etc) pero bastante desaprovechados.
Lo fundamental de una peli de aventuras es el villano, el mal debe estar personificado en alguien. Pero en esta película no hay villano, gran error. Sólo al final aparece algo que se podría identificar con un villano al uso, pero aparece demasiado tarde.


Además el guión cae en ciertos absurdos que no hay por donde cogerlos (¿Qué pinta una embarazada en una batalla?) o están copiados de entregas anteriores (el camión con la bola, la fundición). Igualmente hay personajes que no aportan nada a la historia (Kate Connor, la abuela, la niña, los personajes de color para rellenar la cuota) y escenas que son un mero relleno entre escenas de acción (te suena Transformers?).

Otro fallo primordial es encargar esta película a un tipo tan negado como McG (director de esa basura que son las dos pelis de Los Ángeles de Charlie). La imposibilidad de hacer creíble cualquier situación o de lograr un mínimo de profundidad en las interpretaciones es propia de un mal director. Aunque que los actores sean malos también ayuda.

A mí Christian Bale me ha demostrado que es muy poco expresivo, su John Connor es bastante plano (como el resto de los personajes). Sam Worthington, Anton Yelchin, Bryce Dallas Howard (La chica del agua, Spider-man 3) o la guapa Moon Bloodgood (florero al canto) están bastante también bastante flojos. También aparecen Helena Bonham Carter y Michael Ironside para dar algo de dignidad al reparto, pero ni por ésas.


Si a una mala dirección, actores flojitos y un guión falto de ideas le sumamos un montaje absurdo que cae en el ridículo más propio de la serie B (la escena del ataque nocturno a la chica está metida a machetazos) la cosa puede ser de juzgado de guardia. Han recortado escenas de forma chapucera, pues hay momentos en los que te das cuenta que de pronto es de noche o que un personaje sale de la nada sin saber por qué. No hay escenas de unión ni de transición que den un ritmo o una continuidad narrativa mínimamente coherente al film (quizás tampoco sea necesario en un blockbuster pero es de agradecer).

A pesar de todo, hay que reconocer que la película entretiene y funciona bastante bien al principio con las trepidantes escenas de batallas y espectaculares persecuciones (a pesar de los movimientos de cámara) pero pronto te das cuenta que no han sabido qué hacer con la franquicia y la cosa decae mucho.

Al contrario que Star trek, la franquicia Terminator ha caído en las manos inadecuadas e igual que le pasó a la saga de Alien, puede acabar convertida en una parodia. Probablemente veamos dentro de no mucho un Terminator contra depredador o un Terminator contra Alien o un Alien y Depredador contra Terminator. Tiempo al tiempo.

Los amantes del cine de ciencia ficción o de acción no sólo quieren efectos especiales, un poco de calidad no está mal, tampoco hace falta mucha. Con que los tijeretazos del montaje no se noten y echarle un poco de imaginación al asunto sería suficiente.Vamos, que esta franquicia se merece algo mucho mejor que estos guionistas y este director.


Qué mala es y qué bien me lo pasé en las escenas de acción con el asiento vibratorio y el volumen a todo trapo en el cine. Pues le doy un

4