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jueves, 19 de febrero de 2015

Dos días, una noche (Deux jours, une nuit)


 Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne ( Rosetta, L'enfant) siempre han tenido un marcado carácter social en su cine. Dos días, una noche no es la excepción, sino más bien la sublimación de una forma de entender el cine.

 Sandra es una trabajadora que tiene un fin de semana para mantener su empleo si convence a sus compañeros de trabajo de que renuncien a unas primas . Esta simple premisa le sirve a los Dardene para realizar una fiel radiografía de la sociedad actual.


 En su desesperado periplo, Sandra deberá superar su vergüenza para luchar por mantener su trabajo. El film se podría ver no sólo como cine social, sino también como una peculiar road movie: hay un viaje físico en coche y un viaje interior de los personajes. O incluso se podría decir que tiene estructura de thriller: la protagonista que debe conseguir un objetivo (mantener su empleo sería el McGuffin) antes de que acabe una cuenta atrás. Incluso tiene reminiscencias clásicas. Es toda una epopeya emocional. Una gesta épica narrada dese la humildad y la cercanía.


 El cine de los hermanos Dardenne no tiene artificios ni recursos estilísticos. Aquí lo que importa es la historia. Una buena historia contada la mayor simpleza y economía de medios posibles. No hay música ni grandes títulos de crédito. Tampoco complejas planificaciones de escenas ni travellings asombrosos. Estamos ante una película estupenda simplemente por su gran guión y una actriz en estado de gracia que nos pone los pelos de punta y un nudo en la garganta varias veces durante el metraje. Son esos sentimientos a flor de piel los que hacen grande a esta película. Estamos casi ante un cinema verité, un cine que no busca evadirnos de la realidad sino mostrarnos una realidad que nos negamos a ver. Estamos ante un film social casi propio del mejor Ken Loach. Me gustó mucho la verosimilitud de cada una de las situaciones y la espontaneidad de cada actuación.
 
Dos día, una noche es un tenso drama sobre una mujer desesperada envuelta  en una contrarreloj por salvar su trabajo y su dignidad. Su travesía será un reflejo de los males de esta Europa en la que tener un trabajo es un privilegio. Sandra se encontrará con la indiferencia, el egoísmo, la lástima, la culpabilidad, la agresividad, etc. Los males de una Europa a la que le cuesta tanto ponerse en el lugar del otro. Una Europa a la que le preocupa más su jardín que el bienestar de una familia. ¿Pretende ser el film una metáfora de la pasividad y egoísmo del primer mundo respecto al tercero? Saque cada espectador sus propias conclusiones.


  Sandra es una heroína de carne y hueso. Una mujer real, nada de heroínas prefabricadas de cartón piedra o super-mujeres de una pieza propias de blockbuters. Sandra es una mujer débil pero obstinada, que pasa vergüenza pero se niega a dar lástima, que suplica pero sin perder la dignidad. Una mujer hecha y derecha (con un par, vamos) a la que se le acaban el tiempo y la esperanza. Una trabajadora sometida a un stress terrible en una cruel contrarreloj. Por cierto, me gusto mucho la delicadeza con la que se trata la relación con su marido.


 Marion Cotillard está inmensa una vez más en un personaje que sufre pero no se rinde. Otra vez nos da una lección de interpretación veraz y creíble. Ocurre que personaje y actriz se funden de tal manera que es imposible saber dónde acaba el personaje y empieza la actriz. Esos gestos de agobio o esa forma de llorar parece imposible que puedan ser impostados. Cotillard transmite y emociona con esos enormes ojos, sus gestos y sus silencios. Esta señora lleva la naturalidad por bandera, algo que muy pocas estrellas (que ella sí lo es) pueden decir. Bravo por la Cotillard y su capacidad para alternar grandes espectáculos Hollywoodienses con proyectos mucho más personales y modestos.

 Recomendable para todos aquellos que todavía tienen un trabajo.

7

domingo, 6 de enero de 2013

Mátalos suavemente (Killing Them Soflty)


Killing them softly es la nueva película de Andrew Dominik, quien ya fascinó a buena parte de la crítica (no fue mi caso) con su anterior película El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. En esta ocasión Dominik refleja la decadente sociedad americana usando como espejo una historia de asesinos a sueldo y atracadores de poca monta.

Ya desde los títulos de crédito iniciales Dominik nos sitúa en la campaña electoral de 2008 entre Barak Obama y John McCain, eran los primeros meses de la crisis financiera y empezaba a ser evidente que el sistema político y económico estaba corrompido hasta la médula. Igualmente la sociedad americana aparece en esta película en franca decadencia, ya ni la mafia ni los traficantes de medio pelo son lo que eran. Todo se ha ido al traste, la gente se ha relajado en exceso, ya ni los asesinos a sueldo son tipos de los que puedes esperar un trabajo bien hecho. Falta profesionalidad y valores, parece que todo se ha corrompido por el dinero fácil.
No es mala la idea de Dominik pero su forma de presentarla no acabó de convencerme. Vale que siempre haya un televisor o un aparato de radio encendido dando noticias sobre la crisis o los debates electorales. Me pareció interesante el paralelismo que traza Dominik entre los países y la mafia (ambos deben recuperar la confianza de los mercados a cualquier precio). Pero los diálogos se extienden demasiado y el film adolece de excesiva parsimonia. Killing them softly sólo dura 104 minutos y se me hizo eterna. Todos los actores están muy bien (hasta Ray Liotta en papel de siempre) pero la trama no engancha y el carismático personaje de Brad Pitt no puede él solito levantar esta losa con forma de película.

Este tipo de propuestas de cine negro moderno y diferente le salen redondas a Tarantino (del que este film bebe demasiado) o los hermanos Cohen. Pero Dominik aún debe encontrar su propio estilo. El tipo sabe rodar (crea una excelente tensión en la escena del atraco) y sabe dirigir actores (James Gandolfini está estupendo), pero no tiene claro hacia donde quiere llevar al espectador. Hace experimentos visuales que no vienen a cuento como la escena del asesinato bajo la lluvia (rodado al estilo bullet time) o cuando algún personaje se va quedando dormido, son escenas que rompen la estética de la película y la llevan hacia ningún lugar. Dominik se hace un lío y aburre al espectador con unos diálogos inflados hasta lo indecible, sus anécdotas apenas resultan interesantes y sólo sorprende al espectador una vez. Dominik no es Tarantino, copia su uso de la música y sus experimentos formales pero le falta ese toque que sólo Tarantino posee y muchos intentan copiar.

 Funciona mejor como metáfora que como película de cine negro. Me quedo con la frase final del film: "América no es un país, es un negocio."

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El mundo es nuestro


Es curioso que en un país atenazado por  el paro y la corrupción, estos temas no han sido suficientemente tratados en nuestro cine.

 Es de agradecer que, finalmente, haya surgido un film como El mundo es nuestro. No deja de ser muy ibérico lo de usar el esperpento para hacer más evidentes nuestras miserias. El mundo es nuestro es una película que se ha financiado con las aportaciones anónimas, quizás ninguna productora quisiera financiar un film así de políticamente incorrecto, pero muchos espectadores sí estaban dispuestos a pagar por ver hecha realidad esta divertida sátira sobre un país en ruinas.


El mundo es nuestro narra el atraco a una sucursal bancaria (el gran centro del mal) realizado por dos jóvenes ninis vestidos de nazarenos en plena semana santa sevillana. A pesar de su aparente sencillez, sus autores han sido muy hábiles al realizar un acertado cuadro costumbrista de la sociedad actual. En la espontaneidad de los diálogos y la presentación de personajes recuerda al tándem Berlanga- Azcona aunque formalmente se parezca más a Todos al suelo (divertidísima comedia de Pajares y Esteso), La estanquera de Vallecas o los Torrentes de Santiago Segura.
El mundo es nuestro brilla por su descaro, su falta de prejuicios y su consciencia de la realidad social actual. Un espejo deformado de esta España en crisis llena de parados (los buenos de la historia) que van a sellar la cartilla del paro en traje de faena y banqueros (los villanos) con maletines llenos de dinero. Es en sus personajes y en sus ágiles diálogos donde el film tiene sus mayores bazas. No pasa de ser un mero divertimento pero acierta de pleno a poner el dedo en la llaga en varios temas de candente actualidad. Siempre es un sano ejercicio reírse de uno mismo, algo en lo que los andaluces son unos maetro.

 Los chicos de Mundo Ficción (Alfonso Sánchez y Alberto López) han logrado dar el salto a la gran pantalla desde youtube gracias a las aportaciones anónimas de sus miles de seguidores. No todo va a ser malo en internet, ya va siendo hora de que nuevos valores salgan de la red.  Ellos interpretan a estos dos jóvenes canis sin oficio, beneficio, ni futuro que deciden emular al Dioni y dar un golpe que les permita retirarse. Son personajes un tanto caricaturescos (o no) pero que en pantalla resultan de lo más gracioso (todos conocemos a alguien así). Del resto de personajes yo me quedo con la parejita que van firmar su sentencia de muerte, perdón, quería decir su hipoteca, y el comisario con afición a las barras de bar. Obviamente, los personajes que salen peor parados son los banqueros y los políticos.

Como la vida misma, oiga, o, mejor dicho, ozú.



jueves, 22 de noviembre de 2012

The company men



 The company men es una peli más sobre la terrible crisis económica que nos atenaza. Siguiendo la estela de Margin Call o Up in the air, The company men se centra en las vicisitudes de unos ejecutivos (de esos del Porsche, el club de golf y la casa guapa) que sufren en sus propias carnes los efectos de la crisis económica.

El personaje de Ben Affleck ve como su sueño americano se torna en pesadilla cuando su empresa decide prescindir de él. Obviamente, pensará que la situación será pasajera y que su alto nivel de vida no se verá afectado. Un tiburón de los negocios con su currículum no puede estar mucho tiempo sin empleo, las empresas se lo van a rifar. Pero la realidad le dará una cruel lección. Pronto se verá sin trabajo y sin perspectivas de conseguir uno mientras debe hacer frente a unos pago que ya no se puede permitir. Tampoco sus antiguos jefes (interpretados por unos solventes Tomy Lee Jones y Chris Cooper) saldrán mucho mejor parados. La situación en la compañía ya no es segura para nadie y cualquiera puede ser víctima de una nueva y masiva reestructuración de personal.

 John Wells es un director experimentado en la televisión, ha dirigido multitud de episodios de series como Urgencias, y ahora da el salto a la gran pantalla con esta película de la cual es escritor y director. La originalidad de su historia reside en mostrarnos el paro desde el punto de vista de estos altos ejecutivos aunque su error es que no nos identifiquemos demasiado con estos tiburones de los negocios que se compran mesas de 16.000 dólares por puro capricho. Al espectador se le hace difícil al principio sentir empatía por estos personajes, tan alejados del ciudadano medio, pero conforme va aumentado la desesperación de los personajes casi sentimos lástima por ellos. Cuanto más posees, más tienes que perder y más lo sientes.
Wells no posee un estilo narrativo propio y se nota su pasado televisivo. Pero no aburre y la peli se ve con interés. No busca las claves de la crisis (para eso ya tenemos la magistral The inside job) ni critica el sistema financiero (Wall street 2) pero tampoco cae en sentimentalismos ni busca la lágrima fácil. A la hora de rodar, Wells se muestra muy sobrio y comedido, cosa que es muy de agradecer. Nada de moderneces, cámaras al hombro ni inecesarios flashbacks.
The company men no deja de ser un correcto telefilm bien rodado que se salva gracias a que cuenta con un plantel de estupendos actores, me refiero a Tommy Lee Jones o Chris Cooper, no a Ben Affleck. Lo de Affleck es la dirección, aunque aquí está correcto, opino que la peli hubiera ganado enteros si su papel hubiera caído en manos de un actor más expresivo. Affleck funciona como niñato con pasta al que todo le va bien, pero cuando las cosas se tuercen no transmite el drama interior del personaje, no transmite toda su frustración e ira. Me gustó incluso Kevin Costner en el papel de cuñado tocapelotas.

Al menos deja un mensaje optimista, un atisbo de luz al final del túnel. Si los jefes y los directivos lo pasan mal, imagínate cómo lo deben de pasar los simples mortales mileuristas. Es lo que pasa por vivir por encima de tus posibilidades.

6

lunes, 8 de octubre de 2012

COSMOPOLIS


Eric Packer (Robert Pattinson) es un broker de Nueva york que decide cruzar toda la ciudad para cortarse el pelo.

Los proyectos de David Cronenberg pueden gustar más o menos pero hay que reconocer al veterano director canadiense que siempre arriesga en cada nueva película. La idea de adaptar la novela Cosmopolis de  Don DeLillo no deja de ser arriesgada, la novela es una traslación del Ulises de James Joyce  a Nueva Yorktranscurre casi enteramente en el interior de una limusina y el protagonista es bastante insufrible. Si alguien era capaz de sacar algo en claro de un proyecto así, ése parecía que era David Cronenberg.
 El cine de Cronenberg siempre ha buceado en las miserias del ser humano. El hastío existencial es una de las constantes de su cine y por ello este proyecto parecía ideal para él. En films suyos como Crash se planteaba muy bien el sinsentido de la existencia moderna y cómo los protagonistas buscaban alicientes para hacer su existencia más llevadera. Crash y Cosmopolis tienen más de un aspecto en común. Pero el nihilismo que en Crash me fascinó, en Cosmopolis me ha aburrido. Cronenberg adapta la novela pero no otorga vida alguna a sus imágenes dando lugar a un tostón de cuidado.

La peli es un tostón ya que la novela era ya un tostón importante. Si adaptas un material aburrido es muy difícil que la cosa salga bien. Todos los diálogos del film resultan tan artificiales y sin vida que exasperan y sacan de quicio a los 15 minutos. Las tres reglas de acción, lugar y tiempo se siguen casi a pies juntillas en Cosmopolis pero la historia no está a la altura. Supongo que Cronenberg, que de tonto tiene poco, aceptó este encargo para cargar ganar dinero y le atrajo la idea de criticar a los brokers que viven totalmente aislados del mundo real y de las consecuencias de sus transacciones. Muy bien, pero aburre a las vacas. Cronenberg ya falló en Un método peligroso y rompió una buena racha que llegó a su cénit en Promesas del este.

¿El capitalismo se ha colapsado?¿El mundo se va pique por la acción temeraria de los mercados controlados por niños ricos como el protagonista de este film?  Probablemente, pero que encima no nos aburran contando su mísera existencia.  El sopor en el que el film sumerge al espectador es algo sólo comparable con el de El árbol de la vida.
Ya sabemos que el dinero no da la felicidad (la compra) y que quien lo tiene todo no desea nada y acaba aburrido, pero se puede contar de forma mucho más amena. Que Eric Packer busque un punto de apoyo, algo real, a lo que aferrarse mientra su mundo virtual de finanzas y miles de millones se hunde es una buena metáfora, pero no es suficiente para mantener en pie todo un film.
La historia contiene otras interesantes metáforas y símbolos: un psicólogo te diría que la limusina simboliza el útero materno en el que el protagonista se siente a salvo, aislado del mundo exterior. Las constantes revisiones médicas podrían ser síntoma de sobrepotección familiar en la infancia que ha derivado en un Transtorno obsesivo conpulsivo (TOC), etc. También el simbolismo de las ratas también me parecen muy interesante, nuestra economía se basa en símbolos, le damos un valor al oro o a una acción en bolsa, pero es un valor simbólico, no es real. El capitalismo es cruel e injusto, ya lo sabíamos, pero se ha contado mejor recientemente en films como Margin Call o Inside job

 Tanto diálogo nihlista-existencialista vacío y absurdo me pareció una solemne tomadura de pelo. Así de claro. Al menos, en la novela DeLillo crea la tensión necesaria para el lector esté expectante ante cada nueva visita a la limusina o qué demonios va a pasar con Packer, pero en el film de Cronenberg no hay tensión, sólo hay tedio y una verborrea desmesurada. Nos importa un bledo lo que le pase al protagonista, sólo queremos que el film acabe lo antes posible. Por suerte, no dura tres horas.

Robert Pattinson tendrá que esperar otra oportunidad para convencernos de que es un buen actor (cosa que dudo mucho).  En Cosmopolis está frío e inexpresivo, incluso más que en Crepúsculo. Quizás con un actor que supiera mover los músculos de la cara, la peli fuera más llevadera. Lo siento por las fans del ladrillo Robert Pattinson que se metan al cine para ver a su ídolo. Esta película es un verdadero tormento para cualquier persona y más para adolescentes ávidas de ver en pantalla al chico más sexy del momento. Pobrecitas, la que les espera.
 Paul Giammati sí es un buen actor que nos lo ha demostrado muchas veces, aquí está bastante acertado pero su personaje realmente consigue ponerte de los nervios casi más que el de Pattinson y aparece ya cuando hace rato que deseamos que esta tortura de film termine. También aparece Juliette Binoche como prostituta de lujo, ni fu ni fa.

 Hacedme caso, jovencitas, no perdáis vuestro tiempo con esta película.

3

viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Compraría usted deuda española?


Menudo papelón tiene el amigo Mariano Rajoy. Lo de sacar de la crisis a todo un país no es tarea fácil y menos aún cuando dicho país es un cachondeo de cuidado.

 Ocurre que a este país llamado España no hay quien se lo tome en serio. No sólo somos un país de pandereta, amante de la juerga y del fútbol televisado, somos la juerga personificada. Pero claro, tanta fiesta acaba por pasar factura. Que los mercados (seres abstractos y malvados que nadie ha visto ni conoce) no confíen en nosotros el totalmente normal. ¿Para qué emitimos deuda? Para financiar aeropuertos que no se usan, estaciones del AVE con apenas 7 pasajeros al día o autopistas por las que no circula ni el tato. Es que hay que hacer obra pública para que todo el mundo cobre su comisión. Ya la pagaremos. Los ciudadanos somos unos fiesteros irresponsables preocupados por que Cristiano Ronaldo está triste (pobrecito) pero los políticos no se quedan atrás.

¿Cómo demonios van a confiar los mercados que unos políticos tan particulares van a ser capaces de llevarnos por el recto camino de la austeridad? La última gesta mediática que ha protagonizado un político en este país por una vez no tiene nada que ver con la corrupción ni con comentarios racistas y/o machistas del político del PP de turno. A la concejal del PSOE del ayuntamiento de la localidad toledana de Los Yébenes Olvido Hormigos no se le ha ocurrido otra cosa que grabarse un vídeo erótico con el móvil. Parece que la cosa iba destinada al ámbito privado (entiéndase este concepto como se quiera), pero lo ha visto ya todo el país gracias al whatsapp. Muy lista no debe de ser esta señora (no es un requisito indispensable para ser concejal), sólo así consigo entender que se le ocurriera tal travesura erótico festiva. Ojo, aquí cada uno puede hacer con su cuerpo y con su sexualidad lo que le dé la gana, claro que sí, pero también hay que ser muy pardilla para no saber que vivimos en el país del morbo y del cotilleo. La concejal Hormigos pecó de ingenua e irresponsable al pensar que tal vídeo nunca iba a pasar del ámbito privado. Je je, qué poco conoce a sus conciudadanos. Era de esperar que el vídeo acabara difundiéndose por las múltiples redes sociales. El resto es historia, somos así, nos puede la fiesta y el morbo.
La señora Hormigos no piensa dimitir, aquí no dimite nadie ni cuando le pillan con la mano en la caja a plena luz del día, alega que no ha hecho nada ilegal. Es verdad, ser una ingenua de tomo y lomo y grabarse con el móvil dándole que te pego no son actos constitutivos de delito alguno, pero dice mucho de un país y de sus gentes. No sé, igual esta señora consigue sobreponerse al bochorno y su carrera política despega. 
Aunque, quien sabe, quizás la señora Hormigos sea una lista y sepa sacar provecho de la situación y acabe en algún patético reality o en la portada de Interviú (esto último lo veo más que probable). Quizás llegue a presidenta, a mí me cae mejor que otros muchos dirigentes del PSOE, ella no puede caer más bajo ni tiene nada ya que perder. Yo la votaría en unas primarias frente a la Chacón. Por cierto, espero que no se ponga de moda esto de grabarse vídeos íntimos entre las políticas españolas. Lo que nos faltaba.


Como dice un amigo mío, los políticos salen del pueblo, por lo que si nuestros políticos son así de cortos de miras se debe a que nosotros tampoco somos muy listos. Una manera suave de decir que tenemos los políticos que nos merecemos. No estoy de acuerdo, tampoco creo que nos merezcamos esta televisión para gilipollas a base de Sálvames y videntes inglesas. Debo reconocer mi parte de culpa, más de un día me quedado enganchado viendo esa bazofia llamada El juego de tu vida, yo también soy chusma.

Dicho lo dicho y resumiendo: ¿Compraría usted deuda española? ¿Qué le asegura que realmente va a recuperar su inversión?  Normal que la Merkel no se fíe de nosotros.

martes, 7 de agosto de 2012

Hoy empieza todo (Ça commence aujourd'hui, 1999)


Daniel Lefebre es un héroe. No va a salvar al mundo de una hipotética y poco probable invasión alienígena ni va a ser el inventor de la energía renovable definitiva. Daniel Lefebre es un simple director de escuela de una ciudad rural francesa afectada por la reconversión de la minería. En una ciudad con una tasa de paro del 30 % y mucha familias en apuros Lebefre no se rinde, es un héroe por creer en lo público y en la educación de los niños como base de un futuro mejor.

Hoy empieza todo es una acertada radiografía de la Francia más empobrecida de finales de los años noventa, pero sus temas y sus conclusiones son perfectamente trasladables a esta España sumida en la crisis actual. Han pasado 13 años desde que se estrenó esta pequeña maravila y hoy sigue tan vigente como entonces. Hoy más que nunca necesitamos a profesores motivados con su trabajo y que no se limiten a cumplir el expediente. De los políticos y los burócratas ya sabemos que podemos esperar mucho, pero somos los ciudadanos los que debemos exigirles que cumplan con sus obligaciones y compromisos. En un país como el nuestro en el que la crisis está sirviendo de escusa para desmantelar el estado de bienestar (empezando por la educación y la sanidad) los ciudadanos no debemos quedarnos de brazos cruzados. Por eso Daniel Lefebre es un héroe, porque no se rinde (aunque tenga sus dudas). No se limita a hacer su trabajo e irse a casa olvidando los problemas que ve a diario. Daniel opina que la educación recibida durante la infancia es fundamental para el posterior desarrollo de las personas. Él lo sabe bien.

El guión de Hoy empieza todo fue escrito por Dominique Sampierom, maestro de escuela durante 20 años en una localidad muy parecida a la retratada en el film. Sampierom plasmó buena parte de sus experiencias en el terreno de la enseñanza, sus sinsabores y sus gratificaciones. Se nota en cada escena que cada frase ha salido de la observación de la realidad.

 EL maestro Bertrand Tavernier rueda de forma apasionada esta gran historia llena de momentos cotidianos. El uso de actores no profesionales (muchos de ellos profesores en la vida real) le confiere una espontaneidad que tan de agradecer es en este tipo de cine social (quizás sólo igualada por Ken Loach). Tavernier trasmite su apasionamiento por los niños y por su futuro de manera admirable, sin trampas ni recurriendo a recursos tramposos como la lágrima fácil. Tavernier hace reflexionar y emociona a base de diálogos y situaciones de lo más mundano pero rodados de forma magistral. Tavernier no juzga a los personajes y les deja que cada uno de ellos explique y los motivos de sus actos. No hay buenos y malos en esta película, sólo hay personas que se han rendido y los que aún tienen ganas de luchar aunque la batalla no pueda ganarse. Esa horrible y maldita batalla del día a día, la peor de todas.

Hoy empieza todo, no bajéis la guardia.

domingo, 15 de enero de 2012

La doctrina del shock

Aquí os dejo el documental entero La doctrina del shock. El irregular director Michael Winterbottom  se ha basado en el libro de Naomi Klein acerca de cómo el capitalismo saca enormes beneficios aterrando a la población frente a una posible amenaza. No dice realmente nada que no supiéramos ya, pero expone hechos y testimonios que muchos desconocíamos. Aterrador.



domingo, 30 de octubre de 2011

Margin call




Margin call nos sitúa en las primeras 24 horas de la crisis financiera y económica que nos atenaza. En un banco de inversiones empiezan a despedir empleados pero uno de ellos acaba de hacer un terrible descubrimiento que hará temblar los cimientos de Wall Street y la economía mundial.



 La maldita crisis nos va dejar al menos una cosa positiva: un puñadito de buenas películas sobre el tema. Margin call es un buen thriller económico inspirado en la quiebra de Lehman Brothers, el primer indicio de que algo olía muy mal en la economía mundial. Cuando el barco hace aguas, las ratas son las primeras en darse cuenta y en salir corriendo. Justo en ese momento es en el que nos sitúa este film. Si prefieres pensar que la crisis actual ha sido una cosa inevitable y sin culpables, no veas este film. La avaricia de unos pocos va a llevar a la ruina a millones. De esto habla Margin call.
Margin call no intenta ser un film didáctico para que el espectador entienda qué es lo que ha provocado la crisis. Sólo transcurridos 40 minutos un personaje explica en lenguaje de la calle lo que ha sucedido, cosa que es de agradecer.  Por cierto, en un cínico diálogo se acusa a los consumidores de a pie de ser en buena parte responsables de la crisis, comprando sin parar cosas que no podíamos pagar y con las que nos endeudamos más de la cuenta. ¿Os suena de algo?

 Margin call se disfruta bastante gracias a un preciso guión y las interpretaciones de gente tan solvente como Kevin Spacey, Stanley Tucci o Jeremy Irons. Por cierto, mi odiada Demi Moore está correcta en su papel, hace bien en alejarse en sus típicos personajes de mujer fatal. También Paul Bettany está bien alejado de sus típicos papeles de villano.
De todos los personajes, el film intenta que nos identifiquemos con Sam, interpretado por Kevin Spacey. Es un tipo que lleva 34 años en la firma y le ha sido siempre fiel. Él avisó de los peligros que corría la firma pero nadie le hizo caso. Pero el mundo que Sam conoce está agonizando, como su perro. La vida sigue y el viejo mundo hay que enterrarlo y sacar tajada si es posible. Al final, Sam colaborará en expandir la basura financiera por todo el mundo, en contra de sus principios pero a favor de su beneficio personal. Es tan egoísta como el resto aunque no quiera reconocerlo.
Margin call no es tan irónica como Wall street 2 ni tan demoledora con Inside job, pero es una interesante mirada sobre la crisis y quienes la generaron.

6,5



viernes, 27 de mayo de 2011

Españistán: Este país se va a la mierda


No tiene el rigor de Inside Job pero este vídeo sobre la crisis económica dice unas cuantas verdades como puños. El vídeo es la presentación del cómic Españistán de Aleix Saló. Muy recomendable.




miércoles, 20 de abril de 2011

Inside job


¿Qué es una hipoteca subprime? ¿Quién decide que un país está en bancarrota? ¿A quién se da dinero cuando un país debe ser rescatado? ¿Qué es una burbuja financiera? ¿Qué es una crisis financiera a nivel mundial? ¿De dónde proviene esta crisis? ¿Podremos salir algún día de ella? ¿Realmente existe eso que se llama MERCADO? ¿Pueden los gobiernos controlar la economía?


Este documental ganador del Oscar es de obligada visión para todos aquellos que quieran saber porqué los bancos ya no prestan dinero tan alegremente como antes o porqué están cerrando tantas empresas. Es decir, quién mueve realmente los hilos de la economía mundial. Los que prefieran vivir en la ignorancia pueden verse el partido del siglo de esta semana o la peli del patético Justin Bieber (me niego a pone su nombre en negrita), que intenta convencernos que con sacrificio se puede conseguir cualquier cosa, mentira cochina para adolescentes mimados.


Alguien tenía que buscar en las lujosas alcantarillas del sistema financiero para encontrar a los culpables de esta crisis. En Inside job, Charles Ferguson desarrolla un laborioso trabajo de investigación y entrevistas cuyo objetivo es no dejarnos impasibles. El documental es valiente y no teme señalar con nombres y apellidos a los culpables, tipos que pudieron evitar la debacle y que miraron para otro lado mientras se llenaban los bolsillos. Y lo hace de forma didáctica logrando que el espectador entienda el complejo entramado económico y financiero que nos ha llevado a esta maldita crisis mundial.

A estas alturas del partido, todos sabíamos que los responsables de la crisis se iban a ir con las manos llenas y sin que nadie les pidiera responsabilidades, lo que no impide que el espectador acabe cabreado y frustado. ¿Podemos asumir que un directivo que ha arruinado a millones de personas se vaya de rositas con sus trece aviones privados y una prima de varios cientos de millones de dólares? Puede que sea legal (alguien se han encargado de ello) pero no es justo.

Inside job aborda temas tan candentes como la desregulación del sistema financiero, la aplastante influencia de la economía sobre la política (y no al revés), la credibilidad de las agencias de calificación de riesgo (las que deciden la solvencia de un banco o un país, las que deciden en quien se puede confiar, las que dieron una clasificación AAA a Lehman Brothers 2 días antes de quebrar) y la objetividad de los expertos que cobran directamente de los bancos. Conocer ciertos datos de primera mano provoca en el espectador una enorme frustración.

Inside Job está narrado eficientemente por Matt Damon y, aunque se hace ameno en su primera mitad, tanto concepto financiero y tanta cifra con 6 ceros puede llegar a cansar y marear al espectador no acostumbrado a términos de macro economía. A mí se me hizo un poco pesado en su parte final. No sé si fue la frustración o el cabreo lo que hicieron a mi sistema nervioso buscar una desconexión en forma de sueño.

Por suerte, Inside Job no tiene ese punto de demagogia de Michael Moore (no le hace falta) ni el director aparece en pantalla intentando ser el protagonista. Los protagonistas absolutos de este film son los terribles datos y testimonios que nos presenta, lo cual le hace mucho más aterrador que cualquier peli de ficción sobre el tema. La realidad siempre supera a la ficción.


7