Mostrando entradas con la etiqueta Niels Arestrup. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Niels Arestrup. Mostrar todas las entradas
martes, 15 de mayo de 2012
La llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah, 2010)
Nada, continuo con mi molesta costumbre de hablar de películas que no ve nadie. En este caso creo que es una pequeña pena que esta película no haya tenido más repercusión. No es que sea de obligada visión, pero sí que La llave de Sarah es un film recomendable con el que vale la pena perder dos horas de nuestro valioso tiempo. No todo va a ser fútbol.
La llave de Sarah es un film francés dirigido por Gilles Paquet-Brenner que adapta la novela de Tatiana de Rosnay). El film nos sitúa en el agitado verano de 1942 en el seno de una familia judía en el París ocupado por los nazis. Obviamente, las cosas no se pondrán nada fáciles para la familia de nuestra niña protagonista, la Sarah del título. Pero el acierto de la película es que nos transporta 60 años en el tiempo hasta que una periodista americana que investiga uno de los hechos más vergonzosos y menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Nuestra protagonista en el presente (Kristin Scott Thomas) descubre casualmente qué le ocurrió a la familia que ocupaba el apartamento en el que ahora ella va a vivir. La investigación se tornará en toda una obsesión por conocer la verdad y el paradero de aquellos personajes que una vez vivieron en ese lugar. Las dos líneas temporales (separadas por más de medio siglo) acaban atrapando al espectador casi por igual.
El film no es fácil de ver, yo me emocioné varias veces, hay algún momento bastante angustioso (sobretodo si eres padre) que te lo hace pasar francamente mal. Reconozco que estoy sensible con el tema y que todo lo que tenga que ver con el holocausto y los niños me afecta especialmente. Pero este film logró captar mi interés gracias a una interesante historia bien llevada. Paquet-Brenner sabe que la novela que adapta tiene mucho potencial y no arriesga con moderneces ni cae en excesos (que podría haberlo hecho fácilmente). Tampoco busca los aspectos más escabrosos, centrándose en narrar de forma eficiente la historia.
Y vaya si lo consigue, yo puse la peli un día entre semana a ver que tal estaba y me estuve hasta casi la una de la mañana. No la vi entera pero me pasé todo el día siguiente dándole vueltas a la peli y a su posible conclusión. Lamentablemente, los veinte minutos finales decaen un poco y el final del film no está a la altura de lo esperado. Tras tantas emociones y tragedias a lo largo del film la conclusión decepciona un poco y puede que le sobren minutos. Opino que el esclarecimiento de los hechos más teribles se deberían haber dejado para el final, logrando así un efecto mucho más impactante y evitando que el interés decayera. Pero es sólo una opinión.
El film propone una reflexión sosegada sobre el pasado y cómo nos afecta en nuestras vidas, incluso lo que hicieron personas a las que nunca conocimos. Quizás nunca conozcamos realmente a nadie. La llave de Sarah no es un film perfecto pero está bien, aunque intuyo que la novela es mucho mejor.
sábado, 11 de febrero de 2012
War horse (Caballo de batalla)
War horse es la nueva película de Steven Spielberg tras Las aventuras de Tintín. Ahora nos narra las aventuras y desventuras de un caballo en medio de la Primera Guerra Mundial.
Steven Spielberg ha sido uno de los mejores directores de las últimas 4 décadas. Ya en los setenta nos dejó magníficas películas como El diablo sobre ruedas, Tiburón o Encuentros en la tercera fase. Luego en los años 80 nos emocionó con E.T. y de la mano de su amigo George Lucas nos trajo la saga de Indiana Jones. Su cine ofrecía calidad y comercialidad a partes iguales. El público acudía en masa a las salas de cine pero la crítica le era algo desvaforable.
Pero Spielberg decidió que no sólo era capaz de darnos entretenimiento de primera, quería ser capaz de emocionar al espectador. Así empezó a alternar proyectos más personales, llegaron melodramas como El color púrpura, El imperio del sol y Always.
En los años 90 siguió ofreciendo entretenimiento con Parque Jurásico pero el ansiado reconocimiento de la crítica llegó finalmente con sus dos obras maestras : La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan. Spielberg se perfilaba como un autor maduro, capaz de grandes pelícuas de evasión y de grandes dramas. Sin embargo, ya en los 90 y posteriormente Spielberg se embarcó en films fallidos como Hook, Amistad, I.A., Minority Report, La terminal o La guerra de los mundos. Films que no son malos pero no estaban a la altura de lo que se esperaba del rey Midas de Hollywood.
El problema de Spielberg es que cada vez de forma más frecuente sus películas dan vergüenza ajena, a mí me pasa. Unos ejemplos: En La lista de Schindler Spielberg incluye un innecesario epílogo en el que los actores del film ponen piedras sobre la tumba de Oscar Schindler acompañados por los personajes reales a los que interpretan. Un innesario intento de emotividad que hace que la peli pierda bastante. En Salvar al soldado Ryan, Spielberg vuelve a incluir un epílogo que da bastante grima, el del señor mayor llorando mientras se pregunta si ha sido digno del esfuerzo que muchos hicieron por salvarle. La escenita me pareció simplemente bochornosa. Un acceso de sentimentalismo que queda ridículo. Un ejemplo más de lo qie intento explicar, imaginaros que el final de Tiburón fuera una escena en la que los dos supervivientes llegan nadando a la playa y todo el pueblo sale a recibirles entre aplausos y vítores. Hubiera sido un final patético para una gran película. Así es War horse.
En War horse Spielberg demuestra que definitivamente, ha perdido el rumbo. Cuando vimos Tintín pensamos que Spielberg seguía siendo un maestro del cine de aventuras, pero al ver War horse nos damos cuenta que Spielberg se ha vuelto más sentimental que nunca. Spielberg he hecho un film familiar que busca desesperadamente la lágrima desde el primer plano. Pero el estilo no es el adecuado. War horse parece una mezcla de El hombre tranquilo, ¡Qué bello es vivir! y Lassie. Spielberg abusa de recursos que les quedaban bien a John Ford o a Frank Capra, pero en 2012 quedan anticuados y ridículos. Me explico, esa masa popular que se congrega para ver al protagonista pasarlas canutas y que le vitorea cuando consigue su objetivo da vergüenza ajena y ya no es creíble. Hay otras maneras mucho mejores de emocionar al espectador que apelar al instinto gregario del ser humano. Spielberg vuelve a estropear su film por ese tono pastelón y ñoño del film. No recuerdo un film tan cursi desde Sonrisas y lágrimas o Siete novias para siete hermanos.
En su intento de emocionar, Spielberg nos presenta a unos personajes demasiado planos, sin matices. O son muy buenos o son muy malos, no hay término medio. Tampoco les dedica el tiempo suficiente. El montaje es muy acelerado, hay muchas cosas que contar y no hay espacio para un desarrollo adecuado de los personajes. Los actores hacen un gran trabajo (menos el protagonista, Jeremy Irvine, que parece lelo), pero ya desde la escena de la subasta vemos que el rancio tono melodramático de la historia va a acabar por asfixiar todo lo demás. Por supuesto, la mano del director se nota y la peli tiene escenas de batallas muy logradas y movimientos de cámara espectaculares pero no es suficiente.
El problema es que el film técnicamente está muy bien pero el tono infantil del film lo echa todo por tierra. Spielberg se empeña en no mostrar ni una gota de sangre ni una víscera, para ello recurre a trucos (el aspa del molino) y forzados cortes de montaje (el parto) para convertir en infantil esta historia de guerra. Como cuando en la reedición en DVD de E.T. transformó digitalmente las pistolas de los policías en sprays, una vez más su deseo de llegar al mayor número de espectadores le ha jugado una mala pasada. No sabe que los niños de ahora prefieren a Bob Espoja antes que ir al cine a llorar.
Otro que debe buscar otro camino (o retirarse directamente, que ya tiene 80 años) es el bueno de John Williams. Este señor ya cansa. Yo he sido fan de sus composiciones pero ya no puede ser más repetitivo. Su banda sonora para War horse se parece demasiado a muchas otras de su autor y no consigue aportar ni una sola melodía que se recuerde al acabar el film. Está nominado al Oscar, como siempre, y es toda una institución, pero hay que saber retirarse a tiempo.
Otro que no está a la altura es el director de fotografía habitual de Spielberg, el genial Janusz Kaminski, la fotografía de este film es tan maravillosa que no hay quien se la crea. El atardecer de la escena final es totalmente artificial y aberrante, de un naranja chillón calcado de Lo que el viento se llevó. Un horror. Entiendo que Spielberg vuelva la vista atrás hacia melodramas de los años 30 y 40, pero han pasado 80 años.
Pastelón indigesto, sólo recomendable para amantes de la lágrima fácil y el azúcar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




