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sábado, 7 de junio de 2014

Perfect blue (1998)


  El director japones Satoshi Kon debutó con Perfect blue adaptando la novela homónima de Yoshikazu Takeuchi. Inicialmente la adaptación se iba a rodar con actores pero un recorte en el presupuesto obligó a replantearse el proyecto como una película de animación. Así surgió Perfect blue.

 Perfect blue nos introduce en el mundo de los ídolos juveniles, concretamente en esos grupos japoneses de pop facilón y repetitivo. Si hay un producto musical que me repugne es el de estos grupos de laboratorio destinados a ser consumidos por adolescentes. Satoshi Kon nos describe la pesadilla de una chica que deja su exitoso grupo musical de adolescentes para iniciar una carrera como actriz. Pronto empezará a arrepentirse de su decisión; las cosas no salen como ella esperaba. Por otro lado, muchos seguidores le reprochan que haya madurado y haya acabado aceptando papeles mucho más adultos. El abandono de su imagen de ídolo juvenil y su participación en escenas y sesiones fotográficas de contenido erótico enfurecerá a muchos seguidores. Mima empieza a recibir la amenazas de muerte a la vez que personas responsables de los cambios en su carrera son asesinadas. Por si fuera poco, Mima tiene episodios esquizofrénicos en los que recibe la visita de su antiguo personaje dentro del grupo musical. Es como si la antigua Mima se resistiera a ser eliminada o algo dentro de la mente de Mima no acepta el avance de su carrera.

El espectador se siente cómplice de la confusión mental de Mima ya que pronto dejamos de estar seguros de si lo que vemos es real o sólo está en la mente de la protagonista. Para más inri, la serie en la que Mima interpreta inicialmente un pequeño papel empieza a tener peligrosas similitudes con su historia, lo cual dificulta más al espectador la tarea (casi imposible) de adivinar si lo que estás viendo es real.



A pesar del aspecto visual del film (parece un anime más de esos que hay cientos) los temas tratados son de una trascendencia poco habitual en el anime. No estamos ante un film de acción ni la violencia o el sexo mostrados son gratuitos. Estamos ante un film que traza un perturbador retrato psicológico de una joven con graves problemas mentales. Perfect blue se podría definir como un thriller psicológico pero la confusión mental de la protagonista nos transporta a un estado de constante ansiedad del todo inusual en el cine de animación.

 Mima parece vivir de cara a la galería y le afecta demasiado lo que opinan los fans, hasta tal extremo de llevarla a perder la noción de realidad. El hecho de que un fan algo trastornado usurpe su personalidad en una página web la empuja a un desdoblamiento de personalidad que nos ofrece los mejores momentos del film. La presión del público es tal que su rechazo es toda una tragedia (no olvidemos que estamos ante un film japonés), incluso parece que los fans tienen derecho a no aceptar el nuevo rumbo de sus artistas favoritos. A mí me vinieron a la mente casos recientes de estrellas para adolescentes que han dado un giro radical a sus carreras una vez que alcanzan una determinada edad. ¿Puede que el público adolescente ejerza un brutal tiranía sobre sus ídolos o está todo perfectamente estudiado?  En el film, Mima toma unas arriesgadas decisiones siempre asesorada por sus representantes, quienes sólo parecen buscar un rápido beneficio económico, mientras la participación de su familia se ve limitada a una llamada telefónica. Mima está sola ante la presión del público y el miedo al fracaso.





Como curiosidad cabe destacar que Darren Aronofsky compró los derechos para adaptar el film pero realmente nunca lo hizo, sólo usó la escena del baño para Réquiem por un sueño. Posteriormente tomó prestada la premisa principal para elaborar Black swan. Las similitudes entre ambas son evidentes ya desde el parecido entre los nombres de las protagonistas ambos films (Mima y Nina). En ambas películas las jóvenes protagonistas son esquizofrénicas que confunden ficción y realidad. Nina pierde la cordura debido a la presión que sobre ella ejerce ser elegida como primera bailarina, Mima pierde su cordura al dejar su grupo y ver que no consigue el éxito esperado en su nueva carrera como actriz. Son matices que las diferencian, además Nina no tiene la presión de las fans, elemento que sí es fundamental en la evolución mental de Mima.

En ambos casos creo que está muy bien conseguida esa imposibilidad de distinguir la realidad de la ficción. El estilo de Aronofsky es mucho más oscuro quizás el film de Kon pierde algún entero al están realizado con un estilo visual casi naif. En mi opinión, Black swan tiene personalidad suficiente como para no ser considerada un remake de Perfect blue, pero es innegable la influencia recibida del film japonés. Sin Perfect blue no hubiera existido Black swan.

Muy recomendable para aquellos que busquen un buen film de animación fuera de los rígidos parámetros de este tipo de cine.

7

viernes, 7 de diciembre de 2012

Guilty Of Romance



El director japonés Sion Sono nos ofrece su particular versión de Belle de Jour de don Luis Buñuel. No son pocas las coincidencias y paralelismos entre ambas películas. En ambas, una aburrida ama de casa inicia una doble vida fuera de su matrimonio. A partir de ahí, el desarrollo de ambos films es diametralmente opuesto. Sono nos ofrece una macabra historia de sexo y caída a los infiernos con todo lujo de escabrosos detalles.

  Sono es excesivo y fascinante a partes iguales, en lo estético y en lo argumental. Elabora un film bizarro, incómodo,  por momentos interesante y por momentos exasperante. Los japoneses son así, no conocen las medias tintas.


 Sono nos presenta la historia de tres mujeres muy distintas entre sí relacionadas por un macabro crimen. No estamos ante un film de investigaciones criminales ni un thriller al uso. Hasta bien avanzada la trama no sabremos quien es la víctima ni quien el asesino. Sono critica la opresiva sociedad japonesa, en la que está mal visto expresar las emociones incluso en la intimidad del hogar. Sono expone abiertamente la doble moral dentro del matrimonio, basado en el respeto y la obediencia más que en la confianza y el amor. La protagonista Izumi (Megumi Kagurazaka) ama apasionadamente a su marido, pero teme contradecirle y no desea molestarle con sus deseos y anhelos. Ha basado su existencia en complacerle pero ella también tiene sentimientos y deseos. En su búsqueda de libertad, nuestra protagonista se introducirá en una peligrosa espiral de sexo y emociones fuertes. Su mentora será una profesora de universidad (Mizuno Miki) que se prostituye no por dinero sino para solventar los traumas que arrastra desde niña y para demostrar una curiosa teoría que haría las delicias de Freud. ¿Ya he dicho que todo es bastante bizarro en ente film?. Conforme avanza la trama, la cosa se desmadra y deja de hacer pie en el fondo de la cordura y se adentra en el mar de las sensaciones y las (más bajas) pasiones.

La trama detectivesca realmente nunca acaba de atrapar al espectador, más interesado en la caída a los infiernos de la bella Izumi. El film funciona en dos planos paralelos que sólo al final se acaban encontrando, aunque quizás ya sea demasiado tarde para la paciencia del espectador no iniciado.

Sono sabe contar historias y sabe presentar y desarrollar los conflictos interiores de los personajes, pero tarde o temprano se va a los extremos y el espectador deja de comprender el motivo de las acciones mostradas en su film. A todo ello hemos de sumarle que al film le sobran algunos minutos y podemos añadir que Guilty of romance es un hueso demasiado duro para la mayoría de los espectadores. Pero los que sean capaces de roerlo encontrarán un morboso manjar no apto para todo tipo de paladares.

Guilty of romance es, indudablemente, un film arriesgado. He de reconocer que a mí me gustan este tipo de películas insanas.

sábado, 25 de agosto de 2012

Battle royale (バトル・ロワイアル, 2000)


Allá por 1999 se publicó en Japón la novela Battle Royale de Koushun Takami. El éxito y la polémica de la novela propiciaron que se hiciera una adaptación cinematográfica al año siguiente.

 La trama era lo suficientemente atractiva como para generar una fuerte controversia en su país de origen: La situación en las aulas japonesas se ha vuelto incontrolable, los jóvenes no se aplican y desconocen el valor del esfuerzo. ¿Para qué estudiar si luego no hay trabajo? El gobierno crea una ley para que los jóvenes aprendan el significado del esfuerzo y del sacrificio. Una vez al año una clase de jóvenes estudiantes japoneses es secuestrada y abandonada en una isla desierta para que se maten entre ellos. Una especie de Gran Hermano ultra violento, un reality show en el que los jóvenes aprenderán a sobrevivir. Sólo tienen 3 días para matarse entre ellos y que sólo haya un superviviente, si más de uno sobrevive todos perecerán al explotar el collar que se les ha colocado en el cuello. Los compañeros de clase se convertirán en letales enemigos y no habrá escala de valores ni status social que valga. Los jóvenes acomodados se convertirán en samuráis sedientos de sangre.



Battle royale se convirtió instantáneamente en un film de culto en todo el mundo. No era una maravilla pero era un film entretenido no exento de violencia y sangre. Los amantes del cine asiático pronto lo consideraron como una pequeña joya, la presencia del actor y director Takeshi Kitano no hizo más que encumbrarla aún más. Personalmente, pasé un buen rato con el film. Es cierto que que sus logros provienen directamente del libro, pero tuvieron el acierto de no ahorrar escenas violentas ni de edulcorar excesivamente el film. El crudo y desolador mensaje permanecía intacto en el film.

Como anécdota se puede citar que Tarantino es un fan incondicional de esta película e incluso reclutó a la actriz Chiaki Kuriyama para interpretar a GoGo Yubari, la mortal guardaespaldas de O-ren Ishi (Lucy Liu) aficionada a las bolas con cadenas en Kill Bill vol. 1. Incluso la vistió de colegiala e incluyó una escena en la que es amenazada por un chico con resultado idéntico en ambos films. Por cierto, Kuriyama al inicio de Battle Royale aparece brevemente vestida con ropa deportiva amarilla con raya negra a los lados, similar a la que vestía Bruce Lee en Juego con la muerte, atuendo que también sería utilizado por Tarantino para Uma Thurman en la escena del salón. ¿Puede que Tarantino se inspirara en Battle Royale para homenajear a Bruce Lee? Quien sabe.


 Tras Battle Royale vino una segunda entrega (que no he visto aún) y el inevitable manga en que el sexo y la violencia se magnificaban bastante (ya sabemos cómo se las gastan estos japoneses). Por cierto, unos años después se publicó una novela llamada Los juegos del hambre que tiene bastantes (demasiados) puntos en común con Battle Royale y de la que hablaremos en breve.

En definitiva un film interesante que no sólo inspiró a Tarantino. Además, ¿quien no ha deseado alguna vez acabar con sus compañeros de clase?

miércoles, 29 de febrero de 2012

El imperio de los "sinsexo"



 El otro día  me quedé sobrecogido al ver el documental que emitían en Documentos tv: El imperio de los sinsexo. Uno siempre había tenido a Japón como un país modélico en muchos sentidos, pero mi insana afición a los documentales ha hecho que se me caiga un mito.

El documental en cuestión se centraba en la (escasa) vida sexual de los japoneses. Parece ser que un alto porcentaje de la población del país del sol naciente practica la abstinencia sexual. incluso el 70% de las parejas de más de 40 años no practican nunca sexo.  Les parece algo aburrido y molesto. Así pues, la relaciones sexuales están en claro declive pero la pornografía y los juguetes sexuales se venden más que nunca. La industria del sexo es una industria en alza que supone el 1% del PIB. Algo difícil de entender desde esta parte del mundo.

En el documental salen señores incapaces de comunicarse con su esposa que antes de volver a casa del trabajo se meten en bares para jugar a un inocente juego de seducción con las camareras. Sólo es una ilusión de seducción y atracción, nada real. También aparece un tipo que se había comprado un Lamborghini pensando que así ligaría, pero ni por esas. El tipo acaba acudiendo a "cafés de gatos", salones los que puedes acariciar gatos y darles de comer, tal es la necesidad de mostrar afecto.

 Para muchos jóvenes japoneses la pareja y la familia les parecen cosas del pasado. Es muy cansado preocuparse por el placer y el bienestar de los demás. Mejor preocuparse de uno mismo. Puede parecer un punto de vista egoísta (lo es) y hedonista pero no se les veía en absoluto felices. Un sentimiento de terrible soledad parecía apoderarse de las personas que aparecían en el documental.

Más que un problema sexual, yo creo que es un problema de incomunicación. No olvidemos que en Japón hay un millón de adolescentes (los llamados hikikomori) que no salen nunca de su cuarto, en él tienen todo lo que puedan desear: juegos de ordenador, conexión a internet y la seguridad que proporciona un contacto virtual con el exterior. De eso se trata. De no exponerse nunca al ridículo ni  a la burla, a la humillación pública. Algo que quedó patente ayer en el joven herbívoro (o que voluntariamente no practica sexo) que reconoce que hace cinco años que acude solo a un karaoke, así nadie le dice que canta mal. Probablemente, tampoco tenga amigos. A mí recordó al film La red social.

La pregunta final del documental me dejó helado: ¿Son tan raros los japoneses o simplemente son unos adelantados?

Pincha aquí para ver el documental.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Tokio Blues (Norwegian Wood)





Debería haber una norma de obligado cumplimiento para todo aquel que quiera dedicarse a narrar una historia en cualquier formato o medio de expresión: "sea usted ameno". Es fundamental que cualquier historia (ya sea una novela, una obra de teatro o una película) sea capaz de atrapar la atención y el interés del espectador.

  Digo esto ya que Tokio blues me ha aburrido soberanamente, me ha parecido una película visualmente muy bonita pero hueca y aburrida. Mira que a mí me gusta el cine oriental y su peculiar estilo contemplativo, pero esta vez me he aburrido.

La adaptación cinematográfica de la célebre novela de Hakuri Murakami Tokio Blues (Norwegian Wood) me ha parecido un film lento y aburrido. El peculiar mundo de Murakami no ha sido trasladado con éxito a la gran pantalla por el vietnamita Tran Anh Hung, responsable de films tan interesantes (pero lentos) como El Olor de la Papaya Verde, Cyclo o Pleno verano. Cabe decir que la tarea no era nada fácil, pero yo no he visto reflejado el mundo de la novela en la peli. Sí ocurren los mismos hechos que en la novela pero la profundidad de lo narrado es mucho menor.

 Tran Anh Hung demuestra una vez más que le interesa más la forma que el fondo, la contemplación más que la narración. Rueda de forma más que solvente y sus imágenes son de gran belleza pero la narración resulta demasiado lenta y el conjunto demasiado frío. La historia de amor nunca llega a atrarnos y la excesiva quietud de los personajes se nos antoja irritante. Los diálogos incluso me parecieron insustanciales. 
Además, personajes secundarios como  Nagasawa o Reiko están poco desarrollados y dan bastante menos juego que en la novela. También se ha omitido el inicio de la novela cuando el protagonista escucha la canción de The Beatles Norwegian wood y este hecho le hace recordar su adolescencia 20 años atrás. Por contra, el film abusa de unas escenas de sexo bastante inocuas que además, a estas alturas y visto lo visto, aportan bastante poco.

Tampoco creo que el ambiente de protestas estudiantiles que se vivía en el Japón de finales de los años 60 esté bien plasmado. Las manifestaciones y revueltas no se integran nunca en la trama ni sirven como trasfondo a la historia.

 La preciosa fotografía y los paisajes no son suficientes como para ahuyentar el sopor. El film tiene momentos de gran belleza plástica, esa hierba mecida por el viento me dejó fascinado mientras veía la escena pero luego me pareció insuficiente para mantener el interés. El problema es que el ritmo del film es mortalmente aburrido. 


No todo va a ser tedio, Rinko Kikuchi y Kenichi Matsuyama están muy bien en sus complejos personajes. Su transformación de adolescentes a adultos está bien plasmada aunque nunca acabamos de entender del todo sus motivaciones. Los adolescentes son así, no hay quien los entienda. Y si son japoneses, aún peor. Quizás el fallo sea pensar que se podía trasladar el peculiar universo Murakami a la gran pantalla.


Respecto a la música de Johnny Greenwood, guitarrista de Radiohead, me pareció como los últimos discos de su grupo, bastante aburrida.

Igual hay que llevar gafas de pasta o ser votante del PP para que te guste esta película. Yo me aburrí bastante, cosa que no me pasó con el libro.

4,5


viernes, 9 de diciembre de 2011

13 asesinos (13-nin no shikaku)

En el Japón feudal, la paz se ve amenazada por los continuos abusos del hermanastro del shōgun,
Naritsugu.


13 asesinos es un remake del film japones del mismo título y se podría decir que viene a ser una especie de actualización de Los siete sumurais de Akira Kurosawa. Obviamente Takashi Miike no un director tan genial como Kurosawa pero empieza a ser un tipo a tener en cuenta. Tan pronto te hace films de puro gore (Ichi the killer) como pelis de yakuzas, alocados westerns o pelis de terror (Llamada perdida). Toda su obra parece tener un elemento indispensable: la violencia.

En 13 asesinos la violencia está presente, con ese título nos podemos hacer una idea, siendo un elemento fundamental del film. Pero es una violencia mucho menos salvaje que en sus primeras obras. Esta historia de samuráis que buscan acabar con el hermanastro del Shogun es la película de Miike más cercana al cine comercial. Es cierto que al principio tiene algún momento en el que parece que la obscenidad y la crudeza de lo mostrado va a ser insoportable para el espectador, pero no llega a tanto. Miike se muestra contenido en este film, que no amaestrado ni vendido al cine palomitero.
13 asesinos es cine de samuráis en toda regla: hay espadas, honor, harakiris (o sepuku), geishas, kimonos y alguna cosa más indispensable en este tipo de cine. Ya hemos dicho que su mayor influencia es la película Los siete samurais, pero también pueden verse similitudes con el film de Sam Peckimpah Grupo salvaje. Puede que la trama de unos samuráis enviados a una misión casi imposible no sea nueva y que el desarrollo tampoco rompa molde ninguno, pero la peli está rodada de lujo y es toda una delicia para los aficionados a este tipo de cine. Seguro que a Tarantino le habrá encantado.

Miike se toma su tiempo en presentarnos los personajes y el conflicto que afligía al Japón feudal. Hay que destacar la presentación del villano de turno, Naritsugu, uno de los más despreciables bastardos del cine reciente, básicamente debido a que es sádico por aburrimiento y para demostrar quien manda. A destacar también el acertado retrato de cada uno de los 13 asesinos. Cada uno se une a la misión por un motivo distinto: por honor, por justicia, por venganza, por dinero e incluso alguno lo hace por pura diversión.
El film avanza muy lentamente al principio, creando una tensión que desemboca en una batalla final de 45 minutos que deja al espectador a la par extasiado y exhausto. Si en la primera parte Miike se muestra como un director solvente, en la segunda parte se nos confirma como uno de los directores de cine de acción más hábiles del momento. La pelea entre los 13 samuráis y los doscientos soldados enemigos es simplemente antológica. Una gozada para el aficionado a las luchas de espadas y para todo amante del cine de acción. Miike no sólo rueda una batalla sino que la dota de una emoción y una tensión perfectas. ¿Te gustaron 300 o Kill Bill? No dejes de ver esta película, te alucinará. Y sin usar cables, ni efectos digitales, ni guerreros saltando por los aires.

No diré que la batalla se me hizo corta, pero sí diré que no me cansó y que pienso volver a verla unas cuantas veces más en mi puñetera vida. Desde El acantilado rojo de John Woo no veía una batalla tan apasionante ni tan bien rodada.
Buen cine de acción.




viernes, 15 de julio de 2011

Confessions (Kokuhaku)



Confessions es una interesante cinta japonesa dirigida por Tetsuya Nakashima (autor de Memories of Matsuko y Kamikaze Girls, que no he visto) quien adapta la novela homónima de Kanae Minato. Tanto la novela como la película han sido todo un fenómeno sociológico en Japón.


Una película que atrapa desde el primer momento y no te suelta en todo el metraje es algo digno de elogio hoy en día. Si la película empieza con un fuerte shock (chafado por la maldita publicidad) y consigue mantener el interés del espectador a un nivel aceptable, ya es para nota. Pues todo eso ocurre en Confessions, un psico-thriller notable e inteligente lleno de inesperados giros argumentales que lo hacen muy recomendable.

Confessions nos presenta a unos alumnos de 13 años de Japón: adictos a la tecnología, poco apegados a la realidad de sus familias y enganchados a grupos musicales y/o a redes sociales. En una sociedad tan competitiva como la japonesa el fracaso está mal visto, todos quieren triunfar pero no todos pueden destacar en algo, los mediocres exiten. En su lucha por lograr el reconocimiento (de la sociedad, los compañeros o los padres) los adolescentes han establecido toda una serie de conductas que van desde la simple rebeldía al crimen. Todo un reto para los profesores que se enfrentan a unos alumnos y un sistema legal que no les apoya. Hacer entender a los alumnos las consecuencias de sus actos no será una tarea fácil ni exenta de inesperadas consecuencias. La simple venganza no sirve, es demasiado fácil. Un crimen horrible debe ser entendido en toda su magnitud por quienes lo comenten, sólo así será posible la redención. Todos estos temas de culpa, venganza y redención son muy propios del cine oriental, sobre todo del coreano Park Chan-wook.
En los primeros 25 minutos del film asistimos un intenso monólogo de una profesora que te deja literalmente clavado al asiento, la inicial indiferencia de los alumnos se va tornando interés y acabará en verdadero pánico. De esta forma, el film consigue atrapar al espectador y ya no te suelta. Las revelaciones de las que somos testigos nos irán sumiendo en un mundo terrible de crímenes y venganzas. Como si se tratara de un Twin Peaks dentro del agobiante mundo de la escuela japonesa, el espectador va descubriendo toda una perversa red de engaños y mentiras.

Tetsuya Nakashima sabe rodar escenas de extrema violencia o tensión a la vez que sabe mantener el ritmo, el cual sólo decae en algún momento puntual para volver a repuntar en breve. Todo ello a base de un guión perfectamente planificado y una fotografía tan artificiosa como sugerente, a veces demasiado cercana al videoclip. Me gustó mucho el uso de los espejos para mostrar ciertas escenas. Lo único malo que puedo decir del film es que el uso de los planos ralentizados y la música pop me resultaron algo cargantes a veces.

Una frase para el recuerdo: "El débil siempre abusa de alguien más débil".

Recomendable.

7,5
Aquí os dejo el trailer, lamentablemente está doblado al castellano y cuenta bastante más de la cuenta, pero sirve para abrir boca.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cine de catástrofes: terremotos, tsunamis y centrales nucleares



Hechos tan trágicos como los que están ocurriendo actualmente en Japón han servido de fuente de inspiración para un buen montón de películas. El género de las catástrofes se ha nutrido de terremotos, epidemias, naufragios, meteoritos, erupciones volcánicas, tsunamis, crisis nucleares, incendios, trenes imparables y accidentes de todo tipo.



En El coloso en llamas (de 1974 y mi peli de catástrofes favorita) un rascacielos se incendia el día de su inauguración (algo que recuerda vagamente al caso del Titanic, que naufragó en su viaje inaugural). En La aventura del Poseidón (1972) un transatlántico es barrido por una ola gigante y se queda bocabajo. En Aeropuerto (1970) es un avión de pasajeros el que sufre serios problemas para acabar su viaje y en Terremoto (1974) te puedes imaginar lo que ocurre.

En todas estas películas de catástrofes de los años setenta se observan los elementos básicos del género: Una amenaza incontrolable, escenas espectaculares, un héroe que intenta salvar al mayor número de personas posible, muchos secundarios que sabemos que van a ir cayendo uno tras otro, una oda al esfuerzo y al sacrificio, estrellas de relumbrón venidas a menos y un final feliz no exento de cierta amargura por las numerosas víctimas. Por muy grave que fuera la tragedia, siempre quedaba hueco para la esperanza. Al fin y al cabo, era cine de entretenimiento, un cine de palomitas para ver y disfrutar sin mayores pretensiones.

También hubo otras películas más serias, más adultas, menos destinadas a un público adolescente. Un par de interesantes ejemplos serían La amenaza de Andrómeda (1971) y El síndrome de China (1979). En La amenaza de Andrómeda una mortal epidemia arrasa un pueblo y amenaza con extenderse por todo el planeta, del pueblo sólo han sobrevivido un bebé y un borracho. En El síndrome de China nos encontramos con un apasionante relato sobre un accidente en una central nuclear. Algo muy parecido a lo ocurrido en Fukushima. Por cierto, el film recibe su nombre de la improbable teoría que dice que el núcleo fundido del reactor nuclear podría atravesar la corteza terrestre y llegar hasta las antípodas (China en el caso de Estados unidos). Doce días después del estreno del film ocurrió el incidente en la central nuclear de Three Mile Island en Harrisburg, Pennsilvania, lo que supuso una impagable publicidad para el film. Eran visiones más realistas de este tipo de catástrofes y, por lo tanto, mucho más aterradoras.

Si de aterrar se trata, incluso podemos considerar cine de catástrofes films como Los pájaros si consideramos a los pájaros como una fuerza de la naturaleza descontrolada. Igualmente Tiburón puede ser vista como un film de catástrofes o del hombre contra la naturaleza. Apurando aún más, yo siempre he pensado que La jungla de cristal no deja de ser una peli de catástrofes que cambia una amenaza natural por un grupo terrorista. Incluso Stallone se sumó a la moda en los años 90 con Pánico en el túnel. Pero indudablemente, Titanic de James Cameron es la película definitiva sobre catástrofes aunque (en mi opinión) demasiado edulcorada por una historia de amor bastante previsible.

Los japoneses tuvieron su propio cine de catástrofes con Godzilla, ese dinosaurio despertado de su letargo y mutado por la radiación de las bombas atómicas que los norteamericanos tiraron en Hirosima y Nagasaki en 1945. Hubo un total de 28 películas sobre el personaje (sin contar el ridículo remake de Emmerich). Los títulos de las pelis de este personaje y sus argumentos son de lo más delirante. En una de ellas una nube de polución se convierte en un monstruo contra el que Godzilla debe acabar. Una metáfora un tanto zafia de los problemas medioambientales. Con el tiempo Godzilla fue evolucionando de ser una amenaza para el Japón a ser su protector frente a otros monstruos aún más bizarros. Como dato curioso cabe destacar que el Godzilla del remake norteamericano se origina por las pruebas nucleares francesas en la polinesia y no por las bombas atómicas norteamericanas, siempre echando la culpa a otros.

Este subgénero tuvo su apogeo en los años setenta aunque recientemente hemos sufrido un tsunami de remakes innecesarios. Ya hemos citado a Roland Emmerich, quien ha actualizado el cine de catástrofes a base de efectos digitales y malas películas. Tampoco Shyamalan tuvo mucha suerte con su intento de hacer una película de catástrofes sin amenaza alguna en su lamentable El incidente.

Es muy posible que los acontecimientos que estamos viviendo actualmente generen alguna película, esperemos que esta vez la realidad no supere a la ficción.

martes, 7 de diciembre de 2010

Air doll (Kûki ningyô)


Air doll es una película japonesa que trata de una muñeca hinchable que cobra vida. Hay que decir que no es una película adecuada para todo tipo de espectadores, la verdad. Es el típico film oriental lleno de una peculiar poesía visual y tiene un pausado ritmo que puede llegar a exasperar a algunos.

 Una vez avisados, os debo decir que yo disfruté bastante con esta película de Hirokazu Koreeda. Más que como una película, el espectador debe acercarse a ella como si de una fábula se tratara. La historia no tiene lógica ni explicación posible pero es una buena metáfora de la soledad y el aislamiento de la sociedad actual. Si esperas ver un film convencional con respuestas y un forzado final feliz, te ves alguna peli de Michael Bay o basura similar. Esta película es otra cosa, algunos la llamarán cine de arte y ensayo, cine culto o cine raro. A mí me gustó, es cierto que a veces su pausado ritmo se me hizo algo cuesta arriba, unos cuantos minutos menos no hubieran sido mal recibidos, pero yo recomiendo su visionado, siempre que se haga pensando que estamos viendo un cuento moderno.
Esta arriesgada historia de la muñeca hinchable es una actualización del cuento de Pinocho, como si de un Blade Runner japonés y algo bizarro se tratara. Incluso hay una visita al creador de la muñeca en busca de respuestas.
 La muñeca, interpretada convincentemente por la modelo Doona Bae, es sólo una sustituta, nadie la quiere por sí misma. En una sociedad en la que no es posible la comunicación, la gente busca sustitutos de látex para un amor real. A pesar de sentir como un humano y sus inmensas ganas de vivir, ella nunca será humana realmente. En su inocencia se verá enredada con unos personajes que son representativos de una sociedad tan competitiva como la japonesa: La mujer preocupada por su belleza, la joven que no para de comer, un anciano, etc. El film traza unas interesantes reflexiones sobre la vida, aunque no de respuestas. Es una fábula cuya moraleja debe deducirla cada espectador.

A mí me gustaron mucho escenas como la del desinflado y la peculiar relación sexual que se establece con el chico del video club. Me parecen momentos de buen cine que sumados a la original historia y la excelente fotografía configuran un film interesante.


Por cierto, sobre muñecas hinchables el maestro Luis García Berlanga realizó otra interesante reflexión sobre la soledad en 1974 con el estupendo film Tamaño natural. Son dos visiones muy distintas sobre el mismo tema. Berlanga se centraba más en la soledad y el desequibrio del dueño de la muñeca, mientras Koreeda se centra en la soledad de la muñeca. Ambas son recomendables.


 Ponga una muñeca hinchable en su vida y trátela con cariño, ella se lo agradecerá.



7

lunes, 5 de julio de 2010

NAUSICAÄ DEL VALLE DEL VIENTO (1984)


Ya sé que me repito más que el ajo, pero es verdad, Hayao Miyazaki es el amo de la animación. Esta película es de 1984 y adapta un manga del mismo autor. En esta película Miyazaki fija los parámetros a los que será fiel durante toda su carrera: ecologismo, seres fantásticos, etc. No olvidemos que estamos en 1984, pero apenas se nota. Lo de la animación en 3D no se destilaba aún, pero esta película no la necesita. La calidad de la animación de Miyazaki logra en esta película cotas asombrosas, los planos de aviones volando entre las nubes o el mundo tóxico son simplemente espectaculares.

Si las imágenes son de una gran belleza, como viene siendo habitual en toda su obra, la historia está bastante más trabajada de lo que suele ser habitual. Es cierto que hay buenos y malos, pero todo está lleno de matices, nada es blanco o negro. La princesa no es la típica princesita de Disney que espera a que su príncipe la libere. Quizás el dibujo parezca para niños pero la trama tiene muy poco de infantil en algunos momentos.


La película no da respuestas ni deja todos los cabos atados de forma facilona, más bien sólo plantea unas interesantes preguntas que el espectador debe responderse a sí mismo. A priori, parece que la naturaleza se ha vuelto hostil contra el ser humano, como si de un hechizo se tratara, un hechizo del cual sólo el reino del valle del viento está protegido. Pero realmente la hostilidad de la naturaleza no es más que un mecanismo de defensa contra el mayor peligro de todos: el ser humano. Por cierto, yo vi en el argumento ciertas referencias a Dune o a las novelas de Lovecraft.

La principal novedad de la versión estrenada ahora en cines frente a la estrenada en 1984 es un montaje mucho más fiel al original estrenado en Japón (sin cortes) y que se han respetado los nombres de algunos personajes (por ejemplo Nausicaä pasó a llamarse Sandra, no me preguntéis el motivo, los inexplicables caprichos del doblaje). La versión actual es bastante mejor, Miyazaki siempre renegó de la versión estrenada en Occidente por considerarla incompleta.

A mí la peli me encantó, las fábulas ecologistas de Miyazaki siempre me fascinan. Es cierto que luego depuró su estilo en films como Mi vecino Totoro, Porco Rosso o la Princesa Mononoke, pero Nausicaä es un film más que notable.

Lo dicho, los que disfrutan con los animes de Miyazaki les encantará esta peli, los que no lo conocen encontrarán en ella el vehículo ideal para entrar en el universo del estudio Ghibli.

8

lunes, 18 de enero de 2010

Mapa de los sonidos de Tokio



Tokio, un suicidio, un poderoso hombre de negocios, un empresario español y una asesina a sueldo. Con estas premisas se podría haber hecho una buena película, desde luego. Pero Isabel Coixet no ha sabido (o no le ha dado la gana, que ella es muy moderna).

 El problema de Isabel Coixet es que intenta ser tan trascendente y tan profunda (o tan guay) que se queda en el mero vacío argumental. Intenta transmitir tanto con tan poco que al final sólo consigue aburrirnos. Se centra en la belleza formal y se olvida de la narración. Se cree tan moderna y tan alternativa con sus gafas de pasta que se olvida de que sus pelis las van a ver otros. Pobrecilla.

Esta historia en otras manos creo que hubiera sido más interesante, a Coixet le ha salido una peli bastante sosa y desangelada. Desde luego, visualmente es un film muy bello. Qué bonitos y vacíos resultan los planos del tráfico, los mercados, el metro o los cementerios de Tokio. Nunca entendemos las motivaciones de los personajes y la tediosa voz en off no ayuda demasiado a espantar el sopor. Al menos la peli no es muy larga. Pero historia tiene poca y está narrada de una forma torpe, aburrida y confusa.


Se supone que el film tenía que emocionar con el torrente de sentimientos contenidos que explotan finalmente en una escena determinada. Dicho clímax emocional sería aquí la escena del karaoke, pero a mí ver a Sergi López destrozando el Enjoy the silence me provocó vergüenza ajena más que ninguna otra cosa. Lo del karaoke le salió bien a Sofia Coppola en Lost in traslation pero a Coixet le queda una ridiculez de espanto.

 Coixet intenta imitar el estilo oriental de paisajes, miradas y silencios pero sólo consigue hacer que miremos el reloj continuamente. A mí me recordó al estilo de Wong Kar Wai, con fotografía muy cuidada, canciones pop e interpretaciones hieráticas. Porque lo de Rinko Kichuki no se puede decir que sea otra cosa. Y mira que a mí me gusta esta chica, pero aquí transmite menos que un cerrojo, anda que no hay actrices orientales capaces de emocionar con una mirada. Al menos nos quedan para el recuerdo las escenas en la habitación decorada como vagón de metro (lo mejor de la peli, sin duda).

Coixet es muy buena rodando anuncios y tiene alguna buena película pero esta vez se le ha subido la modernez al flequillo y no ha acertado. Lo dicho, la peli visualmente es bonita, narrativamente es un tostón.
4,5

jueves, 5 de noviembre de 2009

Mi vecino Totoro (となりのトトロ, Tonari no Totoro, 1988)

Mei y Satsuki se trasladan con su padre a una casa en el campo para estar más cerca del hospital en el que se encuentra su madre. Allí descubrirán unos seres sobrenaturales con los que, tras la sorpresa inicial, entablarán una amistad.

De Hayao Miyazaki ya hemos hablado en alguna ocasión y creo que nunca me cansaré de repetir que me parece un autor imprescindible dentro del cine de animación y del cine en general de las últimas décadas. Su influencia ha sido enorme no sólo dentro del anime japonés sino en gente como Pixar, los títulos de crédito finales de muchos de sus films han servido de inspiración evidente para Pixar. Sin ir más lejos, Disney se encarga hace años de distribuir internacionalmente las películas del japonés. E incluso El viaje de Chihiro le arrebató el Oscar a Monstruos S.A.

Con Mi vecino Totoro Miyazaki rompió barreras y empezó a desarrollar las claves de lo que luego sería su cine posterior: ecologismo, pacifismo e infancia. Mi vecino Totoro es aún una historia bastante simple, alejada de la complejidad de films como La princesa Mononoke, la citada El viaje de Chihiro. Se puede decir que Ponyo en el acantilado fue un cierto retorno a temas infantiles. A pesar de cierta deuda argumental con Alicia en el país de las maravillas, Miyazaki sabe crear un universo arrebatador. Los personajes de las dos hermanas (y en especial la hermana pequeña, Mei) provocan una enorme ternura y logran que el espectador se encariñe con ellas sin remedio. Igualmente secundarios como el tímido niño Kanta o su abuela están muy bien definidos con leves pero concisas pinceladas. Por ejemplo, Kanta es un niño que se muestra enfadado y receloso hacia las niñas pero más parece que es por timidez que por otra cosa, e incluso puede ser debido a que está enamorado de Satsuki. Pero Miyazaki nunca lo aclara, es el espectador quien debe sacar sus propias concusiones. Tampoco se especifica el año exacto en el que transcurre la acción ni la enfermedad de la madre, pero tampoco son difíciles de deducir.

Por otro lado, los seres sobrenaturales no son los típicos chistosos cantarines al estilo Disney. Los Totoros (que son tres y no uno) son unos espíritus del bosque con forma de conejo, siendo el más grande un tipo bastante perezoso que no dice ni una sola palabra en toda la peli pero aún así se hace entrañable. Tan entrañable y carismático que acabó siendo el logotipo de los estudios Ghibli de Miyazaki. Otro personaje que tiene una gran importancia aunque sale poco es el Gatobus, un claro ejemplo de los personajes de Miyazaki, seres mágicos nacidos directamente de la naturaleza. Seres que aparecerán en todas sus películas posteriores.

Miyazaki imprime al film un ritmo perfecto además del dibujo claro y aparentemente sencillo que ya era la marca de la casa. Por momentos me pareció estar viendo un episodio de Heidi o Marco.

Aparte de ser una maravilla técnica, Mi vecino Totoro es todavía hoy capaz de sorprender y emocionar a niños y mayores.

8



lunes, 26 de octubre de 2009

DESEO, PELIGRO (Lust, Caution; 色,戒, 2007)


Una joven universitaria se ve envuelta por amor en la resistencia a la ocupación japonesa de China durante la Segunda Guerra Mundial. Incoscientemente se involucrará en una peligrosa trama de espionaje que le afectará personalmete mucho más de lo que sería deseable.


El director taiwanés Ang Lee (Tigre y dragón, Sentido y sensibilidad, Brokeback mountain) demuestra que es uno de los mejores directores del momento: sabe sacarle todo el partido a una difícil historia. Lee muestra un verdadero interés en los personajes y su evolución, los matices, las miradas. La trama avanza lenta pero segura mientras nos vamos viendo enredados en una historia de espionaje, sexo, traiciones y amores imposibles. De joven enamoradiza la protagonista pasa a ser una fría espía que lo arriesgará todo por unas ideas políticas para luego caer en una trampa mucho más mortal: el amor.


Todas las teorías políticas y toda la propaganda patriótica dejarán de tener sentido para la joven estudiante. Todo el complejo entramado de sentimientos en los que se ven envueltos los personajes es reflejado por Ang Lee de manera magistral, demostrando un dominio de la técnica narrativa como pocos directores son capaces hoy en día.

Lee demuestra que sabe rodar y dirigir a los actores, todos están muy bien, especialmente la debutante Wei Tang y el veterano Tony Leung (2046, In the mood for love) como la pareja protagonista. Leung sigue bordando estos papeles de tipo frío e insensible que parece no tener sangre en las venas pero que deja entrever una profunda lucha interior. Los conflictos internos de los personajes están muy bien plasmados, no son héroes ni villanos de una pieza, nada es blanco ni negro en esta película llena de matices. Los protagonistas son humanos que dudan entre su deber y sus deseos.


La fotografía del mexicano Rodrigo Prieto es impresionante, todo el apartado visual es memorable, cercano a veces al universo visual de Wong Kar Wai aunque sin llegar a axfisiar a la historia (pecado capital de este último). La reconstrucción del Shanghai de los años 40 es simplemente maravillosa.

El único porblema del film: sus 157 minutos pueden resultar excesivos hacia el final, quizás un recorte en el metraje no hubiera estado mal para darle más agilidad a la cosa. Ese es el único pero que cabría ponerle al film, su excesiva duración. En mi opinión, cuando el ritmo decae la historia ya te ha atrapado y no puedes dejar de verla.

En resumen, una historia interesante narrada de forma impecable.
Recomendable.

7,5

P.D. Esperemos que Ang Lee siga haciendo buen cine y no vuelva a rodar tonterías como ese Hulk que casi me hizo odiar el color verde.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Trailer de ROBOGEISHA


Buscando en las oscuras redes de internet, he encontrado este divertidísimo trailer de un film alucinante llamado Robogeisha. La peli no tiene mala pinta (si te va el tema japonés bizarro), me la apunto para verla. Seguro que a Tarantino le hubiera encantado dirigir esta peli.





martes, 26 de mayo de 2009

Ponyo en el acantilado (Gake no Ue no Ponyo, 崖の上のポニョ)


Ponyo es un pez que entabla una amistad con Sosuke, un niño de 5 años que vive en una ciudad junto al mar.


Tras dejarnos fascinados con films tan maravillosos como Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro o El castillo ambulante, el mago de la animación japonesa (anime) Hayao Miyazaki regresa con esta revisión del mito de la sirenita.
Las constantes del cine de Miyazaki y su estudio de animación Ghibli siguen intactas en este precioso film: personajes entrañables, ecologismo, seres fantásticos de la mitología japonesa y una imaginación desbordante.

En Ponyo no veremos nada nuevo, quizás una visión algo más infantil debido a que los protagonistas son niños: No hay violencia y las escenas son más adecuadas para todos los públicos. Eso sí, las tramas siguen siendo más complicadas que en los films de animación de Disney, de igual forma los personajes son más ambiguos (no todo es blanco o negro).
El mensaje pacifista y ecologista de los films de Miyazaki se complementa aquí con un elogio de la amistad y el amor por encima de todos los problemas y las trabas sociales. Personajes como las ancianas o la madre de Sesuko son muy enternecedores sin caer nunca en la ñoñería o el sentimentalismo fácil.
La relación entre los dos protagonistas está narrada con una sencillez y una ternura exquisitas. Por momentos me recordó a esa maravilla de animación que es La tumba de las luciérnagas. También vi algún homenaje a la Reina de África.

Visualmente, Miyazaki mo innova nada en esta peli pero sigue estando a años luz de otros creadores de animación. Las imágenes de las tormentas llenas de animales marinos o los títulos de crédito son simplemente maravillosas. Todo el imaginario del creador japonés se despliega una vez más dejando al espectador atónito ante tanta belleza.
La música de Joe Hisaishi me pareció menos acertada que de costumbre, algún tema es clavado a la marcha de las valquirias de Wagner.

Aún siendo un film menor de Miyazaki yo pasé un buen rato con esta bonita historia de amor infantil.

7

domingo, 5 de abril de 2009

EL ÚLTIMO SAMURAI (The last samurai)



Tras hablar de Valkiria, no puedo evitar publicar este post sobre El último samurái. Un film paradigmático de cine espectáculo a servicio de una estrella. Técnicamente perfecto pero vacío de contenido. Me explico tras el salto.



La historia de un traumatizado ex-soldado norteamericano que sobrevive como atracción de feria y recibe la oferta de irse a Japón para instruir a un ejército no es mala. Posteriormente la historia da un giro, el soldado es capturado y se hace afín a los motivos de los samuráis rebeldes a los que debía ayudar a liquidar (algo así como en Bailando con lobos pero cambiando a los indios por samuráis). Con ellos superará sus traumas, adicciones y se encontrará a sí mismo. De paso habrá alguna atracción amorosa y buenas escenas de batalla. Nada más.


Yo esperaba que el acercamiento al Japón del siglo XIX fuera un poco más allá de los trajes y los decorados. Era una muy buena oportunidad para que en occidente nos enteráramos un poco de qué iba eso de los samuráis, los emperadores, el shogunato, el budismo, el bushido, el arte de la guerra, etc. Nada de nada.


Las mejores aproximaciones a la sociedad feudal nipona las hizo (obviamente) el japonés Akira Kurosawa en films como Ran (Caos), Kagemusha (La sombra del guerrero) o Shichinin no samurai (Los siete samuráis). Films todos ellos totalmente recomendables aunque algo largos y lentos a ojos del espectador moderno.
Oriente no tiene buena suerte en el cine comercial occidental, las aproximaciones Hollywoodienses se suelen quedar en el mero exotismo y las artes marciales. No hay apenas acercamientos serios a la cultura oriental. Para ello tienes que ver películas orientales. Quizás sólo Bernardo Bertolucci con El último emperador hizo un intento serio de plasmar la cultura oriental. Memorias de una geisha fue una loable aproximación al mundo de las geishas pero se quedó en el exotismo de los trajes y casi no profundizó más allá.


El budismo, en especial, es una religión bastante mal tratada por el cine. Bertolucci nos aburrió con El pequeño buda, Scorsese fracasó con Kundun y Anaud nos defraudó con Siete años en el Tíbet. El último samurái es otra cosa, puro cine espectáculo, un film de aventuras sin más pretensiones que entretener. No intenta explicarnos las costumbres de la época. Se queda en los tópicos de siempre: kimonos, peleas con espadas, harakiris (Sepuku) y unos budas ante los que se postran los personajes pero no se sabe si rezan, meditan o simplemente duermen.


No se intenta acercar al espectador a la sociedad feudal nipona, ni a la religión budista ni explicar los códigos éticos ni morales de los samuráis. No se explica en ningún momento que el emperador era una figura decorativa, se le consideraba hijo de los dioses pero el poder los ostentaba y ejercía el Shogun. La sociedad estaba basada todavía en el sistema feudal, muy parecido al de la Europa medieval. Los samuráis eran como los nobles de Europa, eran la casta privilegiada, guerreros que oprimían al pueblo a cambio de protección frente al ataque de clanes rivales. Todo este obsoleto régimen es el que el emperador Meiji intentó cambiar a finales del siglo XIX. Pero esta modernización del país pasaba por acabar con el poder de los samuráis, quienes, obviamente, se resitían al cambio.


El guión de El último samurái se queda en el mero topicazo, mucha lucha con espadas y mucho traje pero poco contenido. Los diálogos intentan ponerse trancendentes pero acaban sonando bastante insustanciales. Hay buenas oportunidades de plasmar las diferencias entre las dos culturas y el acercamiento entre ambas. Pero el guión las desaprovecha. Se centra mucho más en el trauma del personaje de Cruise que en el interesante conflicto en el que estaba sumido Japón. Pienso que ambas tramas son compatibles y se podría haber llevado a cabo un film divertido a la vez que didáctico.


Además en el film se establece una analogía entre la guerra contra los indios en Norteamérica y la modernización de Japón. Lo que pasó con los indios no creo que fuera una guerra, fue un exterminio. La modernización de un país no puede pasar nunca por el exterminio de sus habitantes autóctonos. Otra vez Hollywood dando lecciones y metiendo la pata.


Eso sí, los films dirigidos por Edward Zwick ( Resistencia, Diamante de sangre, Leyendas de pasión) son siempre buenos espectáculos visuales y este film no es una excepción.
La fotografía es espectacular (realmente preciosa) así como la música de Hans Zimmer, quien realiza una emocionante banda sonora cercana a los sonidos del genial compositor japonés Kitaro.

El último samurái es simplemente un vehículo técnicamente perfecto para el lucimiento de la mega estrella Tom Cruise (que sale siempre muy guapo y muy bien peinado). Un lucimiento caro y muy bien manufacturado, pero hueco.
5