Mostrando entradas con la etiqueta David Strathairn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David Strathairn. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de julio de 2014

The notorious Bettie Page



¿No conoces a Bettie Page? Seguro que has visto alguna foto o dibujo suyo cientos de veces. Incluso seguro que conoces a modelos y estrellas de todo tipo que imitan el estilo de la pin-up más famosa de la historia. No hay más que echar un vistazo a Dita von Teese o la Clara de Noche dibujada por Jordi Bernet para darse cuenta que la sombra de Bettie Page  era y es muy alargada. Su reinado se extiende durante 6 décadas, desde mediados de los años 50 hasta la actualidad.
Clara de noche, claramente inspirada en Betti Page.

Bettie Page (1923-2008) nunca llegó a tener la popularidad de Marilyn Monroe o Jane Mnasfield, pero no desmerecía nada en cuanto a belleza. Bettie no fue una estrella propiamente dicha, nunca llegó a realizar su sueño de ser actriz (parece ser que su talento se limitaba a posar para fotografías eróticas). Su popularidad se limitaba a las revistas de fetichismo, bondage y lencería de mediados de los años 50. Fue la modelo  erótica más famosa y recordada de esa época, incluso llegó a aparecer en Playboy.  Su flequillo (usado para disimular su prominente frente) creó un estilo que aún perdura.

Bettie Page y su mítico biquini de leopardo
 En cuanto a su vida personal, la infancia y la adolescencia de Bettie no fueron fáciles. Como en el caso de Mariyln Monroe, la belleza exterior hizo que se le viera sólo como un objeto. Sin embargo Bettie decidió dejar de ser una víctima y acabó sacando beneficio de su exuberante apariencia (al menos durante el tiempo que se dedicó a ser pin-up). Usó su belleza como trampolín hacia la interpretación (como otras muchas estrellan han hecho y siguen haciendo hoy día) pero Bettie no pasó nunca al cine convencional. Sus sueños se truncaron y la persecución a la que se vio sometida le persuadieron a dejar la vida de pin-up.
 
 Tras abandonar la vida de pin-up Bettie se convirtió en una ferviente activista católica. (ironías del destino) y decidió vivir su vida alejada de los focos y las sesiones fotográficas. Al cabo de unos años fue diagnosticada de esquizofrenia y pasó una temporada en un psiquiátrico. Finalmente pudo llevar una vida tranquila y disfrutar de un reconocimiento que, si bien nunca fue masivo, sí fue muy entusiasta. Se dice que en sus últimas décadas de vida, una ya anciana Bettie Page concedía pocas entrevistas pero nunca se dejaba fotografiar para no desvirtuar su icónica imagen. No te preocupes, Bettie, nosotros siempre te recordaremos en tus mejores momentos, llena de vida y rebosando juventud.
Gretchen Mol como Bettir Page
 Al lío, The notorious Bettie Page es un film para televisión que la cadena HBO realizó en el año 2005 sobre la vida de Bettie Page. Quizás el film no sea todo lo apasionante que la historia requería, pero sirve para conocer al personaje. No es una mala película para televisión pero creo que podría haber estado mucho mejor, sobretodo viviendo de una cadena como HBO. No sabemos qué pensó Bettie Page de este telefilm, ni siquiera sé si lo llegó a ver

 Lamentablmente, The notorious Bettie Page narra de forma bastante rutinaria y sin demasiado brillo cómo del corazón de la puritana América surgió la modelo erótica más famosa de la historia. Sí se muestra de forma aceptable su evolución desde una inocente chica de pueblo hasta ser una modelo de fotografía erótica, pero a la historia le falta el nervio para hacer apasionante la historia. Tampoco la convulsa década de los 50 del siglo XX está bien representada, se dan por sentadas demasiadas cosas que quizás un espectador norteamericano sí sepa pero quizás aquí se pasen por alto a muchos espectadores, sobretodo a los más jóvenes (Guerra fría, la caza de brujas del senador McCarthy, etc). La delicada línea entre la pornografía y el erotismo así como los resquicios legales para conseguir publicar este tipo de fotografías burlando a la censura podían haber dado mucho más juego.
Las inocente fotografías que levantaban ampollas hace 60 años
 Como bien viene a decir un personaje en el film "El comunismo nunca derrotará a América pero la pornografía es un mal que reside en el corazón mismo de la nación". Quizás sea un poco exagerado, pero algo de razón no le faltó. El comunismo no pudo con América pero la pornografía ocupa el 80% de los contenidos de internet y es un negocio que mueve miles de millones de dólares. Más dinero que otros pasatiempos típicamente norteamericanos como el basket y el baseball juntos.
 Lo que más llama la atención del film es la inocencia y candidez con la que Bettie se introduce en el mundo de la fotografía erótica, ella no parece ver nada malo en ello. Ella sólo posaba, exponiendo su cuerpo a los demás, nada más ni nada menos. El pecado como, la belleza, reside en el ojo que observa. Obviamente, las puritanas autoridades de la época no lo veían así.

 La actriz Gretchen Mol, vista en Boardwalk empire, compone una Bettie bastante acertada, creíble dentro de su inocencia y con un parecido físico muy conseguido una vez teñida de morena y con el famoso flequillo de Bettie, aunque no consigue igualar la belleza del original. También aparecen intérpretes más que solventes como Lili taylor.
 Resumiendo The notoious Bettie Page es un telefilm correcto, sólo eso, que desaprovecha en buena medida la oportunidad de explotar todas las posibilidades que el personaje y su época ofrecían. Aún así, es recomendable para los quieran acercarse al mito de Bettie Page.





miércoles, 16 de julio de 2014

Godzilla


 Gareth Edwards ya demostró con Monsters que poseía una particular visión del cine de catástrofes. Ahora da el salto a las grandes superproducciones y se enfrenta ni más ni menos que al reto de adaptar al gran monstruo por antonomasia: Godzilla.

 Pongámonos en antecedentes, Godzilla es todo un mito en japón. No olvidemos que Japón sufrió la detonación de dos bombas atómicas en 1945. En la serie de películas que se iniciaron en los años 50, Gozdilla fue despertado de su letargo y mutado en un monstruo gigante por la radiación generada en dichas detonaciones nucleares. Para los japoneses Godzilla vino a ser la representación de la amenaza nuclear. Los americanos originaron el monstruo. En la terrible adaptación yanqui perpetrada por Roland Emmerich, Godzilla debía su origen a las pruebas nucleares francesas en Mururoa de mediados de los años 90. Como podéis observar, la cuestión es echarle la culpa a otro. Y ahora, tras los recientes acontecimientos de Fukushima, parecía el momento ideal para retomar esta metáfora del terror a la radiación nuclear.


 Por suerte, este Godzilla de 2014 está a años luz de aquella bazofia de 1998 del impresentable de Roland Emmerich, muy probablemente una de las mayores basuras con forma de película de la historia reciente (y mira que hay de dónde elegir). Lo de Edwards es otra cosa, con unos efectos especiales asombrosos nos pretende entregar un film de catástrofes equilibrado y emocionante. Para ello nada mejor que 200 millones de dólares y un director joven pero con experiencia en películas de monstruos en las que éstos se ven muy poco.

 Este Godzilla pretende ser un blockbuster épico y emotivo, al estilo del Batman de Nolan o El hombre de acero. Hay luchas de monstruos y destrucción masiva pero todo está puesto al servicio de la historia y los personajes. Tanto que cuando realmente empiezan las tortas entre los monstruos, éstas apenas se ven. A mí me gustó mucho cómo se evita deliberadamente mostrar claramente a los monstruos para crear mayor tensión, pero supongo que a muchos fans del cine de grandes cataclismos les habrá decepcionado. Esto no es Pacific Rim (por suerte), el enfoque es totalmente distinto, siendo en este Godzilla mucho más humano. Esta es una película  de personas que intentan sobrevivir en medio de una catátrofe generada por unos monstruos gigantes, no es un film sobre monstruos gigantes, su papel es secundario en la trama. Los monstruos son la amenaza, pero no son lo principal del film. Cabe destacar que, al menos, Godzilla vuelve a ser bueno y no el villano de la función.

 En este Godzilla se nota mucho respeto por el original japonés, se hacen varios homenajes a ese tipo de films e incluso se ha respetado bastante el diseño original del monstruo, que no por entrañable resulta más creíble. La verdad es que no resulta verosímil un monstruo con esas pintas (que está muy gordo, vamos). En el original japonés era un señor con un disfraz, pero ahora se lo podrían haber currado algo más. En ese aspecto están mucho más trabajados los Mutos, los malos de la función.

 Hay fallos garrafales, sí, como era de esperar en este tipo de películas, del tipo: os pillamos en un área prohibida y os llevamos al centro de control sin motivo. Así mismo hay explicaciones científicas realmente bochornosas (monstruos que se alimentan de radiación), sólo les faltaba venir de otra dimensión a través de una brecha submarina. Si estamos ante un film de aventuras y ciencia ficción, se le pueden perdonar los fallos de verosimilitud. Lamentablemente, conforme avanza la película ésta se hace algo previsible y aburrida. Cuando finalmente vemos claramente a los monstruos destrozando ciudades pueden ser demasiado tarde para muchos espectadores. No fue mi caso. Afortunadamente, el drama humano evita caer en lo absurdo (a pesar de que hay demasiada casualidad) y en lo previsible (aunque todos sabemos el final casi nos convencen de que no va a ser así ).
 Un toque que definitamente demuestra que no estamos ante un blockbuster para adolescentes lo podemos encontrar en la escena del salto desde el avión. Es una escena que crea gran confusión en el espectador, a lo que contribuye indudablemente el espeluznante Réquiem de Györgi Ligeti ya usado por el maestro Kubrick en la parte final de 2001. Podían haber enfocado esta escena como la típica de acción con la típica música de este tipo de películas, pero han optado por la solución más arriesgada.
 Por cierto, tampoco hay ni rastro de patriotismo barato en el film. Parece que nuestras plegarias han sido oídas.
Este bicho al final me va a caer bien.
 Quizás el mayor problema del film sean sus dos horas de duración y que el actor principal sea un tipo tan flojito como Aaron Taylor-Johnson. En el film hay un buen reparto pero la mayoría de ellos no están aprovechados. Sirva como ejemplo la pareja formada por Juliette Binoche (¿qué hace esta señora en esta película?) y Bryan Cranston (Breaking bad) que tiene una de las escenas más emotivas de la película al inicio del film y luego aportan más bien poco. Lo mismo se puede decir de Ken Watanabe y Sally Hawkins (otra excelente actriz que se ha pasado a los blockbusters por el cheque), ambos personifican una pareja de científicos con bastante poca química entre ellos, por cierto. La guapa Elizabeth Olsen cumple con su personaje de abnegada esposa del héroe.

 Resumiendo, un épico y digno blockbuster que va de más a menos pero que salva los muebles muy dignamente.

6

jueves, 14 de febrero de 2013

Lincoln


Steven Spielberg se atreve finalmente a hacer un film sobre la figura del presidente americano por antonomasia, Abraham Lincoln. Lincoln es una figura intocable de la política y la cultura norteamericanas, su decimotercera enmienda de la Constitución (la que prohibía la esclavitud) y su trágica muerte cimentaron aún más el mito.

Si Oliver Stone parece especializado en hacer películas sobre presidentes en las que saca a la luz los trapos sucios de la sociedad americana, Spielberg se acerca al mito Lincoln con un respeto casi reverencial. Parece que al antiguamente llamado Rey Midas de Hollywood el paso del tiempo le está ablandando, se cree un autor serio y éste está siendo su error: piensa que su cine puede mejorar al espectador, ya no le vale con divertirle o emocionarle. Yo prefiero al Spielberg que sólo busca entretener al público y no al que busca aleccionarlo.

 Volviendo a Lincoln, Spielberg nos devuelve a una época histórica y a un tema que ya supuso una de sus más pretenciosas películas y uno de sus mayores fracasos, aquella empanada patriótica que era Amistad. Ya en las primeras escenas de Lincoln asistimos a unos momentos un tanto bochornosos en los que varios personajes le dan profundas muestras de admiración a su presidente. Mal inicio. Por momentos parece que vamos a asistir a una película propagandística de los parabienes de la democracia americana y un ensalzamiento del personaje retratado. Todo ello con un tufillo a pastelón que recuerda a ese horror del almíbar que era Caballo de batalla.

Al film le cuesta demasiado arrancar, pero cuando lo hace Spielberg nos demuestra una vez más lo gran director que es cuando no le pierde el sentimentalismo. Rueda de forma pausada, con lentos movimientos de cámara y casi imperceptibles zooms y travelings, todo con un estilo muy clásico que le cae perfecto a esta historia. Spielberg no hace alardes técnicos innecesarios ni moderneces y se centra en los personajes y los diálogos.

Lincoln nos introduce de lleno en los entresijos de la política americana de la época. Veremos la dinámica interna de los partidos, los debates en la cámara de representantes, la compra de votos en forma de empleos públicos, el arte de las medias verdades, trato de favor (el segundo hijo de Lincoln es destinado lejos del frente), tráfico de influencias, investigaciones a las mujer del presidente por sus gastos domésticos, etc. Curiosamente todos estos temas están de la más candente actualidad hoy día.


Spielberg realiza un estupendo drama político con buen ritmo a pesar de sus dos horas y media, si bien es cierto que a los que no les interesa la política yanqui se pueden aburrir como ostras. No es mi caso. Incluso me parecieron fascinantes ciertos momentos del guión como el diálogo de la brújula, la votación final o anécdota sobre George Washington. Yo me quedo con la frase sobre los indultos: "La guerra ha casi terminado, de qué sirve un cadáver más." Me pareció interesante que el film muestre a Lincoln como un idealista sobre una cuerda floja intentando mantener el equilibrio mientras sortea innumerables obstáculos pero no duda en mostrar aspectos poco edificantes como la compra de votos o la mentira para conseguir sus objetivos.
 Spielberg sabe que tiene un gran material entre manos y no lo desaprovecha aunque al final le pueda el sentimentalismo. Alarga innecesariamente su film con uno de esos nefastos epílogos  en busca de la lágrima fácil que son lo peor de obras maestras como La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan.

En cuanto a los actores, Daniel Day-Lewis nos regala otra de sus memorables interpretaciones, simplemente asombrosa su caracterización y su forma de afrontar el personaje. Estupenda está también la veterana Sally Field como la afligida madre que aún no superado la pérdida de un hijo en una guerra y se resiste a la posibilidad de perder a otro. Es una actitud totalmente comprensible que pone en un serio dilema al presidente.

Del resto del reparto me quedo con Tommy Lee Jones que está genial en su complejo personaje de Taddeus Stevens y James Spader que sorprende muy gratamante (con lo flojo que suele ser este actor).

Por cierto, el veterano John Williams aburre con su eterna partitura, que se jubile que se lo tiene bien merecido. Todos hemos crecido con sus imborrables melodías para Star Wars, Tiburón, E.T., Parque Jurásico o Indiana Jones pero todo tiene un final. Hasta el Papa Benedicto XVI ha sabido retirarse a tiempo.

Lincoln es cine de calidad, pero a Spielberg le falla, una vez más, un pretencioso final que echa a perder buena parte de sus innegables logros.

7