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miércoles, 6 de agosto de 2014

The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro


 Dejemos las cosas claras: esta nueva trilogía sobre Spider-man me parece del todo innecesaria.

 No me gusta lo de los padres de Peter, por muy espectacular que sea la escena inicial. No me gustan los villanos, ese Electro (un desastroso Jamie Foxx) es más un pobre enfermo mental que un villano al uso, y Rino (Paul Giamatti) apenas parece. Por su parte, la encarnación de El duende verde me provocó indignación. Me aburre la omnipresente y todopoderosa Oscorp. Igualmente, la relación paternal entre Norman y Harry Osborn no me gusta cómo está resuelta. ¿Dónde esta JJ Jameson? yo le sigo echando de menos.


 No todo va a ser negativo en esta nueva saga sobre nuestro arácnido amigo. Sí me gustan las modificaciones que se le han hecho al traje, el partido que se sacan a los lanza-redes, la presentación (aunque sea de tapadillo) de La gata negra, lo del niño, los guiños a villanos como Octopus o El buitre (se pueden ver sus trajes fugazmente). Podemos afirmar que el film intenta aunar demasiados elementos de las distintas etapas del trepamuros con bastante poca fortuna.

 El director Marc Webb (500 días juntos) ya no debe contar la manida historia de los orígenes de Spider-man y ello le da mayor libertad a la hora de desarrollar las tramas. La relación entre Peter y Gwen Stacy está bien llevada pero ese enfoque adolescente y algunas fallidas escenas de humor le hacen perder enteros. El uso de canciones pop, algunas metidas con calzador, es una evidencia de la orientación juvenil de la película. Al fin y al cabo, Disney ha comprado Marvel. Tampoco podemos olvidar que Sony Pictures usa el film para vender sus productos, lo que explica la enorme cantidad de productos de Sony que aparecen en pantalla, uno de los casos más descarados de product placement. Todos los móbiles, cámaras y portátiles del film son Sony. Incluso el logo de Sony aparece en los anuncios de Times Square. Sólo falta ver a Spidey con el logo de Sony en el traje como si fuera un corredor de Fórmula-1.

  Ya que Sony usa esta franquicia como medio para publicitarse, era de esperar que la presentación de otros personajes como Electro fuera bastante cochambrosa. Lo de El duende verde me produjo indignación y vergüenza ajena, la verdad es que bueno de Dane Dehaan resulta patético hacia el final del film. Lo de Rino se queda en un simple cameo y evidencia que todos los villanos de esta trilogía van a tener su origen en Oscorp (qué rollo). Tampoco resulta convincente la relación entre dos personaje de orígenes tan distintos como Peter y Harry Osborn.

Por suerte, la cosa va de menos a más y hacia el final podemos asistir a algunas escenas dignas de una buena película de superhéroes. Me gustó el enfrentamiento final y cómo está resuelto el asunto de Gwen Stacy (que no voy a desvelar para quien nunca haya leído un cómic de Spider-Man). Al final va a ser casi el único acierto haber adaptado este personaje a la gran pantalla, su plasmación resulta mucho mejor que la realizada por Sam Reimi en su anterior trilogía (superior en casi todos los aspectos).

Por lo demás, hay buenos efectos especiales, el divertido cameo de Stan Lee y poco más en este desigual batiburrillo arácnido.

4,5

jueves, 14 de febrero de 2013

Lincoln


Steven Spielberg se atreve finalmente a hacer un film sobre la figura del presidente americano por antonomasia, Abraham Lincoln. Lincoln es una figura intocable de la política y la cultura norteamericanas, su decimotercera enmienda de la Constitución (la que prohibía la esclavitud) y su trágica muerte cimentaron aún más el mito.

Si Oliver Stone parece especializado en hacer películas sobre presidentes en las que saca a la luz los trapos sucios de la sociedad americana, Spielberg se acerca al mito Lincoln con un respeto casi reverencial. Parece que al antiguamente llamado Rey Midas de Hollywood el paso del tiempo le está ablandando, se cree un autor serio y éste está siendo su error: piensa que su cine puede mejorar al espectador, ya no le vale con divertirle o emocionarle. Yo prefiero al Spielberg que sólo busca entretener al público y no al que busca aleccionarlo.

 Volviendo a Lincoln, Spielberg nos devuelve a una época histórica y a un tema que ya supuso una de sus más pretenciosas películas y uno de sus mayores fracasos, aquella empanada patriótica que era Amistad. Ya en las primeras escenas de Lincoln asistimos a unos momentos un tanto bochornosos en los que varios personajes le dan profundas muestras de admiración a su presidente. Mal inicio. Por momentos parece que vamos a asistir a una película propagandística de los parabienes de la democracia americana y un ensalzamiento del personaje retratado. Todo ello con un tufillo a pastelón que recuerda a ese horror del almíbar que era Caballo de batalla.

Al film le cuesta demasiado arrancar, pero cuando lo hace Spielberg nos demuestra una vez más lo gran director que es cuando no le pierde el sentimentalismo. Rueda de forma pausada, con lentos movimientos de cámara y casi imperceptibles zooms y travelings, todo con un estilo muy clásico que le cae perfecto a esta historia. Spielberg no hace alardes técnicos innecesarios ni moderneces y se centra en los personajes y los diálogos.

Lincoln nos introduce de lleno en los entresijos de la política americana de la época. Veremos la dinámica interna de los partidos, los debates en la cámara de representantes, la compra de votos en forma de empleos públicos, el arte de las medias verdades, trato de favor (el segundo hijo de Lincoln es destinado lejos del frente), tráfico de influencias, investigaciones a las mujer del presidente por sus gastos domésticos, etc. Curiosamente todos estos temas están de la más candente actualidad hoy día.


Spielberg realiza un estupendo drama político con buen ritmo a pesar de sus dos horas y media, si bien es cierto que a los que no les interesa la política yanqui se pueden aburrir como ostras. No es mi caso. Incluso me parecieron fascinantes ciertos momentos del guión como el diálogo de la brújula, la votación final o anécdota sobre George Washington. Yo me quedo con la frase sobre los indultos: "La guerra ha casi terminado, de qué sirve un cadáver más." Me pareció interesante que el film muestre a Lincoln como un idealista sobre una cuerda floja intentando mantener el equilibrio mientras sortea innumerables obstáculos pero no duda en mostrar aspectos poco edificantes como la compra de votos o la mentira para conseguir sus objetivos.
 Spielberg sabe que tiene un gran material entre manos y no lo desaprovecha aunque al final le pueda el sentimentalismo. Alarga innecesariamente su film con uno de esos nefastos epílogos  en busca de la lágrima fácil que son lo peor de obras maestras como La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan.

En cuanto a los actores, Daniel Day-Lewis nos regala otra de sus memorables interpretaciones, simplemente asombrosa su caracterización y su forma de afrontar el personaje. Estupenda está también la veterana Sally Field como la afligida madre que aún no superado la pérdida de un hijo en una guerra y se resiste a la posibilidad de perder a otro. Es una actitud totalmente comprensible que pone en un serio dilema al presidente.

Del resto del reparto me quedo con Tommy Lee Jones que está genial en su complejo personaje de Taddeus Stevens y James Spader que sorprende muy gratamante (con lo flojo que suele ser este actor).

Por cierto, el veterano John Williams aburre con su eterna partitura, que se jubile que se lo tiene bien merecido. Todos hemos crecido con sus imborrables melodías para Star Wars, Tiburón, E.T., Parque Jurásico o Indiana Jones pero todo tiene un final. Hasta el Papa Benedicto XVI ha sabido retirarse a tiempo.

Lincoln es cine de calidad, pero a Spielberg le falla, una vez más, un pretencioso final que echa a perder buena parte de sus innegables logros.

7

lunes, 29 de octubre de 2012

The amazing spider-man



¿Quién necesitaba otra película sobre Spider-man? Nadie, las tres películas de Sam Raimi no estaban mal (excepto la tercera) y están muy recientes aún en la memoria (la primera es del año 2002 y la última del 2007). Tampoco los efectos especiales han evolucionado tanto en estos 5 años como para hacer mucho más espectaculares los vuelos del trepamuros entre los rascacielos. Así pues, no hacía falta volver sobre el personaje y mucho menos volver a contarnos sus orígenes. Este reboot (o reinicio o vuelta a empezar) parte con el problema de que es totalmente innecesario.


Otro problema añadido es que detrás de las cámaras no hay un veterano director con un estilo propio (aunque sometido a los dictados del cine comercial) como el Raimi de la saga original. Aquí dirige Marc Webb, un joven director cuya opera prima 500 días juntos me gustó mucho, pero que ahora se ha enredado en la red de este innecesario blockbuster sobre el hombre araña y ha salido bastante mal parado. Es Amazing Spider-man  un film de estudio sin hueco para el lucimiento del director. Los problemas no acaban aquí, en el guión se ha permitido el lujo de modificar los orígenes del personaje clásico adaptándolos a los nuevos tiempos tipo las colecciones ultimate, vamos, volver a contar  los inicios de los personajes Marvel clásicos pero adaptados a la época actual, no olvidemos que las primeras hazañas del trepamuros se publicaron en los años 60. No me gustó todo el rollo de implicar a los padres de Peter Parker con la corporación Osborn ni cómo muere el tío Ben. Me gustó mucho más en la original. Tampoco me pareció creíble que todo el mundo descubra quien demonios se esconde bajo la máscara de nuestro vecino Spider-man, casi queda ridículo que se quite tanto la máscara.
En el guión se hace alusión a la responsabilidad y a las consecuencias de los actos y bla bla bla... pero no hay ni una pincelada de ironía o humor y hay tantas coincidencias que no hay quien se lo crea (que ya es decir). Además, ciertos personajes desaparecen de la trama sin motivo quedando como meras comparsas desdibujadas, creando en el espectador una sensación de improvisación o simple chapuza.


  En cuanto a los actores,  el Peter Parker encarnado por Andrew Garfield es un chaval insufrible, gesticulante y con un toque outsider del cual el original carecía completamente. Lo de que vaya en skate no me parece mal, tampoco lo de los lanza-redes me acaba de disgustar, en eso han sido fieles al cómic. El cambio del diseño del traje casi lo veo lógico aunque me quedo con el de toda la vida. Vale que Emma Stone está radiante con esa diadema y con esas minifaldas conjugadas con botas y leotardos (aquí han sido también fieles a la imagen de los cómics originales) y resulta una Gwen Stacy bastante más creíble que la encarnada por Bryce Dallas Howard en Spider-man 3. Lamentablemente, el villano de turno carece de carisma y parece de todo menos aterrador, este Lagarto interpretado por Rhys Ifans no está a la altura y de ello se resiente todo el film.


Pero todo lo mencionado anteriormente tendría perdón y lo pasaríamos por alto si el film fuera trepidante y divertido, pero no es el caso. Yo me aburrí, algo que nunca me había pasado con ninguna de las tres películas de Raimi.

 Resumiendo, se puede ver pero no supera a las anteriores, ni siquiera a la tercera entrega que era la más floja con diferencia. Supongo que su único propósito era iniciar una nueva franquicia, cosa que sí han logrado.


4