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martes, 8 de noviembre de 2011

20 años de Achtung baby


Ya lo decía Carlos Gardel, que 20 años no son nada. Ya han pasado 20 años de la publicación de discos míticos de los años 90 como el Nevermind de Nirvana, Ten de Pearl Jam, Out of time de R.e.m., los Use your illusion de Guns N Roses o Achtung baby de U2. Discos todos diferentes entre sí y que se publicaron en 1991. Yo tenía 16 años y reconozco que todos ellos me encantaban pero, si me tengo que quedar con uno, me quedo con Achtung baby.



Tras el éxito masivo de The Joshua tree y el doble Rattle and hum parecía que U2 se iban a convertir en unos dinosaurios anquilosados en el éxito de su rock mesiánico con marcadas influencias norteamericanas. Pero no fue así. U2 se la jugaron y dieron una pirueta cambiando su sonido. Volvieron la vista a Europa, dejaron de lado el soul y el blues que había impregnado sus últimos discos, empezando a experimentar con otros ritmos y sonidos. Se fueron a Berlín buscando inspiración ayudados por Brian Eno (quien ya creó con David Bowie su trilogía Berlinesa en los 70). No olvidemos que el muro había caído hacía menos de 2 años y la ciudad y toda Alemania estaba en plena reconstrucción.

La grabación no fue cosa fácil, no estaba clara la línea a seguir ni cómo iban a sonar, incluso hubo momentos tensos durante los primeros ensayos y sesiones de grabación. Pero al final U2 parieron el disco que les permitió renacer fortalecidos y con muchas cosas que decir. Se hicieron irreverentes y corrosivos. Su crítica social seguía ahí pero se convirtió en ironía mientras el medio se hizo tan importante como el mensaje.


Ya The fly el primer single adelanto del disco evidenciaba una ruptura con el sonido habitual del grupo. Fue todo un shock, pero el segundo sigle Misterious ways produjo un shock mayor. La típica guitarra continua de The Edge dejaba paso a otros sonidos, Bono experimentaba con el falsete mientras la sección rítmica incluía influencias árabes. La aventura y el riesgo llevaron a U2 a su mejor momento creativo. Los ochenta se acabaron y había que buscar nuevos caminos.

De Achtung baby me gustan todas las canciones y no creo que sobre ninguna, de muy pocos discos puedo decir lo mismo. Incluso opino que faltan canciones ya que en un principio se pensó que, visto la cantidad de canciones que habían grabado y la calidad de las mismas, se podría haber lanzado un disco doble. Al final el disco fue sencillo y canciones tan transgresoras como Salome o Lady with the spinning head fueron caras b.

Como anécdota puedo contar que le grabé el disco a un colega (en cinta, obviamente) y éste me llamó por teléfono cuando empezó a oír la primera canción (Zoo station) para pedirme explicaciones: eso que le había grabado no podía ser U2, no sonaba a U2. No puede haber mayor elogio para un artista consagrado que huir del encasillamiento y cambiar de registro aun a riesgo de cabrear a sus seguidores más acérrimos.




Del diseño gráfico y las fotos de Anton Corbijn se pueden contar varias anécdotas. Corbijn dejó de lado su típico blanco y negro en favor de fotos llenas de colores vivos como el azul y el rojo. Por cierto, la foto del desnudo frontal de Adam Clayton fue censurado en algunos países (adivina cuáles). Las fotos de los singles del disco (excepto One) formaban la imagen del grupo conduciendo un Trabant (el coche más popular de la entonces recientemente extinta República Democrática Alemana). Dicho coche fue también usado en la gira Zoo TV.

La experimentación de Achtung baby continuó en los siguientes trabajos del grupo como Zooropa (1993), el proyecto The passengers (1995) o Pop (1997). Pero las ventas bajaron peligrosamente y la vía experimental se acabó ahí, al final U2 acabaron convertidos en ese dinosaurio en el que evitaron convertirse en 1991. Ya no innovan como antes y ni ellos ni nosotros somos los mismos. Pero quien sabe si aún pueden volver a reinventarse y sorprendernos una vez más, difícil lo tienen. No sé, ya no estamos en 1991.

Ahora que se cumplen 20 años de Achtung baby se van a lanzar varias reediciones del disco, ya sabes: remezclas, caras b y demos de sobra conocidas pero a un precio abusivo. Lo que haga falta para sacarle la pasta al fan. Incluso hay una edición (de más de 300 €) que incluye una réplica de las famosas gafas de mosca que Bono llevaba en esa época.

Más interesante me parece el disco conmemorativo de versiones de todos los temas de Achtung baby que ha regalado la revista británica Q magazine. Las versiones corren a cargo de gente como NIN, Patti Smith, The killers, Garbage o Depeche mode. Ninguna de las versiones supera a los originales, pero algunas quedan curiosas. ¿Mi favorita? Love is blindness a cargo de Jack White.





También se ha rodado un documental sobre la grabación de Achtung baby y todo lo que supuso: From the sky down. A falta de ideas nuevas se saca tajada de las antiguas.


P.d.: Por cierto, no creo que muchos discos de los que se han publicado en 2011 sean considerados como clásicos dentro de 20 años.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Dune (1984)


David Lynch no considera a Dune como una película suya. Aceptó el encargo de dirigir la adaptación de la novela de Frank Herbert pero no se sintió nada contento con el resultado. La historia detrás de esta película es mucho más fascinante que la película en sí.




Publicada en 1965, Dune nos sitúa en una galaxia gobernada por un decadente imperio dividido en múltiples casas que luchan entre ellas por el poder. El imperio basa su economía en una especia que se saca de un planeta desértico, Arrakis, también llamado Dune. Dicha especia (o melange) es necesaria para los viajes de las aeronaves y quien controle la especia controla la galaxia. La especia también es usada por la orden religiosa de las Bene Gesserit como potenciador de poderes mentales, por lo que el valor de la especia es aún mayor.

Los habitantes de Arrakis, los fremen, viven en tribus diseminadas por las arenas de su desértico mundo pero en armonía con el medio. Los fremen extraen la especia de los enormes gusanos del desierto. En medio de una gran inestabilidad política, la casa Atreides se instala en Arrakis para garantizar el suministro de melange para la cofradía o CHOAM, la compañía que tiene el derecho en exclusiva de explotación de la especia. Tanto los Fremen como las Bene Gesserit buscan la llegada de un mesías (Muad’Dib para los fremen y Kwisatz Haderach para las Bene Gesserit). Quizás Paul Atreides sea el mesías esperado por unos y temido por otros.

A pesar de estar situada en el lejano planeta de Arrakis, en Dune no es difícil encontrar las analogías con nuestro mundo. Obviamente, el melange se asemeja sospechosamente al petróleo, el imperio se parece a Estados Unidos y la Cofradía podría ser la OPEP.

Herbert tiñó hábilmente su novela de religión, misticismo, drogas y profecías, configurando una fascinante obra de ciencia ficción. La novela se toma su tiempo en presentar a los personajes y el inestable equilibrio de poderes de la galaxia. La introducción se puede hacer bastante lenta para el lector. Pero pasado el primer tercio del libro, éste atrapa como si de un agujero negro se tratara. Dune ganó los premios Hugo y Nébula en 1966 y se convirtió en una obra clave de la ciencia ficción de la segunda mitad del siglo XX, pero adaptarla a la gran pantalla podía ser una tarea titánica.


El primer intentó fue del productor Arthur P. Jacobs (productor de la saga de El planeta de los simios) quien compró los derechos del libro pero murió en 1973 a causa de un infarto.

Los derechos fueron comprados por el multimillonario francés Michel Seydoux que ya había distribuido otros films de Alejandro Jodorowsky como El topo. Dice Jodorowsky que una noche soñó que debía rodar Dune incluso antes de leer el libro, Seydoux tampoco lo había leído pero accedió a comprar los derechos ante el entusiasmo de Jodorowsky. Éste quería hacer un film alucinógeno que hiciera sentir al público como si hubiera tomado LSD y abriera su mente a nuevos niveles de consciencia, casi nada.
Aunque parezca increíble, llegó a tener muy avanzado el proyecto. Incluso tenía contratado a Salvador Dalí para interpretar al emperador. Dalí hizo honor a su sobrenombre de ávida dollars y pidió 100.000 dólares por hora, convirtiéndose en el actor mejor pagado del mundo. Jodorowsky modificó el guión haciendo que el emperador usara un robot como señuelo, así la presencia del emperador en pantalla se veía bastante reducida y contrató a Dalí sólo por una hora. Las excéntricas exigencias de Dalí incluían rodar en su casa de Cadaqués y que su personaje se sentara en un trono/inodoro de su propio diseño formado por dos delfines. Una locura surrealista.

También Jodorowsky logró contratar a Orson Welles para interpretar al pérfido barón Harkonnen. Welles estaba muy descontento con el cine de la época. Ya no era un arte, lo consideraba un mero negocio sin alma en manos de gente que pensaban únicamente en hacer dinero. La época actual le hubiera horrorizado. Jodorowsky le convenció asegurándole durante todo el rodaje los servicios del cocinero favorito del orondo autor de Ciudadano Kane.
No sólo genios como Welles o Dalí estaban implicados: Pink Floyd iban a realizar la banda sonora, los efectos especiales serían de Douglas Trumbull (2001, una odisea del espacio), las naves serían diseñadas por Chris Foss, los decorados correrían por cuenta de H.R. Giger (por recomendación de Dalí) y el dibujante Moebius diseñó cientos de personajes y se encargó del story board para el film. El elenco artístico no podía ser mejor ni más ecléctico.

Como en casi todos los proyectos de Jodorowsky, la financiación acabó esfumándose y el proyecto se canceló. Se habían gastado varios millones de dólares y aún no habían empezado a rodar ni una sola toma. Jodorowsky aprendió que no se deben hacer películas con gente que no necesita ganar dinero con ellas, pueden abandonar el proyecto cuando quieran. Una verdadera pena, opino que Jodorowsky hubiera sido el director ideal. El tema y el tono del libro casan bastante con el transgresor surrealismo propio de Jodorowsky.
No todo se perdió, en Alien de usaron los diseños de Giger, mientras que Jodorowsky y Moebius plasmaron muchas de las ideas que surgieron durante la elaboración de Dune en el imprescindible cómic El incal.
Por cierto, en Cannes 2011 se ha presentado un documental sobre este mítico proyecto fallido: Jodorowsky's Dune.



  Los derechos sobre Dune cayeron en manos del productor Dino De Laurentiis en 1976, un año antes del fulminante éxito de Star Wars. A principios de los 80 De Laurentiis vio que era el momento ideal, con toda la fiebre por la ciencia ficción y el espacio que había generado la saga de George Lucas. Para dirigir Dune se pensó en Ridley Scott quien había ya creado dos clásicos de la ciencia ficción como Alien y Blade runner, pero Scott no se entendió con De Laurentiis y se le sustituyó por un joven David Lynch.
Lynch había logrado un éxito enorme con El hombre elefante (1980) aunque Eraserhead se hubiera convertido en una rareza inclasificable. Lynch era un director joven con talento pero excesivamente rarito e inexperto.
El desafío de adaptar la novela de Herbert era demasiado para alguien que sólo había dirigido 2 películas. El enorme presupuesto, los decorados, los efectos especiales, las localizaciones en México, etc pueden ser algo fácil de controlar para un director experto en grandes superproducciones, pero Lynch no estaba preparado. El rodaje se alargó demasiado, los gastos iban en aumento y el material rodado no tenía demasiada vida. Pensando en la taquilla, De Laurentiis decidió rodar escenas adicionales y eliminar otras, por lo que nunca sabremos cómo hubiera sido el Dune que David Lynch hubiera hecho con total libertad.
Lynch acabó muy descontento con las injerencias externas de De Laurentiis y con el montaje final del film, renegando del mismo y de todo lo que tuviera que ver con Dune. Lynch ha admitido que se vendió por dinero en Dune y que nunca más lo haría, para un artista es indispensable el control total sobre su obra. Incluso en las múltiples ediciones posteriores para DVD o televisión con metraje aumentado, no aparece el nombre de David Lynch en los créditos sino Alan Smithee o Judas Booth.

El film se inicia con una voz en off nos pone en situación puliéndose cientos de páginas del libro en apenas un minuto. Los personajes no son presentados convenientemente, costando empatizar con ellos. Sus problemas no nos preocupan por lo que el film pierde interés rápidamente. El ritmo lento del film y las interpretaciones entre ausentes y distantes logran que la trama no enganche. El libro acaba atrapando al espectador pero la película no lo logra en casi ningún momento. Tiene escenas puntuales muy impactantes (los gusanos, el barón Harkonnen flotando) pero no tiene el ritmo adecuado. El film se hace aburrido y confuso. Tampoco la inexpresividad de Kyle MacLachlan ayudaba mucho a la cinta.

Desde luego, la música de Toto y Brian Eno no está mal y los diseños de Carlo Rimbaldi son espectaculares pero no consiguen levantar el film. Sólo el apartado técnico (los espectaculares trajes, decorados y efectos especiales) convierten a Dune en una película con un especial atractivo aunque haya envejecido bastante mal.


Obviamente es una adaptación fallida ya que no logra transmitir toda la riqueza de matices del libro pero es un film interesante. Yo la vi con 12 años y me fascinó todo el apartado visual aunque no entendí mucho de la trama. Bastantes años después leí el libro y me pareció muy superior.
La película fue un rotundo fracaso de taquilla en USA, aunque en Europa funcionó bastante mejor. De los 45 millones de dólares sólo recuperaron 27. El film se convirtió en un film de culto para los amantes de la ciencia ficción más adulta.
Sinceramente, creo que Jodorowsky hubiera convertido esta trama de traiciones palaciegas, mesías, alucinaciones, batallas y éxodos en una epopeya mística, pero De Laurentiis y Lynch la convierten en tedio. A pesar del fracaso de Dune, DeLaurentiis le produjo a Lynch una película barata sobre la que le dejó control absoluto: Blue Velvet. 

viernes, 13 de noviembre de 2009

Synth Britannia: documental de la BBC sobre los sintetizadores

Recientemente la BBC ha emitido un elaborado y casi exhaustivo documental sobre el impacto de los sintetizadores en la cultura de Gran Bretaña ( y por ende del resto del mundo). Gracias al documental (dividido en 10 partes) asistimos al nacimiento del techno de finales de los años 70 y al techno pop que triunfaba en los 80. Gente como Kraftwerk, Brian Eno, Walter Carlos, The human League, New order, Gary Numan, OMD o Depeche mode se pasea por el documental contando el nacimiento y auge de un estilo musical. No tiene desperdicio.



lunes, 31 de agosto de 2009

Roxy Music: Virginia Plain

Otro grupo mítico del glam inglés de los 70. Siempre que se habla de Roxy Music se destacan sus portadas con chicas ligeras de ropa y la figura del siempre elegante Bryan Ferry. Pero yo prefiero el otro Brian, Eno. El genial productor Brian Eno empezó su carrera como teclista y manipulador de sonidos en Roxy Music. Pero los demás miembros pronto se cansaron de sus experimentos sonoros y lo echaron por raro. Luego produjo discos para David Bowie (Heroes, Low, Outside), U2 (The Joshua tree, Achtung Baby, Zooropa, No line on the horizon) o Coldplay (Viva la vida). Phil Manzanera era el guitarrista y también acabó produciendo a grupos como Héroes del Silencio.







Letra:
Make me a deal and make it straight



All signed and sealed, I’ll take it



To Robert E. Lee



I’ll show itI hope and pray he don’t blow it ’cause



We’ve been around a long time just try try try tryin’ to



Make the big time…



Take me on a roller coaster



Take me for an airplane ride



Take me for a six days wonder but don’t you



Don’t you throw my pride aside besides



What’s real and make believeBaby Jane’s in Acapulco



We are flyin’ down to RioThrow me a line I’m sinking fast



Clutching at straws can’t make it



Havana sound we’re trying hard edge the hipster jiving



Last picture shows down the drive-in



You’re so sheer you’re so chicTeenage rebel of the week



Flavours of the mountain steamline



Midnight blue casino floorsDance the cha-cha through till sunrise



Open up exclusive doors oh wow!



Just like flamingos look the same



So me and you, just we two got to search for something new



Far beyond the pale horizon



Some place near the desert strand



Where my Studebaker takes me



That’s where I’ll make my stand but wait



Can’t you see that Holzer mane’



What’s her name



Virginia Plain







martes, 28 de abril de 2009

U2: No line on the horizon


Llega un momento en el que los grupos son demasiado grandes, tiene demasiados fans y demasiadas bocas que alimentar a su alrededor.


Que un grupo con una discografía intachable se reinventara casi totalmente con Achtung baby (1991) fue una grata sorpresa que nos dejó uno de los discos claves de los 90. Que un grupo en la cumbre pierda todo tipo de complejos y hasta vayan de horteras en Zooropa (1993) o Pop (1997) era algo que los hizo aún más grandes.

Pero la experimentación se acabó, las ventas de Pop fueron bastante pobres (sobretodo en USA) y All that you can leave behind (2000) era bastante conservador, poco arriesgado y poco inspirado. La cosa mejoró bastante con How to dismantle an atomic bomb (2004) pero… y ahora qué? ¿Por dónde tirar en plena crisis discográfica? ¿Arriesgar o ir a lo seguro?


Creo que con No line on the horizon U2 han querido reinventarse una vez más y experimentar, pero la cosa no ha cuajado. Supongo que las presiones de la compañía y el temor a una bajada en las ventas (de por sí ya bajas gracias a las descargas en internet) ha provocado que la renovación haya sido parcial y la experimentación sólo aparezca en algunos temas. Para mí lo mejor del álbum son las canciones No line on the horizon, Magnificent , Get on your boots (sí ya sé que se parece a Vértigo o Elevation), Breathe y Fez/being born. Son temas arriesgados, potentes y forman el deseado soplo de aire fresco. La producción de Brian Eno se antoja por momentos tan inspirada como en los mejores tiempos: teclados, ritmos étnicos, samplers, etc y un Bono que sigue estando vocalmente en forma.


Lamentablemente, el resto del disco no es igual de osado, el riesgo ha sido controlado y muchos temas parecen descartes de discos anteriores. Ojo, no digo que el disco sea malo, ni mucho menos, pero al grupo más grande del planeta se le pide algo más. Yo le pido más.
Más que temas simplemente salvables llenos de oooh oooh para que el público coree en los conciertos.
El resultado ha sido un disco desigual que no hará que u2 gane adeptos pero tampoco los perderá. Ése era el objetivo final. Podrán seguir llenando estadios durante bastantes años, incluso si no sacaran discos nunca más. Al final el título del disco es premonitorio, no hay línea en el horizonte, u2 no saben hacia donde van.

sábado, 28 de marzo de 2009

U2: Magnificent


Pues pongo esta canción no para celebrar la venta de todas las entradas para el concierto en el Camp Nou de Barcelona para el 30 de Junio en sólo 54 minutos lo que ha provocado, o igual ya estaba planeado, la celebración de otro concierto para el día 2 de Julio. Sino porque no me puedo sacar de la cabeza esta magnífica canción de su último trabajo, No line on the horizon.




En los tiempos tan difíciles para la industria discográfica, u2 decidieron promocionar su nuevo disco de forma maratoniana. La promoción incluyó conciertos en los tejados de la BBC y varias actuaciones en el Show de David Letterman durante una semana, a la segunda de las cuales pertenece este video.
El disco no está mal, no es tan innovador como habían anunciado. Parece ser que les entró miedo y quitaron algunos de los temas más arriesgados, hoy no sería bien recibido un cambio tan radical como lo fue en su día Achtung baby.
Aún así el disco no logró pasar de las 65.000 copias vendidas en una semana en Gran Bretaña. Take that vendieron 135.000. Malos tiempos para la música.