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martes, 30 de mayo de 2017

Alien: Covenant

El supuesto relanzamiento de la franquicia Alien que supuso el regreso de Ridley Scott a la saga con Prometheus se ha quedado finalmente en nada. Una pena. 

viernes, 4 de octubre de 2013

Memento



 Leonard Shelby (Guy Pearce) es un agente de seguros incapaz de generar nuevos recuerdos a partir del trauma generado por el asesinato de su esposa.

 Nuestra personalidad (nuestra relación con los demás) se basa principalmente en la capacidad de actuar frente a estímulos externos, capacidad que depende directamente de lo que hemos aprendido del mundo exterior. Pero si fuéramos incapaces de crear nuevos recuerdos, viviríamos anclados en el pasado y sin información ante los nuevos estímulos. La existencia de nuestro protagonista es una completa tortura ya que no sabe cómo ha llegado hasta ahí o cómo ha conseguido la información que él mismo se tatúa en su cuerpo para tenerla siempre presente. Un curioso truco para tener a mano ciertos conceptos, aunque no sepa si realmente son ciertos, sólo sabe que una vez fueron considerados por sí mismo como certezas (aunque realmente algunos no lo sean). Cuestiones ya de por sí complicadas como en quién confiar o qué es verdad y qué es mentira se tornarán en verdaderos dilemas imposibles de resolver.
Todo ello confiere un carácter de total dependencia y fragilidad a nuestro protagonista, un hombre sin memoria pero con un objetivo claro: vengar la muerte de su esposa. Una tarea titánica en su permanente estado de confusión.

  Christopher Nolan  (tras su debut con Following) decidió llevar a cabo este complejo proyecto en la que mezcla el cine negro con el trhiller psicológico. Nolan se sirve de un elaborado guión (como sería habitual en él) y de un montaje enrevesado (una constante sucesión de avances y retrocesos  en el tiempo) que obligan al espectador a estar atento a cada detalle mientras se ve sumergido en una terrible pesadilla. A través de esta singular estructura narrativa, Nolan sitúa siempre al espectador en un punto de la narración en el que se encuentra tan desorientado como el propio protagonista.
 He aquí el mayor logro del film: conseguir que la sensación de desamparo del protagonista sea compartida por el espectador. Nolan demuestra que en el cine la forma de narrar una historia es tan importante como la historia misma.

 Si te gusta que te lo den todo mascado, no te gustará este film, te parecerá excesivamente complicado y puede que no le veas el sentido. Pero si te gusta que te hagan pensar, Memento te puede resultar fascinante mientras intentas juntar todas las piezas de este enrevesado rompecabezas contado en sentido inverso.

 Una arriesgada pirueta narrativa difícilmente superable.

martes, 14 de mayo de 2013

Iron man 3


 Pues nada, esta franquicia sobre Iron man se cierra de la misma manera que se inició, sin ninguna pretensión excepto hacer pasar un buen rato. Los fans de la saga no saldrán decepcionados y los que no disfrutaron las dos primeras entregas tampoco lo harán con la tercera.

 Iron man 3 es más de lo mismo, es cierto que se centra más en el personaje de Tony Stark y sus problemas personales pero sigue siendo cine palomitero apto para todos los públicos. Iron man 3 es puro espectáculo hueco lleno de efectos especiales y vertiginosas escenas de acción, alguna realmente espectacular. Lo que salva a estas películas es la interpretación de Robert Downey Jr., así de claro. Estas películas interpretadas por  Nicholas Cage o Keanu Reeves serían insoportables. Las tablas y la sorna de Downey son un valor añadido a esta franquicia destinada al público juvenil que la hace disfrutable para el resto de públicos.

  Shane Black toma el relevo en la dirección a Jon Favreau quien en esta entrega se limita a actuar (bastante mal, todo hay que decirlo). El director de  Kiss Kiss Bang Bang (interpretada por Robert Downey Jr) hace un trabajo digno, su estilo apenas se nota en el film (es lo que se pretende en un blockbuster, que no se note la mano de su director, esto no es cine de autor). El film se ve sin problemas y tiene un ritmo adecuado, pasando sus más de 120 minutos sin apenas darte cuenta. Tengo que reconocer que no me gustó el inicio del film, todo lo referente al jefe de seguridad (Jon Favreau) me pareció ridículo. Se nota que han intentando buscar un equilibrio entre la comedia y la peli de superhéroes algo más seria, pero la comedia ha salido ganando. Realmente no vemos pasarlo mal a Tony Stark, siempre le queda una bravuconada por decir, aunque lo haya perdido todo. lamentablemente los villanos no son demasiado interesantes. El mandarín parece que va a ser un villano a la altura pero se desinfla a mitad de metraje. Por cierto, ¿no debería ser chino El mandarín? aquí lo han convertido en un fantoche con pinta de terrorista islámico. Parece que comercialmente es mejor que el villano no sea chino, China es una gran potencia con un gran mercado, mejor no enfadarles. Hay muchos más cines en China que en Oriente Medio.

 La película es una sucesión de chorradas sin sentido y frases ingeniosas del macarra de Tony Stark, pero divierte lo justo. No llega al nivel de Los Vengadores, pero es sin duda uno de los blockbusters del año. Esperemos que Marvel siga por este camino.

 No le pidan nada a esta película, déjense llevar por el niño que llevan dentro y puede que pasen un rato más que aceptable. 

5

domingo, 5 de agosto de 2012

Prometheus



 Por fina ha llegado la esperadísima precuela de Alien a manos de Ridley Scott.


Ridley Scott ha vuelto por la puerta grande a la ciencia ficción, pero era de ilusos esperar que volviera a revolucionar el género. Scott está muy mayor para revolucionar nada, pensemos que sólo ha hecho tres grandes películas en su vida (algo que muchos no pueden decir) y que la más reciente de ellas tiene 30 años. Scott debe retirarse y dejarnos tranquilos. Su dirección en este film se parece más a las de Alien contra Predator que a las de su Alien original. Toda la atmósfera y la tensión que se destilaban en la Nostromo han desaparecido totalmente en la Prometheus. Scott ha aceptado este encargo y se ha dedicado a rodarlo con buen oficio pero con muy poca alma. 


Por cierto, antes que se me olvide, todo ese rollo del origen del hombre, los ingenieros y demás chorradas no sirven más que para contentar a cuatro pirados que niegan las evidencias científicas ya que en su libro sagrado pone otra cosa. La ciencia y la religión nunca han sido buenas amigas. En este guión han intentado rizar el rizo y hacer un film filosófico-espacial-aventurero pero se han olvidado de lo que todos los espectadores queríamos ver: terror. Prometheus se ve sin problemas y es un gran espectáculo visual, pero no provoca terror. Hay elementos que enganchan directamente con la película original, pero no hay nada del estilo de la misma. Prometheus no pasará a la historia por ningún motivo ni será recordada dentro de 30 años, no tiene mérito alguno más allá de intentar emular a un film que cambió la historia del terror y de la ciencia ficción. Prometheus es una mala copia realizada por el director original (doble crimen) pero que más parece cualquiera de sus múltiples imitadores.




 La cosa pinta mal ya desde el prólogo, ese humanoide me parece totalmente fuera de lugar y los efectos especiales me parecen casi de risa. ¿No había otra manera mejor de representar a ese ser? Cutre es la palabra. ¿Qué aporta a la historia? 

Luego Scott nos mete en faena pero no se toma el tiempo que se toma en Alien, parece que tiene prisa y presenta a los personajes a brochazos, a muchos apenas les conocemos en todo el film y otros mueren sin una línea de diálogo.  El ritmo tampoco es el acertado, la acción avanza muy lentamente durante buena parte del metraje para hacerlo a trompicones hacia el final. ¿Seguro que Scott ha dirigido esta película? Sí que está mal este señor. Desde luego, parece que le han recortado mucho metraje a esta película, hay cosas que no se acaban de entender y escenas que no están bien resueltas. Es como si tuvieran miedo a que la película se pasara de las dos horas de duración. Sinceramente, si está bien hecha, la duración no es un problema para una película palomitera. Lo de que muchos personajes tomen decisiones totalmente absurdas merece todo un artículo aparte. Por cierto, el planeta en el que transcurre Alien y en el que transcurre Prometheus no es el mismo, el de Alien era LV-426 y el de Prometheus es LV-223. Prometheus no es pues un retorno al planeta que dio origen a todo, es un nuevo inicio que justifica que muchas cosas no concuerden con lo mostrado en Alien.


Si el prologo es malo el epílogo es aún peor: una chapucera inclusión de un viejo conocido que echa por tierra todas las idioteces que se han venido diciendo de que esta película no era una precuela y que era independiente y tal y tal. Los planos finales del film (ridículas luces estroboscópicas incluidas) ponen las cartas sobre la mesa en una insultante y patética concesión a los fans de la peli original. Prometheus es incapaz de crear sus propios elementos y recurre insistentemente a situaciones y personajes de la original, fracasando en su intento de tener personalidad propia. 

 Además, no se resuelven muchas dudas ya planteadas en Alien (¿33 años no son suficientes?) sino que se crean aún más con la esperanza de crear otra saga. Esto del cine es un negocio, amigos. Y que nos tomen por tontos empieza a ser bastante habitual. Con todo lo que se había escrito, especulado y filosofado, al final Prometheus no es ni un remake ni una precuela de Alien. Como ya hemos dicho, es un nuevo inicio para una nueva franquicia que necesitaba enlazar desesperadamente con un clásico moderno como Alien. Para ello, nada mejor que volver a contar con su director y con el diseñador del monstruo más célebre del espacio: H. R. Giger. Lamentablemente, ambos llevan décadas viviendo de las rentas.

 Del film me quedo con el espectacular aspecto visual y con las interpretaciones de Noomi Rapace y Michael Fassbender. Sus personajes son unos claros reflejos de los de la teniente Ripley y el androide Ash. Nada nuevo bajo el sol, pero son lo más destacable del film. Rapace transmite una fuerza de voluntad increíble a su personaje y compone una heroína destinada a dar mucho que hablar. Fassbender dota a su androide de una peculiar personalidad que es muy de agradecer, su fijación por Lawrence de Arabia no lleva a ningún sitio pero es curiosa. De Charlize Theron sólo puedo decir que está preciosa hasta de mujer fría como el espacio exterior, lo de interpretar no tocaba esta vez.

A Prometheus le faltan el terror de la primera película, así como la espectacularidad y la diversión de la segunda, se parece más a la tercera o a la cuarta entregas. Decepcionante.

lunes, 24 de enero de 2011

El discurso del rey (The king's speech)



El discurso del rey es un ejemplo de ese buen cine británico que tanto gusta en Hollywood. Es un buen film, con un buen guión, muy bien interpretado y con un ritmo que no decae en ningún momento. Además trata el tema de la realeza, que siempre queda muy cool. El discurso del rey es un buen film, pero no es un gran film.




El film se centra en la historia del rey Jorge VI y sus intentos por superar su tartamudez así como la relación que se establece con un peculiar experto en dificultades del habla. El invento y proliferación de los aparatos audiovisuales a principios del siglo XX provocó un enorme cambio en la forma en la que la realeza se presentaba ante sus súbditos. Los reyes dejaron de ser casi unos desconocidos, el pueblo podía oír sus voces en los discursos gracias a los aparatos de radio y podía ver su imagen gracias a las fotografías impresas o los noticiarios. El mundo vivía una revolución sin precedentes, las noticias volaban y el mundo nunca sería igual. La imagen pública empezaba a ser algo muy importante, como bien dice un personaje, los reyes se convirtieron en actores. No sólo había que ser decente, había que aparentarlo. En este complejo momento es cuando el rey Jorge VI del Reino Unido accede al trono tras renunciar su hermano Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson (millonaria, norteamericana y casada previamente dos veces). La tartamudez y el miedo a hablar en público así como la inminente segunda guerra mundial marcarán el reinado del nuevo rey.

En un momento del film el nuevo rey observa una filmación de Hitler dando un discurso con su ya famosa forma de gesticular y controlar a las masas, el rey inglés no entiende lo que dice pero comprende que la oratoria es un arma infalible para ganarse al pueblo. Un rey incapaz de hablar en público no podrá nunca tener el respeto de su pueblo.

Tom Hooper maneja la historia de forma más que correcta, no innova ni busca alardes innecesarios. Se ciñe a la historia y la rueda de forma clásica, casi de libro, sin salirse un ápice. Nada de estridentes flasbacks ni experimentos en el montaje. La fotografía, la dirección artística, el vestuario o los decorados son impecables, simplemente perfectos. Nada que objetar, es lo que una historia así requiere. Quizás yo eché de menos un poco más de ironía o humor en el guión. Tanta perfección técnica se me hizo algo fría, demasiado clásica para mi gusto. La película entretiene pero tanta flema británica juega en su contra. Le falta algo de brío para acabar de atrapar al espectador, es como un bodegón: perfecto en su composición y ejecución pero falto de vida. A veces el todo es más que la suma de las partes y necesita de ese algo inexplicable que hace que la historia te llegue a conmover. Yo en este caso no he visto ese algo. Es algo totalmente subjetivo, lo sé.

Así pues, cabe señalar que en El discurso del rey hay escenas muy buenas, sobretodo los diálogos entre Colin Firth y Geoffrey Rush (excelentes ambos) e incluso se puede decir que Helena Bonham Carter está bien fuera de sus eternos papeles de excéntrica (buena falta le hacía). Yo me quedo con la emocionante escena final en la que el espectador puede sentir la enorme presión que recae sobre el inseguro rey.

Impecable técnicamente pero le falta vida.

6

jueves, 11 de febrero de 2010

La carretera (The road)


En un futuro cercano ha habido un cataclismo y lo seres humanos vagan por el planeta en busca de alimentos.


Me gustan las pelis apocalípticas. Cuanto más pesimistas sean, mejor, más me gustan. Prefiero la versión de Soy leyenda (El último hombre vivo) de Charlton Heston antes que esa tontada con Will Smith.

Si este tipo de pelis apocalípticas tienen pocos personajes, mejor. Cuando la trama se centra en los conflictos internos de los personajes olvidándose de efectos especiales y zombies, es cuando más me aterran. Unos ejemplos claros y recientes serían films como La niebla, A ciegas o Infectados. Films muy distintos entre sí que nos presentan a unos personajes intentando sobrevivir en un mundo terrible. Pelis en la que nos aterra más el ser humano y sus acciones que la amenaza exterior. Dicha amenaza saca lo peor del ser humano demostrando que la verdadera amenaza somos nosotros mismos.

The road es la adaptación de la novela homónima de Cormac McCarthy (autor también de No es país para viejos) por la que ganó el Premio Pulitzer. The road me ha parecido un buen film, duro y desesperante como pocos. La lucha de un padre y un hijo por sobrevivir en un mundo sin esperanza me parece muy bien llevada. La idea de la familia y del sacrificio por los hijos creo que está bien llevada. Para nada hace uso del concepto religioso de dichos términos (la fe parece haber sido arrasada en el cataclismo), sino que parecen propios de la condición humana, aunque entren en conflicto con el instinto de supervivencia. No todos los supervivientes están dispuestos a lo que sea por sobrevivir.

El trabajo de dirección de John Hillcoat me parece muy correcto. Sabe sacarle el jugo a la novela, transmitiendo una continua sensación de peligro y logrando que nos identifiquemos rápidamente con los personajes. Personajes con los que padecemos y casi deseamos que el film acabe pronto para no verlos sufrir más. Hillcoat usa hábilmente los pocos recursos que el film le permite, el flash-back y la voz en off, sin llegar nunca a saturar. Además logra momentos realmente tensos como el de la despensa o el primer encuentro con humanos. Es cierto que al final la peli se desinfla un poco y pierde algo de garra, pero en conjunto vale la pena sobradamente.

Hay que citar la estupenda fotografía de Javier Aguirresarobe que dota al film de una terrible poesía visual. Igualmente la dirección artística es fantasmagórica: los bosques arrasados, los coches abandonados, las autopistas, los postes de teléfono, todo forma parte de un mundo espectral. Un mundo frío y gris. Un mundo en el que los humanos se debaten entre la locura y la desesperación.

No era yo fan de Viggo Mortensen, ha estado la mayoría de su carrera combinando papeles de chico guapo en pelis muy malas (Pánico en el túnel, Teniente O’Neill) con papeles arriesgados en películas que se alejan del blockbuster palomitero (Good, Una historia de violencia, Promesas del este, The road). Me parece genial que un actor que podría dedicarse a hacer siempre de galán se la juegue con este tipo de personajes que precisan un gran esfuerzo.

Casi lo mismo se puede decir de Charlize Theron, quien se aleja aquí aún más de su papel de chica mona, no sale mucho pero da el pego. Por su parte Kodi Smit-McPhee se perfila como una joven promesa (ya ha rodado el remake de Dejame entrar). Tambien aparecen unos Guy Pearce y Robert Duvall casi irreconocibles entre tanto harapo.

En resumen, un film duro, no apto para todo tipo de públicos, pero recomendable.

7