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sábado, 21 de agosto de 2010

SALT


El australiano Philip Noyce fue una vez un director prometedor. Suya es la interesante Calma total de cuando Nicole Kidman era una jovencita pelirroja de mandíbula cuadrada. El tiempo pasa por todos, la Kidman ya no tiene esa mandíbula ni Noyce ha logrado labrarse esa prometedora carrera en Hollywood.

Salt es su última película, una peli de acción al servicio de Angelina Jolie. Ella es la protagonista absoluta del film y su mayor reclamo comercial. Como thriller de acción el film no acaba de enganchar nunca, se deja ver pero no atrapa demasiado al espectador. La Jolie salta y corre de un lado para otro (siempre muy guapa, of course) pero al film le falta tensión. El guión intenta despistar al espectador pero fracasa y casi en todo momento éste va por delante de los acontecimientos.
Mucho agente de la CIA, mucho espía ruso encubierto que no se ha enterado que la guerra fría se ha acabado, mucho juego de identidades, mucha persecución y mucha fantasmada inverosímil. Lo más original del guión me pareció la forma en la que la protagonista inutiliza una cámara de seguridad usando su ropa interior. Vamos, que el guión no es gran cosa ni la dirección de Noyce está a la altura.

Hay buenas escenas de acción pero muy lejos de las vistas recientemente en la saga de Jason Bourne (verdadero referente del cine de acción de la última década). Al menos, la peli tiene el aliciente de durar sólo 100 minutos con lo que la cosa se ve sin problemas, pero yo le hubiera pedido algo más (sí, ese algo más que Nolan suele introducir en sus películas).

Igual el problema es la fría y sosa interpretación de la gran estrella Angelina Jolie, la chica puede ser muy guapa pero transmite bastante poco en las escenas de acción. El hecho de parecer un esqueleto andante tampoco le da mucha credibilidad como heroína. Le falta el carisma de un Bruce Willis para poner cara de póquer ante las imposibles escenas de acción. Yo la prefiero en films del estilo de El intercambio antes que en estas producciones palomiteras haciendo de fría máquina de matar. Supongo que si quiere continuar con su status de estrella debe ir alternando cine comercial de este tipo con proyectos más arriesgados (como hace su marido Brad Pitt). También aparece Liev Schreider (Resistencia, Lobezno) y un desaprovechado August Diehl (Malditos bastardos, Los falsificadores).

Un thriller que se pretende trepidante y se queda como un soso lucimiento de la estrella de turno. Pero mi mayor reparo es que se ve muy claro que con esta película pretenden crear una saga de acción sobre una Jason Bourne en femenino y creo que (lamentablemente) lo van a lograr.

4

jueves, 8 de octubre de 2009

LOS FALSIFICADORES (Die Fälscher)

Esta coproducción entre Alemania y Suiza se llevó el Oscar a la mejor película extranjera y narra la historia real del falsificador Salomon Sorowitsch. Junto con otros presos de un campo de concentración Sorowitsch realizó la mayor falsificación de moneda de la historia.


La trama es muy interesante y no exenta de contradicciones. En su jaula de oro estos presos estaban obligados a colaborar con el enemigo para salvar la vida mientras sabían que estaban fabricando el dinero para seguir matando a los suyos. La polémica está servida: unos presos abogarán por el sabotaje y otros por la colaboración. 
La película es entretenida, con constantes giros que te sorprenden tanto como a los personajes. Los personajes son todos bastante reales y te llegas a identificar con las distintas posturas que van adoptando durante el metraje. Metraje que se pasa realmente rápido, la hora y media a mí se me pasó volando.

La película no se recrea en los aspectos desagradables (ya ha habido muchas películas sobre campos de concentración), tiene otra mirada más centrada en las reacciones de los personajes. Yo incluso me llegué a emocionar más de una vez. Los actores están muy bien, todos desconocidos por estas latitudes, aunque alguno como August Diehl ya ha sido fichado por Tarantino. Yo me quedo con la cara irregular de Karl Markovics, un tipo realmente duro cuya mirada haría temblar de miedo al mismo Clint Eastwood.
7

jueves, 24 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos (Inglourious Basterds)


Esta vez Tarantino se va a la Francia ocupada para contarnos la historia de un grupo de judíos americanos que se dedica a matar nazis.

Desde luego malditos bastardos no es un film histórico, es un western ambientado en la segunda guerra mundial. Tarantino deforma la historia para ajustarla a su peculiar estilo. Estilo que ya daba muestras de agotamiento en Deathproof y este film es la prueba patente. Ocurre que en Malditos bastardos el amigo Quentin sigue fiel a sus principios de toda la vida: mezcla de géneros, historia dividida en capítulos, homenajes constantes, cameos, música de Morriconne, diálogos ingeniosos y violencia.
No hay nada nuevo dentro de la forma de rodar y montar la película. Da igual que sitúe la película en la Francia de hace 65 años, su estilo sigue invariable. A Tarantino le basta con ser él mismo, o eso piensa él.

Obviamente, la película tiene un par de momentos de gran cine, pero sólo un par. La escena del inicio o la de la taberna son dos pequeñas joyas en las que Tarantino brilla como narrador. Además usa sabiamente en la primera de ellas la técnica de Hitchcock para crear suspense, es decir, te muestra lo que hay bajo la mesa. Poco a poco la tensión va creciendo hasta límites insoportables.
Estas 2 escenas son memorables pero el conjunto acaba cojeando bastante. Las dos horas y media se pasan rápido, es cierto, pero uno espera que la peli te sobresalte como ya lo hizo este tipo en films anteriores, no es el caso. Si exceptuamos los momentos mencionados, el film no engancha lo que debiera. Es demasiado disperso e impreciso. La acción avanza a trompicones, con continuos paros y acelerones que le confieren un ritmo muy irregular.

Además de los homenajes cinéfilos y musicales habituales (hasta repite alguna canción ya usada en Kill Bill) Tarantino se toma la libertad de ofrecernos un videoclip ochentero a ritmo del Cat people (Putting out fire) de David Bowie (usada ya en El beso de la pantera), no está mal pero es un innecesario parón que lastra el ritmo del film, ya de por sí bastante imperfecto. Tampoco el clímax final está suficientemente logrado.

Tarantino se enreda en diálogos y cambios de idioma olvidándose de desarrollar personajes, supongo que no le interesa. Los bastardos quedan totalmente desdibujados, son los personajes más atractivos del film y apenas nos cuenta la historia de uno de ellos. Ni siquiera sabemos quién es Aldo o donde consiguió el de Tennessee la cicatriz que adorna su cuello. A destacar Brad Pitt imitando a Marlon Brando en El padrino (algodones en la mandíbula incluidos) pero con acento sureño.

Al menos cuando se centra en los personajes nos regala una interpretación genial como la de Christoph Waltz en el papel del astuto Hans Landa. El resto de los actores están correctos, entre la caricatura y la ironía propias de un film que no se debe tomar demasiado en serio. Me gustó mucho August Diehl (Los falsificadores) en la escena de la cantina.
Lamentablemente Mélanie Laurent y Daniel Brühl no acaban de encajar en la trama y Diane Kruger sale poco. Como simples anécdotas creo que quedan las apariciones de Mike Myers y Rod Taylor.

Tarantino ha realizado otra macarrada de las suyas con 2 grandes escenas y un villano antológico (algo que no sucede todos los días). Así pues, sopesando lo bueno y lo malo.. le doy un....

6