Mostrando entradas con la etiqueta Alzheimer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alzheimer. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de marzo de 2015

Still Alice



Alice es una profesora de lingüística que es diagnosticada de Alzheimer con 50 años. Consciente del futuro que le espera, Alice afronta su enfermedad con el apoyo de su familia.

Still Alice no es la primera película que trata la enfermedad del Alzheimer (y es de suponer que lamentablemente no será la última) pero es quizás la que hasta ahora lo ha hecho de una forma más contenida. El hecho de que la terrible enfermedad del Alzheimer se manifieste en una persona tan joven como la protagonista no hace sino aumentar el drama en el enfermo y su entorno. Sin embargo el film consigue un tono bastante neutro sin caer en sentimentalismos fáciles ni buscando emocionar a toda costa.

  Still Alice deja claro que el Alzheimer no es como otras enfermedades degenerativas, el Alzheimer elimina a la persona. Es por ello que resulta una enfermedad tan cruel para los familiares como para el propio enfermo. Con el Alzheimer pierdes pierdes tu memoria y con ella tu personalidad, dejando de ser tú mismo. Me pareció muy esclarecedora la escena en la que la protagonista expresa que preferiría tener cáncer, es menos vergonzoso y no anula a la persona. 

 No conocía el trabajo de la pareja de directores formada por Wash Westmoreland y Richard Glatzer, no me parecieron ninguna maravilla pero sí son correctos y se saben ceñir a la historia. No ahondan de forma rastrera en el sufrimiento de la protagonista. Imprimen al film un buen ritmo y no les tiembla el pulso al narrar la terrible evolución de la enfermedad aunque sin cebarse. Tiene escenas escalofriantes narradas de forma más que acertada. Me gustó mucho el recurso del desenfoque para hacernos sentir tan perdidos como la protagonista. 


Still Alice es una película sincera y bienintencionada que quizás pase de puntillas sobre algunos temas espinosos y evita controversias y disgustos para el espectador. ¿La película podría haber sido mucho más dura si la protagonista no fuera de clase social alta? Seguramente. A mí me recordó un poco a Amor de Michael Haneke pero el enfoque del austriaco es mucho más pesimista. El marido de la enferma (Alec Baldwin) tiene en Still Alice una actitud totalmente distinta, se quita de en medio cuando su esposa necesita cuidados y deja la carga a su hija. Son enfoques distintos del problema de la dependencia. Tampoco parece que el film busque juicios morales ni cargue las tintas contra el marido. Parece que deja esas cuestiones para la subjetividad del espectador.


Still Alice no es una gran película a pesar de su más que correcta dirección, sin embargo lo que realmente la hace destacable es la interpretación de Julianne Moore. Viendo el film sentiremos la desesperación de una mujer consciente de que su personalidad se va desintegrando y cómo el miedo se apodera de su día a día. Es la terrible consciencia de la fatal evolución de la enfermedad lo que la hace todavía más aterradora. Alice se apoyará en la tecnología (lo que propicia descarados múltiples product replacements de Apple) para ir tirando.

  Moore ha ganado finalmente con este personaje un Oscar que ya debería haberse llevado en anteriores ocasiones. Estamos ante una actriz excepcional que mejora con los años. Luego dicen que no hay papeles para las actrices cuando pasan de los 40. Es posible que si sólo te has labrado una carrera como florero te dejen de llamar cuando pases de moda. La carrera de Julianne Moore no parece que se haya visto afectada por la edad. Todo lo contrario: sus personajes son ahora mucho más interesantes. Moore ha pasado de ser partenaire de Stallone con 30 años (en aquel bodrio llamado Asesinos) a ser toda una gran actriz con 50.

Hasta me gustó Kristen Stewart (de mi querida saga Crepúsculo), aquí parece que ha aprendido a controlar sus impulsos para mesarse el pelo (lo lleva recogido la mayor parte del tiempo). La Stewart está comedida y creíble como rebelde hija de la protagonista, supongo que algo se le habrá pegado de Julianne Moore.
Un trabajo sobrio sobre una terrible enfermedad que probablemente nos afectará a muchos de una manera u otra en el futuro.


6

lunes, 10 de febrero de 2014

Arrugas


Tanto el cómic como el cine de animación comparten el falso estigma de estar destinados a un público infantil y/o adolescente. No tiene por qué ser así. Tanto el cómic como el cine de animación pueden abordar temáticas adultas con resultados más que satisfactorios. Arrugas es un claro ejemplo.

Ya hemos hablado alguna vez de cómo la sociedad en general y el cine en particular parecen olvidarse deliberadamente de los ancianos. Hecho que considero un tremendo error. Cierto que cuando uno es joven no quiere preocuparse por problemas que aún le quedan muy lejos y que  las salas de cine sobreviven gracias a los sectores más jóvenes de la población, pero olvidarnos de un sector tan amplio de la sociedad y del que tanto tenemos que aprender no puede ser bueno ni a corto ni a largo plazo.

A mí las residencias de ancianos me dan más escalofríos que los cementerios. Me recuerdan a las cárceles o los campos de concentración. Sus vallas me parecen más destinadas a evitar que se escapen los internos que a evitar posibles robos. Tanto los ancianos como los presos parecen ser personas que no tienen hueco entre la sociedad y deben de ser recluidos y condenados a la soledad. El caso de los ancianos es mucho más doloroso, ya que ellos no han cometido delito alguno, sólo ya no son útiles para la sociedad y se han convertido en un estorbo. Es duro, pero la alta esperanza de vida actual nos está llevando a estos extremos. Sólo espero no tener que llevar jamás a un familiar mío a un geriátrico ni acabar mis días allí dentro.


Arrugas es un cómic de Paco Roca (con el que ganó el premio Nacional de Cómic en 2008) que fue adaptado a la gran pantalla por Ignacio Ferreras. Ambas obras comparten una visión valiente de la tercera edad. Ambas afrontan la terrible soledad de sus protagonistas y no caen en el error de intentar suavizar artificialmente los hechos narrados ni buscar la lágrima fácil (cosa que, al menos en mi caso, sí consiguió). Arrugas emparenta directamente con ese cine de animación que tiene en films como Cuando el viento sopla o La tumba de las luciérnagas sus mayores exponentes. A pesar del amable aspecto visual, los temas tratados son de una terrible dureza. Con un dibujo sencillo (heredero del anime japonés) y una limpieza en los trazos, el film se apodera del espectador y pronto le pone el corazón en un puño. Sin alardes técnicos innecesarios y una estupenda presentación de personajes, el film atrapa al espectador sin remisión.

La soledad y el daño provocado por una enfermedad tan terrible como el Alzheimer son el eje central del film. Si la memoria es parte fundamental de nuestra personalidad, los enfermos de Alzheimer no sólo pierden sus recuerdos sino que pierden también su personalidad. En Arrugas también hay hueco para la amistad y la camaradería, siendo casi un film de colegas en apuros (aunque sean ancianos) o incluso del subgénero de fugas. Debo destacar a la pareja formada por los ancianos Emilio y Miguel (tan opuestos entre sí como necesarios el uno para el otro), en mi opinión es una de las mejores del cine español de los últimos años. Es una extraña pareja atrapada que intentará evadirse de la rutina hasta que el avance de la enfermedad sea ya irreversible. Desean seguir viviendo mientras sean capaces de saber quienes han sido. También el tema del sacrificio por los demás está tratado de forma admirable.

No son pocas las veces en las que la emoción se asomó a mis ojos en forma de lágrimas. Sólo por la ternura y la valentía con la que se abordan la vejez y la muerte (muy lejos del paternalismo y la ñoñería de Disney) vale la pena ver esta estupenda película.

7,5

lunes, 30 de julio de 2012

Nader y Simin, una separación (جدایی نادر از سیمین Jodái-e Náder az Simin)


Nader y Simin es una película iraní que ha triunfado en todos los festivales a los que ha acudido e incluso ha ganado el Oscar a la mejor película extranjera (a pesar de pertenecer a un país del eje del mal). Pero en Irán no sólo hay fanatismo religioso y un peligroso programa nuclear. Irán es mucho más y su cine da buena cuenta de ello (un ejemplo sería la interesante Nadie sabe nada de gatos persas).


Nader y Simin narra de forma magistral una historia bastante cotidiana: la separación de un matrimonio y las consecuencias que este hecho acarrea. Ella quiere irse del país en busca de mejores oportunidades para la hija de ambos, mientras él quiere permanecer en Irán ya que no puede abandonar a su padre enfermo de Alzheimer. Nada de superhéroes salvando al mundo. El director Asghar Farhadi narra de forma tan inteligente y verosímil que consigue hacernos dudar de si lo que estamos viendo es una película o una cámara oculta. La dirección de actores es tan perfecta que me cuesta pensar que realmente estén actuando en algunas escenas. La mirada de la niña cuando está esperando en el coche me parece de una emoción que se entiende en cualquier parte del mundo. Pero no sólo hay buenas interpretaciones, el guión es de una precisión milimétrica una vez que arranca.

 He de reconocer que al film le cuesta arrancar, estamos hablando de cine iraní, pero cuando lo hace no hay manera de apartar la mirada de la pantalla. Las escenas iniciales parecen triviales, meros apuntes de una familia iraní de clase media, nada especialmente relevante. Pero llegados a un momento nos damos cuenta que el director ha estado diseminando importantes datos que nos van a ser necesarios para formarnos nuestra propia opinión sobre un conflicto (que no voy a desvelar). Dicho conflicto enfrentará a dos familias de clases sociales diferentes y a los miembros de cada familia entre sí. El espectador asiste atónito a la maraña burocrática de un proceso judicial (a mí me recordó a El proceso de Kafka) mientras vemos como las cosas se van degradando cada vez más. En esta historia no hay buenos ni malos, sólo personas con diferentes puntos de vista. Algo que pocas veces he visto tan bien plasmado en una película. La imparcialidad de este film es todo un acierto. Incluso se permite el lujo de no responder a todas las preguntas que plantea para que cada espectador saque sus propias conclusiones.
A pesar de estar ambientada en un país bastante alejado de nuestras costumbres, los problemas que trata son universales y fácilmente reconocibles: el dolor de una ruptura, el amor por los hijos, el amor por los padres, la diferencia de clases, la impotencia ante una justicia excesivamente lenta e inflexible, etc. Asuntos en los que todos podemos vernos identificados, ahí radica la gran baza de este excelente film que os recomiendo encarecidamente.



8

sábado, 13 de agosto de 2011

El origen del planeta de los simios (The rise of the planet of the apes)


Cuando supe que a algún iluminado hollywoodiense había dado luz verde a este proyecto pensé: "Otra gilipollez que nos quieren colar. Otro estúpido remake, reboot, secuela o precuela (o como lo quieran llamar) que se sacan de la manga ". Sigo pensando lo mismo, esta peli es un intento de crear una nueva franquicia que emparente con la saga clásica de El planeta de los simios y seguir explotando a la gallina (o al mono) de los huevos de oro, ni más ni menos. Pero hay que admitir que la cosa les ha quedado bastante bien.




Parece que se intenta recuperar la dignidad perdida en el cine comercial. El origen del planeta de los simios es una película para toda la familia que no defraudará a nadie (todos sabemos lo que nos va a narrar). El director Rupert Wyatt trata con respeto el material que tiene entre manos y ha logrado enganchar a la saga clásica a toda una generación que no creció con ella.

Es que esta historia podría haberse enfocado de muchas maneras. Podemos imaginarnos fácilmente cómo hubiera sido esta peli en manos de Michael Bay (10 minutos de trama y 110 minutos de destrucción), pero parece que se han tomado la cosa en serio y se han centrado en los personajes (humanos y simios). Por supuesto, hay ciencia ficción y efectos especiales, pero la peli es en casi todo su metraje más parecida a Salvad a Willy (puag) que a Tranformers (puag). El origen del planeta de los simios es una historia de amistad más que una película bélica o de batallas. Se centra en los personajes y en las relaciones entre personas y simios. El personaje del mono César pasará de vivir plácidamente con su amo y el padre de éste a descubrir la crueldad de la cual es capaz el ser humano. La historia narra la evolución personal de este personaje y las consecuencias que todo ello puede acarrear. Puede que caiga en cierto determinismo de manual o que no profundice demasiado algunos puntos del guión, pero la peli se ve sin problemas y te da bastante más de lo que estamos acostumbrados dentro del cine palomitero.


La peli es un blockbuster veraniego bien hecho. Tiene una correcta presentación de personajes y un desarrollo que se toma su tiempo. Tiene un muy buen ritmo, sin parones ni bajonazos, y la acción avanza continuamente. No vemos escenas de acción hasta casi el final del film y los efectos especiales están al servicio de la historia (si bien es cierto que alguna veces la técnica digital canta un poco).

También hay elementos que chirrían un poco, no vayamos a pensar que estamos ante una gran película, como un villano bastante estereotipado (el típico tipo que lo echa todo a perder por a pasta) o la típica chica florero metida con calzador y que no pinta nada en toda la peli. Son fallos casi inevitables hoy día. Tampoco se han currado mucho la conexión con el film original, basta con una noticia en el telediario y una imagen de Charlton Heston como conexiones y claros guiños. Pero esta historia del alzamiento de los simios comandados por César ya se narró en una película de la saga La rebelión de los simios , aunque ahora se ha decidido no tenerla en cuenta. Parece ser que sólo se quieren basar en la primera película, obviando el resto, lo que les da mucha libertad a la hora de futuras entregas. Vale, al menos es superior a la tontería que hizo Tim Burton.

En cuanto a los actores, James Franco está correcto y que Freida Pinto es preciosa pero el que se lleva el gato al agua es John Lithgow, su papel de enfermo de Alzheimer me pareció muy conseguido, incluso tiene algún momento emocionante.

A mí me ha gustado, he pasado un buen rato y no me he sentido insultado en ningún momento. Volviendo al inicio ¿Tiene sentido volver sobre el planeta de los simios casi 40 años después? Si es con películas así de bien hechas, casi que sí. Ya veremos cómo sigue la historia y recemos para que las secuelas no caigan en manos de algún desalmado.

6
p.d. La saga original tiene ese innegable encanto de la serie B, la verdad. Si queréis saber más de ella el Dr Quatermass le dedicó un especial más que recomendable.