miércoles, 30 de octubre de 2019
AD ASTRA
viernes, 2 de septiembre de 2016
Jason Bourne
viernes, 22 de noviembre de 2013
JFK, Caso abierto (1991)

En 1991 el controvertido cineasta Oliver Stone decidió abordar el tema con un film que no dejó indiferente a nadie. JFK, caso abierto es un film enorme en todos los sentidos. No sólo tiene una duración desmesurada sino que también es excesivo en muchas otras cosas. Stone no quería dejar pasar la oportunidad de, al menos, sembrar la duda sobre las conclusiones a las que llegó la comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. Stone desarrolla aquí su mejor crítica al capitalismo encarnado en el sistema americano. Un sistema capaz de matar a cualquiera que vaya en contra de sus intereses, incluso al propio Presidente.
Puede que Lee Harvey Oswald actuara en solitario y todas las demás cavilaciones no tengan sentido. O puede que Oswald no pudiera realizar tres disparos en tan poco tiempo apostado en la ventana del sexto piso del depósito de libros de Texas. Puede que la trayectoria de las balas que se estableció en la versión oficial fuera totalmente imposible. ¿Quien sabe si todas las hipótesis contrarias a la versión oficial son fruto de inverosímiles teorías de la conspiración (a las que los norteamericanos son tan aficionados). Personalmente, no sé qué creer.
Pero, intentando ser objetivos, el film me parece una maravilla primeramente por la meticulosa y rabiosa dirección de un Oliver Stone en estado de gracia. Stone elaboró un guión sobresaliente lleno de aristas. Aunque no participes de las tesis de Stone, el film tiene un ritmo excelente y atrapa sin remedio (incluso a quien estos temas tan yanquis se la suden). Stone logró un magnífico tono semi-documental y unas pormenorizadas reconstrucciones de los hechos que sumergen al espectador en aquel fatídico 22 de Noviembre de 1963 en Dallas.
He de destacar el revolucionario montaje en el que intercalaba planos muy cercanos de objetos o gestos de personas. Enfatizando así ciertas características relevantes no tanto para la narración, sino para visión del espectador del objeto o persona. Stone intenta condicionar (o manipular) al espectador, haciéndole partícipe de su propia visión. Para ello se sirve de cantidad de elementos subliminales tanto visuales como sonoros. Muchos de estos elementos pasan desapercibidos la primera vez ya que son apenas perceptibles, como calaveras reflejadas en relojes o peatones de curioso parecido con presidentes republicanos como Bush padre o Reagan. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party.
JFK es un film que gana en sucesivos visionados, buena parte de su valor reside en los detalles. Como si del asesinato de Kennedy se tratara, Stone va dejando pistas semi ocultas en su cinta de los posibles autores intelectuales o beneficiados con el asesinato de JFK. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party.
El film es además un complejo crisol que resume perfectamente cómo era el mundo en los 60 (guerra fría, Castro, bahía Cochinos, carrera espacial, Rusia, Corea, Vietnam, petróleo, casi casi como hoy.) Es un gran mapa para entender quien mueve los hilos en la política internacional, ayer, hoy y siempre.
En cuanto al reparto, en mi opinión tiene la mejor interpretación de Kevin Costner (resulta creíble en ese personaje). Pero la palma se la lleva un reparto coral lleno de actores secundarios de lujo (Gary Oldman, Walter Mathau, Jack Lemmon, Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, Joe Pesci, Sissy Spaceck, etc), todos espléndidos.
En definiva, Oliver Stone empezó la época más combativa e interesante de su carrera con este magnífico film.
jueves, 14 de febrero de 2013
Lincoln
Steven Spielberg se atreve finalmente a hacer un film sobre la figura del presidente americano por antonomasia, Abraham Lincoln. Lincoln es una figura intocable de la política y la cultura norteamericanas, su decimotercera enmienda de la Constitución (la que prohibía la esclavitud) y su trágica muerte cimentaron aún más el mito.
Si Oliver Stone parece especializado en hacer películas sobre presidentes en las que saca a la luz los trapos sucios de la sociedad americana, Spielberg se acerca al mito Lincoln con un respeto casi reverencial. Parece que al antiguamente llamado Rey Midas de Hollywood el paso del tiempo le está ablandando, se cree un autor serio y éste está siendo su error: piensa que su cine puede mejorar al espectador, ya no le vale con divertirle o emocionarle. Yo prefiero al Spielberg que sólo busca entretener al público y no al que busca aleccionarlo.
Volviendo a Lincoln, Spielberg nos devuelve a una época histórica y a un tema que ya supuso una de sus más pretenciosas películas y uno de sus mayores fracasos, aquella empanada patriótica que era Amistad. Ya en las primeras escenas de Lincoln asistimos a unos momentos un tanto bochornosos en los que varios personajes le dan profundas muestras de admiración a su presidente. Mal inicio. Por momentos parece que vamos a asistir a una película propagandística de los parabienes de la democracia americana y un ensalzamiento del personaje retratado. Todo ello con un tufillo a pastelón que recuerda a ese horror del almíbar que era Caballo de batalla.
Al film le cuesta demasiado arrancar, pero cuando lo hace Spielberg nos demuestra una vez más lo gran director que es cuando no le pierde el sentimentalismo. Rueda de forma pausada, con lentos movimientos de cámara y casi imperceptibles zooms y travelings, todo con un estilo muy clásico que le cae perfecto a esta historia. Spielberg no hace alardes técnicos innecesarios ni moderneces y se centra en los personajes y los diálogos.
Lincoln nos introduce de lleno en los entresijos de la política americana de la época. Veremos la dinámica interna de los partidos, los debates en la cámara de representantes, la compra de votos en forma de empleos públicos, el arte de las medias verdades, trato de favor (el segundo hijo de Lincoln es destinado lejos del frente), tráfico de influencias, investigaciones a las mujer del presidente por sus gastos domésticos, etc. Curiosamente todos estos temas están de la más candente actualidad hoy día.
Spielberg realiza un estupendo drama político con buen ritmo a pesar de sus dos horas y media, si bien es cierto que a los que no les interesa la política yanqui se pueden aburrir como ostras. No es mi caso. Incluso me parecieron fascinantes ciertos momentos del guión como el diálogo de la brújula, la votación final o anécdota sobre George Washington. Yo me quedo con la frase sobre los indultos: "La guerra ha casi terminado, de qué sirve un cadáver más." Me pareció interesante que el film muestre a Lincoln como un idealista sobre una cuerda floja intentando mantener el equilibrio mientras sortea innumerables obstáculos pero no duda en mostrar aspectos poco edificantes como la compra de votos o la mentira para conseguir sus objetivos.
Spielberg sabe que tiene un gran material entre manos y no lo desaprovecha aunque al final le pueda el sentimentalismo. Alarga innecesariamente su film con uno de esos nefastos epílogos en busca de la lágrima fácil que son lo peor de obras maestras como La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan.
Del resto del reparto me quedo con Tommy Lee Jones que está genial en su complejo personaje de Taddeus Stevens y James Spader que sorprende muy gratamante (con lo flojo que suele ser este actor).
Por cierto, el veterano John Williams aburre con su eterna partitura, que se jubile que se lo tiene bien merecido. Todos hemos crecido con sus imborrables melodías para Star Wars, Tiburón, E.T., Parque Jurásico o Indiana Jones pero todo tiene un final. Hasta el Papa Benedicto XVI ha sabido retirarse a tiempo.
Lincoln es cine de calidad, pero a Spielberg le falla, una vez más, un pretencioso final que echa a perder buena parte de sus innegables logros.
7
jueves, 22 de noviembre de 2012
The company men
The company men es una peli más sobre la terrible crisis económica que nos atenaza. Siguiendo la estela de Margin Call o Up in the air, The company men se centra en las vicisitudes de unos ejecutivos (de esos del Porsche, el club de golf y la casa guapa) que sufren en sus propias carnes los efectos de la crisis económica.
6
sábado, 6 de agosto de 2011
Capitán América: El primer vengador (Captain America: The First Avenger)



jueves, 22 de julio de 2010
Asesinos natos (Natural born killers, 1994)


sábado, 2 de febrero de 2008
No es país para viejos (No country for old men)
Los hermanos Coen tienen su propio universo y en No es país para viejos nos lo muestran una vez más: los personajes van a la deriva intentando no naufragar, te da la sensación de que no hay nada escrito, no existe el destino ni hay moraleja posible. El malvado no es siempre castigado ni el policía caza siempre al ladrón. Esta vez en el universo Coen no hay justicia ni empatía posibles.
La película tiene momentos de auténtico buen cine (persecuciones, el diálogo sobre la moneda), está muy bien dirigida, técnicamente es brillante y las interpretaciones son de lujo: Bardem está realmente feo (más de lo habitual) pero está perfecto en la piel de su personaje (todo un regalo para un actor), Tommy Lee Jones lo borda en su típico papel de poli veterano, mientras que Josh Brolin y Woody Harrelson están realmente bien. Por cierto, como siempre y si es posible, hay que verla en versión original.
La peli se ve con interés creciente durante toda la trama aunque se hace algo pesada al final. Los cambios narrativos propios del universo Coen desconciertan al espectador y al final no entiendes qué te quieren decir.
Quizás los Coen no quieren decir nada, sólo contar una historia.
7,5










