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viernes, 6 de enero de 2012

Los idus de Marzo (The ides of march)


En el calendario romano, los idus eran los días centrales de cada mes. Tradicionalmente se creía que los augurios que se hacían en los idus de los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre eran favorables. Pero no fue así para Julio César, a quien un vidente le había advertido que tuviera cuidado con los idus de marzo. Julio César no hizo caso y fue asesinado antes del fin del idus de marzo (el 15 de marzo del año 44 a.C.). La anécdota fue recogida por Shakespeare en su obra Julio César


 The ides of march es una buena traslación a nuestros días de las intrigas por el poder de la época de Julio César. Los entresijos de una campaña electoral y todo lo que rodea a un candidato hoy en día no difieren demasiado de los de la época romana. Hay ambición y traiciones exactamente igual que hace 2000 años. Se han modificado algo las formas de llegar al poder y la información fluye por la red, pero el ser humano y sus anhelos siguen siendo los mismos.


 The ides of march es la nueva película de George Clooney como director tras Ella es el partido y Buenas noches, y buena suerte. Clooney retoma una vez más un tema incómodo para las clases dirigentes y no teme meter el dedo en el ojo del poder. Clooney critica una vez más las miserias del sistema político de su país. Ya sea como actor o como director, Clooney es un abanderado de este movimiento crítico con el sistema político estadounidense. A este paso se va a convertir en un tipo tan incómodo como Oliver Stone o Robert Redford (otro que no pierde oportunidad en sacar a relucir las miserias de la democracia americana). Clooney sabe que su película no va a gustar a los republicanos (hace años que lo tienen calado) pero esta vez tampoco deja bien a los demócratas. Nadie se salva en la despiadada carrera por el poder.


A mí el film me gustó bastante, tiene un ritmo pausado al principio, Clooney se toma su tiempo en presentarnos el complejo mundo de una campaña electoral para unas primarias dentro del partido demócrata. Las encuestas, los debates, los mítines, etc... todo aparece perfectamente controlado por los asesores de la campaña de un candidato ideal interpretado por el propio Clooney. Yo mismo votaría por un tipo con el carisma y el encanto que desprende este actor (ya se le puede llamar así). Pero el film nos muestra el lado menos glamuroso, el lado de las zancadillas y las traiciones. El protagonista principal, un Ryan Gosling (Drive, Blue valentine) que pide a gritos un Oscar, es un prometedor asesor de campaña que realmente cree firmemente en su candidato. Pero las cosas no serán tan fáciles en la carrera hacia el poder. El jefe de campaña (interpretado por el excelente Philip Seymour Hoffman, Antes que el diablo sepa que has muerto) no es tan idealista. Mientras, el jefe de campaña del otro candidato demócrata (Paul Giamatti) parece no saber jugar limpio. El choque de egos e intereses será inevitable, no sólo hay que luchar contra el partido republicano, sino que hay que protegerse de las cuchilladas que vienen de tu propio partido. A todo ello se unirá la inquietante presencia de una joven becaria (Evan Rachel Wood, Si la cosa funciona) y las preguntas de una periodista experta en temas electorales (Marisa Tomei, The wrestler).


Clooney se maneja perfectamente, no es un gran director, pero sabe llevar la historia y le da la tensión necesaria. No se complica la vida y va directamente a narrar la absorbente historia que tiene entre manos. Bien por Clooney. Especialmente recomendables son los últimos 20 minutos del film, en los que se desata toda la tensión acumulada y las mentiras salen a flote. Espectacular Ryan Gosling en el plano final del film en el que el espectador siente perfectamente toda la tormenta que ocurre en el interior del personaje. Este momento final me recordó mucho al de This is England y me parece igual de sobrecogedor. 


El film plantea unas preguntas que quizás muchos no quieran plantearse y probablemente los políticos no quieran responder: ¿Quién hay detrás de las personas que votamos?¿Quién controla los hilos? ¿Realmente creen en las personas que apoyan?
Ya sabéis lo que se dice: no sólo hay que ser decente, hay que parecerlo. Pero... ¿a qué precio?

7

miércoles, 5 de agosto de 2009

Cadillac Records


La historia de la mítica discográfica Chess Records bien merece ser contada en una película. Creo que es una historia interesante que todo amante a la buena música debe conocer. Porque el rock no salió de la nada, siempre hay un inventor y algún otro que se lleva la fama y el dinero.


Nada más empezar la película se dice una frase muy cierta, cuando esta música la toca un negro la llaman blues, cuando la tocó un blanco la llamaron rock.



La historia de la música no hubiera sido la misma sin las geniales aportaciones de gente como Muddy waters, Little Walter, Chuck Berry o Etta James. Gente como los Rolling Stones, Beach boys, Elvis o Led Zeppelin (ahí es nada) le deben bastante a estos pioneros salidos de Chess records.

La película se inicia en los años 40 en los campos de algodón del los estados del Sur donde nació el blues en las voces de los trabajadores negros. Desde allí Muddy Waters se irá a Chicago en busca del éxito, su forma de tocar la guitarra era una bendición demasiado preciosa como para ignorarla o malgastarla recogiendo algodón. Allí conocerá a Leonard Chess y juntos harán historia.


Por el film veremos cómo personas de color (ciudadanos de segunda en aquella época) acaban convertidas en estrellas, algo que no siempre es fácil de asimilar y que puede ser muy peligroso. Las adicciones y las juergas suelen pasar factura. El éxito puede ser efímero y siempre hay facturas que pagar. Si unimos al cóctel la segregación racial imperante en la llamada tierra de la Libertad tenemos un film bastante interesante. Me gustó especialmente la forma de plasmar cómo la música puede romper las cadenas que separaban a blancos y a negros.

La debutante Darnell Martin (directora de episodios de Urgencias, Life on mars o Anatomía de Grey) realiza un trabajo correcto, sin ningún gran momento que perdure en la memoria pero rueda de forma más que eficiente e imprime a la historia un ritmo ágil.

Yo disfruté mucho sobre todo con las fantásticas canciones, clásicos que nunca viene mal volver a escuchar. Quizás uno eche de menos un mayor tratamiento de los personajes, detenerse un poco en alguno para entender mejor sus motivaciones. Algunos personajes quedan poco definidos (Howling Wolf, Chuck Berry) pero quizás eso le hubiera restado ritmo al film.

Los actores están correctos, Adrien Brody y Jeffrey Wright (W, Quantum of solace) están bastante creíbles. Yo destacaría a Mos Def (Rebobine por favor) como Chuck Berry y a Beyoncé Knowles como Etta James (mucho más guapa que la original, por cierto).


6,5

lunes, 30 de marzo de 2009

QUANTUM OF SOLACE


Traicionado por la mujer que amaba, 007 buscará venganza.

Tras el éxito de crítica y público que supuso Casino Royale los productores han decidido seguir por el camino de endurecer al mítico espía inglés. Ciertamente este film es bastante más violento y duro que las clásicas películas de 007. Ahora James Bond salta de tejado en tejado, se hiere, sangra y hasta suda y se despeina. Es un héroe de acción al estilo Jason Bourne (esos saltos entre balcones…) o incluso John McClane. Todo eso ya lo comenté al hablar de Casino Royale. Pero aquel film tenía un guión bastante sólido y un ritmo trepidante, algo de lo que Quantum of solace carece.
Las escenas de acción son vertiginosas y muy entretenidas, las chicas son muy guapas y M sigue intentando controlar a su agente más díscolo, pero la cosa no acaba de cuajar como debiera. El guión es bastante pobre: no hay casi humor ni ingenio, todo se resuelve a tiros. 
No sé si es homenaje, plagio o falta de imaginación pero muchos momentos de esta película recuerdan a otros de la saga (la chica desnuda en la cama cubierta de petróleo me recordó a la chica desnuda cubierta de oro de Goldfinger, la escena del paracaídas me recordó a la de Moonraker, la escena de Bond y la chica andando por el desierto es clavada a la de La espía que me amó, etc). También ciertas escenas de lucha siguen siendo idénticas a las de la saga Jason Bourne (el original que se adapata copiando a su copia).
Marc Foster dirige correctamente las escenas de acción y le imprime al film un ritmo acelerado, casi demasiado. Incluso me parece algo excesivo el número de persecuciones y escenas de acción. Apenas hay diálogos interesantes entre tiroteo y tiroteo. Además, la forma de montar las escenas de acción me pareció algo confusa. A pesar de ello, la escena del andamio me pareció muy lograda, lo mejor de la peli.

Me dio la sensación de que algo falta en esta película, es la más corta de la saga, la única que dura menos de 2 horas, es como si le faltaran 15 minutos. No sé si han cortado escenas para hacer el film más dinámico o no sabían cómo continuar pero me da la impresión de que el clímax no está del todo conseguido.
Daniel Craig me parece un buen actor y creo que borda su papel, su 007 está más cómodo en una pelea con cuchillos en el barro que en una fiesta (al contrario que el dandy blandengue de Pierce Brosnan). Lamentablemente, Mathieu Amalric (actor que no me gusta nada) me parece que tiene uno de los peores malvados de la saga, bastante flojo. Su villano es apenas un risible peón que no pasará a la historia de los mejores villanos de la franquicia, su ecologista discurso de la fiesta me pareció bastante lamentable. Vale que Olga Kurylenko es muy guapa y que lo de la interpretación le viene bastante grande, tampoco es que su personaje tuviera mucha tela para cortar, pero recordemos que para hacer de chica Bond no es necesario saber interpretar. También aparece brevemente la guapa (no podía ser de otra forma) Gemma Artenton.

Al final queda un film de acción muy justito que está a medio camino entre la renovación a base de polvo y sangre y los guiños al pasado. Floja.

4,5

viernes, 30 de enero de 2009

CASINO ROYALE


Lo que más me fascina de la saga de James Bond es su capacidad para adaptarse a los cambios. Durante más de 40 años ha aguantado todo tipo de modas y siempre ha mantenido el favor del público.


La verdad es que parte de una fórmula perfecta para atraer al público masculino: acción, coches y chicas. Es innegable que es una saga destinada principalmente al público masculino, aunque lo de tener un protagonista bien plantado y algo canalla sirve para atraer a las féminas. O eso parece, vistos los resultados en taquilla durante tantas décadas. Las constantes de la saga han permanecido invariables frente a cambios políticos y sociales: ni el fin de la guerra fría ni la caída del muro de Berlín lograron dejar a 007 sin enemigos.

Los enemigos se adaptaron a los tiempos: en los sesenta era la organización Spectra, los rusos y millonarios pirados y ahora son banqueros de terroristas. Pero el personaje en sí no había variado tanto, en los 90 empezó a estar mal visto fumar y 007 ya no fumó más. Tampoco usa sombrero desde que se pasaran de moda en los 70. Pero sus relaciones con las mujeres y sus gustos caros no habían variado en 40 años.Teniendo en cuenta que Ian Fleming escribió las novelas de 007 basándose en sus experiencias en la segunda guerra Mundial ¿no se habría quedado el personaje totalmente caduco? El mundo ha cambiado mucho en 60 años, seguir mostrando a las mujeres como meros objetos sexuales ya no tiene buena prensa (por suerte). En un intento de modernización, en los noventa cambiaron de sexo al personaje de M y lo convietieron en mujer, con lo que Bond tendría que acatar las ódenes de una jefa. Pero no hubo más innovacioes, no puedes variar mucho una fórmula que sabes que funciona.

Pero urgía un cambio. Las malas críticas que recibió Muere otro día (el guión era muy flojo) y la repetición de los esquemas hicieron pensar a los productores que ya era hora de renovar la franquicia o morir. La polémica contratación de Daniel Graig como nuevo 007 fue una apuesta muy arriesgada, montones de páginas web protestaron y muchos fans se echaron las manos a la cabeza (yo incluido, lo admito). El tipo no es mal actor, pero era demasiado rudo para el papel. Su apariencia de camionero del este de Europa distaba mucho de la elegancia de Pierce Brosnan o la chulería de Roger Moore. SIn embargo, la cosa funcionó.

Igual de arriesgado fue retroceder en el tiempo y narrar la primera aventura de James Bond como agente del MI6, Casino Royale. De la primera novela de James Bond ya hubo una muy libre adaptación en 1967, pero era una sátira de las películas de espías con David Niven como 007 y Woody Allen como su malvado hermano. La verdad es que la peli tiene cierta gracia.

Pero la jugada salió bien. Casino Royale (la de 2006) es una de las mejores películas de la saga. No es una mera sucesión de escenas de acción y chicas guapas. Tiene guión, ritmo y es muy entretenida. Sigue bastante fielmente a la novela, cosa que venía siendo bastante poco habitual últimamente. Hay más películas que novelas de Ian Flemming. Obviamente, han tenido que adaptar muchas cosas a la época actual. Hace 50 años no había móviles ni ordenadores portátiles. Muchos tópicos de la saga (la famosa forma de decir su nombre, el desprecio por las mujeres, el Aston Martin, las bebidas alcohólicas, la imagen del personaje disparando a la cámara antes de los títulos de crédito) quedan explicados en esta película. El Bond de Craig es mucho más inexperto que el que estamos acostumbrados a ver, comete errores y es demasiado impulsivo. Graig le ha dado un toque duro, serio y frío. Es un asesino preparado para matar en cualquier momento. Está más cómodo persiguiendo a un sospechoso sobre una grúa que vestido de smoking en un casino.
 Es un hombre de acción, mientras que el de Brosnan o Moore eran más espías de alcoba.En un momento de la trama, desesperado, Bond coge un cuchillo para asesinar a uno de los malos en mitad de una elegante velada. Aún le falta mucho por aprender. Tampoco está acostumbrado aún a los trajes elegantes (la camisa del principio es bastante hortera), incluso en un club es confundido con el aparcacoches. Poco a poco irá aprendiendo cómo desenvolverse en ese mundo de espías y lujo. Aún es un diamante en bruto que necesita un buen pulido. También aprenderá a no confiar en nadie, absolutamente en nadie.
Si es impulsivo debe ser violento y brutote, pues lo es. No es de extrañar que Craig se partiera varios dientes durante el rodaje. Las escenas de acción son mucho más físicas, muy del estilo de la saga de Jason Bourne (el original que copia a su copia para sobrevivir a los tiempos). Craig está en una forma física envidiable (quizás demasiado musculado para el personaje?) que le permite realizar él mismo muchas escenas de acción. Algunas escenas (como la de la persecución inicial en Madagascar) me parecen de las mejores de la saga.

Aunque es una de las películas de 007 con menos escenas de acción, incluso llega a estar bastante rato sin nada de acción (la partida de póker), no se hace aburrida en ningún momento. El director Martin Campbell (GoldenEye, La leyenda del Zorro, Límite vertical) ha sabido darle al film un ritmo que no decae en toda la trama y, por momentos, llega a ser trepidante a pesar de sus 144 minutos.

En cuanto al reparto:Daniel Craig, creo que se adapta al personaje perfectamente y está genial. Dicen que es el mejor Bond tras Sean Connery, no sé, yo creo que está incluso mejor. Su elección me sorprendió mucho (la otra opción que barajaron era Hugh Grant!!!) pero hay que reconocer que, tanto en las escenas físicas como en las más románticas, el colega se come la pantalla.

Eva Green demuestra que las chicas Bond no tienen que ser tontas y realiza una actuación mucho más compleja de lo que viene siendo habitual en este tipo de films. Judi Dench borda todo lo que hace así que el papel de M no le supone ningún problema. Jeffrey Wright está muy bien como Felix Leiter, agente de la CIA que ahora han convertido en afroamericano. El único que me pareció que no daba la talla era el danés Mads Mikkelsen como el villano Le Chiffre.

En Casino Royale asistimos a la interesante (y necesaria) renovación del mito

7