Mostrando entradas con la etiqueta Tommy Lee Jones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tommy Lee Jones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de octubre de 2019

AD ASTRA


 No me entusiasma el cine de James Gray.  Me parece un buen artesano que conoce su oficio pero no creo que sea ningún genio, ni siquiera un mago. A su cine le falta emoción. Técnicamente no se le puede poner ninguna pega pero a mí me resulta frío. Me ha vuelto a pasar otra vez con Ad Astra.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Jason Bourne


 Eso de estirar las sagas hasta lo inverosímil me ha parecido siempre una mala idea. Claro que en el negocio del cine no priman los intereses del público o los meramente artísticos, prima el dinero. La saga de Jason Bourne debería haberse quedado en las tres películas originales. Ya aquel sucedáneo de El legado de Bourne fue un film fallido. Por mucho que  ahora Matt Damon y Paul Greengrass hayan regresado a la franquicia, la cosa no ha dado los resultados esperados. Se podría pensar que la reunión del actor protagonista y el director principal de la franquicia vendría originada por una buena historia, nada más lejos de la realidad.
Cierto que Greengrass sigue siendo un maestro para las escenas de acción y las persecuciones pero todo ello palidece si viene acompañado de un torpe guión.Una pena que entre tanto dinero invertido no hubiera una partida para pagar un guión decente. La historia esta vez es de lo más simplona y la excusa para sacar a Jason Bourne de su escondite es de lo más peregrina. No hay quien se lo crea. Ahora Jason Bourne empieza a recuperar la memoria, cómo mola, y los malos de la CIA tienen algo decir sobre la muerte de su padre. No me digas. Para la siguiente entrega nos dirán que su madre está viva y presa en Libia.
 Mientras uno ve Jason Bourne no puede evitar que le asalte la sensación de innecesaria secuela cogida por los pelos. Ni siquiera hay una trama mínimamente interesante y la repetición de esquemas resulta preocupante. Esta franquicia creó escuela hace una década dentro del cine de ación (hasta James Bond tomó nota) pero ahora se suma al carro de la mediocridad. Una lástima. Me podría poner quisquilloso y hablaros largo y tendido de incongruencias y casualidades difíciles de creer como qué demonios pinta un director de la CIA en un congreso de redes sociales (lo flipo) o esos cachivaches de espías colocados estratégicamente en stands para que los coja el protagonista o ese mismo director de la CIA que, acosado por un asesino, pide quedarse solo en su habitación. Demasiadas casualidades que evidencian un pésimo guión que es una mera excusa para enlazar escenas de acción. La verdad es que uno hubiera agradecido que no se notara tanto que toman al espectador por idiota.
Lo que más me gustó del film es la electrizante persecución en moto por Atenas, escena que, por cierto, se rodó en Tenerife. Todo lo demás me resultó previsible y sin sentido. Tampoco esa persecución final en Las Vegas me pareció gran cosa debido a que han optado por la espectacularidad (o fantasmada) antes que la verosimilitud. Las anteriores entregas resultaban (o parecían) verosímiles, esta nueva entrega pierde toda su credibilidad en una escena final en la que las leyes de la física dejan de tener sentido. Y no es la única ocasión en la que ocurre.
Una vez más tenemos a buenos actores metidos en alimenticios papeles secundarios. Tenemos a la agente colaboradora de Bourne (Julia Stiles), el implacable asesino encargado de acabar con Bourne (esta vez interpretado por Vincent Casse), una ambigua agente de la CIA (Alicia Vikander). El villano de turno esta vez le ha caído al bueno de Tommy Lee Jones quien, pensando en la jubilación, seguro que ha agradecido el generoso cheque por participar en este proyecto. A Jones se le nota distante y poco comprometido, quizás se deba a que su personaje es un calco de los ya vistos en anteriores entregas o que, simplemente, pasaba en moto de implicarse. Otro que está bastante pasota es Matt Damon. No es que el tipo haya sido nunca un gran actor (por decirlo suavemente), pero aquí está especialmente inexpresivo. Se supone que toda la película recae sobre sus hombros pero el tipo es incapaz de transmitir nada con su expresión. He visto enchufes más expresivos. Lo de repartir mamporros se le da mejor. Y ni siquiera en eso está a la altura de anteriores entregas.

Supongo que los muy fans de Jason Bourne saldrán satisfechos ya que tendrán las dosis justas de acción pero no aporta nada que no hayamos visto y mucho mejor narrado en otras ocasiones.


viernes, 22 de noviembre de 2013

JFK, Caso abierto (1991)


Hoy se cumplen 50 años del asesinato del presidente John Fitzerald Kennedy en Dallas (Texas). 50 años de un misterio y múltiples teorías sobre la autoría del asesinato. Por mucho que se escriba y se investigue, parece que el asesinato de JFK va a quedar como uno de los mayores misterios sin resolver de la historia reciente.

En 1991 el controvertido cineasta Oliver Stone decidió abordar el tema con un film que no dejó indiferente a nadie. JFK, caso abierto es un film enorme en todos los sentidos. No sólo tiene una duración desmesurada sino que también es excesivo en muchas otras cosas. Stone no quería dejar pasar la oportunidad de, al menos, sembrar la duda sobre las conclusiones a las que llegó la comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. Stone desarrolla aquí su mejor crítica al capitalismo encarnado en el sistema americano. Un sistema capaz de matar a cualquiera que vaya en contra de sus intereses, incluso al propio Presidente.

Puede que Lee Harvey Oswald actuara en solitario y todas las demás cavilaciones no tengan sentido. O puede que Oswald no pudiera realizar tres disparos en tan poco tiempo apostado en la ventana del sexto piso del depósito de libros de Texas. Puede que la trayectoria de las balas que se estableció en la versión oficial fuera totalmente imposible. ¿Quien sabe si todas las hipótesis contrarias a la versión oficial son fruto de inverosímiles teorías de la conspiración (a las que los norteamericanos son tan aficionados). Personalmente, no sé qué creer.


Pero, intentando ser objetivos, el film me parece una maravilla primeramente por la meticulosa y rabiosa dirección de un Oliver Stone en estado de gracia. Stone elaboró un guión sobresaliente lleno de aristas. Aunque no participes de las tesis de Stone, el film tiene un ritmo excelente y atrapa sin remedio (incluso a quien estos temas tan yanquis se la suden). Stone logró un magnífico tono semi-documental y unas pormenorizadas reconstrucciones de los hechos que sumergen al espectador en aquel fatídico 22 de Noviembre de 1963 en Dallas.

 He de destacar el revolucionario montaje en el que intercalaba planos muy cercanos de objetos o gestos de personas. Enfatizando así ciertas características relevantes no tanto para la narración, sino para visión del espectador del objeto o persona. Stone intenta condicionar (o manipular) al espectador, haciéndole partícipe de su propia visión. Para ello se sirve de cantidad de elementos subliminales tanto visuales como sonoros. Muchos de estos elementos pasan desapercibidos la primera vez ya que son apenas perceptibles, como calaveras reflejadas en relojes o peatones de curioso parecido con presidentes republicanos como Bush padre o Reagan. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party. 
JFK es un film que gana en sucesivos visionados, buena parte de su valor reside en los detalles. Como si del asesinato de Kennedy se tratara, Stone va dejando pistas semi ocultas en su cinta de los posibles autores intelectuales o beneficiados con el asesinato de JFK. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party.
Stone no se limita a contarte una historia, quiere convencerte de que todo el sistema político y económico está corrupto y hay unos culpables. No es un director al uso que solamente pretende entretener al espectador y que éste se vaya a su casa contento y feliz para seguir consumiendo. Stone ataca al sistema capitalista y crea el malestar y duda en el espectador, pretende hacerle ver que le han estado mintiendo y ocultando pruebas desde hacía casi 30 años (el film es de 1991). ¿En qué otras cosas nos habrán mentido? Lamentablemente, ciertos hechos de la historia reciente como las filtraciones del caso Snowden y Wikileaks parecen darle la razón a Stone.

 El film es además un complejo crisol que resume perfectamente cómo era el mundo en los 60 (guerra fría, Castro, bahía Cochinos, carrera espacial, Rusia, Corea, Vietnam, petróleo, casi casi como hoy.) Es un gran mapa para entender quien mueve los hilos en la política internacional, ayer, hoy y siempre.

 En cuanto al reparto, en mi opinión tiene la mejor interpretación de Kevin Costner (resulta creíble en ese personaje). Pero la palma se la lleva un reparto coral lleno de actores secundarios de lujo (Gary Oldman, Walter Mathau, Jack Lemmon, Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, Joe Pesci, Sissy Spaceck, etc), todos espléndidos.

 En definiva, Oliver Stone empezó la época más combativa e interesante de su carrera con este magnífico film. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Lincoln


Steven Spielberg se atreve finalmente a hacer un film sobre la figura del presidente americano por antonomasia, Abraham Lincoln. Lincoln es una figura intocable de la política y la cultura norteamericanas, su decimotercera enmienda de la Constitución (la que prohibía la esclavitud) y su trágica muerte cimentaron aún más el mito.

Si Oliver Stone parece especializado en hacer películas sobre presidentes en las que saca a la luz los trapos sucios de la sociedad americana, Spielberg se acerca al mito Lincoln con un respeto casi reverencial. Parece que al antiguamente llamado Rey Midas de Hollywood el paso del tiempo le está ablandando, se cree un autor serio y éste está siendo su error: piensa que su cine puede mejorar al espectador, ya no le vale con divertirle o emocionarle. Yo prefiero al Spielberg que sólo busca entretener al público y no al que busca aleccionarlo.

 Volviendo a Lincoln, Spielberg nos devuelve a una época histórica y a un tema que ya supuso una de sus más pretenciosas películas y uno de sus mayores fracasos, aquella empanada patriótica que era Amistad. Ya en las primeras escenas de Lincoln asistimos a unos momentos un tanto bochornosos en los que varios personajes le dan profundas muestras de admiración a su presidente. Mal inicio. Por momentos parece que vamos a asistir a una película propagandística de los parabienes de la democracia americana y un ensalzamiento del personaje retratado. Todo ello con un tufillo a pastelón que recuerda a ese horror del almíbar que era Caballo de batalla.

Al film le cuesta demasiado arrancar, pero cuando lo hace Spielberg nos demuestra una vez más lo gran director que es cuando no le pierde el sentimentalismo. Rueda de forma pausada, con lentos movimientos de cámara y casi imperceptibles zooms y travelings, todo con un estilo muy clásico que le cae perfecto a esta historia. Spielberg no hace alardes técnicos innecesarios ni moderneces y se centra en los personajes y los diálogos.

Lincoln nos introduce de lleno en los entresijos de la política americana de la época. Veremos la dinámica interna de los partidos, los debates en la cámara de representantes, la compra de votos en forma de empleos públicos, el arte de las medias verdades, trato de favor (el segundo hijo de Lincoln es destinado lejos del frente), tráfico de influencias, investigaciones a las mujer del presidente por sus gastos domésticos, etc. Curiosamente todos estos temas están de la más candente actualidad hoy día.


Spielberg realiza un estupendo drama político con buen ritmo a pesar de sus dos horas y media, si bien es cierto que a los que no les interesa la política yanqui se pueden aburrir como ostras. No es mi caso. Incluso me parecieron fascinantes ciertos momentos del guión como el diálogo de la brújula, la votación final o anécdota sobre George Washington. Yo me quedo con la frase sobre los indultos: "La guerra ha casi terminado, de qué sirve un cadáver más." Me pareció interesante que el film muestre a Lincoln como un idealista sobre una cuerda floja intentando mantener el equilibrio mientras sortea innumerables obstáculos pero no duda en mostrar aspectos poco edificantes como la compra de votos o la mentira para conseguir sus objetivos.
 Spielberg sabe que tiene un gran material entre manos y no lo desaprovecha aunque al final le pueda el sentimentalismo. Alarga innecesariamente su film con uno de esos nefastos epílogos  en busca de la lágrima fácil que son lo peor de obras maestras como La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan.

En cuanto a los actores, Daniel Day-Lewis nos regala otra de sus memorables interpretaciones, simplemente asombrosa su caracterización y su forma de afrontar el personaje. Estupenda está también la veterana Sally Field como la afligida madre que aún no superado la pérdida de un hijo en una guerra y se resiste a la posibilidad de perder a otro. Es una actitud totalmente comprensible que pone en un serio dilema al presidente.

Del resto del reparto me quedo con Tommy Lee Jones que está genial en su complejo personaje de Taddeus Stevens y James Spader que sorprende muy gratamante (con lo flojo que suele ser este actor).

Por cierto, el veterano John Williams aburre con su eterna partitura, que se jubile que se lo tiene bien merecido. Todos hemos crecido con sus imborrables melodías para Star Wars, Tiburón, E.T., Parque Jurásico o Indiana Jones pero todo tiene un final. Hasta el Papa Benedicto XVI ha sabido retirarse a tiempo.

Lincoln es cine de calidad, pero a Spielberg le falla, una vez más, un pretencioso final que echa a perder buena parte de sus innegables logros.

7

jueves, 22 de noviembre de 2012

The company men



 The company men es una peli más sobre la terrible crisis económica que nos atenaza. Siguiendo la estela de Margin Call o Up in the air, The company men se centra en las vicisitudes de unos ejecutivos (de esos del Porsche, el club de golf y la casa guapa) que sufren en sus propias carnes los efectos de la crisis económica.

El personaje de Ben Affleck ve como su sueño americano se torna en pesadilla cuando su empresa decide prescindir de él. Obviamente, pensará que la situación será pasajera y que su alto nivel de vida no se verá afectado. Un tiburón de los negocios con su currículum no puede estar mucho tiempo sin empleo, las empresas se lo van a rifar. Pero la realidad le dará una cruel lección. Pronto se verá sin trabajo y sin perspectivas de conseguir uno mientras debe hacer frente a unos pago que ya no se puede permitir. Tampoco sus antiguos jefes (interpretados por unos solventes Tomy Lee Jones y Chris Cooper) saldrán mucho mejor parados. La situación en la compañía ya no es segura para nadie y cualquiera puede ser víctima de una nueva y masiva reestructuración de personal.

 John Wells es un director experimentado en la televisión, ha dirigido multitud de episodios de series como Urgencias, y ahora da el salto a la gran pantalla con esta película de la cual es escritor y director. La originalidad de su historia reside en mostrarnos el paro desde el punto de vista de estos altos ejecutivos aunque su error es que no nos identifiquemos demasiado con estos tiburones de los negocios que se compran mesas de 16.000 dólares por puro capricho. Al espectador se le hace difícil al principio sentir empatía por estos personajes, tan alejados del ciudadano medio, pero conforme va aumentado la desesperación de los personajes casi sentimos lástima por ellos. Cuanto más posees, más tienes que perder y más lo sientes.
Wells no posee un estilo narrativo propio y se nota su pasado televisivo. Pero no aburre y la peli se ve con interés. No busca las claves de la crisis (para eso ya tenemos la magistral The inside job) ni critica el sistema financiero (Wall street 2) pero tampoco cae en sentimentalismos ni busca la lágrima fácil. A la hora de rodar, Wells se muestra muy sobrio y comedido, cosa que es muy de agradecer. Nada de moderneces, cámaras al hombro ni inecesarios flashbacks.
The company men no deja de ser un correcto telefilm bien rodado que se salva gracias a que cuenta con un plantel de estupendos actores, me refiero a Tommy Lee Jones o Chris Cooper, no a Ben Affleck. Lo de Affleck es la dirección, aunque aquí está correcto, opino que la peli hubiera ganado enteros si su papel hubiera caído en manos de un actor más expresivo. Affleck funciona como niñato con pasta al que todo le va bien, pero cuando las cosas se tuercen no transmite el drama interior del personaje, no transmite toda su frustración e ira. Me gustó incluso Kevin Costner en el papel de cuñado tocapelotas.

Al menos deja un mensaje optimista, un atisbo de luz al final del túnel. Si los jefes y los directivos lo pasan mal, imagínate cómo lo deben de pasar los simples mortales mileuristas. Es lo que pasa por vivir por encima de tus posibilidades.

6

sábado, 6 de agosto de 2011

Capitán América: El primer vengador (Captain America: The First Avenger)


Nacido en 1941 de la mano de Joe Simon y Jack Kirby y con una clara función propagandística, El capitán América ha logrado sobrevivir durante 70 años defendiendo la libertad made in America. No hay más que ver su traje para darse cuenta del innegable mensaje propagandístico del personaje.


La verdad es que en la Segunda Guerra Mundial las cosas estaban bastante claras en cuanto a quienes eran los malos, en décadas posteriores la cosa no estuvo tan fácil y el Capitán América no fue a Corea (estaba congelado) o Vietnam, aunque creo que sí se ha enfrentado a Al Queda.

El film que nos ocupa es un intento de rememorar los films clásicos de aventuras de los años 40, esos que protagonizaba el capitán América. Es un ameno film de aventuras con un correcto guión y un buen ritmo. No aporta nada nuevo que no esté más visto que el tebeo, pero no aburre en ningún momento ni trata al espectador de idiota. Sigiendo los pasos de X-men, Iron man o Thor, los de Marvel nos entregan una decente adaptación de su personaje. La formula no es perfecta pero da a los fans lo que pide y es capaz de enganchar a las nuevas generaciones. Esta vez tiene el aliciente de ambientar el film en la segunda guerra mundial, lo que le da un toque retro no sólo en la estética.

Se agradece que hayan cuidado bastante el guión con constantes guiños al universo marvel: el padre de Tony Stark, el cubo cósmico, etc. Incluso se ríe con ironía del ridículo traje de El Capitán América y su labor propagandística. En un momento dado hasta se le llama "payaso con escudo". Aún así, uno no puede evitar sentir cierta vengüenza ajena en la inevitable escena de las masas vitoreando al héroe que tanto les gusta a los de Hollywood.

No podemos obviar que un superhéroe vestido de esa guisa puede quedar realmente irrisorio en pantalla pero, al igual que en Thor o Spider-man, han sabido resolver el problema evitando caer en un ridículo que hubiera arruinado el film. Es que un héroe con alitas en la cabeza queda muy mal en pantalla. Por cierto, me gustó cómo introducen lo del escudo haciendo que Steve Rogers se proteja previamente con la tapa de un contenedor de basura o la puerta de un taxi.

El director Joe Johston (Oceanos de fuego, Jumanji, Parque jurásico 3) demuestra una vez más que es un hábil narrador de películas de aventuras y entrega un film entretenido.Creo que el tono elegido por Johnston es muy acertado, sabe que el personaje no debe ser tomado en serio y entrega un buen film de aventuras para pasar el rato, sin más aspiraciones y evitando los excesos patrióticos en todo lo posible (la cosa estaba difícil). Un blockbuster veraniego bastante correcto.
Esta peli en manos de Michael Bay huiera sido terrible. Básicamente la diferencia entreTransformers 3 y El capitán América es que la segunda no está rodada como un video clip, hay una historia que contar, un cierto desarrollo de los personajes, no abusa de los planos de la bandera y las batallas no se hacen eternas.

Supongo que buena parte del éxito del film están en las convincentes interpretaciones de todo el elenco. Chris Evans está correcto en el papel de Steve Rogers tanto antes como después de tomar el suero del super soldado. Por cierto, ¿este chico no hizo ya de La antorcha humana? Dos héroes Marvel interpretados por el mismo actor, curioso. Hugo Weaving está bien, me gusta en este tipo de papeles de tipos raritos tipo Matrix o V de vendetta. También se puede decir que Tommy Lee Jones cumple y da credibilidad a su personaje. Yo me quedo con Hayley Atwell (Los pilares de la tierra, El sueño de Casandra) que parece que por fin va a tener el reconocimiento que se merece.

Hay cosas que no me acaban de gustar, como que Cráneo rojo no lleve máscara sino que su propia cara sea de color rojo o la muerte de ciertos personajes que no coincide exactamente con los cómics. En mi opinión, son licencias sin demasiada importancia. Como los famosos lanza redes de Spider-man, variaciones que no traicionan la esencia del personaje.

Lo dicho, una peli entretenida que prepara el terreno para Los vengadores. Habrá que ver cómo queda el personaje en el presente.

5,5


jueves, 22 de julio de 2010

Asesinos natos (Natural born killers, 1994)



Basada en una idea de Quentin Tarantino, Asesinos natos narra la historia de Micky y Mallory Knox, una pareja de enamorados que va asolando América a base de asesinatos.

Si bien la idea de la moderna pareja de asesinos a lo Bonnie & Clyde puede ser de Tarantino, el desarrollo de la misma y el planteamiento visual del film son 100% de Oliver Stone (JFK, W.). Stone dirige su furiosa mirada no hacía la pareja de asesinos, sino contra la sociedad norteamericana. Una sociedad que ha perdido el norte, una sociedad en la que nadie es inocente. Sólo los asesinos parecen tener el beneplácito del director.

Por su parte Mickey y Mallory son fruto de una sociedad fascinada por la violencia. Han sido rechazados por el sueño americano contra el que se revelarán con la única arma que conocen: la violencia. Pero la sociedad que los ha creado aún guarda un as en la manga: los convertirá en estrellas, se aprovechará de ellos y así sacará tajada.

La identificación que Stone establece con los asesinos no es nueva, otras veces nos hemos identificados con los chicos malos, pero Stone no sólo busca la identificación del espectador. Stone hace que sus personajes maten a aquellos que él odia, a los que merecen morir desde su punto de vista. Según Stone, es mucho más nocivo para la sociedad una cadena de televisión que hace negocio de unos asesinatos que los propios asesinos. Su perversión moral es mucho mayor que la de unos pobres desgraciados que matan sin motivo.

Todos los demás personajes son víctimas de la violencia de los Knox y sus consecuencias, pero también se lucran con la violencia y la utilizan para medrar. Son mezquinos, sucios y poco inteligentes, un duro retrato de la América más profunda. Personajes como el policía (Tom Sizemore) o el reportero (Robert Downey Jr) son mostrados con bastante dureza. Son capaces de cualquier cosa por hacerse famosos, por destacar.


Para Stone los medios de comunicación magnifican y ensalzan los actos violentos, convirtiendo a la pareja de asesinos en estrellas mediáticas, creando grupos de fans y de opositores. Los medios son los verdaderos villanos del film, no la pareja protagonista, ellos crean un monstruo imposible de controlar sin importarle las consecuencias. Todo por la audiencia. Como bien se ha dicho alguna vez, América necesita de héroes y casi siempre los elige entre villanos. Stone ironiza sobre esta idea, llevándola casi al esperpento.

El curioso punto de vista de Stone, que salva de la quema a los asesinos y carga las tintas en los medios de comunicación, no gustó nada y muchos acusaron al film de apología de la violencia. No estoy de acuerdo.
En el elaboradísimo y complejo montaje de Stone nos bombardea con vertiginosas escenas rodadas en color, en blanco y negro, animación, etc, fusionando géneros como el western, el cine negro, la comedia o el thriller. Todo ello (unido a una magnífica banda sonora hilvanada por Trent Reznor de NIN) configura un torbellino audiovisual que deja al espectador exhausto.

También mediante el montaje Stone decide mostrar a ciertos personajes como si fueran meros animales, amplificando sus ruidos corporales y magnificando ciertos gestos con unos agresivos primeros planos. La presentación del personaje de Tommy Lee Jones es prodigiosa, apenas nos cuenta nada de él, pero sólo por un gesto sabemos que es un cerdo.

Puede que el enfoque de Stone sea polémico, como casi siempre, y que urge deliberadamente en la herida abierta de la violencia, pero creo que es un director necesario y valiente. Su deformada perspectiva de la realidad nos devuelve un retrato amargo sobre la telebasura, verdadero opio del pueblo moderno. El tiempo le ha dado la razón.

8

sábado, 2 de febrero de 2008

No es país para viejos (No country for old men)

Los hermanos Coen tienen su propio universo y en No es país para viejos nos lo muestran una vez más: los personajes van a la deriva intentando no naufragar, te da la sensación de que no hay nada escrito, no existe el destino ni hay moraleja posible. El malvado no es siempre castigado ni el policía caza siempre al ladrón. Esta vez en el universo Coen no hay justicia ni empatía posibles.

La película tiene momentos de auténtico buen cine (persecuciones, el diálogo sobre la moneda), está muy bien dirigida, técnicamente es brillante y las interpretaciones son de lujo: Bardem está realmente feo (más de lo habitual) pero está perfecto en la piel de su personaje (todo un regalo para un actor), Tommy Lee Jones lo borda en su típico papel de poli veterano, mientras que Josh Brolin y Woody Harrelson están realmente bien. Por cierto, como siempre y si es posible, hay que verla en versión original.

La peli se ve con interés creciente durante toda la trama aunque se hace algo pesada al final. Los cambios narrativos propios del universo Coen desconciertan al espectador y al final no entiendes qué te quieren decir.

Quizás los Coen no quieren decir nada, sólo contar una historia.

7,5