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martes, 31 de enero de 2012

George Harrison: Living In The Material World



 George Harrison  (1943-2001) fue considerado como el Beatle tranquilo y siempre estuvo en un segundo plano tras el tándem de compositores formado por John Lennon y Paul McCartney. Sin embargo, Harrison no era sólo el guitarrista de The Beatles, era también un gran compositor. Living in the material world es el homenaje en forma de documental que Martin Scorsese le brinda a Harrison.


El documental recorre toda la trayectoria musical y personal de Harrison desde que era un adolescente hasta su fallecimiento en el año 2001. Scorsese demuestra una admiración desmesurada cercana a la devoción religiosa hacia el personaje que retrata, No se me ocurre nada mejor que hacer un documental sobre alguien al que admiras. Scorsese transmite su admiración por el personaje y logra que el espectador se contagie sin remedio. Si el listado de grandes canciones compuestas o interpretadas por Harrison no es suficiente para convencerte, quizás sí te convenzan los testimonios de gente como Eric Clapton, Tom Petty, Ringo Starr, Paul McCartney o Phil Spector. Buena parte de los mejores músicos del siglo XX le rinden homenaje al beatle menos conocido.
El film es fascinante en su primera mitad, toda la época de los inicios de The Beatles: con los conciertos en Hamburgo, la Beatlemanía y la posterior evolución personal y artística me pareció simplemente genial. Imprescindible para cualquier amante de la música. Descubrimos cómo y porqué Harrison quedó tan prendado por la meditación y la religión hindú. Descubrimos sus contradicciones, siendo la mayor de todas su lucha por llevar una vida espiritual en un mundo tan material como el de la fama. A mí me encantaron las imágenes de Harrison y Lennon debatiendo en televisión sobre la meditación, las lecciones de sitar de Ravi Shankar o la dificultad de Ringo para adaptarse a los ritmos Hindúes. Una gozada para cualquier fan de The Beatles.

 La segunda parte del documental se me hizo algo menos interesante. Su carrera en solitario tiene momentos destacables como el lanzamiento de All things must past (el primer disco triple de la historia del pop, de 1970), el concierto por Bangladesh (el primer concierto benéfico de la historia), su estrecha colaboración con los Monty Phyton o el supergrupo Travelling Wilburys (con Bob Dylan, Jeff Lynne, Roy Orbison y Tom Petty). Por supuesto, veremos la historia detrás de algunas de sus canciones y cómo Eric Clapton le robó a su mujer (Pattie, la mujer que inspiró temazos como Something y Layla). A pesar de todas estas anécdotas, el documental decae bastante en su último tercio, Scorsese se centra en aspectos un tanto reiterativos sobre la buena persona que era y el buen rollo que generaba siempre a su alrededor Harrison. Tampoco me parece muy interesante el pasaje en el que se narra el ataque sufrido en su casa en 1999 (¿era necesario sacar una foto de cómo quedó el agresor?). No aburre, pero no atrapa como la primera parte.

La labor de buscar y seleccionar imágenes de archivo me parece que le ha quedado perfecta al amigo Scorsese. Por otro lado, los testimonios rodados expresamente para este documental se complementan perfectamente con las imágenes de archivo, un trabajo titánico que ha dado como resultado un documental muy recomendable.

Lo dicho, imprescindible para todo amante de la música de The Beatles o George Harrison en solitario o simplemente amante de la buena música. Si bien, su excesiva duración (208 minutos!!!) aconseja verlo en 2 partes (o más).

miércoles, 3 de marzo de 2010

I'm not there



Con más de 2 años de retraso nos llega esta película de arte y ensayo sobre la obra y las múltiples vidas de Bob Dylan.


Todd Haynes (Velvet Goldmine, Lejos del cielo) ha elaborado un curioso proyecto que no es ni un biopic ni un documental sobre Bob Dylan, es más bien un film independiente que toma la figura de Bob Dylan como excusa para presentar diversas historias que podría haber protagonizado el famoso músico norteamericano.





En su evolución personal y artística Bob Dylan ha ido errando como si de un auténtico juglar se tratara. Siempre cambiando de estilo y huyendo del encasillamiento, Dylan se ha transformado (o lo ha intentado) en diversos personajes que aquí protagonizan cada uno de los segmentos del film. Un lío, pues sí, sobre todo si el nombre de Bob Dylan no aparece nunca y en cada segmento le interpreta un actor diferente. Desde un niño de color a Billy el niño pasando por un cantante mujeriego, todos los protagonistas del film podrían haber sido Bob Dylan, pero ninguno lo fueron. Todos tienen algo en común con él, trozos de su personalidad, pero no son él. Como bien indica el título, el escurridizo Dylan no está en esta película, pero sí su espíritu.


En general los segmentos son bastante poéticos y algo confusos para el espectador no iniciado: montaje no lineal, cambios constantes en la fotografía, disertaciones sobre el arte y la fama, etc. Desde luego las canciones son el hilo conductor que vertebra todo el conjunto.


Los segmentos entrelazados son de desigual interés, yo me quedo con el del niño que huye permanentemente con su guitarra asesina de fascistas y con el de Cate Blanchett. Blanchett hace una interpretación casi mimética del Dylan de mediados de los años sesenta. Su interpretación es la más creíble de todas a pesar de ser una mujer interpretando a un hombre. Sólo por ella y sus gestos, su forma de fumar y meterse en el personaje vale la pena ver el film. Christian Bale (Terminator salvation) y Heath Ledger (El caballero oscuro) están bastante bien en sus parciales retratos de Dylan. Del resto del reparto me quedo con Charlotte Gainsbourg (Anticristo) y Julianne Moore (A ciegas).

Sigo sin entender qué pinta Richard Gere haciendo de Billy el niño, el cine experimental es así, aunque su segmento tiene uno de esos momentos mágicos en los que música e imagen se funden en una escena memorable (el funeral). También me gustó mucho la famosa anécdota (y la bronca posterior) de cuando Dylan se subió al escenario con una guitarra eléctrica en un festival folk.


Pues eso, arte y ensayo sobre Bob Dylan, muy buenas canciones y no apta para todo tipo de espectadores.


6,5